Fuentes web
Entradas
Comentarios

Pintura al óleo de Caridad Monzó

El hombre ama la libertad, aunque no sepa que la ama, y anda empujado de ella y huyendo de donde no la hay

Un pueblo está hecho de hombres que resisten, y hombres que empujan: del acomodo, que acapara, y de la justicia, que se rebela: de la soberbia, que sujeta y deprime, y del decoro, que no priva al soberbio de su puesto, ni cede el suyo: de los derechos y opiniones de sus hijos todos está hecho un pueblo, y no de los derechos y opiniones de una clase sola de sus hijos

A todos nuestros hermanos cubanos donde quiera que se encuentren.

Un nuevo y hermoso restaurante en el Nuevo Vedado, sito en calle 35 entre La Torre y Calle 24. Su dueño, un señor oriundo de la India, que un día, al igual que el Almirante genovés, que descubrió esta islita y quedó prendado de ella, vino desde allá para conocer y enamorarse de una linda criolla.

Una vez casados decidieron viajar y afincarse en Londres. El matrimonio no duró mucho. Entonces el decidió regresar a la isla y de nuevo cayó fulminado por el amor de otra nativa.

Ahora la nueva pareja decidió abrir un restaurante de comida india, en una de las bellas casas de esta barriada. La decoración, elegante y totalmente a la usanza del país de origen de su dueño, tiene un aire misterioso y acogedor. Como soy muy curiosa y me gusta mucho este giro de la gastronomía, los visité solamente con fines exploratorios. Pedí la carta y pude constatar la gran variedad de platos, en base a cordero, res, camarones y cerdo. El curry, su ingrediente esencial, las almendras y las exóticas especias son las protagonistas en todas las ofertas.

Los precios, un poco altos para nuestro bolsillo, pero entiendo no pueden ser más económicos, debido a que todos incluyen en su confección los frutos secos, algo excesivamente caro en nuestro país. Pienso que para el cuerpo diplomático y los empresarios, es un lugar muy agradable y adecuado para reunirse en un buen almuerzo o cena de trabajo, o simplemente para disfrutar con sus respectivos familiares y amigos. Algo nuevo y diferente. Esto indudablemente da más colorido y atractivo a la barriada, crea nuevos empleos y genera otros muchos servicios, que permiten a otras tantas personas mejorar su estatus económico.

Ahora lo que hace falta es no dar ni un solo paso atrás, todo lo contrario, seguir dando rienda suelta a nuevas modalidades de negocio privado, mostrar el éxito y el empuje de la pequeña empresa privada, que es en definitiva lo que mejor está funcionando en nuestro querido planeta.

En cuanto mi bolsillo me lo permita o algún visitante del más allá me invite, elegiré este lugar, para poder hablarles con conocimiento de causa de la calidad de sus ofertas culinarias.

Votar basura

Votar basura.

Ya que nos hemos pasado medio siglo VOTANDO basura, ¿no les parece que es hora de que existan contenedores apropiados, suficientes, accesibles a la población y distribuidos por todas las barriadas, a fin de poder BOTAR basura como es debido? Es tarea de los electores exigírselo al alcalde, perdón, quise decir al delegado.

Este cartel esta colocado en la cerca del parqueo de un centro laboral sito en calle 41 e/Ave. 26 y Conill B, Nuevo Vedado.

Mucho se ha disertado en nuestros medios y se sigue haciendo sobre el racismo. Realmente, en mi querido planeta, yo nunca experimenté casos extremos de este fenómeno social. Desde niña me acostumbré a que mi casa fuera visitada por personas negras, blancas y chinas, todas allegadas a nuestra familia. Tuve amiguitas negras muy queridas y hasta una abuela postiza de este color. Era una mujer grande, ancha y con sonrisa de luna llena, a la que llamábamos abuela Mercedes. Nos enseñaron desde muy pequeñas a quererla y respetarla. Cuando ella llegaba, mi hermana y yo nos colgábamos de su cuello, disputándonos sus primeros besos. Mis amiguitas, al verme tan blanca y rubia, se intrigaban mucho, pues no alcanzaban a descifrar el misterio de este adelanto genético. Ella fue hasta su muerte, la mejor amiga de nuestra familia.

Había discriminación, es cierto, pero en general no por parte de las personas, más bien era una cuestión oficial, pero no arraigada en el sentimiento humano. Incluso, también por parte de los negros se producía esta misma contradicción pero a la inversa, pues en sus clubes y sociedades no eran admitidos los blancos. Tengo una amiga que sufrió en carne propia estas divisiones. Su padre, un elegante chofer negro de un conocido magnate, se casó con una española. Entonces mi amiga no podía frecuentar los clubes para los de su raza, ya que en éstos no admitían que su madre entrara a los mismos por ser blanca, en una época en que las muchachas de bien, eran acompañadas por sus progenitoras siempre. Tampoco ella podía ir a lugares exclusivos para blancos. En fin, esto parecía cosa de un pasado bastante lejano.

Llega el año mil novecientos cincuenta y nueve y, por decreto, se echan abajo estas restricciones, pero solo por decreto. Ahora, por citar tres ejemplos, existen más, les muestro la otra cara de la moneda:

En el año mil novecientos sesenta y tres, en que salí electa Lucero del Carnaval de La Habana, entre las finalistas no había ni una sola negra, ni tan siquiera una mulata. El jurado revolucionario se percató de este fallo y sacaron a una linda muchacha blanca y en su lugar subieron al podio a una hermosa mulata, pero con un fuerte acné juvenil que le afeaba el rostro, precisamente por lo cual ya había sido descartada.

Por otra parte, es de algunos conocido, que cuando nuestro país preparaba a los posibles cosmonautas, para volar en las naves soviéticas, seleccionaron dos candidatos uno negro y uno blanco. Para ser honestos, según nos cuentan personas que estuvieron involucradas en su momento, a esta misión, el segundo era el mejor preparado y el que más condiciones reunía, pero la elección oficial se inclinó por el primero. Todos conocen el final de esta historia.

Ahora bien, han pasado ya muchos años, estamos en pleno Siglo XXI, y la semana pasada el hijo de una amiga mía acaba de ser discriminado por la profesora de su escuela, debido a su piel nacarada. Era una competencia a nivel municipal y la maestra, ante la incertidumbre de que alguno de sus propuestos candidatos fallara, nombró a un tercero, el niño de marras, una lumbrera, uno de esos que se salen de la norma. Pues bien, llegado el día, los tres se presentaron, acompañados de sus respectivas madres ante la maestra que los esperaba en el antiguo Instituto de la Habana, lugar del encuentro. Como ningún alumno falló a la cita, ella prefirió elegir al negrito para no ser cuestionada, dejando al otro niño confundido y frustrado. De más está comentarles lo que mi amiga, con toda razón, le dijo a la maestra. Díganme si estoy equivocada y esto no es más que racismo a la inversa.

Aquí los medios se pasan la vida hablando de la cantidad de médicos extranjeros que se preparan en nuestro país, para después ir a servir a los más necesitados en sus respectivas naciones. Eso por supuesto no es del todo cierto. He conocido ya en este barrio un montón de estudiantes ecuatorianos, venezolanos y bolivianos que alquilan apartamentos y se mueven en auto a todas partes, utilizando por supuesto los servicios de particulares, casi siempre los mismos que les alquilan las viviendas. Los hay inclusive que reciben de vacaciones a su familia o viajan ellos a pasarlas con sus padres. Todo esto implica un gasto personal, que deja que pensar en cuanto a la necesidad económica de estos estudiantes, que disfrutan las becas que les otorgan aquí, justamente para los pobrecitos necesitados de América Latina.

Conozco parejas que alquilan juntos, supongo que para no sentirse tan solos y además poder dividir los gastos. Los hay que hasta compran mascotas, casi siempre perritos con pedigree, para después llevárselos de regreso a sus hogares, una vez graduados en nuestro planeta y allí establecerse en consulta privada, contando con la correspondiente ayuda económica de su familia, que ha podido ahorrar, mientras ellos disfrutaban de la beca otorgada.

Incluso me visitó un par de veces una parejita de hermanos, cuyos padres tienen negocios en su país de origen, y me confesaron que lograron obtener la beca, afiliándose a un partido de izquierda, con el cual nunca antes habían tenido relaciones, pues de no ser así jamás hubieran podido aspirar a conseguirla, y que cuando regresaran romperían vínculos con el mismo, para no tener compromisos y establecerse en el sector privado.

Todo esto da mucho que pensar, ya que implica restarle oportunidades a quienes realmente están más necesitados. Pero el hecho de que la beca se otorgue en pos de la afiliación o no a un partido de izquierda, marca el carácter político de la misma.

Desde sus mismos inicios, en esta barriada del Nuevo Vedado, abrió su crisálida una pequeña, pero bien surtida tienda: La Mariposa, sita en Calle 41 e/ Conill B y 24. Fue famosa en sus buenos tiempos, entre otras cosas porque en ella se filmaron algunas escenas de una película muy popular entre nosotros: Los pájaros tirándole a la escopeta.

Con el devenir del tiempo, esta tienda ha sufrido innumerables transformaciones, tantas, como diferentes administradores han pasado por ella. Poco a poco la famosa mariposa fue perdiendo cualidades, hasta llegar a nuestros días sin su preciado polen, que le permita remontar vuelo.

Desde hace más de un año, debido a múltiples intentos de robo y rotura de vidrieras, decidieron conectarle alarmas. Pero a diferencia de otros países, donde estos dispositivos responden a un sistema de seguridad eficiente, éstas suenan y suenan durante toda la noche y madrugada, interrumpiendo el sueño y la tranquilidad de los vecinos, sin que nadie venga a desconectarlas. Por tanto, esto se ha convertido en algo parecido al cuento de cuidado que viene el lobo. Ya nadie le presta atención, aunque desde luego el ruido sigue perturbando al vecindario.

Hace un par de días amaneció la tienda acordonada y custodiada por la policía. Durante la madrugada, un par de ladrones de poca monta lograron cortar la reja y romper el cristal de la puerta, haciendo caso omiso al dispositivo sonoro, penetrando en el local y sustrayendo tres televisores pantalla plana. Pero lo que aparentemente hicieron utilizando la cabeza, lo estropearon con los pies. Cansados de llevar a hombros la valiosa y pesada carga, al llegar a la Avenida Boyeros, divisaron a unos policías y ante el temor de ser aprendidos, dejaron las cajas en plena calle y se dieron a la fuga.

En dicha tienda, el departamento violado permaneció cerrado varios días, con la consiguiente molestia para los vecinos, que acuden a ella en busca de algunos objetos de primera necesidad, que solo se ofertan en ésta por estos lares.

Esperemos que a partir de ahora, la administración tome conciencia de lo sucedido y haga las gestiones y coordinaciones pertinentes, para que la alarma sea atendida debidamente y no siga molestando inútilmente a los residentes de la zona, sin brindar protección alguna a dicho establecimiento. De lo contrario, seguirá repitiéndose una vez más el cuento del lobo, y cuando el animalito venga de verdad, todos como ahora, harán caso omiso, amén del daño colateral ocasionado a los tímpanos del vecindario.

¡Qué frivolidad!

El país cayéndose a pedazos y yo hablando de frituras. ¿Acaso creyeron que no me afectaba? ¡Pues claro que si y mucho. Aunque sobran situaciones sobre las cuales comentar, no me sentía con ánimos para hacerlo. El nuevo año no me ha parecido más que una interminable prolongación del viejo. Como un chiclet muy masticado que se nos vuelve un pedazo de plástico en la boca.

Terminamos el 2011 con la seguidilla en los medios,sobre el cincuenta y tres aniversario, hablando mal de Estados Unidos y pidiendo a gritos el regreso de los cinco héroes. Como si se tratara de un mantra. Ni que uno no tuviera diccionario para saber la diferencia entre héroe y espía. En fin ha comenzado el 2012 y seguimos con la misma cantinela.

Mientras, los precios de los productos siguen subiendo, al igual que las estafas, los robos y los asaltos.

El pomo de cien gramos de Nescafé Dolca que hasta hace apenas quince días costaba 2.15 CUC, ahora, de golpe y porrazo lo han subido a 3.80 CUC. Nadie protesta en público, todo el mundo lo hace muy quedo, como musitando, y cuando un valiente lo expresa a viva voz, los demás se escurren y se hacen los que no han oído nada. Mucho se comenta en la prensa y la televisión, del alza de precios en Europa, de los indignados en los países capitalistas, pero de la indignación nuestra no se dan por enterados. Debe ser porque ya se ha hecho crónica y aparentemente incurable, siendo parte cotidiana de nuestra carga moral y material que llevamos con resignación.

El diario Juventud Rebelde sin embargo, se hizo eco de una estafa a una ciudadana del Reparto Mónaco, que el 20 de diciembre compró un turrón español a 3.30 CUC, aparentemente sellado de origen. Sin embargo, cuando el 24 lo abrió para la cena navideña, cual no sería su sorpresa, al constatar que el contenido era un pedazo de tabla pintada de marrón. No hubo a quien reclamar, ya que habían transcurrido muchos días de la compra en cuestión. Así mismo está sucediendo con los paquetes de café Turquino de 3.45 CUC, cuyos envases en apariencia originales, al abrirlos resultan estar rellenos del café malo de la bodega, al cual muchos ciudadanos llaman cafué.

Comprenderán que con tantas buenas noticias, mi ánimo en estos días, para lo único que estaba presto era para apaciguarlo haciendo frituras de panetela.

1 ½ taza de harina de trigo cernida.

1 huevo (clara y yema).

4 cucharadas de mantequilla.

1/4 taza de leche fresca tibia.

½ cucharadita de sal.

1cucharadita de polvos de hornear.

1/3 taza de queso amarillo rayado.

Nuez moscada a gusto.

En un tazón vierta la harina, la sal, los polvos de hornear, la nuez moscada y la mantequilla, uniéndola con el estribo o con dos cuchillos hasta que haga pequeños grumos. Añada el queso rayado alternando con la leche.

Le quedará una masa muy espesa (si fuera necesario le polvorea un poco más de harina).

Ponga la sartén con aceite abundante y cuando esté bien caliente, vierta con una cucharita la masa, cuidando no se riegue. Voltéelas con la espumadera para que queden redonditas. Cuando se doren sáquelas y póngalas sobre un papel de cocina para que absorba la grasa sobrante. Sírvalas calientes, como guarnición o como entrante. Son muy sabrosas.

Salen unas veinte frituras.

Aquí en mi planeta resultan un poquito caras, por todo lo que ya ustedes conocen, pero según decía mi abuela a un gustazo, un buen trancazo

Una hormiga, tiritando y llorosa, pregunta a su amigo el elefante: ¿Has leído el Granma de hoy? -No, le responde este, ¿qué dice? -Que van a sacrificar, a partir de este mes, a todos los animales grandes para poder alimentar a la población- contesta la hormiga. ¿Y eso que tiene que ver contigo? El que debería estar asustado soy yo. ¡Si, responde la hormiga, pero es que como siempre se están equivocando!

Hay que acabar con la vieja mentalidad dogmática, no podemos seguir equivocándonos -dijo Raúl en la recién clausurada Asamblea Nacional del Poder Popular.

De ahí la preocupación de la hormiga.

Pero yo me pregunto: ¿A que vieja mentalidad dogmática se refiere Raúl, si desde hace cincuenta y dos años todos ellos formaron y forman parte aún del mismo gobierno?

Los cambios migratorios se harán paulatinamente, poco a poco, pensándolos mucho -dijo más adelante.

Ahora en este caso parece hacer alusión al elefante.

Por otra parte, Ricardo Alarcón, Presidente de la Asamblea, pidiendo un voto unánime, se pronunció acerca de exigir la libertad de los cinco. Y yo vuelvo a cuestionarme:

¿Es acaso este el único problema existente en mi querido planeta? ¿Y el resto de los once millones que vivimos en cautiverio qué?

En estos días cumpliré dos años de haber abierto mi blog. No fue fácil para mí tomar esa decisión. Primeramente, tenía que decidir si lo abriría con un seudónimo o con mi verdadera identidad. El miedo es un sentimiento innato al ser humano. Opté como siempre, por dar la cara.

Por supuesto, al principio no me trajo ningún problema, pero a medida que fue pasando el tiempo y fueron ocurriendo nuevos acontecimientos, sobre los cuales comentar, me trajo consecuencias. Algunos amigos muy cercanos me cogieron miedo, se alejaron. Sobretodo aquellos que aún temen poner un arbolito de Navidad ó luces en su jardín, o si las ponen, lo hacen el día último del año, para saludar el triunfo y se apresuran a retirarlas antes de Reyes, para evitar malos entendidos. Otros, sin embargo, me alentaron a seguir, se acercaron a mostrarme su apoyo. Pesó más esto último.

Recuerdo que mi primer post lo tuve que colgar en el blog de una amiga, pues ya tenía material para comenzar a escribir, pero aún no había abierto el mío. Se llamó Wild wild Centro Habana, y relataba las peripecias a que nos vimos sometidos un grupo de amigos que celebrábamos ese fin de año.

Inmediatamente surgieron las críticas, las malas interpretaciones y también las felicitaciones. Me di cuenta que a partir de ese momento, todo lo que yo escribiera iba a estar sometido a un riguroso rasero. Esto no me desalentó, todo lo contrario, me dio más impulso a seguir.

Así, con el transcurrir del tiempo, Por el ojo de la aguja ha ido ganando seguidores, admiradores y detractores. Para referirme a mi país, empecé a emplear la palabra planeta, pues pienso que nuestro terruño no se parece ni se rige por leyes similares a las de ningún otro. Lo que puede ser catalogado de normal en cualquier otro lugar del mundo, aquí es todo un acontecimiento. También los que como yo escriben sin ocultar su verdadera identidad, estamos sometidos a duras críticas y falsas acusaciones por parte del sistema.

En fin, una vez realizado el balance, siento que he recibido más placeres que disgustos continuando con mi bitácora, la cual trato de llevar con relativa frecuencia, a pesar de todas nuestras limitaciones tecnológicas, así como las prohibiciones impuestas, que debemos sortear en nuestro día a día.

Espero seguir contando con el apoyo de ustedes, mis lectores, tomando en cuenta vuestros comentarios, favorables o no, para superarme cada día y continuar llevándoles esas estampas cotidianas que me atañen, y de las que en alguna medida soy también partícipe.

Feliz Navidad

.

Muchas felicidades a todos aquellos que durante casi dos años, me han seguido por el ojo de la aguja, sobretodo por sus comentarios que tanto me ayudan a mejorar.

Espero no defraudarles y seguir contando con ustedes, para que la cotidianeidad de mi planeta se siga difundiendo por el mundo.

Que los cambios que tanto soñamos se hagan realidad y no sean como hasta ahora pura cosmética. Mis mejores deseos de salud y prosperidad para todos ustedes.

Por más obstáculos que se nos han impuesto en todos estos años, los cubanos hemos hecho lo imposible por conservar una de las tradiciones familiares más queridas: la Nochebuena.

Todos los veinticuatro de diciembre, la familia cubana o lo que queda de ella, se reúne alrededor de una mesa, para realizar la tradicional cena, no importa su riqueza, lo esencial es pasar esa noche juntos, y desde temprano participar todos en los preparativos, porque así lo hacían nuestros abuelos, después nuestros padres y ahora nos toca a nosotros pasarle la tradición a nuestros hijos.

Recuerdo de pequeña ese maravilloso día en que nos daban un poco más de libertad a los más jóvenes, pues tan afanados estaban en los preparativos de esa noche, que los mayores se hacían los de la vista gorda ante nuestras travesuras.

Otra de las imágenes que vienen a mi mente era el ir y venir de vecinos, portando entre dos, enormes parrillas, con un puerquito recién asado en la panadería. Otros, como nosotros, lo hacíamos en el patio de la casa, abriendo un hoyo en la tierra y atravesando al infeliz cerdo con una púa, hecha quizá con un gajo de naranjo.

Una de las cosas en la que más me gustaba participar y me lo permitían era en el arreglo de la mesa. Recuerdo que me encantaba hacer un centro con flores de Pascua naturales cortadas del jardín, lástima que solo duraban unas horas, pero eran las suficientes para engalanar nuestra mesa.

Llegado el momento de la verdad, mi abuela, cuando convocaba a la cena al familión, solía decir Vengan todos, que a la mesa y a la cama, una sola vez se llama.

No sé hoy por hoy, que era lo que me gustaba más, si el cerdo, con el pellejito y rabito bien tostaditos, o aquellos frijoles negros dormidos, quizá los turrones, el de yema sobretodo, los dulces dátiles, las nueces, cuya corteza utilizaba después para hacer unas jicoteas como mi madre me enseñó, o al final aquella torta helada de tres colores con el chocolate durito en la cubierta, que mi tío, en su desespero habitual, trataba de cortar, dándole golpes con un hacha al chuchillo utilizado, que hacía temblar la mesa y brincar los platos y cubiertos. En fin, tantos y tan agradables recuerdos, que hoy por más sencilla que sea la que ahora logremos, siempre me traerán a la mente aquellas deliciosas imágenes, así como el entrañable recuerdo de los rostros, ya casi desdibujados por el tiempo, de aquellos familiares y amigos tan queridos, que siempre nos acompañaban y que nunca olvidaremos.

Es por ello que, a pesar de que ya somos tan pocos, que mis hijos y nietas no están conmigo, que mucho de los amigos se han ido, unos para enfrente y otros para el más allá, insisto, por el cariño y respeto a esas tradiciones que con tanto amor me enseñaron, en hacer mi cena con lo que tenga, con lo que encuentre, pero celebrarla ¡de todas, todas!

.

Graffiti anónimo.

Realmente, si lo pensamos bien, los cubanos de la isla bien poco tenemos que festejar. Pero el solo hecho de estar vivos, tener salud, y sentir verdaderos deseos de cambios, creo que ya es bastante para celebrar. Engalanar nuestras casas para sentirnos mejor y acoger con alegría al que nos visite, pero sobretodo no permitir bajo ningún concepto, que se pierdan nuestras pocas tradiciones, que contra viento y marea han permanecido vivas en el corazón de todos.

Anoche, caminando por algunas de las calles del barrio observé con satisfacción que, a pesar de las limitaciones y los altos precios de los artículos navideños, muchas casas estaban adornadas e iluminadas saludando estas fechas. Hace apenas unos años muy pocas personas se atrevían a hacerlo, la mayoría solo colocaban en sus fachadas banderas para saludar un aniversario más

Habitualmente, en solitario, hemos adornado nuestro balcón con guirnaldas. Ahora, en mi cuadra, al menos cuatro casas las han engalanado con luces, y eso que escasean bastante.

Los nuevos paladares, todos están decorados con motivos navideños, además de repartir volantes de propaganda con la cara de Santa, anunciando las ofertas gastronómicas para el 24 y el 31 de diciembre ¡con uvas y todo!, dándole nuevos aires de vida al barrio. Esto hace apenas cinco años era impensable. Ahora, creo y espero, sea imparable.

Cada vez que te cruzas con alguien en la calle y le felicitas te contestan, aún sin conocerte: salud y cambios. Se pudiera decir que en estos momentos el mayor deseo de todos los cubanos es que continúen las aperturas, y que en nuestro país haya una gran transformación, de una vez por todas.

Finalmente, se ha abierto una hendidura en la puerta del totalitarismo, nuestro deber es seguir empujando hasta ampliarla al máximo. Nosotros todavía tenemos tiempo, a ellos se les está acabando.

Croquetas terroristas.

Ya en otras oportunidades he escrito sobre estas croquetas, que la población suele llamar medio en serio, medio en broma, croquetas de ave de averigua de qué son. Sus componentes parecen ser un secreto de estado.

Hace un par de días, probando en casa de mi hermana unas ricas croquetas hechas por mi sobrina, muy calientes, acabaditas de freír, entró la vecina de al lado, y observándome me dijo: Sabes que una amiga mía que gusta como tu de comerlas así, recién sacadas de la sartén, aunque no como estas, sino de las que venden en las pescaderías; mientras la degustaba, le explotó una y se quemó los labios y el cielo de la boca. Ahora mismo vengo de acompañarla del policlínico donde la estan atendiendo.

De regreso a casa, me encontré con Mari y comentándole este incidente, me dijo que una señora que vive en su edificio, también se quemó el pecho friéndolas. Todas empezaron a explotar y no le dio tiempo a protegerse, mientras trataba de apagar la hornilla.

Imagino que estos accidentes, entre otras causas, puedan deberse a que el principal componente en su elaboración es la harina de trigo. Si no reciben una refrigeración y almacenamiento adecuados, fermentan con facilidad y esto las hace explotar al cocerlas a altas temperaturas. Se trata a mi juicio de una falta de control de calidad, sobretodo con los productos del área, en los mal llamados pesos cubanos, destinados al consumo de la población. Es lamentable que este artículo (por llamarle de alguna forma), tan solicitado por la mayoría de las personas, para las meriendas de sus hijos en las escuelas, o para resolver un frugal almuerzo, debido a sus bajos precios, no cumplan como debiera ser con la calidad requerida. Y eso que aquí han cacareado tanto aquello de que la calidad es el respeto al pueblo

La Rosa Negra.

No es el título de una película, ni una novela. Es un bar-restaurante-cafetería, recién inaugurado en el Nuevo Vedado.

Hace apenas 15 días lo abrieron y está todo el día a lleno completo. ¿El gancho? sus precios y la calidad de las ofertas. Con este nuevo ejemplo de la iniciativa privada, queda demostrado que, cuando los negocios tienen dueños y éstos tienen la mentalidad abierta, las cosas funcionan. Estos jóvenes inversionistas comenzaron hace meses los primeros trabajos, para convertir un inmenso estacionamiento de autos, con el entusiasmo que da sentirse parte de algo, y lo fueron transformando poco a poco en un agradable comercio, sin grandes pretensiones, pero confortable, con buen gusto, buena cocina y magníficas ofertas.

Dado que esta es una barriada que se caracteriza por el gran número de alquileres en viviendas particulares, a partir de las 8 de la mañana comienzan a ofertar exquisitos desayunos, a precios realmente módicos, si se comparan con la competencia, y además si se tiene en cuenta que no existen en nuestro país aún, los comercios donde obtener los insumos a precios mayoristas, viéndose obligados los nuevos empresarios a adquirirlos en las tiendas y agros, donde compra el resto de la población, cosa esta que impide bajar más los precios.

El éxito de este nuevo establecimiento ha obligado a los competidores a mejorar sus ofertas y a rebajar un poco los precios, pero aún así, ellos se mantienen en estos momentos en el liderazgo en este tipo de negocio. Existen otros restaurantes en la barriada, pero más lujosos y con carta internacional de alta cocina, cuyos precios son demasiado altos para el magro bolsillo de los cubanos. Es por eso que éstos son frecuentados mayoritariamente por extranjeros.

Hasta ahora, La Rosa Negra es el único lugar donde se ofertan cafés variados a veinticinco centavos CUC la taza. Los platos más caros, que son los camarones y el filete de ternera, no llegan a cinco CUC. Los tragos son preparados individualmente, a diferencia de los establecimientos estatales, según la elección del cliente y casi todos cuestan solamente noventa y cinco centavos CUC, incluyendo la famosa piña colada. Aquí el precio de un sabroso plato de ropa vieja con dos guarniciones a elegir es de 3.95 CUC, y se parece al que hacían nuestras abuelitas.

Estos jóvenes están demostrando hasta donde puede llegar la iniciativa y el empuje del ciudadano, aplastada y adormecida durante más de medio siglo, mostrándose ahora en un nuevo despertar, que si no es del todo lo libre que se desearía, al menos está probando, que lo único que de verdad funciona es la ley de la oferta y la demanda, creando también nuevos puestos de trabajo, para darle la posibilidad a otros de mostrar sus cualidades y aptitudes, adquiriendo un empleo mejor remunerado.

Y que conste queridos lectores, no me dan comisión por esto. Es que me producen satisfacción y orgullo estos nuevos aires de iniciativa privada.

Ayer tarde íbamos en nuestro viejo Lada, de camino a casa de una amiga que nos había invitado a comer. Como quiera que ella reside en un bello edificio de la Calle Nueve, muy cerca del Malecón, en un piso muy alto y estaban anunciados los fuegos artificiales que iba a lanzar la Flotilla de la libertad, pensé que sería muy conveniente, desde esa altura poder observarlos en todo el esplendor prometido.

Todo el día se mantuvo gris y lluvioso, con entrada de norte, y no mejoró nada en la tarde. Cuando llegábamos a la zona donde ella vive, pudimos observar muchos más policías que de costumbre. Supuse que se debía a los pronósticos de que se agruparía un gran número de personas en el Malecón.

Muy expertos en estas prácticas de reprimir y contrarrestar cualquier tipo de manifestación espontánea, las autoridades habían tomado medidas para evitar cualquier atisbo de éstas.

En prácticamente todos los parques y explanadas del Vedado, los espacios estaban cubiertos con carpas, donde se ofertaban productos comestibles y música. Pero lo que más acaparó mi atención fue ver al grupo de X Alfonso, cuyo concierto estuvo en principio ubicado para realizarse en las Calles 23 y G, montando la tarima y los equipos para el mismo, justo en la esquina de la Calle Nueve y Avenida de los Presidentes ó Calle G, como popularmente se conoce, precisamente donde se encuentra el hospital materno de Línea. En mi mente no podía concebir, cómo es que se permitía dar un concierto, con los consabidos altavoces haciendo tanto escándalo, en un lugar que debía ser de silencio, donde están hospitalizadas mujeres que acaban de dar a luz, y niños recién nacidos, que lo que más necesitan es silencio y descanso.

Pude observar las proximidades del Malecón habanero, cubiertas por un público, que en un momento dado, si las circunstancias lo exigían, podrían ser fácilmente utilizados como pueblo indignado, para reprimir cualquier manifestación ciudadana.

Nos fuimos de casa de nuestra amiga antes de las diez de la noche, hora señalada para el comienzo del concierto. Nunca supe si finalmente se pudieron ver los fuegos artificiales. La noche se mantuvo muy lluviosa y mi amiga me contó hoy, que desde su ventana pudo observar el poco público que acudió al concierto. Lo que si dice que la desconcertó un tanto, fue ver a enfermeras acercarse a la improvisada tribuna y al rato regresar al hospital. Realmente terminó, como se pudiera decir, siendo un verdadero desconcierto.

El dengue de María

Trabajo de patchwork de Rebeca

María es una bella dama de nuestro vecindario que todas las tardes, muy compuesta, saca a pasear a su perrito, y cada vez que la veo no puedo menos que pensar en Chejov.

Hoy ella amaneció con el cuerpo adolorido, un poco de tos y sintiendo escalofríos, por lo que decidió ir hasta el policlínico que le corresponde. Una vez allí, en el cuerpo de guardia, fue atendida por un joven médico, que al verla le mandó a hacer de inmediato análisis de sangre. Cuando se recibieron los resultados, el galeno, ni corto ni perezoso, le ordenó que se subiera a una camilla y la cubrió con un mosquitero para aislarla, diciéndole que tenía dengue, e informando de inmediato al esposo, que se encontraba en la salita de espera. El doctor le dijo a éste que fuera a su casa y trajera sábanas, fundas, toallas y artículos de aseo, que su esposa sería remitida de inmediato al hospital, en cuanto llegara la ambulancia. Como quiera que residen muy próximos al centro, el esposo regresó rápidamente, portando un maletín con todo lo que le habían indicado para el ingreso de su mujer.

Cuando llegó la ambulancia, le dijeron que no podía acompañarla, por lo que se negó rotundamente a que su esposa se marchara sin él saber siquiera a qué centro asistencial la iban a llevar, y ambos abandonaron el hospital de regreso a casa.

No habían pasado ni una hora, cuando en el hogar del matrimonio se personaron un médico y una enfermera, para decirles que tenían que llevarse a la enferma. Ante la insistencia del esposo y la negativa de éste a dejarla ir sola, accedieron a que la acompañara. Esta vez no era una ambulancia, era un transporte cerrado de una empresa estatal, y dentro del mismo estaban otros enfermos, que había recogido por el camino. Dice María que aquella improvisada ambulancia se movía como una batidora, por las rotas calles de la ciudad, haciendo subir a la misma a otros presuntos enfermos, hasta convertirse casi en una concurrida guagua.

Finalmente llegaron a la antigua Covadonga, donde en un pabellón se agolpaban los enfermos, formando fila para ser atendidos. María pidió el último y dice que tuvo la impresión, por un momento, de que iban a repartir carne de res, debido a lo nutrido de la cola (fila). Finalmente llegó su turno, le volvieron a hacer análisis, esta vez eran estudiantes extranjeros los que estaban extrayendo la sangre, le dieron varios pinchazos, hasta que al fin uno fue el acertado. Toda adolorida, se acurrucó junto a su esposo y esperó pacientemente el resultado. Al rato, salió un médico y le dijo, usted señora se puede ir para su casa, pues no tiene dengue, lo que tiene es un simple catarro. ¿Se siente usted bien? ¡Perfectamente, -contestó ella, que estaba bastante mareada, pero disimulando, agregó -¡ nunca he estado mejor! Le hizo una seña al marido, y en cuanto perdieron de vista al médico, dice María que se acordó de sus años juveniles en la Universidad, cuando practicaba campo y pista, y emprendieron una rápida carrera hasta alcanzar el portón de salida de La Covadonga, y detuvieron al primer almendrón (taxi viejo) que vieron, para regresar lo antes posible al dulce hogar.

Afortunadamente ella está bien. Personalmente me contó su odisea, mientras con su acostumbrada elegancia paseaba a su perrito, haciendo una parada frente a mi casa.

¿Para celebrar?

Hoy día 3 de diciembre, se celebra en mi planeta el día del médico.

Tengo una amiga médico, con veinticinco años de experiencia, especialista en psiquiatría, con muy buenos resultados, según el reconocimiento de sus pacientes, que es el que verdaderamente cuenta, que este año estará en su casa horneando pasteles para poder sobrevivir, mientras en su antiguo centro laboral, un policlínico del municipio Centro Habana, entregarán flores y dirán discursos, sin tener en cuenta que de los cinco psiquiatras que laboraban en él, solamente uno mantuvo su puesto de trabajo, mientras los otros cuatro, incluyendo mi amiga , quedaron disponibles.

Mi amiga es joven aún, no llega a los cincuenta años y goza de una vasta experiencia en su especialidad, es divorciada y tiene dos hijos que mantener, pues todavía están en edad de estudiar. No se puede concebir que sean desperdiciados así los conocimientos de un galeno y su experiencia. Entiendo que si en ese policlínico sobraban psiquiatras, cosa que dudo, pues es un municipio superpoblado, en que las personas no gozan de las mejores condiciones de vida, debían haberlos enviado a otros centros de salud donde justamente escasean. Los enfermos que acuden en busca de ayuda médica, tienen que ser atendidos casi siempre por inexpertos alumnos extranjeros, que en algunos casos no pueden comunicarse ni medianamente bien con éstos, por no hablar correctamente nuestro idioma. En general, no es bien recibido por los que acuden pidiendo atención médica ser atendidos por ellos, cuando nuestro gobierno presume de enviar tantos galenos a misiones en el exterior.

¿Será que, como aquí las personas no poseemos seguros de vida (no existen), vienen a practicar con nosotros como si fuéramos conejillos de indias? Lo cierto es que ya esto está ocasionando malestar en la población, pues a todos nos gusta ser bien atendidos y estar ante la presencia de un médico experimentado, y los estudiantes al lado de éste para adquirir experiencia, pero no para practicar con los enfermos.

No obstante, mi felicitación a todos esos esforzados médicos cubanos que cogen guagua o bicicleta para ir a su hospital o policlínico, que tienen guardias con demasiada frecuencia, que trabajan con muchas dificultades materiales y que aún así son amables y profesionales con los pacientes (como debe ser), percibiendo menos salario que un empleado de Aurora (Empresa que se ocupa de barrer las calles) o un fumigador. A todos ellos, mi más profundo respeto.

Desde muy temprano, sin otra convocatoria más que la fe y la devoción, empezamos a congregarnos los fieles y creyentes en la entrada principal del Zoológico de La Habana, lugar por donde la Virgen, que venía de la iglesia San Juan Bosco en el reparto Santa Catalina, entraría por la explanada de la puerta principal, deteniéndose allí para ser recibida por el párroco de la iglesia del Perpetuo Socorro. Una vez en dicho lugar, se soltaron palomas y se dieron vivas a Cuba y a Ella, antes de continuar en procesión por las avenidas 26 y Kohly hasta la calle 41, para congregarnos finalmente frente a la iglesia, donde ya era esperada por el Cardenal Jaime Ortega y otros miembros de la curia. El Cardenal pronunció una homilía de bienvenida en los jardines de la iglesia, debido al numeroso público que fue a recibirla, entre él, algunos miembros de la Seguridad del Estado, fácilmente identificables para los que ya estamos acostumbrados a verlos en todos los actos públicos, cuya tarea era evitar cualquier tipo de manifestación que se alejara de lo previamente establecido.

En el sencillo acto de bienvenida que presidió a la homilía, se escuchó la emotiva voz de Lynn Milanés interpretando, acompañada de un guitarrista, La Bayamesa. Acto seguido comenzaron a desfilar los allí presentes por dentro de los jardines de la iglesia, para acercarse a la Virgen y dejarle ofrendas. Durante el resto de esta semana la Virgen continuará su recorrido por distintas parroquias e iglesias de este Reparto.

Estoy probando a ver si salen mis textos en FB y Twitter

¡Le tengo pavor a los hospitales de mi planeta!, al menos a los que me corresponde ir a mi. Le dije a una amiga médico, que trabaja en un policlínico de mi barriada, recién graduada y que aún está transitando (rotando) por diferentes centros de salud para adquirir práctica.

Ella no solo me dio la razón, sino que me comentó el gran estado de insalubridad, en que se encuentran la mayoría de los centros por los que ha rotado. Los médicos, me dice, denunciamos estas situaciones, pero nuestras quejas caen al vacío. Según me sigue comentando, el hospital materno González Coro, antigua clínica Sagrado Corazón, está en un estado deplorable, en cuanto a higiene respecta. Agrega que suelen acumularse gasas ensangrentadas y desechos de todo tipo, utilizados en las curaciones, al final de un oscuro pasillo, sobrepasando ya los límites, sin que nadie se ocupe de sacarlos e incinerarlos, como es imprescindible hacerse. Eso representa un gran cúmulo de bacterias, estafilococos y todo tipo de gérmenes, que se filtran dentro de las propias habitaciones de los enfermos, tan próximas a este depósito, donde la higiene tampoco es la óptima. Así mismo los huecos donde van los tomacorrientes están carcomidos, dejando espacio para las pequeñas cucarachitas, ya tan típicas de nuestros hospitales. En el mismo mal estado se encuentran los marcos de las puertas, desprendidos en parte de la mampostería que los debían sellar.

Lo mismo ocurre, en el policlínico donde ahora transita, allí tampoco se recogen con suficiente periodicidad los desperdicios de las curas: guantes desechables, jeringas y demás elementos utilizados con los pacientes, y lejos de incinerarse, como está establecido a fin de evitar contaminaciones, se vuelcan, si envolver siquiera, en el container de basura que está situado justo a la entrada del cuerpo de guardia del centro.

Yo le comentaba mi asombro y estupor, cuando llevaba a mi hermana al Instituto de Angiología, que no es más que un antiguo pabellón de la antes famosa clínica La Covadonga como todos le siguen llamando, aunque este no es ya su nombre.

Allí, mientras esperaba que curaran unas úlceras en las piernas de una paciente, observé con horror, como la enfermera le aplicaba el medicamento con su mano derecha, mientras sostenía en la izquierda un pedazo de pizza, que consumía con toda impunidad delante de la misma. Justamente en una de las instalaciones, que como otras muchas de su género, antes fueron el orgullo de nuestro país. De ahí, entenderás, nace mi nosocomofobia.

Hace un par de días estaba reunida en casa con dos amigas y, como de costumbre, salió a relucir el monotema. En esta ocasión analizábamos hasta qué punto se podía llamar cambios, a lo que estaba sucediendo: derecho a comprar y vender autos, derecho a comprar o vender casas, licencias para abrir peluquerías y barberías

Llegamos a la conclusión, que a lo único que podía llamársele cambio en estos últimos tiempos, era a la forma en que las nuevas leyes plantean asumir, como seres absolutamente normales que son, a las personas con diferentes inclinaciones y practicas sexuales.

En cuanto a los demás, no se trata de cambiar algo, sino simplemente de restablecer derechos que han sido conculcados por este mismo régimen, que ahora aparenta bondadosamente otorgárnoslos. Derechos estos que durante media centuria nos fueron arrancados y que ahora pretenden hacernos creer en cambios que no existen.

Se comenta que vendrán otros tantos para fin de año, posiblemente migratorios. ¿No sería más fácil y mucho más justo, levantar todas esas prohibiciones que ellos mismos establecieron? Respetar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la que Cuba es signataria, bastaría para un buen comienzo. Todo lo demás, se me antoja son paliativos, curitas, que pretenden sanar las grandes heridas ocasionadas por el propio sistema.

A mi modo de ver, todo esto pudiera ser una cortina de humo, para ocultar la gran crisis económica, social y moral en que se está hundiendo el país. Mientras la población se entusiasma por legalizar las operaciones de permutas y compra ventas de casas y vehículos, que nunca han dejado de hacerse, sólo que al margen de la ley, inmersos en el ajetreo de los trámites burocráticos, las colas, los impuestos a pagar, etcétera, no pueden ocupar su mente en pensar que no tienen alimentos que llevar a la mesa familiar. Mientras, los agros y las tiendas están vacíos, las registros civiles y jurídicos están abarrotados.

Crece la desesperanza en la población, y los gobernantes se esfuerzan por hacernos creer en cambios y mejoras, pero lo cierto es que hasta el momento, estas nuevas leyes no provocan mejorías sustanciales en el nivel de vida de los ciudadanos.

Foto archivo.

Un guajiro amigo mío, cuyo nombre me reservo, un tanto confundido y asombrado, por un artículo publicado en el diario Granma, el 21 de octubre del presente año, donde se señala la notable merma de la masa ganadera en nuestros campos ( 22,980 cabezas, hasta el cierre de agosto de este año) debido, al hurto y sacrificio clandestino de reses, me envía la siguiente colaboración:

Ni gordas, ni flacas ni locas.

Busca bajo tu cama,

hay una vaca perdida.

No es flaca ni gorda,

tampoco está enloquecida.

Búscala en tu patio,

o quizá en tu cocina.

En la panza de tus hijos,

o en la de tu mujer querida.

Ahí es donde debe estar,

ya que a ti te la han quitado.

Tu la crías y la cuidas

¡y se la queda el Estado!

Además señala Granma, que el descontrol es el factor común. Se dice que debido al déficit de personal para chequear el ganado en las distintas provincias, favorece el desorden ya que existe un número de ganaderos que obran libremente.

¿No será mas bien, como dice el guajiro, que me envía su colaboración, que prima la necesidad de llevar a la mesa de cada familia, este alimento, que hasta el año cincuenta y nueve era lo más recurrente en nuestra alimentación? Según el CENCOP (Centro de control pecuario), faltan burócratas para chequear en el país los más de 26,000 propietarios de ganado sin tierras. De ahí la elevada cifra de animales sueltos en la vía o pastando en zonas indebidas expuestos a los accidentes, o provocando éstos, así como incitando al delito.

Un cuatro por once.

Desde hace algunos meses, a mi correo electrónico, imagino que al de ustedes también, estuvieron llegando innumerables mensajes sobre la cábala mística del 11-11-11.

Finalmente llegó el día y en mi planeta, donde nunca suceden cosas extraordinarias, ya que las carencias materiales y la represión son cotidianas, ayer, once de noviembre, en horas de la tarde, nos dimos cita un nutrido grupo de amigos y conocidos en el apartamento, ya muy pequeño, del matrimonio Sánchez Escobar.

Como de costumbre, a puertas abiertas y con un exquisito aroma de incienso, fuimos recibidos por Yoani y Reinaldo, nuestros anfitriones. Los más puntuales a la cita fuimos ocupando los asientos, los demás, que fueron llegando en un goteo constante durante toda la noche, se fueron incorporando de pie, hasta ocupar el más mínimo centímetro cúbico del inmueble.

El motivo fundamental de la cita era presentar el número once de la revista Voces: día once del mes once del año once.

La portada de dicha revista digital fue dedicada a Laura Pollán, así como algunos de los artículos y poemas contenidos en dicha publicación. Fue en extremo emotivo, ya que entre los presentes se encontraban la hija de Laura y algunas Damas de Blanco.

Mis ojos se humedecieron y mi mente voló muy lejos, hasta Chile, donde tengo parte de mis seres queridos y no pude menos que recordar a esa otra Laura, a la que quise entrañablemente y que también sufrió un martirologio, que comenzó cuando la oscuridad del once, de un cruento septiembre, se extendió sobre el cielo de su patria. Ella también murió sin alcanzar a ver cristalizado su sueño libertario.

Mis respetos, cariños y admiración a ambas valerosas mujeres. ¡Que Dios las tenga en la Gloria!

Se mira y no se compra.

En estos días he estado trabajando duramente para ganarme unos pesitos y poder ir de tiendas, no a comprar comida, como siempre, sino a comprarme algunas guirnaldas para Navidad, pues cada año hay que renovarlas, ya que la mayoría se estropean con mucha facilidad. Me imagino que están concebidas para eso: una sola temporada.

A pesar de la llovizna persistente, quise ir, pues realmente necesitaba distraerme un poco. Al llegar a la tienda por departamentos La Puntilla, corrí entusiasmada al lugar donde venden los adornos para las fiestas de fin de año. Cuando me acerqué a las guirnaldas y observé los precios, no pude menos que mostrarle mi asombro a la dependienta, pues años anteriores siempre ese era el lugar donde adquiría las luces para mi árbol. Las mismas, que en años anteriores se podían comprar por un poco más de cuatro CUC, ahora cuestan once y hasta catorce. Ante mi asombro, la empleada me dio una explicación, que según ella acostumbra a dar a sus clientes: El problema es que nosotros compramos en contenedores grandes y por eso estos precios, ustedes deben tratar de buscar las que vienen en contenedores pequeños, esas son más baratas. No entendí nada, pero tampoco insistí en aclarar el concepto, prefiero ver repetida una vieja película de Cantinflas.

Pasé por los estantes donde están las lozas y útiles del hogar, y ahí si que por poco me tienen que llevar a terapia intensiva: hay unos platos de loza, cuadrados, al estilo oriental, con un diseño sencillo impreso, y marcaban 61.80 CUC. Yo pensé que era la vajilla completa ¡con sushi, chef japonés y todo!, pero la dependienta me aclaró que era el precio de cada plato. Enseguida comprendí el porqué los empleados estaban bostezando, no había nadie comprando, todos los departamentos estaban sin público y los pocos que pasaban, miraban y seguían de largo. ¡Y eso que era domingo!

Locura en el barrio.

Ayer fue día de cobro de jubilados, y de trabajadores activos que cobran por tarjeta magnética. El deambular de un lado a otro de las personas de distintas edades, en busca de una Cadeca (Caja de Cambio), de un Banco donde no hubiera largas colas (filas) ó de un Cajero Automático que funcionara, suscitó disgustos y algunos comentarios calientes entre los vecinos de nuestra barriada. Es de notar que los pagos de las jubilaciones ya desde hace algún tiempo no se realizan a fin de mes como era costumbre. Un buen día de golpe y porrazo, los cambiaron para los primeros días del siguiente mes, trayendo como consecuencia que la agonía de estar sin un centavo, se extienda por tanto, un par de días más.

Pero este no es el caso de la vecina mía, que aún esta activa, y cobra por tarjeta magnética. Estaba muy necesitada al igual que la inmensa mayoría de las personas en cobrar, más aún porque ella debía hacer un pago cuyo plazo vencía. Salio en busca de un cajero automático y allí comenzó su odisea. El del Ministerio de Transporte estaba roto, el de la Cadeca, estaba sin efectivo, igual pasó con el del banco del Ministerio de la Agricultura, en fin, recorrió todos los cajeros y bancos del barrio, y no pudo cobrar en ninguno, pues el único que estaba funcionando, porque tenía fondos depositados gozaba de una larga fila, que por demás no avanzaba. Ella se sumó a la misma y fue entonces cuando escuchó una conversación entre dos personas. Una, muy mayor le decía a un joven: Yo no sé que está sucediendo, acabo de pasar por el agro de la EJT (Ejército Juvenil del Trabajo) y no hay nada, tampoco en el de Tulipán, sin embargo, los particulares en sus carretillas tienen de todo, ¡cómo es que el Estado no es capaz de abastecer sus agros y los particulares si! El joven, sin alterarse, le contestó: Señora, usted misma acaba de responderse, porque el Estado, como usted bien ha dicho, no es capaz, al menos eso es lo que ha demostrado hasta ahora. La señora, sin replicar, se movió en la cola para alejarse un poco del joven. Mientras el resto continuaba quejándose de lo lenta que avanzaba la misma. Finalmente mi vecina, protestando la abandonó sin poder lograr su objetivo, marchándose a casa frustrada e indignada, por usar la palabra que está tan de moda.

Nota: La foto la tuve que hacer de lejos, porque el custodio de la Cadeca de Panorama y Tulipán no me permitió acercarme cámara en mano, me dijo que no se podía hacer fotos ahí, yo le dije que me mostrara un documeto de la prohibición y me contestó que no existía, pero que estaba prohibido.

Pintura de H. Cata

Otra noche de brujas en mi planeta, en que abundan los trucos y escasean los caramelos.

¡Felicidades a todos aquellos que la puedan celebrar!

Reacciones.

Foto prensa extranjera

El que a hierro mata a hierro muere, ese refrán tan antiguo, yo lo estoy oyendo decir desde que tengo uso de razón. Mi abuela solía aplicarlo constantemente a aquellas personas que habían llevado una vida de delincuencia ó crímenes, y finalmente caían en manos de la justicia.

Es cierto que las imágenes (las pocas que pasaron brevemente en la TV de mi planeta) son horrendas, se ve a un Gaddafi, balaceado, ensangrentado y metido a empujones en la parte trasera de un vehículo. Los que tienen antena, me han contado que las que se han difundido por el mundo son realmente crudas, pero no han inspirado piedad, en todo caso horror. Eso se debe sin dudas, a que ese tirano fue realmente cruel con sus adversarios, en sus más de cuarenta años de dictadura. Sobretodo en estos últimos meses, desde que su pueblo se reveló en su contra y en vez de dimitir e irse (como le propusieron) insistió en quedarse, aferrado al poder y masacró a todo el que se le atrevió a oponerse, sin sentir la más mínima piedad por sus oponentes. Es por eso la espantosa muerte que le reservó el destino, la misma le sorprendió tratando de huir, como hacen los cobardes, que mandan a luchar a unos contra otros, mientras a ellos no les alcance la pólvora de la batalla. Finalmente su cadáver, después de ser expuesto varios días, como se acostumbra en esas culturas, fue sepultado en un lugar desconocido del desierto, pasando así una de las páginas más sangrientas de la historia de Libia. Una vez más el refranero popular español, se convierte en fuente de sabiduría: El que a hierro mata, a hierro muere

Saturación mediática.

En mi planeta hace más de quince días que los medios te están bombardeando a toda hora y en todo momento con Los cinco héroes, el criminal bloqueo y lo aguerridos e invencibles que son nuestros atletas. De todo esto, claro está, lo más refrescante sería dedicarse a ver los Panamericanos, pero pulsando el muting en el menú del televisor, porque señores, oír a nuestros narradores deportivos, es casi como leerse un Granma, aguantando la respiración.

En todo momento, aún en las noticias deportivas, introducen obligadamente el tema de marras, o hacen referencia al mismo. De verdad, no hay quien lo aguante, el adoctrinamiento podríamos decir que está hasta en la sopa, si es que este sabroso plato, también no hubiera desaparecido hace ya algún tiempo de nuestra mesa. Nuestros narradores deportivos más bien parecen ser comisarios políticos. Eso conlleva a una visible falta de seriedad y profesionalidad: son sencillamente insoportables.

Con cada cambio de programa introducen el tema del gran triunfo de Cuba en Naciones Unidas. Lo que no aclaran es, que ciertamente ningún país está de acuerdo con imponer un embargo comercial a otro, simplemente lo manipulan como si esos 186 países que votaron a favor del levantamiento del bloqueo, estuvieran de acuerdo con la política doméstica nuestra. Asimismo, todas las noticias mutiladas que nos ofrecen están además manipuladas, dejando en un limbo informativo a todo el que las sigue y no se ocupa o no tiene acceso a otros medios. Hacen hincapié en el embargo cultural que nos impone EEUU y yo me pregunto, entonces como es qué La Colmenita, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Los Van Van, La Aragón y otros artistas o grupos de la isla, visitan constantemente ese país. Sin embargo, por qué no vienen de allá tantos músicos cubanos de altísima calidad, que además aquí son archiconocidos a pesar de la censura, a quienes no solamente les niegan la entrada, sino que además prohíben la divulgación de su música en nuestra radio y televisión, privándonos durante más de medio siglo de seguirlos y disfrutarlos pública y libremente, sin vernos obligados a obtener sus grabaciones clandestinamente. Estamos en verdad, más que saturados de tanta propaganda mediática.

Alas por la vida

La Plaza de las palomas, acrílico sobre tela, Graciela Alvarez

Hace ocho años, el Dr. Alexis Cantero, eminente cirujano, del Hospital Fajardo, viendo la necesidad que tenían las mujeres operadas de cáncer de mamas, de darle un nuevo enfoque a sus vidas, creó un proyecto donde se agruparían éstas de manera totalmente voluntaria, con la finalidad de realizar labores de terapia ocupacional y actividades culturales, haciendo más llevadera su enfermedad. Además de involucrar activamente a sus familiares más cercanos, en las charlas y conferencias impartidas por el y otros especialistas, con el propósito de lograr una mayor comprensión y conocimiento de este padecimiento.

En la tarde del 19 de octubre, día mundial de la lucha contra el cáncer de mamas, quedó inaugurada la exposición Si a la vida, en el local que antiguamente ocupara la funeraria San José, sita en Infanta y Carlos III, el cual permaneció cerrado y abandonado durante muchos años, procediéndose recientemente a su remodelación, para

reabrirlo como galería y salas de exposiciones de arte, como parte del Complejo cultural, Quinta de los Molinos.

El grupo, que empezó con apenas cinco mujeres (según nos narra una de sus fundadoras, la señora Silvia Plá, quien lleva quince años de operada), cuenta hoy con más de doscientas, entre ellas algunas artistas plásticas y artesanas. Se reúnen cada dos meses y organizan conferencias, paseos, fiestas y como ahora exposiciones. Alas por la vida es un proyecto, sin fines de lucro, coordinado por un galeno que ha hecho de su profesión un verdadero sacerdocio, y lucha por divulgar más conocimientos sobre esta enfermedad, así como y brindar cada día más apoyo a quienes la padecen o se restablecen de la misma.

Homenaje a Haiti, acrílico sobre tela, Bertha Lemus Máscara, artesanía de Estela Alfonso

Metamorfosis.

Foto de archivo

Mucho se ha hablado en mi planeta de males o hechos delictivos, donde se ven involucrados niños, ocurridos en el mundo, excluyendo de hecho, con esta frase, cualquier alusión a los nuestros.

Sin embargo, al parecer no han tenido en cuenta lo mucho que se ha insistido, por los organismos internacionales dedicados a velar, por la salud física y mental de los niños, mantener a estos alejados de la política y mucho menos utilizarlos con estos fines.

Parece que el director de La Colmenita ha obviado este precepto, incluyendo en el programa de gira del grupo por Estados Unidos, una obra llamada Abracadabra donde utiliza a estos actores niños, con fines altamente políticos.

De continuar este quehacer artístico por esos rumbos, pronto las inocentes avejitas terminarán convirtiéndose en avispitas. No creo que los niños merezcan pasar por esta desagradable metamorfosis.

¡Hasta siempre, Laura!

Foto tomada el 13.8.11

Mujer valiente, honesta, sencilla. Debió enfrentarse al dolor de ser ofendida, insultada, atropellada por sus propios compatriotas, en su mayoría mujeres, que convocados por la tiranía que los envilece, hace apenas unos días rodearon su vivienda, donde ella y un grupo de Damas de Blanco se reunían, para salir en callada marcha, enarbolando gladiolos rosados, hacia la iglesia. Fueron rodeadas por turbas convocadas que les lanzaban improperios y palabras soeces, ofendiéndolas e impidiéndoles salir del inmueble, escudadas en la valentía que aflora en los cobardes, cuando se saben en grupo y protegidos por las autoridades.

¿Cómo han de sentirse hoy muchos de ellos al conocer la noticia del fallecimiento de esta valiente mujer? ¿Serán capaces de darse cuenta, en su mediocridad, que estaban prestándose a reeditar aquellos bochornosos mítines de repudio de los años ochenta?

La historia, más temprano que tarde, de seguro, les pasará factura.

El día de hoy se ha mostrado muy triste y gris, como si la misma naturaleza quisiera unirse en duelo a sus familiares y amigos, para demostrar la pena que nos deja su partida. ¡Hasta siempre Laura!

Indignados es el adjetivo con que se autodenominan los cientos y miles de manifestantes que en el Oriente Medio, Europa y ahora en Estados Unidos llenan las calles exigiendo cambios.

No era de extrañar que en sus inicios, los medios en mi planeta fueran tan cautelosos al noticiar dichas manifestaciones. Por supuesto que no les convenía, podía cundir el pánico.

Pero como moda o modo, finalmente se impuso su nomenclatura: indignados. No podíamos quedarnos atrás, pero ¡ojo!, mucho cuidado, no se les fuera a ir de las manos.

Hoy finalmente, en el noticiero, comenzaron a usar la nueva palabra de moda. Presentaron a un grupo de estudiantes, con cara y postura de aburrimiento, manifestando su indignación, ante el hecho de la retención de René, en Estados Unidos, para cumplir el resto de su condena (tres años de libertad supervisada). Insisten en llamarles héroes, eso pone en igual posición, a los tantos héroes de la patria, cuyas acciones y valía, les hicieron merecedores, en su momento, de este honor.

Además, llama extraordinariamente mi atención que estos mismos estudiantes, los que a diario tienen que enfrentarse a los problemas del transporte, que van colgados en las puertas abiertas de los ómnibus, corriendo riegos de accidentarse, que no disfrutan de una adecuada alimentación, que saben que a sus padres trabajadores, nos les alcanza el salario para cubrir sus necesidades más elementales, no hayan mostrado antes su indignación. Tampoco ante el hundimiento en la Bahía de La Habana del remolcardor 13 de marzo ó el fusilamiento sumarísimo de los tres adolescentes, que trataron de llevarse una de las lanchas que van a Regla, en la misma bahía, así como las golpizas y ultrajes a los opositores, por mencionar solo algunos de los execrables actos perpetrados por un régimen, que lleva más de cincuenta años ejerciendo el poder. Eso si es indignante.

En mi planeta casi todo es muy difícil de obtener, pero una de las cuestiones que más se nos dificulta es la información, ¡casi nada! Dicen que la información es poder, así que podrán imaginar lo débil de nuestro poderío.

La venta de radios de onda corta está prohibida. En ninguna tienda de efectos electrodomésticos encontrarás alguno. Si preguntas, solamente te dicen que no han entrado, como si se tratara de una inesperada visita.

Yo particularmente poseo uno, que una amiga me cedió gentilmente hace ya unos cuantos años. Ahí puedo localizar algunas estaciones de radio de otros países, pero a Radio Martí, ¡imposible!, al menos en La Habana. Sé de amigos que en el interior de la isla logran captar la señal. Aquí, cuando la localizas aparece acompañada del taca taca de la interferencia, que lo mismo te puede dejar sorda que idiota. Mucho he tratado de hacer abstracción del ruido, pero, imposible, el dolor de cabeza que adquieres, te lo impide. Me gustaría lograr al menos escuchar las noticias, que es en definitiva lo más importante. Pero se trata justamente de eso, de que no las oigas, para que la verdad difundida por nuestros medios prevalezca, por ser la única fuente de información.

Pero existe un modo de escuchar Radio Martí: cuando llueve, truena y relampaguea. Entonces, apenas comienza la tormenta, corro y enciendo mi radio. Efectivamente, logro oírlo, pero también bajo un estresante pánico, de ser alcanzada por un rayo, atraído por las ondas de mi querido y pequeño artefacto. Cuando hace ya algunos años comenzó su programación, yo lo escuchaba perfectamente, en un viejo radio en el cual localizaba Radio Rebelde y dándole vueltas físicas, hacia un lado u otro, finalmente lograba que prevaleciera su señal, acompañando mis largas horas de trabajo en mi taller. Tanto así, que llegué a tener adicción a su programación, pero como todas las anteriores que tuve: la Coca Cola y los bombones de cereza, me vi forzada a tener que dejarlas, con las consecuencias y padecimientos inherentes que acompaña un tiempo, al que deja un vicio. Ahora temo, que si logro vencer el miedo, me pueda volver adicta a los rayos, truenos y centellas.

En el centro de la foto, mi abuelo.

Esta empresa a la que llevo sometiéndome hace casi tres años, se torna cada vez más difícil y estresante. Nunca antes de este medio siglo, a mí, y creo que prácticamente a ningún cubano, se nos hubiera ocurrido querer obtener otra ciudadanía: poseer la nuestra era un orgullo.

La fiebre empezó a cuenta gotas en estas últimas cuatro décadas. Dada la situación cada vez más insostenible del país y los impedimentos para viajar. Muchos que tenían padres españoles, decidieron recuperar la ciudadanía de sus progenitores, y con ella facilitar su salida en busca de nuevos horizontes.

Fue hace ya casi cuatro años, cuando España aprobó la ley de recuperación de ciudadanía para los nietos. Entonces sucedió lo inesperado. Cientos de miles de cubanos nos dimos a la tarea de solicitar documentos acreditativos, y los Registros Civiles, Oficinas del Ministerio del Interior, Archivo Nacional y otras, colapsaron. No estaban preparados para la avalancha de solicitudes que se les venía encima. Por otra parte, las colas en la Embajada española se hacían cada vez más largas y nutridas. En fin, nos pilló, sin las condiciones creadas. Nuestros archivos, abandonados durante casi cincuenta años son un caos, los libros están en muy mal estado o inservibles. No existe la información digitalizada, todo el proceso es tradicional. Además, ¿a quien, si no al aspirante a ciudadano español, le interesa este asunto? Donde quiera, la ineficiencia, la indolencia y el maltrato, son el freno al que tenemos que enfrentarnos para tratar de buscar los documentos. Es mucho el desgaste mental, las colas y el dinero invertido en sellos, viajes, meriendas y otros, pues nunca se sabe cuantas horas vas a estar esperando llegue tu turno. Casi siempre inviertes el día entero en una sola gestión.

Yo he logrado reunir infinidad de papeles acreditativos de mi abuelo: su partida de nacimiento, que por cierto me enviaron de España sin costo alguno, la certificación de matrimonio de él con mi abuela, el acta literal de nacimiento (denegada ya desde finales del 2010) de mi mamá, donde es mi propio abuelo quien la inscribe, el certificado de defunción del mismo, más todos los demás papeles acreditativos míos debidamente legalizados con sus correspondientes cuños y sellos en pesos cubanos y en moneda convertible (CUC), según lo exigido.

En noviembre hará tres años que tuve la cita consular y entregué todos los papeles, meses mas tarde me citaron para hacerme un requerimiento: demostrar la presencia de mi abuelo en Cuba. En aquella ocasión yo le pregunté a la empleada que me atendió, si ella creía que mi abuela y mi abuelo se habían podido casar en 1911 por Internet y que si además no le parecía un poco extraño que mi mamá hubiera nacido en 1912 aquí, sin haberse inventado aún la inseminación artificial. Pues bien, se me acaba el tiempo y me falta el papel del barco donde llegó mi abuelo a este planeta, y yo sigo haciendo colas y rebuscando en los registros civiles. A veces cuando estoy a punto de tirar la toalla, retomo el asunto, pues con tres de mis abuelos españoles, cómo va a ser posible que yo no pueda obtener esa nacionalidad. Lo que más necesito ahora es poseer un pasaporte que me facilite ir a ver a mis hijos y nietas, sin ocasionarles tanto gasto, y sin ser triturada por las múltiples trabas que nos imponen la maquinaria burocrática cubana y española, para viajar. Si la ley dice que teniendo un abuelo español, ya puedes optar por la ciudadanía independientemente si el mismo obtuvo, por cualquier razón, la cubana (el caso de los nietos cuyos abuelos, por la Ley del 50% se hicieron ciudadanos cubanos). El mío no se hizo, según consta en el certificado emitido por Inmigración, tampoco aparece en registros laborales, pues siempre trabajó como pintor-rotulista por cuenta propia. En el Archivo Nacional, donde hice la solicitud de búsqueda en junio del 2010, me dicen que los libros de 1900 a 1903 (fecha en que suponemos entró mi abuelo), están en muy mal estado ¿De dónde voy a sacar ese papel que me exigen? Ya se que esto es asunto mío, pero no soy maga, busco papeles demasiado antiguos. No obstante yo sigo obstinadamente tras las huellas de España, y pienso que todo este burocratismo de ambas partes, es como el Ole, ¡que no tiene explicación!

Pido encarecidamente al que pueda ayudarme en algo, me contacte a través de mi blog.

Tejado de vidrio

El miércoles 28 de septiembre, el diario Granma, en su portada publicó un editorial titulado: Nueva injusticia de los Estados Unidos contra los cinco héroes

René González, unos de los cinco espías cubanos preso en EEUU saldrá el próximo día siete de octubre tras haber cumplido y sufrido en su totalidad la brutal e injusta sentencia que le fue impuesta, dice el diario.

He ahí la primera manipulación. Lo que no señala el editorial es que la condena incluye los tres años de libertad supervisada, que lógicamente deberá cumplir en el territorio donde delinquió. Esa sería realmente la TOTALIDAD de la misma.

Lógico es que la Jueza Joan A. Lenard, del Distrito Sur de la Florida, denegara la moción presentada por René, donde éste solicitaba regresar a Cuba y unirse a su esposa e hijas.

Esta decisión de la Jueza, no constituye en absoluto una represalia adicional deliberada, como expresa el editorial.

No es moral en nuestro país hablar de tratos abusivos, confinamiento en solitario y extensos períodos de tortura psicológica, justamente aquí, donde han sido sancionados a condenas hasta de veinticinco años de prisión, personas cuyo único delito ha sido expresar públicamente sus ideas. Recordemos la llamada Primavera Negra, donde setenta y cinco periodistas independientes fueron encarcelados injustamente, incautándoseles como armas, en los allanamientos sorpresivos a sus viviendas, máquinas de escribir, bolígrafos, papeles y otros útiles personales. Tampoco debemos olvidar a los tres adolescentes que fueron fusilados en juicio sumarísimo, por tratar de llevarse una lancha en la bahía habanera, sin haber infligido maltratos o heridas a los ocupantes de la misma.

Hablar de tratos inhumanos aplicados a estos cinco héroes, cuando ellos han disfrutado de celdas higiénicas, ropas limpias, computadoras, visitas de sus familiares y de algún que otro actor famoso y hasta han jugado partidas de ajedrez por Internet con jóvenes aquí en la isla, parece una burla. Creo que deberíamos ya dejar de tirar piedras al vecino, sabiendo, como sabemos, que nuestro tejado es de vidrio.

esperándo el receso.

Los Registros Civiles en mi planeta se han convertido en concentraciones humanas ó saunas populares. Allí las grandes colas se extienden extra-inmueble, terminando casi todas en la calle, aceras y bordillos, donde los aspirantes a ser atendidos merodean, esperando el ansiado momento. A la hora del almuerzo cierran el local, y todos deben salir y esperar fuera. Es de notar que hasta el momento, ninguno de estos centros cuenta con una base de datos digitalizados.

En ninguno hay suficientes asientos para acomodarse, la escasa ventilación está asegurada. Desde luego, existe una excepción que confirma esta regla: el Registro de Centro Habana. Quizá el único que funciona bien, según experiencia personal.

He aquí donde hubo un aire acondicionado, hubo asientos y hubo iluminación.

Creo que los he visitado casi todos en la Capital, incluyendo el de Santiago de las Vegas, que como todos los de su especie se sitúan en casas y apartamentos, abandonados desde hace varias décadas por sus antiguos propietarios y después por el Estado, que se apoderó de los mismos, sin darles mantenimiento en todos estos años (esto incluye limpieza).

Las personas que aquí trabajan, no disfrutan de condiciones laborales apropiadas, y generalmente gozan de muy mal carácter. Realizan el trabajo como si le hicieran un gran favor al solicitante, incluso se esfuerzan para que ello no pase inadvertido. Esto obliga a muchos usuarios a llegar al lugar portando algún regalito. De lo contrario ¡siéntate a esperar! Total trabajen bien o mal, van a percibir el mismo magro salario.

Después de esperar más de tres horas para ser atendida, pude percatarme de una de las posibles causas de la demora: las largas uñas de silicona, verdes y con pequeñas flores al relieve, de la empleada que atendía las solicitudes. Era de esperar que se demorara más de veinte minutos con cada modelito de cuatro líneas a llenar, amén de las innumerables veces que se ausentaba de su puesto de trabajo un momentito, para ir a ventilar algún asuntito en otro departamento, sin contar las amistades que hacen pasar primero, violentando la cola (fila).

Finalmente me entregaron la copia de mi solicitud, en un papel reciclado, escrito justamente por la parte anteriormente impresa, casi ilegible, pero aún así, abandoné el local aliviada, y hasta feliz por haber podido encaminar mi solicitud.

Cuerpo de guardia.

Normalmente el cuerpo de guardia de un hospital es un lugar caótico, donde constantemente entran ambulancias o llegan carros con personas accidentadas, se escuchan gritos y llantos. Pero no siempre es así, al menos en los policlínicos de barrio. Aquí la cosa es más relajada, pues las urgencias van directamente a los hospitales, al igual que las personas que se sienten muy mal, no acuden a estos centros de asistencia primaria, van raudos al lugar donde saben les van a resolver el problema: el hospital, pues son los que con más recursos cuentan.

Los casos que a continuación relato son ciertos, aunque parezcan broma, y además fueron protagonizados en el policlínico de mi barriada.

Me cuenta una de las doctoras con las que tengo mayor confianza, que un domingo en que se encontraba de guardia, llegó una mujer joven, un tanto alterada, y dirigiéndose a ella le dijo: Doctora, usted tiene que salvarme la vida, si no me ayuda mi marido me va a matar

-Cuénteme su problema para ver cómo la podemos ayudar- le dijo la doctora.

-Mire, en honor a la verdad, yo tengo una relación extramatrimonial, y la cosa es que me quedé dormida y ahora no puedo llegar a mi casa, sin justificarle a mi marido donde estuve. Necesito que usted me ingrese y, si hay que ponerme un suero, ¡me lo ponga!

Veamos -contestó la galena- eso lo tengo que consultar con mi superior, yo no puedo determinarlo por mi misma.

Consultado con el jefe de la guardia, y temiendo ambos por la integridad física de la mujer que estaba realmente muy alterada, decidieron ingresarla y pasarle un suero de glucosa. Llamaron a su casa y le dijeron al esposo que viniera a buscarla, porque había llegado mal a la guardia y la tuvieron toda la noche ingresada hasta estabilizarla. El esposo, todo compungido, se personó de inmediato, y ante la imagen indefensa de su mujer, la colmó de caricias, mimos y solo le reprochaba el que no lo hubiera despertado, para decirle que fuera a acompañarla.

El otro caso fue más sencillo pero más simpático: Llega una señora de unos treinta años, y le dice al doctor: Me he descubierto una bolita en una mama, pero como estaba impartiendo clases, esperé terminar y vengo a verle, para que me diga si es cáncer y cuanto tiempo me queda de vida. El médico, alcanzándole una corta bata blanca, le dijo: quítese la ropa y póngase esto, que de inmediato la voy a auscultar

La señora va para detrás del biombo, y en ese momento se oye un ruidito metálico. ¡Gracias doctor, pero ya no hace falta!, -dijo la paciente- ¡encontré el cáncer! Es que no me había dado cuenta pero en mi prisa por terminar de almorzar, tenía ya la cucharita del postre en la mano, y cuando miré el reloj tuve que salir corriendo para no perder el ómnibus, en ese instante no se me ocurrió otra cosa que guardarla en mi sostén, olvidándome después de ello. Usted no se imagina lo preocupada que me tuvo esa bolita todo el tiempo.

El otro caso es un señor que llega al cuerpo de guardia con una cajita de cerillas, y moviéndola para hacerla sonar se la muestra al doctor. Médico, no crea que estoy loco, pero estos no son fósforos, mire usted, son dos piedritas. El médico intrigado le pregunta ¿Acaso las expulsó usted? No doctor, esas las encontré en el Cerelac cuando desayunaba, y quiero que usted las mande a analizar para ver si tienen veneno. Por favor señor, -dijo el doctor- si tuvieran veneno ya usted tendría los síntomas. Mejor va al lugar donde compró el producto y le reclama al vendedor.

Translate.

A fin de contribuir modestamente a lo que aparenta ser una gran confusión a la hora de traducir, me di a la tarea de buscar en los diccionarios, para aclararle un tanto a ese gran actor que con frecuencia nos visita, Danny Glover, que se dice tan amigo de Cuba (entiéndase del gobierno), el verdadero significado de la palabra espía, que él con tanta frecuencia confunde con héroe.

Según el diccionario Larousse, manual ilustrado (1969, páginas 365 y 474)

Espía: Persona encargada de recoger información secreta sobre una potencia extranjera.

Persona que observa con disimulo las acciones de otra o intenta conocer sus secretos (esta última acepción le viene bien a los CDR).

Héroe: El que ejecuta una acción heroica.

Personaje principal de una obra literaria, de una aventura, de una película.

Persona que realiza una acción que requiere valor.

Espero con esto, haber ayudado a esclarecer las dudas sobre el uso de esos dos adjetivos calificativos, tan frecuentemente mal empleados en nuestros medios.

El Profesor pregunta a sus alumnos: ¿Cuál es el futuro del verbo protestar?

Raudo y veloz, Pepito levanta la mano y espeta ¡preso! Profesor.

Es que aquí en mi planeta, desde hace cincuenta y dos años algunos de los verbos de nuestra rica gramática española, ya apenas tienen conjugación.

Hace solo unos días la población habanera conoció de unos hechos que están siendo protagonizados por un Pastor de una iglesia pentecostal y un grupo de seguidores.

Como la información interna es prácticamente nula, mucho después de estar aconteciendo el suceso, es que supimos del mismo, gracias a las noticias llegadas desde el exterior y difundidas verbal o telefónicamente, por aquellos pocos que tienen acceso a Internet o las antenas.

Entonces el gobierno se vio obligado a informar a través de una breve y poco explicativa nota aparecida en la prensa y la televisión, que dejó a la población aún más confundida.

Lo cierto es que tras una semana de cerco, a la iglesia sita en las calles Infanta y Santa Marta, en el Cerro, donde agentes policiales, ambulancias, franco tiradores en las azoteas colindantes, agentes de la seguridad y bomberos, montaron lo que resultó ser una especie de cirque du soleil, gracias a las preocupaciones y solicitudes que hicieran a las autoridades los familiares de los allí voluntariamente encerrados.

Aún no sabemos con exactitud cuales eran o son los verdaderos motivos para este encierro, lo que si es cierto es que la treintena de personas allí parapetadas, entre los que se encuentran niños, y algunas mujeres embarazadas, están manifestando su apoyo al Pastor.

Ayer al parecer toda la fuerza policial fue retirada. Imagino solo quedan los segurosos y los informantes siempre alertas de los CDR. Se reabrieron las tiendas, los agros y se normalizó la circulación.

Allí siguen el Pastor y los que le apoyan. Se dice que el lei motiv de esta protesta es la demanda de una vivienda, a cambio de la que él hasta hace un año guía de esta congregación, se construyó para si y su familia en la azotea del templo.

Solo queda esperar y pedir a Dios la solución más adecuada, sensata y pacífica para los allí encerrados.

Este hecho inusual sembró el desconcierto en las autoridades de mi planeta, donde hace más de medio siglo la protesta pública está prohibida y el Futuro del verbo protestar se conjuga con la palabra prisión.

Diez años después.

Corrían los primeros días de enero del año 2001. Yo estaba en New York, invitada por Marta, mi amiga de toda la vida. Ella me traía de un lado a otro de la gran ciudad, deseosa de que yo, en unos pocos días, viera lo mejor y más interesante de la misma.

Lo primero que hicimos fue visitar los museos, dedicar una jornada entera a cada uno, dejando para último las visitas turísticas. Recuerdo que el día antes de abandonar la hermosa ciudad, mi amiga decidió llevarme a visitar las Torres Gemelas, a pesar de que yo le dije que prefería, por cuestiones quizá románticas, visitar el Empire State, pero ella no transigió, me dijo que debía verlas y si nos daba tiempo, haríamos las otras visitas que yo deseaba.

A mí siempre me han impresionado sobremanera las alturas. Una vez en el lugar, traté aún de persuadir a Marta, diciéndole que se fijara en la tremenda fila que había que hacer para subir. Ella no claudicó, me contestó, y era verdad, que avanzaba muy rápido.

Efectivamente, gracias a la increíble organización, nuestro turno llegó rápido. Quedé verdaderamente impresionada, pues participamos del espectáculo de un viaje virtual en helicóptero, donde las butacas de nosotros los espectadores, hasta se movían. Pude además hacer fotos de la Isla Ellis, desde los amplios ventanales de una de las Torres. Quedé realmente complacida con la visita realizada, gracias a la insistencia inquebrantable de mi querida amiga. ¡Quien iba a pensar en aquel momento, que tan solo ocho meses después, esas espectaculares torres desaparecerían! Que nosotras pudimos ser parte de aquellas tres mil personas que perdieron la vida, debido a los crueles atentados terroristas. Cada vez que vienen a mi mente las imágenes del fatídico 11-9, pienso que todas las medidas de seguridad redobladas desde entonces, por molestas que éstas resulten, son más que necesarias.

Desde aquí, mi solidaridad para con todos los familiares de las víctimas de aquella gran tragedia, los sobrevivientes, y para con esa gran nación. Así como mi más profundo desprecio, contra quienes tratan de imponer sus doctrinas, mediante la implementación del terror.

8 de septiembre.

Hoy la ciudad se tiñe de amarillo. Muchas mujeres visten con ese color en honor a su virgen, y portan en sus manos hermosas flores amarillas, en su mayoría Girasoles, hombres y niños les acompañan. Es el día de La Caridad del Cobre, la Patrona de Cuba, la Virgen Mambisa. No hay que convocar a nadie en los centros de trabajo o de estudio, no tienen los CDR que movilizar, no hay que organizar grandes e interminables filas para que vayan a verla. El pueblo espontáneamente acudirá a rendirle respeto y devoción. Hoy a las cinco de la tarde habrá peregrinación, la misma partirá desde la Iglesia que lleva su nombre.

Yo particularmente pediré por la libertad de nuestro país y el reencuentro armonioso de todos los cubanos.

La desmesura

.

Una vez más viene a mi mente, aquella famosa frase del Generalísimo Máximo Gómez, el dominicano que luchó en nuestras guerras independentistas, cuando dijo al referirse a nosotros los cubanos, que no llegábamos o nos pasábamos.

A los dirigentes de nuestro planeta, parece habérseles ido la mano mediática con los honores brindados al recientemente fallecido Julio Casas Regueiro. No voy hablar de sus muchos méritos militares, puesto que soy ignorante en esta materia, tampoco los pongo en duda. Solamente me refiero a que, a mi entender, se ha exagerado un tanto.

El fallecimiento se produjo el viernes pasado, 3 de septiembre, y hoy miércoles 7, aún se sigue en los medios ahondando en el tema. Hasta el diario Granma, que no suelo comprar, y sí lo hice hoy, ya que me sobresalté al verlo todo en negro, el primer pensamiento que vino a mi mente fue: ¡Caray, parece que ya también se acabó la tinta roja en mi planeta! La verdad es que si nuestras emociones siguen en aumento, puede que estemos próximos a un ejemplar totalmente en negro, como una ya obsoleta hoja de papel carbón.

1 Lata de leche condensada.

8 Yemas de huevos frescos.

½ Cucharadita de canela.

1 Cucharadita de vainilla.

¼ Taza de ron blanco.

1 Taza de azúcar.

1 Taza de agua.

(Estos dos últimos ingredientes son para hacer el almíbar).

Procedimiento:

Se baten las yemas, se agrega el almíbar casi frío y la leche condensada. Se aromatiza con vainilla, se cuela todo y se cocina a fuego suave unos minutos.

Después, a lo último, se le agrega el ron.

Se deja refrescar y se envasa en un recipiente de cristal previamente esterilizado.

Generalmente en todas las casas cubanas se tenía, al menos un litro de esta crema para festejar cualquier tipo de acontecimiento. Era algo muy típico brindar Creme de vie en ocasiones tan especiales como el nacimiento de un nuevo familiar, o el bautizo del mismo. También en Noche Buena como bajativo.

Un mejor regalo a un amigo o familiar sería entregarle esta deliciosa bebida en una botella personalizada, como en este caso, decorada especialmente para la ocasión.

¡Bon appetit!

Trabajo en tela, de Rebeca

Mucho se discute sobre la nueva imagen de la mujer cubana. Se habla en las esferas oficialistas de la mujer revolucionaria, madre, compañera, trabajadora, ama de casa. Pero lo cierto es que cada vez más, nuestras mujeres sufren transformaciones que van en detrimento de su apariencia y autoestima.

Una mujer liberada no es una mujer que lance al aire palabras groseras, que gesticule, grite y desvista su anatomía, o vista un uniforme, para demostrar lo liberada que es. Una mujer liberada, a mi juicio, es aquella que sin atentar contra su imagen pública, se comporte socialmente según las más sencillas y básicas reglas de la educación, que vista pulcra, aunque humildemente, de acuerdo al lugar donde trabaja o acude, que cuide su lenguaje y trate de enriquecerlo, no con palabras soeces, sino con un decir sencillo y respetuoso hacia los demás, para que sea tratada de igual manera, que se muestre cuidadosa en los detalles. Para ser igual a los hombres, no hay que perder la feminidad, basta con exigir igualdad de derechos y deberes y sobretodo mostrar respeto a si misma.

Uno de los fenómenos que más ha incidido en esta degradación de la imagen de la mujer, aquí en mi planeta, ha sido entre otros muchos, las brutales carencias a las que nos hemos visto sostenidamente sometidos, siendo las féminas, por supuesto, la más vulnerables, debido justamente a que sin lugar a dudas es el género que más obligado ha estado a soportar los embates sociales: carencias hasta de los artículos de uso más íntimos, ausencia en los hogares de la figura paterna debido a las zafras, las guerras en otros continentes, las misiones internacionalistas, etcétera, donde la mujer ha quedado sola al cuidado del hogar, los hijos, y los ancianos, sin dejar de acudir a trabajar para ayudar al sostén económico de la familia.

Por otra parte, la ausencia de información (esto incluye sobretodo revistas femeninas), así como la abundancia de ejemplos negativos en los medios, en cuanto a gestualidad y vestimenta, observadas en los video-clips, que lamentablemente han sido tomados por la población como parámetros de moda, sin darse cuenta que una cosa es la ropa común y diaria para acudir al trabajo, ya sea a una oficina ó una fábrica, o a la consulta de un médico, y otra muy diferente, es la utilizada para la ficción . Esto sin mencionar lo insultante que resulta mostrar a la mujer, como un simple adorno u objeto de placer que está en venta.

Somos nosotras, precisamente, las que tenemos que luchar para lograr ser tratadas con el mismo respeto y consideración que los hombres, dándonos a respetar y demostrando nuestras capacidades intelectuales y laborales, por ser justamente, sin duda alguna, las que llevamos el mayor peso social.

Receta familiar

Con el fin de que no se sigan perdiendo, por falta de insumos ó lo difícil que se nos hace a los de aquí dentro conseguirlos, pongo a vuestra consideración esta receta, con la esperanza de que los aficionados al arte culinario la practiquen.

Coca catalana (receta de familia)

Antes de comenzar el procedimiento encender el horno.

Para la masa:

1 libra de harina de trigo (4 tazas)

½ libra de azúcar blanca refino (2 tazas)

¼ libra de manteca pastelera (1/2 taza)

2 cucharadas de mantequilla

½ cucharadita de sal

2 cucharadas de Royal (polvos de hornear)

2 cucharadas de vino seco

3 huevos

Hasta aquí la cosa va más o menos bien.

Para el relleno:

1 lata de bonito en aceite

1 lata pequeña de petit pois (escurrirlos antes de usarlos)

1 lata de pimientos rojos en conserva (utilizar aproximadamente dos)

¼ libra de camarones sin cabeza

2 huevos hervidos para adornar

1 cebolla grande picada

4 hojitas de cilantro bien picadas

Los primeros cuatro ingredientes son lo más difícil de conseguir para nosotros, pero si alguien de los que me sigue aquí, en mi planeta, tiene FE (Familia en el Exterior), entonces podrá darse el gustirrindín de hacer esta receta.

Procedimiento para hacer la masa:

Cernir en un recipiente los ingredientes secos y añadirle la grasa, uniéndola con el estribo o un par de cuchillos hasta que se hagan pequeños grumos.

Agregar en el centro de estos ingredientes los tres huevos batidos con el vino seco.

Extender la masa con el rodillo hasta hacer un rectángulo de aproximadamente el diámetro del molde a utilizar. Colocar esta masa en un molde rectangular, engrasado. Separar una pequeña porción, para hacer las tiras del enrejado.

Colocar el atún mezclado con la cebolla, el cilantro y los petit pois por toda la masa. Extender la porción extra de masa para cortarla en tiras, y proceder al cuadriculado del pastel. Colocar en cada cuadrado una rodaja de huevo duro, un camarón y dos tiritas de pimiento rojo, cruzados. Barnizar el enrejado con huevo batido.

Ponerlo al horno, aproximadamente 35 minutos.

En estos tiempos de tantos conflictos bélicos, no hay nada que relaje más que la práctica de una buena receta de cocina para compartir con la familia. ¡Bon appetit!

Ya viene llegando

Así dice la letra de una rica pieza musical de Willy Chirino, el gran compositor pinareño, muy conocida por todos nosotros, a pesar de que en nuestro querido planeta su difusión está prohibida en los medios.

Pues parece que el juicio final le está llegando a todos los tiranos. A Kadafi apenas le quedan unas horas.

Quien iba a decir que un hombre, que como ser humano es despreciable, tenga ahora su cabeza valorada en unos cuantos millones de dólares. No quisiera verme en su pellejo. Debe andar escondido como en su momento lo estuvo su vecino de Irak, hasta que finalmente fue encontrado refugiado en una cueva. Pienso que a éste, donde quiera que se meta, más temprano que tarde lo encontrarán y harán justicia por la cantidad de muertes, causadas por su tozudez de mantenerse en el poder a cualquier costo.

Desde aquí mis sinceras condolencias al pueblo libio, por los muertos de un lado y otro, ya que todos han sido víctimas del tirano, y mis deseos de que en Libia vuelva a reinar la paz, propiciada por un gobierno elegido por el pueblo para que puedan recuperarse de los horrores causados por esta sangrienta guerra civil..

.

En días pasados escribí sobre los horrores arquitectónicos, hoy voy a dedicar este post a las agresiones cometidas contra nuestros monumentos.

Caminando por la barriada de El Vedado, como siempre con mi camarita en mano, me detuve en el parquecito que hace cuchillo en las calles:

Allí estuve observando el estado de abandono y deterioro de las áreas verdes, y pude ver con dolor, la base depredada de una escultura del famoso músico vienés Johann Strauss, laminada en pan de oro (demasiado reluciente quizá para nuestro fuerte sol), donada por la Embajada de Viena al pueblo de Cuba.

Sin el menor respecto, la misma fue sustraída misteriosamente, ante la pupila insomne de los siempre alertas CDR (Comités de Defensa de la Revolución), algo verdaderamente incomprensible, ya que los ladrones deben haber dispuesto de un camión para llevársela y hacer bastante ruido al separarla de

su pedestal.

También quedó para vergüenza de todos, la lápida con la dedicatoria de dicho monumento.

Desafortunadamente no es el único caso, unas veces por robo y otras por motivos políticos, se han destruido, mutilado y sustraído estatuas y partes de monumentos que conformaban el ornato histórico de nuestra ciudad. Recordemos el Monumento al Maine cuya águila fue arrancada, so pretexto de sustituirla por una paloma Picasiana que nunca llegó, así como la estatua de aquel Presidente de la Cuba Republicana, de la que solo dejaron como recuerdo su par de zapatos. Ni siquiera se han respetado las esculturas e imágenes religiosas del cementerio Colón, quizá el más depredado de nuestros patrimonios, considerado por los expertos como uno de las más importantes necrópolis, en cuanto a diseño y valores monumentales en el mundo.

Siento que es deber de todos, denunciar estos actos vandálicos para tratar de frenar su impunidad.

Desde hace algunos años se ha desatado en la ciudad, no se si en el país, no tengo el dato, pero presiento que al expandirse aquí como una epidemia, puede haber llegado ya a otras provincias, el gusto por las columnitas. A alguien se le ocurrió empezar a reproducirlas, imitando a aquellas que se usaron mucho, en la arquitectura de los años treinta y cuarenta, y que en algunos casos, para ciertas construcciones más modernas de estilo colonial eran muy acertadas. También ha sucedido lo mismo con las tejas españolas y la piedra de Jaimanitas.

Estoy totalmente de acuerdo que en una construcción de las épocas y estilos antes mencionados, se ven muy agradables, siempre y cuando se coloquen debidamente. Pero lo imperdonable es que por estar a la moda se usen en casas y fachadas de los años cincuenta, que se caracterizan por diseños de limpias líneas rectas o curvas, pero que nada tienen que ver, con las famosas columnitas, logrando con ello justamente destruir su arquitectura. Esto no parece tener freno. No se que hacen los famosos arquitectos de la comunidad, que no se pronuncian al respecto, y aquellos que tienen que autorizar los proyectos de remodelación, que permiten semejante atrocidad, afeando cada vez más una ciudad que siempre se caracterizó por su hermosa arquitectura.

He aquí algunos malos ejemplos:

Edificio de los años cincuenta, cuya planta baja y áreas comunes de jardín han sido cerradas y convertidas en vivienda con las consabidas columnitas y tejas que nada tienen que ver, así como la pintura, con el resto del edificio. Barrio La Timba, Plaza. Era un bonito edifico de apartamentos antes de la caprichosa transformación.

Edificio de tres pisos, de los años cincuenta, cuya planta baja fue igualmente remodelada, sin tener en cuenta para nada la arquitectura original del mismo. Nuevo Vedado, Plaza.

Pienso que los verdaderos culpables son las autoridades que están nombradas justamente para orientar y autorizar o no, estos cambios en los exteriores de los inmuebles. Señores por favor, no sigamos afeando nuestra ciudad ni tratándola como a un enemigo.

Desde hace ya muchos años, lo que antes del cincuenta y nueve se tenía como un paseo muy agradable: ir de tiendas, aunque solo fuera a mirar vidrieras, se ha convertido casi en un castigo.

La mayoría de las personas que salimos a hacer compras para el hogar, somos mujeres. Por lo general los hombres detestan este tipo de gestión. Sin dudas, prefieren someterse (quizá porque no les queda otro remedio) a la tortura china de ir a los agro-mercados, pues son ellos los que tienen más fuerza para cargar con las pesadas bolsas de viandas y frutos.

Mi amiga Magy, me cuenta que ayer fue a la tienda por departamentos La Época (bueno, a lo que queda de ella), pues la hija le había regalado dinero por su onomástico, para que se comprara un par de zapatos. Algo que podía haber sido tan agradable, se convirtió en un verdadero agobio.

Para entrar en esta tienda, como en todas las de mi querido planeta, aún en la más insignificante de ellas, tienes que dejar el bolso fuera. Ya esto molesta, pero según dicen, es lo establecido. Desde luego, cuando preguntas quién lo estableció, nadie sabe responder. En el guarda-bolsos hay un letrero que dice: No se pueden dejar objetos de valor dentro de los bolsos. No se relacionan cuales son los objetos que entran en esta categoría. Entonces, si quieres entrar, no te queda otra opción que dejar allí tu bolso con todas tus intimidades dentro. Para mí, por ejemplo, de valor son las llaves de mi casa, las fotos de mis hijos, una libretita de notas, una memoria flash, mis cosméticos, en fin, cualquier otra cosa con las que siempre cargo. Entonces, tienes que convertirte en malabarista, para llevar en tus manos, la billetera, los espejuelos, el celular (si lo tienes), y cualquier otro objeto que consideres importante. Esto no solo está muy mal, sino que además se presta para muchas cosas, entre ellas, que escondan cualquier objeto en tu bolso o que sustraigan algo del mismo.

Mi amiga, como todo el mundo tuvo que dejar el bolso en la casilla, después de hacer la consabida cola (fila), y además entregar su DNI, pues lo exigen, a pesar de ser esto una flagrante violación, coger en sus manos aquellos objetos antes mencionados y subir las escaleras hasta la tercera planta, donde está la zapatería, pues los elevadores son solamente para uso de los empleados ó alguien cuya minusvalía sea bien evidente.

Una vez allí vio los zapatos que le gustaron, cuando se los probó, le dijo a la empleada que los compraba, pero que los metiera en una bolsa sin caja. Esta le dijo que tenía que llevarse la caja, porque no les permitían dejarlas allí, pues no les permitían acumular basura, que si quería la echara en el primer latón que se encontrara en la calle. Ya esto molestó a mi amiga, pero eso no era nada para lo que seguía. Sacó de su monedero el billete de cincuenta CUC que la hija le había obsequiado, y cuando fue a pagar la empleada le pidió el DNI, ella le dijo que lo había dejado con el bolso como le exigían. Entonces la empleada le preguntó si se sabía el número de memoria, a lo que ella respondió que no. Pues lo siento -le contestó la vendedora-, entonces no se los puedo entregar. Por más que mi amiga insistió, no hubo caso. Se fue indignada sin su par de zapatos, cansada y agotada por el calor (la tienda no tiene aire acondicionado) y lo que podía haber sido una linda tarde de tiendas, se convirtió en un verdadero castigo.

Hace cincuenta y dos años, la mujer de mi historia era una joven de veinte cinco años, llena de ilusiones y de sueños. Su extracción era humilde, pero su familia se había preocupado porque estudiara para que se abriera camino y se hiciera de un mejor futuro. Comida, según me cuenta, nunca les faltó.

Cuando la sorprendieron los arrolladores cambios sociales, ella había terminado la Superior, y recién comenzaba a trabajar en una tienda de la calle Galiano. Ganaba poco, pero como vivía en la casa materna, su salario le alcanzaba para ayudar a su madre y darse ella algunos gustitos, tales como: salir a merendar al Ten Cent con sus amigas, comprarse ropa nueva en el cumpleaños, para fin de año y quizás para alguna que otra ocasión.

Un día en que salía del trabajo, se cruzó con un joven y ambos se quedaron mirándose, como poseídos por un encantamiento. Ella vestida toda de blanco, porque era verano, y el con un uniforme verde olivo y unos collares de semillas, colgando de su joven cuello.

Pronto se casaron y sin darse cuenta, comenzó a identificarse con las ideas de su joven esposo, y cada vez más se vio involucrada en sus actividades revolucionarias. No pasó mucho tiempo sin que llegara su primer hijo, para entonces ya su esposo no vestía de verde, y trabajaba como camionero en una empresa. Sus dos salarios juntos apenas alcanzaban para cubrir los gastos de los tres. Un día, me cuenta, se levantó muy temprano y sorprendió a su esposo llenando apresuradamente una maleta: se pensaba ir del país en una lancha y le había dejado una nota de despedida en el refrigerador. Por más que le suplicó y se deshizo en llanto, el no la escuchó, estaba decidido. ¡No aguanto más!, -le dijo.

Se quedó sola con su hijo, ya parte de su familia se había ido, y muchas de sus amigas también. Ella nunca se decidió a hacerlo: aún creía que al menos su hijo tendría un futuro mejor. Además no quería dejar atrás a su madre y amaba a esta tierra.

Pasando muchos trabajos y carencias, pues no supo más del hombre que había amado, fue sacando adelante a su hijo y logrando que éste también estudiara y hasta se hiciera de un título universitario. Años después, también éste se marcho, buscando nuevas oportunidades y porque estaba harto, -según le dijo-, de pasar tantas privaciones.

Así, ahora, a sus setenta y siete años, esta pobre mujer va a la calle y se para a las salidas de los agro-mercados, a vender unas bolsas grandes (jabas) confeccionadas por ella misma con materiales que recicla, pues su magro retiro alcanza a penas para sobrevivir, y aunque su hijo le manda de vez en cuando una ayudita, también tiene familia que mantener y no gana mucho. ¡Pensar que trabajé y me sacrifiqué tanto por un futuro mejor, y nunca ha llegado ni llegará, al menos para mi!

Afinidades.

Carta Menú, año 1963

El Film cubano Afinidades, de Jorge Perogurría y Vladimir Cruz, despertó mi interés, por lo que decidí alquilarlo para este fin de semana, pues aun tenía vigente el recuerdo de ellos dos en Fresa y Chocolate.

Para mí, que no soy crítica de cine ni mucho menos, aunque si cinéfila, resultó ser como observar una impresa y plana postal turística.

En el bello escenario de la Ciénaga de Zapata se desarrolla toda la acción (justamente adolece de ésta). Un cuarteto compuesto por dos cubanos, uno técnico medio y el otro un alto funcionario, una cubana, mujer o novia del primero, y una inversionista española, quien al parecer tiene una relación íntima y de negocios con el funcionario de Aguas Habana.

Apenas llegan en una pequeña embarcación que realiza esta travesía hacia la Laguna del Tesoro, donde se encuentra el centro turístico, comienzan las miraditas cruzadas, presagio pueril de lo que se avecina.

Desde el disfrazado camarero, con extrema amabilidad impostada, que hace constantes guiños al funcionario, la utilización de palabras groseras fuera de contexto, el excesivo ardor de la inversionista (única actuación relevante), interpretado por la actriz española Cuca Escribano, hasta la incompresible y excesiva pureza, que después se esfuma como por arte de magia, de la esposa, mujer ó novia del técnico medio, quien la lanza al ruedo de los apetitos del jefe para asegurar su plaza, ante la inminente reducción de plantilla que se llevará a efectos en su centro de trabajo.

La noche del Show Taíno, en el restaurante cabaret del centro turístico, carente de autenticidad (aunque es válido en el cine) con la presencia, hasta cierto punto anacrónica, de Omara Portuondo cantando una canción anodina, hasta la apoteosis sexual, tipo Pas de Quatre, que no aporta nada a la cinta, hasta finalmente una salida en auto por un interminable pedraplén, dan la sensación de que vienen de la nada y van hacia ésta.

El único aporte para nuestras retinas es un paisaje natural maravilloso, pero mutilado, de una Cienaga sin cocodrilos, ni aves exóticas.

Si tiene deseos de perder una hora treinta minutos, que es lo que dura aproximadamente esta película, sin que lo que esta viendo le aporte algo, ¡entonces se la recomiendo!

Filete Canciller.

Teniendo en cuenta el interés despertado ante la apertura de nuevos restaurantes (paladares), en mi querido planeta, y en particular por este plato, les ofrezco la siguiente receta:

Filete de pargo Canciller (Cualquier semejanza con personaje real, es pura coincidencia).

Para dos personas:

1/2 libra de filetes de pargo.

1 limón.

2 dientes de ajo.

Una pizca de pimienta.

1 Cucharadita de sal.

1 Taza de harina de trigo.

2 Tazas de pan rayado fino.

2 Huevos.

1/2 Libra de jamón.

1/4 Libra de queso.

Procedimiento:

Sazone los filetes con ajo machacado, sal y pimienta, añádales jugo de limón. Déjelos reposar un rato. Colóquelos en una bandeja y póngale a cada filete una lasca de jamón y una de queso. Páselos con mucho cuidado por harina de trigo, cubra bien ambos lados.

Páselos ahora por huevo batido hasta que se impregnen bien ambas caras. Envuélvalos con suficiente pan rayado, apoyándolos contra el fondo del recipiente para que se les afirme bien esta envoltura.

Fíalos en aceite bien caliente. Sírvalos en una bandeja y adórnelos con rodajas de limón y ramitas de perejil o romero.

Esta receta se viene preparando en nuestros más afamados restaurantes desde hace años, por nuestros mejores Chefs.

¡Un verdadero lujo!

El “mea culpa”

En la página 10, nacionales, del diario Granma del viernes 22, en la sección Cartas a la Dirección, aparece una carta firmada por J. Llorente López, que se titula Raúl nos habla en español, ¡sin embargo!

El tema es la implementación de la actualización de nuestro sistema económico.

Primero, me asombra que este señor se refiera a economía, en un país donde ésta es prácticamente inexistente.

“Si hubiéramos hecho todo lo que nos había venido indicando desde hace años el líder de la Revolución, muchas medidas que hoy estamos obligados a aplicar para salvar nuestro proceso revolucionario, algunas incluso no tan populares no hubieran sido necesarias”.

Por la forma en que se expresa, este señor es o fue dirigente. Entonces, ¿dónde estaba él cuando se trastocaban y mal aplicaban las brillantes ideas de las que ahora tanto nos hablan?

Dice más adelante en su extensa misiva: “Raúl llama a eliminar la burocracia, a aliviar los trámites a la población, a resolver los problemas de la indisciplina y desorganización que tenemos, a resolver el problema salaria”.l

De nuevo me pregunto, ¿quién incrementó la burocracia, creando tres y cuatro plazas ó puestos de trabajo, donde con una sola persona debidamente calificada y eficiente, a la que se le exigiera el cumplimiento de su deber, hubiera sido suficiente?

¿Quién estructuró y creó las innumerables oficinas de trámites para resolver cualquier tipo de gestión?, que desde una simple receta médica, un pasaje, la compra de un uniforme escolar, la obtención de una certificación de nacimiento, hasta el trámite más sencillo, por solo enumerar algunos, conllevan un recorrido laberíntico con la consabida pérdida de tiempo y un desgaste físico y mental imperdonables.

¿Quién rebajó los salarios y aumentó desproporcionada y desmesuradamente, el precio de los alimentos y de los artículos de primera necesidad? ¿Quién instauró como norma el uso de dos tipos de monedas?

“Sr. Llorente, yo también hablo español, y creo que bastante claro. Con todo respeto, si es cierto que usted existe, le digo que yo como simple ciudadana de este país, no me siento culpable de estas medidas que se tomaron y aplicaron sin previa consulta popular”

Durante todos estos años, estos mismos personajes que ahora plantean todo lo que usted expone en su carta, han sido y son los máximos responsables, por sus cargos y posiciones ocupadas, de cumplir y hacer cumplir todas esas ideas brillantes a las que usted hace alusión. Si usted lo considera acepte el mea culpa, yo no.

En mi desandar por el barrio, cámara en mano y absorta en mis pensamientos, siento la voz de un hombre que caminaba casi a mi lado, hablando solo. No pude aguantar mirarlo, -ni siquiera es tan viejo- pensé. Al cruzarse su mirada con la mía y sentirse sorprendido, me dijo: -No vaya a creer que estoy loco, es que lo que me acaba de suceder es insólito.

Me contó que desde hacía algún tiempo estaba padeciendo de algunos problemas que le achacaba a la edad; pero que un médico amigo suyo, después de echarle una miradita le dijo que lo que el debía hacer era acudir a un dentista, que estaba casi seguro que sus problemas de salud se derivaban del mal estado en que tenía su boca. Agregó que debido a ello, decidió acudir al dentista del policlínico que le correspondía y allí lo vio una doctora, que le dijo que tenía urgentemente que hacerse varias extracciones. Ese mismo día, le hizo cuatro. La doctora le dio turno para la semana siguiente, para que se recuperara un poco y continuar con las otras piezas. Cuando le llegó la fecha del turno, fue de nuevo al policlínico para ya salir de eso -continuó en su relato. Pero esta vez la cosa no le salió como pensaba. Después de tener que esperar un par de horas, pues la consulta estaba llena, la doctora le dijo que no lo podía atender porque se habían acabado los guantes, que llamara de vez en cuando para ver si ya habían entrado de nuevo, -como si los guantes viajaran solos- agregó.

Ni corto ni perezoso, acudió nuevamente a su amigo el galeno, y éste le pudo conseguir en el hospital donde trabaja un paquete con doce pares. Muy contento y abrazado a aquel tesoro, llegó de nuevo al policlínico a ver a su doctora. Mire, le traje unos cuantos pares de guantes. Ya un poco más acalorado, me comentó que la susodicha se negó a recibir el regalo, argumentando que eso no alcanzaba para todos los pacientes que tenía que ver, y que si lo atendía a él y a otros no, ella se podía buscar un problema. Dice que por más que insistió y argumentó, la doctora reiteró su negativa, por lo que salió de allí, sintiéndose derrotado y molido. Por eso es que usted me ha pillado hablando solo- me reiteró.

Yo, a pesar de venir a mi mente aquello de mal de muchos, consuelo de tontos, me atreví a decirle que también había pasado por una situación semejante, en el policlínico que me corresponde por la zona en que vivo. En una ocasión, continué diciéndole,

habia ido a ver a una doctora que me recomendó una amiga, para que me hiciera un empaste. La doctora me mandó a esperar en su cubículo, mientras ante mis ojos, atendía a un paciente con una infección bucal. Cuando terminó con él me dijo que me sentara y se lavó las manos enguantadas, en el pequeño lavamanos allí instalado. Cuando observé aquello, me levanté como accionada por un resorte y le dije: -Cuanto lo siento doctora, pero me acabo de recordar que dejé la olla de presión en la candela, yo vengo otro día.

¡Todavía me está esperando!

Nada, que si Kafka viviera ahora mismo, aquí en mi querido planeta, no dejaría de ser, eso sí, un gran escritor costumbrista.

Un robo chapucero

Un amigo, desde España, me envió por paquete postal (correo normal) el día 6 de julio del presente, una caja conteniendo medicinas, dos celulares, uno para mi y otro para otra persona, con sus correspondientes cargadores, tres memorias flash, así como algunos materiales de oficina.

La caja llegó en menos de quince días. Cuando me avisaron de su arribo, fui a buscarla a la casilla correspondiente del Ministerio de Comunicaciones. Al entregarme el paquete, la empleada se percató que suelta, por fuera de la caja protegida por un plástico transparente de la Empresa TransVal, había una batería de celular. Al abrirla, delante de mi, para chequear su contenido, vimos que faltaban los dos celulares declarados en la factura de origen. Solamente habían dejado las baterías (robo chapucero), cuyos modelos correspondían a diferentes marcas cada uno, así como la caja vacía de uno de ellos.

La caja llegó con la consabida nota impresa que dice: Lamentablemente su envío arribó a nuestros servicios con roturas en su embalaje

Fui de inmediato a reclamar al Departamento Técnico de la Zona Postal Seis Atención a la Población. Allí levantaron acta de las pérdidas. También me cobraron 25 pesos. No se si por la mala gestión o qué.

Se supone que la correspondencia es inviolable, más aún cuando el contenido de la misma ha sido declarado ante las autoridades pertinentes. ¿Cómo es posible que

casualmente todos los paquetes, incluyendo la correspondencia, hasta una simple revista de una universidad extranjera, lleguen rotos y vengan acompañados de la consabida nota?

Allí mismo, una empleada, muy amablemente, me informó que si yo quería, podía ir a la Calle 100 y Boyeros, a donde llegan todos los paquetes antes de pasarlos al Ministerio de Comunicaciones, pero que lo malo era que no atendían público. Esto me pareció una broma, solo que me lo dijo en serio. Eso si, me animé a hacer una carta exponiendo esta historia, pero con lujo de detalles al Periódico Juventud Rebelde, donde hay una sección llamada Acuse de Recibo, donde suelen recibir y publicar este tipo de quejas. Lo que resulta absurdo además de lamentable es lo chapucero del robo.

Ese era un estribillo muy de moda cuando éramos niños. Parece que ahora está otra vez ocupando los primeros planos en los medios de nuestro planeta: rescatar las vías férreas, rescatar la agricultura, rescatar la industria azucarera, rescatar la flota pesquera, rescatar el transporte urbano, rescatar las tintorerías, rescatar las peluquerías rescatar el ganado vacuno, rescatar la industria láctea, rescatar el servicio gastronómico, rescatar las casas del médico de la familia, rescatar, la industria ligera, rescatar el henequén, rescatar, rescatar, rescatar

Por más que trato de esforzar mi memoria, no logro ubicar en qué gobierno anterior fue que todo esto se vino abajo, pues que yo sepa llevamos ya cincuenta y dos años, con el mismo. Por qué ahora, en pleno año dos mil once, es que se están percatando nuestros dirigentes de que todo eso que antes mencioné hay que rescatarlo. ¿Dónde estaban (si son los mismos), que no se daban cuenta de que todo se deterioraba a pasos agigantados? Con esa mentalidad de culpar siempre al imperialismo de todas nuestras desgracias, no creo que podamos tan siquiera adelantar un solo paso. Si seguimos dando tiempo al tiempo, instrumentando lineamientos, estudiándolos hasta en los más recónditos lugares del país y esperando la implantación adecuada de los mismos, llegará el momento en que ya de verdad no haya nada que se pueda hacer. Entonces pues irémos cabizbajos, musitando ese estribillo que dice así: Erre con erre cigarro, erre con erre barril, rápido corrían los carros, cuando había línea de ferrocarril

.

El Nuevo Vedado está alborotado. En un abrir y cerrar de ojos, han surgido cuatro nuevos restaurantes, muy bien montados y unas cuantas cafeterías, sin descartar la cantidad de timbiriches improvisados, casi sin condiciones, donde se ofertan diversos productos, de manipulación dudosa.

Los nuevos paladares, nombre este nacido del ingenio popular, debido como casi todo lo que se pone de moda en mi planeta, a la novela brasileña del momento difundida por la televisión. Así surgió el paladar, para diferenciar a esos primeros restaurantes de hace más de quince años, de los estatales. De aquéllos quedan pocos. Ahora, con estas nueva esperanza de apertura, un poco más seria y fundamentada que la anterior, la fiebre parece haberse extendido como una pandemia. En el fondo, subyace el deseo no expreso, de retomar el trunco capitalismo de hace cincuenta y dos años. Sus nuevos propietarios orgullosamente les llaman restaurantes con erre mayúscula.

El Jardín de los Milagros

Todo eso es muy bueno, sano y le da nuevos colores al barrio, a la ciudad y al país. La pregunta que me surge es la siguiente: ¿habrá suficiente demanda para cubrir tanta oferta?

En mi recorrido de este sábado al mediodía, cámara en mano, visité tres de los nuevos locales, además del ya archifamoso La Casa. Llamó extraordinariamente mi atención que todos estaban vacíos. Sus respectivos dueños, muy amablemente me mostraron las instalaciones y me permitieron hacer fotos.

Todos comentan lo exagerado de los precios, pero tiene su lógica: no se les vende a sus propietarios los productos e insumos requeridos a precios mayoristas, como debía ser. Ellos tienen que comprar en las tiendas de divisas y en los agros caros, todo lo necesario para elaborar sus ofertas. También deben pagar impuestos exagerados, más los salarios y la seguridad social de sus empleados, la electricidad cuyo precio por kilowats es elevadísimo, y además tener contentos a los inspectores para que no se vuelvan demasiado fastidiosos.

De cualquier manera, algo se está ganando y es devolverles a los ciudadanos el apetito perdido por la propiedad privada y la no dependencia absoluta del paternalismo estatal, que tanto daño ya nos ha ocasionado. Sigamos pues, jugando al capitalismo.

Rompiendo el bloqueo

Picadillo Contestatario (receta)

Ingredientes:

1 rollo de picadillo Our Delight, de pavo de 16 onz., de Wichita, USA.

1 cajita de 1 ½ onz. de pasitas Raisins Sierra Harvest, USA.

1 cebolla grande del agro de los caros,porque en el barato casi nunca hay.

2 dientes de ajo.

1 ají verde.

2 cucharadas de aceite de girasol de la shopin.

1 cucharadita de sal.

2 cucharadas de puré de tomate.

1 taza de vegetales picaditos.

4 hojitas de cilantro bien picaditas.

Procedimiento:

Caliente la sartén y vierta en ella la cebolla bien picadita, no la dore, cuésala solamente hasta que adquiera una apariencia transparente, añada el ajo bien picadito (no lo machaque para que no pierda el jugo). Añada por último el ají.

Ahora vierta el contenido del rollo de picadillo de pavo en la sartén, revuélvalo para unirlo a los condimentos, añada la sal y pimienta blanca molida (si tiene), al gusto.

Déjelo cocinar a fuego bien bajo durante unos veinte minutos. Revuélvalo de vez en cuando y tápelo para que no se reseque.

Da para cuatro personas, si lo acompaña de arroz blanco y platanitos maduros fritos.

Sírvalo con una ensalada de aguacate o de lo que consiga ese día en el agro.

¡Buen provecho!

Mujeres liberadas

Mujer joven vendiendo maní.

Circula por los medios en estos días, un informe de Naciones Unidas sobre la mujer latinoamericana. En él se expresan las inquietudes sobre la violencia doméstica, la igualdad en cuanto a oportunidades laborales y la liberación del género.

A mi modo de ver, en mi país, es poco lo que se ha logrado en este sentido, ya que desde los años cuarenta, la mujer cubana tenía participación activa e importante en nuestra sociedad: filósofas, maestras, doctoras en pedagogía, médicos y escritoras marcaban la vanguardia de un género, que cada vez ocupaba un lugar más preponderante en la sociedad de aquellos tiempos. En la vida real, la mujer cubana de hoy, dista mucho de haber sido liberada: todas las intenciones no han pasado de ser, como podríamos decir, letra muerta. Por el contrario, se le han aumentado las obligaciones y las dificultades. Una economía fuerte es uno de los principales pilares en los que descansa la verdadera liberación. Justamente la carencia de empleos bien remunerados, que permitan vivir decorosamente, sin tener que ejercer otras tareas extracurriculares que incrementen un tanto el escuálido salario, la falta de condiciones en el hogar y en el ámbito social, que faciliten las tareas domésticas (que en la actualidad conllevan una gran pérdida de tiempo), más todas las dificultades para trasladarse, adquirir los alimentos y demás artículos de primera necesidad, hacen que la mujer cubana lleve sobre sus hombros, prácticamente todo el peso del hogar: ella es la encargada de confeccionar los alimentos de su familia, la que se ocupa de llevar y recoger a sus hijos en las escuelas ó círculos infantiles, la que controla las tareas escolares de los mismos, el cuidado de los ancianos con los que convive, la atención al esposo , suegros y demás familiares. La misma que no tiene tiempo para ocuparse de ella, de su salud, la que tiene que depender de una libreta para obtener mensualmente aquellos artículos de imperiosa necesidad femenina, la que llegado al climaterio careciendo de vitaminas, cremas y medicamentos, que la ayuden en esta difícil etapa.

Los mejores empleos siguen siendo patrimonio casi exclusivo de los hombres. Esto, sin contar que en nuestro país, debido justamente a lo antes expuesto, hace que la inmensa mayoría de los matrimonios fracasen, por lo que lamentablemente nos sitúa en un lugar cimero en cuanto a estadísticas en divorcios. La mayoría de nuestras mujeres están divorciadas ó separadas, enfrentando solas, todas las tareas del hogar. Estas frustraciones y situaciones estresantes acumuladas, acarrean interiormente una violencia contenida, que cualquier motivo casual, puede servir de detonante para una explosión de violencia doméstica, donde se puede ser víctima o victimario.

No se podrá hablar de liberación de la mujer, hasta que la sociedad esté estructurada y funcione de forma tal, que existan realmente las condiciones para que cuente con las debidas facilidades indispensables para hacer frente a sus obligaciones extra laborales, sin que ello conlleve su deterioro personal ni el de su familia.

4 de julio.

Hoy se celebran doscientos treinta y cinco años, de la proclamación de independencia de los Estados Unidos de América, país de inmigrantes y de grandes oportunidades, tan difamado por unos y tan soñados por muchos. Yo particularmente tengo algunos críticos, que dicen que soy pro americanista, no me ofenden. Es cierto que admiro grandemente a ese país. Pero nací, crecí y me eduqué sintiéndome orgullosa de ser cubana. Lo contrario que otros, que lo difaman, dicen sentir odio y resentimiento hacia el mismo, pero no pierden la oportunidad de ir a comprar en sus famosas tiendas, llevan a sus hijos a Disney cada vez que pueden y sueñan con que algún día alguno de ellos, obtenga un título de una de sus universidades.

De cualquier manera, me uno, humildemente desde este, mi espacio a la alegría de la celebración.

Llover sobre mojado

Crecen los comentarios sobre el café explosivo, el que algunos llaman terrorista. Término éste lamentablemente muy de moda por nuestros días.

Mi amiga Margarita, del Vedado, me cuenta que una vecina que vive puerta con puerta en su edificio, le mostró las heridas y quemaduras causadas por la explosión de su cafetera.

Su vecina no sólo se quemó las manos al tratar de retirarla de la hornilla, además recibió dos heridas, pues la cafetera debido a la acumulación de gases, salió despedida y la golpeó en la frente y en la cabeza. Fue atendida en el policlínico más cercano a su localidad, donde la cosieron y curaron las quemaduras. Mi amiga dice que está segura, al menos en la cara, le va a quedar permanentemente el recuerdo de ese cafecito.

Otra de mis amigas ayer me llamó y me contó cómo, llenándose de paciencia cogió un punzón y se dio a la delicada tarea de agrandar uno a uno los orificios de su cafetera, para poder colar el famoso café. Muy amablemente se me brindó para hacerle lo mismo a la mía, pero me negué rotundamente a aceptar su amable ofrecimiento, alegando que prefería abstenerme de tomarlo, pues llevábamos más de cincuenta años tratando de resolverle los problemas al socialismo, en detrimento de nosotros mismos: si no hay transporte, ¡camina!, si no tienes agua, ¡busca un río y báñate, o espera a que llueva!

Así ha sucedido con todo.

Me niego a ponerle canicas de cristal al polvo de café para que cuele, me niego a abrirle huecos al embudo de mi cafetera, me niego a comprar y consumir ese producto que descaradamente en su envase tiene impreso 50% de café y 50% de sucedáneo. ¡Que me vendan el cincuenta de café puro y que se tomen ellos el otro cincuenta del sucedáneo!

También recientemente, en un famoso programa de televisión, cuyo conductor abarca muchos perfiles, presentaron a un médico ante las cámaras para que dijera que el café mezclado con chícharo era mejor para la salud, pues alteraba menos los nervios. A mí realmente lo que me altera es precisamente, esa falta de respeto a si mismo de un galeno: ¡prestarse a semejante juego!

Ya una vez, cuando escaseó durante muchos meses la malanga, hubo quien dijo en la pantalla chica, que los niños europeos no comían malanga y había que ver lo saludables que estaban. También en otra ocasión, en que faltaron los cítricos (como ahora) dijeron que el jugo de naranja les daba acidez a los niños. Y así sucesivamente.

Señores, dejémonos de engaños y de estar utilizando tantos eufemismos, hay que llenarse de valor y llamarle a los cosas por su nombre. Basta ya de llover sobre mojado.

El poeta.

(Cuento de ficción, basado en un hecho real)

Mi amigo estaba terminando de pasar a su memoria flash, los últimos poemas que, como todos, le habían dejado exhausto el corazón. Cada vez que ponía punto final a uno, decía que era como haber parido. Claro está que el no había pasado por experiencia propia, este sublime dolor, pero siendo el hijo mayor, fue testigo del nacimiento uno a uno de sus quince hermanos, y pudo apreciar en el rostro sudoroso de su madre, cuan doloroso era.

Mientras, en la otra habitación, su esposa metía apresuradamente en la maleta todo aquello que entendía era lo estrictamente necesario. Después al regreso, porque sabía de un retorno a toda prueba, vendrían cargados de regalos, libros y gloria, cosas estas que pesan y hacen muy costoso el pago del sobrepeso.

Como quiera que necesitaba de urgencia arreglar un tanto su descuidada apariencia, producto no de otra cosa que de la necesidad extrema por la que llevaba años pasando, dejó para última hora el arreglo de su dentadura. Lo pagó caro y por la izquierda para que fuera bien expedito. Sabía que al llegar al pueblo donde lanzarían sus libros, estaba obligado a sonreír y decir algunas palabras de agradecimiento.

El viaje de ida fue bueno, pues realmente no llevaba más que la muda de ropa puesta y otra para cambiarse a su llegada. Su esposa, amiga, confidente, amante y editora, hizo lo mismo, por tanto iban muy ligeros de equipaje.

Después de un cansino viaje en avión, tomaron el tren. En Groñolo, el destino de ambos, lo esperaba un multitudinario recibimiento con banda de música, bailes regionales y serpentinas. Mientras, desde el cielo, un dirigible dejaba caer montañas de confetis. Parecía que nevaba en pleno verano.

De pronto cesó la música y la multitud comenzó a corear su nombre y dar palmas. El se subió al improvisado podio, con el traje azul que le había enviado de regalo el alcalde, y comenzó su oratoria. A medida que se emocionaba con sus propias palabras, empezó a notar la lengua un poco tropeloza: sintió que algo se movía dentro de su boca. Haciendo acopio de serenidad y con la grandeza que siempre lo ha caracterizado, continuó su alocución. Entonces los más cercanos a la tribuna dejaron de prestar atención a sus palabras, para agacharse a recoger aquellos pequeños granos blancos y lustrosos, que en un principio creyeron caían del cielo. Cuando de pronto, uno de los allí presente, alzó su brazo al aire para mostrar a todos su hallazgo: ¡Es un diente! -exclamó entusiasmado-, ¡un diente de nuestro gran poeta! Todos se agacharon a buscar afanosamente uno, para llevárselo de recuerdo. El poeta, creciéndose mucho más aún y sin perder la compostura, dijo: – No sólo he venido aquí a brindarles lo versos más apasionados, salidos de mi mente y mi corazón, les dejo también un pedacito de mi mismo: esos dientes que ustedes se llevarán hoy como souvenir, y que yo con mucho gusto les autografiaré, porque aún siendo de acrílico, son parte de mi mismo pues bien caro que los pagué-.

La multitud, ante semejantes palabras, aclamó delirantemente a aquel gran hombre que venia de una lejana y pequeña isla, a entregarles no sólo sus brillantes poemas, sino también sus no menos lustrosos dientes, como prueba de amor y amistad.

Para endulzar un poco las tardes tensas.

Ingredientes:

Taza y media de harina de trigo.

3 huevos.

3 cucharadas de margarina, mantequilla o aceite.

1 cucharadita de polvos de hornear.

1 cucharadita de sal.

1 cucharada de azúcar.

3 cucharadas de vino seco.

Trocitos de guayaba previamente cortados.

Procedimiento:

En un tazón coloque la harina junto con la sal, el azúcar y el polvo de hornear. Una todos los ingredientes secos y agregue las tres cucharadas de margarina, cortándolas con un estribo o dos cuchillos hasta lograr grumos pequeños.

Entonces, haga una especie de hoyo en el centro y añada los tres huevos enteros, uniéndolos a los ingredientes secos con un tenedor. Eche poco a poco el vino seco y amase apretando con los dedos hasta que quede todo unido. Tápela y déjela reposar un rato.

Coja pequeñas porciones de masa y extiéndalas con el rodillo hasta adelgazarla, rellénela con pequeños trocitos de guayaba. Selle la empanada humedeciendo ligeramente los bordes y con el tenedor marque todo el contorno, pínchelas suavemente, para que no exploten cuando se frían.

Introdúzcalas en aceite bien caliente, moderando el fuego de vez en cuando para que no se pase de temperatura.

Da para unas doce empanadillas. Acompáñelas con refresco o té.

El conejito

Para mi nieta Isabel.

En la barriada del Vedado, existió una prestigiosa tienda donde se preparaban comidas a domicilio (servicio gourmet). Después de algunos años de abandono, en el año 1966, se inauguró en el mismo lugar, un bonito restaurante de ladrillos rojos estilo inglés, llamado El Conejito, donde se vendían todo tipo de platos confeccionados exquisitamente con la carne de este animalito. Pronto el acogedor y bello local se hizo célebre por la calidad de sus ofertas y su agradable ambiente.

Llegar a reservar en él, se convirtió en una ardua tarea. La única vía para conseguirlo era telefónicamente solicitando un turno. A veces te pasabas todo el día y no lograbas conectarte, pues eran cientos las llamadas que se producían casi al unísono. Hay quienes tenían suerte y comunicaban enseguida, pero eran los menos. Otros estaban hasta dos días tratando, y cuando finalmente obtenían un turno, les tocaba justamente el día que no podían ir, o no tenían deseos de comer conejo. Aunque esos casos eran los más raros, pues escaseaba tanto la comida que cualquier día era bueno y si por casualidad estabas enfermo, no importaba, no comías pero llevabas un nylon y echabas las raciones en la bolsita, para traerlo como trofeo a casa y compartir con el resto de la familia, ya que el turno que habías conseguido era para una mesa de dos.

Te cuento esto, porque tu bisabuela vivía en otro barrio, en una casa muy bella con un lindo jardín, donde el adorno principal era un hermoso conejo blanco con ojos rojos de cristal. Estaba tan bien confeccionado, que el animalito parecía real. Todo el que pasaba por delante de la casa, se detenía unos segundos contemplándolo, como si esperara que de un momento a otro el conejito fuese a saltar. Pero éste parecía estar feliz, disfrutando su inercia en el verde pasto.

Un día tu bisabuela sintió una discusión en la verja de entrada a la casa y, cuando salió a ver qué ocurría, vio a un hombre y una mujer discutiendo acaloradamente. En cuanto notaron su presencia, sin ella desearlo, la involucraron en la discusión haciéndole el hombre la siguiente pregunta: ¿Señora, cree usted que mi mujer se debía comportar así conmigo, cuando yo lo único que quise fue hacerle un chiste? No entiendo, le contestó Mamá Nené. Entonces intervino la airada señora. -Mire, este señor acá, mi marido, me dijo: negra vístete elegante que te voy a llevar al conejito. ¡Y mire usted a donde me ha traído!

No se ponga así, le dijo mi mamá. El solo quería jugarle una broma. Oiga señora, qué broma ni qué ocho cuartos, me ha hecho lavar y planchar apurada el único vestido elegante que me quedaba. ¡Esto no se le hace a nadie y mucho menos a mí que tengo que estar inventando todos los días un plato pá ponerle en la mesa!

Mi mamá, apenada por lo que acababa de ocurrir y sintiéndose un poco culpable por ser la dueña del controversial conejito, los mandó a sentar en el portal y les trajo sendas tacitas de humeante café. Ya más calmados, la pareja se despidió disculpándose y agradeciendo las atenciones dispensadas por la dueña de casa.

Años después alguien trató de robar el conejo y lo rompió al quererlo desenterrar, huyendo sin lograr su objetivo, y dejándolo maltrecho en el jardín. Mi mamá lo retiró a un rincón del patio, y desde entonces ha estado olvidado esperando ser reparado. Igual ha pasado con el famoso restaurante que ha devenido en uno de inferior categoría. Ambos conejos se puede decir, compartieron casi la misma suerte.

Paternalismos

Foto: A. Betancourt Monzó

Carácter paternal. Doctrina social según la cual las relaciones entre el patrono y sus empleados son parecidas a las que existen entre los miembros de una familia. Así aparece en el diccionario Larousse.

En estos días el noticiero nacional de televisión, el mismo que trato de evitar en todo lo posible, pues realmente no logro verlo en calma más de dos minutos, está cubriendo las asambleas del Partido que se están realizando en toda la isla. Encendí el televisor en busca de algo interesante que ver y como no había, me quedé unos momentos viendo el reportaje de una de dichas asambleas. Esta se desarrollaba en la provincia de Santa Clara. Uno de los participantes dijo con tremenda seriedad, que si las vacas daban leche todos los días era porque comían todos los días. Como accedí al mismo ya comenzada la transmisión, no pude apreciar si se trataba de un chiste. En ese momento uno de los miembros de la mesa, cuello gordo y guayabera, dijo, poniendo mucho énfasis en sus palabras, que había que acabar con el paternalismo.

Yo me pregunto: ¿quien impuso el paternalismo como sistema en nuestro país? ¿Con quien consultaron la aplicación del mismo?

Esta es la bodega donde estas anotado.

Esta es la libreta con la que deberás comprar.

Estos son los alimentos que te están asignados.

Este es el policlínico donde te tienes que atender.

Este es el médico que te va a ver.

Este es el consultorio al que te corresponde ir.

Esta es el círculo infantil al que tiene que asistir tu hijo.

Esta es la escuela que le fue asignada.

Este es el maestro que te lo va a instruir.

Estas son las carreras que bajaron.

Esta es la que tu hijo debe estudiar.

Así la lista podría ser interminable. Sin contar los muchos años en que juguetes y ropas te tocaban según el grupo que estuviera de turno comprando y la tienda a donde te eran asignados tus cupones. Ahora bien, si debemos acabar con el paternalismo, ¿qué van a hacer con los que lo instituyeron?

Mi abuelo José con mi tía y unos amigos.

Cada día son más notorios los signos de envejecimiento y deterioro social. Las discusiones en alta voz en plena calle, los gritos de balcón a balcón, los empujones en las guaguas (ómnibus) y las peleas en las colas (filas) marcan nuestra cotidianeidad, siendo los de más avanzada edad, el blanco más vulnerable de estas acciones.

Es chocante ver como en nuestra televisión, a diario, se presentan imágenes idílicas sobre la atención a la tercera edad. Sin embargo, salga usted a la calle y observe: es cierto que en algunos de los parques y solares yermos de la ciudad, se ven en horas tempranas de la mañana, a pequeños grupos de ancianos y otros no tan mayores, haciendo ejercicios al aire libre, guiados por un profesor. Pero no es menos cierto, que también se observan a muchos ancianos (quizá a algunos de los anteriormente mencionados), sentados en los bordillos de las aceras ó a la salida de las tiendas y agro-mercados, exhibiendo con cierta timidez ó vergüenza, paquetes de cigarrillos (de inferior calidad), bolsas plásticas (de las que escasean en las tiendas), caramelos de producción artesanal y los consabidos cucuruchos de maní. No tienen que pregonar: todo el que pasa a su lado sabe que están vendiendo para sobrevivir.

La mayoría de estas personas han sobrepasado, con creces, la edad de la jubilación, sin haber podido ahorrar algún dinero para su retiro, durante su larga vida laboral. Otros continúan realizando duros trabajos, pues la pensión que reciben apenas les alcanza para una comida al día.

En los policlínicos, comercios, paradas de ómnibus y otros lugares, tienen que hacer fila como cualquier ciudadano. No disfrutan de ningún descuento especial en los servicios públicos ni de ninguna otra ventaja social. Muchos viven solos, pues sus hijos y nietos han emigrado. ¿Dónde están pues, esas atenciones tan publicitadas hacia la tercera edad?

¡Feliz día de los padres a todos!

.

La primera vez que me senté frente a un ordenador, hace apenas unos seis años, creí que me infartaba. Por más que mi hijo Alfredo me decía: mami, eso no se rompe así como asíyo moría de miedo de tocar alguna tecla y que de repente todo se pusiera oscuro y ocurriera una debacle.

Yo no soy muy valiente que digamos, pero tampoco he sido miedosa, aunque sí cautelosa. El problema es que aquí en mi planeta, cuando algo se rompe, es per seculum seculorum, no hay como arreglarlo, queda roto de por vida, más aún cuando se trata de equipos cuya tecnología está tan limitada.

En fin, con la práctica y la constancia he aprendido un poco, lo suficiente como para comunicarme con el mundo exterior (donde están familia y amigos) y ¡hasta hacer un blog!

Les cuento esto, porque recientemente me regalaron un celular y de inmediato he pasado un cursillo de primeros auxilios para aprender a usarlo. Es por ello que les ruego me disculpen, ya que como se habrán dado cuenta, recién he conocido a este útil pajarito azul, que en innumerables ocasiones ha servido para salvaguardar la integridad física de algunos colegas planetarios.

Espero disculpen mi torpeza novata enviando twiera. Prometo aplicarme para no cometer nuevos errores y evitar así, una vez más, ser mordida por el subdesarrollo.

Mucho se ha blasfemado oficialmente sobre la otrora pujante República, hoy tan mancillada. Para las nuevas generaciones, nacidas con la revolución, resulta como hablarles de un mal amor. O actuar como si nunca hubiese existido.

Cada vez que puedo, recomiendo a todo el que se me acerca, que haga una visita a la maqueta de La Habana. Allí podrán apreciar las ventajas de haber tenido una joven, aunque frustrada República, que con sus defectos, pero también con sus innumerables virtudes, fue pródiga en modernidad y ejemplo para América. Se darán cuenta de que hay mucho para enorgullecerse, en cuanto se acerquen a la misma.

Parándonos delante de ella, y teniendo frente a nosotros el Norte, hacia la derecha podrán apreciar, en color marrón, las construcciones realizadas en la época colonial; hacia el centro, extendiéndose ampliamente hacia la izquierda y cubriendo casi toda su totalidad, está el color marfil que representa a la República, salpicando, por aquí y por allá, dentro de todo ese gran conglomerado, algunos puntos blancos, que representan lo construido en el período revolucionario. Y eso que en este color aparece el hospital Hermanos Almejeiras, que ya estaba prácticamente terminado en el cincuenta y nueve e iba a ser el Banco Nacional de Cuba, cuyas bóvedas aún permanecen en los sótanos del hoy edificio médico. Asimismo sucede con la Plaza Cívica, hoy llamada de la Revolución, que también estaba casi terminada, faltando solo detalles en algunos de los edificios del conjunto arquitectónico.

Basta con hacer una visita al local donde se encuentra esta maqueta, que sin ser la intención de los que la crearon, representa un gran mentís a tanta historia distorsionada.

Tracción humana

Foto cortesía de Peter

El viernes pasado tuve que salir a realizar varias gestiones, todas en La Habana Vieja y afortunadamente en la misma zona.

Salimos a la una de la tarde, con suficiente tiempo, pues la cita principal era a las dos. Nuestro viejo Lada se negó a seguir cuando estábamos a mitad de camino. Tuvimos que arrimarnos a la acera en Carlos Tercero y empujar calle lateral abajo, donde nos dijeron podríamos encontrar un mecánico. Ahí dejé a Fernando ocupándose del problema. Regresé a la avenida a buscar un viejo almendrón, que por diez pesos me acercara lo más posible a mi destino. Todos los que pasaban llegaban solamente hasta el Capitolio. Una vez allí, vi a un bicicletero y lo alquilé. Era la primera vez que lo hacía.

Le dije al conductor del vehículo que yo no quería que se sintiera ofendido, pero que hasta hoy, impulsada por una gran necesidad, me había negado a utilizar este medio por encontrarlo inhumano. Agregué que antes del cincuenta y nueve, en mi planeta nunca se usó la tracción humana. Si había visto, que era muy recurrente en algunos países del Medio Oriente, la India, Tailandia y otros, pero no aquí.

Conversando con él, sobre cuantas horas al día realizaba este trabajo y cómo era su alimentación, me dijo que había tenido que reducir las horas de labor y dedicar uno o dos días a la semana a descansar, pues comenzaba a padecer de dolores de espalda y riñones. Que había decidido al sentirse tan mal que no podía cambiar salud por dinero, pero que por otra parte tenía una familia que mantener.

Ya llegando al lugar de destino, la calle que tomó estaba interrumpida por una enorme grúa que nos cerraba el paso. Decidí bajarme y caminar lo que faltaba para que el no tuviera que hacer un gran rodeo y llevarme hasta el lugar acordado. El joven me lo agradeció, yo me sentí aliviada cuando dejé la bici-taxi.

El miércoles, viendo en la televisión un popular programa donde encienden inciensos, velas y hacen muy buenas preguntas, uno de los invitados al ser interrogado sobre el bajo consumo de pescado en nuestro país siendo isleños, dijo con toda tranquilidad que el problema es que no había, porque al pueblo no le gustaba comerlo. Justamente cuando la geografía es la que más influye en los hábitos alimentarios de las personas.

Desde luego el interrogado (un músico relativamente joven), da la impresión que no tiene una muy buena información al respecto. Todo parece indicar que nadie le ha dicho que el vivir en una isla, rodeada de agua por todas partes, donde hay peces, unos chiquitos otros, medianos, otros más grandes, y algunos inmensos, hizo que tradicionalmente consumiéramos pescado, mucho y muy bueno. Hace casi medio siglo en cualquier esquina habanera y de cualquier otra provincia se vendían minutas de pescado frito, manjúas fritas, ostiones, frituras de bacalao e infinidad de otras variantes marinas. En muchas casas los viernes era costumbre comer pescado: rabirrubia, pargo, cherna, pez perro, etcétera. También en muchos hogares existían aquellos grandes pomos de boca ancha donde se guardaba escabeche. Cualquiera pescaba sentado en el muro del Malecón o salía en un bote a hacerlo. Nunca en mi adolescencia percibí que faltara el pescado en las mesas cubanas, pues además era muy barato, más que la carne de res, que en aquellos tiempos costaba treinta y cinco centavos de peso cubano, la libra de primera. Creo que antes de emitir un juicio, sobretodo en un medio como la televisión, que llega a tanto público, sería sano estar mejor informado. Desconozco si el entrevistado tiene un problema de amnesia o de anestesia.

Periodista: Señor ex ministro, ¿cree usted que es más fácil dirigir un paladar que un ministerio?

Ex ministro: No crea usted, la diferencia no es mucha salvando las distancias. En el paladar los que comen vienen de afuera, y cuando terminan se van. En un ministerio los que comen están adentro y no se van hasta que se jubilan o los botan.

Periodista: ¿Pudiera usted nombrar algunos de los trabajos u oficios que ha realizado?

Ex ministro: Bueno, como usted posiblemente conozca, yo fui un joven militante, por tanto tuve que guataquear mucho en campos de caña y café, usted sabe, para eliminar las malas hierbas. También fui dirigente juvenil y especialista en saltos, yo hice brincar a mucha gente, recuerde aquello de el que no brinca es yanqui- después fui cuidador de parque, pintor autodidacta y ahora dirijo un paladar.

Periodista: Entonces usted es un hombre que ha cambiado mucho. Por tanto se deduce que usted cree en los cambios.

Ex ministro: Efectivamente, mi vida ha cambiado mucho. Por ello, no solo creo en los cambios, ¡los apoyo!

Por transferencia.

De nuevo mi amiga Mari Carmen (arsenal de frescas anécdotas), me cuenta otra de las historias que, por insólitas que parezcan, son tan reales que hasta duele contarlas.

Su sobrino llegó muy afligido a su casa, para contarle que acababa de venir de Inmigración, donde le habían notificado que no se le podía otorgar el permiso de salida solicitado, debido a que su padre, era un médico internacionalista, que hacía tres años había desertado.

Por más que el joven explicó, que desde entonces desconocía el verdadero paradero de su padre con el que además no mantenía comunicación, y que su mamá quien lo estaba invitando, llevaba casi diez años viviendo en el exterior, la negativa de salida le fue reiterada. Agregaron además, que el tenía que estar desvinculado laboralmente, al menos durante cinco años, para solicitar nuevamente la salida.

Como es de conocimiento general, los trabajadores, sobretodo los de la Salud, en nuestro amado planeta, deben esperar un quinquenio, después de perder el vínculo laboral, para aspirar a viajar, amén de que durante ese período de tiempo, si son hombres, no los coja la ley del vago. Parece que este tipo de castigo se pasa por transferencia de padres a hijos. Lástima que no ocurra lo mismo con las casas, los autos o cualquier otro tipo de bien material.

Desde que regresé a mi planeta, me encontré entre otras cosas, con la distribución del nuevo café, así como la gran cantidad de comentarios que el mismo ha provocado. Escribí un post sobre esto hace ya varios días.

Las inquietudes siguen en aumento (al igual que los precios de todos los productos). A muchas personas les ha explotado la cafetera, ya que al parecer, el sucedáneo con el que completan el peso de la bolsita, ha tupido las mismas. A tal extremo ha llegado la situación, que el diario Grama se vio obligado a sacar una nota diciendo cómo se debía colar este café. Lo cierto es que el ingenio popular una vez más en acción ha rebautizado este producto como café Al Qaeda, pues hace explotar las cafeteras.

Pero lo más preocupante de todo es el desconocimiento sobre qué tipo de producto se está utilizando para la mezcla, ya que muchas personas son alérgicas a determinados granos. Esto no es solo una falta de respeto y de ética es además un tanto peligroso no aclarar en el sobre, qué tipo de ingrediente se está usando como sucedáneo.

Esperemos que las autoridades tengan en cuenta estos factores y no sigan jugando con la salud de la población. Si es café ó cafú, aún no lo sabemos, pero yo le pregunto al del invento: ¿Te lo tomas tú?

.

Muchas personas en mi planeta se han dejado abducir por la propaganda oficialista, que mete en un mismo saco toda la emigración que se ha producido, sobretodo después del año cincuenta y nueve, y la califica como de origen económico.

Quieren sobretodo justificar ante los demás, como económicas, las razones por los que sus hijos y familiares cercanos abandonan el país. Como si les diera vergüenza el que un hijo de la revolución, nacido con ésta, educado en sus escuelas y en el seno de una familia integrada, tuviera que justificar ante los demás esta decisión, para no quedar en entredicho. También agregan siempre la famosa coletilla de que en el mundo muchas personas emigran constantemente por estas mismas razones.

Al decir esto, parecen olvidar que, cuando otras personas en otros países emigran por razones económicas, no se exponen a perder su actual empleo en cuanto comunican su decisión, su casa (si vive solo), que los familiares con los que convive, deberán pagar al estado el valor de la parte de la vivienda que corresponde al que abandona el país. Además, de someterse a un inventario de bienes, darse de baja de la libreta de abastecimiento, devolver el carné de identidad y por supuesto pedir un permiso de salida. Amén de que si le va mal no puede regresar, pues ya no le queda absolutamente nada en su país de origen.

Por eso, cuando alguien me dice que los cubanos emigran por razones económicas, están señalando solo un aspecto del fenómeno. A mi juicio, son al menos dos las razones por la que se produce esta alarmante emigración: política y económica, siendo ésta última efecto y no causa de la primera. No es de nadie desconocido que los dirigentes en diversas ocasiones, sin ningún pudor han proclamado que en este sistema lo político está por encima de lo económico. Creo que no se engaña más que así mismo, el que repite como cotorra esta especie de eufemística consigna.

Nunca es tarde.

Hace apenas unos días se clausuró el congreso campesino de la ANAP. Su máximo dirigente, entre otras cosas, expresó que no se podía continuar transportando la leche fresca ni ofertándola a la población con tan precaria higiene.

En mayo del 2010 hice un post llamado Higiene es salud, donde inserté esta foto sacada del diario Juventud Rebelde,

porque la misma, llamó tremendamente mi atención, por la forma tan primitiva de distribuir la leche fresca. Más aún, después de haber alcanzado nuestro país, en los años cincuenta un alto estándar de higiene en la distribución y venta de este producto.

Es cierto que nunca es tarde y que rectificar es de sabios pero si un simple ciudadano se percata de ello, la clase dirigente está en la obligación de ser la primera en notarlo, señalarlo y corregirlo. No podemos seguir tardando tanto, en percatarnos de cosas que saltan a la vista de cualquiera, sobretodo si en ello está en juego la salud de la población.

Y pensar, cómo se les llena la boca criticando a la señora República, quien murió siendo aún tan joven. La misma que, con sus defectos, pero también con sus innumerables virtudes colocó a nuestro país entre los primeros de América Latina.

Mis respetos a esa dama que hoy arribaría a su 109 aniversario. Nunca es tarde

Dos Ríos.

-Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea- En otro párrafo tomado de Nuestra América también escribió: -Cree el soberbio que la tierra fue hecha para servirle de pedestal, porque tiene la pluma fácil o la palabra de colores-

Escritor, filósofo, poeta, político, organizador del Partido Revolucionario Cubano, masón. Reconocido y venerado como el Apóstol de la independencia, por la mayoría de los cubanos.

El también organizador de la guerra necesaria (1895), cae en Dos ríos, abatido por las huestes españolas al mando del coronel Jiménez Sandoval. Su acompañante logra huir e informar a Máximo Gómez de la caída en combate de Martí.

Su muerte en Dos Ríos, dejó a todos con algunas incógnitas, que perduran hasta nuestros días. ¿No hubiera sido Martí vivo, mucho más útil que muerto? Tampoco se ha develado nunca el misterio de las páginas perdidas de su Diario de Cabo Haitiano a Dos Ríos.

Fue un acto casi suicida el haberse enfrentado solo, sin ninguna experiencia militar previa, a las tropas de la península. Cosas del destino ó quizá se sintió obligado a hacerlo. Eso nunca se sabrá con certeza.

El redil.

Desde que regresé a mi planeta, después de una breve estancia en el mundo civilizado, siento que el entusiasmo que me caracteriza, ha mermado un tanto.

Llegué justamente a tiempo para ver cómo se exhibían una y otra vez en la televisión, las imágenes del desfile del primero de mayo. ¡Alucinante! Desfilaban esas mismas personas que, día a día te encuentras en la calle criticando, quejándose , y hasta agrediendo verbalmente, a quienes no tienen responsabilidad directa de la situación, acudir como ovejas al redil ( a la Plaza), desfilando y agitando banderitas de papel con la enseña nacional, para después tirarlas y pisotearlas sin ningún pudor.

Ayer tarde, me asomo a la terraza de mi apartamento para despedir a una amiga, y veo a mis vecinos como autómatas moviéndose, para acudir a una reunión de rendición de cuentas (¿no será de cuentos?). Esas mismas personas que de tu a tu se la pasan criticando, quejándose y deseando el fin del régimen.

¿No sería mejor y más sano, que se quitaran de una vez por todas las caretas y despojándose de los miedos, se decidieran a adoptar una postura más cívica?

No hacer nada en contra, pero no hacer nada a favor, sería un buen comienzo contra el cual no existe ley alguna que te pueda penar.

Al moverme en Santiago con una amiga, en el metro, llamó mucho mi atención ver personas sentadas en los peldaños de las escaleras de algunas estaciones, con sus laptos abiertas y absortos en los que hacían. Mi amiga me explicó que en muchas de las estaciones hay conexión gratuita de Internet.

Otra de las cosas que me impacto, fue la limpieza y belleza de las mismas, parecían galerías de arte. Pero lo que más atrapó mi atención fueron las Bibliometros:

Como forma de difusión y acercamiento a la lectura estas Bibliometros cuentan con más de 2,400 títulos, a los que tienen acceso cerca de 29,000 personas que diariamente circulan en el tren subterráneo

Novelas italianas, colombianas, estadounidenses, inglesas, chilenas. Libros de ensayos, de parasicología, de historia universal, de cocina, pintura, etcétera de las editoriales Anagrama, Zeta, Seix Barral, Norma, Salamandra, por solo citar algunas, se encuentran entre los volúmenes que están disponibles para los usuarios del metro.

¿Cómo hacerte socio?

Los menores de 18 años y mayores de sesenta, solamente mediante la presentación de carné de identidad, pasaporte ó pase escolar. Mayores de 18 mostrando el pase escolar y una cuota de mil pesos chilenos al año ($ 2.00). Una vez asociado ,podrás retirar y devolver los libros en cualquier estación, depositándolo en los buzones que para estos fines existen.

Ahora dígame usted, ¿cómo puede presumir un país de su cultura, cuando tiene un solo periódico ( de 4 páginas), los libros en su mayoría son políticos, y acceder a otros títulos es casi imposible. Y los cuatro canales de televisión existentes no solo se repiten, sino que además responden al mismo dueño y censor?

Apenas llego a mi planeta y enseguida, las buenas nuevas: escasea el café y se rumora subida de precio al mismo.

Eso de subir los precios de la noche a la mañana, no es nada nuevo. Lo que si llamó mucho mi atención y me preocupó, fue hoy, al recibir la nueva cuota de café normado liberado, leer la etiqueta donde dice: café molido/Tueste oscuro MEZCLADO con sucedáneo al 50% (4onz/115g). Este sobre cuesta cuatro pesos MN (las dos son nacionales, solo que para distintos usos). Hace apenas tres años costaba veinte centavos el mismo café mezclado con la misma cantidad. Mi gran preocupación es: Cómo será capaz de enterarse un ciudadano alérgico a ciertos productos, como el trigo u otros granos, si puede consumir este café, donde el sucedáneo es una incógnita. ¿No es esto una imperdonable falta de seriedad?

La nota de prensa dice que En consideración al incremento del precio del café en el mercado mundial- Yo me pregunto ¿Y acaso también se va a tener en cuenta el aumento de los salarios a nivel mundial, para elevar los nuestros?

-Además de la causa anterior, en esta medida influyen los bajos índices de producción nacional- continua la nota de prensa ¿No es esta la verdadera razón, siendo lo anterior solo un efecto de la misma?

Nuestro país antes del año cincuenta y nueve, poseía un alto índice de consumo de café, que por demás producía y aún sobraba para exportar. Era tradicional brindar una tacita de buen café a todo el que pasaba a saludarnos, sin tener que estar preocupados si nos alcanzaría o no para el amanezco. Pero lo peor de toda esta situación es que este peligroso juego atenta contra la salud de la población.

Una vez pasado el chequeo personal y el del equipaje, pude sentarme a descansar un poco mientras esperaba la hora de abordar el avión que, haciendo escala en Panamá, me conduciría finalmente de regreso a mi planeta.

Era primero de mayo y todas las tiendas, excepto las cafeterías, estaban cerradas. Me acerqué a la puerta de embarque, para evitar estar corriendo a última hora. Un señor chileno, sentado en uno de los asientos continuos al mío, al escuchar mi acento, cuando le pregunté la hora, de inmediato identificó mi procedencia. El también iba hacia el mismo destino. Enseguida llovieron las preguntas de siempre.

En otro de los asientos cercanos se encontraba otro señor que de inmediato, sin esperar ser invitado, tomó parte en la conversación. Resultó ser un funcionario de mi planeta que viajaba constantemente a Chile, para encargarse de los negocios de importación de jurel, según explicó en su breve introducción. El chileno, muy sorprendido ante semejante presentación, le cuestionó el por qué Cuba siendo una isla, tenía que importar pescado desde tan lejos.

El funcionario, muy ceremonioso, hizo una disertación sobre la transparencia de las aguas de nuestras playas, lo blanco de sus arenasetcétera, achacando estas virtudes justamente a la ausencia del plancton, y por ende la no presencia de peces en sus aguas. Yo que me mantenía discretamente callada, no pude más y aprovechando una breve pausa tomé la palabra y le dije, que de niña y de joven nunca había notado la falta de estos animalitos. Todo lo contrario, había una inmensa variedad para escoger y nunca hubo ausencia de los mismos, a pesar de ser entonces nuestras playas tan famosas por las mismas cualidades que el antes mencionó. Agregué además que yo tenía conocimiento de que se trataba simplemente de la desaparición de la otrora flota pesquera, con la que había acabado el abandono y la desidia, como sucedió con casi todo lo que poseía anteriormente mi amado planeta.

Es viernes de Semana Santa y todos, después de tomar el desayuno, hicimos nuestras mochilas para pasarnos el día en Tunquén y regresar sábado en la tarde. Esta hermosa zona pertenece a la quinta región, cuya capital es Valparaíso. Consta además de un impresionante paisaje, con suficiente cuarzo y madera, con la que se construyen y adornan las casas de este balneario tan de moda hoy. Se encuentra solamente como a una hora treinta minutos de Santiago en auto. Salimos temprano tratando de evitar el taco, pero ni modo, de todas formas nos pilló a la altura del aeropuerto. El auto marchaba lento y, mi sobrina, que no gusta de estar sin hacer nada iba bordando un tapiz, yo trataba de hacer algunas fotos, pero la neblina y la lluvia no me dejaban.

A mitad de camino, paramos a almorzar en un lugar típico de comidas chilenas, Los Hornitos de Curacaví. Allí degustamos el rico pastel de choclos con un buen vino chileno.
Al llegar, nos extrañó ser los únicos comensales. Minutos después, como por arte de magia, aquel inmenso y bello restaurante estaba lleno casi en su totalidad.

Retomamos la autopista y de nuevo la lluvia nos acompañó, como amante fiel. No dije nada, pero temí mucho a la entrada de la carretera que conduce a Tunquén llena de curvas cerradas. Pensé que al llegar nos enfrentaríamos a una baguada, pero afortunadamente no fue así. Justo llegando a la casa había cesado de llover y el sol pujaba por asomarse entre las nubes.

Poco a poco fue mejorando el tiempo. Finalmente el sol salió y pude hacer una buena caminata por los alrededores. Desde allí se veía el oleaje mordiendo con furia las rocas de la playa. Mientras hacía fotos, iba de vez en cuando recogiendo algún que otro cuarzo rosa para llevarles a los amigos en mi planeta, como prueba irrefutable de que he caminado, como les decía, pisando cuarzo rosa.

En mi planeta, los que abandonan el suelo patrio, pasan a ser desconocidos aunque sean triunfadores.

Hace catorce años llegó a Chile Yoel Gutierrez . Atleta cubano de excelentes resultados en eventos nacionales e internacionales, aunque su participación en algunos de éstos se frustró por razones de índole política y no deportiva.

Pasaba el tiempo y Yoel se estaba acercando a la edad en que un atleta debe retirarse. Se le acababa el tiempo, viendo frustrarse sus sueños de campeón.

Nació en 1971, el menor de tres hermanos. Entonces ya no quedaba nada del bienestar del que había disfrutado su familia, cuando su padre, trompetista talentoso, integraba la banda de música del Ejército de la República. Dice Yoel que su progenitor, en 1959, al triunfar la revolución, le dijo a su esposa e hijos: Cuiden sus zapatos y sus ropas, que en veinte años más no va a quedar nada en este país. Asimismo les aconsejó que dejaran la isla. Ninguno de ellos lo hizo. Él mismo nunca se fue.

Alos seis años Yoel dejó el hogar de sus padres, reclutado por un entrenador que lo incluiría en un programa especial para atletas de alto rendimiento. Esta separación dice, lo marcó.

Para Seúl 1988, cuando estaba en la plenitud de su carrera, perdió la oportunidad de ganarse una medalla olímpica porque el gobierno de la isla decidió no enviar a la delegación deportiva, argumentando falta de garantías.

Después de muchas competencias en distintos países, decidió quedarse como ilegal en Chile, pasando muchas calamidades. Tuvo que dormir en diversos lugares donde le ofrecieron refugio. Realizó trabajos que nada tenían que ver con su formación deportiva,
Pero nunca se amilanó.

Descubrió un día a Tomás González y vislumbró en él a un futuro campeón que no estaba recibiendo el entrenamiento adecuado. Yoel se ofreció a entrenarlo, sin interesarle el salario a devengar. Pasó por muchas incomprensiones debido a su carácter y sus métodos, pero finalmente, su entrega dio frutos: Puso en lo más alto del podio a un atleta chileno. Nunca antes este país había tenido un campeón: dos medallas de oro y una copa del mundo, además de ser propuesto por el Presidente de este país, como abanderado para Londres 2012.

Todo esto, dice Tomás lo logró su entrenador cubano quien le enseñó que:

La medalla de bronce está bien. La plata se reconoce. El oro se prioriza. Si quedas cuarto, ¿a qué fuiste?

Las dos orillas.

Hace apenas unos días llegue a Santiago de Chile, hermosa ciudad que como su tocaya cubana se encuentra en un hueco. La diferencia es mucha, aunque en ambas se habla español. Esta es una ciudad que hace un año tuvo un terremoto de la magnitud del de Haití, sufrió al igual que ese otro país muchos daños, además de un tsunami. Sin embargo, cuando fuimos ayer al aeropuerto a buscar a una muy querida amiga que viajaba desde Miami, a esta ciudad solo para verme, me pude percatar (no lo hice cuando llegué, por razones obvias), que esta terminal aérea, que había sufrido los fuertes embates del sismo, estaba totalmente restaurada, como si nada hubiese ocurrido. Asimismo el resto de la capital luce resplandeciente, limpia y florida como es habitual en ella.

Ayer salíamos mi amiga Ritza y yo del museo municipal Casas de lo Matta, de acceder gratuitamente a una hermosa exposición de pintura -El regreso del gusanito Jacob-, de Nicolás Camus Joannon y otra de fotografía, -El mundo de noche-, de diferentes autores. Además de disfrutar enormemente de las dos muestras, asimismo recorrimos los hermosos jardines de la casa, aprovechando el buen tiempo, para hacernos unas cuantas fotos.

Cuando salíamos del local, más que satisfechas y sonrientes, nos acercamos en la parada del ómnibus a unos estudiantes que allí estaban, para preguntarles cuánto costaba el pasaje. Ellos muy amablemente nos dijeron que teníamos que previamente sacar una tarjeta y para ello, debíamos caminar bastante, porque el punto de venta de las mismas se encontraba un poco lejos. Al decirnos esto, yo les respondí que eso de caminar para mi no era problema, pues yo venía de un planeta donde hay que caminar mucho. Uno de ellos me preguntó cual era ese planeta, yo le respondí: Cuba. mi amiga, tomó la palabra y agregó: yo también soy de ese planeta, solo que vivo en la otra orilla, en Miami. Ellos rieron, nos despedimos y continuamos nuestro camino. Yo me quedé pensando en el aniversario de Girón ó Bahía de Cochinos, como se le quiera llamar, que se conmemora en estos días. Me puse un poco triste al pensar en aquel acontecimiento que enfrentó a cubanos de las dos orillas y de donde todos salimos lastimados.
Las dos orillas.doc

Cuando me hablaron de una invitación a Chile para un intercambio cultural, me puse muy contenta, por supuesto. En mi planeta, hasta el gato quiere viajar, quizá sea precisamente por lo complicado y laberíntico que es. Siempre la fruta prohibida suponemos tiene mejor sabor.

Pero bueno, sabor es una cosa y los sinsabores por los que hay que transitar para llegar a verte en pleno vuelo, es otra. Si, porque en mi planeta, tu no estás seguro de que viajarás, hasta que no veas que el avión que te conducirá a tu destino, ya está en el aire.

Este viajecito a Chile comenzó a gestarse el 17 de enero. En esa fecha presenté los papeles que se requerían (un montón). Pasaron unos días y como no me avisaban, llamé a la entidad que me atiende y en ese momento me enteré que había un detalle que aclarar para proceder a confeccionar un documento imprescindible. Esto quedó subsanado y relativamente pronto todo estuvo listo. Pero la felicidad en casa del pobre, dicen que dura poco.

Pronto comenzaron los tropiezos para la solicitud de visa, pues el organismo que me hace los trámites, no estaba actualizado de los cambios operados en el consulado chileno, aunque este los notificó, según me explicaron, en su debido momento. En fin, un malentendido, que me hizo dar muchas más carreras e ir unas tres veces a la representación diplomática de marras.

Finalmente hoy, doce de abril llegamos. Digo llegamos, pues mi hermana que también es artista, vino al mismo evento. Fuimos muy bien recibidas e instaladas y hasta el clima estuvo generoso con nosotras. Nada que para disfrutar de veinte días, solamente me tomó tres meses armar el dichoso rompecabezas. Pero aún así en mi planeta hasta el gato daría con gusto sus bigotes, por un viajecito. ¿Por qué será?

El abuelo José

Mi abuelo de traje oscuro.

El abuelo José

Salió de su Gijón natal en una fecha indeterminada, pues el nunca gustó de precisar este detalle. En sus ojos se denotaba tristeza cuando lo mencionaba, porque después de tantos años, esa herida se obstinaba en no cerrar. Aún olía a brazos maternos cuando abordó la motonave que lo traería a América

Cuando pisó tierra cubana, apretó los ojos para que el intenso destello del sol no le cegara. Pronto una suave brisa marina le sembró una sonrisa en el rostro. Se emocionó, nos contaba, cuando vio las copas de los árboles, cuyas hojas parecían racimos de esmeraldas, inclinarse respetuosas ante el viento. Comenzó en ese instante a amar a esta otra madre que le daba la bienvenida. Se hizo hombre, siendo prácticamente un crío, llevándole mensajes al Titán, que según nos contaba estaba acuartelado en tierras vecinas, allá en su ahora querida tierra veguera.

Allí conoció a una joven moza de sonrisa cautivadora, hija de españoles que se empeñó en nacer cubana. Yo venia en la barriga de mi madre y ella en la del barco- nos decía siempre mi abuela.

Al abuelo José nunca le interesaron los papeles y mucho menos las formalidades. Por tanto, nunca se nacionalizó cubano, porque según el, llevaba a España en su mente y a Cuba en el corazón y para demostrarlo no hacía falta llenar formularios.

Precisamente, debido a ello es que yo, su nieta, estoy ahora en un atolladero, tratando de conseguir el dichoso papelito que demuestre su llegada a ésta, su segunda patria.

-Si mi abuelo se casó aquí en la capital, -mire el documento. Si inscribió el personalmente a mi madre cuando nació, -aquí está el certificado que lo acredita. Si además murió y fue sepultado en su querida Habana, -vea usted los papeles oficiales. ¿Cree usted, -le pregunté yo al funcionario que me atendió por la embajada española-, que mi abuelo en 1911 conoció a mi abuela y se caso con ella por Internet? ¿O quizá mi madre haya sido concebida por inseminación artificial en 1912? ¿Cómo es posible que necesiten un simple papel de entrada en Cuba, para demostrar su paso por estas tierras?

Los archivos nuestros están dañados: Después del cincuenta y nueve estuvieron muchos años en total estado de abandono, perdiéndose infinidad de documentos. Tampoco están digitalizados y esto dificulta enormemente la búsqueda de datos, amén de que a ninguna de las personas que trabajan en estos lugares, les interesa en lo más mínimo esforzarse, buscando en libros tan viejos y en tan mal estado de conservación.

Mi abuelo fue un librepensador, un bohemio, un trabajador por cuenta propia (free lance) y sobretodo, un español que, a pesar de amar a Cuba, de hacerse hombre en esta tierra, de crear una familia y morir aquí, jamás se preocupó por dejar papeles. Eso si, dejó una linda familia, grandes recuerdos y anécdotas y fue el pintor-rotulista por excelencia de la Habana Vieja. A veces cuando desando esas calles me parece verlo con su modesto vestir y los pinceles, queriéndose salir de los bolsillos, para recorrer junto con el las barberías, bares y bodegones donde era tan conocido.

Decía mi abuela que cuando Caruso estuvo en La Habana, mi abuelo no se perdió ni una sola función. También me contaba que lo vio salir muy elegante a la primera presentación del gran cantante. Iba de dril cien con sombrero de pajilla. Y cuando regresó tenía todo el traje embarrado de pintura. Mi abuela lo inquirió, y el le contestó: Que quieres María, cuando pasaba por el café La Marina, el dueño salió a mi encuentro, para que le pintara el rótulo del restaurante que inauguraría al día siguiente, y por más que le expliqué que iba para el teatro, me dijo que primero estaban los amigos, que fuera a la segunda función y así lo hice. Le dejé un letrero resplandeciente. Pero José ¿y fuiste así todo manchado al teatro? María, al teatro voy yo a ver, no a que me vean

Así era mi abuelo José.

Con mi mamá.

Las adicciones.

Siempre me han ocasionado temor, sobretodo, después que nacieron mis hijos.

Sin embargo, he de confesar que durante mi vida he padecido, que yo recuerde, de tres fuertes adicciones:

El club de pelota (baseball) Habana.

Mi primer novio.

La Coca Cola.

A las tres, tuve que decirles adiós casi al mismo tiempo, después del año cincuenta y nueve.

Mi primera adicción: Del club Habana, fui una fanática empedernida. Lloraba, me comía las uñas y me desganaba cuando perdían un juego, mucho peor un campeonato. Cuando niña, iba al Stadium del Cerro toda vestida de rojo, como Caperucita.

Con la segunda, mi primer novio, me pasaba lo mismo que con la primera, pero además, me quitaba el sueño. Aunque hoy le sueño a cada rato: Lo veo venir caminando hacia mí, igualito que cuando se fue, y yo me escondo, para que no me vea como estoy ahora.

Con mi tercera adicción, la Coca Cola, fui consumidora compulsiva. Me daba lo mismo la botella normal, que la familiar, o la de aquellos aparatos, que le echabas un medio (5centavos), y dejaban caer primero un vasito, después venía la soda transparente y después la cola. A veces hasta hacía trampa, y retiraba el vasito para que me cayera menos soda y lo volvía a poner para que el sabor a cola fuera más fuerte. Cuando años después fui al servicio exterior y me reencontré con ella, fue como volver a ver a un familiar. Yo me hacía la tonta, y en las cenas a que era invitada pedía Coca Cola, pues en la media luz de los restaurantes se confundía con el color del vino. Hasta que un día un camarero se dio cuenta y me dijo delante de todos Ah coca, le vin de les americains. A partir de entonces ¡oh la, la! comencé a tomar vino y me encantó, pero cuando ya me estaba acostumbrando, se terminó mi diplotiempo, regresé a mi planeta y nunca más he vuelto a ver

Moraleja: trate de no adquirir adicciones, le esclavizan, se los puedo asegurar y, aunque usted libre una batalla campal contra ellas, y logre vencer, siempre va a salir herido. Sobretodo si son de la misma índole de mi segunda.

Un símil.

Siempre he pensado que llegar a un consenso es algo difícil, pero no imposible, si existe

la voluntad para hacerlo.

Caminando por la ciudad, poco a poco me he ido percatando cuan difícil pueda ser. No hay más que echar una ojeada a tu alrededor y verás la prueba de ello. Nunca antes los cubanos estuvimos tan divididos, nunca antes el egoísmo fue tan manifiesto.

Hace mucho tiempo, cuando comenzó el mal llamado periodo especial, conversando en tertulia con mis amigas, les dije: No me preocupa tanto la miseria que vamos a tener, como lo miserables que nos podemos volver. Desafortunadamente la vida me ha ido dando la razón.

Si resulta tan difícil, que los vecinos nos pongamos de acuerdo para pintar la fachada de un edificio, de tres apartamentos solamente, ¿cómo es posible que nos pongamos de acuerdo para promover cambios en el país? Creo que es hora ya de despojarse de egoísmos y unidos, buscar soluciones que nos beneficien a todos.

¡Bon Appetit!

Han pasado más de veinte años y, todavía, cuando veo a las personas desesperadas, buscando donde venden huevos liberados, recuerdo aquella tarde en que mi hijo menor y yo estábamos solos. Abrí el refrigerador y me percaté de que solamente me quedaba un huevo y era además la única proteína con la que contaba. Afortunadamente me quedaban un par de cebollas y aún el pan era por la libre.

-Mira, le dije a mi hijo, que entonces tenía unos ocho años (ya hacía uno que le habían quitado la cuota de leche) y el dólar estaba penalizado, vamos a hacer una tortilla francesa con cebollitas picaditas en rodajas, la cortamos en dos y metemos cada mitad en un pan, al que le untaremos un poquito de aceite y verás que merienda tan rica-.

En ese momento llegan mi sobrina con el novio y ella entra diciéndome: ¡Tía estamos partidos de hambre, el almuerzo de la universidad estaba incomible!

No dije nada. Batí aquel huevo con desesperación, esperando que creciera. Hice la tortilla con cebolla y la dividí en cuatro partes. Metí cada porción en un pan, agregándole una hojita de lechuga a cada uno. Puse un mantel, servilletas y cubiertos, como si se tratara de una gran cena. Hice una limonada y los llamé.

¡Bon appetite!, -les dije-, al menos estamos juntos y tenemos alimento que compartir. Todos estábamos riendo a mandíbula batiente.

Ayer domingo, nuevamente, escuchando en el programa Memorias en la radio, esa canción infantil que da título a este post, y que marcó a aquellos niños nuestros, que hoy tienen algo más de cuarenta años, me estremecí. Yo diría que su letra fue premonitoria para esa generación.

Aquellos niños de antaño, hoy hombres y mujeres, se encuentra dispersos por el mundo. La mayoría sustituyeron aquel barquito de papel, por uno de madera con remos o motor fuera de borda. Los más afortunados tomaron un avión. ¡Qué triste! Aquel amigo fiel que los iba a llevar a navegar por el ancho mar, los separó de sus seres queridos y, muchos aún no han podido regresar. Viéndose forzados por las circunstancias a fomentar sus propias familias, lejos de la tierra que les vio nacer y de los lugares y amigos con los que compartieron esa canción.

Por eso ayer, cuando de pronto, volví a escuchar esa melodía en la voz de Consuelito Vidal (imitando la voz de un niño), lejos de sonreír, la nostalgia y la pena, me hicieron llorar.

Una acera cualquiera del Nuevo Vedado

¡De espanto! Por la celebración de los cincuenta años de la declaración delsocialismo y la continuidad Así dice la propaganda que en estos días satura la programación de la ya políticamente sobrecargada televisión nacional.

Pero, por si esto fuera poco, los que vivimos en los alrededores de la famosa Plaza, desde hace ya más de un mes estamos soportando los continuos cortes de electricidad, el cierre de calles, el desvío del tráfico, los altavoces en horas muy tempranas, las salvas, etcétera, debido a los ensayos para el tan mediático desfile militar.

Lo único bueno que vamos a sacar de todo esto, es que las avenidas principales y las calles secundarias que rodean los perímetros del área del desfile, han sido y están siendo pavimentadas, y solamente hemos tenido que esperar cincuenta y dos años para que hicieran realidad tan anhelado sueño ciudadano. Esto te lleva ahora, a caminar por la calle, evadiendo los peligros del tránsito, a fin de no romperte las narices al hacerlo por las desbaratadas aceras. Lo que nos hace pensar con optimismo, que solamente tendremos que esperar otros cincuenta años, para que le metan mano, como decimos en el buen criollo, al arreglo de las mismas. Quizá todo esto tenga algo que ver con festejar los logros y la continuidad de la que tanto alarde hacen.

.

Ingredientes:

3 huevos, de la bodega.

1 ¼ taza de leche en polvo, de venta a domicilio.

1 ¼ taza de yogurt natural, de venta a domicilio.

1 Taza de azúcar blanca de la libreta.

1 cucharada de vinagre del agro.

½ cucharadita de saldel vecino.

Procedimiento:

Verter en un tazón los tres huevos (clara y yema).

Agregar la leche en polvo, el yogurt, el azúcar, la cucharada de vinagre y la sal.

Revolverlo y colarlo todo. Verterlo en un molde, acaramelado de antemano.

Taparlo y dejarlo a fuego mediano durante cincuenta minutos aproximadamente.

Vigilar no se consuma el agua de la pobre María.

Cuando introduzca un palillo o lo que tenga, en el centro y este salga seco, ya estará listo.

Déjelo refrescar antes de voltearlo en un plato.

Da para varias raciones, según sea el apetito de los invitados.

Honrar honra, dijo el Apóstol de nuestra independencia. Pero no siempre esta máxima se ajusta a la realidad.

Oyendo las noticias de la onda corta, me quedo estupefacta al enterarme que al mandatario bolivariano le han otorgado, en una universidad de Argentina, un premio a la libertad de expresión. Justo a él, que ha hostigado a la prensa libre de su país, que ha cerrado bajo cualquier pretexto emisoras de radio y televisión y mantiene encarcelados a periodistas. ¡Qué ironía! A menos que ahora se llame libertad de expresión al lenguaje soez, insultante, carente de ética y de buena dicción. Más aún, cuando el discurso de agradecimiento al premio fue editado, debido a la prohibición que se le hizo a la prensa de transmitirlo en vivo.

Desde luego, este es un premio que no está muy bien prestigiado, si conocemos a algunos de los personajes que le han antecedido en el honor. Visto así, cabe pensar que no siempre honrar, honra.

.

Últimamente en mi planeta, cuando nos reunimos los amigos, todas las conversaciones giran sobre el pasado. ¿Por qué será? Jamás se dice nada agradable en presente. Siempre debemos conjugar el pretérito imperfecto del modo indicativo, que termina en aba ó ía Ejemplo: comia, bebía, salía, bailaba, ganaba, viajaba, disfrutaba, etcétera.

Si hablamos sobretodo de los amigos comunes, pasamos tremendo trabajo para no herir sentimientos, pues en muchos de los casos no sabemos si los hemos perdido de vista porque se han ido de nuestro planeta ó se han ido para el más allá.

Si de comidas se trata, ahí si que la cosa se pone fea. Ya no le puedes dar a nadie una receta. Tienes que decirle: si tienes tal cosa, se la agregas, o sustituyes ésta por esta otra, en fin es sumamente difícil poder seguir el libro que tan popular hiciera Nitza Villapol.

Yo misma, que disfruto de cocinar, tengo que estar inventando todo el tiempo y sustituyendo ingredientes, o incorporando nuevos, en lugar de los habituales. Suerte que mi mamá era dietista y me enseñó un montón de trucos en la cocina. Ella sufrió mucho, cuando vio que la gastronomía nuestra, parte fundamental de nuestra identidad, iba desapareciendo poco a poco y en su lugar surgían engendros como el bisté de toronja, o el picadillo con cáscara de plátano molida, para hacerlo parecer carne y otras atrocidades más.

Pero la añoranza se apodera de nosotros, cuando empezamos a recordar aquellos espectaculares restaurantes de la capital, cada uno con sus maravillosas especialidades. Igual, cuando cogíamos carretera y de pronto alguien decía, ¡vamos al Congo, a comer butifarras! ó ¿por qué no nos llegamos hasta La Dominica, nos comemos unas deliciosas croquetas y seguimos paseando? Quizá después pasábamos por El Rincón Criollo o Rancho Luna y ahí si que nos poníamos las botas.

Veamos ahora, con los nuevos paladares que han surgido, si éstos pueden mantener un abastecimiento estable y recuperar en parte nuestra otrora famosa cocina criolla, que nada tiene que ver con la caldosa ni con las croquetas esas, cuyos ingredientes son altamente secretos y que popularmente se conocen como aviadoras, porque se te pegan en el cielo de la boca. Ojala pronto podamos conjugar todos los verbos en todos sus modos y sus tiempos y no solamente en pretérito imperfecto.

No hay tregua

.

Ayer tarde cuando iba a visitar a una amiga, observé esta enorme consigna escrita en un muro de la calle 13 entre L y K en el Vedado (¡con lo cara y escasa que está la pintura!). De inmediato pensé: es cierto, desde hace cincuenta y dos años, no nos han dado tregua.

Cuando no estamos corriendo detrás de las papas, estamos desesperados barrio arriba, barrio abajo, buscando alguien que nos venda leche en polvo, o haciendo tremenda cola para esperar que saquen el pan caro, porque el otro es mucho más barato, pero toca solamente uno por persona y además es incomible.

De pronto, me pongo a pensar en el terrible terremoto de Japón y sus secuelas, en los disturbios del oriente medio con tantos heridos y muertos, en la huelga de hambre extrema que llevan hace un mes los estudiantes en Venezuela, etcétera, etcétera. Me digo: caramba, qué egoísta soy, todo lo que está pasando con esas pobres personas y yo pensando en el pan, las papas y la leche. Después reflexiono y me vuelvo a decir: sí, es cierto, pero ellos saben que esa pesadilla va a terminar, porque a pesar de todas esas desgracias tienen mecanismos de defensa para enfrentarlas, tienen esperanzas y pueden luchar para hacer cambiar las cosas. Nosotros no. Nuestras realidades, las desconocen no solo fuera de nuestras fronteras, sino prácticamente la mayoría de nuestra población. Los medios de información están bajo el férreo control del estado. El día que haya un cambio y las verdades salgan a la luz, la mayoría de las personas que aquí sobrevivamos, no las van a poder creer. Dicen que una mentira repetida hasta la saciedad, llega a convertirse en verdad. A eso me refiero fundamentalmente cuando digo que no hay tregua.

De regreso a casa, venía pensando: Por lo visto, desde Owen, Marx, los ya fracasados experimentos en los países del Este y el ahora tan publicitado del Siglo XXI, o como se le quiera llamar, el socialismo es un regalo inútil presentado en una pésima envoltura.

Lagarto Verde

Otro cuento para nietas lejanas.

En la pequeña isla Lagarto Verde, se vivía feliz. Había de casi todo, pero sus habitantes querían más. Debido a desearlo tanto y con tantas fuerzas, un buen día apareció un joven apuesto, echando palabras de niebla al viento, que acariciaban los oídos de los isleños: Se llamaba Delfi. Pronto se ganó la confianza y el respeto de los ingenuos lagartoverdianos, que tenían poca y no buenas experiencias en trajines políticos.

El joven Delfi se sentía seguro, admirado y temido. Poco a poco se fue apoderando de todo: primero de las casas, después de los comercios, de los animales, y del dinero de todos y cada uno de los pobladores de la isla, hasta que se apoderó de sus pensamientos. Algunos se dieron cuenta temprano y pudieron huir. Otros prefirieron confiar y se quedaron atrapados en medio de la más profunda inercia, mientras la señora Desidia se tragaba lentamente a Lagarto Verde.

Pasó el tiempo y, ya no había mucho que se pudiera hacer. El encantamiento se resquebrajaba, pero ya todas las salidas estaban cerradas y solamente Delfi era el que daba la orden de abrir las compuertas, que te comunicaban con la gran muralla acuática que te conducía hacia la libertad.

Cuando todo comenzó, abuelita Corazón Gordo era muy joven aún. Ella pensaba que quedándose podría evitar que el mal se extendiera al menos trataría de impedir que llegara hasta su familia. Pero no fue así.

El árbol del tiempo seguía inexorablemente desprendiendo hojas y más hojas. La nueva familia y las nuevas amistades se marcharon también. Nacieron nuevos miembros y otros murieron sin poder ella estar a su lado. Poco a poco se fue quedando nuevamente sola.

Ella en cierta ocasión se encontró con un ángel, y le pidió prestadas sus alas de seda para poder volar, volar, volar e ir a conocer a sus nietas y ver a sus hijos que vivían muy lejos, allá junto a las estrellas. De regreso a Lagarto Verde tuvo que devolverlas y, ahora lleva mucho, mucho tiempo esperando que Delfi, que ya está muy viejo y achacoso, se descuide y deje abiertas las compuertas de la muralla, para subir al bote de cristal con remos de platino, que ella esconde en el zaguán; lanzarse al agua azul, y remar, remar, remar, para ir nuevamente al encuentro de sus seres queridos.

Hoy día son frecuentes en mi planeta las garrafales faltas de ortografía y los errores gramaticales. Pienso que se deba, entre otras cosas, a la premura con que se han ido improvisando maestros, que en la mayoría de los casos no tienen vocación y ven esto como única salida a su situación. Esta opción se debe, en parte a no haber alcanzado el suficiente promedio para otras carreras.

Uno de los errores gramaticales más frecuentes es el mal uso de las preposiciones. Por ejemplo, cuando se dice la guerra de todo el pueblo, en realidad se quiere decir, la guerra contra todo el pueblo. Como observarán eso cambia totalmente su significado.

Así podríamos estar mencionando muchos más ejemplos, pero haría interminable la relación.

Una amiga me contaba que su nieta, una niña estudiosa, de familia de profesionales, le dijo que la maestra de sexto grado había escrito en el pizarrón ejército revelde, en vez de rebelde. La niña, con mucha prudencia, le pidió permiso a la profesora para acercársele y, en voz queda, al oído, le dijo: Seño, disculpe pero rebelde es con b alta. La alumna regresa a su asiento y en ese mismo momento la maestra, alzando su voz, dirigiéndose al resto del alumnado dijo: -Qué barbaridad, dice Taimí que rebelde se escribe con b. Se escribe con uve de velde que te quiero velde, sí como el poeta ese español-. La jovencita en cuestión estaba más roja que un tomate y el resto de los alumnos lanzaron, en pleno rostro de la maestra, una carcajada que rajó las paredes de la descuidada aula.

¿Hasta cuando?

Un amigo, que vive fuera de mi planeta, me llamó para hacerme la pregunta que nos planteamos todos casi a diario: ¿Hasta cuando tú crees que dure esto? Le respondí: Lamentablemente, esto es como los matrimonios por la iglesia: Hasta que la muerte nos separe.

Que más quisiera yo que el final llegara ahora mismo. Ya no me queda tanto tiempo y he perdido mucho, quizá el más importante de la vida de cualquier ser humano. Pero no me hago ilusiones. Como pueblo nos hemos dejado robar muchas cosas, entre ellas, las más importantes: la dignidad y el civismo. Existe el miedo inducido que ha llevado a la mayoría a aceptar sin protestar públicamente todas las medidas injustas y extremas que se nos han impuesto. Eso, unido al duro quehacer diario a que nos vemos sometidos con el tema del dinero, la carencia de alimentos, etcétera, casi nadie se ha detenido a pensar que con el simple hecho de no hacer nada en contra, pero nada a favor, ya se haría bastante.

No es suficiente con la censura impuesta a la que todos estamos sometidos, la mayoría de las personas se autocensuran y eso crea una especie de parálisis cívica, que nos corroe interiormente. Nos dejamos absorber por las dificultades diarias a las estamos sometidos. Si a esto agregamos la falta de comunicación con el exterior, la carencia de radios de onda corta, lo extremadamente caro del servicio telefónico internacional, el casi imposible acceso a Internet, estamos prácticamente aislados. Por otra parte, la información que nos llega sobre el terremoto de Japón y sus secuelas, la brutal represión del dictador libio ante las protestas de su pueblo, etcétera, etcétera, nos hace sentir que somos egoístas al pensar en la cotidianeidad nuestra. Aún así nos seguimos haciendo la misma pregunta: ¿Hasta cuando?

En mi planeta, si en algo han sido muy eficientes y constantes, es en haber manipulado todo el tiempo la información, brindándonos un solo aspecto de la misma. Pero últimamente al introducir otro noticiero, el de Telesur, la población ha quedado muy impresionada con el nuevo formato, que se deslinda bastante de aquel al que nos han acostumbrado, dejándose deslumbrar por el mismo.

Nuevos escenarios, nuevas presentaciones, elegancia en sus comentaristas, más imágenes, en fin, todo esto ha enganchado a la teleaudiencia. Pero, si te fijas bien, verás que es más de lo mismo. La información brindada es parcializada, los locutores parecen tomar partido en el contenido de las noticias y las voces en off de los reporteros in sito, raras veces se escuchan, pues estas son reemplazadas por los del estudio.

Además el eslogan del mismo da mucho que pensar. Nuestro Norte es el Sur. Para nada amigo, el norte es el norte y el sur es el sur. ¿O es que ya también me quieren cambiar los puntos cardinales? ¿Será quizá que perdieron la brújula?. En fin, puede que por ahí ande la cosa.

Otro asuntillo que me molesta es que en las presentaciones de la sección deportiva, está representada la pelota (el baseball) y de este deporte jamás brindan nada. Sin embargo, del football, que también es profesional y que no era tradición en nuestro planeta, dan mucha información. Amén de los comentarios de un señor presentador que parece un pirata moderno en trajes costosos, que es el que hace la mayor parte de dicho noticiero, y que cuando saluda lo hace al estilo militar. Respeto a la mayoría de las personas que dicen que les agrada, pero en lo que a mi respecta me gustaría conocer las dos caras de la moneda.

Viajar, ¡qué rico!

En mi planeta existen algunas formas de viajar: una es la vía oficial, esta es la más expedita, el pasaporte en este caso es rojo, solo por casualidad. La otra es intercambio científico o cultural. En estos momentos la más utilizada, dado el gran número de artistas y científicos que viajan, el pasaporte es azul. Otra, la más azarosa es la personal, por ende la más difícil y costosa. Quizá hay alguna otra, pero les juro que la ignoro.

Quiero hablarles sobre la del intercambio cultural, pues como artista independiente es la que más he utilizado. Para ello, lo primero es conseguir que alguna institución dedicada al arte o relacionada con el mismo curse una invitación, dirigida a tu nombre y enviada al organismo que te representa, donde especifique que te está invitando, asumiendo todos los gastos en que incurras, incluyendo pasaje de ida y vuelta. Entonces comienza el recorrido.

Una vez recibida dicha carta-invitación deberás acudir a la institución a la que perteneces para cumplimentar el resto de los requisitos: El consentimiento de dicha institución, acompañada de pasaporte (si lo tienes vigente), fotos, sellos, efectivo para el trámite etcétera y más efectivo caso que tengas que hacértelo. Una vez aprobado en esa instancia, irás a la siguiente en jerarquía, donde también deberás ser autorizado por el director de esa institución. Si eres artista plástico o artesano-artista, tu solicitud también tendrá que transitar por el Ministerio de Cultura. Una vez otorgada la conformidad del mismo, tus papeles irán a Inmigración, que es la que tiene la última palabra respecto a si debes viajar o no. Si eres aceptado, tu solicitud hará ahora el mismo recorrido pero a la inversa. Una vez de nuevo allí, donde comenzó todo, te contactarán vía telefónica para comunicarte que tu solicitud está ahora pendiente del visado del país que te recibirá.

Entonces, deberás respirar hondo, si eres creyente rezar y planificar bien tu bolsillo para cubrir los gastos de la visa y la salida del aeropuerto. Estos son irremediablemente en CUC. Por supuesto que a lo mejor tienes suerte y puedes llevarte algún dinero de bolsillo, por si se te presenta algún problemilla. Viajarás nervioso y asustado, pues sabes que no tienes ni un peso para ningún extra. Una vez que la nave esté en los cielos, y veas las nubes por la ventanilla, es que sabrás con certeza que después de casi tres meses de trámites y papeleos estás finalmente viajando.

Un motivo diferente

.

Patchwork por Rebeca

En mi época de oficinista, solía hacer rechazo a la fecha del 8 de marzo, por encontrarla falsa y hasta ridícula. Ese día, en todos los centros de trabajo, los hombres actuaban como payasos queriendo parecer amables y simpáticos. Los mismos, que el resto de los otros 364 días te empujaban en la cola del ómnibus, para subir primero. Aquellos que además solían desnudarte con la mirada y se consideraban con el derecho a asediarte con piropos, algunos hasta subidos de tono, haciéndote sentir incómoda. Afortunadamente no todos eran así, pero eran los menos. Sin embargo ese día se te acercaban para ofrecerte una flor y preparaban (no se si aún lo hacen) a escondidas una fiesta, orientada por el sindicato, que después se la anotaban como cumplimiento en el plan de actividades.

Esta vez para mí este día internacional de la mujer cobró otro sentido. En los Estados Unidos, el Departamento de Estado homenajeó a diez mujeres valientes en diferentes países, cuyo desempeño diario a favor de las libertades, la igualdad de género, y su lucha por un mundo mejor les hizo merecedoras de tan honrosa distinción. Para orgullo nuestro Yoani Sánchez fue una de las seleccionadas. Me sentí feliz por ella y muy halagada al poder seguir el emotivo acto de entrega de los premios, a través de las ondas de Radio Martí, emisora ésta que la entrevistó vía telefónica al estar ella impedida de viajar, pues no le fue otorgado el imprescindible permiso de salida sin el cual, es imposible abandonar nuestro querido planeta.

Un amigo mío me cuenta algo insólito sucedido recientemente en un central azucarero, de los pocos que quedan en mi planeta:

El Director del central estaba a punto de un infarto, porque la correa de transmisión imprescindible para el funcionamiento del centro de acopio de cañas, se había partido y solamente existía a nivel provincial un técnico que las arreglara, ya que esta era una avería poco frecuente. El funcionario en cuestión manda el aviso a provincia diciendo que de no venir el empatador de correas habría que detener la producción sin terminar la zafra. Esa misma tarde recibe un telegrama que dice: El Embajador de Corea llegará a ésa mañana a las 10 a.m.. Ahí mismo se olvidaron de la dichosa correa y se formó el despelote. Comenzaron pintando con lechada todos los troncos de los árboles y los bordillos de las calles por donde transitaría el Embajador. Prepararon a un grupo de niños de la escuela para que le dieran la bienvenida al importante visitante. A todas éstas no tenían ni idea en donde conseguir alguna cancioncita coreana. A esa hora movilizaron a todas las mujeres del central para hacer cadenetas con las portadas de Bohemias viejas y así adornar el salón donde se llevaría a cabo la ceremonia. Mandaron a buscar con urgencia a la instructora de arte más cercana para que montara con los niños una danza china, pues era lo que más cercano les parecía. Les pusieron trencitas postizas de henequén a los niños y con files viejos hicieron conos a modo de sombreros asiáticos. Repartieron a las niñas abanicos de papel plegado para que parecieran lo más auténticos posible. No obstante las dificultades, hicieron sus mayores esfuerzos y a la mañana siguiente ya todos estaban listos para la ceremonia de bienvenida al insigne visitante.

En ese momento llega un viejo auto destartalado, levantando polvo y los niños comienzan a agitar sus banderitas y abanicos. Se escuchan a lo lejos, los primeros acordes del himnocuando del auto desciende un hombre alto, fornido y patilludo enfundado en un grasiento overol azul. Cuentan que al recién llegado se le salieron las lágrimas de emoción al ver semejante recibimiento: Acababa de llegar el ansiado empatador de correas

Bloqueo o embargo?

Ayer me encontré con un antiguo compañero de trabajo, que ahora presta sus servicios por contratación, justamente en el mismo ministerio donde ambos, muy jóvenes comenzamos nuestra vida laboral.

Enseguida me percaté que el se cuidaba en su conversación, pues como hacía años que no nos veíamos, sentía cierta desconfianza sobre cual sería mi posición frente a la actual situación del país.

Comenzó hablándome del bloqueo. Embargo le rectifiqué, dejando así las cartas puestas sobre la mesa. Entonces me confesó que el estaba asesorando justamente en la empresa que importaba alimentos y me comentó que nuestro país era en estos momentos el cuarto socio comercial más importante de EEUU desde hace cuatro años.

Es bien evidente, le dije, cuando vas a las tiendas de recaudación de divisas, siempre encuentras en los anaqueles más de diez productos procedentes del país del enemigo, algunos con la banderita y todo. Asimismo si entras en alguna de las farmacias en moneda dura, igualmente verás variedad de medicamentos procedentes del mismo país. Entonces, le insistí: ¿Cuál es el bloqueo? El que nuestro gobierno le ha impuesto a nuestros bolsillos-, me contestó.

Foto Rebeca

A pocos meses de las tan cacareadas nuevas licencias para el trabajo por cuenta propia, lo que más ha proliferado son los pequeños negocios de comestibles, algunos nuevos paladares y pequeñas cafeterías. Estas últimas, según las regulaciones, no pueden tener mesas ni sillas, por eso han sido rebautizadas por el ciudadano de a pie como los paraditos.

El cubano, en su afán de abrirse paso ante esta nueva y ansiada oportunidad, no ha reparado en poner a prueba una vez más su iniciativa, colocando en los portales de sus viviendas improvisados mostradores, donde exponer sus ofertas. Los clientes optan por comer parados o sentarse en los bordillos de la acera.

Foto Rebeca

Algunos nuevos negocios están mejor equipados, se intuye tras ellos la FE (Familia en el Exterior) pues disponen de más recursos para establecerse.

Foto propaganda

Los artesanos también han dado un paso adelante, sacando mesitas con sus trabajos al portal de sus casas o aceras.

Otros han utilizado el espacio concebido para un auto que brilla por su ausencia, convirtiendo el pequeño local en atractiva tienda. En general la mayoría de los ciudadanos, sobretodo los no tan jóvenes, quieren creer en esta nueva posibilidad de mejorar su status. Los de más edad nos mantenemos un poco escépticos, pues nos parece haber visto anteriormente esta misma película.

Foto archivo

Hace muchos años, cuando estudiaba periodismo, tuve un profesor que impartía la filosofía marxista, de una forma totalmente original. El comenzaba cada clase, escribiendo en el pizarrón un refrán sacado del refranero popular español, y tomándolo como punto de referencia, explicaba las categorías filosóficas que tenían que ver con el tema. Nos decía además que toda la sabiduría estaba presente en dicho refranero. Mi abuela era de la misma opinión, para toda situación aplicaba un refrán. De ahí que yo adquiriera también esa costumbre, de la que pocas veces me puedo abstener.

Ayer nuevamente, oyendo la onda corta, quedé estupefacta con las declaraciones que sobre el dictador Kadafi hiciera el gobernante de Venezuela: Yo no puedo condenarlo a distancia, el es mi amigo, el amigo de siempre, el amigo de nuestro pueblo Kadafi es como Bolivar y otros disparates más. Ahora aquella falsa noticia que se filtró la semana pasada que decía que ese país le ofrecía asilo al tirano cobraba cierto sentido. Entonces vinieron a mi mente dos refranes muy sabios: Cuando el río suena, es porque piedras trae y otro que dice Dios los cría y ellos se juntan. Parafraseando el título de un popular programa de TV aquí en mi planeta, digo: Haga usted sus propias conclusiones.

De tríos y de dúos

.

Foto de archivo

Eran tradición muy arraigada en nuestro país, las agrupaciones compuestas por tres miembros, llamadas Tríos o Tercetos, que proliferaron en las décadas de los cuarenta y los cincuenta.

El desarrollo del país, trajo consigo la creación y expansión de múltiples espacios recrativos: cabarets, restaurantes, aires libres, el cine y posteriormente la televisión. Un país de grandes músicos y diversas oportunidades para desarrollarse y expresarse. Esto hizo que cada vez más surgieran nuevas agrupaciones musicales, sobretodo las de este pequeño formato, que sirvieron para alegrar y hacer más acogedoras aún las largas noches cubanas. Así surgieron: El Trío Matamoros, Trío La Rosa, Trío Taicuba, Las Hermanas Lago, Los Cancilleres, Los Embajadores, Voces de América, Los Indómitos, por solo mencionar algunos de la interminable lista.

Posterior al año cincuenta y nueve, se fueron cerrando los espacios antes mencionados y, a mediados de los años sesenta sobrevino una especie de ley seca que los cerró definitivamente, hasta quedar solo la televisión como única opción para estos músicos. Así fueron poco a poco abandonando el país la mayoría y los que se quedaban se dedicaron para sobrevivir a disímiles oficios, perdiéndose a muchos y buenos exponentes de nuestra música popular.

No obstante, la picaresca criolla ha aportado una nueva acepción que no aparece en los diccionarios de la lengua española: un trío es una orquesta sinfónica cubana que sale de gira al exterior y regresa.

Sin embargo, subsiste en nuestro planeta otro pequeño formato: un dúo que, como única opción, hace más de cincuenta años, nos está haciendo bailar al mismo y cansado ritmo.

Baire, lo más cercano

Este 24 de febrero se conmemora a puertas cerradas, un aniversario más de aquel grito de independencia que se diera en Baire, un día como hoy allá por el año 1895. Esta fecha marcó el inicio de la Guerra de Independencia, siendo sus artífices más notables Martí, Maceo y Máximo Gómez.

Después del año mil novecientos cincuenta y nueve, esto cambió. Ahora solamente ondeaban banderas en las nuevas fechas patrias: Aniversarios del 26 de julio, de los Comités de Defensa de la Revolución y hasta por el cumpleaños del Comandante. Nunca más ondearon por el Grito de Baire, el de Yara, el 20 de Mayo, fechas estas en que las ciudades se engalanaban con profusión de banderas que ondeaban orgullosas en lugares gubernamentales y en las fachadas de las viviendas de las familias cubanas.

Para los jóvenes de hoy, esos gritos de libertad quedaron ya muy lejos. Ahora, lamentablemente los más cercanos que escuchan en sus hogares son los de sus madres y abuelas, cuando en el día a día deben enfrentarse a las batallas culinarias.

Pobre país

La riqueza de un país se mide por diferentes parámetros: alimentación, educación, calidad de vida, cultura, en fin, hay muchos otros. Pero la pobreza, la verdadera se mide por la falta de libertades.

Pobre de un país cuyos hijos más jóvenes, el futuro de la patria, tengan que acudir a extremos como las huelgas de hambre, para tratar de descongestionar los oídos sordos de sus gobernantes.

En estos momentos en Venezuela más de ochenta y tres estudiantes se ha declarado en huelga. Solamente se mantienen a base de agua y suero, algunos hace más de quince días, otros empezaron hace una semana y cinco más esperan unírseles. ¿Qué es lo que les ha motivado llegar a extremos, donde ponen en juego sus propias vidas?

Lo peor de todo esto es que el gobierno hace oídos sordos ante estas demandas: la liberación de los prisioneros políticos, es una de ellas. La negación del permiso de entrada al país del Secretario General de la OEA es otra. Señores si no la deben, entonces a qué le temen. Y yo que pensé que con tanto petróleo, este era un país rico.

Tristes consecuencias

.

Foto Rebeca

El tema de los despidos ha retomado fuerza, pues ya tienen rostros los rumores que venían preocupándonos desde finales del pasado año.

Conversando con una amiga que trabaja en una firma de turismo, me comentaba las tristes escenas de las que había sido testigo. Pero, sí me impactó mucho cuando me comentó que la semana pasada, cruzando por el cementerio para acortar camino hacia el Vedado, llamó grandemente su atención la inmensa cantidad de personas que estaban esperando para un entierro. Ella pensó que se trataba de algún personaje del gobierno o alguien de la farándula. Al indagar se enteró de la triste noticia:

Dos dirigentes administrativos del complejo nocturno antiguo Johnnys, Dream Club, hoy con el nombre de Club Río, habían sido ultimados por un empleado que, al comunicársele que quedaba despedido, buscó un cuchillo y regresó agrediendo a ambos, hasta ocasionarles la muerte. Todos los empleados del local estaban asombrados de lo acontecido, pues concordaban en que el agresor es un joven de apariencia muy tranquila del que jamás hubieran imaginado semejante acción.

Ya habíamos estado comentando la posibilidad de que hechos dolorosos relacionados a los despidos ocurrieran, pues aunque en el mundo entero existen situaciones de esta índole, en el caso nuestro no hay indemnizaciones ni posibilidades de reclamación, pues el sindicato, junto con la administración y el partido conforman la comisión de expertos que son los que toman estas decisiones.

Síndrome de guerra.

Foto de archivo

La tarde del martes pasado fuimos al cumpleaños de Ronaldo, que vive en un piso muy alto, de uno de los edificios de micro del Nuevo Vedado.

Como ocurre siempre que se reúnen unos cuantos amigos, surgió el monotema. Todos estábamos muy acalorados dando opiniones sobre lo mala que está la cosa. Alguien dijo,-vamos a la mesa para apagar las velitas y cantar cumpleaños feliz-De pronto, se empezaron a escuchar unas detonaciones muy fuertes y continuas. Dejamos al homenajeado con el happy birthday en la garganta, y corrimos todos al balcón para ver de dónde venía el ruido ensordecedor. Allí nos dimos cuenta que era una profusión de fuegos artificiales, pero ¿con motivo de qué? Algunos presentes pensaron, porque lo confesaron después, que se trataba de un ataque. Hubo hasta quien musitó, -llegaron los yanquis-

Muertos de risa, pero intrigados por estas demostraciones, pues ni tan siquiera el treinta y uno de diciembre las hubo, nos fuimos relajando y continuamos el festejo.

Al día siguiente me di a la tarea de averiguar el cómo y el por qué de lo acontecido. Conversando con algunos jóvenes, me pude enterar de que se trataba de un grupo musical que estaba dando un concierto en el stadium universitario y habían traído, de un viaje por los países para esos fines los famosos fuegos.

Una amiga me contó que su prima, una señora muy nerviosa y que ve mucha televisión, creyendo que se trataba de un ataque a nuestra soberanía, se metió todo el dinero que pudo en sus sostenes, cerró la casa a cal y canto y salió para la calle en busca de su hija, para pasar junto a ella el fin del mundo.

Las banderas raídas

La salud, es una de las dos banderas del socialismo más enarboladas en mi planeta, durante todos estos años, La otra es la educación. Ambas están desteñidas y raídas. Lo primero que perdieron fue el color, después la credibilidad.

Son muchas las historias que cuenta el ciudadano de a pie sobre el tema de la salud. Cada una, más escalofriante que la anterior. ¡Ojo!, no se trata de los médicos. Ellos también lo sufren. Me refiero a los servicios, a las instalaciones, a los medicamentos.

Hace apenas unos días, mi sobrina ingresó en la antigua clínica El Sagrado Corazón, hoy, hospital González Coro. Tuvieron que hacerle una cesárea, después de todo un día de trabajo de inducción al parto. Esa misma noche fui a visitarla. Como la única ruta de ómnibus que me dejaba cerca nunca pasa, y cuando pasa no para, decidí ir caminando. Lamentablemente a esa hora el cementerio, lugar por donde se acorta el camino hacia el Vedado, tenía cerradas sus puertas. Tuve que atravesar el barrio La Timba, pues con la claridad de la tarde aún no se hacía tan peligroso. El regreso sería por la calle 23.

Al llegar al hospital, cansada por la caminata, vi que un solo elevador estaba funcionando y había muchas personas esperándolo, por lo que respiré hondo y tome las escaleras, hasta el 5to piso. Estaban parcialmente iluminadas. Había solamente un bombillo cada dos pisos.

Buscando la habitación de mi sobrina, metí la cabeza en todos los cuartos hasta que encontré el suyo, número 15, escrito a mano en papel y pegado con cola, al casi desprendido marco de la puerta. Abracé a mi sobrina, todavía adoloriday observé que a su lado, en un cunero estaba Laurita: linda, sanita, coloradita Extendí mi mano para encender la luz y me percaté, que el interruptor eléctrico se balanceaba en un hueco casi sin repellar. Entonces, la imagen de aquella preciosa clínica de los años cincuenta, vino a mi mente. Solamente el suelo de granito verde estaba intacto. Había aguantado los embates del maltrato, aunque ya no brillaba.

Mi sobrina, muy contenta, al despedirnos me dijo en tono conspirativo: -Viste qué adelanto tía, ahora a los niños cuando nacen no hay que darles la nalgada para estimular el llanto, solamente les dicen naciste en Cuba y, ahí mismo arrancan a llorar-.

Clamores de libertad

Anoche en una reunión en casa de amigos, se estuvo hablando y especulando mucho sobre los clamores de libertad que nos llegaban del Oriente Medio.

Esto nos hizo cuestionarnos a todos los allí presentes, las diferentes implicaciones del por qué en mi planeta aparentemente no sucedía nada y nadie se decidía a tomar las calles.

Se especulaba sobre si teníamos o no esta tradición de lucha. Analizando los distintos hechos acontecidos, a lo largo de nuestra historia, nos fuimos dando cuenta de que los derrocamientos de dictadores no fueron precedidos por estas manifestaciones callejeras. Las huelgas vinieron después, a modo de celebración.

Durante más de medio siglo, hemos sido testigos de varios éxodos masivos: Camarioca, Mariel, el Maleconazo, por un único objetivo: abandonar el país. Nunca se ha dado una protesta masiva exigiendo libertad. Cuando más cerca estuvimos, fue durante la gran concentración efectuada en la Plaza, con motivo de la misa que ofreciera el Papa, durante su breve visita. Más de un millón de gargantas gritaron ¡libertad!, ¡libertad!, pero no trascendió. El miedo inducido ha sido la constante en nuestras vidas. Eso, sin contar que la tarea principal de todos nosotros durante estas décadas, ha sido conseguir alimento para llevar a nuestros hogares. Aquí si se ha manifestado combativo el pueblo. Muchas de estas manifestaciones ,para conseguir patatas, arroz, azúcar, etcétera, han terminado en peleas, atropellos y hasta brazos fracturados.

Todos nos emocionamos cuando llegan a nuestros oídos los lejanos clamores de libertad, y desearíamos contagiarnos, pero tenemos que ser honestos y reconocer que, como pueblo, estamos paralizados por el miedo, el cansancio y la desesperanza.

El cable ha sido uno de los elementos omnipresentes en nuestra cultura, sobretodo en las últimas décadas.

Existen aquellos finos cables en colores, que aparecen dispersos en las calles, cuando recién se han estado haciendo arreglos en los viejos tendidos telefónicos. Estos, hace apenas unos años, eran buscados y colectados por empíricos artesanos que, ante la falta de bisutería en las tiendas, improvisaban collares y aros, muy buscados por nuestras mujeres para engalanar su pobre atuendo.

También pedazos de otro tipo de cables, un poco más gruesos, se atesoraban en improvisados pañoles, en espera del momento adecuado para entizar la pata de un mueble o fijar los muelles colgantes en un desvencijado sofá.

Ahora el cable que está de moda es el de fibra óptica, que supuestamente brindará un mayor y mejor servicio de Internet, en un país donde éste se ha convertido en una quimera casi inalcanzable para la mayoría de la población. Las cifras oficiales insisten en que poco más de un millón de cubanos tiene acceso a una Internet limitada. Esto, en el buen criollo, se traduce a servicio de intranet. Quiere decir, que el que posee un equipo, y además disfruta del privilegio de tener correo electrónico, puede navegar por las redes internas del país, pero para nada tener conexión con el exterior y mucho menos Chat.

Las autoridades de nuestro planeta nos han dejado bien claro, que no se trata de ampliar la red, sino de que los actuales usuarios (estatales en su inmensa mayoría) obtengan una mayor velocidad. A pesar de ello, los que nos empeñamos en creer en el progreso le damos la bienvenida, pues a la larga, de una u otra manera, muchos más vamos a salir beneficiados. Queda pues, un último cable al que referirnos, y es justamente el más conocido entre nosotros, por su consumo sostenido y continuo: El cable que nos estamos comiendo desde hace medio siglo la mayoría de los que aquí sobrevivimos.

Al Almendares

Ayer domingo, regresando de casa de una amiga, atravesé el puente sobre el río Almendares y observándolo, vino a mi mente el bello poema que el mismo inspirara a la insigne poetiza Dulce María Loynáz (1902-1997).

Conocí a esta gran dama, cuando ya era una anciana, y retirada en su voluntario *incilio hogareño dejaba plácidamente correr el tiempo y los recuerdos. Era un día de su cumpleaños y una amiga muy querida me había pedido la acompañara a felicitarla. Me entusiasmó mucho la idea, pues iba a poder estar frente a frente, a una de las figuras más importantes de las letras hispanas. Como no tenía qué ofrecerle, pues la invitación me sorprendió, le llevé un hermoso Covo con un helecho culantrillo, sembrado en su interior. Ella era gran amante de la naturaleza y de las cosas sencillas.

Mucho me impresionó ver su hermosa residencia del Vedado, tan venida a menos por la evidente falta de recursos. Aún se observaban algunos muebles finos y algunas porcelanas, testigos mudos de su anterior status social. Los techos descorchados, los tapices raídos por el tiempo, y la falta de pintura en las paredes, rodeaban de un halo misterioso a su propietaria, quien nos recibió con una amplia sonrisa y una humeante tacita de café, servida por una sobrina que la acompañaba y cuidaba. Esta maravillosa mujer, olvidada hasta ese momento, volvió a ser noticia en nuestro planeta, cuando unos años más tarde le fuera otorgado el importante y muy merecido premio Cervantes.

Así comienza su poema al río:

Este río de nombre musical

Llega a mi corazón por un camino

De arterias tibias y temblor de diástoles

Esta es su última estrofa:

Yo no diré qué mano me lo arranca,

Ni de que piedra de mi pecho nace:

Yo no diré que el sea el más hermoso

¡Pero es mi río, mi país, mi sangre!

* Lo contrario de exilio

.

Así suelen decir en mi planeta (para minimizar), cuando alguien tímidamente se atreve a plantear una crítica ante los medios, que nos atañe a nosotros.

Pero la realidad es que ciertamente lo está. Hace apenas unas semanas comenzaron las protestas en Túnez, debido al alza de los precios en los alimentos y en el petróleo. Rápidamente esas protestas plantearon también, la larga y excesiva estadía en el poder del gobernante. Pronto los países vecinos se contagiaron y actualmente en Egipto se extienden ya por demasiados días y cada vez sube más el calor de las manifestaciones.

En principio ocuparon las calles los manifestantes anti Mubara. Hombres, mujeres y hasta niños clamaban pacíficamente por la renuncia del presidente. También en este caso los orígenes de las mismas eran similares. La tozudez del mandatario que lleva más de tres décadas gobernando el país, se hace notar y lo que en un principio se estaba realizando en paz y con orden, se desestabilizó. Ahora comienzan a contraatacar los manifestantes pro gobierno y se ven por primera vez atropellos, golpes, cócteles Molotov, lluvia de piedras arrojadas desde las azoteas, agresiones a la prensa extranjera, muertos y cientos de heridos. El mundo civilizado clama por una transición pacífica y la constitución de un nuevo gobierno. Su vecino de Yemen no tarda en captar el mensaje y sensatamente declara que no se va a presentar a reelección y tampoco va a nombrar a su hijo como sucesor.

Mientras, acá en nuestro continente, el líder de nuestro hermano vecino bolivariano, proclamaba que no solo va a celebrar estos doce años de gobierno, sino que espera celebrar doce más y después doce más y otros más y más haciendo de nuevo alarde de su preclara inteligencia.

Y yo, sin desearlo, me acordaba de un viejo refrán que decía mi abuelita: cuando veas el turbante de tu vecino arderpon tu boina en remojo Señores, el mundo está revuelto.

En días como hoy.

Meme con la Fornés

De nuevo un domingo y otra vez conectando mi viejo GE para, so pretexto de darle mantenimiento, escuchar el único programa de radio en mi planeta que suelo soportar: Memorias, amén de que aprovecho para mover el esqueleto, bailando sola como Isadora.

En cuanto se calentó, (es de tubos) comencé a escuchar algo que me dejó agradablemente impactada: En días como hoy, por Meme Solís. Esto llamó grandemente mi atención, pues, desde hacía muchos años no se escuchaba su voz por la radio. ¿Será que también volveremos a escuchar nuevamente a la Guillot o a Celia Cruz? Eso sería una gran noticia, pues denotaría que realmente algo está cambiando.

No soy de las personas pesimistas que todo lo ven gris, pero tampoco soy de las que se ilusiona con cualquier tontería. Cuando más entusiasmada estaba con mis coreografías, entró Fernando con una expresión entre asombro y disgusto. Había ido a la shoping a comprar picadillo y resulta que el paquete que hasta ayer costaba 1.10 CUC, hoy está a 1.70 y el de 2.20 está a 2.80. Así, como por arte de magia, de un momento a otro le habían aumentado nada más y nada menos que 60 centavos de CUC, lo que equivale a 12.00 pesos, algo más que un salario medio diario.

Pero insisto como soy persona de mente positiva se me ocurre pensar que más pronto que tarde esto va a cambiar quieran o no y eso ocurrirá un día de estos, como dice la letra de la canción.

.

Hoy mi amiga, se despertó temprano y de muy buen ánimo. Debía emprender un peregrinaje y ella lo sabía. Necesitaba enviarle a su primo, que vive fuera de nuestro planeta, un certificado de nacimiento. Se calzó un par de zapatillas previendo las largas caminatas que debía dar, pues el transporte está cada vez peor.

Logró, haciendo diversas acrobacias muy bien aprendidas en su época de bailarina, abordar el primer ómnibus que se detuvo en la parada. Los anteriores ni se acercaban: se detenían muy antes o muy después y había que salir corriendo a capturarlos. Experimentando todo tipo de sensaciones, logró escurrirse y apretujarse entre los pasajeros, para lograr bajar en el lugar de destino. Claro, debía continuar a pie, ya que le faltaban unas cuantas cuadras para llegar a la oficina en cuestión. Después de pedir el último y esperar un par de horas a que le correspondiera su turno, solicitó a la empleada la certificación que deseaba. Esta, con cierta pereza y toda la calma del mundo, al rato de hojear un libraco enorme, le dijo ¡ay mi niña, esto no está aquí!, tienes que ir a solicitarlo al Registro que está en Acosta y 10 de octubre.

Con toda la entereza que cabe en estos casos, mi amiga se dispuso a seguir tras las huellas del documento. Cuando después de caminar bastante llegó al otro registro, la empleada de allí, una vez comprobado el tomo y el folio, le dijo: Pero mi cielo, esto no está aquí, Está en el Registro de donde tu vienes. Diles allí que te digo yo que lo busquen bien. Yo no se que les pasa, que a cada rato me mandan a alguien equivocadamente para acá.

Cuenta mi amiga que ya a estas alturas de la historia, la sangre le hervía en las venas, pero acordándose del libro de Chopra que había leído, se sentó tranquilamente en el contén de la acera, y contó hasta veinte. Poco a poco se fue calmando. Intuía que lo peor aún no había pasado, eso vendría después, cuando finalmente tuviera el documento en sus manos y tuviera que llamar a su primo para que éste le enviara los ciento cincuenta dólares que cuesta legalizarlo, ya que el vive fuera. Aún le quedaba un gran camino por recorrer. Y todo eso por un puto documento, que en otros lugares lo solicitas por Internet y te lo envían a casa, a vuelta de correos, gratis además.

Martí, el atemporal

Óleo del pinto cubano E. Abela

Tan amado por muchos, incomprendido por algunos y tan utilizado por otros.

Martí es el instinto del amor, de la generosidad, del altruismo, del sacrificio.

En Martí era tan preponderante el impulso creador que la honda de su vida se alejaba cada vez más del centro de su yo.

-El hombre ama la libertad, aunque no sepa que la ama, y anda empujado de ella y huyendo de donde no la hay-.

-Yo no creo que en aquello que a todos interesa y es propiedad de todos, debe intentar prevalecer, ni en lo privado siquiera, la opinión de un solo hombre-.

-Todo poder amplia y prolongadamente ejercido, degenera en casta. Con la casta, vienen los intereses, las altas posiciones, los miedos de perderlas, las intrigas para sostenerlas. Las castas se entrebuscan, y se hombrean unas a otras-.

-En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en si el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana-.

Recordando al Apóstol, en el ciento cincuenta y ocho aniversario de su natalicio (28 de enero de 1853).

Este letrero llamó mucho mi atención, pues decoraba orgullosamente un Cadillac pisicorre de 1947, flamante, como si acabara de salir hoy de la agencia.

Son muchos los almendrones (autos de antes del 59) que resurgen hoy. Pujante imagen del trabajo por cuenta propia. Algunos tan vistosos y bien conservados como el de marras, otros menos acicalados pero igualmente conservados. Los hay que hasta han sido sacados del paro, a la carrera, pues su chapistería chapucera y apresurada y su pintura a mano lo denotan, pero igualmente recorren orgullosos las calles de mi planeta, brindando un servicio que ya se estaba necesitando con urgencia.

El trabajador por cuenta propia se siente feliz de poder ejercer finalmente, ese pedacito de independencia laboral, aunque para conseguirlo tenga que sacar muchas cuentas y sudar la gota gorda.

El transporte colectivo, cada vez más escaso e ineficiente, complica a grado extremo la vida laboral. Es casi imposible llegar a tiempo a ningún lugar. La mayoría de las veces, las personas, cansadas de esperar inútilmente un ómnibus y poder abordarlo, deciden caminar. Estos almendrones que con las recientes medidas económicas han proliferado, son hoy por hoy los que están resolviendo en gran medida este problema. Pero claro está, a un costo muy elevado. Hay profesionales que me han confesado que el salario completo se les va en transportarse por esta vía y que si comen y se visten es gracias a un familiar en el exterior que los mantienen, para que puedan conservar el trabajo y evitarse problemas mayores.

Honrar, honra

.

Corría el mes de enero del año mil novecientos noventa y ocho. La ciudad se preparaba para un gran acontecimiento: la visita del Papa. En nuestra casa se hospedaba, en el cuartito de arriba, nuestro querido amigo, el Padre José Conrado. Fue en aquellos días inolvidables, que conocimos a Marquetti. El venía todas las mañanas a buscar a JC, para servirle de chofer. Pronto nos hicimos amigos, pues le pedíamos compartiera con nosotros el desayuno, lo cual con entusiasmo aceptó.

En esas charlas de sobremesa matinales, fue que nos enteramos de que Marquetti, como le llaman todos cariñosamente, estaba boteando, o sea, alquilaba su Lada para hacer viajes y con esto poder sustentar los gastos de gasolina y otros. Nunca olvidaré con el gusto que le untaba la mantequilla al pan, diciéndonos: -¡caballero, hacía tiempo que no me empataba con este manjar-!

Entre risas y bromas nos habló de cosas muy serias, como que el alquilaba su auto sin licencia, pero cuando algún policía lo paraba y le pedía sus papeles para multarlo, al ver su carné de identidad, le decía:- Perdona compadre, como rayos te voy a poner una multa, lo que quiero es que me des tu autógrafo-.

Mucho me emocioné ayer cuando una amiga me envió un escrito sacado de la prensa extranjera (aquí no se ha dicho nada), sobre el merecido homenaje que le rindieran en la ciudad de Miami, el 16 de este mes, donde cinco mil aficionados llenaron desde horas tempranas el stadium Rubén Darío, para presenciar un juego de softbol entre Industriales y Cuba.

Los parquímetros se agotaron, según dice el informe y hubo que suspender el juego cerca de 45 minutos para solucionar los problemas de estacionamiento. Como decimos en mi planeta, el gigante de ébano paró el tráfico en Miami.

Este es uno de los homenajes más emotivos que he recibido dijo el ex toletero de Industriales. Muchas fueron las figuras del baseball profesional, ex Industriales casi todos, que acudieron a saludarlo. Otros, imposibilitados de acudir, lo hicieron vía telefónica. Entre fotos y firmas de autógrafos concluyeron los festejos

Una vez más quedó demostrado, que no importa en que orilla te encuentres, entre cubanos no funcionan las barreras que nos tratan de imponer. Por encima de todo estará prevaleciendo ese sentimiento de cubanía que nos une, porque como bien dijo el Apóstol: Honrar, honra.

Palos de ciego

Venta a puerta de calle

Ha comenzado el año, y pululan por doquier los timbiriches, vendiendo casi todos los mismos productos, que se repiten barrio por barrio. La necesidad ha hecho sacar las mesitas a los portales y colocar en ellas, con la esperanza de obtener algún beneficio, cualquier cantidad de productos. Lo que más ha proliferado son las ventas de comestibles. Lógico, cuando falta el dinero, lo único que se vende siempre es comida: Pan con lechón, pan con jamón, pan con tortilla, pizza de queso, etcétera. El ingrediente omnipresente es el pan.

Muchas personas ya especulan sobre la falta de pan y de harina en los establecimientos. Las colas vuelven a estar presentes todo el tiempo delante de los lugares de venta de ambos artículos. Si logras adquirir pan, éste a pesar de ser caro (diez pesos la libra), no es de la mejor calidad. Casi siempre le falta la grasa o está mal horneado.

El otro día, cuando mi amigo Armando regresaba de la panadería con libra y media de pan, un señor muy limpio, aunque sencillamente vestido, se le acercó con mucha educación y dirigiéndose a él le explicó, muy apenado, que no había comido en todo el día y que no disponía de diez pesos para comprar pan liberado, que si era tan amable de brindarle un pedazo del que llevaba. Mi amigo, conmovido por tan extraña petición, de inmediato le regaló el pedazo de media libra que acababa de comprar. Muy sorprendido todavía por semejante experiencia, me comentaba lo que le acababa de acontecer. -Lo peor de todo esto, me decía, es que llevamos cincuenta años dando palos de ciego y aún insistimos en implantar modelos ya experimentados que a la larga no dieron resultado, por no preparar primero la infraestructura adecuada-.

Foto, Rebeca

Así se llamaba un popular programa cómico de la televisión de mi planeta. Aunque yo les aseguro que para mí, el cómico estelar, es el noticiero nacional de televisión. Cuando logro amarrarme al butacón, para ver diez minutos de este programa, esa pregunta que da título a este post, es la que me viene a la mente.

No se si me causa asombro o indignación, ver y oír cómo critican, sobretodo al vecino de enfrente. Una de las cosas que más comentarios ha provocado en el noticioso, en estos días, ha sido la famosa valla de la calle Ocho en Miami donde aparecieron los cinco héroes y que duró menos que un merengue a la puerta de un colegio, debido a la presión e indignación de la comunidad cubana en el exilio. Eso es intolerancia, es cierto, pero hablar de la paja en ojo ajeno y no querer ver la viga en el propio, me indigna mucho más. Yo quisiera saber si aquí en mi pequeño planeta permitirían colocar una valla pidiendo la libertad de los presos políticos que aún languidecen en las cárceles, sin condiciones de higiene y de ningún otro tipo, a diferencia de los de la valla en cuestión, que juegan ajedrez por Internet y disponen de los recursos y la higiene, que los de aquí no verían ni en sueños.

Yo aspiro que lo mismo que desean para aquellos, se cumpla para los de aquí que son igualmente merecedores de un trato justo y humano.

Nada, que como dirían algunos religiosos en mi planeta: yo pido para mi, lo mismo que tu para ti

De lo sublime a…

Ayer en una tertulia entre amigos, cansados ya de temas tan serios como el despido que se avecina de más de un millón de trabajadores, y queriendo relajar un poco la conversación, caímos en anécdotas que, aunque parecen bromas, son pura realidad y nos hacen reír de tan absurdas por si mismas.

Mira, me decía Marta, si no lo veo, no lo creo. Resulta que en la calle G, después que se ensañaron diezmando los bustos y estatuas de los presidentes cubanos de la época republicana, sin tener en cuenta que son parte de nuestra historia, hay una estatua que devino famosa, porque al derribarla se le quedaron los zapatos en el pedestal, detalle este que ha conseguido que siga siendo muy visitada. Pero bueno, no es de ésta de la que quiero hablar. Se trata de la que le hicieran a Salvador Allende, con una desproporción descomunal en el brazo que se alza con la mano señalando el horizonte (en este caso el mar). Pues bien, continuaba mi amiga, alguien se dio cuenta un día que la mano se desenroscaba y separaba del resto del busto, y haciéndose el simpático se la quitó, y estuvo perdida algunos días, hasta que una noche, la reintegraron al resto de la escultura. Entonces, de vez en cuando, alguien de nuevo se la quitaba y días después reaparecía como por arte de magia. Esto hizo que tuvieran que asignar un custodio al busto. ¡Como con la de John Lennon, dijo Wilfre! Efectivamente, ahora las veinticuatro horas del día hay una persona haciendole guardia al presidente chileno. Igualmente sucede con la del más famoso de los Beatles. El cuidador tiene guardados en su bolsillo los espejuelos, y se los coloca cuando alguien quiere hacerse una foto junto a la ya popular figura de bronce. Una vez realizada la instantánea, los vuelve a guardar, hasta próxima ocasión. De lo que si estoy segura, les dije a los allí presentes, es que ninguno de estos dos guardianes va a quedar cesante en los nuevos reajustes laborales. ¿Y no sería más económico, interrumpió Verónica, que le pusieran lentes de contacto a la susodicha?

Empieza el año y proliferan los nuevos negocios privados. Los recién estrenados cuentapropistas, con su denominación un tanto reivindicada, ya no son los mal llamados explotadores, merolicos, etcétera, términos estos con los que el régimen despectivamente, se refería a ellos. Ahora les necesitan, por tanto son trabajadores por cuenta propia.

En mi barriada existe desde los mismísimos comienzos del Nuevo Vedado, una peluquería otrora muy bonita y elegante, que después del año cincuenta y nueve, fue perdiendo brillo, hasta convertirse en un oscuro local, con cristalería y ventanales rotos, ausencia de luces y grandes problemas con el agua. Así poco a poco fue languideciendo hasta convertirse en la miseria que es hoy. También en sus orígenes, separada solamente por la escalera de entrada del inmueble donde se encuentra, existió una barbería. Después ese local se adjuntó a la peluquería. Con el tiempo ambos espacios se deterioraban galopantemente, sin que el dueño se preocupara.

Ahora, al iniciarse el año, la nueva peluquería (antigua barbería), con sus nuevos dueños, ha recobrado su encanto. Precios módicos y esmerada atención forman parte de su nueva imagen. Sin embargo, la otra, la de al lado, la estatal, sigue exhibiendo su deterioro y oscuridad. Como ambas están, una al lado de la otra, ya el ingenio popular ha empezado a referirse a las mismas, como El Príncipe y el Mendigo.

Un domingo diferente

Sala Covarrubias, T.nacional

Este domingo hubiera sido tedioso y aburrido como todos los demás, si no llega a surgir una inesperada y agradable invitación: Evelio Tieles y Francis, su esposa nos llamaron para invitarnos a un gran concierto a realizarse en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional.

Llegamos temprano, poco antes de las once de la mañana, hora señalada para comenzarla función. Esta sala suele llenarse, más aún, cuando está anunciada la Sinfónica Nacional con un virtuoso como Tieles de solista: Un verdadero regalo en un planeta donde las buenas opciones son escasas.

Orquesta Sinfónica Nacional y el Mtro. Evelio.Tieles

La sala disfrutaba de un total lleno. Como apertura, la orquesta dirigida por el Maestro Enrique Pérez Mesa, nos regaló Sinfonía Simple, de Benjamín Britten. Espectacularmente bien ejecutada.

En la segunda parte: el único Concierto para violín y orquesta, en re mayor, Op.61 que escribiera Ludwing van Beethoven. Evelio Tieles como solista.

El público entusiasmado, de pie, ovacionó a la orquesta, a su director y al Maestro Tieles, haciéndolos salir a saludar varias veces. Los aplausos no cesaban de agradecer tan maravilloso regalo matinal.

La noche estaba fresca. Desde temprano nos pusimos en función, de lo que acontecería esa tarde. Debíamos recoger al poeta y Regina para ir juntos a la residencia del embajador de Holanda, donde se haría una recepción para entregar oficialmente el premio Príncipe Claus a Yoani Sánchez.

Al llegar al lugar de la cita, pudimos observar que ya un nutrido grupo de bloggers, estaba en la esquina de la residencia, esperando la hora señalada en la invitación. Una misteriosa camioneta blanca con cristales oscuros estaba situada justo frente al lugar. En la otra esquina un motociclista en su moto, con el casco puesto y sin moverse, parecía haberse convertido en escultura. También una pareja, simulaban estar verificando una dirección. Ninguno de ellos se movía.

Entre los últimos en llegar al lugar estaban el Coco Fariñas, el Padre José Conrado y Dagoberto Valdés. Después de intercambiar saludos, todo el grupo nos dirigimos hacia el lugar de la cita. Afortunadamente nadie nos molestó. Eso si, como sabíamos de qué se trataba, antes de entrar dirigimos una gran sonrisa hacia la camioneta blanca aparcada, así como a la pareja que no se movía del lugar y al motociclista.

El acto fue realmente emotivo. Todos estábamos allí para apoyar y acompañar a Yoani. Ella, con las palabras sabias y sencillas que la caracterizan, agradeció el merecido galardón. Cerrados aplausos dieron por terminada el acto de premiación. Entonces se repartió un variado y exquisito buffet. Pasamos una noche realmente encantadora.

Segura estoy que si a este señor le hubiera tocado vivir ahora, en mi planeta, hubiera sido un escritor costumbrista.

Acompañé a mi amiga Regina a la Escuela de Veterinaria, pues había que operar de urgencia a su perrita. Yo no quería dejarla sola en estos tristes menesteres.

Hacía muchos años, a Dios gracias, que yo no entraba en ese recinto universitario. Al llegar, la impresión fue malísima: el estado de abandono, deterioro y suciedad me golpearon. ¿Quien es el último para cirugía?, pregunté. Inmediatamente marqué detrás de una señora que llevaba una perrita sata, con un fuerte demo. Había un pastor alemán con una ingesta de carne de puerco y un cachorro de cocker spaniel con lo mismo. Era muy temprano aún. Después la cola se fue engrosando con la llegada de nuevos pacientes. Hubo quien transportó a su perrote en una carretilla de materiales de construcción.

Cuando ya estábamos organizados, esperando nuestro turno, un empleado dio voces de que la compañía eléctrica les había informado que hoy tenían vía libre, en toda esa zona. Eso, en el buen criollo quiere decir tumba catao y pon quinqué, o sea que no iba a haber fluido eléctrico hastaquien sabe cuando. Mi amiga y yo nos erizamos. Eso de tener que repetir la odisea, no nos hacía gracia algunapero otra voz, esta vez la de un doctor, anunciaba a los turnos de cirugía que no se fueran, pues iban a operar con la luz del sol. Si, como lo oyen, a pleno sol, pero sin A. Delon.

Entrada sala de Recuperación. Las manchas son de heces de murciélagos

El dueño de una perrita se nos acercó y nos comentó la cantidad de servicios que brindaban en este lugar, pero que el único inconveniente es que: podían cortar las uñas de los perros, pero que no disponían de alicates para ello, también vacunaban, solo que en estos momentos no había vacunas, los bañaban y pelaban, pero no había agua y los aparatos de pelar estaban rotos.

Finalmente, después de mucho esperar, pues aunque teníamos el turno tres, llegaron unas cuantas urgencias, que lógicamente pasaron primero, pudimos observar que las lamentables condiciones del local, no impidieron que los magníficos y esforzados cirujanos, salvaran las vidas de cuanto animalito pasó ese día por el soleado quirófano

¡Chapeau por los médicos veterinarios!

Primer aniversario

Trabajo en parche, por Rebeca

Hace ya algo más de un año, estando de visita en casa de nuestro amigo el poeta, su esposa me habló de una tal Yoani y de una Academia para bloggers que esta quería abrir. En aquel momento, me pareció que mi amiga estaba hablando en chino.

Había oído algo sobre Yoani. A cada rato ella era noticia en la onda corta. Jamás imaginé conocerla y mucho menos tener el privilegio de que me aceptara como alumna. Así, días después, me ví integrando un entusiasta grupo, que me hizo sentir nuevamente joven.

Mi primer post Wil wild Centro Habana, salió enganchado al blog Mala letra, por obra y gracia de su titular. No tuve el mío propio hasta principios de enero del pasado año, cuando aparecí por vez primera en la portada de Voces cubanas. Les puedo asegurar que eso me emocionó mucho.

Cuando lancé mi segundo trabajo, El valle de los caídos, ya en mi propio blog, nunca imaginé llegar al año y mucho menos recibir tantas satisfacciones. No les voy a negar que al principio tuve que vencer muchos miedos, pero valió la recompensa.

A Yoani, Reinaldo, Miriam, Claudio y el Dr. Vallín que nos impartieron tan excelentes clases y conferencias, a todos aquellos que nos brindaron su apoyo y a ustedes mis lectores, doy mis más expresivas gracias por ayudarme a arribar a mi primer aniversario en la blogosfera alternativa de mi amado planeta.

Lapsus mentis

De nuevo mi amiga Maricarme me dio motivos para un post.

Ella estaba muy cansada, pues se ha pasado, como la mayoría de nosotras las mujeres de nuestro planeta, aseando la casa, ordenando armarios y escaparates, limpiando adornos, y estirando el dinerito, para esperar el año nuevo como se debe.

Ella quería preparar una buena ensalada fría para el treinta y uno. Tan agotada la había dejado la limpieza de fin de año, que cuando salió a hacer el recorrido de búsqueda y captura de alimentos, pasó de largo, por un lugar donde venden carne de puerco (la única) y vio de reojo, el mostrador con los pedazos encima, quedándosele esta imagen en su cerebro. Al llegar al kiosko de ventas en moneda dura, sin percatarse aún de su error, le preguntó al dependiente -¿tiene carne?-, este sin salir de su asombro le contestó, -no señora nada parecido-. ¿Y por casualidad tiene alguna lata de cocteil de frutas?-,- no señora tampoco, -pero mire mi tía, continuó el empleado , usted debería ir derechito para su casa, darse una buena ducha, acostarse a dormir un rato y después cuando esté más despejada vuelva por aquí que con gusto la atenderé.

Mi amiga me cuenta, que de regreso a su casa no podía aguantar la risa por el papelón que acababa de hacer.

¡Feliz año 2011!

Mis deseos para el año 2011, para ustedes y para mis seres queridos:

Mucha Salud.

Que no nos falte el trabajo.

Amar y ser amados.

Y sobre todo, libertad plena para disfrutar estos dones.

La piernita de puerco

Cristina estaba toda atareada preparando la piernita de puerco que había tenido que luchar, después de dispararse tremenda cola. Ella tenía el secreto de una receta familiar que guardaba celosamente.

La Nochebuena llegó y Cristina presentó el plato que tanto la enorgullecía, acompañado de los consabidos frijoles negros y arroz blanco. Todos quedaron encantados con el asado. -Por favor mi amiga, dime cual es el secreto. Además, ¿por qué le cortas el muñón a la patita?, ¿tiene eso algo que ver con la receta? -Mira, la receta no te la voy a dar, así que no me lo tomes a mal, pero lo del muñoncito, la verdad es que no se porqué se hace, mi mamá también lo hace y ella dice que así lo hacía mi abuela-. Mejor se lo preguntamos a ella.

Días después cuando fueron a casa de la abuela, salió en la conversación lo de la piernita y la famosa amputación.

La abuelita, muy anciana ya, pero con la memoria perfecta, ante la insólita pregunta, les respondió con una angelical sonrisa, y sentenció: ¡Mijita eso no tiene ningún misterio. Lo que pasa es que el horno de mi cocina era muy pequeño y tenía que hacerlo para que cupiera. Lo que no se es por qué tu mamá y tu lo siguen haciendo, teniendo hornos más grandes!

Linimentos en Nochebuena

Hoy, en vísperas de la Nochebuena, los agro-mercados están repletos de personas en busca de cerdo, yuca y vegetales, para tratar de componer, lo mejor posible, la cena de mañana.

Cuando regresaba del mercado, con las pesadas bolsas (que yo tuve que llevar, pues no hay), venían delante de mí dos muchachas bastante jóvenes, conversando en voz alta, sobre el tema del momento: los despidos de personal para el mes de enero, aquí llamado por la población el mes del terror. Una le comentaba a la otra la sinrazón de dejar ahora la gran cantidad de personas que van a quedar cesante. La otra le acotó, remarcando: como siempre se les va a ir la mano ahora el que se quede, va a tener que hacer su trabajo y el de los dos o tres que saquen de su departamento, por el mismísimo salario. Imagínate, dijo la otra, nosotros no tenemos la culpa de que inflaran las plantillas, para decirle al mundo que en nuestro planeta no había desempleo Así que ahora, no solo tendré que escribir a máquina, limpiar los baños, repartir los papeles y además actualizar el mural Qué graciosos, y todo eso por un salario que no alcanza ni para empezar. ¡Además, justo en vísperas de Navidad y fin de año. Nada que ya eso de los *linimentos me tienen malita, malita!

Bueno mi amiga by, ya sabes, sin coger lucha y¡Feliz Navidad!

*lineamientos en el argot popular

¡Feliz Navidad a todos!

Para ustedes, mis lectores, estas imágenes de mi gato Mitsukusú, aceptando finalmente posar para una postal. Créanme, no fue fácil convencerle, en eso se parece a mí.

Con mis mejores deseos de felicidad y prosperidad para ustedes.

Ahora si vamos .

De nuevo se repiten los discursos, las críticas se diluyen, sin nombre y apellidos, pero implicándonos a todos, es decir excepto a algunos. En fin lo de siempre.

Oyendo estos últimos llamamientos a la austeridad, a la lectura de los lineamientos, a las inminentes cesantías, etcétera, vino a mi mente algo muy antiguo que dijera el gran filósofo Cicerón:

“El presupuesto debe equilibrarse, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los altos cargos públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países debe eliminarse para que Roma no vaya a la bancarrota. La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del del Estado.”
Año 55 a.C.

Yo me pregunto, ¿ahora a quien vamos a culpar?

Profecía.

A finales de los años ochenta, mi hijo Alfredo, que recién se iniciaba en la fotografía, se consiguió una cámara. Iba caminando por toda la ciudad, observando y apretando el obturador sin parar.

Esta es una de las tantas imágenes que tomó por aquel entonces, en la calle Reina y que a mi se me antoja profética.

Estas son las imágenes que yo he tomado recientemente, en la misma calle:

Todo parece indicar que, afinaron bien la puntería.

Días de amor y perdón

.

Son muchos los sentimientos que experimentamos por estos días. No se si por tradición o por contaminación, pues aunque no quieran las autoridades en mi planeta, está implícito en el ambiente y trasciende a nuestros corazones.

Ayer estuve haciendo gestiones en La Habana Vieja, la cual considero como un oasis en medio de nuestro desierto urbano. Llamó mucho mi atención ver, que a diferencia de otros años, ni las calles ni las tiendas estaban adornadas. Se veían al pasar por los restaurantes de lujo y los hoteles, árboles de Navidad, pero como escondidos de los ojos de los transeúntes. Como si la ciudad se avergonzara de engalanarse. Me molestó, pues precisamente este era la única porción de la capital, donde se podía respirar aires navideños. Alguien me comentó, que se debía a un decreto que establecía la prohibición de estos adornos. No me consta, pero algo hay, pues precisamente el Casco Histórico presumía por esta época de hermosos adornos y luminarias.

Creo que es un grave error repetido hasta el cansancio, prohibir estas manifestaciones de alegría, pues la población cada vez más, se las ingenia para adornar las casas y los jardines, a pesar de la falta de recursos. Esto se ha convertido en desafío. Yo, desde mi blog, me sumo a todas aquellas almas que conservan vivo el espíritu navideño y brindo porque un día no muy lejano ya, todos los cubanos podamos unirnos en un abrazo de amor y perdón.

¡Feliz Navidad!

Vísperas de san Lázaro

Esta noche y durante toda la madrugada cualquiera que salga a la calle podrá observar la cantidad de personas que, caminando ó arrastrándose con grandes pesos, y a pesar del intenso frío, se dirigen hacia el santuario del El Rincón. Muchos van caminando, otros en autos alquilados o particulares, la mayoría en ómnibus, cuyas líneas, afortunadamente, el estado se ha visto precisado a reforzar para este día, a fin de evitar desórdenes.

Siempre es impresionante observar como tantas personas imbuidas por la fe, siguen la tradición que, durante medio siglo han tratado de omitir los medios oficiales.

Para todos lo que profesan fe a este santo milagroso, así como para aquellos que llevan su nombre, les deseo se cumplan todas sus peticiones. ¡Felíz día a todos los Lázaro!

FIART 2010

Para los que no lo conocen, la Feria Internacional de Artesanía (FIART) es la exhibición más importante en nuestro planeta, que tienen los artistas-artesanos para exhibir sus creaciones y exponerlas al mundo una vez al año.

Huevos de avestruz calados.

Como siempre, a pesar de la distancia y el frío que nos azota por estos días, el evento cuenta con mucha concurrencia. Nos asombra ver en días entre semana y en horario de trabajo, la cantidad de personas que hacen fila para sacar las entradas, en su mayoría jóvenes en edad laboral. Quizá también las largas colas se deban, a que solamente hay un pequeño kiosco, atendido por una sola persona vendiendo las entradas.

Este año, como casi todos, la orfebrería es la protagonista principal. Muchos stands, entre ellos los de Perú, México, Brasil exhiben muy atractiva platería. También los orfebres cubanos muestran sus bellas creaciones. Gran cantidad de muebles artesanales ocupan los salones más amplios. Mientras, las tejedoras y muñequeras se apiñan por falta de espacio.

Muñeca en fibras de yute.

El gran público que acude al evento viene sobretodo a mirar, pues los precios, aunque este año están un poco más bajos, son en CUC y eso hace que las posibilidades de adquirirlos disminuyan grandemente. Aún así, la feria está muy concurrida, pues son bien pocas las opciones de distracción.

“Guaguariando”

En muchos países de América latina, se dice guagua a los niños pequeños. Pero tengo entendido que en Canarias, al igual que en nuestro planeta (seguro el término nos vino de allá) guagua es un ómnibus, con la característica que los de aquí siempre están repletos de gente.

Hoy Regina y yo temprano, nos metimos como pudimos en uno de esos famosos buses.

Mucho trabajo pasamos para abordarlo. Una vez dentro, apretados como sardinas en lata, el hombre que recoge la recaudación (sustituto de la alcancía) se apresuró a cobrarnos. Este personaje es una nueva modalidad introducida desde hace poco, a raíz de un artículo que salió en el periódico, donde decía que el sesenta por ciento del total de la recaudación se perdía. Se me ocurrió preguntarle por qué si ahora ellos estaban sustituyendo a las alcancías recaudadoras, no acababan de quitar estos tarecos que ocupaban tanto espacio y molestan a los pasajeros, que a duras penas tratamos de avanzar hacia el interior del bus. Desde luego no me dio ninguna explicación.

Nuevamente, dirigiéndome a el, comenté las pocas guaguas que circulaban, pues las paradas nuevamente estaban congestionadas. El me contestó que no había pocas guaguas, que lo que pasaba es que había mucha gente en la calle. Eso no es nada le respondí, en enero van a haber muchas más cuando dejen cesantes a un millón doscientas mil personas-. Un gracioso intervino y dijo que esas personas tendrían entonces que sacar un carné de ladrón por cuenta propia. Yo le respondí que ese carné ya los tenían los de las tiendas TRD (tiendas recaudadoras de divisas). El silencio fue sepulcral. Continuó el viaje con los consabidos empujones y apretujones. ¡Nada que subí al bus con unos jeans y una chaqueta y por poco me tengo que bajar vestida de hawaiana!

Las Navidades de Fermín

.

El siempre soñó que sus huesos fertilizarían un día, cuando le llegara su hora, la tierra que lo vio nacer. Con el paso y el peso de los años, observó con callada tristeza, la marcha hacia el exilio de amigos y familiares. Poco a poco se fue quedando solo.

Ahora Fermín, con sus ochenta años generosamente repartidos por su magro cuerpo, salió de nuestro planeta, hacia México con un pequeño maletín, y un corazón lleno de expectativas: finalmente se reuniría con toda su familia.

Llegó al DF, donde lo esperaba un buen amigo, con instrucciones precisas de llevarlo sano y salvo, hasta la frontera. Pero Fermín, un poco atolondrado por el viaje, al llegar a Guanajuato, salió del hotel, le dio la vuelta a la manzana y exclamó: -¡Coño, yo creía que Miami era más grande!- Pronto su amigo lo sacó de su error. Le esperaban aún once horas de viaje para llegar al punto indicado y, por supuesto, una vez in sito, solicitaría de inmediato acogerse a la ley de ajuste cubano.

Lleno del entusiasmo que lo caracteriza abordó el bus que lo conduciría a Orlando, pero cuando llevaba unas cuantas horas de camino, se percató que su maletín, con todos los documentos, se le había quedado en la garita fronteriza. Ni corto ni perezoso, tomó otro ómnibus de regreso a Texas, recuperó su maletín y emprendió nuevamente viaje. Esta vez iría directo a Miami.

Finalmente, después de 140 horas de viaje (desde que salió de nuestro planeta) logró reunirse con sus angustiados familiares. Estos al interrogarlo por la inexplicable demora, Fermín con una gran sonrisa les comentó: - ¡Caramba, como he disfrutado el paisaje!-

Después de tantos años y tantas peripecias, Fermín estas Navidades las va a pasar en familia.

A la expectativa

Desde hace mucho tiempo, aquí en mi planeta, estamos a la expectativa de lo que pueda pasar. Nunca podemos planificar nada en nuestras vidas, pues no tenemos la certeza de poderlo lograr por más esfuerzos que hagamos.

Se acerca otro veinticuatro de diciembre y, aún los mercados permanecen desabastecidos. El largo peregrinaje diario en busca de alimentos nos agota. Hay que visitar al menos dos o tres agros para lograr conseguir hacer una ensalada. Ni que decir de los cárnicos (carne de cerdo fundamentalmente), cada día menos y de baja calidad.

Nosotros los planetarios, a pesar de todas las dificultades diarias, durante todo el año seguimos acariciando la idea de tener una Noche Buena decente Eso quiere decir tener al menos un pedazo de carne de cerdo para asar, unos frijoles negros, arroz blanco, algún postre y al menos una botella de vino, aunque sea casero. Me parece que no es tanto pedir. Sin embargo, eso no puede en modo alguno llegar a todos los hogares, pues esta sencilla cena costaría lo siguiente:

Unas cuatro libras de carne de cerdo, a treinta y cinco pesos la libra, serían unos ciento cuarenta pesos.

Dos libras de frijoles negros, a quince pesos la libra, harían un total de treinta pesos.

Dos libras de arroz blanco a tres cincuenta la libra, sumarían otros siete, el ají está a doce pesos la libra y la cebolla a diez. Un postre no bajaría de unos diez pesos: guayaba en barra y queso crema de soya, más la consabida botellita de vino cubano que costaría unos sesenta pesos, el gasto de combustible y etcétera sumarían más de doscientos sesenta y nueve pesos para una simple y raquítica cena.

Si el salario promedio es de unos trescientos pesos (no es así exactamente), ¿con cuanto debe contar un ciudadano de este planeta, para tener una precaria cena de Navidad? Además, qué dinero nos quedaría para terminar el mes.

Pero como este país parece ser milagroso, el ingenio popular se las arregla para conseguir el dinero, ya bien sea con la ayuda de los amigos, o de la familia en el exterior, o algún negocio de última hora. Solo estamos a la expectativa, Dios dirá la última palabra.

Es increíble constatar el gusto de tantas personas, por este tipo de paparazzismo cibernético, que por cierto es muy desagradable y altamente inflamable.

En mi planeta están de pláceme, pues en el punto de mira del colimador de este australiano inescrupuloso, está el eterno enemigo de enfrente.

Si algo es eficiente aquí, donde nada funciona, es precisamente el secreto estatal. Se especula mucho sobre cualquier cosa. A veces hasta se filtra alguna que otra información delicada, pero como no se publica, quiere decir que nunca aconteció. Hay quien dijo una vez, que si Napoleón hubiera tenido a su disposición el diario Granma, nadie se hubiera enterado de su derrota en Waterloo.

Lo que si llama mucho mi atención, es que hasta el momento, todo lo publicado afecta fundamentalmente a un solo país, ¡qué casualidad!, será por descuido del atacado o quizá porque alguien está pagando demasiado bien al atacante. Eso solo el tiempo lo dirá.

Es de general conocimiento, que los diplomáticos de todos los países, sin excepción, informan a sus respectivos gobiernos todo lo que llega a sus oídos. Esto no quiere decir en modo alguno, que lo expresado por éstos, sea la opinión oficial de los países que representan.

Señores, me parece que este paparazzismo cibernético no beneficia a la corta ni a larga a nadie. Si de pronto se destaparan todas las cajitas de Pandora existentes, sería sencillamente el fin del mundo.

En general, a todas las personas equilibradas, molesta sobremanera el acoso de los paparazzis a las figuras célebres. Creo que igual rechazo merecen los que mediante intrigas tratan de confrontar a los gobiernos del mundo civilizado, siendo esto aún mucho más peligroso. A mi humilde juicio eso equivale a regar la basura y dejarla tirada.

Increíble, pero cierto

Anoche, viendo en la televisión de mi planeta un noticiero de Telesur, que se ha puesto de moda, no por su contenido (muy parecido al nuestro), sino más bien por la cantidad de imágenes (a las que no estamos acostumbrados), pude ver casi con estupor lo acontecido en muchos de los locales habilitados como colegios electorales en Haití.

Urnas violadas y tiradas por el suelo, con profusión de boletas, algunas ya utilizadas por los electores, regadas por doquier. El desorden y la confusión reinaban en medio de unas elecciones, que no me explico cómo fue posible celebrarlas, en el trágico escenario de una epidemia de cólera y aún con las secuelas del terremoto, del que increíblemente no acaban de restablecerse, a pesar de la inmensa ayuda recibida de innumerables países.

Más aún me impactó oír temprano en las noticias, por la onda corta, que los organismos internacionales se daban por satisfechos respecto al resultado de los comicios.

Una pregunta me hice de inmediato. Cómo es posible que este caos llamado elecciones haya merecido la aprobación de la OEA y no así las organizadas y efectuadas libres, democráticas y transparentes en Honduras, con la altísima participación del pueblo, quien expresó cívicamente su voluntad.

Camino a El Rincón

De nuevo este año, nuestra amiga, a la que no le gusta dar marcha atrás ni conducir distancias largas, nos pidió que la lleváramos en su auto a El Rincón y de regreso, ella nos invitaba a almorzar en un paladar muy bueno que hay en Santiago de las Vegas, como regalo por mi cumpleaños.

Salimos sobre las 10 de la mañana para tener tiempo de estar un rato en el santuario y

a la vuelta hacer algunas pesquisas, en busca de cebollas, pues en la ciudad están muy escasas y a muy alto precio.

Con agrado noté que después de un año, aquellas carreteras destrozadas, habían sido arregladas. Presumimos que era por la proximidad de la tan esperada fecha de Lázaro.

Durante el trayecto, pudimos observar que muchas personas iban caminando desde la última parada de los ómnibus de Santiago de las Vegas. Otras abordaban carretones tirados por parejas de caballos que transportaban unas veinte personas. Era casi una visión medieval. A ambos lados de la carretera habían improvisados puestos de flores, y en los portales de algunas de las casas, mesas llenas de imágenes de yeso, representando a Lázaro, Changó, y algunas otras deidades. También algún que otro puesto de venta de carne de cerdo, colgada ahí no más, sin refrigeración alguna. El día estaba nublado pero con mucho calor.

La sorpresa más agradable fue al llegar a la iglesia. Recién pintada, y con sus jardines muy bien arreglados. Inmediatamente noté la ausencia en la puerta principal de aquel letrero del año pasado, donde se reflejaban algunas de las prohibiciones, en lo que respecta a vestimenta y normas de conducta, para acceder al templo. La iglesia estaba colmada de creyentes, a pesar de faltar casi veinte días para la tan esperada celebración. Muchos jóvenes y niños, así como una gran fila de personas de todas las edades, esperando para recibir la bendición. Los altares de Lázaro y la Caridad colmados de flores y velas encendidas. Una joven se arrastraba hacia el altar, cumpliendo una promesa. Salí muy reconfortada al constatar que, a pesar de los años de prohibiciones y carencias, la fe popular crecía cada día.

Viernes negro

Hoy en los Estados Unidos de Norteamérica se lleva a cabo el viernes negro, justamente después del día de Acción de Gracias. Se efectúan en todas las tiendas del país grandes rebajas, que hacen que un gran número de mujeres hagan fila, desde horas de la madrugada, delante de los grandes almacenes, para ser las primeras en acceder a los artículos rebajados. Mientras, los hombres en su mayoría, permanecen frente a los televisores, para no perderse el súper partido de football.

Se conoce como viernes negro, porque las tiendas este día reflejan sus más altos índices de ganancias, en tinta negra en sus libros.

Aquí en mi planeta, los pavos traídos de Carolina, EEUU, a pesar del famoso bloqueo, estaban muertos de risa en los congeladores de las tiendas en moneda dura. El costo de un kilogramo de pavo es de seis setenta y cinco (CUC), lo que equivale a unos ocho dólares. Ya ustedes saben lo menos que pesa un pavo. Por tanto, no se apreciaban olores ni aromas especiales, provenientes de hogares vecinos. Cierto es, ya lo expresé anteriormente, que no existe la tradición, pero cómo es posible incrementarla con semejante limitante.

Muchas personas en nuestro planeta conocen de esas fiestas, a través de los CD clandestinos que circulan de mano en mano, con los programas de Maria Elvira y Esta Noche Tonight, ya que en los intermedios siempre están haciéndote la boca agua, los anuncios de los supermercados, incitándote a comprar la gran variedad de productos, a precios increíblemente bajos, sobretodo si los comparamos con los de aquí. Por tanto, aunque mucho nos gustaría a la mayoría de los planetarios disfrutar también de esa tradición (todo lo que signifique festividad es bien recibido), nos resulta absolutamente imposible, pues además, tenemos que acumular, los pocos recursos que poseemos, para celebrar la Noche Buena, que a pesar de que nos la han querido arrancar de nuestro calendario, se ha impuesto, por voluntad popular. Mi esposo y yo ayer celebramos brindando con refresco Tu Cola, en casa de nuestro amigo el poeta y Regina. No nos alcanzó el presupuesto para más, pero nos dimos un abrazo, y expresamos nuestro agradecimiento a Dios, por disfrutar mutuamente de tan linda amistad. Igual hicimos telefónicamente con los amigos que nos quedan en este planeta, donde todos los días, no solamente los viernes, son negros con pespuntes grises.

Thanksgiving Day

Cualquier día es bueno para dar gracias a Dios ó a la vida, como desee cada quien. Lo importante es agradecer por los dones recibidos. Entre ellos, principalmente la familia y los amigos: todo aquello que hemos ido fomentando durante nuestra existencia.

El solo hecho de poder ver el sol todos los días, es suficiente para dar gracias. Tener salud, es el bien más preciado y, si sumamos a ello, la dicha de contar con una linda familia y con entrañables amigos, creo que es más que suficiente para agradecer constantemente.

Cierto es que esta linda tradición no llegó a adoptarse en nuestro planeta, porque antes que la noche lo oscureciera todo, ya nosotros contábamos con muchas y lindas tradiciones, pero segura estoy, que si el tiempo no nos hubiera paralizado, hoy también contaríamos con un Día de Acción de Gracias, pues aunque no tenga que ver con nuestra historia, tampoco el base ball lo fue, deporte que adoptamos y convertimos en nuestro.

Por ello, desde aquí, envío un saludo afectuoso a todo aquel que me sigue, y les deseo de todo corazón un very happy Thanksgiving.

Candil de la calle.

Nunca como antes, he pensado en ese viejo refrán que tanto repetía mi abuela.

Ella era un almacén viviente del refranero popular español, que heredamos de la madre patria y con el que enriquecimos nuestra cultura.

Una vez oí decir a un profesor de filosofía marxista, que en dicho refranero estaban todas las categorías filosóficas. Incluso él comenzaba siempre sus clases, dejando suelto en el aula un refrán popular.

Desde hace muchos años, en mi planeta, ser candil ajeno ha sido la práctica cotidiana, invocando una equivocada solidaridad. A cada rato se ve en la televisión un grupo de galenos que parten hacia algunos países hermanos a llevar la asistencia médica y hasta los medicamentos. Todo esto es muy loable. Al igual que asistir a los damnificados de terremotos y otros cataclismos pero, lo que no podemos perder de vista es que el primer deber de un médico es para con los de casa. A veces con frecuencia hay que peregrinar, de consultorio en consultorio, para localizar un doctor que te de una receta, o que te tome la presión. Otro tanto pasa con los medicamentos, los que la mayoría de las veces están en falta.

Así mismo podemos decir de los maestros, de los cooperantes internacionalistas, y hasta de los trabajadores sociales, a los que en ocasiones envían para enseñarles a los ciudadanos de otros países a cambiar los bombillos incandescentes por ahorradores. Ni que eso fuera una tarea tan difícil de realizar. Quizá sea porque aquí no tienen contenido de trabajo También algunos artistas se han convertido en candiles callejeros sumándose a esta propaganda oficialista. Esta el caso del cantautor Silvio Rodríguez que aparece ahora en un spot en TV abogando por los nombrados cinco héroes.

Nos preocupamos mucho por lo que acontece en otros países, y nos hacemos los de la vista gorda con los que tenemos a nuestro lado.

De nuevo viene a mi mente ese famoso refrán: candil de la calle, oscuridad de la casa

Habana escorpiona

El Templete y su ceiba

Monumento al Ing. Albear.

Paseo del Prado Y cine Fausto

Cúpula del Capitolio, vista interior.

Esquina Obispo y Mercaderes, Habana Vieja. (fotos Rebeca)

Felicidades, mi Habana, en tu 491 aniversario

El último congreso.

Se publica en la prensa oficial (la única), que el próximo año, en el mes de abril, se celebrará el congreso del partido. El único punto a tratar será la economía. ¿Cuál?

Muchas expectativas se crearon, cuando se hicieron los primeros anuncios, de que se celebraría finalmente el tan aplazado congreso partidario. Las declaraciones del presidente, echan por tierra las pocas esperanzas, que algunos creyentes habían albergado. Todo seguirá igual. Nadie se atreve a ponerle el cascabel al gato, aunque el gato esté viejo y enfermo todos temen acercársele demasiado, pues aún se cuidan de sus largas y afiladas garras.

Para fin de año, la población de mi querido planeta, se enfrenta a un reciente aumento de la gasolina, nuevas subidas de precios en los alimentos, la nueva tarifa eléctrica, la merma del transporte colectivo, la incertidumbre de los despidos masivos, en fin, como para celebrar con renovados bríos, otro aniversario del triunfo.

Si añadimos a todo lo anterior, el cansancio, el desencanto y la falta de esperanzas. Me parece que vamos a tener pocos motivos para festejar. Más aún, con el hecho de que es el partido el que rige los destinos de nuestro planeta. Sumemos a todos los motivos anteriormente expuestos, este del anuncio, ya hecho oficialmente de un próximo congreso partidista con un único tema.

Todo ello me ha hecho recordar un viejo chiste soviético que decía: Se encuentran dos amigos, y uno le dice al otro, camarada Ivanovich, cómo es que usted no fue al último congreso del partido? ¡Caramba! Responde el cuestionado, de saber que era el último, hubiera hecho un gran esfuerzo por asistir!

Incondicionalidad

Mucho se ha manipulado el significado de esta palabra. Siempre me ha molestado sobremanera por lo que ella implica, por tanto, me he negado a ser incondicional de alguien o algo. No pocos problemas me busqué, en mi antiguo centro laboral, por defender esta posición.

Recuerdo una ocasión, en que fui cuestionada en mi trabajo, por la secretaria del núcleo del partido porque, hablando precisamente sobre la incondicionalidad, le comenté, que yo no me sentía incondicional de nada ni nadie, y menos de un hombre, pues el ser humano, era proclive a equivocarse. Que yo seguía ideas, pero no líderes. Casi me echan del trabajo.

Hoy escucho en la onda corta, la polémica desatada en nuestro vecino país bolivariano, por los lamentables pronunciamientos del ministro Rangel, quien dijo que, las fuerzas armadas estaban casadas incondicionalmente, con la política del presidente. Olvidando que el único matrimonio posible y honorable es con la constitución del país, aprobada por la inmensa mayoría del pueblo, la cual están obligados a defender, como exige la democracia. Ese casamiento incondicional, a mi modo de ver, no es más que miserable concubinato.

Pirámide poblacional

Al lado de mi edificio, haciendo esquina con la calle cuarenta y uno, en el Nuevo Vedado, existe desde hace muchísimos años, un Jardín Infantil. En el estuvieron mis dos hijos, con la diferencia de doce años, que es la edad que se llevan.

A mi apartamento llegaban las voces y risas de los niños y, a veces, los gritos de sus seños (personas que los atienden, pero que no son maestras). Me acostumbré a oírles y hasta me hacían gracia, aunque en ocasiones me molestaban algunos disparates, dichos por quienes les cuidaban. De pronto, hace más de tres meses, el silencio y el abandono del lugar me inquietaron. Es un terreno que hace esquina, que goza del privilegio de tener hermosos árboles y que, por su situación, lo hace muy apetecible para construir en el, esas horribles casitas de bajo costo, con que desde hace años están afeando la arquitectura del barrio.

Ayer, cuando iba camino del mercado, me llamó mucho la atención el estado en que se encuentra un círculo infantil de esta barriada, que desde hace par de años está totalmente abandonado. Se decía que lo iban a remodelar, pero lejos de eso, lo han dejado a la deriva. Ya le faltan cristales, ventanas y hasta los marcos donde se empotraban las mismas. Los pastos silvestres cubren el terreno que le rodea. No hay un solo letrero que indique que están reparándole, tampoco se ve persona alguna cuidando el local.

En el camino de regreso a casa me encontré con una señora, que es justamente la directora de Jardines Infantiles de esta zona. Le pregunté qué era lo que pasaba con el de al lado de mi casa. Me dijo que no habían podido abrirlo por falta de niños. Que solamente habían inscrito a dos. También me comentó que esta situación se repite en todos los municipios, pues la pirámide poblacional infantil es muy baja. Como en Europa, tu sabes. Pero por diferentes motivos, le contesté. Se quedó callada y nos despedimos. Me di cuenta que ella se había aprendido de memoria el discurso oficial.

Rumbo a Alamar

Era una tarde como otra cualquiera. El bus se desplazaba repleto de pasajeros, que con rostros cansados y miradas perdidas, regresaban a sus hogares, después de una jornada de trabajo, o de pasar trabajo tratando de rendir una jornada.

Todo transcurría con normalidad: fuertes frenazos, conversaciones en voz alta, música estrepitosa que salía de los últimos asientos, en fin, lo de todos los días. Este bus no atraviesa el túnel, va por una carretera periférica que llaman el anillo. Ya habían bajado algunas personas y otras lograban tomar asiento. Casi todos los que quedaban, iban para el reparto Bahía y el resto para Alamar.

De pronto, en uno de los tramos más solitarios y pocos iluminados, se suben dos hombres, que de inmediato enarbolan armas blancas, amenazando, uno al conductor y el otro al resto de los pasajeros. Pronto, presionando a éstos, van de asiento en asiento exigiendo la entrega de relojes, cadenas de oro, celulares, dinero y todo aquello que tuviera algún valor. Una señora que se mostró reticente, fue la peor tratada. Uno de los delincuentes, dirigiéndose a ella le dijo: Ahora, por ponerte pesada, me tienes que dar la ropa también: la infeliz dicen que llegó a su casa en ropa interior. Esto ocurrió hace apenas dos semanas.

Yo recordaba aquello que el Instructor de la policía había dicho a mi amiga, la doctora, cuando le robaron. Tu también tienes culpa, por ir bien vestida y luciendo una cadenita de oro.

Espero que estos infelices, que fueron ultrajados y robados, no vayan a hacer sus acusaciones a la misma estación de policía, donde está el Instructor de mi relato anterior. (Ver post La culpabilidad de la víctima).

Entradas antiguas »

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 86 seguidores