¡Viva el Primero de Mayo!

Caminando por la calle Tulipán, en la cerca lateral del colegio Combatientes de Bolivia, llamaron mi atención tres carteles rústicos (hechos a como quiera), alegóricos al Primero de Mayo. En el primero aparecía la clásica consigna que da título a este post y, en los otros dos otra más original aún: 120 años luchando por el futuro.

En este planeta en que vivo, estamos cansados de consignas absurdas, pero esta me llamó particularmente la atención. Si después de 120 años luchando por el futuro, aún no hemos alcanzado el triunfo, ¿qué esperamos para empezar a luchar, de una vez por todas, por el presente?

El futuro, desgraciadamente siempre ha sido utilizado para obviar el presente, que es donde nacemos, vivimos y morimos y, por tanto, mucho más importante y concreto.

¿El Niche en Arizona?

Pintura en seda,Rebeca

Hoy de nuevo por la onda corta (el único contacto que tengo con el resto de la galaxia), oí una noticia que por asociación de ideas, me hizo recordar algo que le pasó a nuestro vecino el Niche.

Una tarde, en que se encontraba en su casa descansando, se dio cuenta de que se le habían terminado los cigarrillos. Como quiera que vive a solo veinte metros del la tienda más cercana, bajó de inmediato para comprarlos. Cuando se encaminaba al establecimiento en cuestión, lo para un policía y le exige mostrar su carné de identidad. ¡Compadre, pero si vivo allá enfrente!, exclamó. No importa, le dijo el policía, tienes que venir conmigo. Lo montó en el carro patrullero y se lo llevó para la estación de Zapata. Una vez allí, después de explicar mil veces la misma historia, le dijeron que tenía que esperar a que llegara el oficial que estaba de guardia.

Cuando llegó el oficial y mi vecino volvió a repetir la historia, éste le dijo que ya se podía ir; pero el Niche le contestó,-¡Bien, y ahora cómo regreso a casa!, porque sin carné, me van a volver a parar en la calle. Si ustedes me trajeron, lo más lógico es que me regresen al lugar donde me cogieron. Eso no es asunto nuestro le contestó el oficial.

El Niche regresó a su casa por sus propios medios y, diciéndole a todos los amigos que se encontraba por el camino, que tuvieran cuidado, porque parecía que el color de su piel le daba desconfianza a la policía.

Yo les puedo jurar, que mi vecino el Niche, nunca ha estado en Arizona.