Pintura en seda, por Rebeca
¡Es muy triste, si señor! Te dejan un vació tremendo y sientes como que algo se te rompió por dentro.
En todas partes del mundo los amigos van y vienen, porque viajan. Se pierden por un tiempo y reaparecen, te llaman por el celular, le mandas mensajes, te responden. Pero, aquí en mi planeta, cuando un amigo se va, es como si se muriera algo dentro de ti. Sabes que en muchos años, quizá nunca lo vuelvas a ver. Tampoco dispones de celular para comunicarte con el ó ella. Ni qué decir de Internet, facebook, y todos esos maravillosos inventos que no están al alcance de la inmensa mayoría de nosotros.
A mí en particular, se me han ido casi todos los amigos, pero como soy muy obstinada, vuelvo a hacer nuevas amistades. No es cosa fácil, ante todo tienen que hablar tu mismo idioma (ya sabes), de lo contrario es muy difícil el diálogo.
Hace algunos años se me fue una de las amigas más queridas. Nos estuvimos escribiendo correos un tiempo, soñábamos con volvernos a tomar juntas un cafecito charlando aquí en casa, o en el Versalles, nos daba igual . Mi amiga murió y nunca pudimos cumplir ese sueño.
Ahora se nos acaba de ir un gran amigo. Estamos felices por él, pero ha dejado un vacío tremendo.
Esta situación se nos viene dando continuamente desde hace medio siglo. ¡Demasiado tiempo! Es hora ya que los familiares y amigos, al despedirse, porque van a viajar, no nos tengan que dejar con ese sabor amargo en la boca y esa terrible sensación de dolor en el estómago.
