Lapsus mentis

De nuevo mi amiga Maricarme me dio motivos para un post.

Ella estaba muy cansada, pues se ha pasado, como la mayoría de nosotras las mujeres de nuestro planeta, aseando la casa, ordenando armarios y escaparates, limpiando adornos, y estirando el dinerito, para esperar el año nuevo como se debe.

Ella quería preparar una buena ensalada fría para el treinta y uno. Tan agotada la había dejado la limpieza de fin de año, que cuando salió a hacer el recorrido de búsqueda y captura de alimentos, pasó de largo, por un lugar donde venden carne de puerco (la única) y vio de reojo, el mostrador con los pedazos encima, quedándosele esta imagen en su cerebro. Al llegar al kiosko de ventas en moneda dura, sin percatarse aún de su error, le preguntó al dependiente -¿tiene carne?-, este sin salir de su asombro le contestó, -no señora nada parecido-. ¿Y por casualidad tiene alguna lata de cocteil de frutas?-,- no señora tampoco, -pero mire mi tía, continuó el empleado , usted debería ir derechito para su casa, darse una buena ducha, acostarse a dormir un rato y después cuando esté más despejada vuelva por aquí que con gusto la atenderé.

Mi amiga me cuenta, que de regreso a su casa no podía aguantar la risa por el papelón que acababa de hacer.

La piernita de puerco

Cristina estaba toda atareada preparando la piernita de puerco que había tenido que luchar, después de dispararse tremenda cola. Ella tenía el secreto de una receta familiar que guardaba celosamente.

La Nochebuena llegó y Cristina presentó el plato que tanto la enorgullecía, acompañado de los consabidos frijoles negros y arroz blanco. Todos quedaron encantados con el asado. -Por favor mi amiga, dime cual es el secreto. Además, ¿por qué le cortas el muñón a la patita?, ¿tiene eso algo que ver con la receta? -Mira, la receta no te la voy a dar, así que no me lo tomes a mal, pero lo del muñoncito, la verdad es que no se porqué se hace, mi mamá también lo hace y ella dice que así lo hacía mi abuela-. Mejor se lo preguntamos a ella.

Días después cuando fueron a casa de la abuela, salió en la conversación lo de la piernita y la famosa amputación.

La abuelita, muy anciana ya, pero con la memoria perfecta, ante la insólita pregunta, les respondió con una angelical sonrisa, y sentenció: ¡Mijita eso no tiene ningún misterio. Lo que pasa es que el horno de mi cocina era muy pequeño y tenía que hacerlo para que cupiera. Lo que no se es por qué tu mamá y tu lo siguen haciendo, teniendo hornos más grandes!

Linimentos en Nochebuena

Hoy, en vísperas de la Nochebuena, los agro-mercados están repletos de personas en busca de cerdo, yuca y vegetales, para tratar de componer, lo mejor posible, la cena de mañana.

Cuando regresaba del mercado, con las pesadas bolsas (que yo tuve que llevar, pues no hay), venían delante de mí dos muchachas bastante jóvenes, conversando en voz alta, sobre el tema del momento: los despidos de personal para el mes de enero, aquí llamado por la población el mes del terror. Una le comentaba a la otra la sinrazón de dejar ahora la gran cantidad de personas que van a quedar cesante. La otra le acotó, remarcando: como siempre se les va a ir la mano ahora el que se quede, va a tener que hacer su trabajo y el de los dos o tres que saquen de su departamento, por el mismísimo salario. Imagínate, dijo la otra, nosotros no tenemos la culpa de que inflaran las plantillas, para decirle al mundo que en nuestro planeta no había desempleo Así que ahora, no solo tendré que escribir a máquina, limpiar los baños, repartir los papeles y además actualizar el mural Qué graciosos, y todo eso por un salario que no alcanza ni para empezar. ¡Además, justo en vísperas de Navidad y fin de año. Nada que ya eso de los *linimentos me tienen malita, malita!

Bueno mi amiga by, ya sabes, sin coger lucha y¡Feliz Navidad!

*lineamientos en el argot popular

¡Feliz Navidad a todos!

Para ustedes, mis lectores, estas imágenes de mi gato Mitsukusú, aceptando finalmente posar para una postal. Créanme, no fue fácil convencerle, en eso se parece a mí.

Con mis mejores deseos de felicidad y prosperidad para ustedes.

Ahora si vamos .

De nuevo se repiten los discursos, las críticas se diluyen, sin nombre y apellidos, pero implicándonos a todos, es decir excepto a algunos. En fin lo de siempre.

Oyendo estos últimos llamamientos a la austeridad, a la lectura de los lineamientos, a las inminentes cesantías, etcétera, vino a mi mente algo muy antiguo que dijera el gran filósofo Cicerón:

“El presupuesto debe equilibrarse, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los altos cargos públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países debe eliminarse para que Roma no vaya a la bancarrota. La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del del Estado.”
Año 55 a.C.

Yo me pregunto, ¿ahora a quien vamos a culpar?

Profecía.

A finales de los años ochenta, mi hijo Alfredo, que recién se iniciaba en la fotografía, se consiguió una cámara. Iba caminando por toda la ciudad, observando y apretando el obturador sin parar.

Esta es una de las tantas imágenes que tomó por aquel entonces, en la calle Reina y que a mi se me antoja profética.

Estas son las imágenes que yo he tomado recientemente, en la misma calle:

Todo parece indicar que, afinaron bien la puntería.

Días de amor y perdón

.

Son muchos los sentimientos que experimentamos por estos días. No se si por tradición o por contaminación, pues aunque no quieran las autoridades en mi planeta, está implícito en el ambiente y trasciende a nuestros corazones.

Ayer estuve haciendo gestiones en La Habana Vieja, la cual considero como un oasis en medio de nuestro desierto urbano. Llamó mucho mi atención ver, que a diferencia de otros años, ni las calles ni las tiendas estaban adornadas. Se veían al pasar por los restaurantes de lujo y los hoteles, árboles de Navidad, pero como escondidos de los ojos de los transeúntes. Como si la ciudad se avergonzara de engalanarse. Me molestó, pues precisamente este era la única porción de la capital, donde se podía respirar aires navideños. Alguien me comentó, que se debía a un decreto que establecía la prohibición de estos adornos. No me consta, pero algo hay, pues precisamente el Casco Histórico presumía por esta época de hermosos adornos y luminarias.

Creo que es un grave error repetido hasta el cansancio, prohibir estas manifestaciones de alegría, pues la población cada vez más, se las ingenia para adornar las casas y los jardines, a pesar de la falta de recursos. Esto se ha convertido en desafío. Yo, desde mi blog, me sumo a todas aquellas almas que conservan vivo el espíritu navideño y brindo porque un día no muy lejano ya, todos los cubanos podamos unirnos en un abrazo de amor y perdón.

¡Feliz Navidad!

Vísperas de san Lázaro

Esta noche y durante toda la madrugada cualquiera que salga a la calle podrá observar la cantidad de personas que, caminando ó arrastrándose con grandes pesos, y a pesar del intenso frío, se dirigen hacia el santuario del El Rincón. Muchos van caminando, otros en autos alquilados o particulares, la mayoría en ómnibus, cuyas líneas, afortunadamente, el estado se ha visto precisado a reforzar para este día, a fin de evitar desórdenes.

Siempre es impresionante observar como tantas personas imbuidas por la fe, siguen la tradición que, durante medio siglo han tratado de omitir los medios oficiales.

Para todos lo que profesan fe a este santo milagroso, así como para aquellos que llevan su nombre, les deseo se cumplan todas sus peticiones. ¡Felíz día a todos los Lázaro!

FIART 2010

Para los que no lo conocen, la Feria Internacional de Artesanía (FIART) es la exhibición más importante en nuestro planeta, que tienen los artistas-artesanos para exhibir sus creaciones y exponerlas al mundo una vez al año.

Huevos de avestruz calados.

Como siempre, a pesar de la distancia y el frío que nos azota por estos días, el evento cuenta con mucha concurrencia. Nos asombra ver en días entre semana y en horario de trabajo, la cantidad de personas que hacen fila para sacar las entradas, en su mayoría jóvenes en edad laboral. Quizá también las largas colas se deban, a que solamente hay un pequeño kiosco, atendido por una sola persona vendiendo las entradas.

Este año, como casi todos, la orfebrería es la protagonista principal. Muchos stands, entre ellos los de Perú, México, Brasil exhiben muy atractiva platería. También los orfebres cubanos muestran sus bellas creaciones. Gran cantidad de muebles artesanales ocupan los salones más amplios. Mientras, las tejedoras y muñequeras se apiñan por falta de espacio.

Muñeca en fibras de yute.

El gran público que acude al evento viene sobretodo a mirar, pues los precios, aunque este año están un poco más bajos, son en CUC y eso hace que las posibilidades de adquirirlos disminuyan grandemente. Aún así, la feria está muy concurrida, pues son bien pocas las opciones de distracción.

“Guaguariando”

En muchos países de América latina, se dice guagua a los niños pequeños. Pero tengo entendido que en Canarias, al igual que en nuestro planeta (seguro el término nos vino de allá) guagua es un ómnibus, con la característica que los de aquí siempre están repletos de gente.

Hoy Regina y yo temprano, nos metimos como pudimos en uno de esos famosos buses.

Mucho trabajo pasamos para abordarlo. Una vez dentro, apretados como sardinas en lata, el hombre que recoge la recaudación (sustituto de la alcancía) se apresuró a cobrarnos. Este personaje es una nueva modalidad introducida desde hace poco, a raíz de un artículo que salió en el periódico, donde decía que el sesenta por ciento del total de la recaudación se perdía. Se me ocurrió preguntarle por qué si ahora ellos estaban sustituyendo a las alcancías recaudadoras, no acababan de quitar estos tarecos que ocupaban tanto espacio y molestan a los pasajeros, que a duras penas tratamos de avanzar hacia el interior del bus. Desde luego no me dio ninguna explicación.

Nuevamente, dirigiéndome a el, comenté las pocas guaguas que circulaban, pues las paradas nuevamente estaban congestionadas. El me contestó que no había pocas guaguas, que lo que pasaba es que había mucha gente en la calle. Eso no es nada le respondí, en enero van a haber muchas más cuando dejen cesantes a un millón doscientas mil personas-. Un gracioso intervino y dijo que esas personas tendrían entonces que sacar un carné de ladrón por cuenta propia. Yo le respondí que ese carné ya los tenían los de las tiendas TRD (tiendas recaudadoras de divisas). El silencio fue sepulcral. Continuó el viaje con los consabidos empujones y apretujones. ¡Nada que subí al bus con unos jeans y una chaqueta y por poco me tengo que bajar vestida de hawaiana!

Las Navidades de Fermín

.

El siempre soñó que sus huesos fertilizarían un día, cuando le llegara su hora, la tierra que lo vio nacer. Con el paso y el peso de los años, observó con callada tristeza, la marcha hacia el exilio de amigos y familiares. Poco a poco se fue quedando solo.

Ahora Fermín, con sus ochenta años generosamente repartidos por su magro cuerpo, salió de nuestro planeta, hacia México con un pequeño maletín, y un corazón lleno de expectativas: finalmente se reuniría con toda su familia.

Llegó al DF, donde lo esperaba un buen amigo, con instrucciones precisas de llevarlo sano y salvo, hasta la frontera. Pero Fermín, un poco atolondrado por el viaje, al llegar a Guanajuato, salió del hotel, le dio la vuelta a la manzana y exclamó: -¡Coño, yo creía que Miami era más grande!- Pronto su amigo lo sacó de su error. Le esperaban aún once horas de viaje para llegar al punto indicado y, por supuesto, una vez in sito, solicitaría de inmediato acogerse a la ley de ajuste cubano.

Lleno del entusiasmo que lo caracteriza abordó el bus que lo conduciría a Orlando, pero cuando llevaba unas cuantas horas de camino, se percató que su maletín, con todos los documentos, se le había quedado en la garita fronteriza. Ni corto ni perezoso, tomó otro ómnibus de regreso a Texas, recuperó su maletín y emprendió nuevamente viaje. Esta vez iría directo a Miami.

Finalmente, después de 140 horas de viaje (desde que salió de nuestro planeta) logró reunirse con sus angustiados familiares. Estos al interrogarlo por la inexplicable demora, Fermín con una gran sonrisa les comentó: - ¡Caramba, como he disfrutado el paisaje!-

Después de tantos años y tantas peripecias, Fermín estas Navidades las va a pasar en familia.

A la expectativa

Desde hace mucho tiempo, aquí en mi planeta, estamos a la expectativa de lo que pueda pasar. Nunca podemos planificar nada en nuestras vidas, pues no tenemos la certeza de poderlo lograr por más esfuerzos que hagamos.

Se acerca otro veinticuatro de diciembre y, aún los mercados permanecen desabastecidos. El largo peregrinaje diario en busca de alimentos nos agota. Hay que visitar al menos dos o tres agros para lograr conseguir hacer una ensalada. Ni que decir de los cárnicos (carne de cerdo fundamentalmente), cada día menos y de baja calidad.

Nosotros los planetarios, a pesar de todas las dificultades diarias, durante todo el año seguimos acariciando la idea de tener una Noche Buena decente Eso quiere decir tener al menos un pedazo de carne de cerdo para asar, unos frijoles negros, arroz blanco, algún postre y al menos una botella de vino, aunque sea casero. Me parece que no es tanto pedir. Sin embargo, eso no puede en modo alguno llegar a todos los hogares, pues esta sencilla cena costaría lo siguiente:

Unas cuatro libras de carne de cerdo, a treinta y cinco pesos la libra, serían unos ciento cuarenta pesos.

Dos libras de frijoles negros, a quince pesos la libra, harían un total de treinta pesos.

Dos libras de arroz blanco a tres cincuenta la libra, sumarían otros siete, el ají está a doce pesos la libra y la cebolla a diez. Un postre no bajaría de unos diez pesos: guayaba en barra y queso crema de soya, más la consabida botellita de vino cubano que costaría unos sesenta pesos, el gasto de combustible y etcétera sumarían más de doscientos sesenta y nueve pesos para una simple y raquítica cena.

Si el salario promedio es de unos trescientos pesos (no es así exactamente), ¿con cuanto debe contar un ciudadano de este planeta, para tener una precaria cena de Navidad? Además, qué dinero nos quedaría para terminar el mes.

Pero como este país parece ser milagroso, el ingenio popular se las arregla para conseguir el dinero, ya bien sea con la ayuda de los amigos, o de la familia en el exterior, o algún negocio de última hora. Solo estamos a la expectativa, Dios dirá la última palabra.

Wikileaks ó paparazzis cibernético

Es increíble constatar el gusto de tantas personas, por este tipo de paparazzismo cibernético, que por cierto es muy desagradable y altamente inflamable.

En mi planeta están de pláceme, pues en el punto de mira del colimador de este australiano inescrupuloso, está el eterno enemigo de enfrente.

Si algo es eficiente aquí, donde nada funciona, es precisamente el secreto estatal. Se especula mucho sobre cualquier cosa. A veces hasta se filtra alguna que otra información delicada, pero como no se publica, quiere decir que nunca aconteció. Hay quien dijo una vez, que si Napoleón hubiera tenido a su disposición el diario Granma, nadie se hubiera enterado de su derrota en Waterloo.

Lo que si llama mucho mi atención, es que hasta el momento, todo lo publicado afecta fundamentalmente a un solo país, ¡qué casualidad!, será por descuido del atacado o quizá porque alguien está pagando demasiado bien al atacante. Eso solo el tiempo lo dirá.

Es de general conocimiento, que los diplomáticos de todos los países, sin excepción, informan a sus respectivos gobiernos todo lo que llega a sus oídos. Esto no quiere decir en modo alguno, que lo expresado por éstos, sea la opinión oficial de los países que representan.

Señores, me parece que este paparazzismo cibernético no beneficia a la corta ni a larga a nadie. Si de pronto se destaparan todas las cajitas de Pandora existentes, sería sencillamente el fin del mundo.

En general, a todas las personas equilibradas, molesta sobremanera el acoso de los paparazzis a las figuras célebres. Creo que igual rechazo merecen los que mediante intrigas tratan de confrontar a los gobiernos del mundo civilizado, siendo esto aún mucho más peligroso. A mi humilde juicio eso equivale a regar la basura y dejarla tirada.