Wikileaks ó paparazzis cibernético

Es increíble constatar el gusto de tantas personas, por este tipo de paparazzismo cibernético, que por cierto es muy desagradable y altamente inflamable.

En mi planeta están de pláceme, pues en el punto de mira del colimador de este australiano inescrupuloso, está el eterno enemigo de enfrente.

Si algo es eficiente aquí, donde nada funciona, es precisamente el secreto estatal. Se especula mucho sobre cualquier cosa. A veces hasta se filtra alguna que otra información delicada, pero como no se publica, quiere decir que nunca aconteció. Hay quien dijo una vez, que si Napoleón hubiera tenido a su disposición el diario Granma, nadie se hubiera enterado de su derrota en Waterloo.

Lo que si llama mucho mi atención, es que hasta el momento, todo lo publicado afecta fundamentalmente a un solo país, ¡qué casualidad!, será por descuido del atacado o quizá porque alguien está pagando demasiado bien al atacante. Eso solo el tiempo lo dirá.

Es de general conocimiento, que los diplomáticos de todos los países, sin excepción, informan a sus respectivos gobiernos todo lo que llega a sus oídos. Esto no quiere decir en modo alguno, que lo expresado por éstos, sea la opinión oficial de los países que representan.

Señores, me parece que este paparazzismo cibernético no beneficia a la corta ni a larga a nadie. Si de pronto se destaparan todas las cajitas de Pandora existentes, sería sencillamente el fin del mundo.

En general, a todas las personas equilibradas, molesta sobremanera el acoso de los paparazzis a las figuras célebres. Creo que igual rechazo merecen los que mediante intrigas tratan de confrontar a los gobiernos del mundo civilizado, siendo esto aún mucho más peligroso. A mi humilde juicio eso equivale a regar la basura y dejarla tirada.