Días de amor y perdón

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Son muchos los sentimientos que experimentamos por estos días. No se si por tradición o por contaminación, pues aunque no quieran las autoridades en mi planeta, está implícito en el ambiente y trasciende a nuestros corazones.

Ayer estuve haciendo gestiones en La Habana Vieja, la cual considero como un oasis en medio de nuestro desierto urbano. Llamó mucho mi atención ver, que a diferencia de otros años, ni las calles ni las tiendas estaban adornadas. Se veían al pasar por los restaurantes de lujo y los hoteles, árboles de Navidad, pero como escondidos de los ojos de los transeúntes. Como si la ciudad se avergonzara de engalanarse. Me molestó, pues precisamente este era la única porción de la capital, donde se podía respirar aires navideños. Alguien me comentó, que se debía a un decreto que establecía la prohibición de estos adornos. No me consta, pero algo hay, pues precisamente el Casco Histórico presumía por esta época de hermosos adornos y luminarias.

Creo que es un grave error repetido hasta el cansancio, prohibir estas manifestaciones de alegría, pues la población cada vez más, se las ingenia para adornar las casas y los jardines, a pesar de la falta de recursos. Esto se ha convertido en desafío. Yo, desde mi blog, me sumo a todas aquellas almas que conservan vivo el espíritu navideño y brindo porque un día no muy lejano ya, todos los cubanos podamos unirnos en un abrazo de amor y perdón.

¡Feliz Navidad!