Lapsus mentis

De nuevo mi amiga Maricarme me dio motivos para un post.

Ella estaba muy cansada, pues se ha pasado, como la mayoría de nosotras las mujeres de nuestro planeta, aseando la casa, ordenando armarios y escaparates, limpiando adornos, y estirando el dinerito, para esperar el año nuevo como se debe.

Ella quería preparar una buena ensalada fría para el treinta y uno. Tan agotada la había dejado la limpieza de fin de año, que cuando salió a hacer el recorrido de búsqueda y captura de alimentos, pasó de largo, por un lugar donde venden carne de puerco (la única) y vio de reojo, el mostrador con los pedazos encima, quedándosele esta imagen en su cerebro. Al llegar al kiosko de ventas en moneda dura, sin percatarse aún de su error, le preguntó al dependiente -¿tiene carne?-, este sin salir de su asombro le contestó, -no señora nada parecido-. ¿Y por casualidad tiene alguna lata de cocteil de frutas?-,- no señora tampoco, -pero mire mi tía, continuó el empleado , usted debería ir derechito para su casa, darse una buena ducha, acostarse a dormir un rato y después cuando esté más despejada vuelva por aquí que con gusto la atenderé.

Mi amiga me cuenta, que de regreso a su casa no podía aguantar la risa por el papelón que acababa de hacer.