Un premio muy merecido

La noche estaba fresca. Desde temprano nos pusimos en función, de lo que acontecería esa tarde. Debíamos recoger al poeta y Regina para ir juntos a la residencia del embajador de Holanda, donde se haría una recepción para entregar oficialmente el premio Príncipe Claus a Yoani Sánchez.

Al llegar al lugar de la cita, pudimos observar que ya un nutrido grupo de bloggers, estaba en la esquina de la residencia, esperando la hora señalada en la invitación. Una misteriosa camioneta blanca con cristales oscuros estaba situada justo frente al lugar. En la otra esquina un motociclista en su moto, con el casco puesto y sin moverse, parecía haberse convertido en escultura. También una pareja, simulaban estar verificando una dirección. Ninguno de ellos se movía.

Entre los últimos en llegar al lugar estaban el Coco Fariñas, el Padre José Conrado y Dagoberto Valdés. Después de intercambiar saludos, todo el grupo nos dirigimos hacia el lugar de la cita. Afortunadamente nadie nos molestó. Eso si, como sabíamos de qué se trataba, antes de entrar dirigimos una gran sonrisa hacia la camioneta blanca aparcada, así como a la pareja que no se movía del lugar y al motociclista.

El acto fue realmente emotivo. Todos estábamos allí para apoyar y acompañar a Yoani. Ella, con las palabras sabias y sencillas que la caracterizan, agradeció el merecido galardón. Cerrados aplausos dieron por terminada el acto de premiación. Entonces se repartió un variado y exquisito buffet. Pasamos una noche realmente encantadora.