Martí, el atemporal

Óleo del pinto cubano E. Abela

Tan amado por muchos, incomprendido por algunos y tan utilizado por otros.

Martí es el instinto del amor, de la generosidad, del altruismo, del sacrificio.

En Martí era tan preponderante el impulso creador que la honda de su vida se alejaba cada vez más del centro de su yo.

-El hombre ama la libertad, aunque no sepa que la ama, y anda empujado de ella y huyendo de donde no la hay-.

-Yo no creo que en aquello que a todos interesa y es propiedad de todos, debe intentar prevalecer, ni en lo privado siquiera, la opinión de un solo hombre-.

-Todo poder amplia y prolongadamente ejercido, degenera en casta. Con la casta, vienen los intereses, las altas posiciones, los miedos de perderlas, las intrigas para sostenerlas. Las castas se entrebuscan, y se hombrean unas a otras-.

-En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en si el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana-.

Recordando al Apóstol, en el ciento cincuenta y ocho aniversario de su natalicio (28 de enero de 1853).