Honrar no siempre honra

Honrar honra, dijo el Apóstol de nuestra independencia. Pero no siempre esta máxima se ajusta a la realidad.

Oyendo las noticias de la onda corta, me quedo estupefacta al enterarme que al mandatario bolivariano le han otorgado, en una universidad de Argentina, un premio a la libertad de expresión. Justo a él, que ha hostigado a la prensa libre de su país, que ha cerrado bajo cualquier pretexto emisoras de radio y televisión y mantiene encarcelados a periodistas. ¡Qué ironía! A menos que ahora se llame libertad de expresión al lenguaje soez, insultante, carente de ética y de buena dicción. Más aún, cuando el discurso de agradecimiento al premio fue editado, debido a la prohibición que se le hizo a la prensa de transmitirlo en vivo.

Desde luego, este es un premio que no está muy bien prestigiado, si conocemos a algunos de los personajes que le han antecedido en el honor. Visto así, cabe pensar que no siempre honrar, honra.

Pretérito imperfecto del modo indicativo

.

Últimamente en mi planeta, cuando nos reunimos los amigos, todas las conversaciones giran sobre el pasado. ¿Por qué será? Jamás se dice nada agradable en presente. Siempre debemos conjugar el pretérito imperfecto del modo indicativo, que termina en aba ó ía Ejemplo: comia, bebía, salía, bailaba, ganaba, viajaba, disfrutaba, etcétera.

Si hablamos sobretodo de los amigos comunes, pasamos tremendo trabajo para no herir sentimientos, pues en muchos de los casos no sabemos si los hemos perdido de vista porque se han ido de nuestro planeta ó se han ido para el más allá.

Si de comidas se trata, ahí si que la cosa se pone fea. Ya no le puedes dar a nadie una receta. Tienes que decirle: si tienes tal cosa, se la agregas, o sustituyes ésta por esta otra, en fin es sumamente difícil poder seguir el libro que tan popular hiciera Nitza Villapol.

Yo misma, que disfruto de cocinar, tengo que estar inventando todo el tiempo y sustituyendo ingredientes, o incorporando nuevos, en lugar de los habituales. Suerte que mi mamá era dietista y me enseñó un montón de trucos en la cocina. Ella sufrió mucho, cuando vio que la gastronomía nuestra, parte fundamental de nuestra identidad, iba desapareciendo poco a poco y en su lugar surgían engendros como el bisté de toronja, o el picadillo con cáscara de plátano molida, para hacerlo parecer carne y otras atrocidades más.

Pero la añoranza se apodera de nosotros, cuando empezamos a recordar aquellos espectaculares restaurantes de la capital, cada uno con sus maravillosas especialidades. Igual, cuando cogíamos carretera y de pronto alguien decía, ¡vamos al Congo, a comer butifarras! ó ¿por qué no nos llegamos hasta La Dominica, nos comemos unas deliciosas croquetas y seguimos paseando? Quizá después pasábamos por El Rincón Criollo o Rancho Luna y ahí si que nos poníamos las botas.

Veamos ahora, con los nuevos paladares que han surgido, si éstos pueden mantener un abastecimiento estable y recuperar en parte nuestra otrora famosa cocina criolla, que nada tiene que ver con la caldosa ni con las croquetas esas, cuyos ingredientes son altamente secretos y que popularmente se conocen como aviadoras, porque se te pegan en el cielo de la boca. Ojala pronto podamos conjugar todos los verbos en todos sus modos y sus tiempos y no solamente en pretérito imperfecto.

No hay tregua

.

Ayer tarde cuando iba a visitar a una amiga, observé esta enorme consigna escrita en un muro de la calle 13 entre L y K en el Vedado (¡con lo cara y escasa que está la pintura!). De inmediato pensé: es cierto, desde hace cincuenta y dos años, no nos han dado tregua.

Cuando no estamos corriendo detrás de las papas, estamos desesperados barrio arriba, barrio abajo, buscando alguien que nos venda leche en polvo, o haciendo tremenda cola para esperar que saquen el pan caro, porque el otro es mucho más barato, pero toca solamente uno por persona y además es incomible.

De pronto, me pongo a pensar en el terrible terremoto de Japón y sus secuelas, en los disturbios del oriente medio con tantos heridos y muertos, en la huelga de hambre extrema que llevan hace un mes los estudiantes en Venezuela, etcétera, etcétera. Me digo: caramba, qué egoísta soy, todo lo que está pasando con esas pobres personas y yo pensando en el pan, las papas y la leche. Después reflexiono y me vuelvo a decir: sí, es cierto, pero ellos saben que esa pesadilla va a terminar, porque a pesar de todas esas desgracias tienen mecanismos de defensa para enfrentarlas, tienen esperanzas y pueden luchar para hacer cambiar las cosas. Nosotros no. Nuestras realidades, las desconocen no solo fuera de nuestras fronteras, sino prácticamente la mayoría de nuestra población. Los medios de información están bajo el férreo control del estado. El día que haya un cambio y las verdades salgan a la luz, la mayoría de las personas que aquí sobrevivamos, no las van a poder creer. Dicen que una mentira repetida hasta la saciedad, llega a convertirse en verdad. A eso me refiero fundamentalmente cuando digo que no hay tregua.

De regreso a casa, venía pensando: Por lo visto, desde Owen, Marx, los ya fracasados experimentos en los países del Este y el ahora tan publicitado del Siglo XXI, o como se le quiera llamar, el socialismo es un regalo inútil presentado en una pésima envoltura.

Lagarto Verde

Otro cuento para nietas lejanas.

En la pequeña isla Lagarto Verde, se vivía feliz. Había de casi todo, pero sus habitantes querían más. Debido a desearlo tanto y con tantas fuerzas, un buen día apareció un joven apuesto, echando palabras de niebla al viento, que acariciaban los oídos de los isleños: Se llamaba Delfi. Pronto se ganó la confianza y el respeto de los ingenuos lagartoverdianos, que tenían poca y no buenas experiencias en trajines políticos.

El joven Delfi se sentía seguro, admirado y temido. Poco a poco se fue apoderando de todo: primero de las casas, después de los comercios, de los animales, y del dinero de todos y cada uno de los pobladores de la isla, hasta que se apoderó de sus pensamientos. Algunos se dieron cuenta temprano y pudieron huir. Otros prefirieron confiar y se quedaron atrapados en medio de la más profunda inercia, mientras la señora Desidia se tragaba lentamente a Lagarto Verde.

Pasó el tiempo y, ya no había mucho que se pudiera hacer. El encantamiento se resquebrajaba, pero ya todas las salidas estaban cerradas y solamente Delfi era el que daba la orden de abrir las compuertas, que te comunicaban con la gran muralla acuática que te conducía hacia la libertad.

Cuando todo comenzó, abuelita Corazón Gordo era muy joven aún. Ella pensaba que quedándose podría evitar que el mal se extendiera al menos trataría de impedir que llegara hasta su familia. Pero no fue así.

El árbol del tiempo seguía inexorablemente desprendiendo hojas y más hojas. La nueva familia y las nuevas amistades se marcharon también. Nacieron nuevos miembros y otros murieron sin poder ella estar a su lado. Poco a poco se fue quedando nuevamente sola.

Ella en cierta ocasión se encontró con un ángel, y le pidió prestadas sus alas de seda para poder volar, volar, volar e ir a conocer a sus nietas y ver a sus hijos que vivían muy lejos, allá junto a las estrellas. De regreso a Lagarto Verde tuvo que devolverlas y, ahora lleva mucho, mucho tiempo esperando que Delfi, que ya está muy viejo y achacoso, se descuide y deje abiertas las compuertas de la muralla, para subir al bote de cristal con remos de platino, que ella esconde en el zaguán; lanzarse al agua azul, y remar, remar, remar, para ir nuevamente al encuentro de sus seres queridos.

Errores gramaticales.

Hoy día son frecuentes en mi planeta las garrafales faltas de ortografía y los errores gramaticales. Pienso que se deba, entre otras cosas, a la premura con que se han ido improvisando maestros, que en la mayoría de los casos no tienen vocación y ven esto como única salida a su situación. Esta opción se debe, en parte a no haber alcanzado el suficiente promedio para otras carreras.

Uno de los errores gramaticales más frecuentes es el mal uso de las preposiciones. Por ejemplo, cuando se dice la guerra de todo el pueblo, en realidad se quiere decir, la guerra contra todo el pueblo. Como observarán eso cambia totalmente su significado.

Así podríamos estar mencionando muchos más ejemplos, pero haría interminable la relación.

Una amiga me contaba que su nieta, una niña estudiosa, de familia de profesionales, le dijo que la maestra de sexto grado había escrito en el pizarrón ejército revelde, en vez de rebelde. La niña, con mucha prudencia, le pidió permiso a la profesora para acercársele y, en voz queda, al oído, le dijo: Seño, disculpe pero rebelde es con b alta. La alumna regresa a su asiento y en ese mismo momento la maestra, alzando su voz, dirigiéndose al resto del alumnado dijo: -Qué barbaridad, dice Taimí que rebelde se escribe con b. Se escribe con uve de velde que te quiero velde, sí como el poeta ese español-. La jovencita en cuestión estaba más roja que un tomate y el resto de los alumnos lanzaron, en pleno rostro de la maestra, una carcajada que rajó las paredes de la descuidada aula.

¿Hasta cuando?

Un amigo, que vive fuera de mi planeta, me llamó para hacerme la pregunta que nos planteamos todos casi a diario: ¿Hasta cuando tú crees que dure esto? Le respondí: Lamentablemente, esto es como los matrimonios por la iglesia: Hasta que la muerte nos separe.

Que más quisiera yo que el final llegara ahora mismo. Ya no me queda tanto tiempo y he perdido mucho, quizá el más importante de la vida de cualquier ser humano. Pero no me hago ilusiones. Como pueblo nos hemos dejado robar muchas cosas, entre ellas, las más importantes: la dignidad y el civismo. Existe el miedo inducido que ha llevado a la mayoría a aceptar sin protestar públicamente todas las medidas injustas y extremas que se nos han impuesto. Eso, unido al duro quehacer diario a que nos vemos sometidos con el tema del dinero, la carencia de alimentos, etcétera, casi nadie se ha detenido a pensar que con el simple hecho de no hacer nada en contra, pero nada a favor, ya se haría bastante.

No es suficiente con la censura impuesta a la que todos estamos sometidos, la mayoría de las personas se autocensuran y eso crea una especie de parálisis cívica, que nos corroe interiormente. Nos dejamos absorber por las dificultades diarias a las estamos sometidos. Si a esto agregamos la falta de comunicación con el exterior, la carencia de radios de onda corta, lo extremadamente caro del servicio telefónico internacional, el casi imposible acceso a Internet, estamos prácticamente aislados. Por otra parte, la información que nos llega sobre el terremoto de Japón y sus secuelas, la brutal represión del dictador libio ante las protestas de su pueblo, etcétera, etcétera, nos hace sentir que somos egoístas al pensar en la cotidianeidad nuestra. Aún así nos seguimos haciendo la misma pregunta: ¿Hasta cuando?

Una sola cara de la moneda

En mi planeta, si en algo han sido muy eficientes y constantes, es en haber manipulado todo el tiempo la información, brindándonos un solo aspecto de la misma. Pero últimamente al introducir otro noticiero, el de Telesur, la población ha quedado muy impresionada con el nuevo formato, que se deslinda bastante de aquel al que nos han acostumbrado, dejándose deslumbrar por el mismo.

Nuevos escenarios, nuevas presentaciones, elegancia en sus comentaristas, más imágenes, en fin, todo esto ha enganchado a la teleaudiencia. Pero, si te fijas bien, verás que es más de lo mismo. La información brindada es parcializada, los locutores parecen tomar partido en el contenido de las noticias y las voces en off de los reporteros in sito, raras veces se escuchan, pues estas son reemplazadas por los del estudio.

Además el eslogan del mismo da mucho que pensar. Nuestro Norte es el Sur. Para nada amigo, el norte es el norte y el sur es el sur. ¿O es que ya también me quieren cambiar los puntos cardinales? ¿Será quizá que perdieron la brújula?. En fin, puede que por ahí ande la cosa.

Otro asuntillo que me molesta es que en las presentaciones de la sección deportiva, está representada la pelota (el baseball) y de este deporte jamás brindan nada. Sin embargo, del football, que también es profesional y que no era tradición en nuestro planeta, dan mucha información. Amén de los comentarios de un señor presentador que parece un pirata moderno en trajes costosos, que es el que hace la mayor parte de dicho noticiero, y que cuando saluda lo hace al estilo militar. Respeto a la mayoría de las personas que dicen que les agrada, pero en lo que a mi respecta me gustaría conocer las dos caras de la moneda.

Viajar, ¡qué rico!

En mi planeta existen algunas formas de viajar: una es la vía oficial, esta es la más expedita, el pasaporte en este caso es rojo, solo por casualidad. La otra es intercambio científico o cultural. En estos momentos la más utilizada, dado el gran número de artistas y científicos que viajan, el pasaporte es azul. Otra, la más azarosa es la personal, por ende la más difícil y costosa. Quizá hay alguna otra, pero les juro que la ignoro.

Quiero hablarles sobre la del intercambio cultural, pues como artista independiente es la que más he utilizado. Para ello, lo primero es conseguir que alguna institución dedicada al arte o relacionada con el mismo curse una invitación, dirigida a tu nombre y enviada al organismo que te representa, donde especifique que te está invitando, asumiendo todos los gastos en que incurras, incluyendo pasaje de ida y vuelta. Entonces comienza el recorrido.

Una vez recibida dicha carta-invitación deberás acudir a la institución a la que perteneces para cumplimentar el resto de los requisitos: El consentimiento de dicha institución, acompañada de pasaporte (si lo tienes vigente), fotos, sellos, efectivo para el trámite etcétera y más efectivo caso que tengas que hacértelo. Una vez aprobado en esa instancia, irás a la siguiente en jerarquía, donde también deberás ser autorizado por el director de esa institución. Si eres artista plástico o artesano-artista, tu solicitud también tendrá que transitar por el Ministerio de Cultura. Una vez otorgada la conformidad del mismo, tus papeles irán a Inmigración, que es la que tiene la última palabra respecto a si debes viajar o no. Si eres aceptado, tu solicitud hará ahora el mismo recorrido pero a la inversa. Una vez de nuevo allí, donde comenzó todo, te contactarán vía telefónica para comunicarte que tu solicitud está ahora pendiente del visado del país que te recibirá.

Entonces, deberás respirar hondo, si eres creyente rezar y planificar bien tu bolsillo para cubrir los gastos de la visa y la salida del aeropuerto. Estos son irremediablemente en CUC. Por supuesto que a lo mejor tienes suerte y puedes llevarte algún dinero de bolsillo, por si se te presenta algún problemilla. Viajarás nervioso y asustado, pues sabes que no tienes ni un peso para ningún extra. Una vez que la nave esté en los cielos, y veas las nubes por la ventanilla, es que sabrás con certeza que después de casi tres meses de trámites y papeleos estás finalmente viajando.

Un motivo diferente

.

Patchwork por Rebeca

En mi época de oficinista, solía hacer rechazo a la fecha del 8 de marzo, por encontrarla falsa y hasta ridícula. Ese día, en todos los centros de trabajo, los hombres actuaban como payasos queriendo parecer amables y simpáticos. Los mismos, que el resto de los otros 364 días te empujaban en la cola del ómnibus, para subir primero. Aquellos que además solían desnudarte con la mirada y se consideraban con el derecho a asediarte con piropos, algunos hasta subidos de tono, haciéndote sentir incómoda. Afortunadamente no todos eran así, pero eran los menos. Sin embargo ese día se te acercaban para ofrecerte una flor y preparaban (no se si aún lo hacen) a escondidas una fiesta, orientada por el sindicato, que después se la anotaban como cumplimiento en el plan de actividades.

Esta vez para mí este día internacional de la mujer cobró otro sentido. En los Estados Unidos, el Departamento de Estado homenajeó a diez mujeres valientes en diferentes países, cuyo desempeño diario a favor de las libertades, la igualdad de género, y su lucha por un mundo mejor les hizo merecedoras de tan honrosa distinción. Para orgullo nuestro Yoani Sánchez fue una de las seleccionadas. Me sentí feliz por ella y muy halagada al poder seguir el emotivo acto de entrega de los premios, a través de las ondas de Radio Martí, emisora ésta que la entrevistó vía telefónica al estar ella impedida de viajar, pues no le fue otorgado el imprescindible permiso de salida sin el cual, es imposible abandonar nuestro querido planeta.

Increíble pero cierto.

Un amigo mío me cuenta algo insólito sucedido recientemente en un central azucarero, de los pocos que quedan en mi planeta:

El Director del central estaba a punto de un infarto, porque la correa de transmisión imprescindible para el funcionamiento del centro de acopio de cañas, se había partido y solamente existía a nivel provincial un técnico que las arreglara, ya que esta era una avería poco frecuente. El funcionario en cuestión manda el aviso a provincia diciendo que de no venir el empatador de correas habría que detener la producción sin terminar la zafra. Esa misma tarde recibe un telegrama que dice: El Embajador de Corea llegará a ésa mañana a las 10 a.m.. Ahí mismo se olvidaron de la dichosa correa y se formó el despelote. Comenzaron pintando con lechada todos los troncos de los árboles y los bordillos de las calles por donde transitaría el Embajador. Prepararon a un grupo de niños de la escuela para que le dieran la bienvenida al importante visitante. A todas éstas no tenían ni idea en donde conseguir alguna cancioncita coreana. A esa hora movilizaron a todas las mujeres del central para hacer cadenetas con las portadas de Bohemias viejas y así adornar el salón donde se llevaría a cabo la ceremonia. Mandaron a buscar con urgencia a la instructora de arte más cercana para que montara con los niños una danza china, pues era lo que más cercano les parecía. Les pusieron trencitas postizas de henequén a los niños y con files viejos hicieron conos a modo de sombreros asiáticos. Repartieron a las niñas abanicos de papel plegado para que parecieran lo más auténticos posible. No obstante las dificultades, hicieron sus mayores esfuerzos y a la mañana siguiente ya todos estaban listos para la ceremonia de bienvenida al insigne visitante.

En ese momento llega un viejo auto destartalado, levantando polvo y los niños comienzan a agitar sus banderitas y abanicos. Se escuchan a lo lejos, los primeros acordes del himnocuando del auto desciende un hombre alto, fornido y patilludo enfundado en un grasiento overol azul. Cuentan que al recién llegado se le salieron las lágrimas de emoción al ver semejante recibimiento: Acababa de llegar el ansiado empatador de correas

Bloqueo o embargo?

Ayer me encontré con un antiguo compañero de trabajo, que ahora presta sus servicios por contratación, justamente en el mismo ministerio donde ambos, muy jóvenes comenzamos nuestra vida laboral.

Enseguida me percaté que el se cuidaba en su conversación, pues como hacía años que no nos veíamos, sentía cierta desconfianza sobre cual sería mi posición frente a la actual situación del país.

Comenzó hablándome del bloqueo. Embargo le rectifiqué, dejando así las cartas puestas sobre la mesa. Entonces me confesó que el estaba asesorando justamente en la empresa que importaba alimentos y me comentó que nuestro país era en estos momentos el cuarto socio comercial más importante de EEUU desde hace cuatro años.

Es bien evidente, le dije, cuando vas a las tiendas de recaudación de divisas, siempre encuentras en los anaqueles más de diez productos procedentes del país del enemigo, algunos con la banderita y todo. Asimismo si entras en alguna de las farmacias en moneda dura, igualmente verás variedad de medicamentos procedentes del mismo país. Entonces, le insistí: ¿Cuál es el bloqueo? El que nuestro gobierno le ha impuesto a nuestros bolsillos-, me contestó.

Olores y colores de mi ciudad.

Foto Rebeca

A pocos meses de las tan cacareadas nuevas licencias para el trabajo por cuenta propia, lo que más ha proliferado son los pequeños negocios de comestibles, algunos nuevos paladares y pequeñas cafeterías. Estas últimas, según las regulaciones, no pueden tener mesas ni sillas, por eso han sido rebautizadas por el ciudadano de a pie como los paraditos.

El cubano, en su afán de abrirse paso ante esta nueva y ansiada oportunidad, no ha reparado en poner a prueba una vez más su iniciativa, colocando en los portales de sus viviendas improvisados mostradores, donde exponer sus ofertas. Los clientes optan por comer parados o sentarse en los bordillos de la acera.

Foto Rebeca

Algunos nuevos negocios están mejor equipados, se intuye tras ellos la FE (Familia en el Exterior) pues disponen de más recursos para establecerse.

Foto propaganda

Los artesanos también han dado un paso adelante, sacando mesitas con sus trabajos al portal de sus casas o aceras.

Otros han utilizado el espacio concebido para un auto que brilla por su ausencia, convirtiendo el pequeño local en atractiva tienda. En general la mayoría de los ciudadanos, sobretodo los no tan jóvenes, quieren creer en esta nueva posibilidad de mejorar su status. Los de más edad nos mantenemos un poco escépticos, pues nos parece haber visto anteriormente esta misma película.

Dios los cría y ellos se juntan.

Foto archivo

Hace muchos años, cuando estudiaba periodismo, tuve un profesor que impartía la filosofía marxista, de una forma totalmente original. El comenzaba cada clase, escribiendo en el pizarrón un refrán sacado del refranero popular español, y tomándolo como punto de referencia, explicaba las categorías filosóficas que tenían que ver con el tema. Nos decía además que toda la sabiduría estaba presente en dicho refranero. Mi abuela era de la misma opinión, para toda situación aplicaba un refrán. De ahí que yo adquiriera también esa costumbre, de la que pocas veces me puedo abstener.

Ayer nuevamente, oyendo la onda corta, quedé estupefacta con las declaraciones que sobre el dictador Kadafi hiciera el gobernante de Venezuela: Yo no puedo condenarlo a distancia, el es mi amigo, el amigo de siempre, el amigo de nuestro pueblo Kadafi es como Bolivar y otros disparates más. Ahora aquella falsa noticia que se filtró la semana pasada que decía que ese país le ofrecía asilo al tirano cobraba cierto sentido. Entonces vinieron a mi mente dos refranes muy sabios: Cuando el río suena, es porque piedras trae y otro que dice Dios los cría y ellos se juntan. Parafraseando el título de un popular programa de TV aquí en mi planeta, digo: Haga usted sus propias conclusiones.