Patchwork por Rebeca
En mi época de oficinista, solía hacer rechazo a la fecha del 8 de marzo, por encontrarla falsa y hasta ridícula. Ese día, en todos los centros de trabajo, los hombres actuaban como payasos queriendo parecer amables y simpáticos. Los mismos, que el resto de los otros 364 días te empujaban en la cola del ómnibus, para subir primero. Aquellos que además solían desnudarte con la mirada y se consideraban con el derecho a asediarte con piropos, algunos hasta subidos de tono, haciéndote sentir incómoda. Afortunadamente no todos eran así, pero eran los menos. Sin embargo ese día se te acercaban para ofrecerte una flor y preparaban (no se si aún lo hacen) a escondidas una fiesta, orientada por el sindicato, que después se la anotaban como cumplimiento en el plan de actividades.
Esta vez para mí este día internacional de la mujer cobró otro sentido. En los Estados Unidos, el Departamento de Estado homenajeó a diez mujeres valientes en diferentes países, cuyo desempeño diario a favor de las libertades, la igualdad de género, y su lucha por un mundo mejor les hizo merecedoras de tan honrosa distinción. Para orgullo nuestro Yoani Sánchez fue una de las seleccionadas. Me sentí feliz por ella y muy halagada al poder seguir el emotivo acto de entrega de los premios, a través de las ondas de Radio Martí, emisora ésta que la entrevistó vía telefónica al estar ella impedida de viajar, pues no le fue otorgado el imprescindible permiso de salida sin el cual, es imposible abandonar nuestro querido planeta.
