El Profesor pregunta a sus alumnos: ¿Cuál es el futuro del verbo protestar?
Raudo y veloz, Pepito levanta la mano y espeta ¡preso! Profesor.
Es que aquí en mi planeta, desde hace cincuenta y dos años algunos de los verbos de nuestra rica gramática española, ya apenas tienen conjugación.
Hace solo unos días la población habanera conoció de unos hechos que están siendo protagonizados por un Pastor de una iglesia pentecostal y un grupo de seguidores.
Como la información interna es prácticamente nula, mucho después de estar aconteciendo el suceso, es que supimos del mismo, gracias a las noticias llegadas desde el exterior y difundidas verbal o telefónicamente, por aquellos pocos que tienen acceso a Internet o las antenas.
Entonces el gobierno se vio obligado a informar a través de una breve y poco explicativa nota aparecida en la prensa y la televisión, que dejó a la población aún más confundida.
Lo cierto es que tras una semana de cerco, a la iglesia sita en las calles Infanta y Santa Marta, en el Cerro, donde agentes policiales, ambulancias, franco tiradores en las azoteas colindantes, agentes de la seguridad y bomberos, montaron lo que resultó ser una especie de cirque du soleil, gracias a las preocupaciones y solicitudes que hicieran a las autoridades los familiares de los allí voluntariamente encerrados.
Aún no sabemos con exactitud cuales eran o son los verdaderos motivos para este encierro, lo que si es cierto es que la treintena de personas allí parapetadas, entre los que se encuentran niños, y algunas mujeres embarazadas, están manifestando su apoyo al Pastor.
Ayer al parecer toda la fuerza policial fue retirada. Imagino solo quedan los segurosos y los informantes siempre alertas de los CDR. Se reabrieron las tiendas, los agros y se normalizó la circulación.
Allí siguen el Pastor y los que le apoyan. Se dice que el lei motiv de esta protesta es la demanda de una vivienda, a cambio de la que él hasta hace un año guía de esta congregación, se construyó para si y su familia en la azotea del templo.
Solo queda esperar y pedir a Dios la solución más adecuada, sensata y pacífica para los allí encerrados.
Este hecho inusual sembró el desconcierto en las autoridades de mi planeta, donde hace más de medio siglo la protesta pública está prohibida y el Futuro del verbo protestar se conjuga con la palabra prisión.
