Run runes.

Desde hace algunos meses, se han regado como pólvora por toda la ciudad, rumores sobre desfalcos, robos, desvíos de recursos, prácticas de nepotismo, etcétera.

La Habana Vieja es la que más comentarios ha generado por estos días. El Director de Puerto Carenas, la gran empresa constructora que se ocupa de la restauración de todos los inmuebles del centro histórico y algunos que otros edificios y monumentos fuera de éste, en estos momentos está siendo investigado, según se comenta, por delitos contra la economía del Estado.

Por otra parte, en la cervecería La Muralla, su recién estrenado administrador está detenido bajo investigación, después de habérsele confiscado un campo sembrado de mariguana, en la provincia de Pinar del Río. Esto hizo que las pesquisas se extendieran hasta el negocio que hasta ese momento administraba, sito en Muralla y San Ignacio, donde le fueron descubierto otros delitos en los que se vieron implicados algunos trabajadores, que también están siendo sometidos a investigación. Unos están detenidos y otros en sus casas, en compás de espera (plan pijama).

También el Planetarium, en la propia Plaza Vieja, ha sido intervenido, debido a denuncias de que en el mismo se ofrecían funciones fuera de horario y del control de la administración, cuyos dividendos iban a parar directamente a los bolsillos de los implicados. También existen fuertes rumores de prácticas de nepotismo, por parte de la dirección de Habaguanex. Esto, sin contar los rumores existentes en cuanto a la venta de plazas de trabajo en estas entidades, que oscilan entre los mil y mil quinientos CUC, en dependencia de qué tipo se trate.

Estos rumores dan mucho que pensar. ¿Será que realmente es así como se comenta? Y de ser así, ¿cómo es posible que esto no haya llegado a los oídos de los principales dirigentes de estas empresas, cuando es ya del dominio público?

Pero, lamentablemente, este no es el único lugar donde se producen este tipo de hechos delictivos. Recientemente proyectaron por la televisión nacional imágenes, donde se mostraban los bienes adquiridos ilícitamente por el administrador de la fábrica de compotas de la provincia de Matanzas, el cual fue destituido ante las pruebas de enriquecimiento ilícito y desvío de recursos. También el presidente de la Sociedad Yoruba de La Habana cayó en desgracia, como se dice aquí, por utilizar las influencias inherentes a su cargo, para conseguir viajes y visados por el precio de tres mil CUC, para aquellos privilegiados que pudieran pagarlo.

Por lo visto, el delito y la corrupción se están extendiendo como una pandemia. Realmente todo es muy lamentable, más aún cuando llevamos más de cincuenta años oyendo hablar del hombre nuevo, del honor revolucionario, de la honradez de nuestros militantes Señores, aquí en mi planeta, para ocupar un cargo de director o administrador de una entidad, al menos hay que ser militante del partido y, en algunos casos, miembro de la seguridad del Estado.

Estos son los efectos, los que regularmente se atacan, pero ¿y las causas? ¿Cuáles son realmente éstas?

Un Estado totalitario, que monopoliza la administración de todos los grandes negocios, que paga salarios de miseria, que mantiene la doble moneda: una con la que te pagan el trabajo y la jubilación y otra, que tienes tú que conseguir como puedas, y con la que se adquieren a muy altos precios, todos los artículos de primera necesidad, ¿creen ustedes sinceramente que pueda darse el lujo de tener cubriendo esos grandes puestos de dirección a hombres honestos e incorruptos? ¿Quién les enseñó a robar?

Todo lo aquí expuesto son confidencias y rumores que me han llegado, y que se han ido filtrando a cuenta gota. No tengo toda la información, eso aquí es casi imposible, pero recuerdo un viejo refrán que reza: Cuando el río suena es porque piedras trae.

Peregrinos.

Esta vez no se trata de un asunto religioso. De nuevo, el tema de la comida vuelve a ocupar el primer lugar en la escala de prioridades de los nativos de mi planeta.

A pesar de que la Oncena Bienal es el gran acontecimiento cultural del momento, la desesperación por la falta de abastecimientos está tomando presas del pánico, a las infelices madres y amas de casa, que tienen la ardua misión de llevar, al menos una comida caliente al día, a la mesa familiar.

Ayer una amiga que me visitaba, de pronto dio un giro inesperado a la conversación, para preguntarme: ¿Ustedes que están comiendo? Claro que me tomó por sorpresa, pues justamente conversábamos sobre la Bienal.

Esa pregunta, que a cualquiera le hubiera podido resultar bien indiscreta, para mi tenía sentido: comprendí perfectamente su intención.

Los carretilleros del barrio, que traían casi a las puertas de tu casa una variedad de productos del agro, un poquito más caros que en los desabastecidos agros estatales, pero de excelente calidad y buena presentación, han desaparecido. Me contaba uno que casualmente encontré medio escondido debajo de un árbol, que aún después de haber sido autorizados y pagar sus licencias, les habían prohibido bajar a esta zona ( la parte mas residencial), donde casualmente abundan los alquileres de viviendas y

paladares, y que los habían confinado a ofrecer sus productos, justamente en los alrededores de los mercados estatales. Esto ha hecho aún más difícil la obtención de estos productos, justamente cuando el desabastecimiento de las tiendas en moneda dura está transitando por su peor época. Desde hace algunos meses escasean en las mismos los productos lácteos, el aceite y los cárnicos, por solo mencionar algunos. Por otra parte, la única mantequilla que ofrece es una importada, con un precio exageradamente alto, que casi nadie se anima a comprar. Eso sin mencionar los oscuros y sucios establecimientos, donde ofrecen los casi inexistentes productos de la tristemente famosa libreta.

Todo esto, más la inercia en que está levitando el régimen, ha hecho que la desesperanza se adueñe del espíritu de los ciudadanos. El gobierno sigue hablando de reformas, que se introducirán a largo plazo y poco a poco. Ellos están entreteniéndonos y tratando de ganar tiempo, pero cada vez a nosotros nos queda menos, y seguimos observando con dolor, como nuestros jóvenes solo piensa en buscar la posibilidad de abandonar el país como única solución. Mientras, todo ello nos está convirtiendo en una sociedad de viejos peregrinos.

Dentro del cuadro y fuera del marco

En estos días se celebra la Oncena Bienal de La Habana. Cualquier actividad cultural que se realice dentro de estas fechas, quedaría como en el lenguaje oficial se suele decir, dentro del marco de la Oncena Bienal. Pero este no es el caso. Esta muestra de humor alternativo, COCODRILO SMILE, ha sido inaugurada en la tarde de ayer 18 de mayo del 2012, justamente dentro del cuadro, pero definitivamente fuera del marco.

La misma ha sido organizada por Estado de Sats, con la colaboración de afamados caricaturistas cubanos de dentro y fuera de la isla, entre los que se veían algunas firmas como Alfredo Pong, Garrincha, Carlitos ,Gugulandia, Polo, Katungo, Santana, por solo relacionar algunos.

También fueron proyectados algunos cortos humorísticos enviados por cortesía de TeleGuamá. Fue una tarde-noche inolvidable. Donde adultos y niños, artistas y público, disfrutamos por igual.

Una vez terminada la cita fueron rifadas algunas de las caricaturas expuestas.

A falta de pan, ¡circo!

El propósito de la Oncena Bienal de La Habana, como de las anteriores ediciones, es mostrar el arte que se hace en nuestro país, así como en  el mundo y en  otras regiones menos conocidas. Desde el día once de este mes hasta el once de junio, toda la capital ha sido convertida en una gran galería, donde se exponen  las obras de más de ciento ochenta artistas de cuarenta y tres países.

 

El objetivo fundamental de esta Bienal, dedicada en especial a los países del llamado tercer mundo, es facilitar el acercamiento y la posibilidad de interactuar con el espectador, en la más variada conciliación de sueños, utopías y prácticas artísticas del imaginario popular.

 

Ahora bien, leyendo en la página cultural del diario Juventud Rebelde del miércoles 16 del presente, el artículo dedicado al octogenario artista austriaco Hermann Nitsch, no pude menos  que sentir  repugnancia e indignación, con su performance Aktion 135.

 

“Se convirtió  en un gran espectáculo que incluyó sacrificio de animales y mezcla de vísceras con frutas, así como baño con la sangre de las víctimas, lo cual estuvo acompañado por música interpretada por la orquesta Sinfónica del ISA, el Septeto Nacional Ignacio Piñero y el Grupo Síntesis (Aracelys Bedevia)”

 

Este destacado pintor, escritor y compositor austriaco invitado a la Oncena Bienal, recibió el martes el título Honoris Causa en Arte.

 

Con todo el respeto que este artista merece por su trayectoria en las artes, no puedo en absoluto estar de acuerdo con esta obra que incluye el sacrificio inútil de animales. Desde luego, esto ocurre en un país donde no existen leyes ni sociedades civiles que amparen y protejan a éstos. Se que de nada sirve alzar mi voz aquí, donde no tiene eco, pero sería bueno que las instituciones protectoras de la vida animal, que existen y funcionan en la inmensa mayoría de los países civilizados, tomen cuenta de este hecho criminal, donde el arte es tomado como pretexto para el abuso animal, ante la mirada indolente y cómplice de funcionarios y espectadores.

 Queda claro una vez más que, cuando un gobierno no puede asegurarle el pan a sus ciudadanos, les da a cambio circo, en este caso particular, manchado con sangre.

El doble nueve.

En mi planeta, el dominó ha sido y sigue siendo el juego de mesa más popular:

Juego que se hace con veintiocho fichas rectangulares, generalmente blancas por la cara y oscuras por el envés, con aquella dividida en dos cuadrados cada uno de los cuales lleva marcados de uno a seis puntos o no lleva ninguno

Así dice el Tomo I de la Enciclopedia Espasa-Calpe, sa. Madrid 1035 (tercera edición).

Pero nosotros los latinos, que gustamos de hacer más complicadas las cosas, le agregamos hasta completar cincuenta y cinco fichas en total, donde reina el temido, indeseado, odiado y a veces amado doble nueve.

Recordando a papá Manolo, asturiano-cubanizado, amante apasionado de este juego, que ostentó orgulloso durante varios años un cinto, con una amplia hebilla de plata y esmalte que decía campeón, y que en los primeros años posteriores al cincuenta y nueve la vendió, quien sabe por qué miserable suma de dinero, para poder llevar alimento a nuestra mesa, allá por los años setenta, cuando a duras penas se lograba hacer una comida al día. Todo esto me llevó a pensar que nuestro país quedó, por obra y gracia de una utopía personal, convertido en un símil de este juego:

Doble moral: Se expresa en público justamente lo contrario a lo que realmente se piensa y comenta a puertas cerradas.

Doble moneda: Una, con que pagan nuestros magros salarios y jubilaciones, que apenas tiene valor y otra, que aunque solo sirve en el territorio nacional, al menos alcanza para adquirir la mayoría de los artículos de primera necesidad, y que debes conseguir a cuenta y riesgo propio.

Doble salud: Una muy precaria y carente de recursos, que es la que se ofrece a la población. Otra más especializada, con amplia gama de medicamentos y mejores instalaciones para los dirigentes y extranjeros.

Doble educación: Una muy deficiente, con escuelas en mal estado y profesores mayoritariamente improvisados. Y otra, con muy buenas condiciones y profesores calificados, para disfrute del cuerpo diplomático y muy pocos cubanos privilegiados.

Doble mercado: Uno, con poca variedad de productos y con precios extraordinariamente inflados (más del 250% del costo), ya sea en pesos corrientes o en los llamados CUC.

Y otro que favorece solo a diplomáticos y altos dirigentes, con ofertas más variadas y mejores precios.

Doble ley migratoria: Una, draconiana y violatoria de los derechos humanos, que es la que se aplica a la población en general y otra, más expedita y económica, que favorece solo a dirigentes y altos funcionarios.

Doble abastecimiento: Casi nulo para los mercados populares, y otro que se brinda a domicilio y en tiempo record, para la elite gobernante y funcionarios escogidos.

Doble Justicia: La sorprendentemente cruel, aparatosa y mediática que se aplica a los ciudadanos que violen la ley, y otra callada, casi secreta y menos agresiva, que se aplica a los funcionarios que han cometido delitos contra la economía.

Doble información: Una, que es la que se transmite a la población a través de todos los medios oficialistas y otra, las antenas y la Internet, muy perseguidas, a la que solo tienen acceso unos pocos privilegiados.

Como ven, existen varios dobles. Ahora solo hay que fijarse bien en la mesa, calcular cuantas fichas quedan por salir y sobretodo, tratar de adivinar quien es el que está agachado con el doble nueve, pues en cualquier momento lo saca y ¡se tranca el juego!

Como les decía, esta puede ser la ficha mas incómoda y sorprendente, de este otro torcido entretenimiento.

La pérdida de la autoestima.

Hace unos días leí en la prensa internacional un escrito titulado Servir, no servil, del periodista de Juventud Rebelde José Alejandro Rodríguez, donde este se lamentaba de la tendencia de los cubanos a mostrarnos serviles con los extranjeros. En uno de sus párrafos decía textualmente: “Tampoco se puede olvidar, para no repetirlo, que ciertas instituciones públicas le han hecho el juego a esta tendencia neo-servil cuando en una política de doble rasero le exigen al cubano ciertos atributos y normativas para acceder  a no pocos sitios, en contraste con la sumisión permisiva con que tratan al foráneo”

 

“Si el cubano viajara más podría ver más y aquilatar más, por contraste las cosas buenas de su país”, continua en otro de los párrafos.

 

Si hay un principal culpable en toda esta deformación del cubano, se debe principalmente al gobierno que, durante más de medio siglo ha tratado a  los propios nativos como ciudadanos de tercera. Al principio nos encerraron en esta islita, sin permitirnos tener contacto con el exterior: esto duró varias décadas. Las únicas referencias válidas eran los diarios cubanos y algunas revistas soviéticas. Se nos prohibió, a los que trabajábamos, escribirnos con la familia y/o amistades en los países capitalistas, sobretodo EEUU, so pena de perder el empleo. Recuerden que el Estado era el único empleador. Asimismo, los viajes particulares al exterior fueron prohibidos o sumamente restringidos.

 

Todo esto conllevó a incrementar la miseria material y por ende la moral. Comenzó a crecer un sentimiento de desconsuelo, por no poseer los artículos más perentorios,  que se fue transformando poco a poco,  en envidia por aquellos que tenían acceso a los mismos. Los pocos viajes al exterior eran para los militantes del partido o la juventud, con fidelidad al régimen más que probada. Ahí empezó a empozarse y desarrollarse la doble moral.  Había que fingir y fingir bien para ser merecedor de la confianza y, por ende, del viajecito que nos permitiría respirar un poco y poderle traer zapatos y ropa a nuestros familiares, y en un nylon la comidita que en el avión dejábamos de ingerir, para que el niño de la casa o el viejo pudieran darse el gusto. Ahorrar al máximo la dieta, aunque ello implicara pasar hambre, para regresar a la patria con algún dinerito, además de los jaboncitos recolectados en los hoteles.

 

Con la crisis económica al inicio de los años ochenta y la falta de turismo, se autorizan los vuelos de la Comunidad. Aquellos compatriotas nuestros, a los  que se les repudió en mítines cuando expresaron su deseo de irse, los mismos que fueron insultados y a los que se les dijo no volverán jamás, ahora como por arte de mago, se convertirían de gusanos en mariposas y vendrían a salvar la débil economía del país, y a llenar un poco las barrigas vacías de los parientes e incluso, hasta de algunos vecinos de los que había recibido insultos.  He aquí otras manifestaciones de doble moral: mentir para conservar el trabajo, mentir para ganarse un viajecito,  mentir para poder disfrutar del reencuentro con familiares y amigos y mentir,  tratando de contener la alegría proporcionada,  al menos públicamente.

 

Ahora, han transcurrido muchos años, el período especial que se inició a principios de los años noventa no parece haber terminado. Por ello, en cuanto se empezó a incrementar el turismo, paralelamente se incrementó el asedio a los visitantes. La puja por ver quien es el más favorecido, ha hecho que muchos hombres, mujeres y hasta niños, parezcan bufones callejeros, tratando de congraciarse con los extranjeros, lo cual es asimismo una solapada manera de pedir limosna.

 

No se debe culpar solo a este sufrido pueblo, hay que considerar las circunstancias que han rodeado todo este deterioro moral. Cuando una sociedad pierde el civismo, pierde la familia y  todos sus valores, cualquier cosa se puede esperar de ella. El orgullo cubano está muy maltrecho. Aquel sentimiento de nación que poseíamos, y que nos hacía andar con la frente en alto y tratar correctamente a los demás, sin distinción, incluyendo  a los turistas, sin tener que bajar la frente ni congraciarnos con los mismos, lo hemos estado perdiendo casi sin darnos cuenta. Las urgencias cotidianas y la falta de las buenas enseñanzas, nos han hecho subvalorarnos. Recuerdo cuando niña, que para nosotros un turista era una persona más del montón. Lo único que  en ocasiones nos hacía voltear la cara hacia ellos, era el llamativo atuendo que algunos lucían.

 

En cuanto a las vendedoras de flores de La Habana Vieja, creo que el disfraz es excesivo e innecesario. Parece, cuando uno camina por las calles  que están restauradas en esta parte de la ciudad, que uno está moviéndose dentro del set de un film. Para mi gusto es demasiado, así como los halagos y mimos que dispensan las mismas a los turistas, con tal que les compren la mercancía que ofrecen. Pareciera que la zona colonial toda, fueran los predios de gran compañía cinematográfica.

 

Un hecho curioso

Desde hace algunos días no publicaba en mi blog, debido entre otras cosas, al gran cúmulo de trabajo y de asuntos personales que me han afectado. Lo último que publiqué fue relativo al primero de mayo y al impacto que esto produjo en mí.

En estos días he tenido que dedicarme a fondo a mi actividad principal, la artesanía, debido al cúmulo de pedidos. Compartiendo este tiempo con mis habituales rutinas, y teniendo que dejar un poco abandonada mi bitácora. También como un extra, se me pidió colaboración en la boda de una amiga, cosa esta que hice con sumo placer. Dejándome todo ello poco espacio para otras actividades.

Llegó el domingo y lejos de poder descansar, tuve que dedicarme a poner al día todas las tareas domésticas, que se van a cumulando junto con el cansancio, para el fin de semana.

En el peor de los momentos, se apareció en los bajos de mi edificio, un joven con aspecto muy informal que gritaba mi nombre hasta con faltas de ortografía. Bajé para ver qué quería y quien lo enviaba. Me dijo que buscara mi carné de identidad que tenía que entregarme algo. Subí en busca de mi documento de identidad, pero olvidé mis espejuelos. Mire, le van a mandar un paquete de Miami y yo debo tomar sus datos para hacerle una entrega, me dijo. Tomó nota, en un largo y estrecho pedazo de papel, como esos que utilizan en el CDR para citarte a guardia o a las famosas votaciones. Me dice firme aquí y yo cansada como estaba y deseando terminar de una vez, firmé sin leer aquella tira de papel. Coja este CUC (1.00) para que lo cambie por pesos de los corrientes y pueda pagar el importe del paquete cuando se lo traigan, que no debe pasar de 25.00 pesos.

Cuando subía las escaleras camino a mi apartamento con aquel billetito en mis manos, fue que reaccioné, pero ya el muchacho se había ido. En un inicio me causó risa, pero de inmediato entré en pánico. De pronto me di cuenta del error cometido. Llegué hasta pensar que era un seguroso disfrazado de marginal, como habitualmente hacen. Corrí a pasarle un mensaje a la amiga que presumí había enviado el susodicho paquete del que aún no tengo noticias. ¿Y si yo he firmado en esa tirita de papel haberlo recibido?

¿Acaso hasta he firmado comprometerme a hacer guardias del CDR por un año entero?

En fin, que a pesar de saber que no se debe firmar nada sin antes leerlo, cometí la torpeza de hacerlo. Mas aún en el caso nuestro, el de la blogósfera alternativa, que estamos siendo en nuestro propio país constantemente atacados y difamados. Lo hecho hecho está, sólo me queda pedirle a Dios, me proteja, y todo esto no haya sido más que una curiosa sucesión de coincidencias.

Vergüenza ajena.

Ayer, viendo en la televisión de mi planeta las imágenes del desfile del primero de mayo, no pude menos que sentir vergüenza ajena.

¿Cómo es posible que un pueblo, cuyos derechos civiles  han sido y están siendo pisoteados, por un régimen que se mantiene en el poder a toda costa, por cincuenta y tres años, se preste para formar parte de semejante farsa. Hubo mucha más concurrencia que a la misa que ofreció Benedicto VXI. Claro está, que ambas concentraciones fueron convocadas por el mismo  gobierno, razón ésta por la cual no me sentí motivada a participar en ninguna de las dos, a pesar de conservar aún mi religiosidad.

Una amiga mía, que es trabajadora civil de un ministerio represivo, vino muy orgullosa a mostrarme un espléndido par de botas, modernas, confortables y de óptima calidad, que les repartieron en su organismo a los que se comprometieron a desfilar. No se otros ministerios o centros de trabajo qué habrán ofrecido, o con qué sutilmente les habrán amenazado. Creo  comprender el temor que les invade, así como sus esfuerzos por  tratar de conservar sus empleos  a toda costa, pero lo que si no cabe en mi cabeza es ver a los  “trabajadores por cuenta propia” enarbolando cartelones en apoyo al régimen. Solo alcancé a ver el de La Pachanga (cafetería restaurante), ya que  mi estómago no me permitió seguir más tiempo delante de la pantalla.

Lo que si me quedó bien claro, es que esas personas no merecen que, ciudadanos cívicos y honestos, se estén exponiendo constantemente por defenderles. He llegado, muy a pesar mío una vez más, a concluir que cada pueblo tiene lo que se merece. Este más de medio siglo de adoctrinamiento político lo está demostrando.