La máquina está “jodida”.

El domingo pasado tuvimos que salir a realizar algunas gestiones, entre ellas, cobrar un dinerito que me habían enviado de un trabajo vendido. Otra de las motivaciones era ir a ver un gran poster anunciando una línea de productos cosméticos, cuya modelo es la hija de una amiga muy querida, que por demás es mi alumna.

Se nos hizo un poco tarde, y decidimos almorzar en un restaurante un tanto famoso, que precisamente está en el centro comercial, en los bajos del edificio Focsa, justamente donde se exhiben los posters que fuimos a ver. El “Café TV” es un amplio y acogedor lugar, cuya decoración tiene que ver con la televisión de mi planeta. Llenan sus paredes fotos de los artistas más famosos de nuestra farándula. Por cierto, llamó mi atención que hay a la entrada, pero dentro, un letrero donde se prohíbe hacer fotos en el local, cosa extraña ésta, ya que generalmente las personas que acuden a estos lugares, sobre todo los turistas, por lo general gustan de tener un recuerdo de su presencia en el mismo.

Acudió a atendernos un jovencito con cara de ángel. Con mucha corrección se dirigió a nosotros a entregarnos la Carta, y segundos después reapareció para saber si ya podía tomarnos la orden. Nuevamente se presentó con suma amabilidad y correctos modales, para traernos las cervezas que habíamos pedido. Observamos que casi todos los camareros eran muy jóvenes, posiblemente recién graduados de esta especialidad.

Así sucesivamente, el jovencito de marras, desaparecía y reaparecía preguntándonos si todo estaba bien, si deseábamos algo más… en fin, lo que se acostumbra en este oficio, siempre con su mano y brazo izquierdo detrás en su espalda (como les enseñan en las escuelas de gastronomía).

La comida estuvo excelente y económica por cierto. Bien confeccionada y bellamente decorada. Recuerden que ahora estos lugares estatales, en moneda convertible, tienen una fuerte competencia en el sector privado.

Finalmente, satisfechos, decidimos coronar tan agradable almuerzo, con el acostumbrado e imprescindible café. Le hicimos una seña al joven con cara de ángel, quien acudió inmediatamente a nuestro llamado. Le expresamos nuestra satisfacción, declinando el consabido postre, aunque si le pedimos nos trajera dos cafés express y la cuenta. Cual no sería nuestra sorpresa, al oír en su educada voz decirnos muy apenado: “Lo sentimos mucho, pero la máquina está jodida”

Salimos de allí aguantando la risa y comentando que, justamente esta es una de las diferencias que existen entre los restaurantes estatales y los particulares. Además, pensamos que en realidad el país está como la máquina del café.

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4 pensamientos en “La máquina está “jodida”.

  1. Gracioso el relato del “angel” amable y muy cortésmente utilizó la frase “jodida” en alusión a la máquina de colar el café “express”. El país está “jodio” desde el 1ro de enero del 1959, y esto aunque parezca ilógico lo percibí así aún siendo un niño. Precisamente, ayer 1ro de noviembre me visitó una vecina -puertorriqueña- del edificio donde resido de su reciente viaje a Cuba en pleno Huracán Sandy, a traerme un regalito de Cuba, lo cual para mi sorpresa veo que era un paquete de café empacado al vacio de 230 gramos de peso, el mismo era de marca “Cubita”, 100% “ground cofee, dark roast” y venía con una bella tazita de porcelana con la inscripción Cubita y en su borde interior decía: “café de Cuba”.
    Por demás le agradecí su gesto y me gustó mucho mi regalo impregnado de nostalgia y de repente retrocedí 28 años atrás cuando recordaba el supuesto café que nos vendían por la “libreta de abastecimiento”, esa extraña mezcla de ‘chicharos’, ‘garbanzo’ y algunos granos de café tostado que cuando lo colabas olía vagamente a café pero no en su sabor.
    Cuando llegué a vivir a Venezuela en el 1984 el café puro no me gustaba pues me había acostumbrado al té de café que tomaba en Cuba.

  2. Hola, me sorprende que la haya pasado bien aunque al final le haya pasado eso. Excelente articulo. En mi caso la experiencia en ese lugar jamas fue buena. El año pasado fui a Cuba y visite el mismo lugar con la intencion de ver a Luis Silva, mi preferido entre los humoristas, pero no coincidio el dia. El trato fue pesimo, el servicio lentisimo. Todos pedimos la comida juntos y a mi hija, que no quiso comer, solo un sandwich, le llego el mismo tres horas despues. Luego de tanto preguntar por el sandwich de marras solicitamos un filete uruguayo y este llego ma stemprano que el sandwich pero completamenhte crudo. Aquel lugar atestado de personas, con un servicio horrible y el humorista de lo peor que se presenta, signifgicaron que jamas vuelva a ese lugar, asi este Leluthiers.

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