Expectativa de viaje

Si algo motiva a los cubanos y los lleva en ocasiones a tomar decisiones fatales, es tener en mente un viaje, ya sea para “escapar” de la isla o simplemente para conocer otros países sin importar muchas veces, por qué vía y a qué costo.

Soy de las personas que gusta de hacer las cosas en su tiempo y sin precipitar los acontecimientos, sobretodo, cuando se trata de tomar un avión o entrar a un quirófano. En estos dos últimos casos, hago todas las gestiones y diligencias que me corresponden, pero el resultado final siempre lo dejo en manos de Dios.

Llevo siete años sin poder ver a mis hijos y mis nietas. Las dos más pequeñas las conocí cuando tenían, una dos años y la otra dos meses de nacida. Para ellas, soy una extraña. En esa oportunidad los trámites de viaje se complicaron al extremo y tardaron seis meses en darme el permiso de salida. Yo iba a una exposición en el Ayuntamiento de Elda y, cuando llegué ya todos estaban en vacaciones y casi me tengo que “tragar mis trabajos”. Afortunadamente gracias a unos amigos, los pude vender para pagar el boleto.

Finalmente este año, mis hijos, con muchos esfuerzos, hicieron gestiones para que yo viajara. Me organizaron una exposición en la galería de un amigo. Ahí comenzó todo. Como quiera que desde hace años soy artista “independiente” y miembro de la ACAA (Asociación Cubana de Artesanos Artistas), me correspondía el derecho de hacer los trámites a través de esta organización, al igual que en ocasiones anteriores.

Como suele suceder, las gestiones demoraron un poco y hasta tuvieron algunos errores y tropiezos, pero finalmente todo se solucionó. El último trámite a realizar era la solicitud de visa para Francia, país de destino. Esta gestión fue la más expedita. Siempre que concluyen todas estas “escaramuzas”, termino sorprendida, satisfecha, pero mentalmente agotada.

El día que me encaminaba hacia la embajada francesa, a recoger mi visa, vinieron a mi mente algunas imágenes, que traduje en palabras escritas de prisa, en una servilleta de papel que llevaba en mi bolso. Lo hice, sobretodo, teniendo en mente a aquellos que prepararon sus maletas, pensando en un reencuentro familiar y un pronto retorno, el cual nunca llego efectuarse, porque decidieron quedarse. Por eso, a nosotros los cubanos, nos miran como si lleváramos tatuado en la frente posible “inmigrante”.

Pongo a consideración de ustedes, mis lectores, esas líneas “implorando clemencia”, sobretodo, de mi amiga bloguera Ana Luisa Rubio, ¡que si es poetiza, y de las buenas! yo soy simplemente: maestra, artesana, bloguera, tuitera y como ven, un poco atrevida.

“Visa sin divisa”.

La alegría se fue de viaje,

llenó sus valijas

con sus más recientes trajes.

Que no falten…

las sandalias doradas,

ni la rosa, ni el ruiseñor,

ni el zorzal, que cantaba parado

en la antena del televisor.

Que no falte nada,

de lo que tanto me nutre,

pues ya le llegó la visa

a mi vieja soledad.

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4 pensamientos en “Expectativa de viaje

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