Las sazones y sus usos. Publicado en 14YMedio.com

Rebeca Monzó, La Habana | Octubre 14, 2014

cocina, nutrición, alimentación

El alto costo de los productos agrícolas imprescindibles en la cocina, así como su escasa variedad, nos hacen peregrinar de un mercado agrícola a otro, en busca de los ingredientes más esenciales para nuestra cocina.

Hoy día, vegetales tan simples como la cebolla, el ajo y el ají, imprescindibles en la cocina, parecen estar fileteados en oro 18 quilates debido a sus increíbles precios. El mercado en moneda convertible se ha abastecido de variadas especias importadas de buena calidad que a la larga resultan un tanto más económicas.

Así que relacionaré algunos de ellos, sus usos y aplicaciones:

Ajo en polvo. Bien conocido por todos su uso, solo que, al tratarse de un producto concentrado, es necesaria mucha discreción en su utilización, teniendo en cuenta que al aplicarlo debe disminuirse la cantidad de sal en la receta en la cual se usa. Muy apropiado para sopas, salsas de carnes y pescado. Tiene un alto rendimiento.

Cebolla en polvo. Es muy aconsejable para todo tipo de estofados, legumbres, albóndigas y carne picada. Igualmente se recomienda discreción en la cantidad aplicada.

Ajonjolí. Se puede obtener este producto en algunos agros en moneda CUP. Esta semilla oleaginosa está especialmente indicada para pastas y dulces. Por ejemplo, cuando acaramele un molde para pudín o flan, espolvoréelo con esta semilla y le dará mejor aspecto y sabor a la hora de voltearlo.

Apio en polvo. Delicioso y aromático sazonador que presenta gran variedad de usos, especialmente en salsas, vegetales, zumo de tomate, pescados, moluscos y sobre todo en caldos y consomés.

Curry. Es una mezcla de especias que procede de la India, con altas cualidades terapéuticas. Está muy recomendado para carnes, aves, salsas y sopas variadas, magnífica especialmente para el pollo al curry.

Canela. En rama o en polvo, es la más apreciada especia oriental. Se utiliza en repostería como ya todos sabemos, pero también en ensaladas de frutas, bebidas como la sangría, helados, alimentos al horno y pescado hervido.

Jengibre. Su uso está muy generalizado en la cocina internacional. Es muy apropiado en las salsas para carnes, guisos y también en repostería. Este producto, en su forma natural (raíz), se puede encontrar en ocasiones en agro mercados caros, como el de Calle 19 en El Vedado.

Pimentón dulce. Es un magnífico producto vegetal que se utiliza como aderezo para sopas, sofritos, guisos, pescado y arroces, aporta un peculiar color y sabor, sustituye al pimiento rojo natural, a veces tan caro y escaso en nuestros mercados.

Vainilla en rama. Tiene muchas aplicaciones en repostería, especialmente en flanes y natillas, helados, cocteles y licores, a los que aporta su delicado sabor. También se utiliza mucho en la cocina como ingrediente para algunas salsas, por ejemplo en la bechamel, donde es buena sustituta de la canela.

Salvia. A pesar de que esta planta se conoce sobre todo como hierba culinaria, también ha sido utilizada por miles de años como medicina. En la Edad Media se pensaba que promovía la longevidad. Su sabor la hace muy aconsejable para sopas y salsas de carne y albóndigas, así como en todos los entremeses a base de queso. Sus hojas, además tienen la gran propiedad de aplicarse sobre la zona afectada, como un efectivo anti inflamatorio natural. Se reproduce fácilmente por esquejes, en jardines y tiestos. Solo necesita riego y sol.

Nuez moscada. Se presenta generalmente entera o a veces molida. Se utiliza en todo tipo de salsas para carnes, pescados, mariscos y para darle el toque especial a la salsa bechamel, en guisos de pollo y sobre todo en repostería. Es una especia cara y no siempre se encuentra en nuestro mercado.

Pimienta blanca. También tiene dos presentaciones: en grano o molida. Es el grano ideal como adobo para encurtidos y muy indicada también como aderezo para carnes y guisos. Tiene un sabor moderado, suave y aromático. Ideal para sopas, carnes y salsas.

¿La cajita o el hospital?

¿La cajita o el hospital?

Me cuenta un amigo, cuyo nombre me reservo a fin de no perjudicarle, de un vecino “socio” suyo que trabaja en el Ministerio del Interior y que devenga, lo que aquí llamamos un sueldazo, que le confesó haber planteado por escrito en su centro de trabajo la siguiente queja:

“Gano 690.00 CUP, lo que aquí se considera un buen salario. En estos días pasaron por mi oficina tomando nota de los compañeros que estábamos interesados en comprar las cajas decodificadoras para la televisión digital, equipo éste, según nos explicaron, que tiene la función de convertir la señal digital en analógica, para aquellas personas que como yo (la mayoría), no podemos sustituir de forma inmediata los televisores menos modernos que poseemos.

Estas cajitas, según tengo entendido las hay de dos precios: cuestan 30.00 y 38.00 CUC, según sus funciones. Yo, desde luego, optaría por la más económica que, multiplicando su precio por 25.00CUP, como hacen en las tiendas, se convierte en 750.00 CUP y yo gano 690.00 mensuales, por lo que tendría que sacar de mi salario durante 3 meses 250.00 CUP, hasta completar el precio de dicha cajita, y arreglármelas como pueda durante esos 90 días , lo que significa que durante ese período de tiempo no podré comprar leche, carne de puerco ni vegetales y hasta descuidar un poco mi aseo, amén de que con los 440.00 CUP restantes deberé pagar cada mes el gas, la electricidad, el agua, el teléfono y algún que otro artículo de aseo esencial como el jabón de baño, lo cual sería imposible, porque sobrepasaría con creces mi magro presupuesto.

-¿Qué hacer entonces? ¿Conformarme a no ver más televisión, cuando llegue a casa, cansado después de una larga jornada de trabajo, por no poder adquirir la cajita, o en caso contrario, ir después de adquirirla, directo a un hospital?

Tres mentiras en una

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Tres en una. Hace unos pocos años comenzaron a vender por la libreta de abastecimiento la sal envasada en unas bolsitas plásticas de 1 kilogramo de la cuota, que anteriormente venía a granel, una por núcleo de dos personas, cada 3 meses, lo que provoca que a la mayoría de los consumidores no le alcance . Al principio la sal venía blanca y fina, como si fuera de importación, pero eso, duró poco tiempo, hace ya bastante que está viniendo envasada en las mismas bolsas plásticas, que resaltan tres características del producto: fina, iodada y anti-humectante, pero en realidad es gruesa, sucia y de color gris además de húmeda. Se parece a la que es usada en la industria para curtir cuero.
Ayer justamente escuchaba por la radio, la noticia de que en Cuba se había oficialmente reconocido un laboratorio que actuará como garante de la calidad de los productos de exportación e importación. Esto era dado como un gran logro, ¡un notición! Entonces me acordé que ya en los años cincuenta, todos los productos que se consumían en nuestro país, especialmente aquellos que se importaban ostentaban como garantía dos sellos de calidad reconocidos internacionalmente: El sello de la Good House Kepping y el de la Universidad de Villanueva.
Durante más de tres décadas estuvimos comprando productos desnudos, o sea, sin etiquetas, sobretodo la pasta dental y el papel sanitario que venía sin envolver, por lo que de higiénico tenía muy poco. Espero que de ahora en adelante tomen en serio esta decisión, y optimicen la calidad de los productos garantizados o sencillamente, cambien los envases mentirosos como este de la sal y otros que existen en nuestro mercado y no sigan engañando al consumidor.

Sobredosis de purses.

Ante todo, disculparme por el quasi abandono en que he tenido mi blog, y aclarar que purses, es la palabra con la que internacionalmente son conocidos esos pequeños bolsos que yo confecciono, además de otros artículos de uso personal y ornamentario.
Uno de los motivos que más ha influenciado, ha sido entre otros, el gran cúmulo de trabajo al que me estoy enfrentando, a fin de tener suficientes piezas elaboradas para una exposición personal de patch-work que tengo en proyecto para fin de año, en una galería de Miami, a la que estoy invitada. También he estado un tanto limitada por la falta de acceso a Internet, debido a que uno de nuestros “benefactores” ha estado de vacaciones y mi economía no me permite acceder a los cibercafés, por sus altos precios.
He aquí fotos de algunos de los trabajos ya terminados,que spero les gusten. Más adelante prometo mostrarles otros, así como la información del lugar y fecha en que los mismos serán expuestos.

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Nuevo robo organizado

El gran problema creado por el propio gobierno de mi planeta con la duplicidad de la moneda, ahora, con la nueva autorización de poder comprar en algunas tiendas TRD (recaudadoras de divisas) con cualquiera de las dos, se vuelto más complejo no solo para los clientes sino también para los empleados, que atienden la caja en estos establecimientos.

El otro día fui a La Mariposa en el Nuevo Vedado a comprar un refresco de cola, de los que cuestan 0.50 CUC, cuyo equivalente en CUP son 12.50. Yo llevaba para pagar 13.00 CUP, por lo que me tenían que dar de vuelto 0.50 CUP, pero como las cajas no tienen fondo en esta moneda sino solamente en CUC, no me podían devolver 0.05CUC, porque eso sería equivalente a 1.00 CUP, y por tanto me estarían dando 0.50 CUP de más. Al no tener moneda fraccionaria de menos valor, es el cliente el que pierde la diferencia. Decidí devolver el refresco.

Hoy vino mi amiga Mirta y me trajo el comprobante de pago de la compra que hiciera de un litro de aceite en esta misma tienda. Ella, indignada me contaba lo mismo que acabo yo de narrarles a ustedes. Nada, le dije: si el famoso personaje Cantinflas viviera hoy día en Cuba sería un ser totalmente anodino.

Estos nuevos dolores de cabeza y de bolsillo, por los que estamos teniendo que pasar los clientes y hasta los propios empleados de estas tiendas, a mi modesto entender, no constituyen más que una nueva modalidad de robo organizado.

Notaria 23 y J, La Habana

Después varios días de gestiones para subsanar omisiones cometidas por distintos funcionarios, a fin de inscribir oficialmente mi apartamento, según exige la nueva ley de la vivienda, he debido peregrinar por innumerables locales y oficinas, no solo a consecuencia de la fragmentación de la oficina central (una enorme y vieja casa subutilizada), sino a demás por la mala información que brindan al público que acude a éstas.

Finalmente hay que pasar por la Notaria a legalizar todos los documentos acreditativos. Acudí a la mejor, la más famosa, cuya ubicación es muy céntrica: La notaría de 23 y J en El Vedado, por donde han pasado casi todos los cubanos, a casarse, divorciarse, testar, hacer poderes, en fin, a todo tipo de trámites legales.

La misma se encuentra ubicada desde hace más de cinco décadas, en un bello edificio de los años cincuenta, cuyas soluciones arquitectónicas aún hoy son referencia de estudio en la carrera de Arquitectura.

He aquí las imágenes más recientes del que otrora fuera un hermoso edificio de oficinas y viviendas:

Cómodos asientos donde deberás esperar horas. Afortunadamente fui atendida por dos magníficas profesionales y una recepcionista agradable y eficiente.

A la Rigola yo no vuelvo más

Hace dos años, después de muchos trámites burocráticos, colas (filas) y esperas inútiles en Inmigración, la Embajada española y el Comité Militar de Plaza, logre´ que liberaran del servicio militar, por reunificación familiar, al hijo de una amiga que vive en el exterior, para lo cual me había dejado un poder legal.

Ahora, hace unos días ella, el esposo y su hijo, decidieron venir de vacaciones para visitar a la familia. Todo parecía transcurrir muy bien, pues la alegría del reencuentro con familiares y amigos paleaba las penurias económicas y el deterioro del país, muy notable para el que regresa después de un tiempo en el exterior.

Llegó finalmente la noche que marcaba el regreso a la “madre patria”, y entonces comenzó una nueva odisea.

Ya con el equipaje despachado y habiendo pagado el impuesto de salida del aeropuerto, 25.00 CUC por persona, el funcionario de Inmigración les comunicó que ellos dos (los padres) podían viajar, pero que el muchacho debía quedarse porque en la computadora aparecía como pendiente del servicio militar. Por supuesto, decidieron quedarse con el hijo, perdiendo los pasajes y el impuesto del aeropuerto, además del tiempo que debieron esperar a que les regresaran sus equipajes. Todo esto, más los nervios y disgustos ocasionados, por la incompetencia del sistema.

Muy temprano, a la mañana siguiente, los tres se encaminaron hacia el Comité Militar para aclarar tamaño error. Allí les dijeron como excusa, que el fallo lo había cometido un “vanguardia nacional” que, afortunadamente, ya no trabajaba con ellos. De ahí fueron para Inmigración para resolver la situación del muchacho.

Finalmente, después de más de cuatro horas de espera, porque el sistema de computación estaba fallido, salieron del lugar con el problema resuelto. Les ofrecieron disculpas, pero sin ningún tipo de indemnización.

Todo esto les ha traído como consecuencia perder los pasajes, no poder reincorporarse a sus trabajos en la fecha prevista y, al muchacho, la imposibilidad de realizar unos exámenes pendientes en su escuela para el 1 de septiembre, pues él y la madre solo consiguieron pasajes para el día 8 de ese mismo mes. Ante esta nueva situación, los padres regresaron al Comité Militar para que allí les dieran un documento justificativo de la situación por la que habían tenido que pasar, a fin de presentarlo en la escuela del hijo en España, a lo cual dieron respuesta negativa, aludiendo que ellos no estaban autorizados para emitir ningún tipo de documento como el requerido.

Finalmente, el esposo de mi amiga, que consiguió un pasaje, deberá viajar mañana para presentarse en su trabajo y tratar de explicar lo sucedido en la escuela del hijo, a fin de que le permitan examinarse a su llegada.

Hoy, cuando estuvieron de visita en casa, nos dijeron que esta experiencia les había hecho entender que, desafortunadamente, no tienen intenciones de volver a viajar a Cuba por mucho tiempo, al menos hasta que no se les olvide todo lo que han pasado.

Esto, contado así, a grosso modo, no parece gran cosa, porque para saberlo hay que experimentarlo en carne propia pasando por toda esta pesadilla. Es por ello que muchos cubanos, cuando finalmente vencen todos los obstáculos y absurdos y logran salir del país, se juran a sí mismos no regresar jamás, por temor a repetir las malas experiencias.

Mi amiga hoy, cuando se despedía nos dijo, recordando una vieja canción: “A la Rigola yo no vuelvo más”.

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