¿Qué extraña más un cubano?

Según el diccionario Larousse, extrañar es: sorprenderse, encontrar algo extraño por ser nuevo, echar de menos, maravillarse…

El cubano de la isla extraña los cines con aire acondicionado y sus estrenos semanales que nos llegaban “bien fresquitos” de todas partes, sobretodo de “allá enfrente”, las cafeterías con su popular y tan habanero café con leche, con tostadas de pan en tiras alargadas con mantequilla, los bares y bodegas, donde por un módico precio adquirías un sandwich bien surtido o una rica galletica preparada, aquellos exquisitos cafés de a 3 centavos, a la venta en casi todas las paradas de ómnibus, la famosa frita cubana, igualmente barata y deliciosa, hecha de carne de res y de cerdo molida, y servida en pan suave, redondo, con anillos de cebolla y abundantes papitas a la juliana, los tamales (pican-no pican) calentitos, acabaditos de hacer, los batidos de frutas naturales en los puestos de chinos, la Navidad, el Malecón, donde acudías a refrescar en las noches de verano, o a ”cazar olas” en cuanto entraban los primeros nortes, ir Rampa arriba-Rampa abajo charlando con los amigos, pero sobre todo añoramos aquel rico arroz con pollo dominical adornado con pimientos morrones y aceitunas, compartido en familia. También el guarapo con hielo picadito, de venta en kioscos diseminados por toda la ciudad, los puestecitos de ostiones con limón, que ingerías al pasar, los buñuelos con “melao de caña” en casa de la abuela, aquellos clubes de barrio con sus fiestas para niños y adultos, los de la playa con sus té bailables todas las tardes a las seis, casi siempre con orquesta o grupo en vivo, en fin, tantas y tantas opciones que fueron quedando atrás a partir de los abruptos cambios políticos del 59.

Ahora bien, ¿qué echa de menos, según he podido indagar, el cubano que se ha visto obligado a emigrar en estas últimas cinco décadas? El Malecón, la Rampa, las comidas familiares, el sabor de la guayaba y el mango (dicen que no es igual al de aquí), el barrio, los chiflidos (silbidos) utilizados para llamar a los amigos, sin necesidad de tocar el timbre en sus puertas y otras más que, aunque reemplazables fuera de Cuba, por buenas que éstas sean, no tienen el mismo “sabor”.

Quiero señalar con esto, que la nostalgia y la añoranza no son patrimonio exclusivo de la diáspora cubana, también es además frustración por los “buenos tiempos” que nos afecta a todos los que, por diversas razones o motivaciones, hemos decidido quedarnos en esta isla cautiva.

El haber dividido en dos el corazón de la nacionalidad cubana, nos mantiene en un constante vagar por aquí y por allá, en busca de una buena “cola loca” que nos permita pegar de una vez por todas, estas piezas de nuestro “corazón partío”, a lo Alejandro Sanz. Hoy nos corresponde a todos unir nuestros esfuerzos y seguir luchando hasta conseguirlo.

El fantasma de una muerte evitable

Da dolor y vergüenza ajena transitar por la Avenida de los Presidentes, más popularmente conocida como Calle G, y al llegar al enorme monumento erigido al presidente José Miguel Gómez, que afortunadamente se mantiene firme y erguido, tornar la mirada hacia la derecha, y observar con estupor, ese enorme esqueleto cual fantasma, que fuera el Hospital Pedro Borrás, el más grande exponente en estilo art decó en América, destinado a la salud, obra de los arquitectos Govantes y Cobarroca, cuyo similar en estilo y uso, no tan grande, se encuentra en la ciudad de Chicago, Estados Unidos, en perfectas condiciones y brindando servicios médicos, víctima el nuestro del abandono y la desidia gubernamental, quien provocara su penoso estado actual.

Los medios oficialistas achacan su deterioro a deficiencias estructurales que jamás existieron, pero no hablan de las detonaciones hechas en la acera de enfrente, en las faldas del Hospital Calixto García, cuando la fiebre de explosiones para construir túneles, ordenadas por la nomenclatura dirigente, contagió a toda la ciudad, las que muy posiblemente hayan provocado algunas lesiones en su estructura. Tampoco nunca se le dio mantenimiento adecuado ni se resanaron los daños ocasionados al mismo, a pesar que hace más de treinta años un grupo de arquitectos, preocupados por la conservación de este patrimonio, presentaran proyectos ( que yacen engavetados) para la restauración y salvación del mismo.

Este coloso de la salud se mantuvo cerrado y en total abandono, siendo víctima de la desidia burocrática, ocupantes ilegales, depredaciones y robos en sus instalaciones. Ahora levita manteniéndose en pie, en estática milagrosa, presto en cualquier momento a desplomarse y caer finalmente, convirtiéndose en un fantasma cuya muerte pudo evitarse. Un valor patrimonial más perdido, al igual que la del emblemático edificio Alaska, en esta misma barriada, cuya responsabilidad recaerá históricamente sobre las mismas autoridades que nos han estado gobernando durante estos cincuenta y cinco años.

Si no se toman medidas urgentes para la restauración de estos grandes exponentes de nuestra arquitectura, también tendremos con dolor que presenciar la muerte del edificio de apartamentos López Serrano, así como del Hospital de Maternidad América Arias, ambos ejemplos también del más refinado art decó que se encuentran en precarias condiciones.

Mediante este medio estoy haciendo un llamado urgente a la sensibilidad de aquéllos en cuyas manos está poder encaminar y solucionar esta situación, que afecta a todos los cubanos en general y a nuestro patrimonio arquitectónico e histórico en particular.

la otra cara de la moneda

Ella es una bella mujer, menuda, simpática, muy inteligente, con gran sentido del humor y hasta con cierta ingenuidad, que la hace aparecer aún más joven de lo que es. Además, Licenciada y Máster en ciencias, con muchos méritos científicos acumulados en su larga carrera.

Vive en el corazón de El Vedado, en un edificio desde donde en otra época se observaba una bella vista del que otrora fuera uno de los parques deportivos arquitectónicamente más importantes y hermosos de nuestra ciudad, con un mar azul degradée casi siempre sereno, como telón de fondo.

Este parque, como toda la ciudad, incluyendo, claro está, el edificio donde ella reside, se han ido deteriorando con el paso del tiempo y la desidia gubernamental, al punto de convertirse en fantasmas de una reluciente época que ya pasó. Como quiera que el mismo fue remodelado y completado en 1960, hasta conformar sus cinco zonas: parqueo, estadio, gimnasio, piscina, área infantil y tabloncillo de baloncesto y volibol, con gradas para 1 020 espectadores, donde el arquitecto Octavio Buigas se lució con la solución de las espectaculares gradas que albergaban 3 150 personas, cubiertas con una ligera estructura de “cáscaras abovedadas” de hormigón de 125 metros de longitud, “emparentadas” con las del famoso hipódromo de la Zarzuela en Madrid.

El balcón de ella queda justo enfrente de este hoy lastimoso panorama. Vive sola y trabaja en un hospital, por lo que durante más de ocho horas diarias se ve obligada a abandonar su hogar, temiendo a los delincuentes que se refugian en dichas gradas. Ella, cuando está en casa, suele asomarse al balcón en diferentes ocasiones disfrazada, unas veces de bombero, otras con gorra y traje deportivo o con sombrero y gafas, pensando de esta manera despistar a ese elemento que tanto teme, con el objetivo de que éstos crean que en su apartamento viven varias personas y no se les ocurra planear nada torcido contra ella. Según me explica, allí, debajo de las gradas que están cayéndose a pedazos, viven “homeless”, drogadictos y todo tipo de “personajes”, que hasta realizan peleas de perros clandestinas, sin que la policía trate de impedir estos actos delictivos, puesto que, por lo que ella y los vecinos han podido observar, no sólo son cómplices, sino también partícipes. Mientras que en nuestro país los Medios “ensalzan” la disciplina, el orden y la honradez socialista, esto no muestra más que la otra cara de la moneda.

La verdadera liberación de la mujer cubana

Estudiantes universitarias en los años 30.

Mucho se habla y divulga por los Medios en nuestro país, sobre los “logros” obtenidos por la mujer cubana después de la revolución. Pero de lo que no se dice ni una sola palabra al respecto, es sobre las ventajas sociales, políticas y económicas alcanzadas por nuestra población femenina antes del año mil novecientos cincuenta y nueve del pasado siglo.

Para ello vamos a remitirnos a algunos datos muy reveladores del “Censo de Población y Electoral de 1953”, último realizado durante la República, publicado y editado por P. Fernández y Cía. Estos censos se realizaban aproximadamente cada diez años.

Población total del país: 5, 829,029 (2, 985,156 varones y 2, 843,874 hembras).

Asistencia a la escuela de 5 a 24 años: (428, 334 varones y 411, 861 hembras).

Ultimo grado aprobado: Bachilleres 88,562 (54,121 varones y 34,441 hembras). Universitarios 53, 464 (35,967 varones y 17,497 hembras). Existía un promedio de 3,8 universitarios por cada 1000 habitantes. Cuba ocupaba los primeros en lugares en Iberoamérica junto con Argentina, México y Uruguay.

Como dato interesante podemos decir que, en el año mil novecientos cuarenta todos los que ejercían el magisterio eran titulados, condición única entre todos los países de América Latina.

Nuestro país contaba entonces con uno de los índices más bajos de analfabetismo en nuestro continente: 23,6% (41,7% rural y 11,8 urbano).

Asimismo, podemos señalar que Cuba pasó a ser en el año mil novecientos dieciocho, el primer país en Latinoamérica en reconocer el derecho al divorcio de parejas en conflicto. También debemos agregar que en la Constitución de mil novecientos cuarenta, se reconoce por primera vez en Iberoamérica, el derecho al voto de la mujer, la igualdad entre ambos sexos, el derecho de la mujer al trabajo, el derecho a abrirse cuenta bancaria y a hacerse pasaporte, además de otorgársele la potestad sobre sus hijos.

De la población económicamente activa, en mil novecientos cincuenta y tres el 22% lo integraban féminas, además de contar con una fuerza de trabajo en labores profesionales, donde el 16% eran mujeres y el 3% varones.

Como se puede observar claramente en estas estadísticas, la participación de la mujer se hacía cada vez más presente.

Para ello, es bueno destacar que en la misma medida que se hacía más activa esta participación del “sexo débil” en la vida del país, se fueron implementando servicios de mensajería a domicilio, tales como la entrega de leche, pan, agua mineral, facturas de alimentos, productos farmacéuticos, tintorería, lavandería, etcétera, que aliviaban extraordinariamente a la mujer en sus labores domésticas, pudiendo dedicar más tiempo a la atención del hogar y a la educación de sus hijos.

Creo, sin temor a equivocarme, que podemos asegurar que ya la mujer cubana había sido liberada en la etapa republicana, y su igualdad de derechos cívicos, sociales, políticos y laborales estaban en pleno ascenso.

Matrimoniarse pa´emigrar

La bodaMe cuenta una amiga, que ha tenido que servir de testigo en los respectivos matrimonios de dos hermanos cubanos amigos suyos con dos desconocidos extranjeros, “recomendados” por otras personas, que ya han utilizado esta tortuosa vía para viajar, la siguiente historia:

El primer enlace se realizó entre la cubana y el extranjero, el segundo entre el hermano de ésta y una extrajera, incluso de más edad que él. Mi amiga, que ha sido testigo y partícipe en ambas ocasiones, también, por cuestiones de solidaridad se ha visto involucrada en los preparativos “escenográficos” de ambos himeneos: la presentación de más de cincuenta fotos, donde aparezcan las de los festejos de las nupcias, para lo cual se vieron en la necesidad de armar tremenda “escenografía y atrezo”, ya que la novia y el novio pertenecen a una religión que les prohíbe beber alcohol (aunque, al parecer, no mentir), por lo que tuvieron que darse a la tarea de conseguir latas de cerveza vacías y rellenarlas con agua, así como comprar dos panetelas, unirlas con un poco de merengue casero y ponerle la “parejita de muñequitos” encima, a fin de decorar la mesa para las fotografías que presentarán como pruebas.

También ella me cuenta que, como estos hermanos no disponían de dos casas para realizar las fotos familiares, cuando escenificaron la segunda boda, se vieron obligados a pedir prestados a los vecinos algunos de sus muebles a fin de redecorar la sala, además de cambiar adornos y cuadros del dormitorio para ésta, con el objetivo de que parecieran dos casas diferentes.

Además de todo este teatro (estamos en Mayo Teatral), me platica sobre el dineral que ambos hermanos han tenido que soltar en la Notaria Internacional, donde conocen perfectamente de estos trucos y hasta les ofrecen algunas “sugerencias” a los clientes. Además del “platal” (todo en CUC y dólares) que tienen que seguir soltando al respectivo dúo de extranjeros que se han prestado para este negocio, corren el riesgo que la Embajada del país en cuestión no “se trague” todo este embrollo y les niegue la tan anhelada visa.

Este no es más que uno de los tantos sainetes, en que se ven envueltos la mayoría de los cubanos que aspiran a “escapar” por un tercer país, arriesgando una enorme cantidad de dinero, producto casi siempre de la venta de sus hogares y, en el peor de los casos, hasta la vida, con la meta final de pisar, a cualquier precio, el “territorio enemigo”, antes que quiten la Ley de Ajuste Cubano, comentario éste que se ha convertido ya en un rumor nacional.

La Isal del Encanto

Conocer a alguien a través de las redes sociales puede acarrearnos sorpresas muy agradables o, en ocasiones, todo lo contrario. Yo he tenido la fortuna de establecer muy buenas relaciones y contactos mediante mi blog, twitter y facebook, muy a pesar del restringido acceso que tengo a la Internet.

Una de mis más fieles seguidoras durante estos casi cinco años de haber abierto “porelojodelaaguja”, es una maravillosa cubana radicada desde principios de los años sesenta en Puerto Rico, quien no sólo me ha brindado apoyo, además ha confiado en mí, al cursarme una invitación para conocernos personalmente, alojándome en su casa.

Durante estos años de contacto mediante las redes sociales, nos fuimos identificando, coincidiendo grandemente en nuestros criterios, cuestión ésta que nos hizo compenetrarnos profundamente.

Mi breve estancia en la hermosa “Isla del Encanto”, así como mi convivencia con ella y su encantadora familia en Palmas del Mar, donde residen, me propició el placer de contactar muchas personalidades relacionadas con las artes y la literatura, en este paradisíaco lugar, y participar como artista invitada a una gran subasta “Meet the Chefs” Forest Fundraising Auction, que se realiza todos los años para promover y financiar el cuidado de la foresta endémica de este bendecido lugar. Para dicho evento tuve el honor de donar una de mis obras en patch work, titulada casualmente “Foresta”.

El tiempo, “cruel enemigo”, transcurrió demasiado rápido, como suele suceder cuando estamos disfrutando algo a plenitud. Tuve que dejar a mis nuevos amigos de esa maravillosa isla y marcharme llena de lindas imágenes, mucho cariño, agradecimiento y grandes ansias de regresar, aún sintiendo sonar en mis oídos el lindo canto de sus “coquís”.

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Sarasota

Mapa del complejo Ringling.

Aún recuerdo con mucha alegría los circos de mi infancia, pero sobre todo al maravilloso y espectacular Ringling, que solía llegar a nuestro país en diciembre con una gran representación del mismo, acampando primeramente en el antiguo Palacio de los Deportes, ubicado en las calles Paseo y Primera, frente al mar, y posteriormente, a finales de los años cincuenta en la entonces flamante Ciudad Deportiva.

Carmen, puntual como es costumbre en ella, vino a buscarme a las 5 am. para ir juntas hasta el punto de reunión, desde donde saldría el ómnibus que nos llevaría desde Miami a Sarasota. Fuimos las primeras en llegar, incluso antes que el transporte asignado, porque ambas somos así, súper cuidadosas con los compromisos. Poco a poco fueron acudiendo todos los demás excursionistas, hasta completar el cupo.

La encargada de organizar dicha excursión es una “cubanaza” muy simpática y activa, con gran amor por las artes, que se especializa en programar este tipo de viajes, todos con un fin cultural. Así, entre anécdotas, risas y cantos, incluyendo interesantes rifas de libros y pequeñas pinturas realizadas por algunos de los participantes de este paseo, donde había escritores, una poetisa y hasta una pintora, realizamos este largo viaje que se hizo muy ameno.

Llegando a Sarasota, procedieron a colocarnos las manillas identificadoras y entregarnos mapas del hermoso lugar, para que cada persona eligiera libremente la compañía deseada y el punto por donde comenzar el recorrido, a través de todo este grandioso complejo cultural, mayor atractivo y orgullo de esta ciudad, en que han devenido la mansión, la pinacoteca, el teatro y demás predios que pertenecieron a la familia John y Mable Ringling, que éstos dejaran como legado patrimonial, y que desde el año 2000 se encuentra bajo la tutela de la Universidad Estatal de la Florida.

Todo, absolutamente todo, me impactó por su grandeza y esplendor, pero lo que más me asombró por su enormidad y nivel de detalles, fue la impresionante maqueta de la gran industria circense que dio vida a este imperio familiar, cuyos espectáculos disfruté cada invierno en mi querida Habana, hasta el año cincuenta y nueve.

La mansión familiar, llamada “Cad ´Zan” por sus dueños, que en dialecto veneciano quiere decir “la casa de John”, fue construida por el arquitecto Dwight James Baum en 1924, al estilo barroco veneciano, impresionante por su lujo y excelente estado de conservación.

Otra de las grandes atracciones es el Museo Pinacoteca, donde se exhiben colecciones de los más afamados pintores europeos: El Greco, Rubens, Velázquez, Veronese, Gainsborough y otros importantes maestros. El edificio está rodeado de espléndidos jardines, donde las esculturas parecen estar disfrutando del maravilloso entorno. También visitamos el teatro Asolo, construido en 1798, desmontado y traído desde Italia para ser añadido al complejo Ringling en 1948, convirtiéndose en el único teatro el Siglo XVIII que existe en Estados Unidos de Norteamérica.

Regresamos ya bien entrada la noche, satisfechas y exhaustas de tanto caminar y disfrutar de este bien organizado y ameno viaje, a uno de los rincones más interesantes de este hermoso Estado de La Florida.

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