Mal de muchos consuelo de tontos

Mi abuela solía recurrir frecuentemente a los refranes para reafirmar un criterio. También tuve un profesor de Filosofía, muy bueno por cierto, que decía que toda la sabiduría estaba recogida en el refranero popular español, por lo cual el comenzaba siempre sus clases,t “tirando al aire” uno de estos refranes que mucho tenía que ver con el tema a desarrollar.

Pero ahora, no se trata de eso, pues ya cada día, son más las personas que no se conforman con todas las calamidades sufridas que les imponen, por lo que de tontas no tienen un pelo.. Esta vez otra amiga, Mariza, vino a verme y a traerme algunas evidencias, a fin de que yo denunciara en mi blog, lo que a ella le había ocurrido.

El fin de semana pasado, ella que había logrado reunir algunos pesitos convertibles, para darse el gusto de hacer unos garbanzos y compartirlos con su familia, fue a la tienda Caracol de la Ave. 26, en Nuevo Vedado, y compró una caja que contenía un par de embutidos, un pedazo de tocino y un paquete de garbanzos, para confeccionar un buen cocido. Según las instrucciones en el envase, dicho producto venía listo para meterlo en la olla, darle candela y consumirlo. Como quiera que el producto es cubano, de la firma Oro Rojo (Unión de la carne, aceite y grasas comestibles), ella desconfió y procedió a escoger los garbanzos que venían aparte, pero dentro del paquete en un sobre plástico transparente.

Cual no sería su sorpresa, cuando empezó a ver chícharos mezclados con los garbanzos, muchos de los cuales venían picados, por lo que también tuvo que desecharlos. Esto sin contar los pequeños pedacitos de palos que integraban el contenido. Toda esta evidencia, me la trajo debidamente recolectada, en el mismo sobre que aparece en la foto.

Asimismo también me entregó la caja, ya abierta y vacía, por supuesto, y el sobre con todos los desperdicios que tuvo que apartar. En una parte de la caja viene impresa la siguiente leyenda: Consumir preferentemente antes de (no dice fecha). Elaborado por la Empresa cárnica Tauro, Calzada de 10 de octubre Nro.852, Ciudad de La Habana. Contiene 10 raciones de 100g.

El contenido solo alcanzó apenas para seis discretas raciones. La caja cuesta casi 8 CUC equivalente un salario mensual. El precio oscila según la tienda donde se adquiera: centavos más, centavos menos.

Ahora dígame usted, si casi no le sale más económico ir a un paladar y comerse una buena garbanzada, sin tantos sufrimientos. Les aseguro que este mal, que ataca a tantas personas, no por su masividad llega a ser un consuelo para alguien, ni tan siquiera para un tonto, que no es el caso de mi amiga, ni de gran número de cubanos que por tanto aguantar, a veces lo parecemos.

¡Qué frivolidad!

El país cayéndose a pedazos y yo hablando de frituras. ¿Acaso creyeron que no me afectaba? ¡Pues claro que si y mucho. Aunque sobran situaciones sobre las cuales comentar, no me sentía con ánimos para hacerlo. El nuevo año no me ha parecido más que una interminable prolongación del viejo. Como un chiclet muy masticado que se nos vuelve un pedazo de plástico en la boca.

Terminamos el 2011 con la seguidilla en los medios,sobre el cincuenta y tres aniversario, hablando mal de Estados Unidos y pidiendo a gritos el regreso de los cinco héroes. Como si se tratara de un mantra. Ni que uno no tuviera diccionario para saber la diferencia entre héroe y espía. En fin ha comenzado el 2012 y seguimos con la misma cantinela.

Mientras, los precios de los productos siguen subiendo, al igual que las estafas, los robos y los asaltos.

El pomo de cien gramos de Nescafé Dolca que hasta hace apenas quince días costaba 2.15 CUC, ahora, de golpe y porrazo lo han subido a 3.80 CUC. Nadie protesta en público, todo el mundo lo hace muy quedo, como musitando, y cuando un valiente lo expresa a viva voz, los demás se escurren y se hacen los que no han oído nada. Mucho se comenta en la prensa y la televisión, del alza de precios en Europa, de los indignados en los países capitalistas, pero de la indignación nuestra no se dan por enterados. Debe ser porque ya se ha hecho crónica y aparentemente incurable, siendo parte cotidiana de nuestra carga moral y material que llevamos con resignación.

El diario Juventud Rebelde sin embargo, se hizo eco de una estafa a una ciudadana del Reparto Mónaco, que el 20 de diciembre compró un turrón español a 3.30 CUC, aparentemente sellado de origen. Sin embargo, cuando el 24 lo abrió para la cena navideña, cual no sería su sorpresa, al constatar que el contenido era un pedazo de tabla pintada de marrón. No hubo a quien reclamar, ya que habían transcurrido muchos días de la compra en cuestión. Así mismo está sucediendo con los paquetes de café Turquino de 3.45 CUC, cuyos envases en apariencia originales, al abrirlos resultan estar rellenos del café malo de la bodega, al cual muchos ciudadanos llaman cafué.

Comprenderán que con tantas buenas noticias, mi ánimo en estos días, para lo único que estaba presto era para apaciguarlo haciendo frituras de panetela.