Foto tomada el 13.8.11
Mujer valiente, honesta, sencilla. Debió enfrentarse al dolor de ser ofendida, insultada, atropellada por sus propios compatriotas, en su mayoría mujeres, que convocados por la tiranía que los envilece, hace apenas unos días rodearon su vivienda, donde ella y un grupo de Damas de Blanco se reunían, para salir en callada marcha, enarbolando gladiolos rosados, hacia la iglesia. Fueron rodeadas por turbas convocadas que les lanzaban improperios y palabras soeces, ofendiéndolas e impidiéndoles salir del inmueble, escudadas en la valentía que aflora en los cobardes, cuando se saben en grupo y protegidos por las autoridades.
¿Cómo han de sentirse hoy muchos de ellos al conocer la noticia del fallecimiento de esta valiente mujer? ¿Serán capaces de darse cuenta, en su mediocridad, que estaban prestándose a reeditar aquellos bochornosos mítines de repudio de los años ochenta?
La historia, más temprano que tarde, de seguro, les pasará factura.
El día de hoy se ha mostrado muy triste y gris, como si la misma naturaleza quisiera unirse en duelo a sus familiares y amigos, para demostrar la pena que nos deja su partida. ¡Hasta siempre Laura!
