Bochorno

Siempre oí decir de niña, que a esta hora del mediodía en que el sol arreciaba y los árboles no movían ni una sola de sus hojas, se le llamaba “bochorno”.

Salimos mi amiga y yo del turno de Internet y decidimos pasar por una de las tiendas cercanas al área, en busca de algunos productos de aseo. Nuestro primer impacto lo recibimos al llegar a una tienda nueva, dedicada exclusivamente a la venta de estos productos, cuando vimos un gran crespón amarillo en la puerta de entrada. Ahí nos dimos cuenta de inmediato, de qué se trataba, y parafraseando a Martí, le dije a mi amiga en broma: “No sé si estando esa bandera yo pueda entrar…”. Ella, casi empujándome, me dijo riendo: “Dale que no es una bandera, es sólo un trapo amarillo mandado a poner”. Entramos, ya riéndonos y en son de burla.

Inmediatamente interpelamos al primer empleado joven que vimos, luciendo en su pecho un improvisado lacito amarillo de papel de seda (ese que se usa para las moñas de regalo). “Seguro que eres devoto de la Caridad, pero ayer fue su día”. “No -respondió él- éste me lo han mandado a poner hoy por los héroes”. “Ah, por los espías -le contestamos al unísono. Bajó la cabeza y enrojeció. Entonces seguimos al mostrador donde se venden los tintes para el cabello e hicimos casi lo mismo con la empleada, quien de inmediato nos respondió: “Mi jefe me dijo que si era revolucionaria me lo tenía que poner. Imagínense yo trabajo para el Estado”. “Claro, -le dije-, si no te lo pones no eres revolucionaria y, por consiguiente, pierdes tu trabajo”. Se quedó callada mirándonos con ojos que imploraban piedad. La dejamos, pues dos compradoras en ciernes que estaban esperando, nos miraban aguantando la risa y asintiendo con la cabeza.

Salimos de allí y fuimos a una tienda por departamentos a mirar qué había, y nos encontramos con el mismo espectáculo: todos los empleados con lacito amarillo y moñas del mismo color en las puertas de entrada. Ahí volvimos a cuestionar a la pobre empleada que nos atendió y esta nos dio una respuesta similar a la anterior. Entonces le comenté, ya un poco impertinente, lo reconozco: “Con esta misma decisión, debimos haber defendido nuestras verdaderas tradiciones que nos fueron arrebatadas: el Día de Reyes, la Navidad, la Nochebuena…”.

Al “bochorno” de la hora tuvimos que agregar el nuestro propio, al tener que reconocer cómo nos hemos dejado manipular todos estos años y cómo, fatalmente, la mayoría de nuestra población se sigue sometiendo, debido al miedo inducido con que nos han estado nutriendo esta media centuria. Lamentablemente observaremos el día 12 a la mayoría de las personas, ostentando sumisamente algo amarillo, que en definitiva es también el color con que se ha identificado siempre la cobardía, y eso si ya es una tradición.

¿Miedo al cambio?

Últimamente mucho se conversa, en círculos cerrados de amistades, sobre los lentos, casi imperceptibles cambios anunciados por el gobierno. Lo que sí está claro es que a “soto voce,” casi secretamente, se perciben movimientos que implican que algo se está “cocinando”, como siempre, a espaldas de la opinión pública.

El gobierno está atravesando por una crisis nunca antes vista. La economía cubana es prácticamente inexistente. El país no produce riqueza alguna y la esperanza puesta en el gobierno de la vecina Venezuela, se desvanece junto con el chavismo: un espejismo en pleno desierto cuando se está a punto de morir de sed. Nuestra única alternativa está en el Norte, y no en el Sur.

¿Estamos preparados para el cambio? A mi modo de ver no. Siempre, como pueblo desinformado y aislado, hemos esperado que las soluciones lleguen ”de afuera”. Esto hace que muchos, quizá la mayoría, le teman a lo desconocido. Por otra parte, la diaria sobrevivencia no deja casi espacio al pensamiento analítico.

Durante cincuenta y cuatro años nos han estado metiendo miedo con “el enemigo de enfrente”, invento éste de que se ha valido el régimen para paralizar la iniciativa privada y convertirnos en seres conformes sin expectativas, persiguiendo todo el tiempo la comida, echándole la culpa de nuestros males al mal llamado bloqueo, que también está en evidente período de extinción.

Ahora, cuando sutilmente se intuye que algo “se está cocinando” con el vecino de enfrente, en vez de alegrarnos, muchos se atemorizan y hasta creen que esto se va a convertir en un “quítate tú para ponerme yo”. Justamente nunca debimos dejarnos manipular al presentárnoslo como tal, cuando en realidad Estados Unidos siempre fue nuestro mercado natural.

Un amigo, al que considero una bella persona, me dijo muy preocupado que teme: “qué va a ser de nosotros, la oposición, cuando esto ocurra”. Seguir escribiendo, le contesté y señalar lo malo, venga de quien venga como hacemos ahora. Además, cualquiera podrá dar rienda suelta a su inventiva y creatividad. Tendremos al menos igualdad de oportunidades, recuperaremos nuestras libertades individuales y con ello nuestro libre albedrío.

Una arquitecta, por la que siento un gran aprecio, me manifestó su preocupación ante los cambios: “Nosotros, que nos quedamos aquí a soportar todo, no vamos a tener ni un peso en el bolsillo y los de allá van a venir con dinero para invertir”. Mira, le contesté, precisamente hemos sido culpables por soportar y aceptarlo todo sin protestar, y en cuanto a que ellos vengan con dinero, a mí no me molesta para nada, todo lo contrario, me alegra. Además, muchos de los que van a venir a poner su capital, son aquellos cubanos, o sus descendientes, a los que el gobierno les despojó de todo y con su sacrificio, inteligencia o buena suerte, volvieron a recuperarse económicamente. Eso va a ser bueno para todos.

Creo que es hora ya de que se limen las asperezas políticas y se sea más pragmático. Habrá que hacer en muchos casos de “tripas corazón” y comenzar de nuevo sin rencores. Perdonar, aunque no olvidar, y que las autoridades competentes juzguen con la dureza necesaria, aquellos casos criminales perpetrados contra la integridad del ser humano, que no deben quedar impunes. Por lo demás, tratar de aportar todos nuestro granito de arena, para rehacer nuestro país y lograr insertarlo en el desarrollo del Siglo XXI.

El largo camino de la recuperación

 

Armándome de paciencia logré mantenerme un buen rato mirando el Noticiero Nacional de Televisión (NTV). Tuve que hacer acopio de ecuanimidad para no infartarme viendo las imágenes y oyendo las tonterías del libreto, repetidas por nuestros locutores, como si se tratara de un programa diseñado `para subnormales.

Resulta que, como gran acontecimiento, anuncian que se va recuperando “paulatinamente” el alumbrado en las zonas afectadas por el huracán Sandy, que hace casi ocho meses azotó la provincia de Santiago de Cuba, dejándoles en condiciones deplorables. Además, lo que más me insultó es que dijeran que se hacía “en honor” al sesenta aniversario del asalto al cuartel Moncada y no de los cientos de infelices damnificados, que aún hoy no logran recuperarse de las pérdidas ocasionadas por el huracán, debido fundamentalmente a la miseria acumulada durante décadas, que les imposibilitó darle mantenimiento adecuado a sus viviendas.

Es una vergüenza que al cabo de tantos meses digan que, poco a poco, “paulatinamente”, se está dando servicio de iluminación a las calles y avenidas, sabiendo que el delito y el peligro justamente se amparan en la obscuridad. Además, parecen obviar las deficiencias alimentarias que están confrontando las familias santiagueras, cuyos magros salarios no les han permitido alimentarse debidamente, así como poderse recuperar aún de los destrozos ocasionado por el fenómeno atmosférico. Todo esto, sin contar que muchas de las donaciones enviadas por diferentes países no les fueron distribuidas gratuitamente, como era de esperar por quienes las enviaron, sino que les fueron vendidas a altos precios.

Todo esto me insulta más aún, cuando recientemente el representante de la FAO en nuestro país tuvo la osadía y la falta de seriedad de expresar públicamente, que éramos uno de los pueblos mejor alimentados, no sólo de América sino del Mundo. Parece que este señor olvidó que aquí a los niños cuando cumplen tres años le quitan las compotas, y a los siete la leche, sin contar con todos los grandes sacrificios que tienen que hacer sus padres desde que se anuncia su llegada al mundo, precisamente debido a las carencias materiales.

Ahora, por otra parte, una doctora psicóloga, que yo consideraba hasta hoy una persona sensata, se ha prestado a rubricar en el diario Granma un artículo donde hace toda una apología a la miseria en nuestro país, llamándola “Modelo Cubano de Bienestar”. Además, plantea como un gran ejemplo a seguir, que en Cuba todos conocen a la perfección a sus vecinos y lo que hacen, cuando esto en realidad no es más que una intromisión en la vida ajena, y no “socializar”, cosa ésta que de alguna forma todos hemos padecido.

Venuto al mondo

Foto A.Betancourt

Venuto al Mondo, un film de Sergio Castellitto, con las magníficas actuaciones de Penélope Cruz y Emile Hirsch, basado en la novela de la escritora Margaret Mazzantini, donde la guerra fratricida desatada en Sarajevo, sirve como telón de fondo para un drama personal, cuyo tema central es una maternidad frustrada.

Una joven italiana visitando a unos amigos en la antigua Yugoslavia conoce a un fotógrafo norteamericano, y entre ambos surge una fuerte pasión. Ellos se reencuentran en Italia, cuando él va en su búsqueda incitado por el padre de ésta, uniéndose ambos formalmente como pareja. El deseo de tener un hijo se convierte en una especie de obsesión, hasta que después de varios intentos, los médicos detectan la infertilidad de la mujer. Entonces deciden adoptar un niño.

De nuevo la frustración se apodera de la pareja, ante la negativa de adopción por parte de las autoridades italianas, debido a los antecedentes delictivos del joven fotógrafo, por lo que deciden regresar a Sarajevo, para someterse a una inseminación artificial, que también se ve interrumpida por el ataque con armas al hospital donde estaban a punto de realizarla, decidiendo quedarse en ese país a pesar de la guerra, en busca de un vientre de alquiler.

Lo interesante de la película, además de sus diálogos y actuaciones, es que en la misma se demuestra cómo la manipulación ideológica de un “líder carismático” enfermo de poder, es capaz de sacar lo peor del ser humano a la superficie y llevarlo a una guerra entre familias y vecinos, sólo por divergencias ideológicas, étnicas ó religiosas.

Todo esto me hizo pensar en aquellos primeros años de revolución, cuando se crearon los comités de defensa en los barrios, estando entre sus principales objetivos la vigilancia, asedio y enfrentamiento entre vecinos y familias, y luego posteriormente, cuando estos barrios fueron cambiando su fisonomía, debido a que sus vecinos originales partieron al exilio, siendo sustituidos por otros recién llegados, que nada tenían que ver con el nuevo entorno, teniendo repercusiones en algunos casos muy lamentables, donde la envidia y las bajas pasiones afloraron.

Después, en los años ochenta, cuando la crisis del Mariel esos sentimientos se reavivaron y cobraron fuerza, impulsados por la imprudencia de quienes los incitaron. Esto tuvo consecuencias extremas donde abusos, golpizas, y humillaciones de todo tipo fueron perpetradas por unas masas manipuladas, a las que tuvieron la osadía de llamar “pueblo enardecido”. Esto, no devino en una mayor desgracia, porque afortunadamente nuestra idiosincrasia occidental nada tiene que ver con países como los que sirvieron de locación al film en cuestión. Pero ha sido y es una mácula que figurará por siempre en nuestra historia más reciente.

Sacándole presión a la olla

Este verano ha estado caracterizado no sólo por un inquietante calor, que se ha extendido inusualmente hasta estos primeros días de octubre, sino también por un desabastecimiento en el mercado en general, y en las tiendas de productos alimenticios e industriales en particular.

Igualmente ha incidido en incrementar la inestabilidad, el silencio sostenido sobre la salud del ex primer mandatario y la excesiva cautela y lenta puesta en marcha de algunos de los muy publicitados cambios, anunciados por el actual presidente.

Las deserciones, cada vez en aumento, de los profesionales de la salud que se encuentran en misiones en algunos de los países del Alba, así como las de los deportistas que han ido a competir a otros países, más las interminables colas integradas por personas de todas las edades, en su mayoría jóvenes, a las puertas de las embajadas de España, México y EEUU, por solo mencionar algunas, muestran una elocuente estampa de la situación actual del país.

De pronto hoy amanecemos con la sorpresiva noticia de que a partir del 13 de enero del año 2013, entrará en vigor la nueva Ley Migratoria, en la que quedará abolido el requisito de la Carta Invitación y el famoso Permiso de Salida (Tarjeta Blanca). Es muy significativo que, faltando aún tres meses para que la misma entre en vigor, haya sido ya anunciada en el diario Granma

¿Será esto una cortina de humo, lanzada como medida de distracción para que todo lo anterior aquí expuesto quede opacado, ó quizá se quiera, mediante la misma, sacarle un poco de presión a la olla política, que parece estar a punto de estallar?

Esta lisiada medida migratoria, que según ya se adelanta, no será igual para todos los ciudadanos, tendrá sus excepciones. De hecho, ya nace con problemas. Aún así, ha despertado esperanzas y expectativas entre toda la población, incluso en aquellos que ni sueñan con poder viajar algún día.

Es como si a la pobre gallina desplumada, de pronto le ofrecieran para cubrirse en pleno invierno, unas pocas plumas, aquellos que precisamente la han desplumado.

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El mango fuera de foco (novela rosa)

Leyendo un extenso reportaje especial realizado por la periodista de Juventud Rebelde Nyliam Vázquez García, con fecha 23 de septiembre del presente año, dedicado a Adriana, la esposa de Gerardo, uno de los espías cubanos que cumplen condena en Estados Unidos, no pude evitar evocar aquellas novelitas rosas, que solían publicar algunas revistas de los años cuarenta y cincuenta, melodramáticas en extremo, para sacar fáciles lágrimas en los ojos de sus jóvenes lectoras.

De sobra es sabido y probado que estos cinco héroes, como aquí en mi planeta les llaman, se introdujeron en territorio norteamericano, asumiendo falsas identidades e integrando la red Avispa, que realizaba labores de espionaje para el gobierno cubano.

Si Adriana, la esposa de Gerardo está aquí, es porque fue expulsada de Norteamérica, al comprobarse que formaba parte de la red, cosa esta que le impide claro está, regresar a ese territorio. Motivo éste por el cual no le otorgan visa de entrada a ese país, pero esto ella lo calla y la periodista, que seguramente lo conoce, evita preguntar.

Adriana se queja de la falta de comunicación con su esposo, e inmediatamente cuenta que ella y Gerardo solo disponen de 300 minutos mensuales de intercambio telefónico, por lo que ambos se ven precisados a distribuirlos en 10 minutos diarios para hablar.

Al parecer ella ignora que la mayoría de las esposas y madres cubanas, que tienen a sus hijos presos por razones políticas, no disponen siquiera de una llamada semanal de 10 minutos. Tampoco éstos cuentan con computadoras ni Internet para jugar ajedrez con niños en nuestro país, como han hecho en más de una oportunidad Gerardo y los otros miembros de la red. En cuanto a la distancia que los separa, yo le recordaría a esta señora, que a las madres cubanas también les separa mucha distancia de sus hijos presos, aún viviendo en el territorio nacional. También cómo la mayoría de nosotras, nos hemos visto obligadas a estar separadas de nuestros hijos por décadas, por las razones que todos conocen, y ni tan siquiera nos podemos dar el gusto de hablar periódicamente con ellos por teléfono, debido al altísimo costo de estas llamadas, cuando se trata de nuestro país.

Encuentro muy bien que la esposa de este señor invente todos esos mecanismos, que relata a la periodista, para mantener viva la llama del amor y la esperanza. Hasta que le compre constantemente, en sus múltiples viajes al exterior, regalos a Gerardo, como ese de la camisa que él expresamente le pidió, igual a aquellas que usa el presidente Correa. Aunque yo le aconsejaría, de buen corazón, que la guardara cuidadosamente entre papeles de seda azul y bolas de naftalina, para que sus sobrinos y nietos la reciban en buen estado cuando la hereden.

Asechando el asecho.

Desde los arrestos surgidos a raíz del triste acontecimiento, que fueran las muertes prematuras de Oswaldo Payá y Harold Cepero, se ha incrementado, sobretodo el asecho a las cercanías a la casa de Rodiles, sede de Estado de Sats. Incluso, esta última vez no sólo se conformaron con impedir el acceso a dicha residencia, sino que además arrestaron a aquellos que insistieron en continuar su camino hacia la misma, alegando sus derechos ciudadanos. Dos jóvenes, más impetuosos, al serles prohibido por las autoridades continuar camino, decidieron hacerlo por la costa. La casa de Rodiles está pegada al mar, sólo una gran cerca de malla metálica, oxidada por el tiempo, la separa de éste.

De pronto, los que estaban dentro de la casa, bien porque llegaron temprano antes de organizarse el operativo, o porque pasaron inadvertidos y lograron romper el cerco, quedaron sorprendidos, ante la imagen de aquellos dos hombres completamente vestidos y empapados, que trepaban la cerca tratando de entrar al recinto. Primero todos pensaron que el operativo también era por mar. De inmediato reconocieron a los dos jóvenes y los ayudaron a entrar. El anfitrión les prestó algunas de sus ropas, para que pudieran secarse, cambiarse e incorporarse a la reunión.

Sabiendo todo esto y estando aún tan reciente en la mente de todos nosotros, temíamos podernos enfrentar a algo parecido este viernes 7 de septiembre en casa de Yoani Sánchez, donde fuimos convocados para el lanzamiento del número 16 de la revista digital Voces, dedicado completamente a la memoria de Paya y a  quien junto a él perdió la vida en tan controvertido accidente de tránsito.

Muchos íbamos mentalmente preparados para un asecho policial. Al llegar a las inmediaciones del lugar todo parecía normal, aún aquellos seres oscuros, ya tan habituales para nosotros, parecían no encontrarse en los alrededores. Estoy segura que estaban, pero no se dejaron notar.

Cuando llegamos mi esposo y yo, ya en el apartamento había unas cuantas personas. La sala comedor estaba convertida en una improvisada cinemateca: se iba a proyectar un corto, mostrando el velorio y entierro de Payá, así como las imágenes de las misas dedicadas a su memoria en la iglesia de su barriada, donde era tan entrañable y querido. Antes de la presentación del material fílmico, Reynaldo Escobar dio lectura a una breve pero emotiva nota enviada por la viuda del fallecido, excusándose por no poder asistir. Después, el periodista y blogger Orlando Luís Pardo presentó, como de costumbre, la revista Voces. Finalmente algunos ejemplares impresos, gracias a la colaboración de amigos, fueron repartidos entre la nutrida asistencia. Los niños allí presentes fueron la nota alegre, que disipó un tanto la nostalgia producida por el tema central de esta reunión. Todo transcurrió agradablemente y en ningún momento esta atmósfera tan acogedora, fue interrumpida por sorpresiva y desagradable visita alguna.