Aniversario 500 de la Ciudad de La Habana

Fuente de la India, símbolo de La Habana.

Se acerca el 500 aniversario de la fundación de la Villa de San Cristóbal de La Habana, nombrada recientemente ciudad maravilla.

Lamentablemente, hasta estos días, muy pocas obras reconstruidas están teniendo ejecución con vistas a este aniversario. Han pasado 60 años en que a la ciudad no se le ha suministrado mantenimiento ni limpieza adecuada. A consecuencia de esto se han perdido muchas obras de valor arquitectónico y otras están en total estado de depauperación.

La acumulación de desechos y desperdicios se ha incrementado, por todos los barrios, a pesar de que Japón donó a Cuba 100 camiones recolectores de basura. Hasta ahora han entrado en el país más de 20 equipos, el resto seguirá entrando en lo que queda de año. Sin embargo, no son muy vistos, pues al parecer la falta de petróleo los tiene inactivos, y está como paralizada la recogida de basura.

Por otra parte, muy pocas calles y aceras han sido restauradas, de las miles que están en total estado de deterioro. Las luminarias y farolas públicas, cuyos bombillos han sido sustituidos por luces led, tampoco lo han hecho debidamente, de manera soterrada como existía en las principales avenidas, tales como la calle Línea en el Vedado y la Avenida 26 en el Nuevo Vedado. Las han instalado por fuera como tendederas colgantes de poste a poste o de farola a farola, sin reponer estos sostenes que están en mal estado o inclinados.

Otro de los asuntos más sensibles a tratar en estos momentos, es la escasez de alimentos básicos, así como los altos precios de los mismos. La población está en constantes y largas colas (filas), en espera de la llegada de productos alimentarios y de limpieza.

En fin, cómo es posible hablar y propagar, tanto a través de los Medios oficiales (prensa plana y digital, radio y televisión), de la gran celebración del aniversario 500 de una ciudad donde la población es la más afectada.

Conciertos, peñas culturales, y múltiples eventos musicales y actividades culturales “a montón”, para celebrar con música y estridencia, el arribo a un aniversario que no ha traído limpieza, orden, solvencia económica ni estabilidad a toda una población.

Nota: En la Habana existen 169 barrios marginales, más de 1000 cuarterías y ciudadelas y 696 edificios en estado crítico.

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Aniversario 500 de la ciudad “pesadilla”

Mucho se habla a través de los Medios, de la celebración en este año 2019 del 500 aniversario de la ciudad de San Cristobal de La Habana, pero cuando sales a la calle observas que la destrucción de este país, sobre todo de la capital, se inició en los años sesenta, a raíz del triunfo de la revolución, cuando se empezaron a destruir monumentos, calles, avenidas, aceras, escuelas, hospitales, fábricas, tiendas, bodegas y todo tipo de establecimientos, empresas, y negocios privados que les fueron usurpados a sus dueños así como también algunas organizaciones estatales.

La desidia y el abandono se apoderó de La Habana, que fue invadida por personas que huían de la miseria que iba incrementándose en sus provincias El gobierno priorizó siempre el tema de la propaganda políticas y “trabajos voluntarios” que lo que hicieron fue deteriorar enormemente todo aquello cuyo único propietario y empleador era el estado.

La falta de amor y sentido de pertenencia, en la capital sobre todo, trajo como consecuencia el abandono y maltrato de todos los bienes patrimoniales. Se han perdido valores arquitectónicos, debido al no cuidado y mantenimiento de los mismos.

En las calles y avenidas principales abunda el deterioro en las aceras, los baches en las calles, los salideros de aguas albañales, la acumulación de desperdicios y basura y hasta de animales muertos, frutas podridas en las bases de algunos árboles.

Los ómnibus escasean, pero además están sucios y deteriorados, ya no se friegan antes de salir del paradero, como se hacía en la época de la República. También lamentablemente, los hospitales y escuelas, en su mayoría están en estas mismas condiciones.

Observando las calles habaneras, no se ven brigadas de trabajadores arreglándolas, ni tampoco las aceras que están en malísimas condiciones, tampoco se observa la restauración de fachadas de edificios, ni parques, ni escuelas. Es una gran vergüenza que la televisión anuncie tantos conciertos y exposiciones de la plástica en honor al 500 aniversario y la ciudad se haya sumergida en un total abandono y descontento.

Nota: Anoche el tornado que entró en La Habana se regodeó, destrozando destrozos.

Un Decreto que se las trae

Mermelada

El Decreto 349, relacionado con regulaciones sobre la difusión, exhibición y promoción de productos artísticos, ha creado gran preocupación entre los creadores. No es un problema de que “los enemigos” le hagan propaganda en contra, sino del peligro real que representa.

Este consiste en que, amparados en el mismo, las autoridades establezcan la censura, respondiendo lo que se autorice, más a los estrechos criterios políticos-ideológicos de los que valoren los productos artísticos, que al valor de ellos en sí.

El fenómeno no es nuevo y tiene, en nuestro país, su más cercano antecedente en el tristemente conocido “decenio gris”, donde los burócratas culturales del Consejo Nacional de Cultura aprobaban o desaprobaban las creaciones, más teniendo en cuenta la militancia o no de los creadores que sus obras.

El fenómeno ya se había producido antes en la hoy extinta URSS y demás países socialistas, cuando se persiguió y prohibió todo lo…

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Dia Mundial de los Derechos Humanos

En nuestro país, a través de los Medios, se propagandizan las “maravillas” del régimen totalitario, elogiando la salud, que está en total declive y la educación, que está igual, como las “banderas del socialismo”. Sin embargo, lo más importante que se debe respetar como derechos humanos está bajo total control y represión por el régimen, es lo que hace que cada vez más ciudadanos emigren bajo diferentes circunstancias:

Libertad de expresión,

Libertad de comunicación y

Libre agrupación.

Son tres de los más importantes derechos humanos que el régimen del país doblega.

Nosotros los de la tercera edad

Me fui preparando para que la experiencia de la tercera edad me resultara enriquecedora, vivir una vida social que me aportara. Acumulé literatura, música que disfrutaría con mis amigos. Por supuesto, no contaba con que confrontaría una situación económica muy difícil. Mis perspectivas las tenía cifradas con la garantía de un mínimo confort. También sería el momento en el que más disfrutaría de la familia. Nada se cumplió continúo trabajando para mi sustento, mis hijos ya no están en Cuba y a las nietas apenas las conozco y no puedo brindarles apoyo. He tenido que replantearme la vida y buscar opciones con el costo de comenzar una nueva socialización.

A finales de la década de los 80 renuncié a continuar trabajando para el único empleador, el Estado, logrando ingresar en la Asociación Cubana de Artesanos Artistas (ACAA). Esta decisión mejoró mi calidad de vida y me otorgó un poco de independencia, ahora mis ingresos no dependían de un salario miserable.

El artista no envejece, crea toda la vida, lo que me ha permitido ser solvente, y además me complace todo lo que hago, amén de no haber podido cumplir todas mis expectativas.

Hoy me considero una persona lo bastante independiente, por tanto, he ganado muchísimo. No me estanco, no me deprimo, no me siento sola, modifico el rumbo. En el poco tiempo libre del que dispongo, departo con los amigos cubriendo parcialmente un enorme vacío.

A pesar de todo el esfuerzo físico y emocional, siquiera tengo lo esencial. No puedo asegurarme una buena alimentación, me visto de acuerdo con el gusto ajeno de los aportes que me hacen mis parientes que viven fuera, y no es posible pensar en tomar vacaciones. Ir a Varadero o lo mínimo, a la piscina de un hotel, eso significa un lujo, y mi relación familiar es prácticamente nula, a pesar del desarrollo que han tenido las comunicaciones, la tecnología que aquí nos están muy limitadas. Vivo con el miedo a enfermar, porque no tengo respaldo y horror a los hospitales, es imposible ahorrar, con el desbalance que tenemos entre ingresos y precios. Nuestras grandes preocupaciones son las condiciones más elementales y cotidianas. Todo esto es frustrante después de haberme siempre comportado bien.

Me muevo en un círculo de personas envejecidas que van disminuyendo, la pérdida de amigos es cada vez mayor, muchos se van para Miami y otros para el cementerio y la relación con los jóvenes es reducida, porque tienen otros intereses y pocos son los que gustan de dedicarnos tiempo, a lo que hay que sumar la imagen que tienen de nosotros como un estorbo, en sentido general, y que piensan que con nuestra desaparición mejorarían algo sus condiciones de vida.

En los años sesenta, como consecuencia de las grandes emigraciones, mi generación perdió gran parte de la familia y amistades. Comenzamos a construir nuestra nueva familia, nos volvimos a hacer de buenas amistades y en los años 90 volvimos a quedarnos en cero.

Finalizando el año 2000 logré viajar a Miami y allí me reencontré con la familia perdida y con amigos de la infancia y adolescencia que se fueron del país por el plan Peter Pan con un letrero en el pecho, ya todos están jubilados y gozan de un buen nivel de vida: tienen buenas casas y modernos autos. Me fueron a ver muy bien vestidos y con gran tacto uno de ellos me regaló una linda billetera con dinero dentro, a mí, a la “bárbara” que se había quedado en Cuba.

¿Quién de verdad es el bárbaro? No hubo reproches, pero me sentí disminuida.

Aquí las clases sociales fueron sustituidas por clases de poder absoluto.

Pertenezco a una generación que quedó atrapada entre la Cuba de antes del 59, y una que al no tener que ver nada con los cánones sociales establecidos, nos convirtió en unos inadaptados, al no poder ajustarnos a este caos. Ganamos nuestros insignificantes salarios y jubilaciones en CUP y nos obligan a vivir en CUC.

Manuel el ilustre merenguero

Desde hace algunos años, este educado señor apareció en nuestro barrio, vendiendo unos riquísimos merengues. Nos contó que él vivía en no buenas condiciones, en un barrio lejano en las afueras de La Habana. Recorría, casi a diario, las calles del Nuevo Vedado, donde ya había conseguido algunos clientes.

Recientemente, hace apenas unos pocos años, en nuestro barrio aparecieron unos puntos de venta particulares de pan, biscochos, pasteles y merengues, estos últimos abastecidos por Manuel, quien también seguía recorriendo sus calles en su habitual venta ambulante.

Hace algunos meses lo perdimos de vista y todos los vecinos nos preguntábamos: ¿Has visto a Manuel? Sus ricos merengues seguían abasteciendo los puntos de venta particulares, pero ya no nos tropezábamos con él. Echábamos de menos conversar, mientras le comprábamos, con aquel hombre mayor, educado, amable y de aspecto especial.

Hoy, casualmente, después de algunos meses sin verlo, tropecé con él en uno de los puntos de venta. Intercambiamos un breve diálogo, en el cual me enteré, que su ausencia se debía a que aún, con algunos años de jubilación, había decidido aceptar la proposición de retornar a impartir clases en la Universidad de La Habana, donde había sido durante años profesor, pero que su apoyo salarial seguía siendo la venta de merengues, cuya familia le enseñó confeccionar.

En mi planeta Cuba es muy común encontrar a un ilustre y añejo profesional viviendo, no de su salario o jubilación en CUP, sino de sus trabajitos particulares, cuya ganancia es en CUC. Esta doble moneda, así como los bajísimos salarios y jubilaciones recibidas, nos hacen cada día más difícil la sobrevivencia, detalle éste que no está planteado en ningún artículo del lamentable proyecto de la nueva Constitución.