Primera huelga tangible de brazos caídos

A consecuencia de las nuevas regulaciones burocráticas respecto a los trayectos de taxis colectivos, se ha producido la primera huelga de brazos caídos tangible. Desde luego, que este tipo de huelga existe hace ya muchos años en nuestro país, debido a los miserables salarios percibidos por los trabajadores del sector burocrático y de servicios. El lema principal ha sido: “el gobierno se hace el que nos paga y nosotros nos hacemos los que trabajamos”.

La más conocida de este tipo de huelga ha sido la de los llamados boteros (autos de los años 40 y 50) convertidos en taxis. Al regularle los precios según los tramos establecidos por la burocracia cubana, los choferes de los mismos se han negado a recoger pasaje en los tramos cortos que se han fijado en 5.00 pesos, de la llamada moneda nacional. No es rentable para un chofer que paga una alta tarifa al estado por su licencia, dar una carrera corta por 5.00 pesos, pues esos le vienen representando unos 0.25 CUC, que no les sirve en absoluto para cubrir los altos precios de la gasolina o el petróleo utilizado, sin contar que, cuando un auto frena, gasta gomas, batería, le tiran las puertas los clientes que se suben o bajan del mismo y, al arrancar, consume más combustible. Una goma de automóvil en este país cuesta aproximadamente 160.00 CUC, algo similar es el precio de un acumulador y las bujías se venden a casi 3.00 CUC cada una, por solo mencionar algunas piezas.

Estos boteros estaban resolviendo en parte el gran problema del transporte urbano. Al aplicárseles estas nuevas regulaciones, el resultado ha sido el incremento del número de usuarios en los ómnibus, teniendo como resultado el empeoramiento del transporte.

¿Por qué esos mismos burócratas, que dicen haber aplicado estas regulaciones para proteger el bolsillo de los ciudadanos de a pie, no se dedicaron a rebajar los altísimos precios de la comida en moneda nacional y, sobre todo, la que se vende en moneda convertible? Obviamente, ellos tienen garantizado por el Estado auto, gasolina y piezas de repuesto y no sienten en su propia carne las necesidades y problemas que sufre la población cubana.

En definitiva, el botero no te obliga a ser su cliente, quien en realidad te obliga es el Estado, que no ha atendido ni resuelto en todos estos años los grandes problemas del transporte en nuestro país.

La insalubridad pública

Mucho se alaba en nuestros Medios a la salud pública cubana. Este es un tema que les llama mucho la atención a los extranjeros que visitan nuestro país, debido a la propaganda gubernamental y las estadísticas proporcionadas oficialmente a los organismos internacionales, sobre el cual el turismo muestra marcado interés.

Son dos o tres los hospitales y policlínicos exhibidos a los visitantes, para lo cual están “debidamente preparados”. Aun así, y lo sé por experiencia propia, no están en las condiciones óptimas que debían.

Me sentí “afortunada”, cuando por primera vez en todos estos años, tuve que acudir a uno de estos centros “modelo” para recibir un tratamiento de fisioterapia, debido a dos tremendas caídas que me di, a consecuencia de las calles y aceras rotas o en muy mal estado, que proliferan en nuestra ciudad.

El personal que atiende este departamento es bueno, amable y preparado, pero no existen realmente las mejores condiciones para propiciar el tratamiento. A este departamento acuden numerosas personas, que han sufrido algún tipo de accidente o simplemente el almanaque les ha caído encima.

Desde la salita de espera, al departamento de fisioterapia, hay un pasillo por donde deben pasar todos los pacientes, en su mayoría ancianos con muletas o bastones, y evadir un perenne charco de agua, donde incluso las mascotas del policlínico vienen a beber. También, de los dos baños existentes en la sala de espera, solo uno está en función, el de las damas, al que

los caballeros acuden también .

Los distintos cubículos donde se aplica la fisioterapia, están adornados por cortinas raídas y sucias, algunas de ellas medio descolgadas. También los muebles de dichas consultas están en su mayoría cubiertos de polvo. Al parecer, no existe personal de limpieza o, sencillamente, le pagan tan poco que bien poco hacen. Como si no fuera suficiente, los desechos biológicos se depositan en los tanques recolectores de basura directamente, sin colocarlos en bolsas de desperdicios cerradas o incinerarlos, como debiera ser.

Imagínense, si este es un policlínico de los que muestran a extranjeros (solamente sus mejores áreas), ya pueden imaginar cómo está el resto de los que nos tocan a los ciudadanos de a pie. ¡Y ni qué decir de los hospitales, estos están peor

Dirigencia y Disidencia.

La dirigencia y la disidencia cada vez se me parecen más. ¿Será coincidencia o falta de experiencia?
En estos mismos instantes, si de pronto se convocara a elecciones libres en mi planeta Cuba, supervisadas por la ONU u otros países, yo no sabría por quién votar.
Últimamente, lo que más veo y oigo entre los disidentes es de viajes al extranjero y compra de pacotilla y de que si Fulano “se quedó”. No oigo hablar mucho de organizarse y reunirse para ir haciendo conciencia entre vecinos y amistades, con el objetivo de ganar adeptos.
La población cubana, en general, no conoce a ninguno de los líderes de los múltiples grupos existentes. Ni siquiera sus vecinos saben en realidad quienes son y a qué se dedican, a menos que la Seguridad del Estado los visite para alertarlos contra ellos y les dé una falsa panorámica sobre los mismos. Desde luego, el gobierno se aprovecha ampliamente de la falta de Internet que, intencionalmente, nos ha impuesto.
Cada vez, lamentablemente, la disidencia se divide más. Todos aspiran a ser “cabeza de ratón”, pues no se resignan a ser “cola de león”. Los jefes de grupo son los que reciben la ayuda económica del exterior y la distribuyen a su manera, así como también los cursos y viajes a diferentes eventos en distintos países, cuyos contenidos no transmiten a nadie. Esto sin contar con aquellos que se han fabricado un expediente de peligrosidad y, después, en la primera oportunidad, se marchan definitivamente del país. Al parecer, sin darse cuenta, le están dando por la vena del gusto al gobierno.
¿Cómo es posible cambiar los destinos de un país, si los grupos opositores de dentro de la isla están distanciados unos de otros y, por ello, les es tan difícil dedicarse con más efectividad a divulgar las ideas democráticas entre la población?
Es hora ya de recapacitar y limar todo tipo de asperezas y tratar de unirse, obviando las diferencias, para denunciar los problemas más acuciantes que sufre la población cubana, tratando de buscar solución a los mismos. Estar divididos es complacer al gobierno, cuya política desde un principio ha sido precisamente: divide y vencerás.

A todos mis seguidores

Les deseo lo mejor para este año 2017.

Estoy desde hace días sin Internet debido al “duelo inducido” y a los días feriados. Espero los pequeños amagos gubernamentales de cambios, que se están produciendo con mucha lentitud, este año se aceleren y se produzcan de verdad los grandes cambios económicos que el país necesita para salir del estancamiento y depresión en que está sumergido.

Un abrazo a todos y mucha salud, paz y prosperidad

Después del duelo, luto inducido

Después de los 9 días de duelo nacional, pensamos que íbamos a respirar un poco de tranquilidad en nuestras fiestas navideñas entre familiares y amigos, pues a nivel estatal son prácticamente ignoradas.

Una vez más nos equivocamos, cometimos el error de hacernos a la idea de que el gobierno nos permitiría disfrutar un poco de alegría a fin de año, pero no es así.

Se han suspendido todas las fiestas populares que estaban programadas, entre ella las más masivas y esperadas: las tradicionales y famosísimas parrandas.

La televisión sigue enlutada y sobresaturada de mensajes ideológicos obsoletos. Los presentadores y locutores mantienen un vestuario austero de luto o medio luto, al igual que los cantantes y grupos oficialistas, así como los extremistas representantes de la cultura.

La población cubana, en general, ha convertido sus televisores en pantallas monitor, donde conectan memorias flash o discos DVD con copias del famoso paquete, que contiene todo tipo de programas extranjeros como películas, series, novelas, programas de competencia, etcétera, pues no hay nada agradable ni nuevo que ver en la programación estatal.

Ahora, para colmo, se rumora con mucha fuerza, que de nuevo estará prohibida la venta de bebidas alcohólicas en tiendas y restaurantes a partir del 21 de este mes hasta el 2 de enero del 2017, con sus desagradables consecuencias, ya experimentadas durante el duelo para aquellos que la desobedezcan.

Así pues, sin tomar en cuenta a la opinión pública, como es costumbre, el gobierno, que se muestra inseguro, nos impone después de un duelo de 9 días, un luto que posiblemente dure hasta el 2 de enero venidero, fecha en que se celebrará un desfile militar en honor al fallecido, que aún después de muerto parece seguir gobernando.

Nota: La página web “compradetodo” de la Corporación Cimex anunció ayer que serían retiradas de la misma la venta de cenas y bebidas, aunque en el noticiero nacional de TV anoche, en contradicción con esta publicación, aseguraron que estas ofertas estarían garantizadas.

¿Duelo o toque de queda?

El sábado 26 de noviembre del presente año sonó mi teléfono casi a las dos de la madrugada, lo tomé asustada, pues por lo regular a esas horas se esperan malas noticias, en realidad no fue así, era una amiga para informarme de la muerte de Fidel. Eso me tranquilizó, pues teniendo a mi familia fuera de Cuba, pensé lo peor.

La noticia no me produjo ningún tipo de sentimiento: ni lástima ni alegría. Era algo que ya se estaba esperando y que muchos deseábamos acabara de ocurrir.

Me sorprendió, eso sí, que Raúl diera tan rápido conocimiento público del suceso. Siempre pensamos que era algo que se nos ocultaría por un tiempo, y que nos enteraríamos por los parientes y amigos que están fuera del país. Pero las redes sociales y el impacto inmediato que estas ocasionan, pienso, fue lo que hizo reaccionar así al actual presidente.

Han decretado un duelo nacional de nueve días, algo a mi entender bastante exagerado. Dicen que para que todos puedan despedirse y rendir tributo ante sus cenizas. Estoy convencida que la mayoría de los que acudirán a hacerlo, no irán espontáneamente, sino que serán llevados al lugar por la UJC, la Universidad, la CTC, la FMC, los CDR y todas las demás organizaciones de masas gubernamentales, con que cuenta el país y están bajo la dirección del gobierno, aunque éste declare públicamente que no lo son, lo cual es totalmente falso.

La televisión tiene todos los canales en cadena, con programas que transmiten solo imágenes del desaparecido, enalteciendo la personalidad de un líder que falleció en pleno declive. Únicamente se muestran sus episodios “exitosos”. No existe un solo programa infantil dedicado a nuestros niños, por lo que están obligados también a guardar un luto impuesto.

Han prohibido todos los espectáculos públicos y culturales. Se suspendió el tan anunciado y único concierto del tenor español Plácido Domingo, el cual viajó a nuestro país trayendo consigo a más de 500 invitados, lo cual se debe haber convertido para él en un “desconcierto”. También se ha prohibido la venta de bebidas alcohólicas en los restaurantes gubernamentales y privados, así como en todas las tiendas del país.

Tengo conocimiento de que están visitando los locales de alquiler de habitaciones privados, para averiguar si, entre los huéspedes, hay algún inquilino periodista.

La ciudad está prácticamente desierta en las noches. Esto, en realidad, ¿es un duelo, o un toque de queda? Saque usted sus propias conclusiones.

Don’t worry about Trump

Las preocupaciones en “mi planeta” por las elecciones en EEUU están fuera de control.

Muchas personas se acercan a mí, pues saben que asisto a “la buena Internet” dos veces por semana, algo extraordinario aquí, para preguntarme, con mucha preocupación, cómo están las estadísticas presidenciales entre la Clinton y Trump, pues nadie con dos dedos de frente hace mucho caso a los Medios cubanos ni tampoco a la TV venezolana Telesur, ya que ambos son más de lo mismo.

Mi respuesta puede estar equivocada, pero siempre digo lo mismo: Ni Trump ni la Clinton van a cambiar nada en Cuba. Tampoco se deben preocupar por lo que haga Donald si sale presidente, pues en EEUU, el que ocupa ese cargo, no puede hacer y deshacer a su libre capricho, como se hace aquí, donde funciona el “ordeno y mando” y el poder legislativo es un simple coro para aprobar todo lo que plantean las autoridades. Allá se respeta a la Cámara y al Congreso, que son precisamente los que controlan las acciones de los gobernantes.

Los cambios en Cuba dependen fundamentalmente del gobierno y de los ciudadanos. Mientras aquí las autoridades se nieguen a aceptar la democracia como opción y se sigan escudando tras mentiras tales como el bloqueo, la indemnización y la devolución de la Base de Guantánamo, componentes éstos que conforman “la hoja de parra” que utilizan para ocultar sus fracasos, nada va a cambiar. Mientras los ciudadanos no participen activamente en la exigencia de cambios, nada va a suceder.

En vez de especular tanto sobre las elecciones estadounidenses, asunto éste que concierne a los ciudadanos norteamericanos, deberíamos ocuparnos de divulgar entre nuestras amistades y vecinos, las verdades sacadas de Internet, para irles retirando la venda que tienen cubriéndoles ojos y oídos desde hace 58 años. Mi abuela María solía decir: la caridad empieza por casa.

Así pues, los que más debe preocuparnos es exigirles a nuestros gobernantes y no bajar la cabeza y aplaudirles por miedo, pues entonces seguiremos enfrentando y padeciendo nuestros ya acostumbrados males, de los cuales, de una u otra forma, todos los cubanos de aquí y de la Diáspora somos responsables.

Don’t worry about Donal Trump o Donald Duck, da igual!