Persiguiendo los efectos y no al causa

El resurgimiento del transporte privado en nuestro país, con un enorme parque de “almendrones” (autos viejos), se ha ido incrementando durante estos últimos 30 años, debido fundamentalmente al deterioro y merma cada vez mayor del transporte estatal.

Durante todos estos años de régimen totalitario el número de ómnibus en todas las provincias del país ha ido disminuyendo, a causa de la falta de mantenimiento y la carencia de piezas de repuesto, así como el mal estado de las carreteras.

Por otra parte, los bajísimos ingresos de los trabajadores y empleados públicos, han hecho que la mayoría de estos arreglaran y pusieran en funcionamiento autos americanos de los años 40- 50 y, posteriormente, los famosos Ladas soviéticos, para convertirlos en un modo de vida para la economía familiar. Incluso muchos profesionales de la medicina, en sus horas libres, se dedican a “botear” en sus viejos autos, ya que los salarios que devengan apenas les alcanzan para cubrir sus necesidades más perentorias.

¿Por qué ahora de nuevo esta persecución contra los taxistas cuentapropistas, si al final ellos son los que están aliviando el problema crucial del transporte, que el Estado no ha podido resolver en 57 años? Ninguno de ellos le pone una pistola al pecho a los clientes, para que le paguen la suma de dinero requerida.

Si el gobierno, en vez de gastar tanto dinero en propaganda política y proselitismo exterior, hubiera invertido esos recursos en mejorar el transporte, bajar los precios del petróleo y la gasolina, así como los exorbitantes precios de las piezas de repuesto, los particulares también hubieran rebajado sus tarifas. Todo esto es un problema de oferta y demanda. Entonces, ¿por qué no dar fin a todo este acoso a los “efectos” y no a “la causa” de todo este descalabro social?

Aire “arrinconao” y “música indiscreta”

Estamos atravesando, según comentarios callejeros de los ciudadanos de a pie, por un nuevo período especial, aunque el gobierno reiteradamente lo niega a través de los Medios y lo llama “situación difícil de la cual nos recuperaremos”.

Basta observar las paradas de los ómnibus repletas de personas, en espera del ansiado vehículo que las trasladarán al trabajo, al hospital o a las playas. La falta de petróleo y de piezas de repuesto son las causas principales de estos “embotellamientos”. Es por ello que muchas personas se ven obligadas a acudir a la alternativa de los boteros (taxis privados), que aunque caros, están resolviendo el problema creado por la falta de transporte urbano, responsabilidad ésta del gobierno.

Otra situación que nos están golpeando, aparte del insoportable calor y los famosos polvos del Sahara, es la falta de abastecimientos de productos y de aire acondicionado, en las llamadas tiendas de divisa.

En algunos de estos estos inmuebles, sobre todo en los pequeños, la ausencia de climatización, hace que las colas (filas) se incrementen, así como el descontento de la población.

Los empleados de estos comercios, que trabajan 8 horas sin las condiciones apropiadas, tienen que limitar el acceso de público de dos en dos a estas instalaciones, para poder atenderles. Una vez dentro, los clientes tropiezan con otro gran inconveniente: no hay jabas (bolsas). Esto demora el proceso de compra-venta y hace que surjan malestares y protestas, por parte de los que esperan su turno.

Es de suponer que, en circunstancias como éstas, debería haber una compensación en los precios, rebajándolos, por la ausencia de servicios incluidos, tales como el aire acondicionado y las bolsas para transportar los productos adquiridos, cuestión ésta que, por lógica, influye en los valores de los artículos, amén de que en ocasiones estas dificultades vienen acompañadas de un “estridente reguetón” como fondo musical, salido del teléfono de algún cliente en espera, o en el caso de los ómnibus, del reproductor de música del chofer, en un transporte desbordante de público alterado y sudoroso.

Verano 2016, como para no salir de casa!

Barrio sucio unoEste verano se ha presentado como uno de los más calurosos desde 1880, según comentarios de la radio.
Además de este castigador sol y la invasión de polvos del Sahara, en un país donde prácticamente no hay aire acondicionado, las pocas tiendas de divisa y oficinas gubernamentales que poseen dichas instalaciones, tienen órdenes de no conectarlos para ahorrar electricidad, debido a las tremendas dificultades por las que está pasando el país con el suministro de petróleo.
Los pocos ómnibus que circulan por nuestras avenidas, pasan abarrotados y se “vuelan” las paradas oficiales, donde se acumula un público sudoroso y contrariado, pues estar casi una hora o más esperándolos, se ha hecho normal.
Es cierto que existe una amplia programación de recreaciones estivales oficialistas para niños, jóvenes y adultos, en museos e instalaciones gubernamentales, todas ellas, eso sí, vinculadas, por mandato, al cumpleaños 90 del anciano líder.
Las calles están sucias, llenas de baches y aguas albañales, las instalaciones recreativas y los cines no tienen aire acondicionado, existe una gran deficiencia en el abastecimiento de  refrescos, agua mineral, cerveza, helados y otras “chucherías” en la mal llamada moneda nacional (CUP), ya que la mayoría de estos productos, cuando los encuentras, es en moneda dura (CUC), haciendo que todo ello  dificulte aún más el acceso a éstos por la mayoría de la población.
Quedarte en casa, frente al televisor y con un ventilador a tu lado, ingiriendo de vez en cuando agua hervida, es otra opción, siempre y cuando puedas ver películas y series obtenidas en el mercado particular, pues al menos éstas no están “contaminadas” con la celebración repetitiva y constante del cumpleaños 90 del “Cimarrón Mayor”, como lo calificara recientemente en TV un dirigente cultural, tratando tal vez de halagarlo, sin valorar adecuadamente el significado del calificativo: los cimarrones eran esclavos que abandonaban las dotaciones y siempre estaban huyendo escondidos en los montes.

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Ponle todo al noventa!

No se trata de la lotería ni la charada, todo lo contrario, se trata de un derroche absurdo y lamentable de un ataque violento y viral del “culto a la personalidad”.

Recuerdo que a inicios de los años sesenta a algún “guatacón” del gobierno, se le ocurrió sacar una estampilla de correos con el rosrto de Fidel guerrillero, y éste, casi de inmediato, en un gesto que ahora considero “mediático”, lo mandó a retirar.

Sin embargo, con el paso del tiempo fueron apareciendo fotos  del “máximo líder” en oficinas públicas, centros laborales,  fábricas y escuelas. Los Medios giraban todos alrededor de su figura y el líder se fue haciendo el de “la vista gorda”, pues al parecer se sentía complacido. Su ego fue creciendo cada vez más.

Desde enero del presente año 2016, no ha transcurrido un solo día del calendario, en que la prensa plana, la radio y la televisión dejen de hacer alusión al 90 cumpleaños del “líder eterno”.

Por solo citar algunos ejemplos: En el Consejo Nacional de la CTC, en un país donde existen tantos  y diversos problemas laborales que afectan al trabajador, la CTC consideró entre las tareas más importantes del movimiento sindical, el homenaje al líder indiscutible de la Revolución, en sus noventa años.

Por otra parte, los trabajadores forestales celebraron su día, plantanto noventa cedros, como muestra de respeto a las “ideas y legado” de Fidel.

Hasta la “renovada” Feria de La Rampa, en su edición XVII estará dedicada al 90 cumpleaños del líder.

Así esta sucediendo en todas las esferas culturales, políticas, y laborales de nuestro país, pues la alta dirigencia exige y prioriza vincularlo todo al “estilo norcoreano”, al cumpleaños 90 que esperan celebrar este 13 de agosto.

Campaña contra el mosquito.

Pariódico Tribuna PeriodicoEn mi planeta Cuba el dengue lo trajo la insalubridad y a ésta la trajo la revolución. La desidia y el abandono hicieron que el mosquito Aedes Aegyptis proliferara en los edificios abandonados por desplome, en los salideros del sistema de acueductos, en los cúmulos de basura sin recoger, en las latas y bolsas plásticas que pululan por los solares y espacios abiertos de la ciudad.

Ahora la campaña publicitaria para acabar con el mosquito ha devenido casi en un chiste. El gobierno culpa a los ciudadanos de la existencia del mismo, atacan a  los efectos, pero no a las causas.

Es bueno que usted se lea detenidamente esta nota publicada en el semanario Tribuna, y me diga honestamente si esto es serio o es un chiste que “se les fue”.

Cien contra una.

Durante la reciente celebración de la III reunión del Consejo Nacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), se manejaron términos y conceptos arcaicos, que fueron desempolvados por complacencia, a raíz de la reaparición en la palestra pública del anciano líder de la revolución.

La reunión se celebró, como invocando a viejos fantasmas, justamente en el mismo lugar donde éste pronunciara hace 55 años aquellas “palabras a los intelectuales”, desatando la gran “cacería de brujas” que sentó las bases de nuestra ideologizada política cultural.

Durante esta reunión, los miembros de la Comisión Permanente de Cultura, Turismo y Espacios Públicos dieron a conocer, en nombre de dicha organización, una declaración que expresa como “los escritores y artistas cubanos, reaccionamos con sorpresa, estupor e indignación ante imágenes de la recepción a los viajeros del Crucero Adonia, que arribó a inicios de este mes de mayo a la terminal portuaria de La Habana. Muchachas en traje de baño que reproducen la enseña nacional y remedan, con sus movimientos, uno de nuestros ritmos tradicionales, ofreciendo una versión deplorable a quienes por primera vez visitan Cuba”.

La alternativa ofrecida por el crítico Rolando Pérez Betancourt, ante la posibilidad de la penetración ideológica debido al restablecimiento de las relaciones entre EEUU y nuestro país, fue “no cogerle miedo al vampiro, sino preparar una bala de plata para matarlo”.

Parece que Betancourt no recuerda que los primeros que abusaron del uso de nuestra enseña nacional fueron precisamente los dirigentes de nuestro país, aceptando firmar una bandera cubana el líder de la revolución, en la escalinata de la Universidad de La Habana, presentada por el máximo dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas en ese momento. Tampoco que, desde hace tiempo, es usual enarbolarlas con la figura del Ché impresa en ellas, así como que otras tantas permanecen colgadas, sin ton ni son, dentro de locales comerciales y oficinas y detrás de los ventanales de cristal de algunas entidades estatales, a modo de cortina para impedir el paso del sol y otras se desflecan y destiñen en fachadas de inmuebles gubernamentales, sin que a nadie se les ocurra quitarlas y resguardarlas.

Acorralar una bandera de EEUU por un centenar de las nuestras, según propone dicho crítico, es no percatarse de nuestra realidad. Quizá desconoce que nuestra bandera tricolor (made in China) solamente se puede adquirir en las tiendas de divisas, o sea en CUC, moneda ésta a la que solo tienen alcance unos pocos afortunados.