Un paseo sui géneris

Tengo una amiga, a la que no le gusta mucho conducir por lugares a los que no está acostumbrada. Tampoco le gusta dar marcha atrás, ni parquear entre dos carros.

Hace un par de días llamó a mi esposo para proponerle que la lleváramos al Rincón y pagar una promesa a San Lázaro. Nos hizo la boca agua con el premio a posteriori: un rabo encendido en su casa con cerveza. De cualquier forma, con rabo ó sin él, la hubiéramos llevado: es nuestra amiga y también nosotros teníamos deseos de dar el paseo. Como quiera que ella ponía el carro y la gasolina, pues mejor, que mejor.

Durante todo el trayecto pudimos, con dolor, observar el deterioro de las carreteras, los caminos, las casas y el de las personas, por supuesto. Estuvimos atentos todo el recorrido tratando de reconocer los antiguos lugares encantadores que vivían aún en nuestro recuerdo.

En fin, cuando llegamos al parqueo del Santuario, apenas pudimos bajarnos del Tico, los vendedores que nos vieron llegar gritaron: ¡vaya, llegó la gente de Hialeah! No sé si se confundieron por el auto, la vestimenta nuestra, en fin, nos rodearon tratando de vendernos todo tipo de objetos, velas, estampitas, santicos, etc. A duras penas logramos librarnos de ellos y avanzar hacia la iglesia. A la entrada del templo había colocado un cartel muy bonito y bien hecho donde describían ciertas prohibiciones y las ilustraban para aquellos que no supieran leer:

SE PROHIBE ENTRAR AL TEMPLO COMIENDO

SE PROHIBE ENTRAR FUMANDO

SE PROHIBE ENTRAR BEBIENDO

SE PROHIBE ENTRAR CON BLUSAS ESCOTADAS

SE PROHIBE ENTRAR CON SHORTS Y EN CHANCLETAS

RECUERDEN QUE ESTA ES LA CASA DE DIOS

Pero bueno, eso no fue nada. Al regreso, sorteando como bote a la deriva todo tipo de baches que hacían al carro tambalearse como un borracho, logramos salir de allí y llegar a Santiago de las Vegas. Estábamos muy entusiasmados por ir al jardín La Begoña, precioso según ha salido en reportajes por la TV. Yo en particular estaba emocionadísima al pensar en las orquídeas. Cual no sería nuestra sorpresa, al ver que aquel hermoso vergel estaba en un total estado de abandono. Salieron a recibirnos unos famélicos perros que apenas si nos podían ladrar. Nos fuimos de allí muy defraudados; pero enfrente, justo ahí delante había un agro ¡Aleluya! Ahí si que deben de haber cosas, pues estamos en el campo. Qué va, apenas unas zanahorias anémicas y raquíticas a 28 pesos la libra. Les puedo jurar que no estaban fileteadas en oro, no señor solamente en tierra; los pequeños ajíes cachucha que desde Gustav y Ike nunca más se vieron, igual a 28 la libra y unas apenas desarrolladas cebollas a 22 la libra. Aún así, nos proporcionaron tremenda alegría: no regresaríamos a casa con orquídeas, pero al menos podríamos sazonar nuestra comida, ya que en la Habana, na nai na nai.

Lo mejor de todo fue cuando ya nos retirábamos con nuestro pequeño, pero costoso paquetico, cuando de repente, ante nuestra vista en el parqueo, apareció otro letrero, éste, a diferencia del de los curas, en un pedazo de cartón pintado como quiera:

PROHIBIDO CAGAR EN ESTA AREA.

Bueno, le dije a mis acompañantes, si no se puede en esta área, seguro se podrá en otra.

Regresamos a la “civilización” muertos de risa con la experiencia vivida y eso si, muy reconfortados espiritualmente, porque le pudimos dar las gracias al viejo Lázaro por los dones recibidos y pedirle además que nos ayudara” en lo que tu sabes”

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5 pensamientos en “Un paseo sui géneris

  1. Pingback: A One-of-a-kind Trip « KC Test

  2. Me gusta su estilo. Como vivo en el extranjero hace muchos años, me gustaría que hurgara más en esa realidad tan terrible que la rodea, y que la plasme en sus post. Cuando se vive afuera, ese mundo lleno de basuras en las calles, lleno de obscenidades por todas partes y de represión por dondequiera, a nosotros se nos olvidan los detalles. Desde luego que, las noticias de Cuba nos traen muchas cosas, pero no tanto los detalles que leo con avidez en los escritos desde la isla. Me gusta también su pintura, excelente.
    Siga escribiendo.
    Saludos.
    Asdrúbal

  3. Hola Asdrùbal, me agrada mucho que alabes el estilo de Rebeca Monzó, mi amiga de muchos años atràs. Siempre supe su sagaz y elocuente estilo para dibujar con la palabra, las cosas mas soeces de la vida, solo te hago una observaciòn, lo que muestra aqui no son pinturas, sino exquisitos trabajos artìsticos de Patchwork, que son reproducciones de pinturas de artistas famosos como Picasso, Frida Khalo, Mariano Rodrìguez, Portocarrero y muchos otros. De hecho ella es “La Reina del Patchwork Cubano” y lo realiza en distintas texturas textiles, con sus manos, ingenio y literalmente “por el ojo de su aguja” que te dejan en comparaciòn, con la boca abierta ya que superan en ocasiones a su inspiraciòn, por el grado de su intensidad.

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