El “ataque” a la croqueta

En mi planeta, desde hace más de cuatro décadas, apareció una croqueta, cuya fórmula hasta hace muy poco se mantuvo en secreto. Durante muchos años se vendió a granel. Ahora, desde hace un tiempo, decidieron envasarla en sobres de nylon y ponerle un nombre. En sus inicios el pueblo las bautizó como croquetas de ave, averigua de qué son, otros le dicen aviadoras, porque se pegan al cielo de la boca. Ellas poseen una pigmentación rosado fuerte, que aún desconocemos a que se debe; pudiera ser el color de la vergüenza. Muchas personas también las han llamado salvavidas, ya que en innumerables ocasiones han pasado a ser el plato fuerte de cualquier cena familiar. Desde entonces, estos artefactos alimenticios se venden en las pescaderías, aunque nada tengan que ver con los productos del mar: A falta de pan, ¡casabe!

El arribo de ellas, siempre genera alegría, broncas, desórdenes en la cola, etcétera. De ahí el origen de la frase que da título a este post. No son sabrosas, pero constituyen el alimento o la merienda de la inmensa mayoría de la población, porque cuestan solo 50 centavos cada una. Siempre que se vea un gran número de personas frente a las pescaderías, no es porque estén esperando el pescado, que casi nunca lo hay y es extremadamente caro; es sencillamente debido a la expectativa de la llegada inminente de éstas heroínas.

Se han hecho tan populares, ellas mismas, como las grandes conglomeraciones que genera su espera. En el argot popular se ha introducido un término muy simpático para describir determinadas situaciones. Por ejemplo, cuando una persona está histérica, se dice que le dio el ataque a la croqueta, igual cuando un niño tiene perreta, o se formó una broca, todo el mundo dice: ¡Ñooo!, le entró el ataque a la croqueta.

Perdón amigos, por el momento debo dejarlos. Es hora de entrar a la cocina e inventarme el almuerzo nuestro de cada día, antes que de mi también se apodere el síndrome de el ataque a la croqueta.

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3 pensamientos en “El “ataque” a la croqueta

  1. Mira que han resistido “las jodias” croquetas!!!!!Todavia me acuerdo de ellas y me dan escalofrios. Y pensar que mi hijo las preferia a las que le hacia yo (con bechamel y todo) era pa’ matarlo!!!!!

  2. Las croquetas que se podían conseguir a finales de los 60s parecían ser de harina sola, es decir, croqueta de ná, que siguió muy de cerca a esos otros inventos de la nutrición cubana, el pan con ná y el agua con azúcar.

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