El rescate de Margarita

No es bonita (según los cánones perrunos), pero reúne las tres cualidades fundamentales por lo que me hice cargo de ella: es hembra, sata y abandonada. No la podía dejar en la calle, eso ya estaba interfiriendo en mi buen dormir. Tampoco podía hacerme cargo de ella y su cachorro, pues ya tengo un mini zoo en mi casa. Estuve hablando con muchas personas persuadiéndoles para que se quedaran con la hijita, pero ni modo. Todo el mundo está muy preocupado con la comida y, además aquí en mi planeta no hay cultura de mascotas.

Lamentablemente todos los días se encuentra algún que otro animal abandonado. Eso da mucho dolor, al menos a mí. También es preocupante, pues con el tiempo, esos animalitos abandonados se van convirtiendo en portadores de enfermedades.

Se dice que aquí existe una sociedad protectora de animales. Lo cierto es que como todas las cosas nuestras, tampoco funciona. A veces veo carritos modernos con el logo de la sociedad, correr de un lado a otro, pero cuando usted llama para denunciar que hay un animalito abandonado, le dicen sencillamente que no se pueden ocupar.

Hoy, cuando al llevarle la comida, me enteré que su cachorrita había muerto, la traje para casa y antes de subirla a mi apartamento, en el garaje del edificio la bañamos y le quitamos todos los bichos. Ya mi esposo, previendo lo que se avecinaba, le había hecho una casita que recién terminó. Margarita y mi otra perra Lucky (que llegó a mi casa en circunstancias similares), se olfatearon, gruñeron un poco, pero pronto se les pasó. Ahora andan jugando las dos en la azotea. Margarita se ve un poco triste, pero muy agradecida. Lo muestra su expresión corporal. Cuando uno se le acerca se para en dos patas y menea el rabito. Pienso que pronto se sentirá como en su casa, en fin es la primera vez que realmente va a tener un hogar. Ella fue traída al barrio por unos obreros constructores de casitas de bajo consumo para dirigentes medios (microbrigadas), para hacerse acompañar por el animalito en las noches de guardia. La bautizaron con ese nombre. Una vez terminada la micro (como decimos aquí), se largaron y dejaron a la perrita abandonada a su suerte. Fuimos desde entonces los vecinos, los que empezamos a ocuparnos de ella.

Ya el lunes vendrá el veterinario a vacunarla y desparasitarla. En un final, una mascota, es un miembro más de la familia. Hoy voy a dormir mejor, después del rescate de Margarita.

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2 pensamientos en “El rescate de Margarita

  1. Tu como siempre, Rebe. Yo escribo est comentario con Gaby al lado, la perrita de raza brasilera que costo un ojo de la cara en Brasil y otro para traerla, pero no podemos vivir sin ella. Y Sandy,el perrito que rescato Livia del maltrato en Centro Habana, termino viviendo como un principe en el sur de Brasil. Todavia existe, deb tener como 15 o 16 a;os.
    Un abrazo, Mari

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