En días como hoy.

Meme con la Fornés

De nuevo un domingo y otra vez conectando mi viejo GE para, so pretexto de darle mantenimiento, escuchar el único programa de radio en mi planeta que suelo soportar: Memorias, amén de que aprovecho para mover el esqueleto, bailando sola como Isadora.

En cuanto se calentó, (es de tubos) comencé a escuchar algo que me dejó agradablemente impactada: En días como hoy, por Meme Solís. Esto llamó grandemente mi atención, pues, desde hacía muchos años no se escuchaba su voz por la radio. ¿Será que también volveremos a escuchar nuevamente a la Guillot o a Celia Cruz? Eso sería una gran noticia, pues denotaría que realmente algo está cambiando.

No soy de las personas pesimistas que todo lo ven gris, pero tampoco soy de las que se ilusiona con cualquier tontería. Cuando más entusiasmada estaba con mis coreografías, entró Fernando con una expresión entre asombro y disgusto. Había ido a la shoping a comprar picadillo y resulta que el paquete que hasta ayer costaba 1.10 CUC, hoy está a 1.70 y el de 2.20 está a 2.80. Así, como por arte de magia, de un momento a otro le habían aumentado nada más y nada menos que 60 centavos de CUC, lo que equivale a 12.00 pesos, algo más que un salario medio diario.

Pero insisto como soy persona de mente positiva se me ocurre pensar que más pronto que tarde esto va a cambiar quieran o no y eso ocurrirá un día de estos, como dice la letra de la canción.

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Todo por un puto documento

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Hoy mi amiga, se despertó temprano y de muy buen ánimo. Debía emprender un peregrinaje y ella lo sabía. Necesitaba enviarle a su primo, que vive fuera de nuestro planeta, un certificado de nacimiento. Se calzó un par de zapatillas previendo las largas caminatas que debía dar, pues el transporte está cada vez peor.

Logró, haciendo diversas acrobacias muy bien aprendidas en su época de bailarina, abordar el primer ómnibus que se detuvo en la parada. Los anteriores ni se acercaban: se detenían muy antes o muy después y había que salir corriendo a capturarlos. Experimentando todo tipo de sensaciones, logró escurrirse y apretujarse entre los pasajeros, para lograr bajar en el lugar de destino. Claro, debía continuar a pie, ya que le faltaban unas cuantas cuadras para llegar a la oficina en cuestión. Después de pedir el último y esperar un par de horas a que le correspondiera su turno, solicitó a la empleada la certificación que deseaba. Esta, con cierta pereza y toda la calma del mundo, al rato de hojear un libraco enorme, le dijo ¡ay mi niña, esto no está aquí!, tienes que ir a solicitarlo al Registro que está en Acosta y 10 de octubre.

Con toda la entereza que cabe en estos casos, mi amiga se dispuso a seguir tras las huellas del documento. Cuando después de caminar bastante llegó al otro registro, la empleada de allí, una vez comprobado el tomo y el folio, le dijo: Pero mi cielo, esto no está aquí, Está en el Registro de donde tu vienes. Diles allí que te digo yo que lo busquen bien. Yo no se que les pasa, que a cada rato me mandan a alguien equivocadamente para acá.

Cuenta mi amiga que ya a estas alturas de la historia, la sangre le hervía en las venas, pero acordándose del libro de Chopra que había leído, se sentó tranquilamente en el contén de la acera, y contó hasta veinte. Poco a poco se fue calmando. Intuía que lo peor aún no había pasado, eso vendría después, cuando finalmente tuviera el documento en sus manos y tuviera que llamar a su primo para que éste le enviara los ciento cincuenta dólares que cuesta legalizarlo, ya que el vive fuera. Aún le quedaba un gran camino por recorrer. Y todo eso por un puto documento, que en otros lugares lo solicitas por Internet y te lo envían a casa, a vuelta de correos, gratis además.

Martí, el atemporal

Óleo del pinto cubano E. Abela

Tan amado por muchos, incomprendido por algunos y tan utilizado por otros.

Martí es el instinto del amor, de la generosidad, del altruismo, del sacrificio.

En Martí era tan preponderante el impulso creador que la honda de su vida se alejaba cada vez más del centro de su yo.

-El hombre ama la libertad, aunque no sepa que la ama, y anda empujado de ella y huyendo de donde no la hay-.

-Yo no creo que en aquello que a todos interesa y es propiedad de todos, debe intentar prevalecer, ni en lo privado siquiera, la opinión de un solo hombre-.

-Todo poder amplia y prolongadamente ejercido, degenera en casta. Con la casta, vienen los intereses, las altas posiciones, los miedos de perderlas, las intrigas para sostenerlas. Las castas se entrebuscan, y se hombrean unas a otras-.

-En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en si el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana-.

Recordando al Apóstol, en el ciento cincuenta y ocho aniversario de su natalicio (28 de enero de 1853).

Tumba que llegó el animal

Este letrero llamó mucho mi atención, pues decoraba orgullosamente un Cadillac pisicorre de 1947, flamante, como si acabara de salir hoy de la agencia.

Son muchos los almendrones (autos de antes del 59) que resurgen hoy. Pujante imagen del trabajo por cuenta propia. Algunos tan vistosos y bien conservados como el de marras, otros menos acicalados pero igualmente conservados. Los hay que hasta han sido sacados del paro, a la carrera, pues su chapistería chapucera y apresurada y su pintura a mano lo denotan, pero igualmente recorren orgullosos las calles de mi planeta, brindando un servicio que ya se estaba necesitando con urgencia.

El trabajador por cuenta propia se siente feliz de poder ejercer finalmente, ese pedacito de independencia laboral, aunque para conseguirlo tenga que sacar muchas cuentas y sudar la gota gorda.

El transporte colectivo, cada vez más escaso e ineficiente, complica a grado extremo la vida laboral. Es casi imposible llegar a tiempo a ningún lugar. La mayoría de las veces, las personas, cansadas de esperar inútilmente un ómnibus y poder abordarlo, deciden caminar. Estos almendrones que con las recientes medidas económicas han proliferado, son hoy por hoy los que están resolviendo en gran medida este problema. Pero claro está, a un costo muy elevado. Hay profesionales que me han confesado que el salario completo se les va en transportarse por esta vía y que si comen y se visten es gracias a un familiar en el exterior que los mantienen, para que puedan conservar el trabajo y evitarse problemas mayores.

Honrar, honra

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Corría el mes de enero del año mil novecientos noventa y ocho. La ciudad se preparaba para un gran acontecimiento: la visita del Papa. En nuestra casa se hospedaba, en el cuartito de arriba, nuestro querido amigo, el Padre José Conrado. Fue en aquellos días inolvidables, que conocimos a Marquetti. El venía todas las mañanas a buscar a JC, para servirle de chofer. Pronto nos hicimos amigos, pues le pedíamos compartiera con nosotros el desayuno, lo cual con entusiasmo aceptó.

En esas charlas de sobremesa matinales, fue que nos enteramos de que Marquetti, como le llaman todos cariñosamente, estaba boteando, o sea, alquilaba su Lada para hacer viajes y con esto poder sustentar los gastos de gasolina y otros. Nunca olvidaré con el gusto que le untaba la mantequilla al pan, diciéndonos: -¡caballero, hacía tiempo que no me empataba con este manjar-!

Entre risas y bromas nos habló de cosas muy serias, como que el alquilaba su auto sin licencia, pero cuando algún policía lo paraba y le pedía sus papeles para multarlo, al ver su carné de identidad, le decía:- Perdona compadre, como rayos te voy a poner una multa, lo que quiero es que me des tu autógrafo-.

Mucho me emocioné ayer cuando una amiga me envió un escrito sacado de la prensa extranjera (aquí no se ha dicho nada), sobre el merecido homenaje que le rindieran en la ciudad de Miami, el 16 de este mes, donde cinco mil aficionados llenaron desde horas tempranas el stadium Rubén Darío, para presenciar un juego de softbol entre Industriales y Cuba.

Los parquímetros se agotaron, según dice el informe y hubo que suspender el juego cerca de 45 minutos para solucionar los problemas de estacionamiento. Como decimos en mi planeta, el gigante de ébano paró el tráfico en Miami.

Este es uno de los homenajes más emotivos que he recibido dijo el ex toletero de Industriales. Muchas fueron las figuras del baseball profesional, ex Industriales casi todos, que acudieron a saludarlo. Otros, imposibilitados de acudir, lo hicieron vía telefónica. Entre fotos y firmas de autógrafos concluyeron los festejos

Una vez más quedó demostrado, que no importa en que orilla te encuentres, entre cubanos no funcionan las barreras que nos tratan de imponer. Por encima de todo estará prevaleciendo ese sentimiento de cubanía que nos une, porque como bien dijo el Apóstol: Honrar, honra.

Palos de ciego

Venta a puerta de calle

Ha comenzado el año, y pululan por doquier los timbiriches, vendiendo casi todos los mismos productos, que se repiten barrio por barrio. La necesidad ha hecho sacar las mesitas a los portales y colocar en ellas, con la esperanza de obtener algún beneficio, cualquier cantidad de productos. Lo que más ha proliferado son las ventas de comestibles. Lógico, cuando falta el dinero, lo único que se vende siempre es comida: Pan con lechón, pan con jamón, pan con tortilla, pizza de queso, etcétera. El ingrediente omnipresente es el pan.

Muchas personas ya especulan sobre la falta de pan y de harina en los establecimientos. Las colas vuelven a estar presentes todo el tiempo delante de los lugares de venta de ambos artículos. Si logras adquirir pan, éste a pesar de ser caro (diez pesos la libra), no es de la mejor calidad. Casi siempre le falta la grasa o está mal horneado.

El otro día, cuando mi amigo Armando regresaba de la panadería con libra y media de pan, un señor muy limpio, aunque sencillamente vestido, se le acercó con mucha educación y dirigiéndose a él le explicó, muy apenado, que no había comido en todo el día y que no disponía de diez pesos para comprar pan liberado, que si era tan amable de brindarle un pedazo del que llevaba. Mi amigo, conmovido por tan extraña petición, de inmediato le regaló el pedazo de media libra que acababa de comprar. Muy sorprendido todavía por semejante experiencia, me comentaba lo que le acababa de acontecer. -Lo peor de todo esto, me decía, es que llevamos cincuenta años dando palos de ciego y aún insistimos en implantar modelos ya experimentados que a la larga no dieron resultado, por no preparar primero la infraestructura adecuada-.

Y tu, de qué te ríes?

Foto, Rebeca

Así se llamaba un popular programa cómico de la televisión de mi planeta. Aunque yo les aseguro que para mí, el cómico estelar, es el noticiero nacional de televisión. Cuando logro amarrarme al butacón, para ver diez minutos de este programa, esa pregunta que da título a este post, es la que me viene a la mente.

No se si me causa asombro o indignación, ver y oír cómo critican, sobretodo al vecino de enfrente. Una de las cosas que más comentarios ha provocado en el noticioso, en estos días, ha sido la famosa valla de la calle Ocho en Miami donde aparecieron los cinco héroes y que duró menos que un merengue a la puerta de un colegio, debido a la presión e indignación de la comunidad cubana en el exilio. Eso es intolerancia, es cierto, pero hablar de la paja en ojo ajeno y no querer ver la viga en el propio, me indigna mucho más. Yo quisiera saber si aquí en mi pequeño planeta permitirían colocar una valla pidiendo la libertad de los presos políticos que aún languidecen en las cárceles, sin condiciones de higiene y de ningún otro tipo, a diferencia de los de la valla en cuestión, que juegan ajedrez por Internet y disponen de los recursos y la higiene, que los de aquí no verían ni en sueños.

Yo aspiro que lo mismo que desean para aquellos, se cumpla para los de aquí que son igualmente merecedores de un trato justo y humano.

Nada, que como dirían algunos religiosos en mi planeta: yo pido para mi, lo mismo que tu para ti