La magnificación del absurdo

En mi desandar por el barrio, cámara en mano y absorta en mis pensamientos, siento la voz de un hombre que caminaba casi a mi lado, hablando solo. No pude aguantar mirarlo, -ni siquiera es tan viejo- pensé. Al cruzarse su mirada con la mía y sentirse sorprendido, me dijo: -No vaya a creer que estoy loco, es que lo que me acaba de suceder es insólito.

Me contó que desde hacía algún tiempo estaba padeciendo de algunos problemas que le achacaba a la edad; pero que un médico amigo suyo, después de echarle una miradita le dijo que lo que el debía hacer era acudir a un dentista, que estaba casi seguro que sus problemas de salud se derivaban del mal estado en que tenía su boca. Agregó que debido a ello, decidió acudir al dentista del policlínico que le correspondía y allí lo vio una doctora, que le dijo que tenía urgentemente que hacerse varias extracciones. Ese mismo día, le hizo cuatro. La doctora le dio turno para la semana siguiente, para que se recuperara un poco y continuar con las otras piezas. Cuando le llegó la fecha del turno, fue de nuevo al policlínico para ya salir de eso -continuó en su relato. Pero esta vez la cosa no le salió como pensaba. Después de tener que esperar un par de horas, pues la consulta estaba llena, la doctora le dijo que no lo podía atender porque se habían acabado los guantes, que llamara de vez en cuando para ver si ya habían entrado de nuevo, -como si los guantes viajaran solos- agregó.

Ni corto ni perezoso, acudió nuevamente a su amigo el galeno, y éste le pudo conseguir en el hospital donde trabaja un paquete con doce pares. Muy contento y abrazado a aquel tesoro, llegó de nuevo al policlínico a ver a su doctora. Mire, le traje unos cuantos pares de guantes. Ya un poco más acalorado, me comentó que la susodicha se negó a recibir el regalo, argumentando que eso no alcanzaba para todos los pacientes que tenía que ver, y que si lo atendía a él y a otros no, ella se podía buscar un problema. Dice que por más que insistió y argumentó, la doctora reiteró su negativa, por lo que salió de allí, sintiéndose derrotado y molido. Por eso es que usted me ha pillado hablando solo- me reiteró.

Yo, a pesar de venir a mi mente aquello de mal de muchos, consuelo de tontos, me atreví a decirle que también había pasado por una situación semejante, en el policlínico que me corresponde por la zona en que vivo. En una ocasión, continué diciéndole,

habia ido a ver a una doctora que me recomendó una amiga, para que me hiciera un empaste. La doctora me mandó a esperar en su cubículo, mientras ante mis ojos, atendía a un paciente con una infección bucal. Cuando terminó con él me dijo que me sentara y se lavó las manos enguantadas, en el pequeño lavamanos allí instalado. Cuando observé aquello, me levanté como accionada por un resorte y le dije: -Cuanto lo siento doctora, pero me acabo de recordar que dejé la olla de presión en la candela, yo vengo otro día.

¡Todavía me está esperando!

Nada, que si Kafka viviera ahora mismo, aquí en mi querido planeta, no dejaría de ser, eso sí, un gran escritor costumbrista.

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5 pensamientos en “La magnificación del absurdo

  1. Esos son los logros de lo que llaman socialismo.Esas son las conquistas que las momias llaman al pueblo a defender para que ellos sigan chupando vitaliciamente lo que ellos creen es su propiedad. Si ud cuenta esto a cobardes defensores del sistema,dicen que esas seran las excepciones,queriendo tapar el sol con un dedo. Absurdos como este son el pan nuestro de cada dia en esa Cuba que los tiranos quieren mostrar al mundo como paradigma de sociedad. No diremos que aca en el desarrollo no pasan cosas tambien malas,pero son excepciones y las victimas pueden quejarse y demandar,y la prensa se apodera de tales casos para crear un gran escandalo del que no sobrevivirian si lo dejan crecer. Ahora los mediocres incondicionales diran que eso es parte de los estragos del “bloqueo enemigo” y valdria preguntarse,existe alguien todavia en la isla que pueda sera capaz de creer que todos esos absurdos propios de la ineficiencia castrista,son causados por un embargo unilateral???

  2. Aqui te pongo mi anecdota.

    Llegue con tremendo dolor de muelas una noche a una consulta de guardia que habian hecho en Santa Catalina, justo al lado del cine Alameda, en la Habana. Habia en el portal un banco de madera y era evidente que los alli sentados estaban en la cola, asi que pedi el ultimo y me sente al lado de la muchacha que habia sido la ultima.

    Al cabo de unos 15 minutos le comento a mi esposa lo rapido que atendian alli pues la cola avanzaba rauda y veloz. A los pocos minutos ya me tocaba y cuando estoy entrando me cruzo a la entrada de un cuartico que hacia las veces de consulta, con la muchacha que habia entrado antes que yo. Me tiendo en el sillon, le explico al dentista cual muela me dolia y me sorprendo que sin mediar palabras toma el mismo instrumental que habia alli y la misma pasta que habia preparado desde no se cuanto tiempo hacia y me limpio y cerro la carie … cuando me levante atonito, entraba el otro paciente y vi como se tiraba en el mismo sillon para ser tratado con el mismo instrumental y a lo mejor cerrarle una carie con la misma pasta.

    Vamos … que no tengo alguna enfermedad contagiosa de puro milagro !!!

  3. MI AMIGA NO ME ASOMBRAN ESAS REALES QUEJAS POPULARES DE LA TAN CACAREADA “POTENCIA MEDICA CUBANA”,MI HERMANO ME CONTO EN UNA CARTA NOTIFICANDOME EL FALLECIMIENTO DE MI MADRE,QUE TUBIERON QUE LLEVAR SABANAS Y FUNDAS PARA LA CAMA DE MI MADRE EN EL HOSPITAL,PORQUE NO HABIA CORRIENTE EN LA LAVANDERIA DEL MISMO. Y DESPUES QUE IRONIA EL CAUDILLO ,BURRO,EL MICO/MANDANDANTE DE VENEZUELAS RECIBE CUIDADOS “ESPECIALES” PORQUE CAGO LAS HEMORROIDES EN UN DISCURSO DE PACOTILLA. ELIO ESQUIVEL.

  4. locuras de una sociedad en decadencia, amordazada, castrada por castro. Clara muestra de la ineficiencia econòmica y de la inercia en que se vive en cuba. Les deseo mejor suerte pero si no toman acciones seguiran siendo merecedores de lo que tienen. Atentamente Jorge luis

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