Diez años después.

Corrían los primeros días de enero del año 2001. Yo estaba en New York, invitada por Marta, mi amiga de toda la vida. Ella me traía de un lado a otro de la gran ciudad, deseosa de que yo, en unos pocos días, viera lo mejor y más interesante de la misma.

Lo primero que hicimos fue visitar los museos, dedicar una jornada entera a cada uno, dejando para último las visitas turísticas. Recuerdo que el día antes de abandonar la hermosa ciudad, mi amiga decidió llevarme a visitar las Torres Gemelas, a pesar de que yo le dije que prefería, por cuestiones quizá románticas, visitar el Empire State, pero ella no transigió, me dijo que debía verlas y si nos daba tiempo, haríamos las otras visitas que yo deseaba.

A mí siempre me han impresionado sobremanera las alturas. Una vez en el lugar, traté aún de persuadir a Marta, diciéndole que se fijara en la tremenda fila que había que hacer para subir. Ella no claudicó, me contestó, y era verdad, que avanzaba muy rápido.

Efectivamente, gracias a la increíble organización, nuestro turno llegó rápido. Quedé verdaderamente impresionada, pues participamos del espectáculo de un viaje virtual en helicóptero, donde las butacas de nosotros los espectadores, hasta se movían. Pude además hacer fotos de la Isla Ellis, desde los amplios ventanales de una de las Torres. Quedé realmente complacida con la visita realizada, gracias a la insistencia inquebrantable de mi querida amiga. ¡Quien iba a pensar en aquel momento, que tan solo ocho meses después, esas espectaculares torres desaparecerían! Que nosotras pudimos ser parte de aquellas tres mil personas que perdieron la vida, debido a los crueles atentados terroristas. Cada vez que vienen a mi mente las imágenes del fatídico 11-9, pienso que todas las medidas de seguridad redobladas desde entonces, por molestas que éstas resulten, son más que necesarias.

Desde aquí, mi solidaridad para con todos los familiares de las víctimas de aquella gran tragedia, los sobrevivientes, y para con esa gran nación. Así como mi más profundo desprecio, contra quienes tratan de imponer sus doctrinas, mediante la implementación del terror.

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6 pensamientos en “Diez años después.

  1. Gracias, en nombre de los familiares, amigos de los desaparecidos y traumatizados, al noble pueblo americano en general compuesto por hombres y mujeres de todas las nacionalidades y credos.
    .

  2. Hola Rebeca:

    El dia de los atentados me encontraba de vacaciones en Cuba, y recuerdo
    que en la calle 23 frente al Habana Libre, varios cubanos celebraban con
    su puño en alto el atentado contra las torres, y pronunciaban “Bravo” en
    señal de alegria por lo sucedido, a partir de ese momento, me dí cuenta
    del odio que sienten algunos cubanos por el vecino del norte.

    Un saludo.

  3. Hispano-Cubano: Me sucedió algo parecido en el 2008 cuando fui a Cuba y en los Estados Unidos, país donde vivo, había comenzado a recrudecerse la crisis económica, le comenté a unos familiares sobre la crisis, la falta de empleos, la reducción de las ayudas por parte del gobierno, el alza d elos precios, la crisis de la bolsa y del real estate y vi con horror como se alegraban y decían que les iba a tocar ver el hundimiento de los Estados Unidos y que dentro de poco todos los que estábamos aquí íbamos a tener que irnos para otro lado. Eso me entristeció mucho porque se trata de personas que hace 14 años viven de las remesas que yo les envío cada mes. Por eso tomé una decisión radical, desde entonces les reduje las remesas y cada mes me gasto ese dinero en irme de fin de semana a la playa con mi esposo. Creéme que lo que siento es no haber escuchado esos comentarios antes. Me hubiera ahorrado bastante dinero y esfuerzos. Es triste que seamos dos Cubas, tan diferentes y tan lejanas.

    Un abrazo a Rebeca, siempre entro a leer su blog.

  4. Lia, Usted tiene un gran corazon si sigue enviandoles ayuda; aunque sea poca….yo le habria escrito una nota (al regreso) muy simple:
    Querida familia:
    Me quede pensando en lo que me comentaron sobre la posibilidad de que las personas que vivimos en Estados Unidos tengamos que irnos a otro lado cuando este pais se hunda. Por tal razon he decidido que el dinero que les enviaba lo comenzare a ahorrar para cuando llegue ese momento tener con que pagarme el viaje y los gastos que pueda tener. Les deseo mucha suerte….espero la revolucion les resuelva todos los problemas que hasta ahora yo les resolvia con mis remesas. Sin mas me despido.

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