Un Registro Civil cualquiera.

esperándo el receso.

Los Registros Civiles en mi planeta se han convertido en concentraciones humanas ó saunas populares. Allí las grandes colas se extienden extra-inmueble, terminando casi todas en la calle, aceras y bordillos, donde los aspirantes a ser atendidos merodean, esperando el ansiado momento. A la hora del almuerzo cierran el local, y todos deben salir y esperar fuera. Es de notar que hasta el momento, ninguno de estos centros cuenta con una base de datos digitalizados.

En ninguno hay suficientes asientos para acomodarse, la escasa ventilación está asegurada. Desde luego, existe una excepción que confirma esta regla: el Registro de Centro Habana. Quizá el único que funciona bien, según experiencia personal.

He aquí donde hubo un aire acondicionado, hubo asientos y hubo iluminación.

Creo que los he visitado casi todos en la Capital, incluyendo el de Santiago de las Vegas, que como todos los de su especie se sitúan en casas y apartamentos, abandonados desde hace varias décadas por sus antiguos propietarios y después por el Estado, que se apoderó de los mismos, sin darles mantenimiento en todos estos años (esto incluye limpieza).

Las personas que aquí trabajan, no disfrutan de condiciones laborales apropiadas, y generalmente gozan de muy mal carácter. Realizan el trabajo como si le hicieran un gran favor al solicitante, incluso se esfuerzan para que ello no pase inadvertido. Esto obliga a muchos usuarios a llegar al lugar portando algún regalito. De lo contrario ¡siéntate a esperar! Total trabajen bien o mal, van a percibir el mismo magro salario.

Después de esperar más de tres horas para ser atendida, pude percatarme de una de las posibles causas de la demora: las largas uñas de silicona, verdes y con pequeñas flores al relieve, de la empleada que atendía las solicitudes. Era de esperar que se demorara más de veinte minutos con cada modelito de cuatro líneas a llenar, amén de las innumerables veces que se ausentaba de su puesto de trabajo un momentito, para ir a ventilar algún asuntito en otro departamento, sin contar las amistades que hacen pasar primero, violentando la cola (fila).

Finalmente me entregaron la copia de mi solicitud, en un papel reciclado, escrito justamente por la parte anteriormente impresa, casi ilegible, pero aún así, abandoné el local aliviada, y hasta feliz por haber podido encaminar mi solicitud.

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17 pensamientos en “Un Registro Civil cualquiera.

  1. De seguro si usted trabajara en uno de esos lugares no lo iba a hacer mejor, así que mejor póngase de dama de apoyo de las Damas de Blanco para ver si aceleramos la extinción de todos esos males que aquejan nuestra sufrida Isla, incluyendo el que usted describe en su artículillo.

    • Desde aqui, aunque no lo palpe, apoyo a las damas de blanco, algunas de las cuales son mis amigas, las admiro, pero cada quien hace lo que puede. Si usted esta tan dispuesto, venga y unasenos o abrase un blog para defenderlas, se lo vamos a agradecer, saludos y gracias por leerme.

  2. Este Alberto Padilla si es ocurrente de seguro desde una habitacion con aire acondicionado y sin problemas economicos en su vida y gozando de plena libertad se atreve a criticar y hasta sugerir a aquellos q mal o bien estan aguantando la dictadura.

  3. Querida Rebeca: Me encanta cuando dices “mi planeta”, y la verdad que las cosas de tu planeta son, como decimos los dominicanos, bien jodidas. Besos. Tu amigo Manuel

  4. Me fui de Cuba hace 23 años; por lo visto todo sigue igualito. Es por eso que cuando se tipo de gente sale de Cuba se siente mal y no le gusta el capitalismo; pues aquí no se puede hacer eso. Lo que me llama la atención es que la gente se queje de tantas necesidades y tenga dinero para algo tan lujoso como las uñas acrílicas. En los 23 años que llevo fuera JAMAS me he puesto eso….quizás porque le doy prioridad a cosas más importantes como la alimentación de mi familia, la educación de mis hijos, etc etc. Solo un comentario adicional para Padilla: Mi padre fue preso político a principios de la revolución; su último jefe en Cuba no lo sabía; y cuando mi padre pidió la baja del trabajo para venir a Estados Unidos, su jefe pensó que venía de espía; pues no podía creer que una persona contra-revolucionaria trabajara tan duro. Mi padre solo le soltó una carcajada. Me parezco físicamente bastante a mi padre y su familia; sin embargo, tengo más dudas de ser su hija…que de creerlo espía.

  5. Lo de los registros civiles en la Habana es como para hacer un libro … un libro alarmante.

    Tengo anecdotas que van desde casos como el de Belascoain, con ventanas sin cristales y sin proteccion, con trabajadores fumando junto a los libros, hasta el de Habana Vieja con trabajadores “voluntarios” que por 5 CUC eran capaces de arrancar la hoja del libro y traertela.

    Triste que un dia pueda perderse esa parte de la historia civil de Cuba.

  6. las padillas son unos bichitos que le pican a uno y que se originan como resultado de mala higiene y promiscuidad,la solucion para curarse de las padillas es o bien rasurarse o aplicarse una locion insecticida

  7. El Que Quiera Pescado…

    La verdad es que los cubanos no tienen arreglo, ni los de aqui, y mucho menos los de alla.

    Hay por ahi un gallego que dice–medio serio, medio en broma–, que mientras exista Miami (y el exilio en general), los Castro no tienen la mas minima razon para moverse ni un metro de donde están, pues nosotros mismos los mantenemos desde aquí con mas de mil millones anuales en envios de mercancias, turismo y sobre todo DINERO, que va directamente a las arcas del dictador y su séquito de vejetes exmilitares devenidos empresarios.

    El cubano es el único “refugiado politico” que iresponsablemente regresa una y otra vez al lugar del que, poco antes tuvo que salir huyendo como rata que tumbo la olla. Cualquier pretexto es bueno: Mi abuela esta muy viejita (64 años); la negrita que nos crió está loca por conocer al novio americano que conocí el mes pasado cuando fuimos de vacaciones a Disneyland; o hasta hablan de un perrito faldero que “no deja de jirimiquiar desde que Armandito mi nieto se fue con nosotros en la balsa”.

    Yo conocí a una pareja que vino a traves de una iglesia, que a los tres años escasos de llegar al “exilio”, iban a llevarle el niño recien nacido a un tio Ramón que tenía su esposa en Magarabomba o no se en que pueblo del interior. “El nene dice Mon-Mon, llamando al tio; no se quien le habra enseñado”. Pero yo creo que el que dice Ja-món es el tío, que hace años no ve ni una lasquita.

    Me refiero a esos que absurdamente se acogen a la famosa “ley de ajuste cubano”, que supuestamente protege a los perseguidos politicos, y quienes al año y un día estan tocando a las puertas de la oficina de intereses de los comunistas en Washington, pidiendo permiso para cambiarle el agua a la jicotea en Párraga o llevarle una corbata que se le quedó al primo Cheo en el fondo de la destartalada maleta de la escuela al campo con que ellos salieron de Cuba 366 dias antes.

    Después estan los de allá, que cada vez que tienen un chance, piden a los de acá que los ayuden “porque aquí la situación está muy dura”. Y es verdad que la cosa está que arde, pero ellos no hacen absolutamente nada para cambiar esa situación, y cuando te mandan una foto sacada con la camarita digital que compraron con el dinero que les enviamos desde aquí, sale toda la familia, hasta el gato (si es que no se lo han comido), usando como telon de fondo un enorme retrato del Che Guevara. O como esta señora que dice con su cara de palo que ella, con lo que le manda el hijo –que trabaja como un mulo para mantenerla–, y su par de meses al año de vacaciones en la Yuma, ella no tiene que moverse de Pogolotti para nada. ¡Y yo no dudo que la vieja parasita hasta sea presidenta de un CDR!

    Por eso es que, aunque me duela el alma, no mando ni un centavo mas para Cuba. (Solo medicinas). A menos que sea para los presos políticos o los disidentes, ya que no es justo que mientras gente valerosa como las Damas de Blanco, Marta Beatriz Roque, Darsi Ferrer, Osvaldo Paya, Fariñas, Yoani Sanchez, Oscar Elias Biscet, ¡Pánfilo!” y otros bravos se juegan el pellejo en las calles para cambiar de una vez y por todas la vida miserable de nuestros compatriotas, nuestros familiares y amigos se van de “chopin” con los dolares que tenemos nosotros que parir aquí dia a dia, llueva, truene o relampaguee.
    En fin, que como bien decía mi abuela Panchita: “El que quiera pescado, que se moje el C…”

    Paquito D’Rivera
    Nueva York, Septiembre 23, 2011
    PD: En lo que va de año, ya voy recibiendo un mínimo de dos o tres llamadas por mes, pidiéndome ayuda. Ya basta. Los cubanos son un pueblo valioso. Lo hemos probado donde quiera que hemos fundado comunidades alrededor del planeta. Ayudemos a nuestros coterráneos a edificar una vida mejor, no a vivir de la caridad y la limosna del resto de la humanidad.

  8. Verdad que gracias a mis comentarios “La Nitza del Ciberespacio” está cogiendo tremenda popularidad. Voy a tener que cobrar comisión.

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