El desconcierto de un concierto

Ayer tarde íbamos en nuestro viejo Lada, de camino a casa de una amiga que nos había invitado a comer. Como quiera que ella reside en un bello edificio de la Calle Nueve, muy cerca del Malecón, en un piso muy alto y estaban anunciados los fuegos artificiales que iba a lanzar la Flotilla de la libertad, pensé que sería muy conveniente, desde esa altura poder observarlos en todo el esplendor prometido.

Todo el día se mantuvo gris y lluvioso, con entrada de norte, y no mejoró nada en la tarde. Cuando llegábamos a la zona donde ella vive, pudimos observar muchos más policías que de costumbre. Supuse que se debía a los pronósticos de que se agruparía un gran número de personas en el Malecón.

Muy expertos en estas prácticas de reprimir y contrarrestar cualquier tipo de manifestación espontánea, las autoridades habían tomado medidas para evitar cualquier atisbo de éstas.

En prácticamente todos los parques y explanadas del Vedado, los espacios estaban cubiertos con carpas, donde se ofertaban productos comestibles y música. Pero lo que más acaparó mi atención fue ver al grupo de X Alfonso, cuyo concierto estuvo en principio ubicado para realizarse en las Calles 23 y G, montando la tarima y los equipos para el mismo, justo en la esquina de la Calle Nueve y Avenida de los Presidentes ó Calle G, como popularmente se conoce, precisamente donde se encuentra el hospital materno de Línea. En mi mente no podía concebir, cómo es que se permitía dar un concierto, con los consabidos altavoces haciendo tanto escándalo, en un lugar que debía ser de silencio, donde están hospitalizadas mujeres que acaban de dar a luz, y niños recién nacidos, que lo que más necesitan es silencio y descanso.

Pude observar las proximidades del Malecón habanero, cubiertas por un público, que en un momento dado, si las circunstancias lo exigían, podrían ser fácilmente utilizados como pueblo indignado, para reprimir cualquier manifestación ciudadana.

Nos fuimos de casa de nuestra amiga antes de las diez de la noche, hora señalada para el comienzo del concierto. Nunca supe si finalmente se pudieron ver los fuegos artificiales. La noche se mantuvo muy lluviosa y mi amiga me contó hoy, que desde su ventana pudo observar el poco público que acudió al concierto. Lo que si dice que la desconcertó un tanto, fue ver a enfermeras acercarse a la improvisada tribuna y al rato regresar al hospital. Realmente terminó, como se pudiera decir, siendo un verdadero desconcierto.

Anuncios

2 pensamientos en “El desconcierto de un concierto

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s