Peregrinos.

Esta vez no se trata de un asunto religioso. De nuevo, el tema de la comida vuelve a ocupar el primer lugar en la escala de prioridades de los nativos de mi planeta.

A pesar de que la Oncena Bienal es el gran acontecimiento cultural del momento, la desesperación por la falta de abastecimientos está tomando presas del pánico, a las infelices madres y amas de casa, que tienen la ardua misión de llevar, al menos una comida caliente al día, a la mesa familiar.

Ayer una amiga que me visitaba, de pronto dio un giro inesperado a la conversación, para preguntarme: ¿Ustedes que están comiendo? Claro que me tomó por sorpresa, pues justamente conversábamos sobre la Bienal.

Esa pregunta, que a cualquiera le hubiera podido resultar bien indiscreta, para mi tenía sentido: comprendí perfectamente su intención.

Los carretilleros del barrio, que traían casi a las puertas de tu casa una variedad de productos del agro, un poquito más caros que en los desabastecidos agros estatales, pero de excelente calidad y buena presentación, han desaparecido. Me contaba uno que casualmente encontré medio escondido debajo de un árbol, que aún después de haber sido autorizados y pagar sus licencias, les habían prohibido bajar a esta zona ( la parte mas residencial), donde casualmente abundan los alquileres de viviendas y

paladares, y que los habían confinado a ofrecer sus productos, justamente en los alrededores de los mercados estatales. Esto ha hecho aún más difícil la obtención de estos productos, justamente cuando el desabastecimiento de las tiendas en moneda dura está transitando por su peor época. Desde hace algunos meses escasean en las mismos los productos lácteos, el aceite y los cárnicos, por solo mencionar algunos. Por otra parte, la única mantequilla que ofrece es una importada, con un precio exageradamente alto, que casi nadie se anima a comprar. Eso sin mencionar los oscuros y sucios establecimientos, donde ofrecen los casi inexistentes productos de la tristemente famosa libreta.

Todo esto, más la inercia en que está levitando el régimen, ha hecho que la desesperanza se adueñe del espíritu de los ciudadanos. El gobierno sigue hablando de reformas, que se introducirán a largo plazo y poco a poco. Ellos están entreteniéndonos y tratando de ganar tiempo, pero cada vez a nosotros nos queda menos, y seguimos observando con dolor, como nuestros jóvenes solo piensa en buscar la posibilidad de abandonar el país como única solución. Mientras, todo ello nos está convirtiendo en una sociedad de viejos peregrinos.

Anuncios

4 pensamientos en “Peregrinos.

  1. Rebeca, mi pregunta, ¿ y ese pueblo aún continúa creyendo en sus “promesas”?. Sinceramente sería risible que ese pueblo creyera semejante estúpideces, en su artículo usted es bastante clara, es obvio que esas esperanzas se disuelvan en agua sin “azúcar.”

    • Jose La gente en su mayoria ni cree ni deja de creer. El pueblo cubano tras medio siglo de tirania y ausencia de valores civicos, en lo unico que piensa es en la sobrevivencia. Es lamentable pero asi es. Gracias por comentar, saludos Rebeca

  2. Hola Rebeca, muy bueno tu artículo. Como siempre, reflejando la realidad cubana a toda luz con lujo de una prosa magnífica que informa y conmueve. Gracias!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s