Medio año.

Con solo seis meses de inaugurado, en el restaurante privado La Rosa Negra, el lleno total ha sido el denominador común de todo este medio año.

En los inicios Pedrito, el joven propietario, ha debido enfrentarse a muchas trabas burocráticas y otras tantas ocasionadas, lamentablemente, por la incomprensión de algunos vecinos: que si el aire acondicionado hace ruido, que si los olores penetran en las casas vecinas, que si el agua del tanque se siente cuando cae al llenar a éste, en fin, cosas normales que suceden en cualquier comercio estatal, y las que ningún buen vecino hasta ahora se había atrevido a cuestionar. ¿A que se debe esta reacción hacia los negocios privados? Lamentablemente es la frustración acumulada y cautiva, a la que solo parecen darle rienda suelta, cuando se trata de un particular, olvidando que no es más que su semejante. No hay peor astilla que la del propio palo -solía decir mi abuela.

Afortunadamente, este joven empresario ha logrado sortear, con diplomacia e inteligencia, todos estos obstáculos, y ha logrado mejorar cada día, no solo las condiciones de un cada vez más agradable local, sino también las ofertas siempre mejores y más variadas, a precios considerablemente más razonables que la mayoría de sus competidores. La Rosa Negra se ha convertido en poco tiempo, en uno de los restaurantes más exitosos de la capital, siendo ya un punto de referencia.

Es agradable ver el desarrollo de la iniciativa privada, que es en definitiva la que impulsa el crecimiento. No es más rico el país que más millonarios tiene, sino aquel que más clase media incrementa.

Muchos pueden pensar, que me mueven intereses personales para escribir sobre este nuevo restaurante. Les aseguro que nadie me paga por esto, lo hago sencillamente por la satisfacción, que me produce observar el desarrollo de la incipiente empresa privada. Estos pequeños establecimientos; negocios, montados con gran esfuerzo, contra viento y marea, en condiciones nada favorables, con buen gusto, y capital, claro está, han ido cambiando poco a poco la imagen descolorida y monótona del socialismo que conocemos. Nuevos colores, más iluminación, arreglo de jardines y áreas circundantes al establecimiento, más higiene, más variedad y calidad, son los elementos mágicos que han incidido en el triunfo de los mismos.

Si quieren conocer más sobre este restaurante, pueden entrar en su página de FB larosanegradelahabana.

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2 pensamientos en “Medio año.

  1. Rebeca, cuando se incentiva la propiedad privada uno se esmera en ser mejor y esto cobra mérito cuando se está en un régimen que ha abolido ese incentivo a su población, bien por el joven y ojalá sigan permitiendo estos tipos de negocios para ver si a ese sufrido pueblo cubano se les olvida la sistematización ideológica que les han impuesto por 53 años.

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