Sandy “El Mataor”

El temído Sandy llegó a nuestras tierras¸ después de haber causado severos daños en Jamaica y Haití. Tras su fuerte y organizado paso, dejó una estela de destrucción y desolación en muchas provincias orientales, siendo Santiago de Cuba la más afectada. Viendo las imágenes aterradoras de los destrozos ocasionados, no hay que ser muy inteligente para darse cuenta de las condiciones tan precarias en que se encontraban la mayoría de las viviendas afectadas, a las que simplemente un viento platanero hubiera hecho sucumbir con facilidad. Algunas quedaron convertidas en escombros. Muchos techos, que fueron arrancados de sus estructuras, dejaron al descubierto el mal estado y la fragilidad de estos, debido al abandono acumulado durante décadas.

Para la inmensa mayoría de la población es casi imposible dar mantenimiento a su vivienda, mucho menos prepararse para recibir un fenómeno climático de este tipo, debido principalmente a que los artículos de ferretería se venden en moneda convertible y a muy altos precios. Asimismo, pienso y creo no equivocarme, que casi nadie pudo proteger su casa a tiempo, por no tener a su alcance los medios para hacerlo: cinta adhesiva, martillo, clavos, listones de madera, cartón tabla, velas, etcétera, artículos éstos que solo pueden conseguirse en las tiendas recaudadoras de divisas, y rara vez algunos, se vende en la otra moneda a la que muchos llaman “pesos desechables.

Los daños han sido realmente incalculables, las pérdidas de vidas humanas irreparables. Ahora solo nos queda aprender de esta amarga lección y ver de qué manera, los que afortunadamente no hemos sido dañados, podemos compartir lo que tenemos con esa parte de nuestra sufrida población. Para ello la blogósfera alternativa ha habilitado algunas casas receptoras de ayuda. En éstas clasificamos, embalamos y rotulamos los artículos recibidos, a fin de facilitar su posterior distribución. La ayuda, lógicamente, la hacemos llegar en coordinación con la iglesia, por ser ésta la vía más confiable y segura.

A mi modo de ver, el huracán Sandy, ha sido con relación a Santiago, “el mataor”, que ha venido a darle el puntillazo final a un toro que ya estaba muy dañado por las banderillas y estocadas, recibidas durante todas estas grises décadas.

La Tarjeta Azul

La nueva Ley Migratoria, de nueva no tiene mucho. Aún así ha despertado expectativas en una gran parte de la población: jubilados, amas de casa, estudiantes que no llegan más allá del noveno grado, desempleados y ancianos, por citar algunos.

En uno de sus acápites, la tan publicitada ley menciona que también los técnicos medios estarán sometidos a la coyunda de tener que esperar tres años, a partir de la fecha de solicitud del pasaporte o prórroga de éste el que ya lo posea, sin importar el tiempo de desvinculación laboral que corra a su haber. Esta medida no solo desalienta la perspectiva de viajar sino que además, lo más peligroso a mi entender, es que desestimula el deseo de continuar los estudios. Muchos, una vez terminado el noveno grado, abandonarán las aulas definitivamente.

Esto ya venía sucediendo desde hace algunos años, respecto a las carreras universitarias, que las abandonaban sin graduarse, o sencillamente no las iniciaban, con la esperanza de poder viajar algún día. Ahora sucederá lo mismo con los estudios medios especializados. Todo esto ha contribuido y seguirá contribuyendo aún más, a bajar el índice educacional y técnico del país, ya bastante erosionado.

Ahora estará por verse, como es lógico, si las personas que sean favorecidas con el otorgamiento del ansiado pasaporte, reciban la aprobación o no de un visado, de aquellos países a donde pretendan viajar. Así, el gobierno cubano, como Pilatos, se lavará sus manos, culpando como de costumbre a terceros.

Señores, no nos engañemos más, esta nueva ley migratoria, a lo que más se parece es a un nuevo Mariel más sofisticado, pero como de costumbre, organizado y controlado por el Estado.

Mal de muchos consuelo de tontos

Mi abuela solía recurrir frecuentemente a los refranes para reafirmar un criterio. También tuve un profesor de Filosofía, muy bueno por cierto, que decía que toda la sabiduría estaba recogida en el refranero popular español, por lo cual el comenzaba siempre sus clases,t “tirando al aire” uno de estos refranes que mucho tenía que ver con el tema a desarrollar.

Pero ahora, no se trata de eso, pues ya cada día, son más las personas que no se conforman con todas las calamidades sufridas que les imponen, por lo que de tontas no tienen un pelo.. Esta vez otra amiga, Mariza, vino a verme y a traerme algunas evidencias, a fin de que yo denunciara en mi blog, lo que a ella le había ocurrido.

El fin de semana pasado, ella que había logrado reunir algunos pesitos convertibles, para darse el gusto de hacer unos garbanzos y compartirlos con su familia, fue a la tienda Caracol de la Ave. 26, en Nuevo Vedado, y compró una caja que contenía un par de embutidos, un pedazo de tocino y un paquete de garbanzos, para confeccionar un buen cocido. Según las instrucciones en el envase, dicho producto venía listo para meterlo en la olla, darle candela y consumirlo. Como quiera que el producto es cubano, de la firma Oro Rojo (Unión de la carne, aceite y grasas comestibles), ella desconfió y procedió a escoger los garbanzos que venían aparte, pero dentro del paquete en un sobre plástico transparente.

Cual no sería su sorpresa, cuando empezó a ver chícharos mezclados con los garbanzos, muchos de los cuales venían picados, por lo que también tuvo que desecharlos. Esto sin contar los pequeños pedacitos de palos que integraban el contenido. Toda esta evidencia, me la trajo debidamente recolectada, en el mismo sobre que aparece en la foto.

Asimismo también me entregó la caja, ya abierta y vacía, por supuesto, y el sobre con todos los desperdicios que tuvo que apartar. En una parte de la caja viene impresa la siguiente leyenda: Consumir preferentemente antes de (no dice fecha). Elaborado por la Empresa cárnica Tauro, Calzada de 10 de octubre Nro.852, Ciudad de La Habana. Contiene 10 raciones de 100g.

El contenido solo alcanzó apenas para seis discretas raciones. La caja cuesta casi 8 CUC equivalente un salario mensual. El precio oscila según la tienda donde se adquiera: centavos más, centavos menos.

Ahora dígame usted, si casi no le sale más económico ir a un paladar y comerse una buena garbanzada, sin tantos sufrimientos. Les aseguro que este mal, que ataca a tantas personas, no por su masividad llega a ser un consuelo para alguien, ni tan siquiera para un tonto, que no es el caso de mi amiga, ni de gran número de cubanos que por tanto aguantar, a veces lo parecemos.

Sacándole presión a la olla

Este verano ha estado caracterizado no sólo por un inquietante calor, que se ha extendido inusualmente hasta estos primeros días de octubre, sino también por un desabastecimiento en el mercado en general, y en las tiendas de productos alimenticios e industriales en particular.

Igualmente ha incidido en incrementar la inestabilidad, el silencio sostenido sobre la salud del ex primer mandatario y la excesiva cautela y lenta puesta en marcha de algunos de los muy publicitados cambios, anunciados por el actual presidente.

Las deserciones, cada vez en aumento, de los profesionales de la salud que se encuentran en misiones en algunos de los países del Alba, así como las de los deportistas que han ido a competir a otros países, más las interminables colas integradas por personas de todas las edades, en su mayoría jóvenes, a las puertas de las embajadas de España, México y EEUU, por solo mencionar algunas, muestran una elocuente estampa de la situación actual del país.

De pronto hoy amanecemos con la sorpresiva noticia de que a partir del 13 de enero del año 2013, entrará en vigor la nueva Ley Migratoria, en la que quedará abolido el requisito de la Carta Invitación y el famoso Permiso de Salida (Tarjeta Blanca). Es muy significativo que, faltando aún tres meses para que la misma entre en vigor, haya sido ya anunciada en el diario Granma

¿Será esto una cortina de humo, lanzada como medida de distracción para que todo lo anterior aquí expuesto quede opacado, ó quizá se quiera, mediante la misma, sacarle un poco de presión a la olla política, que parece estar a punto de estallar?

Esta lisiada medida migratoria, que según ya se adelanta, no será igual para todos los ciudadanos, tendrá sus excepciones. De hecho, ya nace con problemas. Aún así, ha despertado esperanzas y expectativas entre toda la población, incluso en aquellos que ni sueñan con poder viajar algún día.

Es como si a la pobre gallina desplumada, de pronto le ofrecieran para cubrirse en pleno invierno, unas pocas plumas, aquellos que precisamente la han desplumado.

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Persecución implacable

Foto Regina

Existe una nueva oleada de trabajadores de la salud pública, cuya función es visitar las casas para detectar focos del mosquito aedes aegypti. Casi todos son personas mayores, jubiladas, provenientes en muchos casos, del Partido o de las fuerzas armadas, quienes parecen haberse tomado muy en serio esta tarea. Estas personas irrumpen a cualquier hora en la mañana o la tarde, y se molestan sobremanera cuando alguien no puede o no quiere, por las razones que sean, atenderlos. Entonces tocan timbre de manera obsesiva, golpean con frenesí las puertas de los vecinos, y algunos hasta lanzan amenazas, en voz alta, para que los demás escuchen y tomen nota.

Tengo una amiga que vive sola y está convaleciente de un accidente. Su apartamento se encuentra en un piso alto de un bello edificio de los años cincuenta, en el Vedado. Desde hace un par de semanas una de estas inspectoras del focal, como se autodenominan, ha estado visitándola e insistiendo en que le abra y le permita entrar a revisar su casa. Mi amiga, a través de la puerta le ha dicho que no puede abrir, que está sola y tiene problemas de locomoción. Sin embargo esta señora, muy enojada, la ha amenazado con ponerle multas y hasta ha tenido el atrevimiento de regresar una y otra vez, sola o acompañada de un miembro del CDR, para obligarla a abrirle. Como quiera que ha fracasado en su empeño, ésta le hecho denuncias ante el comité de defensa de la revolución del edificio en cuestión. Mi amiga, se ha mantenido firme en su decisión y, aconsejada por personas que la estimamos, ha ido a denunciar este acoso ante la autoridad médica del policlínico de la zona, a la que ella pertenece y que responde por estos inspectores.

Hoy mismo, estando en casa, que tampoco le abro la puerta a desconocido cuando estoy sola, tocaron fuertemente el timbre. Pensé que era alguna amistad muy cercana y salí del baño envuelta en una toalla, me asomé al balcón sin que me vieran, y resultó ser uno de estos inspectores del focal, ya asiduo a la zona, que tocaba el timbre insistentemente y, digamos que con cierta furia. El no me pudo ver, pero yo si, por lo que regresé a continuar mi baño interrumpido y el señor en cuestión seguía tocando timbre, como si se hubiera quedado pegado a éste.

Continuamente se repiten estas escenas en cualquier vecindario, y ya está resultando, además de inútil, una especie de persecución inaceptable. Hasta tanto las autoridades no adquieran conciencia de que las enfermedades como el dengue, que ya no existían en nuestro país y que desde hace más de tres décadas se han hecho incontrolables, se deben a la insalubridad ambiental, al deterioro de la ciudad, a la acumulación de basuras y escombros por doquier, a la deficiente o casi nula recogida de basura, sobretodo en muchos barrios de la ciudad donde no existen los contenedores y las personas cuelgan las bolsas con los desperdicios en los árboles ó simplemente las tiran en cualquier rincón. Además como en todo esto influye la falta de productos para combatir las plagas, el deficiente o casi inexistente control sanitario con los animales callejeros, la tupición de tragantes y alcantarillas, la falta de limpieza en ómnibus, parques, cafeterías, mercados agrarios y de víveres, no se va a resolver el problema de controlar la epidemia, que cada vez se propaga más.

El ejemplo debe darlo el Estado, para después poder exigir a la población. Antes de perseguir y amenazar con multas, deben crear las condiciones para que haya una buena higiene que asegure la salud de toda la ciudadanía. Más que sanciones y persecuciones, educar con el ejemplo y facilitar los productos y medios necesarios a precios razonables en correspondencia con los salarios. Solo así nos podremos librar de esta persecución implacable

Viajando en Astro por la ruta de Kaftro

Hace aproximadamente un mes, mi amiga Mariana, su esposo y su mamá decidieron sacar pasaje en Astro, una compañía de ómnibus de turismo, para visitar Trinidad. Mucha era la expectativa con tan ansiado viaje, además, viajando en Astro que se paga bien caro por cierto -132.00 CUP por persona ida y vuelta (más de la mitad de un salario)-, auguraba iba a ser un viaje muy cómodo y agradable, con aire acondicionado y todo.

La primera parada no programada, fue en los Muelles de La Coubre, donde subieron unas cinco personas, que pagaron directamente al chofer. Como ya todos los asientos estaban ocupados, y bien ocupados por cierto, porque estas guaguas tienen agregados a la fuerza casi el doble de los asient que traen de fábrica lo hace que la cabeza del pasajero que te queda delante, esté a centímetros de tu barbilla, impidiendo reclinar los asientos para descansar. Esto provoca que el soñado viaje ya no sea tal como imaginaron. Los pasajeros extras, se fueron acomodando sentándose en el pasillo.

Mis amigos notaron además, que durante el trayecto, el chofer le paraba a todo aquel que desde el bordillo de la carretera le salía al paso, mostrando billetes en la mano, para poder abordar el ómnibus. Así, poco a poco, se fue repletando de improvisados pasajeros aquel transporte. A la altura del rostro de Mariana una mujer tenía su enorme bolso, que lo apretaba contra éste. Tampoco la señora del bolso tenía hacia donde moverse. Llegando a Aguada de Pasajeros, el conductor del sobrecargado vehículo, divisa a lo lejos a un conocido y casi, saliéndose por la ventanilla, comienza a gesticular para que éste lo viera. De repente frena, aparca, y desciende, para acudir al encuentro del mismo. Allí estuvo cerca de media hora conversando animadamente con su amigo. Los viajeros esperaban pacientemente dentro del abarrotado transporte. Después continuó viaje, hasta hacer una parada en la Terminal de Cienfuegos, en un lugarcito, donde vendían pan con lechón sin ninguna higiene: moscas y perros abandonados merodeaban aquella mesa, donde se exponía la mercancía. Todos aquellos pasajeros que lo desearon, bajaron a saciar su apetito. Carretones tirados por caballos y algún que otro auto de los años cincuenta, esperaban por los posibles clientes.

Finalmente, después de más de cinco horas de kaftriano viaje, llegaron a Trinidad, cansados y con los cuerpos adoloridos. Los tres, sin previo acuerdo, se juraron no regresar por Astro, así como no viajar por éstos nunca más. Después de disfrutar unos días en la linda y bastante bien conservada ciudad colonial,donde el tiempo parece haberse detenido, el regreso a La Habana lo tuvieron que gestionar con el chofer de un taxi de turismo, que había dado un viaje de ida y no tenía clientela para hacer el regreso, por lo que acordaron con el mismo un justo precio, esta vez en CUC, por la izquierda. Regresaron felices y riendo, al comentar que si a Kafka, le hubiera tocado vivir ahora en nuestro país, sería un gran escritor costumbrista.

Macabros negocios en la Necrópolis de Colón

Lamentablemente, casi a diario, llegan a mis oídos cuentos truculentos de experiencias personales vividas por familiares, que atienden y cuidan los panteones y tumbas de sus ancestros en la necrópolis de Colón. Antiguamente este cementerio era atendido por las autoridades eclesiásticas, y hay que reconocer que toda su atención y organización funcionaban a las mil maravillas. Después del año cincuenta y nueve les fue arrebatada esta función por el nuevo gobierno: Entonces comenzó el deterioro.

Durante muchos años posteriores a la intervención, sus archivos continuaron brindando excelente función, gracias a un señor de avanzada edad y con un cúmulo de años de servicio en el lugar, que atendía con extrema amabilidad y eficacia a las personas que iban en busca de datos, sin importar la antigüedad de los mismos. Hace algunos años fui a solicitar un documento de mi padre, fallecido en 1949, ya no estaba este señor. La persona que me atendió, de mala gana, tuvo la osadía de decirme que en esa fecha no existían los tomos y los folios y que por lo tanto no podía buscar, porque no estaba registrado. Por más que insistí y le aclaré que desde la época de la colonia ya se registraban todos los fallecimientos, no quiso atenderme.

En una ocasión, hace unos cinco años, un día de las madres fui al panteón familiar a dejar flores, y casi desmayo al percatarme que el gran crucifijo de bronce que adornaba el panteón, faltaba. Evidentemente lo habían robado a golpe de cincel y martillo, pues una parte del mismo quedó incrustada en el granito. Reporté el robo y entregué fotos de antes y después y el entonces administrador, muy airado me dijo en mala forma, que en su mandato no habia habido robos. Yo le aclaré que el robo había sucedido ,en algún momento, durante esa misma semana. Nunca he tenido noticias de la supuesta investigación.

Recientemente una amiga, reconocida escritora y periodista, me expresó toda consternada, que había ido a hacer exhumación en el panteón de su familia y notó que faltaban las cabezas a los esqueletos de tres de sus familiares. Cuando fue a reclamar tuvieron la osadía de decirle que quizá se habían pulverizado en el tiempo. Igual sucedió a una vecina de mi barrio, de avanzada edad, que en una cola le contaba a mi esposo, que cuando fue a hacer exhumaciones para pasar los restos a los osarios, se percató que habían robado partes de los esqueletos de sus familiares. Que esto le había hecho perder el sueño.,

También otra señora me contó, que recientemente le falleció un familiar y que ella anteriormente, hace un par de años, hizo exhumaciones para pasar a los osarios y mantener el panteón vacío, previendo que todos ellos, los que quedan en Cuba, son muy mayores. Agrega que, cual no sería el impacto y la confusión creada, cuando al abrir el panteón, éste estaba ocupado por recientes enterramientos, que nada tenían que ver con su familia.

Todo esto parece indicar claramente, que existe un comercio negro y macabro, lo mismo con las osamentas que con los panteones: tumbas violadas para robar prendas y joyas a los muertos enterrados en la época de la República, esculturas y adornos de mármol y bronce, como el gran medallón a bajo relieve de Adolfo Luque en el panteón de los peloteros. Todo esto está sucediendo hace ya muchos años sin que las autoridades, al parecer, hayan hecho nada efectivo para remediarlo.

Por mi parte pienso que todos estos robos, hasta de objetos grandes, como las esculturas, no pueden haber salido sin que alguien de los que allí trabajan lo hubiera visto, ya que para sacar una simple jardinera y mandarla a reparar, debes presentar una copia de la propiedad de la tumba o el panteón, de lo contrario no te lo permiten.

También es muy obvio, pues a mí me sucedió, que si entras con cámara fotográfica y gorrita, inmediatamente un custodio te detiene el paso, para preguntarte si eres turista y si vas a fotografiar, porque entonces tienes que pagar en CUC. Cuando esto ocurrió, e insistí en que iba a hacer fotos al panteón familiar, finalmente me dejó pasar, con la advertencia de que solamente las hiciera al de mi familia.

Pienso que si tan alertas están para detectar a los turistas y cobrarles por la entrada y otros servicios, cómo es posible que no lo estén, cuando ven a alguien en actitud sospechosa abriendo tumbas y cargando con esculturas de mármol, cuando para todo esto hay que contar con determinadas herramientas y vehículos, a menos que esto se haga con la complicidad de “alguien de adentro”.

Nunca olvidaré el entierro de una vieja amiga mia, cuyo velatorio y salida del cortejo se extendió mucho más allá de la hora programada, debido a que del cementerio comunicaron a la funeraria que retrasaran la salida, porque la tapa del panteón estaba rajada y el Administrador, que era el único que podía autorizar un cambio de la misma, no había llegado. Estuvimos un grupo en la necrópolis esperando por más de tres horas, hasta que mi esposo, cansado de ir desde la puerta de entrada, donde esperábamos al carro fúnebre, hasta la puerta de salida, donde se suponía estaban las nuevas tapas, tuvo que llamar aparte a un trabajador y ofrecerle 20 CUC, para solucionar el problema, porque ya el triste acontecimiento se estaba convirtiendo en algo tremendamente desagradable y caótico. De inmediato apareció la tapa y se procedió a darle sepultura a nuestra amiga.

Todos estos hechos, que parecen sacados de un cuento de terror y misterio, son reales. Sería conveniente que las autoridades responsabilizadas con el cementerio de Colón, tomaran cartas en el asunto, para asegurar el descanso eterno de nuestros ancestros y preservar la riqueza de este camposanto, que en sus 126 años de existencia, posee un gran cúmulo de obras de arte y arquitectura sacras, repartidas en sus 500 000 metros cuadrados de extensión, siendo considerado como uno de los más importantes del mundo, y que ha sido declarado Monumento Nacional desde 1987.

El mango fuera de foco (novela rosa)

Leyendo un extenso reportaje especial realizado por la periodista de Juventud Rebelde Nyliam Vázquez García, con fecha 23 de septiembre del presente año, dedicado a Adriana, la esposa de Gerardo, uno de los espías cubanos que cumplen condena en Estados Unidos, no pude evitar evocar aquellas novelitas rosas, que solían publicar algunas revistas de los años cuarenta y cincuenta, melodramáticas en extremo, para sacar fáciles lágrimas en los ojos de sus jóvenes lectoras.

De sobra es sabido y probado que estos cinco héroes, como aquí en mi planeta les llaman, se introdujeron en territorio norteamericano, asumiendo falsas identidades e integrando la red Avispa, que realizaba labores de espionaje para el gobierno cubano.

Si Adriana, la esposa de Gerardo está aquí, es porque fue expulsada de Norteamérica, al comprobarse que formaba parte de la red, cosa esta que le impide claro está, regresar a ese territorio. Motivo éste por el cual no le otorgan visa de entrada a ese país, pero esto ella lo calla y la periodista, que seguramente lo conoce, evita preguntar.

Adriana se queja de la falta de comunicación con su esposo, e inmediatamente cuenta que ella y Gerardo solo disponen de 300 minutos mensuales de intercambio telefónico, por lo que ambos se ven precisados a distribuirlos en 10 minutos diarios para hablar.

Al parecer ella ignora que la mayoría de las esposas y madres cubanas, que tienen a sus hijos presos por razones políticas, no disponen siquiera de una llamada semanal de 10 minutos. Tampoco éstos cuentan con computadoras ni Internet para jugar ajedrez con niños en nuestro país, como han hecho en más de una oportunidad Gerardo y los otros miembros de la red. En cuanto a la distancia que los separa, yo le recordaría a esta señora, que a las madres cubanas también les separa mucha distancia de sus hijos presos, aún viviendo en el territorio nacional. También cómo la mayoría de nosotras, nos hemos visto obligadas a estar separadas de nuestros hijos por décadas, por las razones que todos conocen, y ni tan siquiera nos podemos dar el gusto de hablar periódicamente con ellos por teléfono, debido al altísimo costo de estas llamadas, cuando se trata de nuestro país.

Encuentro muy bien que la esposa de este señor invente todos esos mecanismos, que relata a la periodista, para mantener viva la llama del amor y la esperanza. Hasta que le compre constantemente, en sus múltiples viajes al exterior, regalos a Gerardo, como ese de la camisa que él expresamente le pidió, igual a aquellas que usa el presidente Correa. Aunque yo le aconsejaría, de buen corazón, que la guardara cuidadosamente entre papeles de seda azul y bolas de naftalina, para que sus sobrinos y nietos la reciban en buen estado cuando la hereden.