Marginalidad y promiscuidad

Mucho se habla últimamente sobre el tema, después del más reciente discurso de Raúl, donde aborda estos problemas sociales, que antes eran sencillamente ignorados. Ahora los Medios constantemente hacen programas dedicados a este fenómeno social, en el tardío empeño de mejorar, lo que ellos mismos decidieron obviar durante todos estos años de revolución, haciéndose cómplices y copartícipes involuntarios.

La televisión, uno de los medios más importantes de difusión, es precisamente la que más ha incidido en programas y novelas, donde el lenguaje y los gestos vulgares han sido la constante, sin tener en cuenta la vieja y conocida frase de que “una imagen vale más que mil palabras”. Este medio, por tanto, es un “fijador” masivo de lo bueno y de lo malo.

Recuerdo que hace unos veinte años, en un famoso y popular programa de televisión de los sábados, conducido por una elegante y fina presentadora, cuando ésta, entrevistando al afamado actor español Echenove, le preguntó: “¿cómo le ha ido en su visita a Cuba?”, éste, totalmente desinhibido, le contestó: “pues me ha ido de pin…”. Ella, ruborizada, le dijo entonces: “discúlpeme, pero esa palabra es fea y no debe decirla”. “¿Cómo? -argumentó él-, no puede serlo, porque aquí todo el mundo la dice”.

En cuanto a la promiscuidad y los malos hábitos higiénicos, nuestra prensa hace énfasis en las infracciones cometidas por los particulares, y pasa con los ojos cerrados ante los problemas causados por los malos manejos administrativos y la constante falta de higiene, en la manipulación de alimentos practicada en los establecimientos estatales. El ejemplo más representativo es el de la venta de carne de puerco sin refrigerar en los agro-mercados, amén de que la misma es transportada sin ninguna higiene en vehículos al aire libre y, hasta en ocasiones, con trabajadores sentados sobre las piezas de carne.

Se critica también cómo y dónde se enjuagan las tacitas de café, que se vende recién colado en los diferentes establecimientos privados y públicos, así como el agua con que se hacen los jugos de frutas que se ofertan, la incorrecta manipulación de determinados alimentos, etcétera y, lo que nunca se mencionan es, dónde fue que se aprendieron todas estos malos hábitos que nos recuerdan al Medioevo.

¿Acaso los trabajos voluntarios, las becas y las escuelas al campo no fueron la génesis de toda esta promiscuidad que trajo consigo además, muchas de estas indisciplinas sociales? ¿Con qué condiciones contaban los campamentos y esas escuelas, para que estas situaciones no se produjeran, debido principalmente a la falta de agua potable y de instalaciones adecuadas, obligando a muchos de los estudiantes a tener que hacer sus necesidades, mayoritariamente “a campo traviesa”, como los animales? ¿Por qué entonces no se tomaron las providencias adecuadas para que esto no ocurriera, sino que todo lo contrario, las mismas se fueron estableciendo como prácticas normales?

Por otra parte, también ahora se está atacando el fenómeno del ruido y de la música a altísimos decibeles, que hacen que las personas griten para oírse, y molestan a los vecinos, obligándolos a escuchar lo que no desean. Esto también ocurre en muchos ómnibus, donde además del apretujamiento, el calor y los malos olores, también debes soportar estoicamente el ruido ensordecedor de la música, impuesta por el chofer o la de algún indolente y mal educado pasajero, al que no le importa molestar al resto de los ocupantes del vehículo.

“Nunca es tarde si la reacción es buena” -diría yo, parafraseando una vieja máxima, ante la nueva preocupación de los Medios, pero lo que me molesta extraordinariamente, es que hayan tenido que esperar casi medio siglo, a que Raúl lo dijera en un discurso, para “adquirir conciencia” de ello, además de que, como se ha hecho ya habitual, siguen atacando a los efectos, pero sin tener el valor suficiente de denunciar las causas y, sobre todo, a los causantes de estos y otros males sociales.

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3 pensamientos en “Marginalidad y promiscuidad

  1. Se les hizo tarde, ya ese árbol creció con el tronco torcido. Desde el 1ro de enero del 1959 despojaron el nivel académico de los principios básicos como la moral, el civismo y el amor patrio sin retóricas ideológicas y sustituyeron los principios religiosos -que constituyen un pilar en la conducta humana- por su “marxismo-leninismo”. Van camino a 55 años, ahí tienen su resultado.

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