También problemas post mortem

Como si fueran pocas las dificultades para la sobrevivencia en este país, también después de muerto, sigues confrontando problemas, solo que éstos recaen sobre los familiares y amigos del difunto. Por tanto, esa antigua y conocida frase de “el muerto al hoyo y el vivo al pollo”, se terminó.

Este es un país de población envejecida, por consiguiente, las muertes son frecuentes. En estos días se han sucedido varios fallecimientos en la zona donde vivo, algunos de los cuales puedo comentar por ser testigo. El más doloroso de todos fue el de una gran amiga de mi infancia que dadas sus características personales y aspecto físico su muerte, era impensable.

A esta amiga se le presentó un infarto cerebral por el que hubo que ingresarla de inmediato en el hospital más próximo a su casa, el Fajardo. Fue llevada a terapia intensiva en Urgencias donde permaneció varios días con un respirador artificial. Falleciendo el día 26 de enero, al complicársele el diagnóstico inicial con una infección bacteriana adquirida a posteriori.

El hospital hizo las gestiones pertinentes para el velatorio, pero no había disponibilidad en las funerarias del Municipio Plaza que era el que le correspondía. Algunas cerradas por estar en reparación y otra, como la Nacional por estar en muy mal estado.

Finalmente dando carreras y “soltando plata”, lograron ubicarla en la de Zapata y Paseo, donde la velarían mientras esperaban el turno para ser cremada, cosa esta que le advirtieron a los familiares pudiera demorar de dos a tres días, por lo que éstos, utilizando los mismos “métodos persuasivos”, lograron conseguir que fuera para esa noche. Todo dependía ahora de cuando llegara el único vehículo disponible del local, que trasladaría el féretro hasta Guanabacoa, lugar donde se encuentra el crematorio.

Sus familiares fueron informados que en dos días máximo, le llamarían para que pasaran por la funeraria a recoger las cenizas. Una de sus nietas, desesperada ya, me comentó: “Al juzgar lo mal que funcionan aquí las cosas, quien me asegura que esas que nos entreguen serán de verdad las cenizas de mi abuela”. Que Dios la tenga en la Gloria, le dije, fue el único consuelo que le pude dar.

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Un pensamiento en “También problemas post mortem

  1. Qué fuerte está eso!!! Si no fuera porque soy cubana y padecí situaciones no como estas pero típicas del sistema, no lo creiría como les pasa a unos amigos chilenos cuando les he contado vivencias desagradables no lo pueden creer!

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