La insalubridad pública

Mucho se alaba en nuestros Medios a la salud pública cubana. Este es un tema que les llama mucho la atención a los extranjeros que visitan nuestro país, debido a la propaganda gubernamental y las estadísticas proporcionadas oficialmente a los organismos internacionales, sobre el cual el turismo muestra marcado interés.

Son dos o tres los hospitales y policlínicos exhibidos a los visitantes, para lo cual están “debidamente preparados”. Aun así, y lo sé por experiencia propia, no están en las condiciones óptimas que debían.

Me sentí “afortunada”, cuando por primera vez en todos estos años, tuve que acudir a uno de estos centros “modelo” para recibir un tratamiento de fisioterapia, debido a dos tremendas caídas que me di, a consecuencia de las calles y aceras rotas o en muy mal estado, que proliferan en nuestra ciudad.

El personal que atiende este departamento es bueno, amable y preparado, pero no existen realmente las mejores condiciones para propiciar el tratamiento. A este departamento acuden numerosas personas, que han sufrido algún tipo de accidente o simplemente el almanaque les ha caído encima.

Desde la salita de espera, al departamento de fisioterapia, hay un pasillo por donde deben pasar todos los pacientes, en su mayoría ancianos con muletas o bastones, y evadir un perenne charco de agua, donde incluso las mascotas del policlínico vienen a beber. También, de los dos baños existentes en la sala de espera, solo uno está en función, el de las damas, al que

los caballeros acuden también .

Los distintos cubículos donde se aplica la fisioterapia, están adornados por cortinas raídas y sucias, algunas de ellas medio descolgadas. También los muebles de dichas consultas están en su mayoría cubiertos de polvo. Al parecer, no existe personal de limpieza o, sencillamente, le pagan tan poco que bien poco hacen. Como si no fuera suficiente, los desechos biológicos se depositan en los tanques recolectores de basura directamente, sin colocarlos en bolsas de desperdicios cerradas o incinerarlos, como debiera ser.

Imagínense, si este es un policlínico de los que muestran a extranjeros (solamente sus mejores áreas), ya pueden imaginar cómo está el resto de los que nos tocan a los ciudadanos de a pie. ¡Y ni qué decir de los hospitales, estos están peor

Dirigencia y Disidencia.

La dirigencia y la disidencia cada vez se me parecen más. ¿Será coincidencia o falta de experiencia?
En estos mismos instantes, si de pronto se convocara a elecciones libres en mi planeta Cuba, supervisadas por la ONU u otros países, yo no sabría por quién votar.
Últimamente, lo que más veo y oigo entre los disidentes es de viajes al extranjero y compra de pacotilla y de que si Fulano “se quedó”. No oigo hablar mucho de organizarse y reunirse para ir haciendo conciencia entre vecinos y amistades, con el objetivo de ganar adeptos.
La población cubana, en general, no conoce a ninguno de los líderes de los múltiples grupos existentes. Ni siquiera sus vecinos saben en realidad quienes son y a qué se dedican, a menos que la Seguridad del Estado los visite para alertarlos contra ellos y les dé una falsa panorámica sobre los mismos. Desde luego, el gobierno se aprovecha ampliamente de la falta de Internet que, intencionalmente, nos ha impuesto.
Cada vez, lamentablemente, la disidencia se divide más. Todos aspiran a ser “cabeza de ratón”, pues no se resignan a ser “cola de león”. Los jefes de grupo son los que reciben la ayuda económica del exterior y la distribuyen a su manera, así como también los cursos y viajes a diferentes eventos en distintos países, cuyos contenidos no transmiten a nadie. Esto sin contar con aquellos que se han fabricado un expediente de peligrosidad y, después, en la primera oportunidad, se marchan definitivamente del país. Al parecer, sin darse cuenta, le están dando por la vena del gusto al gobierno.
¿Cómo es posible cambiar los destinos de un país, si los grupos opositores de dentro de la isla están distanciados unos de otros y, por ello, les es tan difícil dedicarse con más efectividad a divulgar las ideas democráticas entre la población?
Es hora ya de recapacitar y limar todo tipo de asperezas y tratar de unirse, obviando las diferencias, para denunciar los problemas más acuciantes que sufre la población cubana, tratando de buscar solución a los mismos. Estar divididos es complacer al gobierno, cuya política desde un principio ha sido precisamente: divide y vencerás.

A todos mis seguidores

Les deseo lo mejor para este año 2017.

Estoy desde hace días sin Internet debido al “duelo inducido” y a los días feriados. Espero los pequeños amagos gubernamentales de cambios, que se están produciendo con mucha lentitud, este año se aceleren y se produzcan de verdad los grandes cambios económicos que el país necesita para salir del estancamiento y depresión en que está sumergido.

Un abrazo a todos y mucha salud, paz y prosperidad