Nosotros los de la tercera edad

Me fui preparando para que la experiencia de la tercera edad me resultara enriquecedora, vivir una vida social que me aportara. Acumulé literatura, música que disfrutaría con mis amigos. Por supuesto, no contaba con que confrontaría una situación económica muy difícil. Mis perspectivas las tenía cifradas con la garantía de un mínimo confort. También sería el momento en el que más disfrutaría de la familia. Nada se cumplió continúo trabajando para mi sustento, mis hijos ya no están en Cuba y a las nietas apenas las conozco y no puedo brindarles apoyo. He tenido que replantearme la vida y buscar opciones con el costo de comenzar una nueva socialización.

A finales de la década de los 80 renuncié a continuar trabajando para el único empleador, el Estado, logrando ingresar en la Asociación Cubana de Artesanos Artistas (ACAA). Esta decisión mejoró mi calidad de vida y me otorgó un poco de independencia, ahora mis ingresos no dependían de un salario miserable.

El artista no envejece, crea toda la vida, lo que me ha permitido ser solvente, y además me complace todo lo que hago, amén de no haber podido cumplir todas mis expectativas.

Hoy me considero una persona lo bastante independiente, por tanto, he ganado muchísimo. No me estanco, no me deprimo, no me siento sola, modifico el rumbo. En el poco tiempo libre del que dispongo, departo con los amigos cubriendo parcialmente un enorme vacío.

A pesar de todo el esfuerzo físico y emocional, siquiera tengo lo esencial. No puedo asegurarme una buena alimentación, me visto de acuerdo con el gusto ajeno de los aportes que me hacen mis parientes que viven fuera, y no es posible pensar en tomar vacaciones. Ir a Varadero o lo mínimo, a la piscina de un hotel, eso significa un lujo, y mi relación familiar es prácticamente nula, a pesar del desarrollo que han tenido las comunicaciones, la tecnología que aquí nos están muy limitadas. Vivo con el miedo a enfermar, porque no tengo respaldo y horror a los hospitales, es imposible ahorrar, con el desbalance que tenemos entre ingresos y precios. Nuestras grandes preocupaciones son las condiciones más elementales y cotidianas. Todo esto es frustrante después de haberme siempre comportado bien.

Me muevo en un círculo de personas envejecidas que van disminuyendo, la pérdida de amigos es cada vez mayor, muchos se van para Miami y otros para el cementerio y la relación con los jóvenes es reducida, porque tienen otros intereses y pocos son los que gustan de dedicarnos tiempo, a lo que hay que sumar la imagen que tienen de nosotros como un estorbo, en sentido general, y que piensan que con nuestra desaparición mejorarían algo sus condiciones de vida.

En los años sesenta, como consecuencia de las grandes emigraciones, mi generación perdió gran parte de la familia y amistades. Comenzamos a construir nuestra nueva familia, nos volvimos a hacer de buenas amistades y en los años 90 volvimos a quedarnos en cero.

Finalizando el año 2000 logré viajar a Miami y allí me reencontré con la familia perdida y con amigos de la infancia y adolescencia que se fueron del país por el plan Peter Pan con un letrero en el pecho, ya todos están jubilados y gozan de un buen nivel de vida: tienen buenas casas y modernos autos. Me fueron a ver muy bien vestidos y con gran tacto uno de ellos me regaló una linda billetera con dinero dentro, a mí, a la “bárbara” que se había quedado en Cuba.

¿Quién de verdad es el bárbaro? No hubo reproches, pero me sentí disminuida.

Aquí las clases sociales fueron sustituidas por clases de poder absoluto.

Pertenezco a una generación que quedó atrapada entre la Cuba de antes del 59, y una que al no tener que ver nada con los cánones sociales establecidos, nos convirtió en unos inadaptados, al no poder ajustarnos a este caos. Ganamos nuestros insignificantes salarios y jubilaciones en CUP y nos obligan a vivir en CUC.

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5 pensamientos en “Nosotros los de la tercera edad

  1. Ay mi amiga qué triste tu trabajo de hoy!!! Siempre tú tan entusiasta y ”arriba “, se que es una gran realidad y que ya no te resulta fácil salirte de ella y lo que más quisiera es que obtuvieras una vía para salirte de allá!!

  2. Que triste es la vida de la cubana que se tuvo que quedar!…….despues del ’59…alli “no se podia esperar, porque aquello iba a cambiar”….el que penso asi, se quedó atrapado en la peor ignominia que ser humano pueda vivir…………Sabes cuanto te quiero y te admiro amiga Rebeca, y piensa que si Dios te dio ese talento tan maravilloso que tienes, debe de ser con un propósito…..Sigue escribiendo, alguien va a reaccionar con tus palabras, y ya eso, tiene su propósito cumplido…..

  3. De la tercera edad en Cuba me rompe el corazón cada vez que veo esos viejecitos que ni puden caminar vendiendo maní en las esquinas,todo para poder comer, ayudar a un hijo o un nieto,cada vez me convenzo más de que el gobierno cubano es un gobierno malo,si corazo.

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