14 de julio

Felíz aniversario de la Revolución francesa.

Espero ganen el Mundial de football.

Anuncios

Feliz Día de la Independencia

Mis más sinceras felicitaciones en este 242 aniversario de la independencia de los Estados Unidos de Norteamérica, a un pueblo ejemplo de democracia y progreso.

Deseando de todo corazón avancen y se consoliden las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Un robo frustrado

Una señora mayor, cuyo hijo le abrió una cuenta en el banco y una tarjeta magnética para facilitarle la vida, acudió a la tienda “Agua y Jabón”, situada en La Rampa, del Vedado capitalino, para realizar la compra de algunos artículos de limpieza. Al entregar la tarjeta para pagar, la cajera le comunicó que, al pasarla por la “maquinita”, esta no la aceptada y que, por lo tanto, debía pagar en efectivo. La señora lo hizo, pero al retirarse de la tienda, decidió comprobar el estado de su saldo en un Cajero Automático cercano, donde verificó, para su sorpresa, que le había sido descontado el monto de la compra.

Regresó a la tienda, fue a la cajera y le planteó lo sucedido. Esta le respondió que lo sentía, pero que no podía devolverle lo pagado en efectivo, que debía ir a Fincimex S.A. en Miramar y plantear su problema. Acudió al lugar y, el empleado que la atendió, le informó que ellos no atendían esos problemas y que debía dirigirse a la Corporación CIMEX S.A. La señora acudió a ella y allí le informaron que debía hacer una carta planteando el problema y presentarla en la administración de “Agua y Jabón”. Así lo hizo la señora y, después de su Vía Crucis, al fin le devolvieron el dinero pagado de más.

Resuelto el problema, decidió acudir al Cajero Automático cercano, para sacar algún dinero en efectivo y realizar otras compras sin tener que utilizar la tarjeta, pero en el momento en que debía recibir el dinero, se produjo un corte eléctrico (apagón), devolviéndole el Cajero solo la tarjeta, pero no entregándole el dinero. Para resolver este nuevo contratiempo, tuvo que acudir al Banco que atiende ese Cajero y hacer allí las gestiones pertinentes. ¡Así de fácil son las cosas en mi planeta!

En la cima de la salud

¿Cómo es posible que los organismos internacionales tengan a nuestro planeta Cuba en la cima de los servicios de salud pública?

Aquí solamente existen muy pocos hospitales que el gobierno muestra al mundo como ejemplos de nuestra salud: Clínica Camilo Cienfuegos, en El Vedado, Clínica Cira García (antigua clínica Miramar) Hospital Cimeq para dirigentes, familiares y amigos, La Pradera para casos muy especiales y la famosa Clínica del Reparto Kohly, solo para altísimos dirigentes y familiares muy cercanos. La mayoría de los hospitales, además construidos en la época de la República, son los que corresponden a nosotros, los “ciudadanos de a pie”.

El estado general de estos hospitales, a pesar de sus sólidas construcciones, se encuentran en deterioro, debido a la desatención. La limpieza e higiene, el mantenimiento en ellos es muy deficiente.

Hace muy poco tuve a un familiar muy cercano ingresado en el Calixto García. Entre las advertencias médicas para el ingreso, se recomienda a los pacientes y su acompañante, tener todos los objetos personales guardados en bolsas de plástico cerradas, para evitar la incursión en ellas de las pequeñas cucarachas, que habitualmente se encuentran en las mesitas de noche correspondientes a cada cama de enfermo ingresado.

Otro de los grandes problemas son los salideros en los baños y la ausencia de llaves en los lavamanos y duchas, de los que constantemente brota agua, debido a la falta de piezas indispensables de plomería. Los enfermos, en su mayoría de la tercera edad, se ven en el peligro constante de tener que transitar por pasillos, donde habitualmente hay charcos de agua, exponiéndose a caídas.

Un detalle que llamó altamente mi atención y que me pareció inconcebible, fue el día que el enfermero de turno pasó cama por cama preguntando a los pacientes y acompañantes si habían visto salir a alguien corriendo con una ventana, pues le acababan de robar la del “pantry”, del pabellón recién restaurado.

Este tipo de incidente insólito, es ya casi normal en la mayoría de los hospitales. El robo de instalaciones de plomería, lamentablemente, es ya algo habitual.

Otro caso vivido recientemente, que llamó mi atención, fue el día que me accidenté y me hice una herida en la frente, algo profunda, casi hasta el hueso. Al llevarme mi vecino en su moto al policlínico que me corresponde, llegué al cuerpo de guardia y lo encontré cerrado, estuve varios minutos caminando por todo el local solicitando que un médico me atendiera. Al rato apareció una doctora, que después de revisar el golpe, me dijo que allí no me podían atender la herida, que fuera al Hospital Ortopédico, para que me hicieran una placa antes de darme puntos en la misma. No me dio remisión para ello, así que cuando llegué a dicho hospital, me dirigí a un doctor que estaba a la entrada del Cuerpo de Guardia, al explicarle lo sucedido, me dijo que lo sentía pero que no me podían atender, que fuera al Calixto García o al Fajardo, finalmente decidimos ir a este último por encontrarse más cerca.

Allí fui atendida de inmediato en el cuerpo de Guardia por un joven estudiante de medicina que me limpió y cosió la herida con “manos de seda”, advirtiéndome que pasara al saloncito donde estaba la camilla, con mucho cuidado porque había mucha agua en el suelo. Las únicas tres preguntas que me hicieron los médicos allí presentes fueron las siguientes: Nombre, dirección y edad. No me tomaron la presión ni me hicieron radiografía, ni me preguntaron siquiera si estaba mareada o había ingerido algún alimento momentos antes del incidente.

Haga usted sus propias conclusiones, con respecto a los servicios médicos de atención primaria brindados en mi planeta, donde la higiene, factor fundamental de la salud es bien precaria.

Las varias caras de Eva (basado en una historia real)

Ella es una mujer bella, pequeña, simpática, con un gran sentido del humor, muy educada e inteligente, licenciada en ciencias, Master y con muchos méritos y honores científicos acumulados en su larga carrera.

Vive en el corazón del Vedado, en un edificio desde donde otrora se observaba una bella vista, de la que fuera una de las instalaciones deportivas más importantes y arquitectónicamente más hermosas de nuestra ciudad, con un mar azul, casi siempre sereno, como escenario: el Parque Martí.

Dicho parque, como toda la ciudad, incluyendo el edificio donde ella habita, se ha ido deteriorando al paso del tiempo, el abandono y la desidia gubernamental, convirtiéndose en un fantasma de una reluciente época que ya pasó.

El Parque Martí, con sus maravillosas gradas, de un estilo arquitectónico muy avanzado de los esplendorosos años cincuenta, es hoy refugio de drogadictos, delincuentes y “sin hogar”, que hasta realizan peleas de perros clandestinas y otros actos delictivos, así como ha devenido en hábitat de ratas, cucarachas mosquitos y otros tipos de insectos.

El balcón de Eva queda justo enfrente de este lastimoso panorama. Como ella vive sola y trabaja en un centro científico, el cual la obliga a permanecer fuera de su hogar durante más de ocho horas, teme que los delincuentes cercanos posean esta información. Para protegerse, cada cierto tiempo se asoma a su balcón, unas veces vestida como bombero, otras con gorra y chaqueta deportiva y, en ocasiones, con sombrero de yarey y bigotes postizos, con el fin de aparentar que en su morada habitan varias personas, para que los indeseables no elucubren nada torcido.

Esto lleva muchos años sucediendo en dicho parque, aunque en estos momentos, debido a que el monumento ecuestre del Mayor General Calixto García, que estaba ubicado en la rotonda junto a esta instalación, ha sido trasladado hacia el Municipio Playa (por el deterioro producido por las constantes penetraciones del mar), y el terreno del parque está colmado de escombros y maquinarias bajo vigilancia, la delincuencia allí establecida se encuentra más controlada.

Esta situación, al menos temporalmente, ha traído cierta tranquilidad a mi amiga Eva.

La salud pública en Cuba

“La verdadera medicina no es la que cura, sino la que precave la higiene es la verdadera medicina” José Martí.

La salud pública en Cuba.

Ante todo, para poder ser debidamente atendido en cualquier hospital, tienes que tener un amigo médico o un amigo que sea muy amigo del médico a quien te vas a dirigir, amén de que deberás llevar un regalo (algo ya establecido), para poder pasar al consultorio sin tener que pedir el último en la cola y “sentar un buen precedente”.

El trayecto, para ser atendido por la vía normal es largo y tedioso: primero deberás acudir al médico de la familia, donde probablemente seas atendido por un estudiante, o un recién graduado sin experiencia. Este te hará preguntas y llenará papeles, sin apenas auscultarte o prestarte mucha atención, y te dará una remisión para que vayas al policlínico que te corresponde, donde siempre hay largas colas de espera y casi nunca hallarás un especialista, por lo que deberás estar yendo constantemente hasta que des con uno, pues trabajan en los hospitales y vienen de vez en cuando a los policlínicos a ejercer su práctica.

Si tu caso es grave, te remiten al hospital, donde posiblemente te atienda un estudiante extranjero, pues casi todos nuestros mejores médicos y especialistas están fuera del país, cumpliendo misión en Haití, Brasil, Venezuela o cualquier otro lugar del mundo, que tiene contratos con el gobierno cubano de médicos y especialistas de la salud, quienes perciben un pequeño por ciento en divisas, del dinero que estos países pagan al gobierno de la isla por estas “misiones”. A este intercambio, que beneficia grandemente al gobierno y muy poco a a los profesionales de la salud, le llaman “solidaridad”.

En nuestros policlínicos y hospitales, en estos momentos, lo más visible es la falta de higiene y medicamentos y, en algunos casos, hasta la falta de profesionalidad, excepto honrosas excepciones que confirman la regla.

Los empleados encargados de la limpieza no cuentan con los productos y recursos necesarios ni salarios decorosos, para propiciar una buena higiene hospitalaria.

Lamentablemente, como en todos los organismos y centros de servicios del país, prima la política y no la higiene, ni el buen servicio, ni la profesionalidad. Eso, donde se hace dolorosamente más notable, es precisamente en policlínicos y centros de salud, donde la población enferma tiene que enfrentar todo tipo de dificultades que atentan contra un buen servicio hospitalario. Incluyendo algunos de los hospitales recién restaurados como el Calixto García, donde las camillas de última generación están en precarias y deprimentes condiciones higiénicas, así como el mobiliario de los salones de ingreso, las mesitas de noche de los pabellones llenas de cucarachitas, descascaradas y oxidadas, los baños con instalaciones rotas, salideros y charcos de agua, por donde deben transitar los pacientes a riesgo de resbalar y caerse.

Al ingresar, el propio médico que te atiende le informa al acompañante del paciente que deben traer sábanas, almohada, fundas, ventilador, jabón y demás artículos de higiene, así como bolsitas plásticas para guardar esas pertenencias, a fin de que la cucarachitas no transiten por esos objetos propiedad del enfermo.

A pesar de la falta de higiene y medicamentos hay que reconocer que nuestros galenos son excelentes personas muy capacitadas, pero cómo es posible decir en los Medios, que nuestro país es un referente mundial de la salud, cuando aquí no existe seguro de vida y los errores médicos los tapa la tierra.

¿Dónde está la cultura cubana?

Mucho alardean los medios masivos en nuestro país, de la cultura cubana. Justamente esa es en estos momentos nuestra mayor debilidad.

A partir del 1ro de enero del año 1959, cuando empezó a priorizarse la política y a implantarse nuevos decretos y leyes, que se alejaban cada vez más de nuestra famosa Constitución del 40, que nunca se restableció, empezaron a debilitarse todos los conceptos morales, sociales y cívicos cuando la familia, en estado de desintegración y las escuelas, enfrentadas a pérdida de profesionales que hasta entonces impartían la educación, eran los baluartes más importantes de la misma.

Ayer tarde, en el programa de la TV cubana, Palco Indiscreto, el periodista que conduce el mismo, para asombro mio, trató en forma valiente ante un medio oficial, este asunto tan delicado, debido al día de la Cultura Cubana. Dijo que teníamos mucha instrucción, pero que carecíamos de cultura general, a pesar de tener grandes músicos, bailarines y artistas en general.

Muy cierto, pero la cultura incluye la educación formal, los buenos modales, el respeto a lo ajeno, el saber hablar y conducirse, cualidades estas de las que desafortunadamente cada vez estamos más carentes, incluyendo a graduados universitarios, cuyo lenguaje y modales dejan mucho que desear.

Hemos perdido el respeto hacia las demás personas, el respeto a las propiedades ajenas, el respeto a los mayores de nuestra familia, o lo que queda de ella. También el respeto al cumplimiento de los horarios, los compromisos aceptados, a la limpieza y cuidado de la ciudad, el amor a la naturaleza, incluyendo el abuso hacia animales, árboles y jardines, la forma descuidada de vestirnos para salir a la calle, los modales, el saludo, las disculpas.

¿Cómo, después de estas grandes pérdidas, que las instituciones educacionales y la sociedad en general se han despreocupado por mantener o rescatar, somos capaces de decir con falso orgullo, que somos un país culto?

Ojalá algún día volvamos a poder celebrar con orgullo el 20 de octubre, Día de la Cultura Cubana