A los oficialistas “se les Salió el barrio”.

Llegó la 7ma. Cumbre de Panamá y, con ella, comenzaron a arribar al país centroamericano invitados y delegaciones participantes.  La delegación oficialista cubana, una de las más numerosas, llevaba un buen tiempo estructurándose y preparándose, bajo la óptica del régimen totalitario,  inventando una  serie de ONG oficialistas, con el objetivo de presentarlas como la única sociedad civil cubana.

Lo inconcebible e inaceptable fue enviar a personajes harto conocidos como incondicionales al régimen, pretendiendo hacerlos pasar como miembros de esta sociedad civil. Entre ellos, por solo mencionar a los más conocidos, se encontraba el Dr. Eusebio Leal, historiador de  La Habana,  Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y Abel Prieto, Asesor del presidente Raúl Castro quienes, junto a otros muchos escogidos, se prestaron para servir como acosadores en los famosos mítines de repudio contra los opositores cubanos, verdaderos miembros de la incipiente sociedad civil, insultándolos y, hasta en ocasiones, golpeándoles e impidiéndoles salir por la puerta principal de donde se encontraban hospedados, teniendo que sacarlos la seguridad del hotel  por la cocina y patio trasero del inmueble.

Estos hechos, absolutamente inadmisibles,  han sentado un nefasto precedente ante gobernantes de otros países y la prensa internacional, quienes han quedado  atónitos ante semejantes actos de marginalidad,  vulgaridad y falta de respeto al país anfitrión. Nada, que como diría mi amiga  Mary: “Se les salió el barrio”, corroborando con su deplorable actitud  lo que los opositores dentro de la isla venimos denunciando hace años.

Como si estos desmanes no fueran suficientes, han tratado hasta de monopolizar a José Martí, como si éste no  nos perteneciera a todos los nacidos en esta maltratada isla por igual.

*(Imagen de oficialistas tomada de Internet)

Crimen cultural

Desde hace algunos años sigo un programa radial que se transmite los domingos de 6.00 a 9.00 de la mañana, por Radio Rebelde, emisora radial cubana, irónicamente llamado “Memorias”.
Como amo la buena música cubana de todos los tiempos, soy una fiel oyente de este programa, pues además aprovecho para bailar un poco, a modo de ejercicio matinal. Tengo, y lo confieso, que hacer de tripas corazón para obviar los TEQUES: “Viajar miles de kilómetros a comprar las matrices… cuando la isla estaba bloqueada”… y que año tras año trasmiten, como suelen ellos decir, para no olvidar.
Lo que este programa se calla es que ha sido el propio gobierno revolucionario el que ha sometido a su pueblo a un criminal bloqueo cultural, privando a más de tres generaciones de nuestros mejores músicos y cantantes, por el solo hecho de haber emigrado después del año 1959, o aquellos que estando de gira fuera del país, no regresaron, como es el caso de nuestro gran músico y compositor Ernesto Lecuona, cuyo nombre estuvo prohibido mencionar en la radio hasta los años 89-90. Igualmente fueron, y son aún silenciados, un buen número de músicos y cantantes como Celia Cruz y Olga Guillot, a quien, por primera vez se atrevieron a mencionar el mes pasado, y poner una de sus interpretaciones. Tampoco parecen recordar que The Beatles estuvieron no solo prohibidos, sino sus discos perseguidos, y los que poseíamos algunos, teníamos que transportarlos cambiándoles las carátulas, para evitar nos fueran decomisados y ahora, no sólo John Lenon tiene una escultura en un céntrico parque habanero, sino que al antiguo club nocturno Atelier, lo han rebautizado como El Submarino Amarillo. Mi generación no puede olvidar que, para escuchar su música, había que hacerlo a bajo volumen y con la casa cerrada a cal y canto.
Creo que es hora ya, si vamos a estar acorde a los nuevos tiempos que transcurren, y a los tímidos intentos gubernamentales de restablecer negociaciones con el país que siempre nos han pintado como el enemigo número uno, de cambiar ese lenguaje agresivo y despectivo, para dirigirnos a esos grandes artistas cubanos que optaron por las plenas libertades individuales, abandonando el país en busca de amplios horizontes culturales.
Le sugiero al director del programa, a todo el equipo y, en especial, a su guionista, que rompan de una vez por todas con esos atavismos y acaben de poner esas voces silenciadas durante tantísimos años, además dar datos sobre sus intérpretes, en pos de no seguir dañando nuestra cultura musical.

 

Nota: Este artículo fue publicado en el diario digital 14YMedio.com

Grandes logros de la mujer cubana

Trabajo en patchwork de Rebeca

En 1931 fue la primera vez que se celebró en Cuba el Día Internacional de la Mujer.

Ya en 1942 todas las mujeres maestras en nuestro país eran tituladas, sin contar el creciente número de profesionales que todos los años iba en aumento, ocupando muchas de ellas cargos en las universidades y distintos organismos. También ya, muchas se destacaban en las artes, las ciencias y las letras.

Pero no es hasta 1959 en que las féminas cubanas exacerban su creatividad. He aquí algunos de los grandes logros femeninos de estas cinco décadas:

Lograr convertir el viejo vestido en una linda blusita, taparse las canas con los polvos de las baterías de radio ya vencidas, forrar varias veces su único par de zapatos para ir “combinadita”, conseguir, después de tres días de colas, durmiendo en un portal, un tocadiscos soviético, desgastarse el dedo índice marcando en el teléfono para conseguir un turno en un restaurante, sufrir junto a tu hijo el día de Reyes en la juguetería que te tocaba y consolarlo, porque el juguete que el niño deseaba ya se había vendido, lograr lucir “arregladita”, sustituyendo el rímel por betún de zapatos, lograr después de una hora esperando en la parada, treparte en la guagua y bajarte de ella entera, lograr que tu hijo creciera y se desarrollara sin haber probado nunca una fruta, una compota o un cereal, llevar todos los días a la mesa familiar una comida inventada, haber logrado sobrevivir a todas la dificultades y todavía regalar a los demás una sonrisa.

Aprovecho la ocasión para felicitar a aquellas que emigraron, arriesgándolo todo y sorteando innumerables dificultades, y lograron triunfar en tierra extraña, donde ni siquiera hablaban el idioma.

Sub empleo, difráz del desempleo

Tiendecita y papas 014 Tiendecita y papas 011 Tienda Vitral Tiendecita y papas 015Observando y analizando la cantidad de  pequeños locales convertidos en tiendas TRD (tiendas recaudadoras de divisa), Caracol, Panamericanas y CIMEX, además de contenedores devenidos en quioscos de estas mismas cadenas, todas pertenecientes al mismo dueño (el Estado), mientras existen inmuebles subutilizados, cabe cuestionarse ¿qué hay detrás de todo esto?  En estos antiguos supermercados de los años cincuenta, deteriorados por falta de mantenimientos y reparaciones, actualmente sólo se despachan los cuatro o cinco productos  que se distribuyen mediante la ya anciana y tristemente famosa  Libreta de Abastecimientos.
Cada una de estas tiendas cuenta en su nómina con  gerentes,   económicos,   administradores, cajeros y porteros como personal mínimo. El abastecimiento es casi igual en todas, además de poco variado. Cuando se acaba en una de ellas algún artículo como papel sanitario, aceite ó detergente, por solo citar algunos, escasean en todas por igual, debido fundamentalmente, a que las compras en el exterior se hacen mediante contenedores. Lo único que se mantiene relativamente estables son los artículos electro domésticos a la venta en estos establecimientos, debido  a sus altos precios.
Muchos ciudadanos se quejan y comentan por qué no se habilitan los antiguos locales de supermercados, agrupando en ellos  todos estos timbiriches  (contenedores) que pululan en los  barrios, sin reunir siquiera las  condiciones adecuadas, dejando sólo uno de esos pequeños locales existentes en cualquier barriada, para esos pocos productos que son  distribuidos por la Libreta.
También se dan casos lamentables de utilizar casas de magnífica arquitectura, para convertirlas en estas tiendecitas, con el consiguiente deterioro y daños causados al inmueble, debido a  las dramáticas adaptaciones y al trato inadecuado a que son sometidas, como es el caso  del inmueble situado en la calle 47, entre Conill y Santa Ana, Nuevo Vedado, de la autoría del arquitecto Carlos Ferrer Nadal, construida en 1956, que constituye una joya de la arquitectura moderna cubana.
En mi opinión muy particular,  esta es una forma de disfrazar el desempleo en un país donde no se produce prácticamente nada,  ya que con  el sub empleo de personal en estas pequeñas tiendas, incrementan una plantilla laboral, donde prácticamente con tres empleados bastaría para ofrecer un buen servicio.

El paciente inglés (remake)

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Después de haber visto “El paciente inglés”, un magnífico filme dirigido por Anthony Minghella e interpretado magistralmente por el actor Ralph Fiennes, en el papel principal, me parece haber transitado por sus locaciones, en estos días en que he tenido que acudir y permanecer horas en el recinto del hospital América Arias, llamado así en honor a la que fuera primera dama y gran mecenas, esposa del presidente José Miguel Gómez de la etapa republicana.
Todo aquel que tenga un familiar o amiga, ingresada en este hospital, más conocido como ¨Maternidad de Línea¨, si ha visto la película de marras, estará al igual que yo recreando mentalmente, las locaciones de la misma, al moverse entre escombros y apuntalamientos.
Este hospital materno, construido en 1930, es otro gran exponente del estilo art decó, como lo fuera el ya extinto( producto de la desidia y abandono gubernamental), el monumental Pedro Borrás, hoy convertido en escombros, por ¨obra y desgracia¨ de la revolución, ambos de la auditoría de Govantes y Cabarroca, afamados arquitectos cubanos.
Su aspecto interior y exterior da la impresión de un hospital abandonado, y realmente lo está, solo que mantienen en activo un quirófano y dos salas para pacientes en casos de urgencias. En medio de este gran deterioro, un valiente personal médico hace lo imposible, apenas sin condiciones, por salvar vidas. Los familiares angustiados, caminan de un lado a otro mientras esperan noticias, del quirófano, sin tener donde sentarse.
Una amiga me comentó que al ver en uno de los patios solamente a dos trabajadores de la construcción paleando un poco de mezcla, se acercó y les preguntó por qué en un hospital tan grande a reparar había tan pocos trabajadores, ambos le respondieron que era debido a la falta de materiales de construcción asignados.
Cómo es posible que en nuestro país se sigan planificando, remodelando y construyendo hoteles, mientras que la población apenas cuenta con hospitales medianamente decentes y limpios donde acudir a tratarse. El ciudadano de a pie, que es el que sufre el resultado de toda estas carencias y ausencia de condiciones higiénicas, toma como una broma de mal gusto y falta de respeto la propaganda de salud tan replicada en los Medios cubanos.

“Candil de la calle…”

A la luz de la velaDespués  de casi tres meses de asistir a  consulta para que me  señalaran fecha para la intervención quirúrgica (ambulatoria y por mínimo acceso) a la que me debía someter, ¡albricias! finalmente me dieron fecha para un mes después. Me sentí dichosa, ya que aquí en todos los hospitales es cosa normal la poca disponibilidad de salones quirúrgicos, debido a numerosas causas, tales como contaminación, filtraciones, deterioro de techos y paredes, etcétera.

 

 

Ya con todo planeado y en orden para el momento, acudí ayer a la cita con el anestesista que estaba prevista para las 8.00 de la mañana. Me dirigí al buró de Información para que me indicaran dónde ubicar la consulta de éste. Me dijeron fuera al cuarto piso a la Sala G. Una vez allí,  me percaté que en dicha sala no había nadie. Recorrí todo el cuarto piso, de un lado a otro, preguntando a todo aquel personal de bata blanca que se cruzaba en mi camino: nadie sabía darme una indicación correcta. Algunos me sugirieron bajar al tercer piso y preguntar. Todo fue inútil, bajé y subí por las escaleras un par de veces, pues ya había cola en el único ascensor de los seis  que estaba funcionando.

De nuevo en el cuarto piso, decidí esperar por el cirujano que me operaría mañana, para explicarle lo sucedido. Cuando lo vi venir, me adelanté a interceptarlo, pues tenía varios pacientes aguardándole. Fue entonces que me explicó, que no siguiera buscando al anestesista, pues no estaba operando, debido a un accidente en el quirófano, que volviera dentro de 15 días a consulta, a ver qué se podía hacer.

Salí del hospital sorprendida y decepcionada, pues ya me había estado preparando física y mentalmente para el momento. Incluso había tenido que postergar una exposición en el extranjero y aplazar la  añorada visita de mi nieta a Cuba, dos cosas estas muy importantes para mí. Además, ¿entonces, cuando me llenaron el formulario para la operación, para que me  pidieron un número de teléfono para localizarme?

Al llegar al parqueo del centro hospitalario, donde afortunadamente me esperaban en auto, supe por el propio “parqueador”, que lleva algunos años trabajando allí, que en el salón de operaciones  en cuestión, había habido un fuego hacía unos días y por eso estaba cerrado, que además había un solo anestesista para todo el hospital porque, normalmente,  las personas que vienen a consultarse pre-operatorio salen de allí a veces a las 3.00 de la tarde, pues es él solo para el salón y las consultas.

Me marché del hospital pensando que, desgraciadamente,  en mi persona se había corroborado una broma que con frecuencia yo utilizaba con mis amistades: si te enfermas  aquí,  entonces saca pasaje y vete a Haití  o Venezuela para que te atienda un buen especialista cubano con todas las condiciones, porque la salud pública en Cuba es  “Candil de la calle, oscuridad de la casa.”

La ceguera marca el camino.

logo-pnud

Al leer un artículo del diario Granma del día 31 de enero del presente año sobre Cuba y el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), titulado “La cooperación marca el camino”, me surgieron un montón de cuestionamientos sobre el tema tratado.

 

 

Han transcurrido 40 años desde que la Oficina del PNUD se estableciera en nuestro país, con el objetivo de colaborar con el gobierno de la isla en la promoción del desarrollo social y bienestar de la población.

A mi modesto entender, la única parte más beneficiada en esto ha sido el propio gobierno, sobre todo en propaganda a su favor, así como una ínfima parte de la población, compuesta  por  trabajadores cubanos que laboran para esta y otras entidades de Naciones Unidas, cuyos salarios  en moneda convertible CUC sobrepasan con creces, los más altos obtenidos por los más calificados profesionales de nuestra sociedad, que además,  los perciben  en CUP.

Según el artículo de marras, Granma “conversó” con la Sra. Jessica Faieta, directora del PNUD para América latina y el Caribe y Subsecretaria General de la ONU, quien se expresó sobre la mejoría de la calidad de vida de nuestros ciudadanos, reconociendo la labor del gobierno en los temas de seguridad alimentaria y fortalecimiento de las cooperativas agrícolas y no agrícolas, señalando además, que los sistemas de salud cubanos están fortalecidos.

Con todo respeto, me atrevo a pensar que esta funcionaria fue limitada en su recorrido, como hacen con todos los que nos visitan, y llevada solo a aquellas instituciones que están preparadas por el sistema  y funcionan como “vitrina” para extranjeros.

Quizás, si ella tuviera que depender de una libreta de abastecimientos de larga data y acudir a los centros de salud nuestros -los de los ciudadanos a pie- es posible que no pensara así. No entiendo como el PNUD, con sede en nuestro territorio por cuatro décadas, no se haya dado a la tarea de investigar por su cuenta, acercándose más a la población, para constatar las “maravillosas estadísticas” proporcionadas por el oficialismo, que no reflejan para nada, nuestra realidad.

Basta solo un recorrido por barrios como Centro Habana, Habana Vieja (sin limitarse solo al casco histórico), Cerro, 10 de Octubre, Arroyo Naranjo, San Miguel del Padrón, e inclusive El Vedado, por sólo mencionar algunos, para percatarse de la falta de higiene y  hacinamiento en que vive la población cubana, así como de la ausencia de especialistas en nuestro centros de salud, por encontrarse éstos en misiones fuera del país, siendo sustituidos en su mayoría por estudiantes, mucho de ellos extranjeros.

En cuanto al standard de vida de nuestra sociedad, debo aclarar que  al desaparecer la clase media, que es precisamente la que marca la riqueza de un país, para ser sustituida por una clase empobrecida (igualdad para todos), con salarios que no cubren las más perentorias necesidades, se hizo más contrastante la otra clase surgida, la dirigente, con gran nivel de vida, que acentuaron aún más la diferencia.

Sin embargo, en lo que si coincido plenamente con la Sra. Faieta, es en el paso positivo hacia la normalización de relaciones diplomáticas dado por los gobiernos de Estados Unidos de Norteamérica y Cuba, que de llegar a  feliz término redundará, más temprano que tarde, en beneficio de todos los cubanos. Creo que es hora ya de terminar de una vez por todas con la ceguera  que hasta ahora ha marcado el camino.