Dirigencia y Disidencia.

La dirigencia y la disidencia cada vez se me parecen más. ¿Será coincidencia o falta de experiencia?
En estos mismos instantes, si de pronto se convocara a elecciones libres en mi planeta Cuba, supervisadas por la ONU u otros países, yo no sabría por quién votar.
Últimamente, lo que más veo y oigo entre los disidentes es de viajes al extranjero y compra de pacotilla y de que si Fulano “se quedó”. No oigo hablar mucho de organizarse y reunirse para ir haciendo conciencia entre vecinos y amistades, con el objetivo de ganar adeptos.
La población cubana, en general, no conoce a ninguno de los líderes de los múltiples grupos existentes. Ni siquiera sus vecinos saben en realidad quienes son y a qué se dedican, a menos que la Seguridad del Estado los visite para alertarlos contra ellos y les dé una falsa panorámica sobre los mismos. Desde luego, el gobierno se aprovecha ampliamente de la falta de Internet que, intencionalmente, nos ha impuesto.
Cada vez, lamentablemente, la disidencia se divide más. Todos aspiran a ser “cabeza de ratón”, pues no se resignan a ser “cola de león”. Los jefes de grupo son los que reciben la ayuda económica del exterior y la distribuyen a su manera, así como también los cursos y viajes a diferentes eventos en distintos países, cuyos contenidos no transmiten a nadie. Esto sin contar con aquellos que se han fabricado un expediente de peligrosidad y, después, en la primera oportunidad, se marchan definitivamente del país. Al parecer, sin darse cuenta, le están dando por la vena del gusto al gobierno.
¿Cómo es posible cambiar los destinos de un país, si los grupos opositores de dentro de la isla están distanciados unos de otros y, por ello, les es tan difícil dedicarse con más efectividad a divulgar las ideas democráticas entre la población?
Es hora ya de recapacitar y limar todo tipo de asperezas y tratar de unirse, obviando las diferencias, para denunciar los problemas más acuciantes que sufre la población cubana, tratando de buscar solución a los mismos. Estar divididos es complacer al gobierno, cuya política desde un principio ha sido precisamente: divide y vencerás.

A todos mis seguidores

Les deseo lo mejor para este año 2017.

Estoy desde hace días sin Internet debido al “duelo inducido” y a los días feriados. Espero los pequeños amagos gubernamentales de cambios, que se están produciendo con mucha lentitud, este año se aceleren y se produzcan de verdad los grandes cambios económicos que el país necesita para salir del estancamiento y depresión en que está sumergido.

Un abrazo a todos y mucha salud, paz y prosperidad

Después del duelo, luto inducido

Después de los 9 días de duelo nacional, pensamos que íbamos a respirar un poco de tranquilidad en nuestras fiestas navideñas entre familiares y amigos, pues a nivel estatal son prácticamente ignoradas.

Una vez más nos equivocamos, cometimos el error de hacernos a la idea de que el gobierno nos permitiría disfrutar un poco de alegría a fin de año, pero no es así.

Se han suspendido todas las fiestas populares que estaban programadas, entre ella las más masivas y esperadas: las tradicionales y famosísimas parrandas.

La televisión sigue enlutada y sobresaturada de mensajes ideológicos obsoletos. Los presentadores y locutores mantienen un vestuario austero de luto o medio luto, al igual que los cantantes y grupos oficialistas, así como los extremistas representantes de la cultura.

La población cubana, en general, ha convertido sus televisores en pantallas monitor, donde conectan memorias flash o discos DVD con copias del famoso paquete, que contiene todo tipo de programas extranjeros como películas, series, novelas, programas de competencia, etcétera, pues no hay nada agradable ni nuevo que ver en la programación estatal.

Ahora, para colmo, se rumora con mucha fuerza, que de nuevo estará prohibida la venta de bebidas alcohólicas en tiendas y restaurantes a partir del 21 de este mes hasta el 2 de enero del 2017, con sus desagradables consecuencias, ya experimentadas durante el duelo para aquellos que la desobedezcan.

Así pues, sin tomar en cuenta a la opinión pública, como es costumbre, el gobierno, que se muestra inseguro, nos impone después de un duelo de 9 días, un luto que posiblemente dure hasta el 2 de enero venidero, fecha en que se celebrará un desfile militar en honor al fallecido, que aún después de muerto parece seguir gobernando.

Nota: La página web “compradetodo” de la Corporación Cimex anunció ayer que serían retiradas de la misma la venta de cenas y bebidas, aunque en el noticiero nacional de TV anoche, en contradicción con esta publicación, aseguraron que estas ofertas estarían garantizadas.

¿Duelo o toque de queda?

El sábado 26 de noviembre del presente año sonó mi teléfono casi a las dos de la madrugada, lo tomé asustada, pues por lo regular a esas horas se esperan malas noticias, en realidad no fue así, era una amiga para informarme de la muerte de Fidel. Eso me tranquilizó, pues teniendo a mi familia fuera de Cuba, pensé lo peor.

La noticia no me produjo ningún tipo de sentimiento: ni lástima ni alegría. Era algo que ya se estaba esperando y que muchos deseábamos acabara de ocurrir.

Me sorprendió, eso sí, que Raúl diera tan rápido conocimiento público del suceso. Siempre pensamos que era algo que se nos ocultaría por un tiempo, y que nos enteraríamos por los parientes y amigos que están fuera del país. Pero las redes sociales y el impacto inmediato que estas ocasionan, pienso, fue lo que hizo reaccionar así al actual presidente.

Han decretado un duelo nacional de nueve días, algo a mi entender bastante exagerado. Dicen que para que todos puedan despedirse y rendir tributo ante sus cenizas. Estoy convencida que la mayoría de los que acudirán a hacerlo, no irán espontáneamente, sino que serán llevados al lugar por la UJC, la Universidad, la CTC, la FMC, los CDR y todas las demás organizaciones de masas gubernamentales, con que cuenta el país y están bajo la dirección del gobierno, aunque éste declare públicamente que no lo son, lo cual es totalmente falso.

La televisión tiene todos los canales en cadena, con programas que transmiten solo imágenes del desaparecido, enalteciendo la personalidad de un líder que falleció en pleno declive. Únicamente se muestran sus episodios “exitosos”. No existe un solo programa infantil dedicado a nuestros niños, por lo que están obligados también a guardar un luto impuesto.

Han prohibido todos los espectáculos públicos y culturales. Se suspendió el tan anunciado y único concierto del tenor español Plácido Domingo, el cual viajó a nuestro país trayendo consigo a más de 500 invitados, lo cual se debe haber convertido para él en un “desconcierto”. También se ha prohibido la venta de bebidas alcohólicas en los restaurantes gubernamentales y privados, así como en todas las tiendas del país.

Tengo conocimiento de que están visitando los locales de alquiler de habitaciones privados, para averiguar si, entre los huéspedes, hay algún inquilino periodista.

La ciudad está prácticamente desierta en las noches. Esto, en realidad, ¿es un duelo, o un toque de queda? Saque usted sus propias conclusiones.

Don’t worry about Trump

Las preocupaciones en “mi planeta” por las elecciones en EEUU están fuera de control.

Muchas personas se acercan a mí, pues saben que asisto a “la buena Internet” dos veces por semana, algo extraordinario aquí, para preguntarme, con mucha preocupación, cómo están las estadísticas presidenciales entre la Clinton y Trump, pues nadie con dos dedos de frente hace mucho caso a los Medios cubanos ni tampoco a la TV venezolana Telesur, ya que ambos son más de lo mismo.

Mi respuesta puede estar equivocada, pero siempre digo lo mismo: Ni Trump ni la Clinton van a cambiar nada en Cuba. Tampoco se deben preocupar por lo que haga Donald si sale presidente, pues en EEUU, el que ocupa ese cargo, no puede hacer y deshacer a su libre capricho, como se hace aquí, donde funciona el “ordeno y mando” y el poder legislativo es un simple coro para aprobar todo lo que plantean las autoridades. Allá se respeta a la Cámara y al Congreso, que son precisamente los que controlan las acciones de los gobernantes.

Los cambios en Cuba dependen fundamentalmente del gobierno y de los ciudadanos. Mientras aquí las autoridades se nieguen a aceptar la democracia como opción y se sigan escudando tras mentiras tales como el bloqueo, la indemnización y la devolución de la Base de Guantánamo, componentes éstos que conforman “la hoja de parra” que utilizan para ocultar sus fracasos, nada va a cambiar. Mientras los ciudadanos no participen activamente en la exigencia de cambios, nada va a suceder.

En vez de especular tanto sobre las elecciones estadounidenses, asunto éste que concierne a los ciudadanos norteamericanos, deberíamos ocuparnos de divulgar entre nuestras amistades y vecinos, las verdades sacadas de Internet, para irles retirando la venda que tienen cubriéndoles ojos y oídos desde hace 58 años. Mi abuela María solía decir: la caridad empieza por casa.

Así pues, los que más debe preocuparnos es exigirles a nuestros gobernantes y no bajar la cabeza y aplaudirles por miedo, pues entonces seguiremos enfrentando y padeciendo nuestros ya acostumbrados males, de los cuales, de una u otra forma, todos los cubanos de aquí y de la Diáspora somos responsables.

Don’t worry about Donal Trump o Donald Duck, da igual!

El avispero está revuelto.

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Aquí en mi planeta, el gobierno ha usado la palabra “avispero” para nombrar a los grupos de estudiantes de todos los niveles, cuyas clases fueron suspendidas, para que se vieran obligados a participar en los actos de protesta organizados contra el mal llamado bloqueo, amenizados con grupos musicales y de teatro, montando todo un circo para estimularlos a asistir y mostrar ante las cámaras rostros con sonrisas y alegría, apoyando al régimen y rechazando a EEUU, país con el que todos sueñan.

Sin embargo, “avispero” también podríamos llamar a las terribles colas que se forman en las paradas de los ómnibus, donde puedes permanecer hasta casi una hora, intentando subirte al mismo, si es que el chofer decide conducirlo hasta la parada y no pasar de largo sin siquiera decir adiós.

Desde luego, no es culpa de los choferes que estos ómnibus tengan que cargar casi con el triple de sobrepeso para los que fueron diseñados, además de enfrentarse a los baches, huecos de alcantarillas y enormes pliegues de asfalto acumulado, que convierten calles y avenidas en pequeñas “montañas rusas”.

También podríamos denominar “avisperos” a esas tremendas colas que se formas en los alrededores de las panaderías estatales, en busca del preciado y único pan de 80 gramos por persona de la decadente libreta de abastecimientos. O de las que se forman en esas casuchas metálicas oxidadas y abandonadas, que una vez fueron reconocidas como puestos de venta de productos del mar, donde lo que más se vende y llega con regularidad, son unas mal llamadas croquetas criollas, popularmente conocidas como de ave… averigua de qué son”, el producto más consumido por el ciudadano de a pie, que no cuenta con más ingresos que el de su miserable salario.

En fin, ese mismo mal llamado “avispero” de estudiantes protestando contra el embargo de EEUU impuesto a nuestro gobierno, terminará siendo un verdadero avispero frente a las puertas de los consulados de las Embajadas de EEUU, Canadá, España, Italia, Ecuador, con el fin de tratar de conseguir visas para “largarse”, aunque les duelan todavía las cuerdas vocales de estar profiriendo gritos en los mítines organizados contra el capitalismo, con el que sueñan ”chocar” lo antes posible.

Arremeten de nuevo contra Paladares.

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Nuevamente se movilizan los Poderes Populares y el Ministerio de Comercio Interior contra los exitosos Paladares, utilizando como excusa la corrupción y venta de drogas.

Para aclarar, diremos que lamentablemente son algunos que otros bares y discotecas, los que han incurrido en estos delitos. Ante todo, porque al no existir licencia para este tipo de negocios, se han acogido a la de Paladares, ofertando como “tapadera” algunas especialidades gastronómicas.

Entre las cosas que realmente más molestan al Estado cubano, es que estos establecimientos particulares, los llamados Paladares, han demostrado ser muy exitosos, dejando al descubierto la ineptitud e incapacidad de la administración del régimen para enfrentar a la competencia. Una de las principales razones para este fracaso estatal son los bajos salarios, así como las altas exigencias políticas que hacen a sus empleados.

Unos de los pretextos que esgrime el régimen para arremeter contra los Paladares, es la prostitución y la droga, pero esto no tiene nada que ver con ellos, sino más bien con los bares y discotecas, que se amparan en su licencia para subsistir. Justamente aquí es donde entran en funciones los inspectores y la policía corrupta, que se benefician de éstos haciéndose “los de la vista gorda”.

Lo que no se dice públicamente, es que muchos de estos lugares problemáticos, pertenecen justamente a hijos de altos dirigentes del país, emprendiéndola lamentablemente contra los más desprotegidos políticamente.

Sin embargo, al régimen le cuesta mucho reconocer oficialmente, que los principales antros de prostitución y droga, han sido y son los estatales, donde se han dado los mayores escándalos de este tipo, como sucedió hace unos años en la Cervecera de La Habana Vieja y en las discotecas del Comodoro y del Copacabana, por solo mencionar algunos ejemplos.