Kafka’s shopping.

Ayer, ante una nueva frustración por no habernos podido conectar en Internet, mi amiga y yo decidimos hacer un recorrido por las tiendas de la zona. Ella necesitaba una llave de agua para su cocina, y yo no llevaba dinero, así que solo iba a mirar.

Llegamos al complejo de tiendas de 5ta y 42, nombre con el que se le conoce. Fuimos de inmediato a la ferretería y vimos las escasas ofertas exhibidas en las vidrieras. Entre ellas hubo una que llamó la atención de mi amiga: una llave de tiro rápido, bastante aceptable y rebajada de 11 a 4 CUC. Se ajustaba a su magro presupuesto, por lo que se dispuso de inmediato a llamar al vendedor, para que se la mostrara. Al comentarle sobre la oferta de precio, éste le respondió que la llave tenía un defecto, que goteaba. Entonces mi amiga la rechazó y le comentó que, precisamente buscaba una porque la suya también goteaba y ella quería solucionar el problema.

Después registramos los demás departamentos, todos tan escasos de mercancías que daba la impresión de que se había producido un gran robo, cosa ésta que comentamos con una de las empleadas, que nos viró la cara por respuesta. Aquello parecía, más bien, un set para filmar San Nicolás del Peladero. Seguimos fisgoneando y llegamos al departamento de mercería, donde suelo comprar habitualmente algunos de los materiales para mis trabajos.

De pronto descubro en una de las vidrieras de exhibición, un flamante pedal para máquina de coser eléctrica, y como justamente yo había comprado la mía allí hace ya unos años, me dio alegría pensar que aún quedaban estos repuestos. También este estaba rebajado de precio. La tarjeta que marcaba 11.45 CUC estaba rayada y decía 7.95 CUC. Qué bien, pensé, lástima que no traje dinero, pero la semana próxima cuando vuelva por estos lares lo compraré.

Llegué a casa toda sofocada por el inmenso calor de la calle y la demora de las guaguas, y corrí directo al baño a lavarme cara y manos y cambiarme de ropa, por algo más fresco. Cuando le comenté a mi esposo lo del pedal eléctrico y la rebaja de precio, me dijo, vuelve a arreglarte, pues creo que debemos ir ahora, porque si quedan solamente unos pocos o solo ese que está en la vidriera, éste es el momento de comprarlo.

Llegamos a la tienda y, cuando le pedí a la empleada que me mostrara el pedal que estaba rebajado, pues lo quería comprar, ésta sin inmutarse me dijo: “si está rebajado es porque está roto y no funciona”. ¿Cómo es posible-le dije- que ustedes pongan en la vidriera, a la venta, un artículo que no sirve, además a semejante precio y en divisa?, La mercancía inservible, sencillamente no se saca a la venta bajo ningún concepto, es engañar al público, es inmoral hacerlo, esto es absolutamente kafkiano-agregué. Ella se mantuvo en silencio, pues me conoce como clienta, y nosotros salimos de allí como almas que se lleva el diablo.

Lamentablemente este no es un hecho aislado, suele suceder con increíble frecuencia, siendo casi una práctica habitual, vender artículos muy dañados o inservibles en sus funciones para las que fueron diseñados, con unas rebajas de precio que más que un atentado al bolsillo del cliente, es una absoluta falta de respeto al mismo.

Carnaval de La habana, otra tradición perdida

Carnaval de La Habana, otra tradición perdida.

Cuando empezaba el mes de febrero, los medios masivos (radio, televisión y prensa plana) comenzaban a promover las fiestas del Rey Momo. Toda la ciudad se contagiaba con las expectativas de tan grandiosa celebración. Mayores y niños solían disfrutar por igual de estos festejos que siempre se celebraban en este mes, durante cuatro fines de semana, previos a la Cuaresma.

Días antes de la fecha señalada para el inicio de éstos, ya los postes eléctricos de las calles de la ciudad exhibían, a modo de ornato, los carteles premiados mediante concurso, así como grandes fotos de la Reina y sus Damas en las vidrieras de las principales tiendas, las cuales habían sido elegidas por un prestigioso jurado.

Recuerdo que cuando niña, mi familia solía alquilar un palco en los carnavales, para disfrutar de más comodidad, mientras veíamos pasar la interminable legión de carrozas bellamente engalanadas, con jóvenes muchachas a bordo, unas veces muy vestidas y otras escasas de ropa (enfrentándose a las temperaturas frías de febrero), según la temática que deseaban representar los patrocinadores de dichos escenarios rodantes. Después, seguían los automóviles convertibles ó descapotables y camiones, bellamente decorados. De todo esto, lo que sin lugar a dudas, levantaba más expectativas, era la carroza de la Reina con sus Damas de honor.

Como colofón, el paso de las comparsas con sus vistosos trajes, portando algunos de ellos enormes farolas, siguiendo el ritmo de sus originales y bien estudiadas coreografías. Entre las más aclamadas siempre estuvieron la de los Guaracheros de Regla y El Alacrán, ésta la más antigua de todas. Otro de los espectáculos que más captaban la atención, eran las arriesgadas acrobacias del Pelotón Acrobático de la Policía Motorizada, con sus chaquetas rojas y sus ajustados pantalones negros, resaltados por altas botas y polainas acharoladas, conduciendo sus impresionantes motos Harley-Davidson. El paseo siempre se abría con profusión de fuegos artificiales.

Una vez finalizado el desfile, los muchachos, desafiando las prohibiciones familiares, nos lanzábamos a la calle para recoger las serpentinas arrojadas a la vía y confeccionar enormes esferas con éstas, para luego hacerlas rodar calle abajo. El que lograba la más grande, se sentía, sin que nadie se lo manifestara, como una especie de campeón.

El desfile tenía un largo recorrido, saliendo de los predios del antiguo Palacio de los Deportes, siguiendo por todo Malecón hasta tomar el Paseo del Prado, dando la vuelta en la Fuente de la India y recorriendo nuevamente de regreso el Prado, retomando Malecón hasta el punto de partida, donde se aparcaban las carrozas. Muchas personas durante el desfile, solían cruzar de una acera, a la de enfrente, para volver a ver las carrozas en su viaje de regreso.

Llegó el año 1959, y estas alegres fiestas, fueron perdiendo esplendor. Al principio lentamente y después en forma abrupta, cuando se nacionalizaron todos los comercios y se perdió el patrocinio de éstos, al no existir ya la publicidad. Es de resaltar, que los carnavales de La Habana antes de este año, estaban considerados entre los más famosos del mundo.

Yo logré alcanzar un poco del brillo que aún les quedaba, cuando salí electa Lucero en el año 1963. Para entonces, se había cambiado ya la terminología de Reina por Estrella y de Dama por Lucero, por considerar las anteriores como una expresión de la pequeña burguesía. Ya no bastaba con ser bonita, tener cultura y poseer buenos modales, ahora además, y como elemento muy importante, ser una persona “integrada” (estar trabajando o estudiando y participar en eventos políticos). También los obsequios ofrecidos a las ganadoras dejaron de ser relevantes. Aún se mantenía la tradición de exponer grandes fotos de éstas en las vidrieras comerciales.

Recuerdo que para entonces yo trabajaba en el Ministerio de Comercio exterior, en una de sus empresas. Una tarde, pasó muy apurado, recorriendo todas las oficinas, el Secretario del sindicato, para anunciarnos, a todas las muchachas que allí laborábamos, que al finalizar la jornada no nos marcháramos porque se iba a efectuar una asamblea para elegir a los macheteros permanentes para la zafra, y también a la estrella que representaría a la empresa en estos festejos.

Para sorpresa mía, yo resulté la favorecida. La próxima selección sería entre las más de doce empresas que componían el ministerio, y así determinar la que sería su representante. Volví a resultar electa. Después, se imponía competir entre todos los organismos que pertenecían al sector de la Administración Pública, para escoger a la Estrella del mismo, quien posteriormente competiría a nivel nacional.

Así fue como una noche, me vi en la Ciudad Deportiva, compitiendo con todas las estrellas de todos los sindicatos. Entonces resulté electa primer Lucero del Carnaval de La Habana 1963. Nunca más volví a acudir a estas celebraciones, a pesar de que, durante algunos años estuve recibiendo invitaciones para el Palco Presidencial. Ya los carnavales que de niña me gustaban tanto, habían desaparecido, y solo quedaba de ellos una triste caricatura. Amén de que la celebración de todos los festejos, incluyendo éste, se trasladaron “por decreto”, para el mes de julio, justamente, cuando el calor se hace insoportable.

Este fin de semana habrá una triste caricatura de carnavales en un reducido tramo del Malecón, donde abundarán bebidas alcohólicas y las repetidas ofertas gastronómicas. La chabacanería y la marginalidad, como es ya costumbre, reinarán en estas fiestas.

Desconexión

Imagen

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Foto. cubanet.org

Hace días que estoy completamente desconectada. Cuando digo esto, me refiero a la imposibilidad de recibir noticias del exterior por la onda corta, y sobre todo a la falta de Internet. Desde luego, en esta misma situación está la mayoría de la población cubana. , al menos, gozo de un par de horas de conexión los lunes y otro par los viernes, aunque no siempre: ¡del lobo, un pelo!

En estas jornadas de absoluta obscuridad informática, he hecho un tremendo esfuerzo por permanecer frente al televisor para monitorear Telesur y el Noticiero Nacional, así como la radio nacional, con la esperanza de que arrojaran alguna luz sobre el conflicto del barco norcoreano, que transportando “armamento obsoleto” (misiles y aviones con combustible), fueron cargados en nuestro país y ocultados burdamente bajo sacos de azúcar. El resultado ha sido: silencio absoluto sobre el caso.

Si he podido escuchar alguna que otra nueva información al respecto, se la debo a un amigo que, en condiciones excepcionales, disfruta a diario de un rato de conexión. Él es quien me ha mantenido, más o menos al día, de lo acontecido al respecto en el Canal de Panamá con el barco, su capitán y tripulación, así como de las declaraciones del presidente Martinelli. Por tanto, al no recibir información a través de los medios de mi país, me considero, como cualquier otro ciudadano, con todo el derecho del mundo a especular sobre este chapucero acontecimiento.

Este espectáculo circense, montado quien sabe por quién, rechaza cualquier tipo de análisis coherente. Estamos en pleno Siglo XXI, donde el seguimiento e inmediatez de la información es prácticamente incontrolable. ¿Cómo es posible que pretendieran transportar esa “delicada mercancía” en un barco norcoreano (país sancionado por la ONU), que por demás estaba ya fichado con antecedentes por tráfico de drogas? Qué explicación van a dar de este hecho, que no sea como la insulsa nota emitida por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba?

¿Será que estaban buscando un burdo pretexto, para abortar todo intento de acercamiento político con el vecino del Norte, para no dejar al descubierto las incapacidades del régimen cubano, así como la falta de una verdadera voluntad de realizar cambios reales y profundos en la política doméstica?

Que se cuiden, porque la zafra ha sido muy pobre y el azúcar no alcanza para seguir tapando chapuzas.

Otro domingo más

Debido al secretismo informático, institucionalizado en “mi querido planeta”, hemos tenido que enterarnos por ahí, “a retazos”, de todo este jaleo de los “misiles azucarados” cubanos en el barco norcoreano. Hecho este, que por supuesto, ha exacerbado la imaginativa especulación criolla.

Finalmente, nos sorprende un domingo más, para mí, el día más aburrido de la semana. Siempre me juré a mí misma, que si en algún momento se me acercaba un pretendiente con este nombre, y me gustaba tanto que no podía renunciar a él, le llamaría Tito. Quizá a usted le suceda algo parecido, sobretodo, a partir de horas de la tarde, cuando se nos va acercando más la inminencia de un nuevo lunes de trabajo.

Entonces, si usted también pertenece al club de los que no soportamos los domingos, ¿por qué no dedicarle hoy un tiempito a su familia y les halaga con alguna sencilla, pero rica receta hecha por sus manos, y así le da otra connotación al mismo? He aquí mi sugerencia:

Natilla de café

Ingredientes:

1 litro de leche fresca, 1 taza de azúcar, 4 cucharadas de maicena, ½ cucharadita de sal, 1 cucharadita de vainilla, 4 huevos, 1 tacita de café hecho de café instantáneo, 1 ramita de canela, 1 cascarita de limón

Procedimiento:

Hierva la leche con la canela y la cascarita de limón. Baje el fuego a moderado y agregue las cuatro yemas, con la maicena, disuelta en un poco de leche o agua. Vierta esta mezcla en la leche, sin dejar de mover con una paleta de madera para evitar se hagan grumos. Cuando ya tenga una consistencia suave, añádale la vainilla y el café, sin dejar de revolver. Bájela del fuego. Con las cuatro claras haga un merengue. Recuerde que son dos cucharadas de azúcar por cada clara. Le puede añadir ralladura de limón. Una vez esté listo, coja pequeñas porciones de este merengue con un tenedor y llévelo al fuego, para hacer merenguitos tostados, con los que va adornar la natilla

¡Bon apetit!

¿Quienes son los nuevos ricos?

Pintura de H. Catá

Leyendo en el diario Granma de hoy, un artículo escrito por el periodista de la Hoz, no pude menos que sonreír, ante el cinismo de lo allí expresado.

Este periodista toma como símbolos de lo que él llama “los nuevos ricos”, el uso y quizá la ostentación, en algunos casos, de cosas tan normales en otras sociedades, como llevar de merienda a la escuela un bocadito de queso y un refresco de cola, ó quizá portar un par de zapatillas de marca, como las que están en venta, en moneda dura en muchas tiendas de la ciudad, que indudablemente tienen mejor calidad y son más duraderas que la mayoría de las ofertadas a más bajos precios también en CUC, pero de pésima calidad. Entiendo que todo padre que puede, o hace un sacrificio, trata de comprar las más duraderas, cuya marca no es un simple adorno, sino que por supuesto, responde a una determinada calidad.

Este comunicador parece haber olvidado, que hace unos cuantos años atrás, los únicos que llevaban a las escuelas buenas meriendas, iban en auto con chofer y llevaban mochila y ropas de marca extranjera, eran precisamente los hijos de los dirigentes a quienes el pueblo llamaba “los hijitos de papá”. Vivo en un barrio, Nuevo Vedado, donde siempre he estado rodeada de estos muchachos, cuando mis hijos iban a las mismas escuelas que ellos, pero no disfrutaban de ninguno de esos privilegios, y me veía siempre en el deber de explicarles el por qué de esta situación, que finalmente ellos tampoco entendían.

Aun la recuerdo la cara de estupor de mi hijo el mayor, cuando siendo un adolescente, llegó a casa un día muy asombrado, porque en su escuela había oído los cuentos de la fiesta de quince de la hija de un comandante que había cerrado la calle, traído al órgano oriental y llenado de flores la piscina de su casa, además del tremendo bufet repartido por los muchachitos del servicio militar quienes fungían como camareros. Esto sucedió en pleno período especial. Como este, son unos cuantos los ejemplos de fiestas similares en el barrio, y casualmente todas eran en casas de altos dirigentes. Los mismos que posteriormente se mudaron para Miramar y Siboney para ser más discretos.

Volviendo a la merienda escolar, la misma es casi inexistente, muy pobre y de tan pésima calidad que es inconcebible pensar que pueda sustituir un almuerzo como se pretendió al establecerla. Es por ello que muchos padres, la mayoría, se sacrifican y hacen verdaderos malabares, para conseguir que sus hijos lleven una merienda “decente”, consistente en un bocadito de jamón y queso y un refresco. No tiene por qué el periodista en cuestión decir que este privilegio sea solamente de aquellos padres que tienen negocios privados: la familia entera colabora en este empeño.

Precisamente, si hemos llegado a la ostentación indebida e indiscriminada de estos mal llamados símbolos del poder ha sido debido a los malos ejemplos de los que el ciudadano de a pie fue espectador y no partícipe. Lo que sí tenemos que tener en cuenta ahora es, que éstos de hoy, salen del bolsillo de padres trabajadores, cuentapropistas, artistas, deportistas, etcétera y no de los bolsillos del pueblo como salían los antes mencionados. También sería bueno aclarar que si pagaran salarios decorosos que se ajustaran al nivel del costo de la vida, y el país produjera riquezas, todos tendrían las mismas oportunidades de mejorar no solo la merienda de sus hijos en las escuelas, sino la calidad de vida de la familia, y por ende de toda la sociedad.

La coletilla,madre putativa de la censura

Todo comenzó muy temprano, en los inicios de la década de los sesenta. Pronto las máximas figuras de la triunfante revolución del cincuenta y nueve, se dieron cuenta que si se querían instalar en el poder, firme e indefinidamente, tendrían que apoderarse de los medios masivos de comunicación, en aquel entonces prensa plana, radio y televisión.

Pronto comenzó la presión sobre los principales rotativos del país, aún con sus dueños presentes. Apareció entonces la tristemente famosa “coletilla”, una especie de nota aclaratoria, que acompañaba a las noticias que el régimen consideraba peligrosas ideológicamente, y que era impuesta, supuestamente, a nombre (jamás se consultó con ellos) de los trabajadores del diario en cuestión. Este fue el, aparentemente “inocente”, pero siniestro germen de la férrea censura que vendría después, y que alcanza hasta el día de hoy.

Es por eso que son muy llamativos los congresos de la UPEC (Unión de Periodistas de Cuba), organización creada para sustituir al anterior gremio de periodistas y controlarlos e imponer los criterios oficialistas, donde jamás se producen discrepancias, y la “sospechosa unanimidad” es la que asegura todos los acuerdos tomados en los mismos. Siempre se ignora, en estas reuniones, al periodismo alternativo, cívico e independiente, cuyos realizadores son considerados por el régimen como “mercenarios al servicio del imperio”.

Todo esto sucede en un nuevo contexto universal, donde la tecnología se hace casi incontrolable para los regímenes dictatoriales, que aún persisten en controlar los medios masivos. Es por ello que resulta sumamente triste y pasado de moda, hablar de periodismo en un país como Cuba, donde el acceso a Internet está todavía muy restringido y controlado por el gobierno, así como la adquisición de revistas y diarios extranjeros, y la posibilidad de escuchar por la onda corta, sin interferencia, a ciertos y determinados programas de noticias sobre nuestro país. Todo esto hace cada vez más difícil para la inmensa mayoría de la población, inmersa en las tareas de sobrevivencia, conocer la realidad en que vivimos. Esperemos algún día no muy lejano ya, rescatar para nuestro país y nuestra cultura, un periodismo libre, como aquel donde Cuba tuvo verdaderos maestros en este importante y hermoso oficio.

Día Internacional del Arbol

En la calle donde vivo, hace un par de meses cayó, a manos de un vecino, el último árbol que nos regalaba su sombra. El mismo fue agredido en diferentes ocasiones por este personaje. En una oportunidad, el contorno de su tronco fue hendido por una circunferencia hecha en derredor, con el objetivo de evitar que le circulara savia y por ende muriera. Espantada, comencé a llamar por teléfono a todas aquellas entidades de medioambiente, en busca de ayuda. Llamaba a una oficina y en ésta me daban el teléfono de otra, argumentando que ellos no se ocupaban de estas cuestiones y así sucesivamente.

Después de comunicar con media docena de números telefónicos distintos, di con la empresa que se ocupaba de las áreas verdes. Me respondieron que ellos lo único que podían hacer era ponerle una multa de 150 pesos cubanos agresor (el equivalente a 6.00 dólares), pero que no podían salvar el árbol. Indignada bajé a tratar por mis propios medios de evitar su muerte. Para ello, cogí tierra húmeda de los alrededores, y con mucho cuidado hice una especie de emplaste alrededor de la herida del tronco cubriéndola con tiras de lienzo, a modo de vendaje. Todos los días bajaba a humedecer la zona dañada y echarle abundante agua a sus raíces.

Pasado unos días, el árbol comenzó a recuperarse y retomó el verdor de sus hojas. ¡Lo había salvado!, pero nuevamente la insistencia del vecino en liquidarlo reapareció. Esta vez el arma mortífera fue el petróleo que éste vertía sobre sus raíces, con la clara intención de secarlo. Aún así, el árbol sobrevivió, porque la savia siguió circulando por la cara del tronco que quedaba fuera del alcance del depredador. Pero, debilitado como estaba por el otro extremo, tiempo después cayó sobre la cerca perimetral, causando gran deterioro en la misma y obstaculizando el paso en su inclinación hacia el pavimento. El autor material de este desastre buscó la manera de que una brigada de la Compañía de Electricidad, que estaba realizando trabajos de reparación en las cercanías, viniera a cortarlo, ya que el mismo en su caída afectaba un cable que perjudicaba a su vivienda.

Este árbol pudo haber sido salvado, colocándole unos tensores y volviéndolo nuevamente a su posición, pero esto hubiera sido en un país civilizado y, por tanto organizado, donde existieran instituciones que se ocuparan de protegerlos, no en el nuestro. Este, simplemente, fue macheteado y dejado en la misma posición peligrosa. Después de varios días, llegó una brigada de la misma empresa, pero en esta oportunidad equipada con una sierra eléctrica para cortarlo en piezas. Como siempre, se llevaron sólo los pedazos grandes del tronco, dejando gran cantidad de ramas y hojas dispersas sobre la acera, obstaculizando el paso peatonal: Otro árbol menos en un país donde el sol castiga a todos por igual. Ya nadie más podrá cobijarse a su sombra.

Resulta penoso observar cómo cada día aumenta el número de árboles indiscriminadamente “asesinados”, ya sea por los propios vecinos o por empresas ajenas al cuidado y mantenimiento de las áreas verdes. Lo más increíble de todo esto es que, a pesar de que en los medios en nuestro país, se habla mucho del tema y hasta hay espacios televisivos dedicados al medioambiente y su conservación, no existe en realidad ningún lugar oficial donde acudir, que tengan creadas las condiciones y cuenten con el poder y los recursos necesarios, para hacer cumplir las medidas de protección de la flora y la fauna. Es más irónico aún cuando en estos precisos momentos sesiona en el Palacio de las Convenciones el 9no. Simposio de Medioambiente. La protección y cuidado que proporcionen gobierno y ciudadanos, a la flora y fauna, debían ser índices tomados en cuenta también por los organismos internacionales, para medir la cultura de un país.

Pérdida de valores éticos

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“Hemos percibido con dolor, a lo largo de los más de 20 años de período especial, el acrecentado deterioro de valores morales y cívicos, como la honestidad, la decencia, la vergüenza, el decoro, la honradez y la sensibilidad ante los problemas de los demás”

Así reza en uno de sus párrafos el discurso de Raúl Castro ante el parlamento cubano, publicado hoy martes 9 de julio en el diario Juventud Rebelde.

Yo me pregunto, ¿por qué había que esperar más de veinte años para poner coto a una situación que ya era notable y se percibía iba en aumento?

A estas alturas la indisciplina social y el deterioro humano es casi incontrolable. Son muchos los factores que han incidido en el mismo y eran por todos conocidos. La fragmentación de la familia cubana, producto de los enfrentamientos políticos entre sus miembros, y el distanciamiento entre éstos, muchas veces impuesto por el propio régimen, es quizá el meollo de todo el descalabro social posterior. La familia siempre fue considerada, y de hecho lo es, el núcleo social fundamental de una nación.

Las conductas impropias de la marginalidad, como gritar a viva voz en plena calle, el uso de palabras obscenas y la chabacanería al hablar han estado presentes en nuestro diario convivir. La televisión, uno de los medios masivos más influyentes, también ha contribuido a divulgar todo tipo de vulgaridades y mediocridades, en cuanto a imagen y vocabulario.

Botar desechos en la vía pública, así como hacer necesidades fisiológicas en calles y parques, es algo ya muy cotidiano y son actos que se realizan ante la indolencia y apatía de los que los observan, quizá por el temor de ser agredidos verbal ó físicamente por el propio ejecutor, si se le llama la atención. Pase usted en horas de la mañana por el antiguo Centro Asturiano, hoy museo, y se horrorizará al tener que alejarse de sus portales, por el fuerte hedor a orines que de éstos emana.

Con relación al incremento del consumo de bebidas alcohólicas por la población, es de notar su venta indiscriminada en casi todos los establecimientos estatales del país desde horas tempranas, siendo el único responsable el propio Estado. Da vergüenza ver en cualquier comercio estatal, muy desatendido y venido a menos, una mesita sacada a plena acera con venta de ron, como para que el transeúnte no tenga ni que molestarse en entrar al local en cuestión para consumir.

En cuanto al uso indebido del uniforme escolar, han sido generalmente los propios profesores los que han dado el mal ejemplo, al vestir inadecuadamente para pararse frente a un alumnado y hacerse respetar al impartir una clase. Todo esto, claro está ha sido producto de la mala preparación de muchos maestros, la prolongada escasez de venta de ropa, los bajos salarios y las dificultades para transportarse, lo que ha provocado tener que usar un tipo de vestimenta, que no impida subirse a un camión o colgarse del andén de un ómnibus. Todo ha contribuido.

Sin embargo, apenas a algunas horas de publicarse el discurso en cuestión, una amiga nuestra fue testigo presencial de un hecho en el agromercado de las calles 17 y K, en el Vedado, cuando un joven que venía corriendo tropezó y casi hace caer a una señora de la tercera edad, que se dedica a vender bolsas plásticas a la salida de dicho establecimiento. Esta, al sentirse agredida, profirió una de las palabrotas más groseras, “ahora tan de moda”, que empieza con “p”. Acto seguido salió de la nada, otro hombre, joven también, vestido de civil, que de inmediato le pidió el carné de identidad a la señora, para imponerle una multa de 200 pesos, no por vender bolsas (lo cual está considerado un delito), sino por la “palabrota”. La señora empezó a llorar a lágrima viva, explicando que era jubilada e hipertensa, que no tenía dinero, etcétera. Cuando el joven vestido de civil vio que comenzaron a rodearlos los allí presentes, le dijo a la vendedora, que “por esta vez le iba a perdonar la multa”, pero en cambio le iba a “levantar” un acta de advertencia. Esto hizo que la señora rompiera en llanto nuevamente, ante la mirada atónita de los allí presentes, que a diario suelen proferir éstas palabrotas y otras más contundentes, ante la indiferencia de de todos.

Trencadis

rebeca monzó cuentoEra una apacible mañana luminosa, el mar, como de costumbre, lucía esplendoroso con su habitual  degradé de azules y verdes, los árboles mecían sus copas al vaivén de una suave brisa.

Los alegres nativos estaban todos entregados a sus cotidianas tareas. De pronto todas las aves, al unísono, remontaron vuelo y se adentraron en lo alto del cielo, graznando. Los gatos huían despavoridos buscando un refugio seguro, mientras los aullidos de los perros chuchos y los de raza iban en aumento.

Todos los habitantes de la hermosa ciudad, atónitos, elevaron sus miradas al cielo. Aquel enorme artefacto aterrizó ante el asombro de todos. Echaba fuego y luces por todos los orificios circulares que rodeaban su enorme circunferencia “verde como nuestras palmas”,  lo que hacía que se confundiera con el paisaje.

Pronto empezaron a abrirse sus redondas compuertas y comenzaron a salir por ellas unos seres verdes con barbas, luciendo collares de extrañas semillas. Sonrientes, saludaban levantando sus alargadas extremidades, mientras descendían del enorme aparato, que mucho después supimos era “la máquina del tiempo”.

Al principio todo parecía marchar bien. Todos estaban excitados ante la maravillosa aparición. Parecían seres inofensivos y hasta simpáticos, pero esto no duró mucho tiempo: uno de ellos, el de mayor estatura, se dio de inmediato a la tara de manipular una de las palancas, y todo comenzó a cambiar.

En un inicio estos cambios eran casi imperceptibles. Además, hombres, mujeres y niños locales, así como los visitantes se estaban comunicando bien  con el gigante y todo parecía normal. Sin embargo, muchos de los nativos, desconfiados, prefirieron mantenerse un tanto alejados observando lo que acontecía.

Aquel hombre verde, grandote, no cesaba de dar vueltas a la palanca, y mientras más vueltas le daba, comenzaron a desaparecer algunos objetos: fábricas, camiones, autos y hasta grandes residencias y edificios.  Después, muchos animales, los de mayor tamaño preferiblemente, más tarde el dinero y por último las personas. Todo se fue poniendo oscuro. Ya las escotillas del enorme artefacto no irradiaban luz, también el fuego se fue extinguiendo. La noche se fue apoderando del paisaje.

Pero aquel hombre, el grandote, no soltaba el mando. Cada vez que algún hombrecillo verde o de cualquier otro color se le acercaba para ser escuchado, el levantaba su otra mano y con un simple gesto lo hacía desaparecer. Poco a poco el miedo se fue apoderando de todos paralizándolos. Muchos, que lograron reaccionar arriesgando sus vidas, partieron hacia otros mundos, valiéndose de cualquier pequeña nave o aparato que aún quedaba funcionando.

Los verdes campos comenzaron a cubrirse de raíces espinosas, que  arrasaban en su avance con cualquier otro cultivo. Hasta el aire se fue agotando y hubo que rápidamente hacer un censo, para poder distribuir equitativamente el que iba quedando. También se imprimieron tarjetas, donde mensualmente se anotaba lo que cada persona consumía. Los verdes, que en un principio se habían repartido las mejores residencias, se trasladaron a vivir en las afueras, donde aún quedaban árboles y se mantenían apartados de la vista de la población recién cautiva.

Así, paulatinamente, los locales, debido a todas estas carencias fueron mutando: nacieron nuevos seres sin pensamiento, con una línea por boca, un pequeño estómago, brazos  largos para estirarlos hasta poder alcanzar los pocos frutos que quedaban en las altas y espinosas copas de la nueva vegetación, grandes pies, para ser capaces de mantenerse parados en un mismo lugar durante horas y piernas muy fuertes, como para cubrir grandes distancias caminando.

Sumidos en el oscuro aislamiento, se fueron  borrando de sus mentes las imágenes de la feliz época en que vivieron sus antecesores, antes de la llegada de la enorme maquinaria verde. Como todo se iba agotando y destruyendo, las consecuencias de esto empezaron a afectar, aunque en menor medida, a muchos de los hombres verdes no tan cercanos al gigante. Por ello, no les quedó otra solución que ir abriendo de a poco, alguna que otra compuerta, para dejar entrar algún aire fresco del exterior. Debido a esto, finalmente tuvieron que autorizar la entrada de extranjeros portadores de  un poco de brisa. A pesar de las prohibiciones y los fuertes castigos infligidos, muchos de los mutantes se acercaron a los recién llegados, tratando de crear estrechos vínculos, para poder irse con éstos.

Claro está que los que más se aprovecharon de esta nueva situación fueron los más jóvenes. Como consecuencia,  cada vez deambulaban más viejos solos por todo el territorio ocupado. Ya apenas se veía algún que otro recién nacido. Las mujeres, a fuerza de una precaria alimentación y de un trabajo redoblado, decidieron, por acuerdo, no salir embarazadas.

Así, poco a poco, ese bello asteroide donde habitaban se fue tornando cada vez más gris y polvoriento. Las pestilencias de las aguas albañales inundaban con su fétido aroma todo la ciudad. Los animales de corral no alcanzaban para satisfacer las necesidades alimentarias, pues éstos a su vez no tenían de qué alimentarse y fueron muriendo. Ya solo quedaban en las afueras algunos pastos verdes que todos los habitantes, aterrados, los cubrían con viejas lonetas para que no fueran detectados, por miedo a que también los racionalizaran. Cada vez más mutantes escapaban hacia otras latitudes. Nadie reparaba en los peligros de la travesía. Preferían morir en el intento que seguir viviendo sin esperanzas.

Algún día como en el “trencadis”,  volverán a coincidir todas  las piezas fragmentadas y dispersas por el Universo, de  aquella antigua civilización, para unirse nuevamente formando un fuerte y hermoso mosaico social.

¡Que lucha con el Tres Leches!

Debido a la ampliación de licencias para trabajos por cuenta propia, entre otras razones gubernamentales, para dar oportunidad de buscar empleos en el sector privado a la gran cantidad de trabajadores que perdieron los suyos, como consecuencia de la masiva reducción de plantillas (cesantías), surgieron nuevos paladares y, con éstos, una nueva moda nunca antes “notable” en el sector gastronómico de nuestro país: el dulce de las Tres Leches.

Fueron muchos los años en que la falta de información y referencias, en casi todos los sectores de la economía y la sociedad, sumieron a los cubanos en una especie de “hibernación creativa”, en la que se solía repetir algo hecho por alguien, que había traído la idea “de afuera” y le iba bien. Entonces todos querían repetir lo mismo.

La gastronomía no ha estado exenta de este mal en absoluto. Ahora todos los paladares quieren tener en su carta de repostería “pastelería francesa”, justamente en un país en que durante muchísimos años se perdieron estas especialidades, que fueron “muriendo” con la intervención de los negocios privados y con la falta de productividad al pasar al Estado. Poco a poco se fueron racionando la leche, la mantequilla, los quesos, etcétera, inclusive el azúcar, ingredientes fundamentales para este tipo de culinaria, hasta su casi total desaparición.

Son muy pocos, pudiéramos decir casi ninguno, los paladares que ofertan dulces caseros. Parecen haberse olvidado de los cascos de guayaba, los de toronja o naranja, las mermeladas, los buñuelos, las torrejas, natillas, pudines, en fin la larga lista de estos manjares. Es cierto que los frutos e ingredientes con que se confeccionan también pasan por largos períodos de desabastecimiento, pero bien podían ser una alternativa.

Alguien, en su restaurante, comenzó un día a ofertar en una copa grande (como las de los “sundays”) una pequeña porción de panetela, con un poco de leche condensada y mucho merengue, llamándole Tres leches. Inmediatamente surgieron los imitadores. Otros preparan una panetela, donde la leche apenas se siente y también la cubren de mucho merengue. También los hay, más “creativos”, que le añaden almendras y chocolate. En fin, cada quien lo ha inventado como puede, pero ninguna de esas versiones se acerca siquiera al postre originario de Nicaragua, que se ha hecho famoso en toda América Latina.

Este tipo de repostería es cara, a veces cuesta más que un plato de canelones o lasaña, y por supuesto no tiene mucha demanda, debido a estas razones. No me explico, cómo a estas alturas, los dueños de restaurantes no han sabido buscar otras soluciones más al alcance de sus posibilidades y del bolsillo de la clientela. Este es precisamente, el punto débil de casi todos estos exitosos negocios.

Por ello, me he permitido hoy hacer este breve análisis y proporcionar además, para el conocimiento de todos los interesados, la receta original de este polémico postre, así como el costo de producción del mismo en nuestro país.

Ingredientes del bizcocho: Seis huevos, dos tazas de azúcar, dos tazas de harina de castilla, tres cucharaditas de polvos de hornear, media taza de leche sin descremar y una cucharadita de vainilla.

Instrucciones: Bata las claras a punto de nieve y añada el azúcar poco a poco y luego las yemas una a una. Cuando la mezcla esté espesa, añada la harina con el polvo de hornear, echando partes de leche. Dele el gusto con la vainilla. Se hornea a 350 grados durante 45 minutos.

Confección: Para hacer las “Tres leches” se mezcla lata y media de leche condensada con la misma cantidad de leche evaporada y una lata de crema de leche. Se le hacen perforaciones a la panetela y se vierte sobre esta la mezcla de leches. Para cubrirlo, haga el siguiente merengue: dos tazas de azúcar, una de agua y un cuarto de cucharadita de crémor tártaro. Cuando el almíbar esté a punto, añádalo al merengue tradicional de claras de huevo. Cubra el bizcocho y disfrute su postre.

Precios de los principales ingredientes en Cuba, donde el salario medio es de 20.00 CUC mensuales:

Lata de leche condensada 1.20 CUC

Lata de leche evaporada 1.30 “

Crema de leche (latica) 1.50 “

Harina, paquete de 1 kilo 1.20 “

Huevos l .50 pesos corrientes (moneda nacional) cada unidad.

Nota: 1 CUC equivale a 0.85 centavos dólar.

¿Miedo al cambio?

Últimamente mucho se conversa, en círculos cerrados de amistades, sobre los lentos, casi imperceptibles cambios anunciados por el gobierno. Lo que sí está claro es que a “soto voce,” casi secretamente, se perciben movimientos que implican que algo se está “cocinando”, como siempre, a espaldas de la opinión pública.

El gobierno está atravesando por una crisis nunca antes vista. La economía cubana es prácticamente inexistente. El país no produce riqueza alguna y la esperanza puesta en el gobierno de la vecina Venezuela, se desvanece junto con el chavismo: un espejismo en pleno desierto cuando se está a punto de morir de sed. Nuestra única alternativa está en el Norte, y no en el Sur.

¿Estamos preparados para el cambio? A mi modo de ver no. Siempre, como pueblo desinformado y aislado, hemos esperado que las soluciones lleguen ”de afuera”. Esto hace que muchos, quizá la mayoría, le teman a lo desconocido. Por otra parte, la diaria sobrevivencia no deja casi espacio al pensamiento analítico.

Durante cincuenta y cuatro años nos han estado metiendo miedo con “el enemigo de enfrente”, invento éste de que se ha valido el régimen para paralizar la iniciativa privada y convertirnos en seres conformes sin expectativas, persiguiendo todo el tiempo la comida, echándole la culpa de nuestros males al mal llamado bloqueo, que también está en evidente período de extinción.

Ahora, cuando sutilmente se intuye que algo “se está cocinando” con el vecino de enfrente, en vez de alegrarnos, muchos se atemorizan y hasta creen que esto se va a convertir en un “quítate tú para ponerme yo”. Justamente nunca debimos dejarnos manipular al presentárnoslo como tal, cuando en realidad Estados Unidos siempre fue nuestro mercado natural.

Un amigo, al que considero una bella persona, me dijo muy preocupado que teme: “qué va a ser de nosotros, la oposición, cuando esto ocurra”. Seguir escribiendo, le contesté y señalar lo malo, venga de quien venga como hacemos ahora. Además, cualquiera podrá dar rienda suelta a su inventiva y creatividad. Tendremos al menos igualdad de oportunidades, recuperaremos nuestras libertades individuales y con ello nuestro libre albedrío.

Una arquitecta, por la que siento un gran aprecio, me manifestó su preocupación ante los cambios: “Nosotros, que nos quedamos aquí a soportar todo, no vamos a tener ni un peso en el bolsillo y los de allá van a venir con dinero para invertir”. Mira, le contesté, precisamente hemos sido culpables por soportar y aceptarlo todo sin protestar, y en cuanto a que ellos vengan con dinero, a mí no me molesta para nada, todo lo contrario, me alegra. Además, muchos de los que van a venir a poner su capital, son aquellos cubanos, o sus descendientes, a los que el gobierno les despojó de todo y con su sacrificio, inteligencia o buena suerte, volvieron a recuperarse económicamente. Eso va a ser bueno para todos.

Creo que es hora ya de que se limen las asperezas políticas y se sea más pragmático. Habrá que hacer en muchos casos de “tripas corazón” y comenzar de nuevo sin rencores. Perdonar, aunque no olvidar, y que las autoridades competentes juzguen con la dureza necesaria, aquellos casos criminales perpetrados contra la integridad del ser humano, que no deben quedar impunes. Por lo demás, tratar de aportar todos nuestro granito de arena, para rehacer nuestro país y lograr insertarlo en el desarrollo del Siglo XXI.

El paraiso de los gatos

Mitsukusú

No soy adicta a la televisión, ni tan siquiera asidua espectadora de la pantalla chica. Más bien la tengo como una especie de monitor, para poder ver las series, norteamericanas casi todas por supuesto, que alquilo en un banco de películas. El único canal, en el que a veces veo algunos programas interesantes ”enlatados todos” y “por casualidad made in USA”, es en el canal 33 que aún, a Dios gracias, no ha sido ideológicamente contaminado.

Justamente hace un par de días, en la mañana, buscando un programa que me interesa pero que nunca veo debido al horario, ya que a esa hora, acabando de desayunar, me encierro en mi taller a oír música y adelantar trabajo hasta las once de la mañana, hora en que me meto en la cocina a “inventar” el plato nuestro de cada día. Por casualidad puse el canal de marras y quedé prendada con unos hermosos gatos, que en ese momento salían en pantalla. El programa me atrapó y lo vi hasta el final, dejando en mí un inmenso deseo de ir a Key West, Cayo Hueso como le decimos los cubanos.

Wampy

Soy gatera, lo confieso, me encantan todos los animales, excepto las cucarachas y las mariposas negras (tataguas), pero siento una especial debilidad por los felinos domésticos. De hecho tengo dos y alimento a tres. Habitualmente suelo sucumbir ante la tierna mirada de ellos.

El programa en cuestión trataba de la vida de estos animales en ese pequeño paraíso, donde hay una proporción de cuatro gatos por persona y no necesariamente todos viven en las casas: los hay compartiendo con los humanos en hoteles y restaurantes. Todos están bien alimentados y reciben cuidados veterinarios. Algunos están operados para controlar su reproducción. Pero lo que más llamó mi atención, pues soy lectora y admiradora de Hemingway, es el cuidado y la devoción que brindan a los descendientes de sus adorados gatos, en la que fuera una de sus más importantes residencias.

Quedé prendada de aquellos de seis dedos, del esfuerzo y la dedicación para mantener su raza y sobretodo lo saludables que se ven. Creo que si algún día logro visitar ese hermoso cayo, donde además está bellamente marcada la zona más próxima a nuestro país, “las famosas 90 millas”, me costará mucho esfuerzo resistirme a la tentación de traerme uno de esos preciosos animales.

Ojalá algún día la cultura en nuestro país también contemple el cuidado de los animales y las plantas, y no solo sea reconocida por sus conciertos y ballets. Desde luego, para llegar a ello tendrían primero que recuperarse todos los derechos individuales y el libre albedrío de sus ciudadanos, perdidos durante estos más de cincuenta años.

Botando el sofá.

Una vez más el sector de la educación se ve empañado por el escándalo: sustracción y venta de las preguntas para los exámenes de onceno grado. Al parecer se ven involucrados en este delito todos o la mayor parte de los municipios habaneros.

No es la primera vez que esto sucede, tampoco ahora los medios se han hecho eco. Como de costumbre, la noticia nos llega a través de alumnos o padres de éstos, cercanos a nuestro entorno, casi siempre vecinos, que se han visto afectados por estos sucesos.

Se han producido reuniones de maestros con los padres de los alumnos involucrados en las distintas escuelas, y el planteamiento por parte del profesorado, a mi modo de ver, no ha sido el más correcto y mucho menos eficaz: “No darle dinero a sus hijos para que no puedan comprar los exámenes”. Esto me recuerda el famoso cuento del marido engañado que llega a su casa y ve a su esposa acurrucándose en el sofá con el amante, y enfurecido decide botar el mueble.

Una vez más quieren reprimir los efectos, sin analizar profundamente sus causas. Esto viene sucediendo en nuestros centros educacionales hace ya muchos años. No es noticia para nadie, pero el Estado sigue pretendiendo que no ocurre, y continúa ofreciendo cifras estadísticas muy favorables a Naciones Unidas, y los funcionarios de ésta divulgándolas sin tomarse el esfuerzo de verificarlas.

Es más o menos la misma política utilizada por los empleados públicos en nuestro país: “El Estado se hace el que me paga y yo me hago el que trabajo”.

Mientras el Ministerio de Educación no se decida a poner fin de una vez por todas a este fraude y depurar responsabilidades a todos los niveles, esta situación seguirá repitiéndose y cada vez más la calidad y el prestigio de la enseñanza en Cuba irá decreciendo.

Según comentarios populares, muy extendidos para no ser ciertos, ni siquiera la Universidad escapa de este escándalo. Se dice que el recinto se ha visto obligado a enviar las pruebas de ingreso custodiadas por la Empresa TrasVal (Traslado de Valores), que hasta hace poco solamente era utilizada, como su nombre lo indica, para custodiar sumas considerables de dinero y otro tipo valores

Si seguimos “botando el sofá” y no denunciamos estas irregularidades y delitos, con nuestro silencio estaríamos contribuyendo aún más a la “caída en picada” hacia el abismo, de algo tan importante y preciado como es la educación y el prestigio de ésta. Recordemos que los errores en este sector se pagan a largo plazo, cuando ya casi no tienen solución.

La marginalización de los barrios

Foto Peter Deel

Mucho se ha escrito sobre el deterioro de la ciudad de La Habana y otras, a todo lo largo y ancho del país, y les puedo asegurar que en nada se ha exagerado. Solo hay que hacer un pequeño recorrido por cualquier barrio habanero, antes ocupados en su mayoría por familias de obreros, clase media, clase media alta, profesionales y figuras de la radio y la televisión como la Víbora, Santo Suárez, Casino Deportivo, Fontanar, Altahabana, Nuevo Vedado, por solo mencionar algunos, para percatarse de su galopante deterioro.

En los portales de todas las viviendas se podían observar, bien temprano en la mañana, los litros de leche, el pan enganchado en la reja o colocado en el alfeizar de una ventana, al igual que el periódico. Esto formaba parte de las imágenes matutinas. A nadie le pasaba por la mente violar la privacidad de estos hogares, para apoderarse de alguno de estos artículos, tan a la mano.

Aquellos propietarios, presionados por los empujes y azotes de los drásticos cambios acontecidos en el año cincuenta y nueve, decidieron marcharse del país, teniendo que abandonar sus casas. Estas fueron “entregadas”, a veces completamente amuebladas, a los “nuevos ocupantes”, que nada tenían que ver con la historia de las mismas, ni con los sacrificios familiares con que fueron construidas.

Así, paulatinamente, fue cambiando el componente social de los barrios y, junto a este, la fisonomía de los mismos. Por eso, no es de extrañar, como sucede ahora en cualquiera de estos, tener que soportar el alto volumen de los equipos de música, las griterías y frases groseras dichas “a todo pulmón”, la invasión a tus jardines, la impunidad con que en plena calle hombres y niños se recuestan a un muro, o entran en el pasillo de cualquier edificio a orinar, incluso a plena luz del día. Los papeles y bolsas de golosinas vacías, latas de refrescos y otros desechos que, al no haber suficientes papeleras situadas en las aceras, son lanzadas sin ningún recato a plena vía pública.

Esto no es lo peor, hay cosas más terribles aún que hieren la sensibilidad de las personas y ofrecen un espectáculo altamente desagradable, para ser observado y escuchado por cualquiera, sobre todo por los niños: el sacrificio de animales en plena vía pública o al alcance de la vista u oídos de cualquier vecino, para “ofrendarle a las deidades”, a fin de que éstas les “ayuden a salir de un problema”, como el recientemente efectuado en el patio de su casa, aquí en pleno Nuevo Vedado, por una vecina que está bajo investigación, acusada por un delito de desvío de recursos. O los tediosos “toques de tambor”, que a veces se extienden hasta la madrugada.

Estoy totalmente de acuerdo, porque es un derecho humano, que cada quien profese la religión o culto que le parezca mejor, pero estoy en desacuerdo, conque la práctica de estos rituales o ceremonias transgreda la tranquilidad y el orden del barrio. Tampoco estoy de acuerdo en absoluto, con la matanza indiscriminada y tortura de animales para estos u otros fines. Hoy por hoy, en el mundo civilizado, en el sacrificio de los mismos para el consumo humano, se buscan y perfeccionan técnicas que reduzcan al mínimo su sufrimiento.

Observo con tristeza cada día, como esta hermosa ciudad va perdiendo todo el encanto que otrora la hiciera famosa, afeada por improvisaciones arquitectónicas descontroladas y prácticas sociales que nada tienen que ver con sus tradiciones, singular arquitectura y las buenas costumbres de antaño, que permitían una armoniosa convivencia.

El embargo o el cuento de la buena pipa.

Revolución esMucho hemos conversado y discutido en estos días entre amigos sobre el famoso embargo: unos a favor del levantamiento y otros del mantenimiento del mismo.

Lo que sí parecemos haber olvidado todos, o casi todos, en estas conversaciones, es el verdadero origen de éste. La mala memoria o sus muchas décadas de vigencia,  a veces nos hacen perder las perspectivas del porqué de su imposición, por parte del gobierno de EEUU.

Culpamos muy frecuentemente al embargo como el responsable de todos nuestros males. A mi modo de ver no es así. Los verdaderos causantes de nuestros problemas somos nosotros mismos. Siempre resulta más fácil culpar a otro u otros, amén de que hemos tenido cinco décadas para  crear mecanismos que contrarresten los efectos del mismo, y no lo hemos hecho.

Lo que la gran mayoría de las personas,  desconoce, porque jamás en los medios se menciona, es que la imposición de esta medida se debió en su momento, a una respuesta del gobierno norteamericano, ante la intervención y apropiación de sus negocios y propiedades en la isla por “el gobierno revolucionario”,  sin compensación económica de ningún tipo, como también lo hicieran con los  bienes de miles de cubanos.

El embargo, sin dudas, con el devenir de los años, se ha ido aflojando o “reblandeciendo”, como le quieran llamar. Desde hace ya algunos años, a raíz de un fuerte huracán que causó muchos destrozos en casi todas las provincias cubanas, Estados Unidos  levantó las restricciones en cuanto a la venta de medicinas y alimentos, con el fin de ayudar  a la población de la isla, pero es de todos sabido que esos alimentos, en su gran mayoría están a la venta en las tiendas en moneda dura (CUC). También sucede con las medicinas, que se pueden obtener solamente  en algunas farmacias, en esa misma moneda,  que no es la percibida en salarios y jubilaciones por la población cubana. Igualmente se restableció el intercambio cultural, posteriormente suspendido a raíz del fusilamiento sumario de tres adolescentes, que trataron de llevarse una lancha en la bahía de La Habana hace una década. Actualmente ese intercambio está vigente.

Durante todos estos años, el gobierno de la isla no ha dado señales que demuestren el sincero deseo del  levantamiento del embargo,  pues como todos sabemos de sobra, en ocasiones donde se ha atisbado la posible anulación del mismo, el gobierno cubano ha respondido con acciones extremas, como la del derribo de los aviones de Hermanos al Rescate, dando a entender que el “bloqueo”, como se le conoce en las esferas oficialistas, no  es más que la hoja de parra con que cubre sus ineficientes políticas económicas.

Soy de la opinión que, para llegar a un acuerdo justo, ambas partes tienen que ir a la mesa de negociaciones con dos “maletines”: uno para dar y otro para recibir. Mientras no se haga así, este asunto seguirá interminablemente vigente como el viejo “cuento de la buena pipa”.

Altos índices estadísticos

Conversando con unas profesoras colombianas que estaban de turismo en “mi planeta”, éstas me manifestaban los magníficos índices estadísticos que poseíamos en educación y salud. Yo, por supuesto, les aclaré que esas cifras eran dadas por el gobierno, quien no confrontaba ninguna contrapartida dentro del país, lo que le permitía darlas como incuestionables.

Les expliqué, por experiencia propia cuando trabajaba en organismos centrales, cómo estas cifras se manipulaban y adecuaban en consecuencia al momento político y no a la realidad. Que a pesar de tener los datos verídicos emitidos por los distintos ministerios, éstos se ajustaban de acuerdo a las orientaciones emanadas “de arriba”, eufemismo con que se denomina al “alto mando” o sea al máximo líder.

En cuanto a la educación les informé sobre algunos eventos delictivos bastante comunes, perpetrados por alumnos y profesores de diferentes escuelas, tales como fraudes, extorciones, venta de exámenes y hasta posesión y distribución de droga, así como algún que otro hecho de sangre. Les expliqué que, como nada se divulga en los medios, ya que el único dueño de éstos es el Estado, pareciera como si nunca hubiesen ocurrido. Todo se maneja con mucho secretismo, sólo que a pesar de ello, llegan a la población por vía de los propios estudiantes, hijos de vecinos y amigos.

Asimismo pude ofrecerles algunas vivencias cercanas, de situaciones muy estresantes con respecto a los hospitales y policlínicos de salud, como aquella del envenenamiento, por un descuido de una empleada del hospital Fajardo hace unos años, que conllevó la muerte de siete pacientes. O la de nuestro vecino Carlos, que murió en el policlínico “19 de abril” en una camilla, mientras esperaba ser atendido por algún médico o personal de la salud, sólo por mencionar algunos ejemplos. También les expliqué sobre las largas “listas de espera” para ser intervenido quirúrgicamente, a menos que se dispusiera de un médico familiar o muy amigo, que se ocupara de “mover tus papeles”. Todo esto, sin contar con que la mayoría de los medicamentos recetados están en falta o se adquieren solamente en CUC en determinadas farmacias o en el mercado negro.

Lo triste de todas estas situaciones, que ocurren desde luego en algunos otros países y no sólo en el nuestro, es que aquí no existen seguros de vida que te amparen, no se indemniza a las víctimas de errores médicos, y lo peor de todo es que, al no reflejarlo la prensa ni los informes emitidos por el centro de salud, pareciera que nada de esto ocurre. Por tanto, los altos índices estadísticos nuestros en educación y salud son los mejores de la región.

Coca Cola aquí

Hace un par de años, paseando con una amiga en su auto, de pronto vi por la ventanilla, en medio de un basurero, algo rojo que llamó mi atención. ¡Para, para! -le dije. Ella, haciendo caso a mi “casi orden”, se arrimó a la acera y aparcó.

Presta me bajé del auto y fui hasta aquel lugar, en que los vecinos habían indebidamente acumulado en pleno parterre de la acera un montón de desechos. Vi destacarse de entre los escombros un antiguo letrero de metal, impreso al fuego de Coca Cola. Lo saqué del basurero y lo pusimos en el maletero del auto.

Cuando llegamos a casa, lo lavé y observé que en una esquina decía “Impreso en Canadá 1950”. Dicho anuncio se mostraba por ambas caras, lo que me imaginé había pertenecido a algún bodegón de los miles que había por toda la ciudad, que hacían esquina, para que fuera visto por las dos aceras. Ni corta ni perezosa, lo coloqué en mi terraza que da a la calle, en igual forma, para que fuera visto desde dentro y fuera. Así ha permanecido desde entonces.

Hace unos días, estando abierta la entrada al edificio, unos niños subieron y tocaron a mi puerta: “Señora, queremos comprar refresco. Usted tiene un letrero que dice Coca Cola aquí a 5 centavos”.

Miren, les dije, primero no vendo refrescos, pero además, si yo vendiera Coca Cola y a 5 centavos, ustedes lo que tendían que pedirme sería un certificado médico, porque de seguro estaría loca.

Los quince de Yurisdislaidis

Isabel, una joven y delgada morena, de unos treinta años de edad, después de su primer fracaso matrimonial, que no dejó “frutos”, conoce a un joven trabajador, del cual se enamora perdidamente. Ambos, en apenas un primer encuentro, deciden formar pareja. Producto de esta “fulminante unión” les nace una niña, a la cual ponen por nombre Yurisdislaidis, pues en ese momento estaban muy de moda los nombres combinados y con “Y”.

Como toda su vida Isabel había soñado con tener una niña, para “vestirla lindo” y darle mucho amor. Decidió firmemente, a partir de su alumbramiento, guardar en una tinaja de barro que había pertenecido a su abuela, parte del dinerito que ella ganaba como manicure a domicilio, dejándola bajo la férrea custodia de su madre, ya que no confiaba en los bancos. Todas las semanas Isabel engordaba la tinaja, depositando en la misma parte de sus ganancias.

Mientras, su abnegado marido, alquilaba “por la izquierda” el viejo Oldsmobile que había heredado de su padre, “jugándosela al pelao”, pues nunca pudo obtener una licencia. Este redoblaba sus esfuerzos en hacer más carreras que las que su mal alimentado cuerpo aguantaba, con la ilusión de llevar dinero extra a casa, para que su mujer no tuviera que desgastarse tanto y, mucho menos, “tocar sus ahorritos”.

De más está decir que estos sacrificios y otros muchos, que quizá no valga la pena mencionar ahora, incluyendo hasta la dejación del pan diario de ochenta gramos que correspondía a cada miembro del núcleo familiar por la libreta de abastecimientos, con tal de dáselos a la muchachita: uno para el desayuno, otro para la merienda de la escuela, relleno ó untado con cualquier cosa de la que se dispusiera en ese momento, y el otro para acompañar el café con leche de la noche antes de irse dormir. Así fue creciendo Yurisdislaidis y convirtiéndose en una agraciada señorita.

Faltaba aún casi un año para los quince, y ya la familia tenía atesorado todo un ajuar de ropas para la tan soñada celebración. Todavía debían resolver un par de zapatos apropiados para esa ocasión, el maquillista y el fotógrafo.

Fue entonces que Demesio, el padre de Yuris, como cariñosamente le llamaban a la niña, quizá porque hasta a ellos mismos les costaba llamarla por su nombre correctamente, redoblando sus esfuerzos en sus ratos libres, se ponía a “mecaniquear” el auto roto de cualquier vecino, oficio éste que había aprendido en el duro bregar, a través de sus muchos años de experiencia remendando el suyo propio, para hacerlo rodar por nuestras calles y avenidas habaneras llenas de baches. Todo esto conllevó a que su salud se fuera deteriorando, aparentando tener más edad de la real.

A Isabel aún se le humedecen los ojos cuando me relata el día inolvidable, en que su querido esposo llegó a la casa muy cansado, pero lleno de júbilo, “con una sonrisa de oreja a oreja”, con el rostro iluminado por la emoción, sosteniendo en sus brazos un paquete que depositó ante sus pies, cual ofrenda a una diosa: era un flamante par de zapatos blancos, de tacón alto, escotados, con una fina hebilla de brillanticos como único adorno. Un cliente habitual, al cual él contaba sus cuitas, se lo había obsequiado para su hija.Ahora solo faltaba buscar un fotógrafo moderno con buen gusto, ya que el maquillista lo tenía resuelto y gratis, con un encantador gay, hermano de una de sus clientas. ¡Todo “estaba cuadrado!”

Finalmente llegó el ansiado acontecimiento. El CDR y todos los vecinos de la cuadra estaban alborotados, observando el ir y venir de personas extrañas, entrando y saliendo de casa de Isabel. Era todo un suceso. Desde horas tempranas, con el equipo de música al máximo de volumen, alternándose con los gritos de los allí presentes para hacerse escuchar, estaban los amigos que habían acudido para limpiar y su decorar la casa. Todavía ocupaba un lugar de honor en la sala el retrato, siempre con flores, de su antigua dueña, quien tuvo la previsión de testar a favor de Isabel su antigua empleada, para dejársela legalmente como agradecimiento por haberla acompañado y atendido, cuando su familia toda decidió irse del país y ella quedarse, porque quería morir en Cuba.

Ese día el primero en llegar fue Francisco, el maquillista, seguido de la señora a la que le alquilaron los distintos trajes para la escenografía y, cuando ya la quinceañera estaba lista, llegó el joven fotógrafo. Un flamante auto descapotable de los años cincuenta, perteneciente a uno de los amigos de su padre, la esperaba aparcado frente a la casa, para conducir a Yurisdislaidis a la Plaza de San Francisco, frente a la Lonja del Comercio, vestida con un llamativo traje al estilo de “las huérfanas de la Obrapía”, con sombrilla y todo a la usanza del Siglo XIX, para retratarse con las palomas y en los edificios patrimoniales recién restaurados. Detrás de Yuris, había todo un séquito, recorriendo las distintas locaciones escogidas por el artista del lente: el maquillista, la señora de los trajes, el fotógrafo con su trípode al hombro y la madre cargando jabas llenas de flores artificiales, zapatos prestados, alguna que otra peluca y adornos para el cabello de su querida hija.

Después, de regreso al hogar, se haría algunas fotos “más artísticas”: asomada tras la cortina de la bañadera, enseñando un muslo y una pierna al desnudo, simulando caer cabeza abajo, con las piernas bien colocaditas en alto, en la escalera de la casa, con sombrero y maleta como si se fuera de viaje y así sucesivamente, para completar un álbum, que después mostraría orgullosa a parientes, amigos y profesores de su escuela.

Según me pude enterar posteriormente por algunos vecinos, aquellos quince terminaron “por todo lo alto”. Corrieron abundantes la cerveza y el ron, acompañados de croquetas de pescado y bocaditos con pasta, ensalada fría de coditos y tartaletas de guayaba, como contribución de algunos amigos. Desde luego no faltó el gran cake rosado adornado con flores y con quince velitas de esas que se soplan y no apagan, que alguien que “había venido de fuera” recientemente les facilitó. El fiestón terminó entrada la madrugada, cuando ya no quedaba nada por beber o comer. Aún hoy en el barrio se habla de ello.

Hace sólo un par de años me volví a encontrar casualmente con Isabel, notándola muy envejecida y más delgada de lo que habitualmente era. Al preguntarle por Yuris, me dijo, haciendo un esfuerzo por sonreír, “ella está bien, pero quiso dejar los estudios, dice que por falta de motivación. A mí, ya me ves sigo en la luchita y engordando de nuevo la botija de barro… ¡porque ahora a mi hija se le ha metido en la cabeza que se tiene que hacer el santo!”

Cosas del socialismo.

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Esta mañana salí con mi amiga Magy a comprar unos plátanos y algo que nos sirviera para una buena ensalada. Visitamos el agro de la EJT (Ejército Juvenil del Trabajo), pero no encontramos nada que valiera la pena, a no ser  una conversación que escuchamos entre dos personas bastante mayores, conocidos de nuestro barrio.

 Uno le comentaba al otro, que aún lucía pantalones verde olivo y botas, a pesar de llevar varios años jubilado, lo caro y lo malo que estaba el líquido para fregar de producción nacional. El de las botas le respondió, engolando la voz, para que los allí presentes  pudiéramos  escuchar la conversación: “El producto  está bueno, lo acabo de comprar ahí y viene sellado y todo”.   El otro señor le respondió: ”Oye, no te ciegues, está líquido, viene adulterado de fábrica y en vez de tres pesos que era lo que costaba, cuando estaba espeso y bueno, ahora cuesta veinticinco, ¿no te das cuenta que nos están robado?”

“Bueno, dijo el de  las botas, es verdad pero están robando para dártelo a ti” El otro señor ya sin poderse aguantar ante tamaña estupidez le dijo:” Mira compadre, yo no quiero que nadie robe para mi, mucho menos el Estado, porque eso  que dicen que  a cambio te dan gratis la medicina y la educación, es más que una justificación, un cuento chino que ya nadie se lo cree”.

En eso viene mi amiga y me tira del brazo diciéndome, “deja eso, que tengo algo más interesante que mostrarte”. Me lleva a rastras hacia una carretilla particular, donde había unos aguacates muy lindos y unos tremendos racimos de plátanos. Cuando estábamos comprando, vimos venir hacia nosotros a una anciana que traía en una bolsa de nylon transparente, un par de zapatillas rosadas, al parecer  muy buenas, quien tímidamente se nos acercó, ofreciéndonoslo a solo cinco CUC. En eso el muchacho que nos estaba despachando las viandas, soltó la mercancía y dirigiéndose a nosotras  nos dijo:” yo las vi primero y además es el  número de mi novia, así que lo siento hermanas pero las zapatillas son mías”. 

Salimos de allí riéndonos  “a mandíbula batiente”, después que tuvimos que esperar que el vendedor comprara las zapatillas y le diera el dinero a la pobre señora que también quería comprar viandas, para que nos despachara la mercancía. ¡Cosas del socialismo!, le dije a mi amiga.

La convivencia es un arte

Desde el año 1971 me mudé para el Nuevo Vedado, producto de una oportuna permuta. Mi nuevo apartamento está en el último piso, de lo que fue un moderno inmueble de tres plantas terminado de construir en el año 1958, por una familia para vivirlo. Son solamente tres espaciosos apartamentos: uno en cada piso.

Sus dueños originales, ante los bruscos cambios ocurridos en el país y las inequívocas señales para algunos, de “lo que venía”, decidieron en fecha tan temprana como 1960, dejarlo todo e irse a vivir a Estados Unidos. El inmueble al estar “abandonado” fue sellado, quedando por su ubicación en lo que se dio a llamar “zona congelada”, como otras tantas de la ciudad. Estos apartamentos fueron entregados a personas que, por una u otra razón estaban vinculadas al régimen.

En el primer piso vino a vivir un sastre y su esposa, que cosían para “las altas esferas del gobierno”. En el segundo piso un historiador del Comité Central del Partido y su familia y en el tercer piso (donde vivo actualmente) dos miembros del Ministerio del Interior y sus dos malcriados hijos, gracias a los cuales se produjo la permuta que, por “carambola”, me benefició. Yo entregué a cambio una linda casita con patio y jardín, precisamente lo que ellos estaban buscando para soltar a sus hijos. Ocupándose el matrimonio de todo el papeleo, para que esta se realizara a la mayor brevedad posible.

Con el devenir del tiempo, los ocupantes posteriores al 59 fueron falleciendo, quedando su descendencia en posesión de los mismos. En general son personas jóvenes, un tanto despreocupadas a las que al parecer, no interesa mucho la apariencia y limpieza del edificio, solamente la de puertas adentro. A causa de esto, hemos tenido que lidiar con muchos inconvenientes para mantener el arreglo del jardín y pasillos, así como la limpieza de las escaleras.

Nuestro vecino del primer piso, desde hace más de un año rompió, debido a un salidero en su apartamento, la pared que da justo de frente cuando se entra al inmueble, dejando durante muchas semanas, un gran hueco sin repellar. Mi esposo, después de hablar en varias ocasiones con él sobre este asunto, y viendo que no acababa de arreglarlo, decidió taparlo preparando un cartón con un bastidor para sostenerlo, donde a toda prisa y con los restos de pintura que encontró en el garaje, simuló una pintura abstracta, de un tamaño suficiente para tapar el antiestético hueco. Esto evitaría dar una mala impresión al entrar al edificio.

Pues bien, hoy un señor que pasaba en su auto, en el momento en que Fernando salía, vio a través de la puerta entreabierta parte del cuadro. Aparcando en la acera y dirigiéndose a él identificándose como comprador de pinturas y libros antiguos le dijo: “Estoy interesado en comprar esa pintura “irregular”, antigua, de los años cincuenta, que adorna la entrada”. Fernando aguantando la risa le respondió. “Efectivamente la pintura es irregular, pero no antigua y mucho menos de los años 50. La acabo de hacer yo para tapar un desperfecto en la pared”. El señor de marras se fue un poco avergonzado y mi esposo subió “muerto de risa” a contarme lo sucedido.

19 de mayo

Hoy se cumplen 118 años de la caída en combate, del más grande y atemporal de todos los cubanos: José Martí, “el Apóstol de la Independencia”

El sistema imperante en nuestro país desde hace 54 años, lo ha rebautizado como el Héroe Nacional, pero a mí como a muchos, nunca nos ha gustado ese calificativo, por considerarlo inadecuado para tan universal figura, por lo que le seguimos llamando como nos enseñaron nuestros padres y maestros, cuando Cuba era una República.

El uso y abuso de los pensamientos y expresiones martianas, sacadas de contexto y aplicadas “convenientemente” para reafirmar conceptos, que nada tienen que ver con el ideario del mismo, lo único que ha provocado es un rechazo casi involuntario por parte de muchos de los ciudadanos en nuestro país, sobre todo en los sectores más jóvenes de la población hacia la figura del Apóstol, llegando incluso en ocasiones, hasta bromear irrespetuosamente con él.

Un hombre de letras, de paz y amor, que se involucró con las armas, posiblemente presionado por sus propios compañeros, cayendo mortalmente herido, en su primer día de salida al campo de batalla, apenas sin llegar a tener la oportunidad de combatir, cuando este hombre que fue capaz de unir a todos los cubanos en un mismo ideario, hacía mucha más falta vivo.

A tantos años de ese triste acontecimiento para la mayoría de los cubanos, su ideario sigue siendo la brújula que rige nuestros anhelos políticos. Manteniendo viva nuestra quimera de lograr más temprano que tarde, ver a nuestra patria libre y soberana “con todos y para el bien de todos”, como la soñó Martí.

El largo camino de la recuperación

 

Armándome de paciencia logré mantenerme un buen rato mirando el Noticiero Nacional de Televisión (NTV). Tuve que hacer acopio de ecuanimidad para no infartarme viendo las imágenes y oyendo las tonterías del libreto, repetidas por nuestros locutores, como si se tratara de un programa diseñado `para subnormales.

Resulta que, como gran acontecimiento, anuncian que se va recuperando “paulatinamente” el alumbrado en las zonas afectadas por el huracán Sandy, que hace casi ocho meses azotó la provincia de Santiago de Cuba, dejándoles en condiciones deplorables. Además, lo que más me insultó es que dijeran que se hacía “en honor” al sesenta aniversario del asalto al cuartel Moncada y no de los cientos de infelices damnificados, que aún hoy no logran recuperarse de las pérdidas ocasionadas por el huracán, debido fundamentalmente a la miseria acumulada durante décadas, que les imposibilitó darle mantenimiento adecuado a sus viviendas.

Es una vergüenza que al cabo de tantos meses digan que, poco a poco, “paulatinamente”, se está dando servicio de iluminación a las calles y avenidas, sabiendo que el delito y el peligro justamente se amparan en la obscuridad. Además, parecen obviar las deficiencias alimentarias que están confrontando las familias santiagueras, cuyos magros salarios no les han permitido alimentarse debidamente, así como poderse recuperar aún de los destrozos ocasionado por el fenómeno atmosférico. Todo esto, sin contar que muchas de las donaciones enviadas por diferentes países no les fueron distribuidas gratuitamente, como era de esperar por quienes las enviaron, sino que les fueron vendidas a altos precios.

Todo esto me insulta más aún, cuando recientemente el representante de la FAO en nuestro país tuvo la osadía y la falta de seriedad de expresar públicamente, que éramos uno de los pueblos mejor alimentados, no sólo de América sino del Mundo. Parece que este señor olvidó que aquí a los niños cuando cumplen tres años le quitan las compotas, y a los siete la leche, sin contar con todos los grandes sacrificios que tienen que hacer sus padres desde que se anuncia su llegada al mundo, precisamente debido a las carencias materiales.

Ahora, por otra parte, una doctora psicóloga, que yo consideraba hasta hoy una persona sensata, se ha prestado a rubricar en el diario Granma un artículo donde hace toda una apología a la miseria en nuestro país, llamándola “Modelo Cubano de Bienestar”. Además, plantea como un gran ejemplo a seguir, que en Cuba todos conocen a la perfección a sus vecinos y lo que hacen, cuando esto en realidad no es más que una intromisión en la vida ajena, y no “socializar”, cosa ésta que de alguna forma todos hemos padecido.

Segundo domingo de mayo

Trabajo en patchwork de Rebeca

Festejar el Día de las Madres, una costumbre que durante varias generaciones se practicó en nuestro país, y aún con diferencias y limitaciones se sigue realizando, a pesar de la disgregación familiar hoy existente. El objetivo principal de esta celebración consistía en acudir a la casa materna, para compartir con la familia. Nunca importó cuán lejos vivieran unos de otros.

Recuerdo que, muy temprano en la mañana, comenzaban los trajines en toda la casa. Hasta los más jóvenes teníamos asignadas tareas. Las muchachas solteras, que aún convivíamos bajo el mismo techo, estábamos designadas para la limpieza. Los varones se encargaban de recoger las hojas secas del jardín y depositarlas dentro de un tanque de metal en el patio, para que se convirtieran en humus, que sería utilizado después como abono, o quemarlas para deshacerse más fácilmente de ellas. La mujeres establecían su puesto de mando en la cocina; ese era el día libre de la empleada, el que la tuviera, pues ésta también tendría en su casa su propia celebración familiar.

Mi mamá, experta culinaria, era la que se encargaba los domingos, y en especial este día, de confeccionar el menú con la ayuda de mi abuela. Al tío Pedro había que mantenerlo alejado de la cocina, porque le encantaba “meter la cuchareta”, por tanto se le asignaba la tarea de armar la gran mesa, con la ayuda de su hijo. Para este y otros fines, se guardaban en el “cuartico de atrás” un par de “burros” de madera y un inmenso tablón.

Cerca de las doce del mediodía comenzaban a llegar los miembros del “familión”. Los primeros eran unos tíos, cuya casa estaba en la acera de enfrente, y después hacían acto de presencia los que vivían más alejados. Todos, mayores y niños, lucían en sus pechos una flor roja o blanca. La primera significaba que la madre estaba viva, la otra que ya había muerto. Esta era una costumbre muy arraigada que servía para no “meter la pata”, felicitando a alguien cuya madre había fallecido. En nuestro caso, en esa época, afortunadamente casi todos llevábamos una flor roja. Después, en la tarde, se incorporaban otros familiares, que por vivir un poco más alejados no participaban del almuerzo, pero pasaban no obstante a saludar a las madres, que ese día eran las reinas de la fiesta. Llegada la tarde, entre familiares y amigos allegados, ¡éramos un montón!

El almuerzo, exquisito, casi siempre tenía como protagonista el pollo, quien entonces constituía el manjar de los domingos, ya que durante toda la semana se consumía carne de res, en cualesquiera de sus más variadas presentaciones, porque sencillamente era el plato más común, por lo económica y buena que resultaba, excepto los viernes, en que generalmente se preparaba pescado. El cerdo, el guineo y el pavo se dejaban preferentemente para la Nochebuena, Navidad y fin de año.

Una de las tantas especialidades culinarias de mi mamá era el arroz con pollo, que le quedaba exquisito y que este día servía en grandes fuentes, decorándolas con pimientos morrones, puntas de espárragos, petit pois y huevos duros, según una famosa receta. Las ensaladas se confeccionaban con los vegetales de estación, y por supuesto, no podía faltar un buen cake de nata y, además, el famoso cake helado revestido con chocolate, que venía en una caja con trozos de hielo seco, para su conservación hasta el momento de ser consumido. Como colofón de este almuerzo, el invariable y delicioso café, que según solía decir mi abuela era “el broche de oro” de cualquier comida.

Luego, en la tarde (para no cocinar), cuando ya se habían marchado casi todos, el tío Pedro preparaba exquisitos sandwichs con pan de flauta, untando una tapa de éste con mantequilla y la otra con mostaza, y agregándole lascas de jamón, pierna, chorizo, queso y rodajas de pepinos encurtidos. También preparaba, en dos batidoras que había en la cocina, similares a las de las cafeterías (éramos muchos), deliciosos batidos de mamey o mango, según la temporada. Estas frutas se recogían de los árboles que teníamos sembrados en el patio trasero de la casa.

Hoy, a tantos años de esa magnífica etapa de nuestras vidas, me invade la nostalgia recordando esos Días de las Madres con sus almuerzos dominicales, que después del año cincuenta y nueve se fueron extinguiendo poco a poco, al irse fragmentando nuestra familia, como la de casi todos los cubanos, cuando la mayoría partieron al exilio. También muchos de los productos para confeccionar esos manjares fueron desapareciendo, a consecuencia de la intervención estatal de los negocios privados, y los salarios devengados dejaron ya de ser suficientes para solventar estos gastos. Asimismo la cada vez más creciente falta de transporte, hizo que los que vivían en otras provincias no pudieran acudir a esta cita. La tristeza fue cubriendo, como un manto gris, aquellos días familiares de mi infancia y adolescencia. Las casas se fueron quedando prácticamente vacías. Tampoco ya se llevaba con alegría o tristeza una flor en el pecho.

Esta es otra de las lindas tradiciones cubanas, que se fueron perdiendo junto con nuestra juventud e ilusiones. Afortunadamente éstas marcharon al exilio con nuestros compatriotas, donde las han seguido practicando, por lo que tengo la esperanza y la certeza que algún día retornarán, quizá un poco modificadas, pero enriquecidas, a engrosar nuestro imaginario cultural y magro recetario culinario actual.

Venuto al mondo

Foto A.Betancourt

Venuto al Mondo, un film de Sergio Castellitto, con las magníficas actuaciones de Penélope Cruz y Emile Hirsch, basado en la novela de la escritora Margaret Mazzantini, donde la guerra fratricida desatada en Sarajevo, sirve como telón de fondo para un drama personal, cuyo tema central es una maternidad frustrada.

Una joven italiana visitando a unos amigos en la antigua Yugoslavia conoce a un fotógrafo norteamericano, y entre ambos surge una fuerte pasión. Ellos se reencuentran en Italia, cuando él va en su búsqueda incitado por el padre de ésta, uniéndose ambos formalmente como pareja. El deseo de tener un hijo se convierte en una especie de obsesión, hasta que después de varios intentos, los médicos detectan la infertilidad de la mujer. Entonces deciden adoptar un niño.

De nuevo la frustración se apodera de la pareja, ante la negativa de adopción por parte de las autoridades italianas, debido a los antecedentes delictivos del joven fotógrafo, por lo que deciden regresar a Sarajevo, para someterse a una inseminación artificial, que también se ve interrumpida por el ataque con armas al hospital donde estaban a punto de realizarla, decidiendo quedarse en ese país a pesar de la guerra, en busca de un vientre de alquiler.

Lo interesante de la película, además de sus diálogos y actuaciones, es que en la misma se demuestra cómo la manipulación ideológica de un “líder carismático” enfermo de poder, es capaz de sacar lo peor del ser humano a la superficie y llevarlo a una guerra entre familias y vecinos, sólo por divergencias ideológicas, étnicas ó religiosas.

Todo esto me hizo pensar en aquellos primeros años de revolución, cuando se crearon los comités de defensa en los barrios, estando entre sus principales objetivos la vigilancia, asedio y enfrentamiento entre vecinos y familias, y luego posteriormente, cuando estos barrios fueron cambiando su fisonomía, debido a que sus vecinos originales partieron al exilio, siendo sustituidos por otros recién llegados, que nada tenían que ver con el nuevo entorno, teniendo repercusiones en algunos casos muy lamentables, donde la envidia y las bajas pasiones afloraron.

Después, en los años ochenta, cuando la crisis del Mariel esos sentimientos se reavivaron y cobraron fuerza, impulsados por la imprudencia de quienes los incitaron. Esto tuvo consecuencias extremas donde abusos, golpizas, y humillaciones de todo tipo fueron perpetradas por unas masas manipuladas, a las que tuvieron la osadía de llamar “pueblo enardecido”. Esto, no devino en una mayor desgracia, porque afortunadamente nuestra idiosincrasia occidental nada tiene que ver con países como los que sirvieron de locación al film en cuestión. Pero ha sido y es una mácula que figurará por siempre en nuestra historia más reciente.

Almuerzo para una amiga

Nada más agradable, que poder compartir con una amiga u amigo y congratularle con una sencilla y sana comida.

Finalmente pude conseguir pechugas de pollo, que hacía tiempo no llegaban a las tiendas recaudadoras de divisas de mi barrio. Entonces se me ocurrió el siguiente menú.

Pechugas de pollo al romero:

Descongele con tiempo las pechugas. Córtelas en lascas y salpimiéntelas. Déjelas reposar aproximadamente una hora.

Dórelas a fuego vivo, por ambos lados. Añádale abundantes ruedas de cebolla y déjelas a fuego bajito, para que se cocinen bien. Agrégueles unas ramitas de romero fresco (tengo sembrado en mi jardín), y dos cucharadas de vino seco. Tape el sartén y déjelas cocinar aproximadamente unos 45 minutos.

Papas (patatas ) en su jugo:

Pele las patatas y córtelas en rodajas finas, pero no tanto como para freír. Añádales sal y un poco de mostaza. Colóquelas en una sartén teflón, tápelas y baje bien el fuego, para que ellas se cocinen en sus propios jugos, hasta que se doren un poquito.

Una vez que estén listas las pechugas, las sirve en un mismo plato, colocándole las papas como guarnición. También puede servirlas con un poco de arroz moldeado. Adorne el plato de con una ramita de romero.

Añada a este agradable almuerzo, una fresca y bien decorada ensalada de estación, un postre y por supuesto como broche de oro un buen café, si es de los que traen algunas personas de Miami, mejor, porque los de aquí no están muy buenos que digamos, ni tan siquiera los comprados en CUC.

Bon apetit!

El cliente ya no tiene la razón

Trabajo de Rebeca

Otrora, en mi planeta, donde abundaban las bellas tiendas por departamentos, las pequeñas boutiques, los grandes almacenes, cafeterías, restaurantes y todo tipo de exitosos comercios, grandes y pequeños, donde era un verdadero placer salir de compras, el lema era: “El cliente siempre tiene la razón”.

Así se manifestaba y funcionaba muy bien. El cliente estaba satisfecho y el dueño también, pues incrementaba las ganancias de su negocio y se regocijaba al sentir el aprecio y respeto de su clientela. Pero claro, todos los negocios tenían propietario y nada mejor que “el ojo del amo para engordar al caballo”.

Con la llegada del año mil novecientos cincuenta y nueve, el nuevo “gobierno” justamente una de las primeras cosas que hizo, fue nacionalizar todos los grandes negocios y empresas. Después, la “ofensiva revolucionaria”, acabó de darle el puntillazo final a la ya “abanderillada” y desangrada economía. Ahora el cliente, había pasado a ser “usuario”, no tenía derecho a escoger ni exigir, solamente a aceptar lo que le tocaba por la libreta sin protestar. No podía comprar lo que deseaba o necesitaba, solo y malamente adquirir lo que “le tocaba”.

Estos vicios se fueron arraigando y arrastrando hasta el día de hoy, y aunque se supone que con la “despenalización del dólar” y la llegada de la doble moneda, al menos lo que saliera a la venta en moneda dura (de muy difícil adquisición) daría el derecho a escoger, no resultó ser así, pues las personas que trabajan para el Estado, que son prácticamente todas, y reciben a cambio míseros salarios también tienen un lema: “Yo me hago el que trabajo y el Estado se hace el que me paga”. Por tanto tampoco tienen interés en vender y desgraciadamente la única motivación es ver que le pueden “tumbar” al cliente, utilizando este eufemismo para no emplear la fea palabra robar. No todos los empleados son así, pero lamentablemente un considerable número de ellos se han dejado arrastrar por este vicio y hasta dejan de considerarlo un delito. Demostrando de esta manera, que carecen de sana motivación para ejercer su función de vendedor.

Hace un par de días, un conocido mío, entró en la tienda “la Mariposa” del Nuevo Vedado, para comprarle un ventilador a su esposa como regalo de cumpleaños, ya que era éste el único establecimiento donde quedaba el modelo que le convenía y se ajustaba a su presupuesto. Al llegar a dicha tienda, después de haber recorrido casi todas las de este tipo, en busca de este artículo, se encontró que la empleada de ese departamento no estaba. Al preguntar por la misma, le dijeron que hacía tres días que no podía venir por tener al hijo enfermo. Entonces el insistió en que alguien, en lugar de ésta, lo atendiera. Le contestaron que nadie podía hacerlo, solamente la que estaba designada a ese departamento. ¿Por qué será?

Perdiendo la paciencia, pidió ver a la administradora, quien lo atendió un poco molesta y le repitió lo dicho anteriormente por el empleado. Entonces este señor, perdiendo la paciencia se identificó y le dijo que él también era trabajador de tiendas recaudadoras de divisas, y aunque de otra cadena, todas eran del Estado y que no se iría de ahí sin el ventilador, porque elevaría el incidente hasta sus últimas consecuencias. Fue así como finalmente logró, que de “mala gana” le vendieran el dichoso artefacto. Como ven, hace mucho que en mi planeta el cliente dejó de tener razón, pero soy de las que creo firmemente que los derechos hay que exigirlos como hizo este cliente.

El valor de un NO

La noche del jueves estuve viendo un programa de cine latino que tiene la televisión en mi planeta. Nunca lo pongo, por la mala calidad de casi todas las películas y temas escogidos, pero este me interesó. Me asombré de que exhibieran, por un medio masivo tan importante como este , la película chilena NO. Dicho filme fue visto en la pantalla grande, en uno de los recientes festivales, pero sin darle apenas difusión.En él se manifiesta de manera, pragmática como un dictador del calibre de Pinochet, aceptó someterse a un plebiscito para continuar o no en el poder, y más asombroso aún que acatara sin objetar la decisión del voto popular.

Muy interesante fue poder observar cómo se llevó a cabo la campaña publicitaria del NO a pesar de los ataques de la derecha. La inteligencia mostrada al confeccionar los “spots” publicitarios que abogaban por un Chile de futuro y optimista, sin regodearse en los tristes hechos que sucedieron al golpe militar, aún en contra de criterios de algunos de los participantes de esta campaña. Con inteligencia y frescura se presentó el No, que finalmente logró convencer a la mayoría.

Otro detalle que llamó mi atención fue poder enterarme a través de la filmación, que a ambas propuestas, al SI y al NO, les concedieron la misma cantidad de minutos en espacio televisivo. Hecho este que resalta, cuando acabamos de observar la manipulación y centralización mediática del chavismo en Venezuela, en las recientes campañas electorales y posterior votación. Más aún con la negativa a la solicitud hecha por la oposición del reconteo del 100% de los votos.

Creo que a pesar de tener en cuenta, y no olvidar nunca quien fue Pinochet y los daños ocasionados a sus opositores, es de reconocer que al final, el dictador acató la voluntad expresada en el NO del pueblo chileno. Me parece que este es un hecho para tener en cuenta.

A veces en la televisión de nuestro país, que se caracteriza por la monopolización ideológica de la misma, o “se le van detalles”, o sencillamente alguien desea que se escapen éstos. Mucho me gustaría que siguieran exhibiendo filmes como el de marras, donde se manifiesten las dos caras de una misma moneda. A mi modesto juicio se necesita la misma valentía para decir un No como para acatarlo.

“Círculos del amor” ó víctimas de la desidia

Jardín infantil Mariposas de colores.

“Los círculos infantiles celebran hoy su cumpleaños 52. Esas instituciones siguen cumpliendo su misión y se perfeccionan para que su labor educativa sea más profunda y eficiente…

Así se encabeza el artículo publicado por Juventud Rebelde el miércoles 10 de abril del presente. En él se hace una breve historia de cómo surgieron las primeras instituciones de este tipo en nuestro país, a inicios de los años 60. Eso me hizo recordar de la manera en que yo me vinculé a estas tareas, por petición expresa de una amiga.

Durante un año seguido estuve haciendo “trabajo voluntario” sola en un gran salón, donde me habían proporcionado abundantes y variados materiales, confeccionando muñecas de tela así como diversos artículos para el hogar, que después serían subastados en una tómbola que se efectuaría en los predios del Ministerio de Comercio Exterior, a fin de recaudar fondos para hacer un círculo infantil, en el piso 9 por la calle 23, de este gran centro de trabajo donde laboran muchas mujeres.

Finalmente un año después con el resultado de muchas donaciones importantes, recibidas de las firmas que comenzaban a negociar con este ministerio y mi modesta contribución, se pudo llevar a vías de hecho el proyecto. Recuerdo que también participé activamente en la decoración del local infantil destinado a este círculo.

Ahora bien, llama mi atención ver cómo se obvian en dicho artículo, algunas de las verdaderas razones del deterioro y posterior clausura, de muchos de estos locales o centros construidos para este hermoso fin.

Hace un par de años, conversando con la que era directora del jardín Infantil, “Mariposas de colores” que está al lado de mi casa (lugar donde acudieron mis dos hijos), al preguntarle sobre el evidente abandono del mismo, ésta me comentó que se debía a la baja matricula. Al leer este artículo de JR, me doy cuenta que esa era quizás una de las muchas causas. Siendo posiblemente la principal, la falta de recursos asignados a estas instituciones, así como el abandono y falta de mantenimiento a las mismas.

“El país tiene en estos momentos 45000 solicitudes pendientes y 46 instituciones cerradas, 40 de estas en la capital, todas por problemas constructivos”

Así expresa en uno de sus siguientes párrafos el artículo en cuestión. Entonces, a qué gobierno debemos responsabilizar con el estado actual de estos inmuebles, que por demás se edificaron a toda prisa, y en cantidades exageradas, por personas que carecían de experiencia en este oficio: como siempre, para cumplir metas. Además sin tener en cuenta la asignación de un presupuesto estable, para el posterior mantenimiento de las mismas.

Todo ello, más la falta cada vez más evidente de un personal capacitado para trabajar con estos niños, los padres de familia optaron por llevar a sus hijos a casas particulares, que funcionaban, hasta hace muy poco, en una especie de “limbo” clandestino. Cada vez son más las personas que por cuenta propia, se dedican a este tipo de labor, ya que ahora poseen la licencia que les respalda.

Ante la importancia y magnitud del problema, ya que la mayoría de las familias no cuentan con recursos suficientes para dejar a sus hijos en guarderías particulares, debido a sus magros salarios y no poseer ningún otro tipo de entrada económica estable, el gobierno ha implementado un nuevo tipo de plan: “Educa a tu hijo”, que se desarrolla en algunas comunidades, brindando orientaciones a la familia para estimular y atender adecuadamente al pequeño, con vistas a lograr su desarrollo integral y preparación para el inicio de su vida escolar. Esperemos que este plan, como muchos otros anteriores, no s “languidezcan” por el camino. ¡Señores al amor también hay que darle mantenimiento!

Girón o Bahía de Cochinos: un mismo dolor

Hace un par de años escribí sobre este evento al enterarme, por una persona muy allegada y vinculada emocionalmente al mismo, de cómo dos cubanos que habían combatido en lados opuestos, en ese triste enfrentamiento bélico entre hermanos, con el devenir del tiempo, se habían reencontrado fuera de nuestro territorio, uno como miembro de la Brigada 2506 y el otro como ex piloto de Playa Girón, entonces ambos exiliados. Estos dos cubanos se fundieron en un abrazo de perdón, en Miami y uno de ellos, años después murió en brazos del otro. Este es el motivo por lo que me decido a publicar nuevamente fragmentos de esta historia por encontrarla tan conmovedora. Parte de la descendencia de ambos protagonistas conviven ahora en La Florida.

“Una noche, en una de las ya acostumbradas cenas, en las que solían reunirse amigos, estando todos sentados a la mesa y compartiendo una rica comida criolla, al ex piloto de Girón allí invitado, se le presentó un malestar y solicitó ir al baño. Momentos después se escuchó un fuerte estruendo provenir de ese lugar y, el anfitrión corrió hacia donde provenía aquel extraño ruido, observando a su invitado tirado en el suelo, solícitamente lo sostuvo en sus brazos, justo para verlo morir”.

Todos estos acontecimientos, con el paso de los años y las frustraciones sufridas por unos y otros, nos han hecho reflexionar en cuanto, hasta qué punto fuimos manipulados y cuanto se nos tergiversó la historia. Durante décadas, trataron de “sembrar” en nosotros, un falso sentimiento de odio y rencor, que si ciertamente en algún momento existió, éste se fue disipando con el acontecer diario, con el desencanto y sobre todo, con la triste experiencia de haber luchado por un “futuro” que nunca llegó, viéndonos forzados a separarnos de nuestras familias y amigos, cuestión ésta que en definitiva, ha sido el saldo más doloroso de todo este acontecer.

“Tuvieron que pasar muchos años, de enfrentamientos, desencuentros, malos entendidos y campañas difamatorias, para que finalmente dos cubanos a los que nunca nadie debió convertir en enemigos, se unieran para siempre en un abrazo: Dos jirones de una misma bandera”

El Cocinero

Esa gran chimenea de ladrillos rojos siempre llamó mi atención. Cuando niña, la veía inmensa y me imaginaba vivían en ella duendes. Provocaba en mí una fascinación muy especial. Más aún porque era el camino por donde necesariamente teníamos que pasar, antes del llegar al “temido” puente de hierro sobre el río Almendares, que en ocasiones se abría como una gran boca de lobo para dar paso a los yates, cuando nos dirigíamos a visitar a la tía Cuca en Miramar: uno de mis paseos favoritos.

Con el paso del tiempo y los avatares que se apoderaron precipitadamente del país, aquellas fantasías y sueños de la niñez, fueron abruptamente arrancados de raíz, para dar paso a una “nueva realidad”. Aquella torre de mis sueños se mantenía ahí, pero ya no enviaba señales de humo. Poco a poco se fue quedando sin vida. Mis personajes de fantasía desaparecieron junto con aquellas bocanadas grises que nunca más salieron de su garganta. El puente dejó de abrirse: ya no pasaban yates. Poco a poco el óxido fue cubriendo estructura. Tampoco ya podíamos visitar a mi tía, se había ido a vivir muy lejos.

Muchos años han transcurrido antes que yo volviera a sentir motivación, para superar el miedo de cruzar el viejo puente. Mi antigua amiga de ladrillos rojos seguía ahí, muda e inerte, señoreando en un entorno cada vez más, decadente.

Hace unos días, al enterarme que la habían convertido en un bar restaurante, acudí motivada a su reencuentro, acompañada de mi Nikon, para tratar de obtener fotos y una posible historia al respecto, con alguno de los vecinos. Tuve suerte que uno, que se encontraba limpiando la calle, al verme cámara en mano vino hacia mí creyéndome turista. Cuando me identifiqué, me contó la historia del lugar, pues él nacido y criado en el mismo, conocía todos los pormenores.

“Resulta que, cuando la fábrica quedó abandonada a inicios de los años sesenta, un hombre, se metió en la base de la chimenea para vivir. Después se casó y al cabo de unos años, el matrimonio se separó y como no disponían de otras posibilidades, dividieron el espacio, quedándose ella con una parte y el con la otra. Así estuvieron “compartiendo” el lugar muchos años, hasta que hace poco vino un joven y les ofreció dos apartamenticos a cambio de la gran chimenea”.

Indagando con amistades, por las que tuve noticias de esta curiosa inversión, me enteré de que con las nuevas posibilidades de sacar licencia para abrir negocios, tres jóvenes amigos que conocían del lugar y su historia, decidieron unir sus recursos, para “conversar con la ex pareja”, ofreciéndoles a cambio lo que tanto necesitaban.

Lo primero que hicieron fue restaurar la chimenea, devolviéndole todo su antiguo esplendor, conservando el gran letrero original que dio nombre a la “vieja” fábrica de aceite: EL COCINERO. La entrada a la misma muestra un jardín bien cuidado, donde se exhiben antiguas piezas restauradas de la propia industria, a modo de esculturas. Una campana en la puerta para anunciarse, te espera. Dentro, subiendo dos pisos por una escalera de caracol, accedes a la azotea, donde un agradable bar de ambiente bohemio, con gran variedad de tapas y bebidas te asegura una encantadora y “diferente” noche. Todo por supuesto en moneda convertible CUC. El restaurante aún no ha sido inaugurado.

Socialismo: Etapa de transición entre el capitalismo… y el capitalismo.

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Conversando en casa de una amiga sobre los nuevos negocios privados, la autorización para  viajar concedida a los médicos, el precio de los alimentos, la escasez de éstosy otros temas de la actualidad en nuestro planeta, una delas presentes planteó que “le preocupaba mucho la crisis en Europa”, repitiendo, sin darse cuenta, lo mismo que dicen la televisión, la radio y la prensa nacionales.

Yo dije, que acabo de llegar precisamente de España y que, efectivamente, la gente y los medios no hacen más que hablar de este tema, y que cuando lo hacían delante de  mí, yo les pedía, por favor, “no hablar de soga en casa del ahorcado”.

Efectivamente, hay una crisis grande en España y otros países de Europa, provocada quizá por la desenfrenada adquisición de viviendas, a un costo muy por encima de las posibilidades reales del comprador, entre otras causas,pero que en nada  es comparable a la nuestra, sostenida durante más de medio siglo. Yo, personalmente, salí y recorrí muchas ciudades europeas y no pude observar personas mal vestidas, deambulando de un lugar a otro por esas calles limpísimas y sin baches, en busca de una tienda donde estuvieran vendiendo papel sanitario o pasta de dientes, sobretodo en “moneda extranjera” o, al menos, no en la que les pagaban sus salarios o subsidios.

Eso, además, le dije a mi amiga que le preocupa mucho la crisis en Europa, sin el alto costo de “haber hecho una revolución, precisamente para mejorar la calidad de vida del pueblo”, teniendo como resultado el deterioro y destrucción de las ciudades y sus habitantes. Todo esto,sin contar el alto precio a pagar por la separación familiar,y el éxodo cada vez mayor de los jóvenes en busca de libertad social y económica, justamente aquéllos por losque se suponía se había hecho todo este sacrificio,  amén de la corrupción que ha señoreado y señorea en todo el país, aparentemente a su “libre albedrío”.

Resulta que ahora, entre otros signos del “nuevo capitalismo”, hay una fiebre contagiosa por vender los grandes y hermosos inmuebles  arrebatados a sus legítimos dueños ó familiares y que, posteriormente, les fueron otorgados a personas “con méritos revolucionarios”, cuyos descendientes ahora están pidiendo cifras astronómicas por los mismos, como si fueran patrimonio resultante del sacrificio familiar. O cosas tan locas como comprarle a alguien, que en algún momento ocupó como vivienda la gran torre de ladrillos de la fábrica de aceite El Cocinero, abandonada por la improductividad, convertida ahora por  un inversionista particular en restaurante, cafetería y bar.

En fin, estas y otras cuestiones, todas bien incómodas por cierto, nos hacen reflexionar en que el sacrificio de todos estos años por “el socialismo”, sólo ha servido para llevarnos a lo mismo, pero con un tétrico añadido: un  grandeterioro moral y material, además de “cargar en nuestras costillas” con un montón de años perdidos, para finalmente regresar a un capitalismo, pero sin capital.

Guardia médica.

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Después de haber experimentado durante mi estancia en Francia, lo que  pudiera llamarse en verdad potencia médica, sin temor a equivocarnos, a mi regreso contrasto con una triste realidad.

Algunos de los médicos, familiares o amigos, a quienes he  mostrado orgullosa, las radiografías de mi mano accidentada y el estado final en que quedó  la misma, todos, lamentablemente, han coincidido en expresar lo siguiente: ¡Alégrate de haberte caído en Francia y no aquí!

Conversando después por separado con cada uno de ellos, me han comentado el estado de deterioro cada vez más notable de los servicios de salud en nuestro país, y además, coinciden en que la falta de estímulos en este sector, está logrando que prime el desencanto entre los estudiantes  al  no optar por esta carrera, así como también el éxodo de galenos, ya que  debido a las facilidades para viajar otorgadas por las “nuevas regulaciones migratorias”, éstos estén abandonando el país en busca de mejoras económicas y reconocimiento. Algunos solo desean salir a explorar,  pero lamentablemente la mayoría no regresan.

Otra de las cuestiones que más están afectando en estos momentos a los trabajadores de la salud, es que ante la reclamación hecha por éstos de un aumento de salario, las autoridades han decidido, “debido a los problemas económicos que enfrenta el país”, no elevarles el mismo y a  cambio, a modo de humillante consuelo, pagarles a los médicos: dos pesos cubanos (de los corrientes) por cada hora de guardia realizada, cincuenta centavos a los enfermeros y veinticinco centavos al resto del personal auxiliar. O sea, un médico después de rendir doce horas de guardia en el hospital, recibe en compensación veinticuatro pesos (aproximadamente un dólar), seis pesos los enfermeros y tres pesos los auxiliares. Esta situación es realmente vergonzosa, más aún que debido a la falta de personal,  se ven precisados a realizar las guardias  con demasiada frecuencia.

No es de extrañar que cada vez contemos con menos galenos y, en algún momento tengamos que ir a consultarnos, allende los mares, donde nuestros excelentes médicos brindan sus servicios.

Art Déco, Art-kitsch-tectura y derrumbes: To mezclaó

 

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En estos momentos en que se celebra en nuestro país el Congreso Art Déco 2013, mientras los invitados y delegados asisten a las conferencias, colapsa un promedio de tres viviendas diarias en la capital.

El Art Déco, surgido entre los años 20 y 30 del Siglo XX, influenció vivamente a nivel mundial en la arquitectura, así como en las artes decorativas, la pintura, la moda, la escultura, el cine y la gráfica.

En nuestro país el exponente más emblemático de este movimiento arquitectónico, considerado por muchos la obra maestra, es el Edificio Bacardí, construido entre los años 1930-1938, cuyo diseño y ejecución estuvo a cargo de los arquitectos cubanos Esteban Rodríguez Castell, Rafael Fenández Ruenes y José Menéndez. Afortunadamente se conserva en muy buen estado.

Proliferan  por toda la ciudad exponentes y remanentes de este movimiento, tales como el edificio López Serrano,  otro bello ejemplo de este estilo, de una elegancia y diseño notables, hoy maltratado y depredado, debido al abandono y la desidia de las autoridades gubernamentales, y que corre gran riesgo de perderse si no se toman medidas urgentes al respecto. Otros ejemplos de este arte lo son los  cines América, Fausto y Arenal, todos igualmente en peligro.

En cuanto a la representación de esta arquitectura en el sector de la medicina, están el hospital materno infantil América Arias, de los arquitectos Govantes y Cabarrocas bello exponente del Art Déco, muy maltratado y también en peligro de perderse. También el hospital infantil Pedro Borras, que lleva más de dos décadas cerrado por problemas estructurales, causados sin duda por las explosiones próximas a éste, cuando la fiebre de construcción de túneles en toda la ciudad, so pretexto de “la guerra de todo el pueblo” en la década de los ochenta. Este centro en su época fue el más grande exponente de este estilo, incluyendo el de la ciudad de Chicago, en Estados Unidos de Norteamérica.

En el ámbito de las construcciones militares está el Cuartel Moncada, en la ciudad de Santiago de Cuba, que sí se encuentra en buen estado de conservación.

Ayer tarde, en La Casa de las Tejas Verdes, en Miramar, durante la magnífica conferencia ofrecida “La Habana de hoy y del Futuro”, el arquitecto Miguel Coyula empleó de manera certera el término Ar-kitsch-tectura (de su cosecha), para referirse a los engendros aportados por las personas que, con algunos recursos y sin el más mínimo conocimiento, han podido construirse una vivienda o reformar la que poseen: algo horrendo.

Unos de los planteamientos que más llamó la atención de los allí presentes, fue la altísima cifra, cerca del 90% de propietarios de viviendas, pero no así de los edificios, ocasionando el consiguiente término de  “tierra de nadie”. El  edificio no tiene dueño, por consiguiente no tiene mantenimiento ni servicios. Cada vecino resuelve su problema como puede, y esto ocasiona acelerar aún más el deterioro del mismo, amén que la política del individualismo prolifera cada día más.  “Tener no es mantener” aclaró el conferencista. El dueño de un apartamento cuyo salario es de 300.00 pesos mensuales, no puede invertir el 45% del mismo en comprar un galón de pintura. .

Otra de las causas que más influye en el deterioro de la ciudad, según expusieron, es el envejecimiento de la población. La emigración de personas jóvenes y bien preparadas, así como la inmigración hacia la capital, provenientes de otras provincias y mayoritariamente sin preparación, que vienen buscando mejoras económicas y se asientan donde quiera sin condiciones ningunas, haciendo crecer desmesuradamente el número de barrios marginales y favelas.

Ese es el panorama presente de la ciudad de la  gran ciudad superpoblada, ¿cual será su futuro?

 

 

 

Viajar sin dinero

Cartel y panes de bienvenida.

Lo que para otros es inimaginable, para los cubanos de la isla es casi normal. Esto de viajar sin dinero es lo que hacemos la mayoría de los que aquí hemos tenido y tenemos ahora, el privilegio de emprender un viaje generalmente, para reencontrarnos con nuestros hijos y familiares o amigos que viven fuera.

Desde el momento en que tienes conocimiento de la intención de alguno de los antes mencionados de invitarte, ya comienza la odisea: trámites costosos, papeleo y gastos, en ocasiones excesivos (por tratarse de nuestro país), póliza de seguro si viajas a Europa, costo de la visa, etcétera. En fin, todos estos trámites y pagos hay que realizarlos en CUC, la moneda dura, en la que precisamente no te pagan ni tu salario ni tu jubilación. Eso sin contar que el pasaje corre por parte del que te invita.

Muchas personas te dirán antes de emprender el viaje de ida: Oye, ahora cuando estés fuera, aprovecha y conéctate a Internet, y trae todo lo que puedas, porque este es tu primer viaje en el año y aquí pagas al entrar en pesos cubanos

Lo que si nadie te dice y eso lo tienes que tener bien claro es que te podrás conectar cuando tu anfitrión te preste su ordenador, y que el exceso de equipaje que cuesta bien caro, se paga en el país donde abordas y no en el que te recibe. ¡Y créeme, sería demasiado abuso cargar también ese gasto a la cuenta de tus anfitriones!

En sentido general, la gran mayoría, viajamos con apenas un dinerito de bolsillo o con la ausencia absoluta de éste, provocándonos el consiguiente desasosiego. Debes asegurar que te vayan a esperar al aeropuerto, pues con lo que tienes no te alcanzaría para pagar un taxi, amén de que algún pícaro, vea la cara de asustado que llevas y hasta se quiera aprovechar de ti.

Una vez llegado a tu destino y habiendo tenido la dicha de ver caras conocidas esperándote, comienza la otra etapa del viaje: el alojamiento. Deberás aceptar con una sonrisa en los labios, las condiciones que te haya creado tu anfitrión, para no ocasionarle más inconvenientes o gastos.

Disfrutarás de todas las comidas y los paseos que éstos planifiquen, y agradecerás infinitamente todos los obsequios que te hagan, aunque no te gusten, o no sean tu talla, como en el caso de ropas, porque también estarás pensando en ese momento en tus amigos que dejaste en tu planeta y a los que quisieras llevarles algo.

Entre los paseos seguramente estará incluida la visita a un gran mall, y se te abrirán desmesuradamente los ojos al observar toda aquella gran cantidad y variedad de productos. En ese momento te darás cuenta lo miserable que eres, al no disponer de solvencia, para satisfacer por tu cuenta, alguna vieja necesidad o antojo. Trata por todos los medios de rechazar una visita a Ikea, porque ésta bien te pudiera provocar un infarto.

Después de disfrutar como un niño chico al que llevan y traen y le regalan cosas, va llegando el momento de retornar a tu mundo real. Ahí entonces empieza el gran problema. Posiblemente tres días antes de la fecha de regreso, te dolerá la barriga y estarás nervioso o estresado pensando cómo metes, en la maleta que te prestaron, todas aquellas cosas que te han ido obsequiando. Tampoco tienes dinero para pagar el sobrepeso y si lo tuvieras, claro que te dolería mucho soltarlo, porque lo necesitas para comprar comida a tu regreso. En ese momento aquel abrigo (si viajaste en invierno) que te prestaron, te pesará muchísimo y deberás llevarlo puesto a tu regreso aunque pases calor.

Finalmente al llegar, aguantarás con mezcla de impaciencia y alivio, la tremenda cola que tendrás que hacer para pasar la aduana cubana, cosa ésta que ya se te había olvidado, debido a la rapidez con que pasaste las de los otros países.

Algún buen vecino te esperará a tu regreso con los panes que te tocan por la libreta y que el amablemente guardó para ti.

Dias de silencio.

La Silla (D).jpgA pesar de que hace bastantes días que no escribo, en mi cabeza revolotean mil ideas que no acabo de organizar para ponerlas en blanco y negro.

Los acontecimientos en mi planeta, como de costumbre, se suceden molestos y a veces hasta dolorosos,  y aunque lejos del teatro en que transcurren, no dejan de afectarme. Sobretodo la condena a Angel Santiesteban, a cinco años de prisión, cuyo  único ”delito” ha sido manifestar cívica y públicamente su criterio, sin difamar ni ofender a nadie.

Por otra parte, la noticia de que finalmente a Yoani Sánchez le habilitaron su pasaporte para poder viajar y que Eliecer Avila ya pudo hacerlo y se encuentra en estos momentos en Suecia, sin haber ocasionado ”trabazón en el espacio aéreo”, me reconfortan. No obstante, acostumbrada ya a que todas esas supuestas ”dádivas” suelen ser trampas, me causan algunos resquemores, que solo serán superados, al regreso de ellos a ”nuestro planeta”, al igual que el mio propio. Por supuesto, siempre me pone nerviosa pasar por la aduana cubana después de un viaje. Aunque en esta ocasión como en casi todas las anteriores, no pienso ir pasada de peso para ”no darles el gusto”.

Yo por mi parte, aún convaleciente de la fractura de mi mano derecha, y preparándome mentalmente, para otra cirugía, en la que deben extraer las presillas que me colocaron para fijar el hueso, trato de disfrutar al máximo la compañía de mis hijos y nietas, ya que no hay nada que me de la seguridad de volver a verles. No solo por la distancia y el costo del viaje,  que recae en ellos, pues yo con mi magra jubilación y lo que me busco con el trabajo que realizo como artista, apenas me alcanza para asegurarme una buena alimentación en mi país, no puedo costearme ese deseo. Sin contar además de que  ”las leyes de mi planeta” cambian a gusto y capricho del señor dueño de todo y de todos.

No obstante estoy disfrutando de nuevos paisajes y culturas, que hasta el momento solo conocía por referencia en los libros leídos.

Dentro de un par de días me trasladare a España, donde viví un tiempo, hace años y donde vive actualmente mi hijo menor. Espero entonces romper con estos días de silencio y contarles de mi estancia en la Madre Patria.

Lejos de mi planeta.

Aunque lejos de mi querido planeta, me mantengo al tanto de lo que alli sucede, gracias a la Internet, que aqui, en este rincon de Francia , como en casi todos los paises, esta disponible para todos, lo cual no no resulta asi alla, donde solo unos pocos privilegiados tienen libre acceso a ella.

Esta pequeña ciudad de 20 000 habitantes, posee todo lo que cualquier ser humano necesita para vivir: casas con calefacción, calles bien pavimentadas y excelentemente señalizadas, limpieza urbana, clasificación de la basura generada en la vida cotidiana, escuelas, iglesias, tiendas, restaurantes, parques, supermercados,museos y  sobretodo una magnifica atención por parte del Estado y la ciudadanía  a zonas ecológicas protegidas, conservación y cuidado de la fauna, reglas urbanas, en fin todo lo que un ser humano requiere para la buena  y saludable convivencia.

Lo irónico resulta que, estando con esta parte tan importante de mi familia, no se me quita de la mente el acontecer en mi pequeña isla, castigada ahora, como si fuera poco el desgaste y sufrimiento acumulado y padecido durante más de medio siglo, por una epidemia de una enfermedad que estaba erradicada desde el Siglo XIX.

Observe hoy con detenimiento, la conducta ciudadana, de los vecinos, llevando los desechos propios, para ser recuperados como materia prima, a lugares cercanos a sus viviendas, donde en distintos contenedores clasificados se recupera todo ese material, que después sera reciclado. Hasta los niños conocen y participan de esto, pues en sus casas y en las  escuelas se les informa y educa sobre la importancia de esta actividad cívica, así como el respeto hacia la propiedad ajena, el cumplimiento de las leyes y regulaciones. Todo esto me hace sentir pena por mi país, que hasta  1959, estuvo a la cabeza, en América Latina respecto a higiene y salud pública, así como en otros muchos renglones, donde ocupábamos  los primeros lugares en la Región, como también  respecto a  algunos países de Europa.

Ya comenzó a nevar, y el pintoresco paisaje de construcciones alsacianas, muy antiguas  que se mezclan con las modernas, construidas de acuerdo a las regulaciones y respetando una arquitectura que no rompe con la armonía del entorno,  el paisaje cobró un nuevo encanto al vestirse de blanco.

De regreso de nuestro paseo, tomamos el camino Allée des Platanes,  entre los poblados de Blotzheim y Altkirsch ,sembrado de estos árboles a ambos lados de la carretera, durante  el reinado de Napoleón III. No pude evitar pensar en mis vecinos, de La Habana, Carmelo y Felipe, que no han dejado un solo árbol con vida en nuestra calle. He ahí una de las diferencias entre cultura e instrucción.

Del horror y los tiempos del cólera.

Cuando niña, oía a mi abuela hablar de los duros tiempos del cólera, y de cómo su familia había librado de tan terrible enfermedad. Eso era todo lo que conocíamos de esa plaga: pura historia.

Resulta que ahora, en pleno Siglo XXI, en ”mi querido planeta”, esa terrible palabra vuelve a mencionarse.  Después de aquellas historias contadas por la abuela María, volví a saber de esa pandemia, cuando disfrutaba leyendo la famosa novela de García Márquez: El amor en los tiempos del cólera,    apasionándome con su inolvidable personaje Florentino Ariza.

Sorprendida estaba, eso sí, de que hubiéramos  sorteado durante tantos años el peligro de semejante plaga, pues nuestra querida isla cada vez se iba sumergiendo más, en  precarias condiciones higiénicas, debido a la desidia y el abandono en todos los sectores, y esferas sociales. Gracias a nuestro implacable sol, hemos  sobrevivido a  algunas enfermedades.

Mucho he escrito en mi blog, sobre la falta de higiene y limpieza en los lugares públicos, incluyendo en ellos, lamentablemente, los policlínicos y hospitales, además de las cafeterías y puestos de ventas estatales y privados (algunos) de alimentos ligeros y no tan ligeros, para el consumo de la población, sobretodo para los que no disponen de moneda dura y se ven obligados a acudir a éstos.

Evito por todos los medios,y así le hago saber a todo el que puedo y está a mi alcance, no consumir esas bebidas preparadas con polvitos saborizados, pues la falta de agua potable es muy frecuente, sobretodo en aquellos lugares, como La Habana Vieja, donde se concentra el mayor número de turistas y visitantes nacionales.

Otra de las razones que esgrimo, cuando impertinentemente las brigadas de fumigación, intentan irrumpir en mi casa, a la hora que ellos desean, para llenarla de humo de petróleo quemado,  es que el tiempo ha demostrado  que la misma es totalmente ineficaz para liquidar al famoso mosquito, mientras la higiene del entorno y de la ciudad sean tan precarias.

Ahora, lo más preocupante, y en lo que las autoridades y la población en general, tienen que hacer énfasis, es en mantener la máxima higiene posible en nuestras casas y nuestro entorno, a fin de que este brote de cólera, no se haga endémico como su otro pariente el dengue.

Un ricón cubano en Suiza.

393107_10200192087315466_2069263085_nAnoche, con un grado bajo cero de temperatura, pero con el calor de nuestro entusiasmo, emprendimos Tito y yo la ruta desde Francia hasta Basel, Suiza, en busca de un nuevo rincón cubano.

En la calle Rümenlibachweg # 9  4052, en Basel, se encuentra un acogedor local  que hace esquina y se llama El cubanito, bar-café. Este agradable  lugar  fue inaugurado, después de muchos esfuerzos y sacrificios, el 29 de diciembre del 2012.

Su dueña y anfitriona, una bella y agradable cubana, está orgullosa, y con razón del resultado final de su sacrificio.

Cuando llegamos, ya el local estaba lleno, y los músicos prestos a comenzar la descarga: Dianelis, la cantante, Jorge el Guajiro, en la guitarra y Coco en la percusión, hicieron vibrar  con su música cubana, el nuevo local

.

Ya mas entrada la noche fueron llegando cubanos , jóvenes algunos, otros no tanto que colmaron de  buena onda el local.

Dianelis, con su maravillosa voz fue brindándonos una panorámica de los ritmos cubanos, haciendo una recreación muy especial y suya de Bésame mucho. Pronto se les unió, imitando el sonido de un bajo con su garganta, Alcides Toirac. También se incorporaron a la descarga otros cubanos allí presentes, tocando claves y maraca.

Pasamos una noche increíble y fuimos de los últimos en irnos, cuando ya se cerraba el local.

El sentimiento de la nostalgia y la añoranza de la patria y la familia, además de la alegría era la atmósfera que reinaba en  la  peculiar estancia.

cubanos por el mundo

Al llegar a este rincón de Francia para reencontrarme con mi familia, a quien no veía desde hacía siete años, tuve la gran alegría de recibir la visita del hijo que vi nacer, de una muy querida amiga. Enseguida, como es de suponer, surgió el tema de la patria lejana y de los problemas y frustraciones que significan abandonar, prácticamente contra tu voluntad, la tierra que te vió nacer. Ese es su caso.

Este cubano no se resigna a permanecer en su exilio forzado, que además aquí, por jugarretas de la vida, es aún un indocumentado, al que no pueden repatriar como el quisiera, pues las autoridades cubanas se niegan reiteradamente a recibirlo. La última vez que estuvo en Cuba, permaneció cuatro meses en prisión, por negarse a abandonar el país.

Este hombre, joven aún, que tiene dos nombres y una cabeza, que no deja de pensar en las penurias a las que está sometida su querida patria,  se ha dedicado en su tiempo libre, que lamentablemente es todo lo que le sobra, pues al no poseer documentos, sólo puede realizar trabajos esporádicos, a investigar a profundidad los asuntos cubanos.

Quedé verdaderamente impresionada, cuando me mostró con fotos, informes y lujo de detalles, a los que los cubanos de la isla no tenemos acceso, todo lo relacionado con el extraño accidente donde murieran Oswaldo Payá y Harold Cepero.

Por este motivo estoy subiendo el video que mi amigo me facilitara para consideración de ustedes.

Un viaje con tropiezos.

Hola a todos!
Desde Saint Louis, Francia les comunico que mi llegada fue muy buena, y el reencuentro con mis nietas, insuperable. La mañana siguiente de mi llegada fue magnífica. En la noche, cuando ya todos dormían, excepto mi nieta mayor y yo, traté de enviar unos mensajes por g-mail, que jamás pude. Decepcionada me fui a acostar, era ya media noche, pero como no conocía bien la casa, y no quise despertarlos, no encendí las luces. A tientas, traté de encontrar el pasillo que conducía a las habitaciones, y al confundirme con las escaleras, rodé éstas abajo unos veinte escalones, finalmente choqué con unas piedras chinas que estaban de adorno en el descanso de éstas. El estrépito hizo que todos despertaran. Subí con trabajo y supe de inmediato que algo malo le pasaba a mi mano derecha.
En la caída, tratando de proteger mi cabeza, cubriéndome con el brazo, me fracturé el cubito de dicha mano. En consecuencia, no sólo desperté a todos, si no que tuvieron que llevarme de urgencia al hospital de Mulhouse, donde fui intervenida quirúrgicamente.
La atención en dicho centro hospitalario fue magnífica. El destino quiso que tuviera que hacer uso de una póliza de seguro que nunca me fue agradable pagar, quizá por que en ella veía algo premonitorio. Gracias a mi nieta Isabel, les escribo estas líneas, sirviéndome ella de secretaria, pues me veré imposibilitada por un tiempo de hacer uso de mi mano derecha.

Expectativa de viaje

Si algo motiva a los cubanos y los lleva en ocasiones a tomar decisiones fatales, es tener en mente un viaje, ya sea para “escapar” de la isla o simplemente para conocer otros países sin importar muchas veces, por qué vía y a qué costo.

Soy de las personas que gusta de hacer las cosas en su tiempo y sin precipitar los acontecimientos, sobretodo, cuando se trata de tomar un avión o entrar a un quirófano. En estos dos últimos casos, hago todas las gestiones y diligencias que me corresponden, pero el resultado final siempre lo dejo en manos de Dios.

Llevo siete años sin poder ver a mis hijos y mis nietas. Las dos más pequeñas las conocí cuando tenían, una dos años y la otra dos meses de nacida. Para ellas, soy una extraña. En esa oportunidad los trámites de viaje se complicaron al extremo y tardaron seis meses en darme el permiso de salida. Yo iba a una exposición en el Ayuntamiento de Elda y, cuando llegué ya todos estaban en vacaciones y casi me tengo que “tragar mis trabajos”. Afortunadamente gracias a unos amigos, los pude vender para pagar el boleto.

Finalmente este año, mis hijos, con muchos esfuerzos, hicieron gestiones para que yo viajara. Me organizaron una exposición en la galería de un amigo. Ahí comenzó todo. Como quiera que desde hace años soy artista “independiente” y miembro de la ACAA (Asociación Cubana de Artesanos Artistas), me correspondía el derecho de hacer los trámites a través de esta organización, al igual que en ocasiones anteriores.

Como suele suceder, las gestiones demoraron un poco y hasta tuvieron algunos errores y tropiezos, pero finalmente todo se solucionó. El último trámite a realizar era la solicitud de visa para Francia, país de destino. Esta gestión fue la más expedita. Siempre que concluyen todas estas “escaramuzas”, termino sorprendida, satisfecha, pero mentalmente agotada.

El día que me encaminaba hacia la embajada francesa, a recoger mi visa, vinieron a mi mente algunas imágenes, que traduje en palabras escritas de prisa, en una servilleta de papel que llevaba en mi bolso. Lo hice, sobretodo, teniendo en mente a aquellos que prepararon sus maletas, pensando en un reencuentro familiar y un pronto retorno, el cual nunca llego efectuarse, porque decidieron quedarse. Por eso, a nosotros los cubanos, nos miran como si lleváramos tatuado en la frente posible “inmigrante”.

Pongo a consideración de ustedes, mis lectores, esas líneas “implorando clemencia”, sobretodo, de mi amiga bloguera Ana Luisa Rubio, ¡que si es poetiza, y de las buenas! yo soy simplemente: maestra, artesana, bloguera, tuitera y como ven, un poco atrevida.

“Visa sin divisa”.

La alegría se fue de viaje,

llenó sus valijas

con sus más recientes trajes.

Que no falten…

las sandalias doradas,

ni la rosa, ni el ruiseñor,

ni el zorzal, que cantaba parado

en la antena del televisor.

Que no falte nada,

de lo que tanto me nutre,

pues ya le llegó la visa

a mi vieja soledad.

Festival por el día de los derechos humanos.

Hizo un día hermoso, más bien caluroso. El mar en perfecta calma, reflejaba el azul de un cielo despejado.

Llegamos temprano pensando en poder evadir el acostumbrado cerco. No vimos señales de éste. Suponemos que los que nos cuidan, estaban en los alrededores, pero en esta ocasión no se hicieron visibles.

La carpa de Voces Cubanas estaba dedicada a la tecnología.

Lo rudimentario y lo moderno se dieron la mano.

Quedamos satisfechas de la labor realizada.

Hubo performances muy originales

como la del Sexto

En próximo post, ofreceré más detalles y fotos.

Fue una tarde hermosa, tranquila, con buena concurrencia y sobretodo con la presencia de muchos niños. Estado de Sats transcurrió en un ambiente relajado y entusiasta.

Extrañas navidades

Taller de Rebeca

Desde niña, la época más feliz del año para mí, era la Navidad. Quizás porque el ambiente general que rodeaba estas fechas era de alegría y distensión. Todas las personas adultas se volvían más simpáticas, tal vez porque recibían sus “aguinaldos”, que generalmente equivalían a otro salario más en el propio mes, lo que hacía que a su vez fueran más tolerantes con los más pequeños y jóvenes de la familia y del vecindario, quienes por aquellos tiempos eran como una extensión de ésta.

Yo siempre observé con curiosidad, pero a la vez con la ingenuidad propia de una niña, que mis tías y mi mamá, días antes de las fechas claves -Navidad y Reyes-, restauraban viejos juguetes y muñecas, limpiándolos y haciéndoles nuevos vestidos, para que todo quedara reluciente. Recuerdo que una de mis tías hacía soldaditos de plomo, que después mi abuelo se encargaba de pintar adecuadamente. Todo este proceso de echar el plomo derretido en los moldes, me fascinaba y lo observaba con deleite. Nunca asocié este afanado taller con otra cosa que no fuera una tarea más, en un hogar donde todos eran muy laboriosos. No fue hasta que mi primo Ignacito, el más travieso de nosotros, se me acercó en secreto y me dijo: “Prima, los Reyes son los padres. Si quieres comprobarlo, la noche antes quédate despierta igual que yo, para que veas a mi papá disfrazado de Rey, colocándonos los juguetes alrededor del árbol de Navidad”.

Después de esta confesión que mi hiciera, fue que me di cuenta que estas muñecas y juguetes restaurados, habían pasado a ser propiedad de otros niños del barrio, de familias con menos recursos que la nuestra.

Yo, que adoraba a mi primo, que era mi héroe y trataba de seguirlo en todas sus travesuras, me uní a él la noche previa al añorado día. Tratando de luchar contra el sueño, finalmente Morfeo me venció antes que pudiera ver rota mi fantasía. Pero ya las cosas no serían igual, ya los años posteriores, no me daban deseos de dejar agua y paja para los camellos. Sin embargo, no sé por qué oculta razón, seguí creyendo y alimentando esa ilusión unos cuantos años más.

Crecí, y con mi adolescencia llegó el año cincuenta y nueve. Lo primero que vi esfumarse fue esa linda familia, que tanto siempre había disfrutado: se fueron mis tías y mis tíos y con ellos mis primos. Eso fue un dolor extraño que nunca antes había sentido, como si se rompiera algo dentro de mí. Después se fueron mis amigas. No más paseos a ver vidrieras, no más olor a pino fresco en los portales de las tiendas, no más guirnaldas ni juguetes. Todo eso desapareció. Nunca más volví a escuchar aquellos villancicos y canciones navideñas, ni en las calles ni en la radio y mucho menos en la televisión: fueron sustituidas por marchas e himnos.

Durante más de cincuenta años añoré volver a escuchar un villancico o una canción navideña. Esto nunca sucedió. Sin embargo, este año, con el nuevo auge de los pequeños negocios por cuenta propia y el ingenio popular, hemos pasado todo el verano, hasta hoy, escuchando a los improvisados carritos de helado casero, anunciándose con música de villancicos, que evidentemente (porque todos tienen el mismo), les han sido incorporados, posiblemente con la música que viene con las guirnaldas, que se venden en las tiendas de recaudación de divisas.

Esto ha pasado a ser algo así como aquello de que, “no querías caldo, pues toma tres tazas”. Nada, que lo que durante más de medio siglo fue una carencia, ahora se ha convertido en una sobredosis. Las únicas señales de que estamos en Navidad son estos carritos y los paladares.

Ironías y coincidencias culturales

El Teatro Nacional de Cuba entreabrió tres de sus numerosas puertas (siempre cerradas), de acceso a su principal y mayor sala, la Avellaneda, para recibir al gran público que, desde horas tempranas, se agolpaba en los portales y zonas aledañas al inmueble, a fin de asistir al concierto el cual, bajo los auspicios de Naciones Unidas, la Federación de Mujeres Cubanas y otras instituciones, se realizaría: NO A LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER.

El público allí congregado, en su mayoría jóvenes, comenzó a inquietarse y mostrar su descontento, debido al retraso y lentitud, con que casi, “a cuenta gotas”, permitían la entrada a la sala.

La indisciplina social, quedó expresada en empujones, codazos y gritos, por parte de los jóvenes, estudiantes, suramericanos en su mayoría, que junto a los nativos, se abrían paso sin miramientos de ningún tipo, tratando de superar la estrecha brecha dejada por las puertas entreabiertas, contradecía ya a priori el espíritu mismo del concierto.

Evidentemente, la administración del complejo cultural propició, con su errónea política de “puertas cerradas”, esta situación, amén de que el concierto comenzó veinte minutos más tarde de la hora señalada.

Después de la presentación y actuaciones de nuestros cantantes Rochy y Feliú, así como de la brillante actuación de los instrumentistas Calzadilla y García, piano y flauta respectivamente, se hizo un “impás” de treinta minutos para preparar el escenario y los equipos, con vistas a recibir a la principal figura del espectáculo: la estrella mexicana Julieta Venegas, excelente cantante, instrumentista y compositora, muy seguida y admirada por el público internacional y cubano. Nuevamente la desazón comenzó a apoderarse de los espectadores.

Finalmente aparece Julieta en escena, ante los gritos y aplausos delirantes de un público que la admira y al que ella hechizó, con sus más de quince interpretaciones, muchas de ellas cantadas a coro por sus fans. El concierto, debido a las demoras, se prolongó hasta la medianoche. Cerca de las once, muchos jóvenes tuvieron que ir abandonando la sala, muy a su pesar, debido a las dificultades del transporte.

Cuando estaba allí, disfrutando del maravilloso espectáculo, no pude evitar que viniera a mi mente la paradoja de que, el mismo se produjera justamente el día, en que toda la prensa extranjera se hacía eco del brutal ataque que sufriera, y que casi le cuesta la vida, a Berenice Héctor González, de quince años de edad, propinado por otra adolescente de diez y nueve años, ambas cienfuegueras.

Pero lo más irónico de todo esto, es que el Certificado Médico expedido, irresponsable y cobardemente por los galenos del Hospital Gustavo Aldereguía de la ciudad de Cienfuegos, que atendieron a la víctima, decía que ésta casi niña, había sufrido “lesiones leves” en el ataque. Hasta hoy su atacante sigue libre.

Justamente se conoce esta noticia por los medios y por aquellos que, de alguna u otra forma disfrutan de los servicios de Internet, cuando precisamente se está llevando a cabo un concierto “en contra de la violencia hacia las mujeres y las niñas”, bajo la aparente indiferencia de sus auspiciadores.

Comercio a la usanza colonial

Da tristeza ver las calles de la ciudad llenas de desperdicios y tierra colorada. Los portales de muchas de las antiguas casonas y residencias del Vedado, convertidos en improvisados tenderetes, que en medio de la mugre y el deterioro, exhiben todo tipo de mercadería, desde pilas para radios, hasta ropa de pésimo gusto e igual calidad. Paraguas playeros, enclavados en medio de lo que fue una entrada de autos, con una improvisada y coja mesita, indican los lugares donde se ofertan comestibles. Ves pasar a transeúntes que sostienen en sus manos una tarta decorada, sin protección alguna. Otros llevan, como si se tratara de una porta folios, una cabeza de puerco agarrada por una oreja, ó un colchón transportado en una improvisada carretilla a ras de pavimento. Puedes observar las mismas imágenes en un pueblo de campo, en el Vedado o el Nuevo Vedado. La ciudad entera, como diría nuestro escritor Padura, se ha ruralizado.

Pero lo más penoso de todo esto resulta observar la cantidad de jóvenes, en edad aún de cursar estudios o estrenarse como fuerza laboral calificada, empujando loma arriba carretillas cargadas de viandas. Hoy vi con cierta tristeza a un joven, de buen talante, con cara que reflejaba inteligencia y pena, empujando cuesta arriba en la calle 25 afanosamente su carretilla, cargada de frescos, limpios y bien organizados productos, teniendo que detenerse cada tres o cuatro pasos, para recuperar fuerzas y continuar.

Ese joven probablemente no continuó estudiando al percatarse que, de esta otra manera, podría obtener una ganancia que no le hubiera sido posible como un profesional mal pagado. Sentí pena por él y por sus padres. Hecho este muy lamentable, pues la mayoría de las personas que han optado por el trabajo por cuenta propia, son jóvenes cuyos talentos se están perdiendo y el país, en un futuro, no va a poder contar con ellos. De otro modo, si no fueran jóvenes, no tendrían fuerza física para empujar estas pesadas carretillas, que rememoran aquellas de la época colonial, cuando el país aún no se había desarrollado y la nación cubana estaba por nacer.

De qué valieron esas convocatorias masivas al estudio de carreras universitarias, después del cincuenta y nueve, si no estaban creadas ni nunca lo estuvieron, las condiciones para revertir los frutos de esta educación en empresas, fábricas, industrias, etcétera para el desarrollo y beneficio de la nación. Esta lamentable modalidad de comercio a la usanza colonial, es lo que ha proliferado en nuestro maltratado país, haciéndonos retroceder en el desarrollo del mismo.

Paseando con “el enemigo”

Vista antigua de la ciudad, desde El Morro.

Llevamos más de cincuenta años oyendo hablar de “el enemigo”. Todas las culpas de nuestras deficiencias se las cargan a éste, así como todos los males y desgracias, producto del descuido, la desatención y la desidia, también van a su haber.

Con esa idea han pretendido hipnotizar e “idiotologizar” a la población de “nuestro querido planeta”, y lamentablemente, en muchos casos lo han logrado. Pero a pesar de todo ello, cuando alguien piensa en emigrar, siempre lo hace hacia el país del “enemigo” (EEUU). También en ocasiones hacia otros, que utilizan como puente, para lograr el mismo fin.

Muchos, nos hemos resistido a dejarnos influenciar por semejante falacia, pero aún así, debido a toda la mala fama que precede al asunto, y a los prejuicios sembrados alrededor del mismo, nos cuidamos para no caer en la trampa ideológica, y hacerle el juego a los representantes del poder.

Justo hace unos días recibí un correo de una amiga norteamericana muy querida, donde me anunciaba la visita de un amigo suyo, de la misma nacionalidad, que deseaba me conociera, y a su vez era portador de un presente que ella me enviaba. Quedé muy satisfecha al conocerlo y constatar que el amigo de mi mejor amiga, era un encantador “enemigo”. Pronto surgió empatía entre nosotros y quedamos para encontrarnos una próxima vez.

El viernes pasado en la tarde, éste nos invitó a ir a ver la tradicional ceremonia de “el cañonazo”, una costumbre que existe desde la época de la breve ocupación inglesa, cuando a las nueve en punto de la noche, se cerraban las puertas de las murallas que protegían la ciudad, y que ahora se recrea con una linda representación, en el Complejo Turístico Morro Cabaña. Me sorprendió agradablemente lo bien restaurado y conservado que está el emblemático lugar, gracias a la labor de la Oficina del Historiador de la Ciudad, la única entidad estatal, que sin temor a equivocarnos, podemos decir que se ha ocupado de rescatar y conservar algunas de nuestras tradiciones.

La pasamos estupendamente en compañía de él y de sus padres. Fue lo que se puede decir una linda noche “paseando con el enemigo”.

Dos entretenidas estadísticas.

Mi esposo, blogger también, gusta mucho de sacar cuentas y hacer estadísticas. Uno de los muchos días en que tuve que ir a Inmigración, con el hijo de mi amiga, que yo representaba, él quiso llevarnos pues había conseguido un poco de gasolina, para su joven Lada de 35 años.

Como quiera que en esa oficina las colas son interminables, y los relojes parecen detenerse, Fernando se entretuvo, mientras nos esperaba en el auto, en hacer dos curiosas e improvisadas estadísticas: Durante las tres horas que estuvo aparcado allí, en ese pedazo de la Calle 17 del Vedado observó que, de cada tres personas que transitaban por la acera izquierda, una era mestiza.

Paralelamente fue haciendo otra estadística: de los siete “buzos” (hombres dedicados a recolectar artículos reciclables en los contenedores de basura) que pasaron, llamó su atención uno, que después de remover todos los desechos con una larga vara preparada para estos fines, salió de allí sin nada y hablando solo. Fernando, que ya empezaba a aburrirse, lo interceptó y le preguntó qué le ocurría que iba protestando. “Es que ya no hay ni basura que recoger, contestó. Claro, si la gente no tiene dinero no compra y si no compra que co… va a botar”. Entonces mi esposo, ni corto ni perezoso, le dijo: “Yo usted, me mudaba para los latones de basura de Siboney, que de seguro ahí sí va a encontrar lo que busca”.

Un Eliancito más, pero a la inversa.

Desde hace aproximadamente seis meses, comencé las gestiones de viaje del hijo menor de una amiga que vive en el extranjero, y que para estos fines, me otorgó un poder ante notario para representar a su primogénito menor de edad. Quiero hacer notar que en “nuestro querido planeta”, para algunas cosas eres menor de edad, por ejemplo, para comprar o vender, para disponer de una herencia… sin embargo, para ser encarcelado o fusilado por cometer un delito contra la seguridad del país, basta tener 16 años.

Los primeros pasos los tuvimos que dar en los registros civiles para obtener los documentos de nacimiento, soltería, antecedentes penales, etcétera. Esto implicó, claro está, interminables colas, gastos en sellos, regalitos y, sobretodo mucha, pero mucha paciencia.

Una vez conseguidos los documentos nacionales, hubo que hacer más colas interminables, para legalizarlos (todo en moneda convertible) en el organismo estatal designado para ello. Después presentarlos en la embajada del país que te va a recibir, en este caso España, donde las colas son alucinantes y el trato ofrecido no es el mejor. Ahí tuvimos que ir varias veces, porque la información recibida no era exacta y los documentos solicitados difíciles de obtener.

Una vez concluido el trámite con la embajada del país en cuestión, venía, en el caso de los varones, la peor de las pesadillas: la liberación del servicio militar.

Ya realizadas estas gestiones, solo nos quedaba pasar por la máquina demoledora de Inmigración. Hay que reconocer, que el trato en esta entidad es amable. Lo que si es bueno señalar además, que a pesar de ese buen trato, la eficiencia no es la mejor, porque casi todo el personal es nuevo y carecen de un buen entrenamiento. Deberás armarte de paciencia y optimismo, porque vas a tener que hacer esas infernales colas muchas veces: unas porque te falta un documento del cual ni te hablaron, otra porque cada vez que vas te piden algo nuevo. En fin, que tienes que ir varias veces al lugar donde se suponía fueras un par de veces: una para entregar y otra para recoger respuesta.

Así, dando tumbos y malhumorándote de cola en cola, va pasando el tiempo y te vas desgastando, y gastando un presupuesto del que no disponías. Nadie se excusa por las torpezas de procedimiento cometidas, y todos actúan como si lo que te estuvieran haciendo fuera un favor y no violándote uno de tus derechos más sagrados: entrar y salir libremente de tu país tantas veces sea necesario, sin que esto te sea impedido.

En fin, hoy después de tantos meses, tantas equivocaciones y tanto desgaste físico y mental, le han concedido a mi representado su ansiado permiso de salida, para ir a reunirse con su mamá, que reside en el exterior. Esto ha sido, como el caso de un Eliancito más, pero a la inversa.

¡Silencio en la Sala! (S.O.S Maternidad de Línea)

Amaneciendo, llegué al hospital América Arias, Maternidad de Línea, como más se le conoce. Debía acompañar a una amiga que tenía que hacerse una interrupción de embarazo. Esta había sido citada, como todas las demás, a las siete y treinta de la mañana.

Este hermoso hospital art decó, obra de los arquitectos Govantes y Cabarroca, con algunas influencias de ascendencia románica, aun conserva algunas (muy pocas) luminarias originales que denotan la época de su construcción, 1930. Los hermosos suelos de granito sembrado, haciendo figuras en tonos contrastantes, su fabuloso lucernario de cristales de colores emplomados, en peligro de perderse, aún sigue bañando de suaves iluminaciones pastel, la escultura representativa de la maternidad, ubicada en la planta baja, frente a la entrada principal del inmueble.

En la gran sala de espera, cuya entrada da para la calle H, nos encontrábamos gran número de pacientes y acompañantes, desde horas tempranas. El murmullo de voces fue creciendo, según se llenaba la misma. De pronto, en el salón aledaño se oyó un ruido ensordecedor, como el rugir de motores. Esto hizo, que los allí presentes, subieran el tono de sus voces para ser escuchados, hasta volverse insoportable. Entonces, la escuálida señora en su uniforme de custodio, que cuidaba el supuesto orden del lugar, gritando exclamó: ¡Silencio en la Sala!

Yo tuve que contener la risa, y acercándome a ella le dije muy quedo al oído: ¿Cómo es que usted está pidiendo silencio, si en el salón de al lado hay un ruido que parece que está al despegar un avión? Entonces, sonriente, me contestó: -“es que están haciendo unos arreglos y eso que suena es la moto traílla llevándose los escombros”.

Me asomé a la puerta de cristal que nos separaba del otro salón, y vi con estupor como ese artefacto, parecido a un pequeño tractor, se deslizaba trabajosamente sobre aquellos maravillosos suelos y pasaba casi rozando las columnas centrales de la entrada principal.

En ese instante, una joven ataviada con una mínima saya de mezclilla a la cadera, que cubría solo hasta el comienzo de los muslos, y una corta camiseta de tirantes, que dejaba al descubierto su abultadito vientre, así como un extraño tatuaje casi a la altura del coxis, hacía su aparición para pedir a los pacientes de ultrasonido, sus correspondientes papeles de remisión. ¡Menuda facha para trabajar en un hospital!, pensé.

Inspirada por la demora y la espera, decidí acudir a la dirección para expresar mi queja por los ruidos y maltrato al inmueble, y hacerles una sugerencia sobre el inadecuado modo de vestir de algunos trabajadores del hospital. Desde luego, mi queja, por lo que reflejaba el rostro de la Secretaria de la Dirección, no fue bien recibida, y a modo de justificación, me dijo que bastante hacían, aún estando en obras de reconstrucción, por mantenerse brindando servicios, no solo a los pacientes de éste, sino también de otros hospitales del área, que confrontan problemas similares. Me dijo que dejara por escrito mi protesta, con nombre, dirección y número de carné de identidad, a lo que le respondí, que podía contar con ello.

Finalmente a las once de la mañana, se asoma una enfermera a la sala de espera, para informar, apenada, que las interrupciones se iban a demorar, porque había un solo anestesista en todo el hospital, y en esos momentos estaba en el salón de operaciones. Pasada una hora, comenzaron a hacer entrar por orden de llegada, a las intranquilas y nerviosas pacientes.

Entonces, la señora uniformada, se parapetó en la puerta, para que los acompañantes no accedieran al área. Ahí comenzó la escaramuza de brindar pequeños obsequios tales como, cajetillas de cigarrillos y “empanaditas de enfrente”, a modo de clave para traspasar la blindada puerta.

Apertrechada de empanadillas y otras golosinas, logré llegar al segundo piso, donde se realizarían las intervenciones, para poder, como otros familiares y amigos que hicieron lo mismo, brindar apoyo moral a nuestra paciente. Allí pude observar que, aproximadamente un tercio de la hermosa instalación, estaba cerrada con letreros de “clausurado por peligro de derrumbe”. También pude observar con dolor, cómo los trabajadores de la obra, maltrataban los suelos, dejando caer con descuido, sus pesados instrumentos.

Nerviosa vi el ir y venir de la única silla de ruedas, que faltándole los apoyos para poner los pies y las gomas a las ruedas, era utilizada para ir sacando a las pacientes, que volvían de la anestesia. Finalmente, al ritmo del chirriar de la susodicha silla, logramos sacar de allí a mi amiga, que felizmente reaccionó bien y se recuperó pronto de aquel doloroso percance. Todo lo contrario del hermoso patrimonio arquitectónico, que dejábamos atrás y de cuyo maltrato fui testigo presencial durante muchas horas.

 

Cumpleaños feliz

Ayer fue mi onomástico. Desde hace mucho dejaron de emocionarme, pues cada año que ha ido pasando, he tenido que decir adiós a muchas personas importantes en mi vida.

En los años sesenta me tuve que despedir de mis tres queridos primos, mis tías y tíos. Éramos entonces una muy unida y extensa familia, frecuentada también por muchas y buenas amistades. Después se fueron, una a una, mis amigas de la infancia, mi primer noviecito, los compañeros de escuela, las amistades… El barrio cambió de rostro y con ello, se apoderó de mí un sentimiento de vacío. Los cambios que se estaban produciendo en el país, nos mantenían entretenidos y enajenados, pero no lograban suplir falta de ellos. Hay cosas imposibles de sustituir.

Después vinieron nuevas familias y con ellas surgieron nuevas amistades. Otra vez la nuestra creció al casarnos mi hermana y yo. Enseguida nacieron mis hijos, las hijas de ella. Regresó parte de la alegría perdida.

Llegaron los años ochenta, después los noventa y con ellos otros golpes que quebraron nuevamente a la ya diezmada familia cubana. Yo tuve que pasar una vez más, por el dolor de ver partir lo más querido: mis hijos. Fuera del país me han nacido tres bellas nietas, a las que apenas conozco.

También muchas de mis nuevas amigas, se han ido y otras tantas se quieren ir. Aún así, Dios me ha premiado con poner en mi camino personas maravillosas con las que he establecido recientes vínculos de amistad y amor, que espero perduren.

Ayer fue un día muy bonito, a pesar de todo lo que está aconteciendo en el país, que nos preocupa. Estas nuevas personas llegadas a mi vida, acudieron a felicitarme y a compartir conmigo momentos muy agradables. Otras, que no pudieron venir, lo hicieron vía telefónica o a través de mails. Finalmente, y contra todo pronóstico tuve un cumpleaños feliz.

Minorías y mayorías

Cerámica de C. Monzó

En mi planeta los medios están constantemente divulgando sobre los grupos independentistas de Puerto Rico, pero jamás mencionan que son solo el 2,6% de la población, por lo que la mayoría de los desinformados habitantes de mi querido planeta, piensan que es el sentir de todo el pueblo puertorriqueño.

A cada rato traen a algún dirigente de ese partido, así como a algún que otro artista (siempre los mismos), y les brindan el espacio y la divulgación en los medios, que le son negados a los del patio. Entiendo perfectamente que las minorías también deban ser escuchadas y tomadas en cuenta, pero los gobernantes tienen que gobernar para todos, y siempre e invariablemente sus representantes son elegidos por la mayoría de los votantes. Esto, desde luego, en aquellos países donde se ejerce la democracia.

Entonces no entiendo por qué aquí defienden a esas minorías foráneas, y no toman en cuenta para nada a las de su propio país, que si se tienen en consideración las cifras de estas últimas elecciones, somos un 20% de los votantes que estamos representados en la misma. Eso, claro está, tomando como fiables las cifras emitidas por el propio régimen. Entre las abstenciones, la boletas anuladas y los que no acudimos a las urnas, representamos a una buena parte de la ciudadanía, que mediante estas opciones, hemos demostrado no estar de acuerdo con el sistema actual. Por lo tanto, si para nuestros gobernantes es tan importante el porciento mínimo de ese país vecino, por qué no tienen la misma consideración con el que representa la oposición en el suyo propio.

Pienso que después de estas recientes elecciones en Puerto Rico, donde quedó demostrado por voluntad de la inmensa mayoría del pueblo, el deseo de ser un estado más de la Unión, aquí no sigan con la cantinela de estar pidiendo la independencia de ese país en Naciones Unidas, así como constituir grupos de apoyo a su soberanía, cosa esta que corresponde solamente a sus ciudadanos, y éstos acaban de manifestar su deseo, a través del voto soberano.

Desidia

Desidia.

Otra vez ayer, a una gran zona del Nuevo Vedado, le cortaron el fluido eléctrico durante casi once horas, para reponer postes en mal estado. Creo que finalmente cambiaron cuatro. Realmente una proeza. En consecuencia, las tiendas recaudadoras de divisas de nuestro barrio, la mayoría, permanecieron cerradas durante el tiempo que duró el camuflado apagón. Por ende, lo que necesitaras adquirir, tenías que ir a buscarlo bastante lejos de tu casa.

Hoy había electricidad, pero la tienda La Mariposa nuevamente permaneció cerrada durante más de dos horas, porque era día de fumigación. Resulta desconcertante ver a todos los empleados de dicho establecimiento sentados en el parque, esperando pacientemente a que desaparezca el humo del petróleo quemado que usan para estos fines, para reabrir la tienda. Esto puede tardar dos horas.

Seguí caminando en busca de uno de los dos hotelitos que hay en el barrio. Estos fueron construidos con el fin de alojar, para su recuperación post operatoria, a los pacientes que venían de los países del Alba para ser atendidos aquí, así como a sus familiares. Al haberse interrumpido este intercambio, han quedado como modestos hoteles, donde generalmente se albergan deportistas. En sus instalaciones existen tiendas pequeñas, pero bastante bien abastecidas.

Llegué a la tienda del Hotel Tulipán, faltando casi un cuarto de hora para las diez, que es el horario de apertura de la misma. Para esperar, decidí ir a la cafetería a tomarme un café. El dependiente, excusándose me dijo que solo le quedaban dos tacitas y estaban ocupadas ya en una mesa, por lo que me lo debía servir en un vasito de cartón, si yo estaba de acuerdo. Le dije que si, y le pregunté qué había pasado con las tazas, siendo este un hotel relativamente nuevo. El problema, me dijo, es que hace ya varios días se ha elevado la solicitud, pero aún la empresa no ha respondido. Esa es la diferencia con los particulares, le contesté, pues ya el dueño hubiera ido a comprar más tazas, antes que se acabaran las existentes.

Finalmente regresé a la tiendecita, ya eran las diez y cuarto y aún no abrían, a pesar de que a través del cristal los dos empleados nos veían esperando. Ya éramos más de cinco personas. Entonces llegó un suministrador y la empleada abrió la puerta de cristal para saludarlo, sin mirarnos ni decirnos nada. Un joven que también esperaba y se notaba tenía prisa, le preguntó por qué no acababan de abrir y ella, sin mirarlo siquiera, le contestó que la calculadora estaba rota.

Seguí mi camino y pasé por un kiosco de ventas también en divisas, y quise comprar una caja grande de jugo para llevarle a una amiga enferma. El empleado, cuando saqué para pagarle con un billete de veinte, me dijo tranquilamente que regresara más tarde, porque no tenía cambio para eso.

Llegué a mi casa perpleja y frustrada, al no haber podido conseguir nada de lo que necesitaba, pensando que este país no requiere de un huracán ni de un bloqueo que lo destruya: la desidia hace rato se está encargan do de ello.

Making off de Sandy.

Este domingo, a una semana del paso del huracán, la televisión de nuestro planeta ocupó el espacio de más de dos horas del programa Arte 7, presentando el making off de Sandy, enfatizando en todos los esfuerzos y ayuda realizados por parte del gobierno, brindados a las provincias orientales damnificadas, sobre todo a la devastada Santiago.

Las imágenes mostradas, posteriores al paso del evento, son una prueba contundente del mal estado en que se encontraban las viviendas e instalaciones más afectadas, así como las infraestructuras eléctricas, telefónicas, almacenes de víveres y otras.

Al parecer el programa quiso “tapar” un tanto los comentarios crecientes, surgidos sobre el abandono gubernamental, haciendo énfasis en la solidaridad revolucionaria, alabando el desvío de alimentos, insumos, brigadas de mantenimiento, médicos, etcétera hacia las provincias afectadas. Muy lógico en situaciones como estas, pero que esta praxis se haya establecido como hábito, no es normal. Desvestir un santo para vestir a otro, es una vieja política practicada durante más de cinco décadas.

Si algo quedó bien claro, es que no estuvieron ni están creadas las condiciones materiales para enfrentar ningún tipo de fenómeno meteorológico, como suelen propagandizar los medios gubernamentales.

La máquina está “jodida”.

El domingo pasado tuvimos que salir a realizar algunas gestiones, entre ellas, cobrar un dinerito que me habían enviado de un trabajo vendido. Otra de las motivaciones era ir a ver un gran poster anunciando una línea de productos cosméticos, cuya modelo es la hija de una amiga muy querida, que por demás es mi alumna.

Se nos hizo un poco tarde, y decidimos almorzar en un restaurante un tanto famoso, que precisamente está en el centro comercial, en los bajos del edificio Focsa, justamente donde se exhiben los posters que fuimos a ver. El “Café TV” es un amplio y acogedor lugar, cuya decoración tiene que ver con la televisión de mi planeta. Llenan sus paredes fotos de los artistas más famosos de nuestra farándula. Por cierto, llamó mi atención que hay a la entrada, pero dentro, un letrero donde se prohíbe hacer fotos en el local, cosa extraña ésta, ya que generalmente las personas que acuden a estos lugares, sobre todo los turistas, por lo general gustan de tener un recuerdo de su presencia en el mismo.

Acudió a atendernos un jovencito con cara de ángel. Con mucha corrección se dirigió a nosotros a entregarnos la Carta, y segundos después reapareció para saber si ya podía tomarnos la orden. Nuevamente se presentó con suma amabilidad y correctos modales, para traernos las cervezas que habíamos pedido. Observamos que casi todos los camareros eran muy jóvenes, posiblemente recién graduados de esta especialidad.

Así sucesivamente, el jovencito de marras, desaparecía y reaparecía preguntándonos si todo estaba bien, si deseábamos algo más… en fin, lo que se acostumbra en este oficio, siempre con su mano y brazo izquierdo detrás en su espalda (como les enseñan en las escuelas de gastronomía).

La comida estuvo excelente y económica por cierto. Bien confeccionada y bellamente decorada. Recuerden que ahora estos lugares estatales, en moneda convertible, tienen una fuerte competencia en el sector privado.

Finalmente, satisfechos, decidimos coronar tan agradable almuerzo, con el acostumbrado e imprescindible café. Le hicimos una seña al joven con cara de ángel, quien acudió inmediatamente a nuestro llamado. Le expresamos nuestra satisfacción, declinando el consabido postre, aunque si le pedimos nos trajera dos cafés express y la cuenta. Cual no sería nuestra sorpresa, al oír en su educada voz decirnos muy apenado: “Lo sentimos mucho, pero la máquina está jodida”

Salimos de allí aguantando la risa y comentando que, justamente esta es una de las diferencias que existen entre los restaurantes estatales y los particulares. Además, pensamos que en realidad el país está como la máquina del café.

Sandy “El Mataor”

El temído Sandy llegó a nuestras tierras¸ después de haber causado severos daños en Jamaica y Haití. Tras su fuerte y organizado paso, dejó una estela de destrucción y desolación en muchas provincias orientales, siendo Santiago de Cuba la más afectada. Viendo las imágenes aterradoras de los destrozos ocasionados, no hay que ser muy inteligente para darse cuenta de las condiciones tan precarias en que se encontraban la mayoría de las viviendas afectadas, a las que simplemente un viento platanero hubiera hecho sucumbir con facilidad. Algunas quedaron convertidas en escombros. Muchos techos, que fueron arrancados de sus estructuras, dejaron al descubierto el mal estado y la fragilidad de estos, debido al abandono acumulado durante décadas.

Para la inmensa mayoría de la población es casi imposible dar mantenimiento a su vivienda, mucho menos prepararse para recibir un fenómeno climático de este tipo, debido principalmente a que los artículos de ferretería se venden en moneda convertible y a muy altos precios. Asimismo, pienso y creo no equivocarme, que casi nadie pudo proteger su casa a tiempo, por no tener a su alcance los medios para hacerlo: cinta adhesiva, martillo, clavos, listones de madera, cartón tabla, velas, etcétera, artículos éstos que solo pueden conseguirse en las tiendas recaudadoras de divisas, y rara vez algunos, se vende en la otra moneda a la que muchos llaman “pesos desechables.

Los daños han sido realmente incalculables, las pérdidas de vidas humanas irreparables. Ahora solo nos queda aprender de esta amarga lección y ver de qué manera, los que afortunadamente no hemos sido dañados, podemos compartir lo que tenemos con esa parte de nuestra sufrida población. Para ello la blogósfera alternativa ha habilitado algunas casas receptoras de ayuda. En éstas clasificamos, embalamos y rotulamos los artículos recibidos, a fin de facilitar su posterior distribución. La ayuda, lógicamente, la hacemos llegar en coordinación con la iglesia, por ser ésta la vía más confiable y segura.

A mi modo de ver, el huracán Sandy, ha sido con relación a Santiago, “el mataor”, que ha venido a darle el puntillazo final a un toro que ya estaba muy dañado por las banderillas y estocadas, recibidas durante todas estas grises décadas.

La Tarjeta Azul

La nueva Ley Migratoria, de nueva no tiene mucho. Aún así ha despertado expectativas en una gran parte de la población: jubilados, amas de casa, estudiantes que no llegan más allá del noveno grado, desempleados y ancianos, por citar algunos.

En uno de sus acápites, la tan publicitada ley menciona que también los técnicos medios estarán sometidos a la coyunda de tener que esperar tres años, a partir de la fecha de solicitud del pasaporte o prórroga de éste el que ya lo posea, sin importar el tiempo de desvinculación laboral que corra a su haber. Esta medida no solo desalienta la perspectiva de viajar sino que además, lo más peligroso a mi entender, es que desestimula el deseo de continuar los estudios. Muchos, una vez terminado el noveno grado, abandonarán las aulas definitivamente.

Esto ya venía sucediendo desde hace algunos años, respecto a las carreras universitarias, que las abandonaban sin graduarse, o sencillamente no las iniciaban, con la esperanza de poder viajar algún día. Ahora sucederá lo mismo con los estudios medios especializados. Todo esto ha contribuido y seguirá contribuyendo aún más, a bajar el índice educacional y técnico del país, ya bastante erosionado.

Ahora estará por verse, como es lógico, si las personas que sean favorecidas con el otorgamiento del ansiado pasaporte, reciban la aprobación o no de un visado, de aquellos países a donde pretendan viajar. Así, el gobierno cubano, como Pilatos, se lavará sus manos, culpando como de costumbre a terceros.

Señores, no nos engañemos más, esta nueva ley migratoria, a lo que más se parece es a un nuevo Mariel más sofisticado, pero como de costumbre, organizado y controlado por el Estado.

Mal de muchos consuelo de tontos

Mi abuela solía recurrir frecuentemente a los refranes para reafirmar un criterio. También tuve un profesor de Filosofía, muy bueno por cierto, que decía que toda la sabiduría estaba recogida en el refranero popular español, por lo cual el comenzaba siempre sus clases,t “tirando al aire” uno de estos refranes que mucho tenía que ver con el tema a desarrollar.

Pero ahora, no se trata de eso, pues ya cada día, son más las personas que no se conforman con todas las calamidades sufridas que les imponen, por lo que de tontas no tienen un pelo.. Esta vez otra amiga, Mariza, vino a verme y a traerme algunas evidencias, a fin de que yo denunciara en mi blog, lo que a ella le había ocurrido.

El fin de semana pasado, ella que había logrado reunir algunos pesitos convertibles, para darse el gusto de hacer unos garbanzos y compartirlos con su familia, fue a la tienda Caracol de la Ave. 26, en Nuevo Vedado, y compró una caja que contenía un par de embutidos, un pedazo de tocino y un paquete de garbanzos, para confeccionar un buen cocido. Según las instrucciones en el envase, dicho producto venía listo para meterlo en la olla, darle candela y consumirlo. Como quiera que el producto es cubano, de la firma Oro Rojo (Unión de la carne, aceite y grasas comestibles), ella desconfió y procedió a escoger los garbanzos que venían aparte, pero dentro del paquete en un sobre plástico transparente.

Cual no sería su sorpresa, cuando empezó a ver chícharos mezclados con los garbanzos, muchos de los cuales venían picados, por lo que también tuvo que desecharlos. Esto sin contar los pequeños pedacitos de palos que integraban el contenido. Toda esta evidencia, me la trajo debidamente recolectada, en el mismo sobre que aparece en la foto.

Asimismo también me entregó la caja, ya abierta y vacía, por supuesto, y el sobre con todos los desperdicios que tuvo que apartar. En una parte de la caja viene impresa la siguiente leyenda: Consumir preferentemente antes de (no dice fecha). Elaborado por la Empresa cárnica Tauro, Calzada de 10 de octubre Nro.852, Ciudad de La Habana. Contiene 10 raciones de 100g.

El contenido solo alcanzó apenas para seis discretas raciones. La caja cuesta casi 8 CUC equivalente un salario mensual. El precio oscila según la tienda donde se adquiera: centavos más, centavos menos.

Ahora dígame usted, si casi no le sale más económico ir a un paladar y comerse una buena garbanzada, sin tantos sufrimientos. Les aseguro que este mal, que ataca a tantas personas, no por su masividad llega a ser un consuelo para alguien, ni tan siquiera para un tonto, que no es el caso de mi amiga, ni de gran número de cubanos que por tanto aguantar, a veces lo parecemos.

Sacándole presión a la olla

Este verano ha estado caracterizado no sólo por un inquietante calor, que se ha extendido inusualmente hasta estos primeros días de octubre, sino también por un desabastecimiento en el mercado en general, y en las tiendas de productos alimenticios e industriales en particular.

Igualmente ha incidido en incrementar la inestabilidad, el silencio sostenido sobre la salud del ex primer mandatario y la excesiva cautela y lenta puesta en marcha de algunos de los muy publicitados cambios, anunciados por el actual presidente.

Las deserciones, cada vez en aumento, de los profesionales de la salud que se encuentran en misiones en algunos de los países del Alba, así como las de los deportistas que han ido a competir a otros países, más las interminables colas integradas por personas de todas las edades, en su mayoría jóvenes, a las puertas de las embajadas de España, México y EEUU, por solo mencionar algunas, muestran una elocuente estampa de la situación actual del país.

De pronto hoy amanecemos con la sorpresiva noticia de que a partir del 13 de enero del año 2013, entrará en vigor la nueva Ley Migratoria, en la que quedará abolido el requisito de la Carta Invitación y el famoso Permiso de Salida (Tarjeta Blanca). Es muy significativo que, faltando aún tres meses para que la misma entre en vigor, haya sido ya anunciada en el diario Granma

¿Será esto una cortina de humo, lanzada como medida de distracción para que todo lo anterior aquí expuesto quede opacado, ó quizá se quiera, mediante la misma, sacarle un poco de presión a la olla política, que parece estar a punto de estallar?

Esta lisiada medida migratoria, que según ya se adelanta, no será igual para todos los ciudadanos, tendrá sus excepciones. De hecho, ya nace con problemas. Aún así, ha despertado esperanzas y expectativas entre toda la población, incluso en aquellos que ni sueñan con poder viajar algún día.

Es como si a la pobre gallina desplumada, de pronto le ofrecieran para cubrirse en pleno invierno, unas pocas plumas, aquellos que precisamente la han desplumado.

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Persecución implacable

Foto Regina

Existe una nueva oleada de trabajadores de la salud pública, cuya función es visitar las casas para detectar focos del mosquito aedes aegypti. Casi todos son personas mayores, jubiladas, provenientes en muchos casos, del Partido o de las fuerzas armadas, quienes parecen haberse tomado muy en serio esta tarea. Estas personas irrumpen a cualquier hora en la mañana o la tarde, y se molestan sobremanera cuando alguien no puede o no quiere, por las razones que sean, atenderlos. Entonces tocan timbre de manera obsesiva, golpean con frenesí las puertas de los vecinos, y algunos hasta lanzan amenazas, en voz alta, para que los demás escuchen y tomen nota.

Tengo una amiga que vive sola y está convaleciente de un accidente. Su apartamento se encuentra en un piso alto de un bello edificio de los años cincuenta, en el Vedado. Desde hace un par de semanas una de estas inspectoras del focal, como se autodenominan, ha estado visitándola e insistiendo en que le abra y le permita entrar a revisar su casa. Mi amiga, a través de la puerta le ha dicho que no puede abrir, que está sola y tiene problemas de locomoción. Sin embargo esta señora, muy enojada, la ha amenazado con ponerle multas y hasta ha tenido el atrevimiento de regresar una y otra vez, sola o acompañada de un miembro del CDR, para obligarla a abrirle. Como quiera que ha fracasado en su empeño, ésta le hecho denuncias ante el comité de defensa de la revolución del edificio en cuestión. Mi amiga, se ha mantenido firme en su decisión y, aconsejada por personas que la estimamos, ha ido a denunciar este acoso ante la autoridad médica del policlínico de la zona, a la que ella pertenece y que responde por estos inspectores.

Hoy mismo, estando en casa, que tampoco le abro la puerta a desconocido cuando estoy sola, tocaron fuertemente el timbre. Pensé que era alguna amistad muy cercana y salí del baño envuelta en una toalla, me asomé al balcón sin que me vieran, y resultó ser uno de estos inspectores del focal, ya asiduo a la zona, que tocaba el timbre insistentemente y, digamos que con cierta furia. El no me pudo ver, pero yo si, por lo que regresé a continuar mi baño interrumpido y el señor en cuestión seguía tocando timbre, como si se hubiera quedado pegado a éste.

Continuamente se repiten estas escenas en cualquier vecindario, y ya está resultando, además de inútil, una especie de persecución inaceptable. Hasta tanto las autoridades no adquieran conciencia de que las enfermedades como el dengue, que ya no existían en nuestro país y que desde hace más de tres décadas se han hecho incontrolables, se deben a la insalubridad ambiental, al deterioro de la ciudad, a la acumulación de basuras y escombros por doquier, a la deficiente o casi nula recogida de basura, sobretodo en muchos barrios de la ciudad donde no existen los contenedores y las personas cuelgan las bolsas con los desperdicios en los árboles ó simplemente las tiran en cualquier rincón. Además como en todo esto influye la falta de productos para combatir las plagas, el deficiente o casi inexistente control sanitario con los animales callejeros, la tupición de tragantes y alcantarillas, la falta de limpieza en ómnibus, parques, cafeterías, mercados agrarios y de víveres, no se va a resolver el problema de controlar la epidemia, que cada vez se propaga más.

El ejemplo debe darlo el Estado, para después poder exigir a la población. Antes de perseguir y amenazar con multas, deben crear las condiciones para que haya una buena higiene que asegure la salud de toda la ciudadanía. Más que sanciones y persecuciones, educar con el ejemplo y facilitar los productos y medios necesarios a precios razonables en correspondencia con los salarios. Solo así nos podremos librar de esta persecución implacable

Viajando en Astro por la ruta de Kaftro

Hace aproximadamente un mes, mi amiga Mariana, su esposo y su mamá decidieron sacar pasaje en Astro, una compañía de ómnibus de turismo, para visitar Trinidad. Mucha era la expectativa con tan ansiado viaje, además, viajando en Astro que se paga bien caro por cierto -132.00 CUP por persona ida y vuelta (más de la mitad de un salario)-, auguraba iba a ser un viaje muy cómodo y agradable, con aire acondicionado y todo.

La primera parada no programada, fue en los Muelles de La Coubre, donde subieron unas cinco personas, que pagaron directamente al chofer. Como ya todos los asientos estaban ocupados, y bien ocupados por cierto, porque estas guaguas tienen agregados a la fuerza casi el doble de los asient que traen de fábrica lo hace que la cabeza del pasajero que te queda delante, esté a centímetros de tu barbilla, impidiendo reclinar los asientos para descansar. Esto provoca que el soñado viaje ya no sea tal como imaginaron. Los pasajeros extras, se fueron acomodando sentándose en el pasillo.

Mis amigos notaron además, que durante el trayecto, el chofer le paraba a todo aquel que desde el bordillo de la carretera le salía al paso, mostrando billetes en la mano, para poder abordar el ómnibus. Así, poco a poco, se fue repletando de improvisados pasajeros aquel transporte. A la altura del rostro de Mariana una mujer tenía su enorme bolso, que lo apretaba contra éste. Tampoco la señora del bolso tenía hacia donde moverse. Llegando a Aguada de Pasajeros, el conductor del sobrecargado vehículo, divisa a lo lejos a un conocido y casi, saliéndose por la ventanilla, comienza a gesticular para que éste lo viera. De repente frena, aparca, y desciende, para acudir al encuentro del mismo. Allí estuvo cerca de media hora conversando animadamente con su amigo. Los viajeros esperaban pacientemente dentro del abarrotado transporte. Después continuó viaje, hasta hacer una parada en la Terminal de Cienfuegos, en un lugarcito, donde vendían pan con lechón sin ninguna higiene: moscas y perros abandonados merodeaban aquella mesa, donde se exponía la mercancía. Todos aquellos pasajeros que lo desearon, bajaron a saciar su apetito. Carretones tirados por caballos y algún que otro auto de los años cincuenta, esperaban por los posibles clientes.

Finalmente, después de más de cinco horas de kaftriano viaje, llegaron a Trinidad, cansados y con los cuerpos adoloridos. Los tres, sin previo acuerdo, se juraron no regresar por Astro, así como no viajar por éstos nunca más. Después de disfrutar unos días en la linda y bastante bien conservada ciudad colonial,donde el tiempo parece haberse detenido, el regreso a La Habana lo tuvieron que gestionar con el chofer de un taxi de turismo, que había dado un viaje de ida y no tenía clientela para hacer el regreso, por lo que acordaron con el mismo un justo precio, esta vez en CUC, por la izquierda. Regresaron felices y riendo, al comentar que si a Kafka, le hubiera tocado vivir ahora en nuestro país, sería un gran escritor costumbrista.

Macabros negocios en la Necrópolis de Colón

Lamentablemente, casi a diario, llegan a mis oídos cuentos truculentos de experiencias personales vividas por familiares, que atienden y cuidan los panteones y tumbas de sus ancestros en la necrópolis de Colón. Antiguamente este cementerio era atendido por las autoridades eclesiásticas, y hay que reconocer que toda su atención y organización funcionaban a las mil maravillas. Después del año cincuenta y nueve les fue arrebatada esta función por el nuevo gobierno: Entonces comenzó el deterioro.

Durante muchos años posteriores a la intervención, sus archivos continuaron brindando excelente función, gracias a un señor de avanzada edad y con un cúmulo de años de servicio en el lugar, que atendía con extrema amabilidad y eficacia a las personas que iban en busca de datos, sin importar la antigüedad de los mismos. Hace algunos años fui a solicitar un documento de mi padre, fallecido en 1949, ya no estaba este señor. La persona que me atendió, de mala gana, tuvo la osadía de decirme que en esa fecha no existían los tomos y los folios y que por lo tanto no podía buscar, porque no estaba registrado. Por más que insistí y le aclaré que desde la época de la colonia ya se registraban todos los fallecimientos, no quiso atenderme.

En una ocasión, hace unos cinco años, un día de las madres fui al panteón familiar a dejar flores, y casi desmayo al percatarme que el gran crucifijo de bronce que adornaba el panteón, faltaba. Evidentemente lo habían robado a golpe de cincel y martillo, pues una parte del mismo quedó incrustada en el granito. Reporté el robo y entregué fotos de antes y después y el entonces administrador, muy airado me dijo en mala forma, que en su mandato no habia habido robos. Yo le aclaré que el robo había sucedido ,en algún momento, durante esa misma semana. Nunca he tenido noticias de la supuesta investigación.

Recientemente una amiga, reconocida escritora y periodista, me expresó toda consternada, que había ido a hacer exhumación en el panteón de su familia y notó que faltaban las cabezas a los esqueletos de tres de sus familiares. Cuando fue a reclamar tuvieron la osadía de decirle que quizá se habían pulverizado en el tiempo. Igual sucedió a una vecina de mi barrio, de avanzada edad, que en una cola le contaba a mi esposo, que cuando fue a hacer exhumaciones para pasar los restos a los osarios, se percató que habían robado partes de los esqueletos de sus familiares. Que esto le había hecho perder el sueño.,

También otra señora me contó, que recientemente le falleció un familiar y que ella anteriormente, hace un par de años, hizo exhumaciones para pasar a los osarios y mantener el panteón vacío, previendo que todos ellos, los que quedan en Cuba, son muy mayores. Agrega que, cual no sería el impacto y la confusión creada, cuando al abrir el panteón, éste estaba ocupado por recientes enterramientos, que nada tenían que ver con su familia.

Todo esto parece indicar claramente, que existe un comercio negro y macabro, lo mismo con las osamentas que con los panteones: tumbas violadas para robar prendas y joyas a los muertos enterrados en la época de la República, esculturas y adornos de mármol y bronce, como el gran medallón a bajo relieve de Adolfo Luque en el panteón de los peloteros. Todo esto está sucediendo hace ya muchos años sin que las autoridades, al parecer, hayan hecho nada efectivo para remediarlo.

Por mi parte pienso que todos estos robos, hasta de objetos grandes, como las esculturas, no pueden haber salido sin que alguien de los que allí trabajan lo hubiera visto, ya que para sacar una simple jardinera y mandarla a reparar, debes presentar una copia de la propiedad de la tumba o el panteón, de lo contrario no te lo permiten.

También es muy obvio, pues a mí me sucedió, que si entras con cámara fotográfica y gorrita, inmediatamente un custodio te detiene el paso, para preguntarte si eres turista y si vas a fotografiar, porque entonces tienes que pagar en CUC. Cuando esto ocurrió, e insistí en que iba a hacer fotos al panteón familiar, finalmente me dejó pasar, con la advertencia de que solamente las hiciera al de mi familia.

Pienso que si tan alertas están para detectar a los turistas y cobrarles por la entrada y otros servicios, cómo es posible que no lo estén, cuando ven a alguien en actitud sospechosa abriendo tumbas y cargando con esculturas de mármol, cuando para todo esto hay que contar con determinadas herramientas y vehículos, a menos que esto se haga con la complicidad de “alguien de adentro”.

Nunca olvidaré el entierro de una vieja amiga mia, cuyo velatorio y salida del cortejo se extendió mucho más allá de la hora programada, debido a que del cementerio comunicaron a la funeraria que retrasaran la salida, porque la tapa del panteón estaba rajada y el Administrador, que era el único que podía autorizar un cambio de la misma, no había llegado. Estuvimos un grupo en la necrópolis esperando por más de tres horas, hasta que mi esposo, cansado de ir desde la puerta de entrada, donde esperábamos al carro fúnebre, hasta la puerta de salida, donde se suponía estaban las nuevas tapas, tuvo que llamar aparte a un trabajador y ofrecerle 20 CUC, para solucionar el problema, porque ya el triste acontecimiento se estaba convirtiendo en algo tremendamente desagradable y caótico. De inmediato apareció la tapa y se procedió a darle sepultura a nuestra amiga.

Todos estos hechos, que parecen sacados de un cuento de terror y misterio, son reales. Sería conveniente que las autoridades responsabilizadas con el cementerio de Colón, tomaran cartas en el asunto, para asegurar el descanso eterno de nuestros ancestros y preservar la riqueza de este camposanto, que en sus 126 años de existencia, posee un gran cúmulo de obras de arte y arquitectura sacras, repartidas en sus 500 000 metros cuadrados de extensión, siendo considerado como uno de los más importantes del mundo, y que ha sido declarado Monumento Nacional desde 1987.

El mango fuera de foco (novela rosa)

Leyendo un extenso reportaje especial realizado por la periodista de Juventud Rebelde Nyliam Vázquez García, con fecha 23 de septiembre del presente año, dedicado a Adriana, la esposa de Gerardo, uno de los espías cubanos que cumplen condena en Estados Unidos, no pude evitar evocar aquellas novelitas rosas, que solían publicar algunas revistas de los años cuarenta y cincuenta, melodramáticas en extremo, para sacar fáciles lágrimas en los ojos de sus jóvenes lectoras.

De sobra es sabido y probado que estos cinco héroes, como aquí en mi planeta les llaman, se introdujeron en territorio norteamericano, asumiendo falsas identidades e integrando la red Avispa, que realizaba labores de espionaje para el gobierno cubano.

Si Adriana, la esposa de Gerardo está aquí, es porque fue expulsada de Norteamérica, al comprobarse que formaba parte de la red, cosa esta que le impide claro está, regresar a ese territorio. Motivo éste por el cual no le otorgan visa de entrada a ese país, pero esto ella lo calla y la periodista, que seguramente lo conoce, evita preguntar.

Adriana se queja de la falta de comunicación con su esposo, e inmediatamente cuenta que ella y Gerardo solo disponen de 300 minutos mensuales de intercambio telefónico, por lo que ambos se ven precisados a distribuirlos en 10 minutos diarios para hablar.

Al parecer ella ignora que la mayoría de las esposas y madres cubanas, que tienen a sus hijos presos por razones políticas, no disponen siquiera de una llamada semanal de 10 minutos. Tampoco éstos cuentan con computadoras ni Internet para jugar ajedrez con niños en nuestro país, como han hecho en más de una oportunidad Gerardo y los otros miembros de la red. En cuanto a la distancia que los separa, yo le recordaría a esta señora, que a las madres cubanas también les separa mucha distancia de sus hijos presos, aún viviendo en el territorio nacional. También cómo la mayoría de nosotras, nos hemos visto obligadas a estar separadas de nuestros hijos por décadas, por las razones que todos conocen, y ni tan siquiera nos podemos dar el gusto de hablar periódicamente con ellos por teléfono, debido al altísimo costo de estas llamadas, cuando se trata de nuestro país.

Encuentro muy bien que la esposa de este señor invente todos esos mecanismos, que relata a la periodista, para mantener viva la llama del amor y la esperanza. Hasta que le compre constantemente, en sus múltiples viajes al exterior, regalos a Gerardo, como ese de la camisa que él expresamente le pidió, igual a aquellas que usa el presidente Correa. Aunque yo le aconsejaría, de buen corazón, que la guardara cuidadosamente entre papeles de seda azul y bolas de naftalina, para que sus sobrinos y nietos la reciban en buen estado cuando la hereden.

“El silencio de los calderos”

Nuevamente se celebra en nuestro planeta, otro ya aburrido aniversario de los Comités de Defensa de la Revolución. Cada vez son menos las personas que se prestan para esta farsa.

Visitando ayer tarde a una amiga en el Vedado, pude observar en el parterre del edificio, que aún conserva la belleza arquitectónica de la que un día presumió, a cuatro vecinos que alrededor de un mugriento y abollado caldero, atizaban el fuego de los leños que el aire se empeñaba en apagar. Hablaban en voz alta haciendo chistes de mal gusto, ataviados solo con shorts, y exhibiendo los torsos desnudos. Era una imagen que bien se puede encontrar en las láminas de los viejos libros de Historia, donde se muestra a las civilizaciones primitivas. Estos hombres se hacían acompañar por tres graciosos perritos, una de ellos con nombre de mujer. Hice un comentario al respecto con una señora que tomó junto conmigo el ascensor y ésta indignada me dijo, que no se trataba del nombre de la perrita, sino que era una flagrante burla y falta de respeto, con una vecina del edificio que se nombraba así. Esto me dio una muestra más, de la clase de personas que se encontraban en el lugar, haciendo la tradicional caldosa para la celebración. Por cierto, en todo el trayecto de regreso al Nuevo Vedado, fue el único preparativo de este tipo que pude observar. Debió ser porque aún era temprano.

Otra cosa que también llamó mi atención, fue que de aquel caldero no salían olores agradables ni desagradables, a pesar de que evidentemente algo estaban hirviendo en él. Entonces me puse a pensar, que ya nadie del CDR, al menos en el de mi cuadra, va de puerta en puerta, como solían hacer hace algunos años atrás, pidiendo colaboración con algún tipo de vianda, para el plato principal de la celebración. Claro está, las viandas no solo escasean, sino que sus precios son excesivamente elevados, y ya casi nadie está en disposición de regalarlas, amén de que cada vez son menos las personas que acuden a estas celebraciones, pues muchos son los que en sus respectivas casas, se tienen que enfrentar a diario, parafraseando el título de un famoso filme, con el silencio de los calderos

“Smoke gets in your eyes”.

Foto tomada en plena barriada del Vedado

No me refiero a la bella canción de David Kern, que ya es un clásico norteamericano, sino al terrible humo de las fumigaciones que te irrita los ojos y te penetra por las fosas nasales, dificultándote la respiración; convirtiéndose a su vez, en el causante de tantas afecciones de las vías respiratorias, que hoy padecen muchos de nuestros ciudadanos.

Todos los martes en mi barrio hay fumigación. Esto incomoda a la mayoría de los vecinos, pero casi nadie se niega a dejarlos pasar, aún a sabiendas de que esto no resuelve el problema de los mosquitos. Pienso que esta actitud en la mayoría de las personas está inducida por el miedo o la indolencia, porque no tiene sentido prestarse a ello, y protestar después, entre los mismos vecinos, y no ante las autoridades competentes.

Si esta práctica solucionara la epidemia, ya hace mucho tiempo tenía que haber quedado resuelta. Pero no es así, todos los años enfrentamos el mismo problema, solo que este va en aumento. ¡Esto de la fumigación se va convirtiendo ya en el cuento de La Buena Pipa: interminable! Se trata de llenar tu casa de un humo insoportable, producto de la quema de petróleo. Sirve solamente para matar algunas cucarachas y para dejar los pisos impregnados de esa sustancia resbaladiza que ha sido la causante, de no pocas caídas y fracturas en personas mayores.

Hasta tanto no se recoja a diario la basura, se limpien los contenedores de la misma, se corte periódicamente el pasto en parterres y solares yermos, se barran y frieguen las calles, se arreglen los baches donde se suelen acumular las aguas albañales de los innumerables salideros públicos y privados y, sobretodo se eliminen los mayores causantes: agros estatales ubicados en avenidas y calles principales, que provocan que las mismas estén siempre cubiertas de tierra colorada, la agricultura urbana y suburbana, que en si misma atrae a moscas, mosquitos y roedores, además de los desechos abandonados a la intemperie, que generan estas inadecuadas instalaciones. Hasta tanto esto no sea eliminado, no se logrará progreso alguno para combatir el dengue. Esto lo demuestra de sobra, la cantidad de años que llevan fumigando sin resultado positivo alguno.

Sin embargo, los agros particulares están limpios y la mercancía que ofertan también. Esto posiblemente se deba a que precisamente es al sector privado al que se le exigen y aplican todas las normas, castigos y multas, ¿Por qué no al Estatal, que es el que debería dar el ejemplo?

En el caso de la fumigación casera, resulta ya demasiado molesto e impositivo, llegando hasta el tono de amenaza, a los que por razones de salud se niegan a dejar pasar a los fumigadores, que dicho sea de paso, tratan de irrumpir a cualquier hora en las viviendas y, además con fuertes exigencias, no siempre con buenos modales.

Policía, policía. ¿tu eres mi amigo?

La otra tarde en casa, conversando con una amiga, me contaba muerta de risa, que cuando iba para el Parque Central, casi al lado de ella, venía un hombre joven, bien vestido, con un niño pequeño cogido de la mano. Con nosotros, me dice, se cruza un policía de a pie, y el niño en cuanto lo ve, le dice: ¿policía tú eres mi amigo? El padre reacciona airado, y le dice al niño, en voz alta, ya te he dicho mil veces que los policías no son tus amigos que son unos. Dice mi amiga que ella lo escuchó claramente, que por tanto el policía también, pero éste siguió su camino sin darse por enterado. Entonces el joven padre, dirigiéndose a ella le dijo: Disculpe señora, pero es que en el Círculo Infantil y en la televisión le enseñan esas cosas, y yo estoy cansado de explicarle. Imagínese, yo administro una panadería y, de vez en cuando, me tengo que hacer el chivo con tontera con mis empleados, pues un panadero lo que gana no llega a doscientos pesos mensuales. Yo les he dicho, que ellos lo que tienen que hacer es cumplir con el trabajo, producir la cantidad de panes que exige el plan, y que lo que sobre es cuestión nuestra. El otro día, uno de mis empleados salió con una bolsita con más o menos cinco libras de harina para resolver, un policía lo vio, se lo llevó para la estación, a pesar que yo salí a defenderlo. Pues bien, para allá fui a tratar de sacarlo. No me hacían caso, pero al rato de estar insistiendo, el carpetero me llamó aparte, y me dijo al oído. Si me das cinco cuquitos (CUC) te lo puedes llevar ahora mismo. Así fue como logré sacarlo.

Mi amiga le dijo: No se preocupe, que yo se lo que es eso, mi marido tiene un carro de los años cincuenta y sacó licencia para taxiar. Yo quisiera que usted viera como los policías lo paran por cualquier cosa, y finalmente lo que hacen es tumbarle dinero o una merienda. Ya mi esposo lo sabe y siempre va preparado. Dice que el otro día vio como uno de ellos, se daba un trago de ron que le ofreció otro taxista ¡y eso que el policía estaba de servicio y en moto!

Te matan y no te pagan.

De nuevo el tema de la salud en la ex potencia médica, me ocupa. Desde luego, solo conoces de estos incidentes a través de amistades cercanas, o familiares que han pasado por estos trances.

Hace unos veinte días, mi prima tuvo que acudir de urgencia, al hospital, más cercano, a su vivienda. Ella se accidentó al caerse en el patio de su casa y fracturársele una cadera. Cuando llegó al Hospital Nacional, se encontró para fortuna suya, con un médico muy amigo, casi como de la familia. Ella, mientras esperaba en la camilla, que uno de sus familiares que llegaron con ella en la ambulancia, volviera a la casa para recoger ropa de cama, cubo, frazada de piso, pomos con agua, almohada y ventilador, entre otras cosas de las que hay que llevar obligatoriamente si vas a ingresar, y quieres tener condiciones mínimas de higiene, conversaba para entretenerse con su amigo galeno.

Este le comentó que desde hacía varios días, apenas salía del hospital, pues tenía a una hermana, recién operada y en condición de salud delicada. Le confesó que la primera operación a que fue sometida ésta, hará unos veinte días, fue para extirparle un tumor maligno. Que dos o tres días después de la intervención, seguía con dolores muy fuertes, por lo que fue llevada nuevamente al salón, para practicarle otra cirugía, pues le habían dejado gasa dentro y esto le estaba provocando una infección, por ello que los dolores no cesaban. De nuevo dos días después se volvió a presentar el mismo cuadro doloroso y febril. Una tercera intervención fue necesaria y esta vez, el acompañaba al cirujano, amigo suyo por demás y vio cuando el mismo, extrajo unas pinzas que se le habían quedado dentro. Como colega y amigo, no quiso complicar la cosa y las guardó en su bolsillo, para no crear problemas.

Como este, lamentablemente son muchos los casos de negligencia médica que se suceden, solo que nos enteremos, cuando alguien muy cercano está de una u otra manera involucrado en el mismo. No es de extrañar que también los médicos cometan errores, que tratándose de comprometer la salud o la vida de un ser humano, estos resultan imperdonables. Al parecer la gran mayoría de los cubanos estamos siendo víctimas del síndrome del despiste, debido al cúmulo de problemas personales, que nos agobian y no está en nuestras manos resolver, cuya cotidianeidad nos golpea tremendamente, haciéndonos cometer fallos de todo tipo, en cualquier actividad, sólo que tratándose del sector médico, la mayoría de las veces son irreversibles. Nada, que te matan y no te pagan.

El poder que nada puede.

Ayer tarde, casualmente, me tropecé con una de las activistas del CDR (Comité de Defensa de la Revolución) de mi cuadra. La conozco hace muchos años, desde que en el año mil novecientos setenta y uno, me mudé para este apartamento donde actualmente habito. Aunque entre nosotros nunca ha habido amistad, pues no tenemos puntos en común que nos unan, en una etapa en que sus hijos eran pequeños y ella confrontaba una crisis grande, yo la ayudé en todo lo que pude. Ese fue nuestro único y mayor acercamiento.

Cuento esto, para que quede claro que no existe la confianza ni amistad, para que ella aceptara ser portadora de un agresivo mensaje de una amiga, en común, que a pesar de las diferencias políticas diametrales existentes entre nosotras dos, la quiero y respeto por su buen corazón, a pesar de su lenguaje en extremo desenfadado y hasta soez. Entre nosotras eso lo soslayo, pero lo que no acepto es que me envíe mensajes amenazadores, para que yo asista a la reunión que hoy viernes se va a dar, para elegir a los candidatos a las ya famosas elecciones del Poder Popular, que como todos sabemos no ha resuelto nada.

Cuando me trasladó el recado, le dije a la portadora: -Dile que ya hablaste conmigo y que lo lamento mucho, pero no voy a asistir, que ella sabe bien que hace muchos años no lo hago. Que sólo asistí a las primeras reuniones, pensando que algo se resolvería, pero como no fue así, decidí no perder más tiempo. Que no creo en las elecciones de mi país y, como asistir es voluntario y votar es un derecho, no un deber, me acojo a la voluntariedad y a mi derecho. Que cuando yo vea que haya un delegado con poder suficiente y recursos, para que la basura sea recogida a diario, se mejore el transporte, las calles se barran y se frieguen, los baches y salideros se arreglen, el alumbrado público sea suficiente y el que nos representa defienda nuestros derechos, entonces no va a tener ni que citarme, yo estaré allí, en primera fila. Mientras sigamos con este Poder que nada puede, que no cuente conmigo.

Asechando el asecho.

Desde los arrestos surgidos a raíz del triste acontecimiento, que fueran las muertes prematuras de Oswaldo Payá y Harold Cepero, se ha incrementado, sobretodo el asecho a las cercanías a la casa de Rodiles, sede de Estado de Sats. Incluso, esta última vez no sólo se conformaron con impedir el acceso a dicha residencia, sino que además arrestaron a aquellos que insistieron en continuar su camino hacia la misma, alegando sus derechos ciudadanos. Dos jóvenes, más impetuosos, al serles prohibido por las autoridades continuar camino, decidieron hacerlo por la costa. La casa de Rodiles está pegada al mar, sólo una gran cerca de malla metálica, oxidada por el tiempo, la separa de éste.

De pronto, los que estaban dentro de la casa, bien porque llegaron temprano antes de organizarse el operativo, o porque pasaron inadvertidos y lograron romper el cerco, quedaron sorprendidos, ante la imagen de aquellos dos hombres completamente vestidos y empapados, que trepaban la cerca tratando de entrar al recinto. Primero todos pensaron que el operativo también era por mar. De inmediato reconocieron a los dos jóvenes y los ayudaron a entrar. El anfitrión les prestó algunas de sus ropas, para que pudieran secarse, cambiarse e incorporarse a la reunión.

Sabiendo todo esto y estando aún tan reciente en la mente de todos nosotros, temíamos podernos enfrentar a algo parecido este viernes 7 de septiembre en casa de Yoani Sánchez, donde fuimos convocados para el lanzamiento del número 16 de la revista digital Voces, dedicado completamente a la memoria de Paya y a  quien junto a él perdió la vida en tan controvertido accidente de tránsito.

Muchos íbamos mentalmente preparados para un asecho policial. Al llegar a las inmediaciones del lugar todo parecía normal, aún aquellos seres oscuros, ya tan habituales para nosotros, parecían no encontrarse en los alrededores. Estoy segura que estaban, pero no se dejaron notar.

Cuando llegamos mi esposo y yo, ya en el apartamento había unas cuantas personas. La sala comedor estaba convertida en una improvisada cinemateca: se iba a proyectar un corto, mostrando el velorio y entierro de Payá, así como las imágenes de las misas dedicadas a su memoria en la iglesia de su barriada, donde era tan entrañable y querido. Antes de la presentación del material fílmico, Reynaldo Escobar dio lectura a una breve pero emotiva nota enviada por la viuda del fallecido, excusándose por no poder asistir. Después, el periodista y blogger Orlando Luís Pardo presentó, como de costumbre, la revista Voces. Finalmente algunos ejemplares impresos, gracias a la colaboración de amigos, fueron repartidos entre la nutrida asistencia. Los niños allí presentes fueron la nota alegre, que disipó un tanto la nostalgia producida por el tema central de esta reunión. Todo transcurrió agradablemente y en ningún momento esta atmósfera tan acogedora, fue interrumpida por sorpresiva y desagradable visita alguna.

Colas, sudor y lágrimas.

En estos días en que he estado haciendo gestiones de viaje, representando al hijo de una amiga que reside en el exterior, y para lo cual ella me ha otorgado un poder legal, ya que su hijo es menor de 17 años, pero en edad de servicio militar desde los 16, me he podido enterar de dos cosas muy importantes, y que no son del conocimiento popular, quizá por falta de una debida divulgación:

En el transcurso de colas para los trámites y averiguaciones con las autoridades competentes, he conocido que los varones en edad militar, no necesitan la baja del servicio para poder viajar a Estados Unidos, debido a la existencia de un convenio migratorio, en que este país otorga al nuestro 20 000 visas anuales y Cuba, en reciprocidad, exime del servicio a los jóvenes que se encuentran en edad militar y pretenden viajar hacia ese país. Este no es el caso del que represento, ya que el mismo en cuestión viajará a Europa, por reunificación familiar.

También he podido conocer ya por varias personas implicadas, que no es necesario legalizar en los bufetes internacionales los títulos o certificaciones de estudios para presentarlos en EEUU. Este trámite cuando hay que hacerlo cuesta muy caro y se paga en CUC. En este caso no hay que hacerlo, justamente porque existe convenio y Norteamérica los acepta con los cuños y firmas de los centros de estudios o universidades que los han expedido.

Como quiera que dicha información pueda ser de gran interés para muchos, es que he decidido publicarla en mi blog. No obstante, es bueno que todo aquel que esté en trámites de viajar a los Estados Unidos de Norteamérica se asegure de ello, preguntando directamente en las instancias correspondientes. Que yo sepa, esto no se ha divulgado debidamente y son muchas las personas que, además del sudor derivado del calor extremo, que implica hacer largas horas de colas, muchos han salido con lágrimas de las mismas, ante la frustración y pérdida de tiempo, por no tener bien claro estas cuestiones. Espero esta información sirva de ayuda a algunas personas y les evite gastar o desgastarse inútilmente.

“Jugando” con dinero ajeno.

 

La Sociedad de Autores Musicales Cubanos (ACDAM) está incumpliendo con su primordial razón de ser: pagar debidamente en tiempo y forma a los autores adscriptos a esta entidad.

En lo que va de año, según me informa uno de los afectados, solo les han pagado el primer trimestre. Los pagos se efectúan en la mal llamada moneda nacional: esos pesos conque se saldan los salarios y las pensiones, y con los que bien pocos gastos se pueden cubrir. La otra moneda es la popularmente llamada chavito o CUC. Ambas son nacionales, solo que ésta última es de más difícil adquisición, y por demás la única que sirve para adquirir artículos de primera necesidad en las tiendas recaudadoras de divisas, donde único se encuentran determinados productos de consumo diario, y a precios exageradamente elevados.

La ACDAM, alega como justificación para este incumplimiento que ARTEX (Empresa de Promociones Artísticas y Literarias), no les ha liquidado a ellos. En fin, el famoso peloteo, pero ese dinero ya hace rato está en los bolsillos del Estado cubano, y no de las personas que lo deben recibir por su obra. Es necesaria una rápida solución a este problema, ya que estos dividendos son en muchos casos el único sustento de esas familias cubanas. No es permisible seguir jugando con el dinero ajeno. Por este, y otros problemas relacionados a pagos, al parecer el país está confrontando gran falta de liquidez.

Miseria a ritmo de reguetón.

Acaba de pasar la última conga. La calle en penumbras, sucia, con restos de tarimas y kioscos desmantelados, que son apenas ya un recuerdo. Han finalizado los carnavales 2012.

Nada en el ambiente citadino daba indicios de lo acontecido, sólo aquellos vecinos próximos al Malecón habanero han sido testigos en las tardes-noches, de estas empobrecidas fiestas: mucha cerveza, ron, cajitas con congrí y pedacitos de puerco o pollo, y sobretodo mucha promiscuidad. Todo esto en un cada vez más limitado espacio, apenas unas cuadras.

Qué distintos a aquellos ya tan lejanos carnavales habaneros, que solían figurar entre los más importantes del mundo, junto a los de Río de Janeiro en Brasil, el Mardi Gras de New Orleáns en EEUU y los muy glamorosos de Venecia en Italia, sólo por mencionar algunos. Todos ellos entre los meses de febrero y marzo, antes de la cuaresma cristiana.

En los nuestros de entonces, unos meses antes de la festividad, ya se respiraba ambiente de carnaval. Los concursos convocados para elegir el mejor cartel, el que luego simbolizaría el del año, la confección y el arreglo casi en secreto de las carrozas, que representarían a las diferentes entidades que las patrocinaban, con sus respectivas reinas y, en los barrios habaneros, el ensayo de las comparsas. Toda la ciudad se preparaba y engalanaba para la tan esperada ocasión. La elección de la Reina y sus Damas de Honor, devenida después del cincuenta y nueve en Estrella y Luceros, era el colofón de estos preparativos. Grandes fotos con sus rostros adornaban las vidrieras (escaparates) de las principales tiendas.

De niña disfruté mucho de estas festividades, siempre con mi familia y generalmente desde un palco cerca del Capitolio. Una vez terminado el paseo, cuando la última carroza o comparsa daba la vuelta por la Fuente de la India, y regresaba al punto de partida en los alrededores del Hotel Riviera, los muchachos nos lanzábamos a la calle a recoger serpentinas y hacer grandes bolas con éstas, siempre claro está, bajo la mirada protectora de nuestros padres. Pero en general, no había peligro: nadie se emborrachaba.

Poco a poco estas fiestas, después de los años sesenta, fueron perdiendo su esplendor: ya no existía el patrocinio, el Estado se había adueñado de todo. Recuerdo aún aquel día, en mi centro de trabajo, cuando pasó el del sindicato anunciando que esa tarde se elegirían en asamblea la Estrella que nos representaría en los carnavales, y a los macheteros permanentes para la zafra azucarera. Nos dijeron a las muchachas que allí trabajábamos, que nos acicaláramos un poco, antes de asistir a la reunión. Para asombro mío, fui seleccionada para representar a mi empresa. Después tuve que competir entre las demás empresas del ministerio, más tarde entre los sindicatos y finalmente en la Ciudad Deportiva, donde resulté electa lucero. Todo sucedió muy rápido, como en un sueño.

Puedo asegurarles, sin temor a equivocarme, que posiblemente ese año fue quizá el último donde hubo carrozas lujosas. La nuestra representaba el fondo del mar. Hoy, a tantos años de distancia, se me antoja que aquello fue como una visión futura de lo que nos esperaba: tocar fondo como lo estamos haciendo ahora.

Respirar puede tumbar el sistema.

Llegué toda sofocada, después de estar más de tres cuartos de hora esperando una ruta 27. Ante la ausencia de ésta, decidí optar por un almendrón: esos carros de los años cuarenta o cincuenta, que ahora son prácticamente el único transporte existente, y cuestan diez pesos por persona. Necesitaba sacar unas fotocopias decentes para los trámites de viaje del hijo de una amiga, que al no encontrarse ella viviendo en el país, me dejó un poder legal, para representar a su primogénito en su ausencia.

El salón de Foto-Service, en La Rampa, con aire acondicionado, donde brindan estos servicios estaba algo lleno: había unas seis personas esperando documentos. Como quiera que el salón era lo suficientemente amplio, abrí la puerta y entré. De inmediato, el empleado que estaba a cargo de la fotocopiadora, no en la mejor forma, me mandó a salir: salga, si usted entra puede tumbar el sistema, hay muchas personas respirando. Antes de obedecer su orden, le conteste: ¿Cree usted que yo pueda tumbar el sistema con mi respiración? -Mire el sistema se va a caer solo y no va a ser por mi causa. Entonces el empleado, muy airado me respondió: Aquí no se va a caer nada. ¡Ah no- le dije-, pues La Habana se está cayendo! Dígame usted donde se mandó a hacer sus espejuelos, para encargarme yo unos, porque cuando salgo de mi casa, todo lo que veo es deterioro y derrumbes. Se quedo callado. Salí hacia el otro salón caluroso, y más tarde, cuando me tocó mi turno, entré y el señor de marras me dijo, delante de los presentes: En el mundo hay mucho deterioro señora. Es cierto -le respondí, pero a mi el que más me preocupa es el de mi ciudad, el de mi país. No dijo nada más, me imprimió las copias y nos despedimos, como si nada hubiera pasado. Todos los presentes se quedaron callados, nadie tomó partido. A veces el silencio es más elocuente que las palabras.

Sola, cuando me iba, me quedé pensando: si de verdad dependiera de mi respiración, muy a gusto estaría un minuto sin respirar, y convocaría a varios amigos para que hicieran lo mismo.

El dengue y el no dengue.

 

 

 

 

 

 

 

 

El dengue ya se ha hecho parte de nuestra vida en nuestro país. Claro está que esto no lo publican los medios oficiales, pero durante todo el año están fumigando las casas y los establecimientos, aunque esta medida, por lo que se ha podido comprobar, no ha resuelto nada: solamente traer trastornos e incomodidad a las personas en sus hogares. Lo único que acabaría con éste, sería una buena higiene en la ciudad, cosa que no existe.

Cualquier día, a cualquier hora, sin previo aviso, irrumpen para llenarte la casa con humo de petróleo quemado, que es lo que ellos llaman fumigar. Llevamos años con más de lo mismo, sin resolver nada. La mayoría de las personas ni protestan, aunque a disgusto lo aceptan, como aceptan ya todo lo que les es impuesto: ¡sin chistar!

Hace cuatro días amanecí con la garganta muy irritada,  una tos impertinente y pasé una noche terrible, tosiendo sin parar. A la mañana siguiente rebusqué en el botiquín, tratando de encontrar algo que me aliviara.  Desde hacía varias semanas estaba deambulando, de farmacia en farmacia, para comprar aspirinas. Ahora las recetas, por suerte, duran un mes y sirven para cualquier farmacia, cosa que no era así hasta hace relativamente poco.

A todas estas, mi esposo salió a comprar aspirinas a una señora que, según datos confidenciales tenía, porque se dedicaba a la venta de medicamentos. Tuvo que pagarlas a peso cada pastilla o sea, cincuenta pastillas cincuenta pesos. Se trataba de lo toma o lo deja. Si lo dejaba, yo no tendría  alivio, así que me trajo el pequeño tesoro, que cabía en el cuenco de su mano. Normalmente el sobre conteniendo cincuenta pastillas, cuando las hay  en las farmacias, cuesta un peso.

Si hubiera estado vinculada laboralmente, como lo estuve años atrás, hubiera tenido que trabajar una semana entera, para pagar un paquete de aspirinas. ¡Qué suerte la mía ser artesana!

Todos estos días me he mantenido en un discreto clandestinaje, pues si un flamante médico de la familia ó un avezado vecino me descubre, me reportan como dengue y me mandan directo, de cabeza, para la antigua Quinta Covandoga, donde han habilitado un pabellón para los enfermos con dengue, que más que una unidad sanitaria, según cuentan algunos de los pacientes diagnosticados que han logrado escaparse, aquello parece un almacén enfermos, con precarias condiciones higiénicas y sin ningún tipo de comodidad. Una de las escapadas me cuenta, que tuvo que mandar a un muchacho a que le trajera un bloque de construcción, para poder poner el ventilador que había llevado. Esa es otra, hay que llevarlo todo, desde sábanas, almohada, ventilador, pomos con agua, toalla, en fin todo, el hospital solo te asegura el mosquitero.

Ya me siento mejor, y mi no dengue lo he pasado en mi casa, con agua hervida, miel de abejas, limón y aspirinas enchapadas en oro.

“Dar muela”

Dar muela, en el argot popular de mi planeta, es un término aplicable a aquellas personas que gustan de hablar, hablar, hablar más que para ser oídos, para escucharse ellos mismos.

Ayer, viendo la televisión en horas de la tarde, cosa ésta que no acostumbro a hacer, me quedé enganchada con un programa llamado De tarde en casa.

En el momento en que se encendió la pantalla, el periodista José A. Rodríguez, de la sección Papelito Habla, leía la queja de una televidente y mostraba un pequeño sobre plástico, color rosa, que había contenido un picadillo de res, comprado en una de las tiendas recaudadoras de divisas (TRD). El sobre, vacío y limpio ya, tenía impreso en una esquina del mismo: consumir antes de ciento veinte días. El nombre comercial del producto no lo escuché, ya que al parecer se dijo al inicio de la lectura y no se repitió más.

Según expresaba en la misiva la indignada señora, ella lo adquirió para consumirlo de inmediato, pero cual no sería la desagradable sorpresa que la aguardaba al abrirlo, y sentir la fetidez que emanaba de éste. Pero eso no es todo, ni lo peor. Dentro del sobre venía además, a modo de ñapa, un molar humano. Esto último, según mi apreciación, se mencionó sin darle mucho énfasis.

¿Por qué se repiten constantemente los casos de productos cárnicos en mal estado? Sencillamente esto se debe, según nos cuentan los propios vendedores de estas tiendas, a que están obligados a ahorrar electricidad, por lo que durante toda la noche y la madrugada desconectan los frigoríficos, para no pasarse del consumo asignado y que les corten el servicio eléctrico.

¿Pero y la muela?, ¿De dónde salió? ¿Cómo es posible que ésta haya ido a parar a un paquete de picadillo? Si se tratara de un pedazo de pezuña o de un diente vacuno, hasta sería más lógico, aunque no justificable.

En fin, seguimos como de costumbre, señalando errores, atacando efectos, pero sin adentrarnos en las causas. Lo cierto es que ya estamos lamentablemente, acostumbrados a que nos den muela, pero de esto a que te metan una de verdad en un paquete de picadillo, eso si que es grave. Si esto no es dar muela, ¿que cosa es?

¿A la calle, Opera de la Calle?

Una vez más, la oscura nube de la intolerancia se cierne sobre nuestra cultura.

La víctima, en esta ocasión, ha sido Opera de la Calle, un magnífico y novedoso espectáculo musical, dirigido por Ulises Aquino, quien al igual que sus más de sesenta componentes, lo ha entregado todo, para poner muy en alto la cultura de nuestro país.

La primera vez que supe de ellos, fue precisamente por un documental exhibido en la televisión. Desde ese mismo instante quedé atrapada por la originalidad y la altísima calidad del espectáculo.

Como sede para los ensayos y puesta en escena, les entregaron un local casi en ruinas, en el municipio Playa: el antiguo cine Arenal. Con esfuerzos y recursos propios de todos sus integrantes, motivados por el empuje dinámico y el carisma de su director, se dieron a la tarea de ofrecer espectáculos gratis a los transeúntes, mientras acometían las obras de restauración del inmueble. Los peatones, ómnibus y autos que pasaban por la avenida, se detenían para observar aquel espectáculo tan novedoso. Todos en traje de faena, pero cantando, bailando y ejecutando novedosas coreografías, que se confundían con el trabajo. Era algo nunca visto.

Así, poco a poco, fueron llamando la atención de un público cada vez más numeroso, y de la prensa nacional e internacional. Posteriormente, les facilitaron un local abandonado también en ruinas, en el mismo municipio, en la calles 4 casi esquina 7ma. Allí repitieron las labores de restauración como anteriormente hicieran en el antiguo local, pero esta vez introdujeron lo que llamaron El Cabildo, un modesto restaurante cafetería, cuyas ganancias servían para autofinanciarse. Pronto comenzaron a llegar las invitaciones de algunos países europeos, que conocían del espectáculo y estaban cautivados por la calidad y originalidad del mismo. Cada vez más contaban con el éxito y la aprobación del público.

Ya la compañía podía sufragar los gastos del costoso vestuario, luces, escenografía, así como los salarios de sus miembros. Pero esto llamó la atención de la mediocridad burocrática, que se abalanzó sobre ellos, como si de un enemigo se tratara, dañando más a la cultura cubana que a sus propios integrantes y su director, irrumpiendo y allanando la sede, cuando se encontraban en plena función, sin el menor respeto a sus integrantes y al público, que se encontraba disfrutando del magnífico espectáculo.

Es absolutamente inaceptable que estos hechos se repitan, como en los años más grises de la cultura en nuestro país. Es deber de todos exigir al Consejo de las Artes Escénicas la reparación de tan bochornoso hecho.

Urge se esclarezcan ante la opinión pública estos acontecimientos, que hasta hoy solo se conocen sus detalles, como ya es costumbre, por los rumores callejeros. El señor Ulises Aquino, así como todos los integrantes de la compañía Opera de la Calle, son dignos de que lo acontecido sea pública y ampliamente esclarecido, con toda la transparencia que este lamentable hecho requiere.

Otorgar potestad y mando a la mediocridad, para actuar impunemente, y asestar golpes como este, es repetir los tristes acontecimientos ya vividos, que solo sirven para herir de muerte a la cultura y la identidad nacionales.

El corazón, ¿patrimonio de los cubanos?

Fotos del TV

Que yo sepa, todos los atletas que salen a competir lo hacen con el corazón, los riñones, el hígado, el cerebro, etcétera, etcétera, o sea, con todo el cuerpo, la mente y el entrenamiento recibido. Más aún, cuando se trata de presentarse y representar a su país en unas Olimpiadas.

No se si a muchos les pasa lo que a mi: tengo que abstraerme o ponerle el muting al televisor, para no prestar mucha atención y perder la paciencia, ante la sarta de tonterías que nada aportan al deporte, y que al parecer son una especie de escuela entre los narradores deportivos de mi planeta, que más bien parecen comisarios políticos, cuando de describir una competencia se trata. Más aún, sin en ella compite un cubano de acero, con el corazón en la mano, dispuesto a subir el Everest sin equipamiento Caminar descalzo sobre brasas encendidas, o un hermano venezolano, o un hermano boliviano Por suerte, después de la caída del bloque socialista, se nos ha reducido, considerablemente, el parentesco en nuestro original árbol político-genealógico.

También se produce continuamente, el que en pantalla aparezca el ganador de una medalla de oro, y nuestros queridos narradores estén hablando sobre algo acontecido veinte años atrás, cuando un cubano X ganó medalla, en tal o mas cual evento, y nada aportan sobre la escena que está en pantalla. Sobre todo en la ceremonia inaugural, jamás pudieron o no quisieron, describir lo que estaban escenificando o sobre las personalidades que se encontraban entre el público, y que las cámaras enfocaban a cada rato. Tampoco aportan nada interesante sobre los datos personales de los atletas más destacados, remitiéndose a muchos años atrás, cuando en estos juegos los extintos países socialistas arrasaban con el medallero.

Muy poco ético y profesional resulta estar insinuando, y a veces hasta afirmando, cuando un cubano está perdiendo o el color de la medalla próxima a ganar no es el soñado, que se debe a que los jueces están conspirando contra los nuestros. Asimismo, si se trata de competir con un británico, utilizan mucho aquello de que están favoreciendo al local. Esto hace que muchos de nosotros rechacemos seguir las competencias, por el marcado enfoque político que se les imprime a las mismas. A veces, y no me da vergüenza confesarlo, hasta prefiero que pierdan los nuestros, para ahorrarme toda la verborrea triunfalista y chovinista que acompaña al hecho, así como la cansina repetición del mismo, que a veces dura varios días.

Pero aún hay algo más triste que todo esto: nuestros atletas, según van terminando sus competencias, son subidos de inmediato al avión, corazón en mano, que los regresa a la patria., Nunca pueden permitirse el placer de asistir a los festejos de la clausura e intercambiar con las otras delegaciones.

La última sombra.

En la cuadra donde vivo, que en otra época fue un remanso de paz caminar por ella, protegida por la sombra que propiciaban sus árboles, todos, uno a uno fueron víctimas de algunos vecinos, a los que molestaba sobremanera las hojas secas que éstos desprendían, sin importarles para nada las latas y cartuchos vacíos, colillas y cajetillas de cigarros, que ellos mismos arrojan en las aceras y parterres.

Hace un par de días cayó el último árbol que nos daba su sombra, que aunque no se encontraba en la acera sino próximo a la misma, pero dentro de los predios de un Jardín Infantil, fue agredido en diferentes ocasiones por el petróleo que un vecino arrojaba sobre el mismo, con la clara intención de secarlo. El árbol sobrevivió, porque su savia siguió circulando por la cara del tronco que quedaba fuera del alcance de este depredador. Pero, debilitado como estaba por el otro extremo, finalmente cayó sobre la cerca perimetral, causando deterioro en la misma y obstaculizando el paso, en su gran inclinación hacia el pavimento. El autor intelectual de este destrozo, buscó la manera de que una brigada de la Compañía de Electricidad viniera a cortarlo, ya que el mismo en su caída afectaba un cable.

Este árbol pudo haber sido salvado, colocándole unos tensores y volviéndolo nuevamente a su posición, pero esto hubiera sido en un país civilizado y por tanto organizado, donde existen instituciones que se ocupan de protegerlos, no en el nuestro. Este simplemente fue macheteado y dejado en la misma posición peligrosa. Hoy finalmente llegó una brigada con una sierra eléctrica a cortarlo en piezas. La brigada que vino a aserrarlo ya se retiró, como siempre, se llevaron las piezas grandes de troncos, pero han dejado gran cantidad de ramas y hojas regados sobre la acera.

Otro árbol menos, en un país donde el sol nos castiga a todos por igual. Ya nadie más podrá cobijarse bajo su sombra.

Racismo a la inversa.

Foto del libro de O. Matussiere.

Me cuenta un amigo que trabaja en un lugar donde está muy bien informado, que tanto él como sus compañeros de trabajo, están desconcertados porque hay oficinas de Inmigración, donde solo trabajan personas de la raza negra y, que al esto llamarles la atención y averiguar al respecto, pudieron enterarse que por resolución, fue dada la orden, debido a que la tasa de afrocubanos en esas oficinas era muy baja. Ya esto sucedió hace algunos años con el partido comunista.

Como bien dijera Máximo Gómez al referirse a nosotros los cubanos, o no llegamos, o nos pasamos. Esto no es más que una nueva modalidad de racismo. Esta vez, afectando a los blancos, a los chinos y a los mulatos, que también son integrantes importantes de nuestra sociedad.

¿Hasta cuando vamos a seguir repitiendo los mismos errores? El ocupar o no un puesto de trabajo, debiera ser únicamente por la capacidad para realizar el contenido que este implique, nunca por el color de la piel del aspirante. Es vergonzoso que, a más de medio siglo de estar proclamando la igualdad, sigamos marcando este tipo de diferencias, que solo sirven para profundizar más la desigualdad.

Requiem por Oswaldo.

En el día de ayer, cerca de las cuatro de la tarde llegó a la Capilla de la Parroquia San Salvador del Mundo, en la calle Peñón, en el Municipio Cerro, el féretro con el cuerpo de Oswaldo Payá, después de haber pasado por los trámites de medicina legal.

La antigua iglesia del Siglo XIX, recién restaurada, estaba literalmente abarrotada. Algunos de los asistentes permanecieron en los alrededores, pues no se cabía dentro, a pesar de los múltiples asientos extras que se colocaron.

Al llegar el ataúd, bendecido antes de penetrar al sagrado recinto, fue recibido con cánticos que le acompañaron hasta que fue colocado frente al altar. Entonces la muchedumbre estalló en fuertes aplausos, que se extendieron cerca de diez minutos.

Familiares, amigos, y muchos de los allí presentes, se quedaron velándolo y en espera de la misa que se oficiaría a las ocho de la noche, dedicada a Oswaldo Payá, persona muy querida por su comunidad.

Hoy en la mañana el Cardenal Jaime Ortega ofició una misa en dicha parroquia a la memoria de Payá, ponderando la magnitud de sus cualidades como ser humano, religioso y ciudadano cívico.

El cortejo partió de la parroquia acompañado por gran cantidad de religiosos, laicos, amigos, conocidos, y admiradores del finado, además de la prensa extranjera y una buena representación del cuerpo diplomático, así como pueblo emocionado, y curiosos.

Pasadas las diez y treinta de la mañana llegó el carro fúnebre a la Necrópolis de Colón, seguido por carros particulares, diplomáticos y de alquiler, descendiendo de ellos sus ocupantes, para incorporarse al numeroso grupo de los que estábamos allí esperando desde horas muy tempranas, conformando una masa, que superaba las mil personas. Todos en silencio caminamos detrás del carro, hasta la Capilla donde se le hizo un responso y fue bendecido nuevamente.

Conversando con algunos amigos de los que habían estado en la misa del Cerro, me pude enterar que a la salida hacia la Calzada, se produjeron algunos gritos de libertad, libertad, y según me informan hubo empujones y algunos empellones, llevándose detenidos a Antonio Rodiles, su esposa y a Coco Fariñas.

Por lo demás, toda la ceremonia y el entierro, fueron acompañados por cánticos religiosos, momentos de silencio, mucho sol, mucho calor, y mucho respeto al fallecido. En total aproximadamente unas ochocientas personas nos quedamos hasta el final de la ceremonia

Los segurosos con sus motos Suzuki, se mantenían a la expectativa, bajo la sombra de los laureles. Otros se movían entre nosotros. Todo transcurrió en aparente paz y normalidad.

Breve crónica de una recarga.

Letrero colocado hacia la calle, en una oficina estatal en Ayestarán.

Ayer, finalmente, después de un mes concluyó el trámite misterioso de una recarga telefónica, que me hicieran y, al parecer, despertó mucha inquietud por parte de una empresa, que más que comercial, parece digna de un buró de investigaciones.

Ya les había comentado que un buen día recibí un recadito en mi móvil, en un tono un tanto amenazador al estilo adivinanza.

En ese mensaje, que finalmente me fue enviado diez y ocho veces, con intervalos de media hora, decían que yo debía llamar a un número tal para que pudieran efectuar la susodicha recarga. Cuando llamé, según les conté, me hicieron un interrogatorio que consistió en dar mi nombre y apellidos, la dirección de mi hogar, el número de mi celular (al que ellos me estaban enviando el mensaje), el número de mi carné de identidad y, lo mejor de todo, el nombre de quien me había hecho la recarga; cosa esta que yo ignoraba, según les dije. La señorita que me atendió las dos primeras veces, no me quiso decir de cuánto era la recarga ni de dónde venía. Me dijo solamente que era de un hombre. Yo, siguiéndole el juego, di los nombres de mis hijos, pero me dijo que esos no eran, que se me iba a retener la recarga hasta que yo diera ese dato; de lo contrario reintegrarían el dinero al que la puso.

Como quiera que yo no deseaba que se perdiera ese dinero, llamé al día siguiente y afortunadamente me atendió al teléfono el operador número… (más amable que la sin nombre) y éste, para ayudarme, me dijo que la recarga venía de Miami y que el nombre del que la había puesto empezaba con B. Yo le contesté, que no tenía ni idea de quién podía ser y que esos mensajitos ya me estaban molestando. Entonces, en muy buen tono, me respondió que ellos harían el reintegro y que no recibiría más esos mensajes, que tanto me habían molestado.

Pasó el tiempoy pasó un águila por el mar. Como no tengo Internet, y solo accedo a ella cuando me hacen el favor de regalarme un par de horas, hice por mi cuenta las averiguaciones pertinentes, pues yo estaba esperando una recarga de un premio.

El lunes, finalmente, averigüé quien es el señor B. Llamé al misterioso número y procedí a darles el dato. Inmediatamente me pusieron la recarga, pero me advirtieron que ese señor había pagado con tarjeta de crédito, que iban a investigar, y si había fraude, yo tendría que devolverles el dinero. Como ven, me mintieron al decirme, hace casi un mes, que devolverían el importe al señor B.

Es obvio que en ningún momento devolvieron la recarga al señor que la puso, y todo esto no fueron más que amenazas. Díganme ustedes si este modus operandi es propio de una empresa comercial, cuyo principal objetivo es recaudar divisas.

Animales, ¿para qué?

Me he enterado por la prensa y la radio nacionales, que el gobierno de Namibia va a obsequiar al de “mi planeta”, nada más y nada menos, que ciento cincuenta animales para el Zoológico Nacional, ubicado en las afueras de nuestra capital: elefantes, leones, tigres, panteras, grandes simios y otras muchas especies, que irán llegando a nuestro país por vías marítima y aérea, a partir del mes de octubre.

Mucho se ha publicado últimamente en el Diario Juventud Rebelde, en la sección Acuse de recibo acuse cartas de ciudadanos, expresando su consternación y disgusto, por el grave estado de abandono en que se encuentran los animales y las instalaciones, en el emblemático zoológico de la Avenida 26, en el Nuevo Vedado. También yo he escrito en mi bitácora (blog) sobre el tema.

Esto ocurre en el parque más céntrico y accesible de la ciudad, por la buena ubicación que disfruta, donde a diario cientos de visitantes acuden, no tanto ya a ver a los fatigados y hambrientos animales, como para comprar las golosinas que ofertan en sus bien abastecidos kioscos.

Si esto está aconteciendo en esta céntrica instalación, que es observada por tanto público, ¿qué no estará pasando en ese otro gigantesco parque en las afueras de la ciudad, donde el acceso al mismo cada vez se dificulta más, debido al casi inexistente transporte colectivo, y al altamente costoso (para el bolsillo del ciudadano de a pie) el transporte alternativo, compuesto por viejos autos, bautizados “almendrones” por la población, cuya tarifa es de veinte pesos por persona?.

Yo le aconsejaría, con todo respeto, al gobierno de Namibia y a las organizaciones protectoras de animales en cautiverio, como la www.tarongafoundation.com , que se asesoraran bien de las condiciones en que van a vivir esos animales, antes de enviarlos a un triste destino, donde la mayoría estarán condenados a morir de hambre, ya que el país no está en estos momentos apto para cuidar los que ya posee, debido al escaso suministro de alimentos y medicamentos en estas instalaciones.

Más valdría que los retuvieran allá en sus lugares de origen, y si es posible se pusieran de acuerdo con las autoridades cubanas, para tratar de dar asilo a los que aún quedan con vida en nuestros dos parques.

Medio año.

Con solo seis meses de inaugurado, en el restaurante privado La Rosa Negra, el lleno total ha sido el denominador común de todo este medio año.

En los inicios Pedrito, el joven propietario, ha debido enfrentarse a muchas trabas burocráticas y otras tantas ocasionadas, lamentablemente, por la incomprensión de algunos vecinos: que si el aire acondicionado hace ruido, que si los olores penetran en las casas vecinas, que si el agua del tanque se siente cuando cae al llenar a éste, en fin, cosas normales que suceden en cualquier comercio estatal, y las que ningún buen vecino hasta ahora se había atrevido a cuestionar. ¿A que se debe esta reacción hacia los negocios privados? Lamentablemente es la frustración acumulada y cautiva, a la que solo parecen darle rienda suelta, cuando se trata de un particular, olvidando que no es más que su semejante. No hay peor astilla que la del propio palo -solía decir mi abuela.

Afortunadamente, este joven empresario ha logrado sortear, con diplomacia e inteligencia, todos estos obstáculos, y ha logrado mejorar cada día, no solo las condiciones de un cada vez más agradable local, sino también las ofertas siempre mejores y más variadas, a precios considerablemente más razonables que la mayoría de sus competidores. La Rosa Negra se ha convertido en poco tiempo, en uno de los restaurantes más exitosos de la capital, siendo ya un punto de referencia.

Es agradable ver el desarrollo de la iniciativa privada, que es en definitiva la que impulsa el crecimiento. No es más rico el país que más millonarios tiene, sino aquel que más clase media incrementa.

Muchos pueden pensar, que me mueven intereses personales para escribir sobre este nuevo restaurante. Les aseguro que nadie me paga por esto, lo hago sencillamente por la satisfacción, que me produce observar el desarrollo de la incipiente empresa privada. Estos pequeños establecimientos; negocios, montados con gran esfuerzo, contra viento y marea, en condiciones nada favorables, con buen gusto, y capital, claro está, han ido cambiando poco a poco la imagen descolorida y monótona del socialismo que conocemos. Nuevos colores, más iluminación, arreglo de jardines y áreas circundantes al establecimiento, más higiene, más variedad y calidad, son los elementos mágicos que han incidido en el triunfo de los mismos.

Si quieren conocer más sobre este restaurante, pueden entrar en su página de FB larosanegradelahabana.

Más sobre el Zoológico de 26.

Hice mi entrada al Parque cuando aún el sol brillaba.

En mi recorrido pude ver al león dormitando o fatigado, indiferente ante los estímulos de un público, que deseaba verlo de pie y rugiendo.

Fui hasta la fuente de mi niñez, pensando que iba a encontrar agua para refrescar mis manos.

No solo estaba vacía, también muy maltratada. Pasaré por la Isla de los monos, me propuse

La isla ya no tiene monos y sus aguas están pútridas.

Entonces pensé en ir a ver las hermosas aves de diferentes países que se exhiben, en enormes jaulas y aquellos pavo-reales que se pasean entre los visitantes; pero desistí, pues un veterinario que trabaja ahí, con el que me cruce en el camino, y al que pregunté, me dijo: Ya casi no quedan especies

importantes y las jaulas están rotas y oxidadas. Los pocos pavo-reales que han sobrevivido, los hemos tenido que enjaular para que no se los roben.

Desilusionada, emprendí mi camino de regreso; preferí recordar a aquellas bellas criaturas emplumadas, como las había dejado de ver hace ya muchos años atrás. Solo alcancé a ver a una solitaria especie australiana, que estaba sin el correspondiente letrero con su nombre.

Ahora se rumora que van a cerrar el parque por reparaciones. Espero que esta vez no sea simplemente cosmética y valga la pena. Sería muy triste perder este zoológico, que en sus tiempos fue una joya arquitectónica, que nos hizo felices a varias generaciones de niños y adultos y que, por méritos propios, se convirtió en un lugar emblemático de la ciudad.

¿Tope o tupe?

Viendo los encuentros de baseball entre la selección de Cuba (todos profesionales) y los universitarios norteamericanos, adolescentes, donde solo unos pocos pasan de los veinte años, sentí vergüenza ajena. ¿Cómo es posible que no hayan puesto en ese tope, justamente a los novatos de nuestra pelota, para que adquieran fogueo, como se dice aquí?

Además, en un estadio casi vacío, unos pocos jóvenes con camisetas de un mismo color (posiblemente sacados de algún centro estudiantil), más algunos mayores con caras de militantes del partido y, si acaso algún que otro familiar de los cubanos, y otras, muy pocas, caritas de norteamericanos, ocupamdo apenas unos asientos. ¿Cómo es posible que estos encuentros, que han despertado tanta expectativa entre nuestros fanáticos, no hayan llenado el Latinoamericano? Todo parece indicar que las entradas son selectivas.

¿Hasta cuando vamos a estar engañándonos nosotros mismos, enfrentando completos profesionales, hechos y derechos con muchachos que, en su mayoría son menores de edad? Aún así, a pesar de haber utilizado a nuestros mejores lanzadores, los muchachos les están haciendo sudar la gota gorda.

La prensa comenta solapadamente , entre líneas, que el segundo encuentro que se definió siete a seis, los nuestros lo ganaron casi de casualidad, pues en honor a la verdad los jovencitos USA, jugaron mucho mejor. También justifican el hecho de haberlos enfrentado con profesionales cujeados y no con iguales, porque: estos muchachos tienen más experiencia de juegos que los del patio, porque están jugando desde que son niños. ¿A que se debe esto?

Entre otras causas, a que aquí apenas quedan terrenos donde practicar pelota. Los antiguos terrenos de Bohemia, los sembraron de plátano y cercaron, porque están muy cerca del MINFAR y del Comité Central; en el terreno de pelota de la maderera Orbay y Cerrato, construyeron un edificio multifamiliar de micro-brigada, y así sucesivamente por solo citar algunos. También es de notar que antiguamente, antes del año cincuenta y nueve para ser más exactos, una pelota Wilson profesional costaba un peso cincuenta centavos de la moneda en que se pagaban los salarios, ahora cuesta varias veces ese valor, en una moneda casi inalcanzable para la mayoría de los cubanos (CUC). Lo mismo ocurre con los guantes y los bates, lo que hace imposible para cualquier muchacho practicar este deporte.

Pero, lo que a mi juicio es más lamentable aún, es ver cómo un encuentro deportivo, en mi planeta se convierte, como por arte de magia en un tope político.

¿Inspectores o depredadores?

Eran cerca de las diez de la mañana, el calor se hacía insoportable, la calle reverberaba reflejando el sol abrasador. El vendedor ambulante se refugiaba bajo uno de los árboles que adornan la calle Tulipán, para poder ofrecer sus ricos pasteles de guayaba, que el mismo confecciona y, por ende, le permite venderlos más baratos: un peso cada pastel.

Este señor tiene más de setenta años y, como su jubilación apenas le alcanza para cubrir sus necesidades básicas, sacó una licencia de vendedor ambulante.

Estaba rodeado de posibles clientes, cuando de pronto, se acerca una voluminosa señora y, dirigiéndose a él le dice: Soy supervisora estatal (inspectora) y llevo más de veinte minutos observándole por el reloj, y veo que usted no se ha movido del lugar en todo ese tiempo; por tanto debo ponerle una multa de doscientos cincuenta pesos, y no se me queje, porque es la mínima.

Los allí presentes protestaron ante tamaña injusticia, pero aún así la multa no le fue retirada.

Es cierto que la licencia que ampara este tipo de actividad, implica que el vendedor debe estar en movimiento, cosa esta que llevada, como en este caso, a extremos dificulta la venta misma, pero no es menos cierto, que esa señora inspectora, mostró carecer de sensatez y sensibilidad, pues pudo haber sido más flexible y haberle llamado la atención, apenas transcurrido los primeros cinco minutos para evitar el daño, pero no, ella estaba agazapada, como ave de rapiña hambrienta, para caer sobre su presa.

Esto es solamente uno de los tantos casos de abuso de poder, que a diario se suceden en esta ciudad y en este país. Este pude presenciarlo por haber ocurrido a solo unos bloques de mi casa. Es una vergüenza ver como, personas que carecen hasta de la más mínima educación, ostentan esa pequeña cuota de poder, que sin escrúpulos de ninguna índole, se placen en hacerla caer sobre sus semejantes, que están posiblemente tan o más obstinados que ellos mismos.

Pie (pastel) de limón.

Ya les he comentado muchas veces lo mucho que me gusta la cocina, sobretodo la repostería y la pastelería. Ultimamente he dejado de poner recetas, pues ya existe en nuestro portal un blog muy profesional que se ocupa de ello: Voy caliente, se los recomiendo.También les he dicho lo difícil que es aquí, en mi planeta, realizar cualquier plato que se aparte de la rutina, debido a los escasos ingredientes y al alto precio de los mismos. Aún así, de vez en cuando me entusiasmo para hacer algo diferente, pues no quiero en modo alguno, que esas maravillosas recetas que hacían nuestras

madres y abuelas, se pierdan.

Para los que gustan como yo de este arte, aquí va una deliciosa.

Masa para el pie:

2 tazas colmadas de harina

½ cucharadita de sal.

3 yemas de huevo.

3 cucharadas de mantequilla.

¼ taza de leche.

Poner en un tazón la harina con la sal. Añadir las tres cucharadas de mantequilla y cortarlas con un estribo o valiéndose de dos cuchillos, hasta que la mantequilla quede hecha pequeños grumos en la harina. Añadir poco a poco las yemas, alternando con la leche. Unir bien los ingredientes, sin amasar.

Natilla para el relleno:

3 yemas de huevo.

1 ½ taza de agua caliente. ¼ taza de jugo de limón.

1 ¼ taza de azúcar blanca. 1 cucharadita de ralladura de limón.

7 cucharadas de maicena. 1 cucharada de mantequilla.

½ taza de agua fría.

Poner a fuego bajo el agua caliente con el azúcar. Cuando rompa el hervor, añadir la maicena disuelta en el agua fría. Cocinar a fuego lento revolviendo constantemente, hasta que espese y esté transparente. Batir las tres yemas y añadirlas poco a poco, y agregar el zumo de limón, la ralladura y la mantequilla. Dejar refrescar y verter en la concha, ya previamente horneada, y cubrir con el merengue.

Merengue:

6 claras.

12 cucharadas de azúcar.

2 cucharadas de jugo de limón y ralladura.

Apagar entonces el horno y dejar el pastel dentro hasta que el merengue de la cubierta se dore parejo.

Precios de los principales ingredientes en los mal llamados pesos cubanos y pesos convertibles (CUC). Ambas monedas son cubanas por tanto solo tienen valor en nuestro territorio:

Harina pastelera, paquete de 1/2 Kg. 0.50 CUC

Maicena, cajita de 80 grs. 0.50 centavos CUC

Mantequilla, 1/8 libra, 0.50 centavos CUC

Limones, 10 pesos cubanos la libra (0.50 centavos CUC)

Huevos, 6 unidades a 1.50 pesos cubanos (0.40 centavos CUC)

Azúcar, 0.10 centavos CUC

Teniendo en cuenta que el salario medio de un trabajador en nuestro planeta es de 300.00 pesos cubanos (aprox. 15 US dolares), esto equivale a casi un 25% del mismo. Para hacerlo tiene que ir ahorrando en una alcancía. ¿Dígame usted si puede estarse dando este tipo de gustos con relativa frecuencia?

Eficiencia y productividad.

Hoy viernes amanecimos sin electricidad. Los que suelen ver televisión, dicen que anoche, en el noticiero del cierre, dijeron que gran parte del municipio Plaza se vería afectado de 8:00am a 5:00pm por trabajos de mantenimiento. Esto vine sucediendo desde hace varias semanas.

Como yo no lo sabía llamé al teléfono 18888 que es el número mágico donde comunicar en estos casos, para que finalmente una cansina voz, repita siempre, en el mismo tono: afectaciones por mantenimiento.

¡Por supuesto!, los afectados somos nosotros, los ciudadanos de a pie, sobretodo aquellos que pagan sumas exageradas de dinero por sus licencias e impuestos por sus nacientes negocios particulares. Nadie indemniza. Eso aquí dejó de hacerse hace medio siglo.

En la esquina de la calle 41 y Conill B, en el Nuevo Vedado, desde horas muy tempranas llegaron un camión grúa y otro de mantenimiento con diez hombres. Ocho estuvieron casi todo el tiempo sentados en el contén de la acera y dos de ellos encaramados en el poste. Desde luego con dos trepados al mismo pienso que era suficiente, los otros restantes hacían de porristas animándoles.

La calle 41 fue cerrada al tráfico desde 24 hasta Ave.26, todos los cables estaban a lo largo de la misma. Los vecinos, resignados unos, e indignados otros, contemplaban el espectáculo desde sus balcones.

La demora es tal, que aún no hemos descubierto si es que están tallando el poste o decorándolo, pues como también somos una potencia artística, es posible que lo estén convirtiendo en una obra de arte, al calcular por el tiempo invertido en reparar el mismo. Ahora bien, ¿a quién reclamar?, ¿quién responde por las pérdidas y trastornos ocasionados? Por supuesto que nadie. Así como las quejas hechas a través del famoso número telefónico de marras, todas las protestas caen al vacío.

Ahora son poco más de las cinco de la tarde (la hora prometida) y ya restablecieron el tráfico y el fluido eléctrico, como ven están muy cronometrados.

Si esto no es eficiencia y productividad, ¡que venga Dios y lo vea!

Telefonía celular “a la cubana”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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En cuanto vi dos veces este mismo mensaje llamé al teléfono en cuestión y la voz de mujer que me atendió, me reiteró que había recibido una recarga. Le pregunté de cuánto, pues yo esperaba una, y no me quiso decir.

 

Acto seguido me preguntó mi nombre, mi número de carne de identidad, mi número de móvil y la dirección de mi casa.  Le di estos datos creyendo que eran necesarios e inmediatamente me preguntó el nombre de la persona que me hacía la recarga. Yo le pregunté si esto era un interrogatorio, a lo que un poco molesta me respondió que solo me había hecho tres preguntas. Como insistió  en el nombre del posible benefactor, le contesté que podía ser alguno de mis dos hijos o  mi tía. Entonces me dijo: “diga un nombre de hombre”. Le mencione el de mis hijos y me dijo: “Esos no son… (Esta respuesta implica que ella si lo sabe)… cuando sepa el nombre, llámenos. Mientras, su recarga estará aquí. No tema”. El mensaje en cuestión se ha repetido hasta el momento cinco veces.

 

Toda esta conversación, además del tono de la misma, primero me pareció un juego e inmediatamente después, una falta de respeto y hasta una violación al derecho de privacidad del cliente.

 

Expongo esto, a fin de que todo aquel que generosamente me haga alguna  recarga telefónica, ya sea familiar o amigo, sepa hasta que punto está controlada nuestra telefonía. Este parece ser un nuevo “Servicio al cliente” de la Empresa Cubacel.

 

Para no olvidar.

Así reiteran, una y otra vez cada domingo, en el programa de Radio Rebelde Memorias, entre pieza y pieza musical, a modo de slogan, un teque político sobre las dificultades que tuvo nuestra isla bloqueada y asediada en los años sesenta, tanto como las peripecias y los miles de kilómetros que debían hacer y recorrer los funcionarios del régimen, para obtener las placas de vinilo, donde grabar nuestra música: Eso es algo, dicen para no olvidar

Pero, justamente ellos, los integrantes de dicho programa, parecen tener muy mala memoria, ya que olvidan reiteradamente poner música cubana interpretada por Olga Guillot, Celia Cruz, Magie Carlés, Willy Chirino y otros tantos, por solo mencionar algunos, proscritos en nuestra radio, por el simple hecho de haber marchado al exilio, o como el doloroso caso de Ernesto Lecuona, silenciado su nombre tantos años en nuestra radio, por las declaraciones hechas por el mismo en los primeros años del triunfo de la revolución, cuando se encontraba en gira fuera del país. Solamente fue reivindicado su nombre, después que a finales de los años noventa, el mismo fuera objeto de un homenaje mundial, por su grandeza como compositor.

Cómo pueden hablar de no olvidar, los que parecen haber olvidado las purgas revolucionarias, a las que fueron sometidos infinidad de artistas, músicos, humoristas, y titiriteros nuestros, todos de altísima calidad profesional, en la radio y la televisión, por el solo hecho de disentir del sistema.

Yo le sugeriría al programa Memorias, que tomara mucha Fitina, o ingirieran alimentos ricos en fósforo, para recuperar la misma, y no dieran excusas tan baladíes, como las que me han dado cuando he solicitado con insistencia, la música interpretada por la gran Olga Guillot, esgrimiendo como argumento, que no poseen discos de esta maravillosa cantante cubana, porque todos están dañados.

Sería bueno que alguien, que pudiera y poseyera una colección de algunas de las piezas interpretadas por esta gloria de Cuba, les enviara copia a la emisora, a ver si así recuperan la memoria.

Festival CLIC, clausura.

En estos momentos se está cerrando el Festival Clic, amenizado por la música del grupo Zona Franca, después de tres días de intensos intercambios teóricos sobre tecnología.

En horas de la mañana se realizó el Infa- Clic, dedicado a niños y adolescentes, para el disfrute en especial de esos pequeños enanos que tanto amamos, y que se ven forzados a acompañarnos en muchas de nuestras actividades.

Más tarde, después de una pausa para el refrigerio, se analizaron críticas al festival y retos para una próxima edición, con la participación de los allí presentes que quisieron exponer ideas al respecto.

Después se procedió a la entrega de premios del concurso sobre tecnología, y el de twitter #FestivalCLIC.

En el primero resultó premiado el bloger Ernesto Camué con una laptop y en el segundo el titular del blog Alambradas, con una recarga de 100.00CUC a su móvil.

El dulce pájaro azul de la inmediatez.

Salpicados de entusiasmo y mojados de tecnología, desde horas muy tempranas, a pesar de las inclemencias del tiempo, bloggers, periodistas alternativos y tuiteros, así como los ya acostumbrados compañeros segurosos, que no entran, sino que desde la acera de enfrente y boca calles de ambas esquinas, se empeñan en cuidarnos, acudimos a la cita, en la ya familiar sede de Estado de Sats. Este festival que durara tres días, está auspiciado por Estado de Sats, la Academia Blogger y la EBE de España.

Con una amplia cobertura por la prensa internacional: BBC de Londres, la Reuters y la AP, el salón y las áreas aledañas se colmaron de un publico llegados de diferentes provincias, a pesar de las ya conocidas dificultades de transporte, a las que se han sumado las climáticas; se dio inicio a las 9:00 de la mañana, a la presentación y explicación del programa: Antecedentes en Cuba y en otros países de eventos similares, así como narración y presentación de multimedia por el Sr. Jorge Luis Antunes (EBE).

Después con la breve intervención de cada uno de los miembros integrantes de este primer panel Yoani Sánchez, Eliécer Avila, el Pastor Mario y la que suscribe, donde cada uno de nosotros narró sus experiencias en twitter, los retos de la brevedad e inmediatez del mensaje, y como el uso de esta herramienta ha influido en nuestras vidas.

A la 1:30 del mediodia se hizo un receso para ingerir un refrigerio, tomar fotos del grupo y hacer un breve descanso.

En estos momentos se está desarrollando el tema Apuntes para una futura carta de derechos del internauta cubano, el panel lo integran abogados así como la blogger Regina. También se tratará el tema de las publicaciones digitales en la Cuba de hoy: alcances y límites.

Mañana 22 de junio, en el mismo horario, se continuara con el festival, que concluirá con la proyección a las 8: 30 de la noche del documental ¿Cómo Facebook cambió el mundo árabe? de la BBC.

Pactos y demandas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la mañana de hoy sábado 16 de junio , Estado de Sats,  fue nuevamente anfitrión de un interesante debate sobre  una Demanda ciudadana por otra Cuba y Pactos de derechos humanos de la ONU, documentos impresos  éstos, que fueron entregados a todos los asistentes.

El panel estuvo integrado por Elizardo Sánchez Santa Cruz, Reinaldo Escobar, Wilfredo Ballín y Manuel Cuesta Morua, siendo Antonio Rodiles el acostumbrado moderador y anfitrión.

El interesante debate estuvo marcado por  concisas  e interesantes exposiciones. Produciéndose en las mismas algunas frases  expresadas  por  los panelistas, que por su síntesis  y contenido, pongo a vuestra consideración:

 

“Los ciudadanos son la base de la legitimidad de los Estados” Manuel Cuesta Morua.

“Hago votos porque esta iniciativa llegue a buen puerto” Elizardo Sanchez.

“El país colecciona una violación para cada derecho enunciado en la Carta Magna” Reinaldo Escobar.

“El derecho internacional prima sobre el derecho interno de un país”

Dr. Wilfredo Ballín.

“Existe la reserva a los pactos  de la que puede acogerse el Estado, pero no se pueden hacer reservas que cambien el espíritu o esencia de los mismos”

Dr. Wilfredo Ballín.

“Que los pactos sean una especie de hoja de ruta” Antonio Rodiles.

De  nuevo, como ya es costumbre,  un cada vez más  nutrido público heterogéneo, colmó el gran salón y los jardines aledaños.

 

El guapo del barrio.

El se sabía alto, moreno, buen mozo y alardeaba de eso y del poder, entre comillas, del que disfrutó mucho tiempo, no tanto por méritos propios, como por el de los poderosos padrinos que lo apañaban.

Siempre, vestido de camuflaje y con un rifle al hombro, en pleno período especial, se bajaba de su jeep y descargaba las piezas que había obtenido ese día: un venado, perdices, y algún que otro infeliz animalillo que cayó bajo el fuego autorizado de su arma. Jamás compartió con ningún vecino su botín, pues estaba enemistado con todos. A la más mínima molestia que alguno de estos le ocasionara, salía de su apartamento en la peor de las posturas guapetonas y blandía su puño, sin medir consecuencias sobre el objeto de su incomodidad. Esto le ganó el sobrenombre de Mariscal Timbalof.

Una vez golpeó fuertemente a un joven médico, que con su bebé en brazos trataba de calmar el llanto del mismo, siendo esto el detonante para hacer explosionar el mal humor del vecino guapetón. Fueron llevados a la estación de policía, y el agresor solo permaneció unas pocas horas detenido, pues uno de sus poderosos padrinos, acudió de inmediato a liberarlo. El agredido estuvo ingresado en un hospital, a consecuencia de la paliza, y posteriormente tuvo que permutar de vivienda, ante las constantes amenazas del guapetón y la impunidad con que el mismo actuaba.

Han pasado algunos años de aquel y otros acontecimientos, y el abusador es ya un hombre de cierta edad, su fama ha decaído, pues dos de sus padrinos han muerto, aunque aún le queda uno vivo, pero demasiado viejo ya.

Hace apenas tres días osó irrumpir groseramente en la vivienda de su vecina más cercana, llevando consigo a dos trabajadores de la empresa del gas, so pretexto de que en esa casa había un salidero. El esposo de la propietaria le salió al paso, diciéndole que el no podía entrar sin autorización en su jardín, y mucho menos excavar en el mismo sin el consentimiento de ellos. Lo empujó y conminó a los hombres a comenzar la labor. La esposa del agredido, sacando fuerzas no sabe de dónde (según me cuenta después), lo cogió por la camisa y lo empujó contra el muro, propinándole par de bofetadas. Ella es una mujer más bien pequeña y delgada. En eso llegó la patrulla de la policía, que ya algún vecino había llamado, y se los llevó a todos a la estación más cercana.

Al guapetón le fue impuesta una multa por allanamiento de morada, y una orden de restricción hacia la señora en cuestión.

El barrio entero, al conocer los pormenores de la disputa, miran con respeto y admiración, a esa frágil mujer que fue capaz de propinarle al hermoso varón, la bofetada que ningún hombre hasta entonces se había atrevido a obsequiarle, posiblemente por más miedo a sus padrinos que a él.

Cualquier semejanza con persona viva y conocida, les aseguro que no es pura coincidencia.

Violencia

Trabajo en Parche por R. Monzó

Mucho se publicita, incluso por naciones Unidas, que Cuba es uno de los países donde menos violencia existe. Es cierto que no tenemos guerras, tampoco narcotráfico. Pero lo que si es innegable, a pesar de que la prensa nacional no habla de ello, es la violencia doméstica, así como otros tipos de violencia practicadas, debido a múltiples razones.

Hace poco ocurrió un lamentable hecho de sangre, justamente, entre miembros de un sector que se supone culto y refinado. Los medios no han reflejado nada al respecto, pero ya es de conocimiento popular, el crimen perpetrado por una de los más destacados músicos de la Orquesta Filarmónica, una joven violonchelista, catalogada entre las mejores del país.

Dicen los rumores que ella había sido víctima, como otros tantos músicos del despotismo con que el Director General del Complejo Amadeo Roldán, el Sr. Chorens les suele tratar. Parece que la gota que colmó la copa, fue la negativa a un viaje al exterior, muy esperado por esta virtuosa de las cuerdas. Expresando su indignación al conocer la negativa, hizo pública entre sus compañeros, la venganza que iba a perpetrar: Voy a darle donde más le va a doler, dijo.

Acudió a casa del Director, a sabiendas de que la madre de este se encontraba sola, y la ultimó con arma blanca, repetidamente hasta ocasionarle la muerte.

Esto es solo una muestra de los muchos actos de violencia que se practican a diario en nuestro país, y de los que los medios jamás se hacen eco.

Hay mucha frustración y odio contenidos, cualquier incidental puede ser el detonante para hacerles estallar, con la misma furia que un volcán expulsa la lava contenida en su interior. De esto no se habla. Lo peor es que como todo se mantiene oculto, nadie se cuida, mucho menos los extranjeros, a los que se les vende la mentira de el destino turístico más seguro.

Mientras la prensa no sea libre y transparente, vamos a creer que estamos viviendo en un verdadero paraíso. No me gusta la crónica roja, pero tampoco estoy de acuerdo con que se oculten las noticias, que de un modo u otro nos afectan a todos. Tampoco voy a convertirme en vocero de las mismas, pero este hecho ha conmocionado al sector artístico y aún no se ha publicado nada al respecto.

Desde el piso 19

El pasado lunes logré descender ilesa y con mi esqueleto intacto, de una ruta 27, fuera de la parada, en las calles 17 y D, gracias a la gentileza del chofer, que decidió darme un chance, al abrir allí las puertas del bus.

Tomé la calle F y me encaminé hacia Línea. Con horror pude observar lo destruida que está la misma y la cantidad de viviendas improvisadas, en lo que otrora fueron los garajes y portales de las antiguas residencias familiares, exhibiendo sin el más mínimo pudor celulitis y escoleosis arquitectónicas, enfermedades estas que padecen hoy día casi todas las nuevas edificaciones ó remodelaciones. Lamentablemente, ese día no llevaba la cámara fotográfica, que había dejado en casa cargando. El calor era agotador y el sudor me corría por las pestañas, haciéndome entrever como a través de un velo, todos aquellos horrores arquitectónicos que me salían al paso.

Al llegar finalmente a la calle Línea, que reverberaba como el desierto, debido al intenso sol, pensé estar alucinada, al observar en medio de la acera un enorme Santa Claus en pleno mes de junio. Inmediatamente pensé que se trataba de un performance, pues aún estamos en Bienal, pero no había público. Al acercarme, observé que se trataba de una treta publicitaria, de un infeliz vendedor a puerta calle, para llamar la atención.

Finalmente llegué al gran edificio donde vive la amiga que iba a visitar. Como de costumbre, el elevador principal estaba fuera de servicio y quedaba funcionando el de carga. Ambos, antiguos Otis de los años cincuenta. Sola, cosa esta que no me gusta, entré en el mismo y marqué el piso 19. Todo marchaba bien hasta que éste se detuvo en el piso 10, para que abordaran una joven con una niñita de casi dos años. Ella marcó el 13 y, apenas ascendimos un piso, nos quedamos trabadas entre el 11 y el 12.

Nunca antes me había visto atrapada en un elevador, aunque muchas veces había pensado que me podía suceder. Mantuve la calma, ante el ejemplo de serenidad y paz que nos dio la niña. Yo sabía que la presencia de ese angelito nos traería suerte. Presté mi celular (que por casualidad tenía carga) a la muchacha, para que hiciera una llamada al encargado, pues ella vive en ese edificio y conoce sus intríngulis. Enseguida oímos las voces de los que venían a nuestro rescate. Pusimos la emergencia y nos dimos a la tarea, oyendo las orientaciones que venían de fuera, de buscar la famosa palanca y el botón negro que había que presionar, para que ellos pudieran abrir por fuera. En cuanto lo logramos, abrieron la puerta que da al piso y vimos que nos habíamos quedado efectivamente entre dos. Gracias a que el cristalito de mira de la puerta estaba roto, nos entró un poco de aire

Como es natural, sacaron a la niña primero. La muchacha saltó y casi se fractura el tobillo en la caída. Yo, que padezco de vértigo, miré de soslayo el hueco oscuro de más o menos dos cuartas de ancho que se perdía en el vació y me dije: No mires para abajo, tienes que salir. Como quiera que todos los residentes del edificio se han enrejado para protegerse, agregando un peso no calculado al inmueble, aprovechándome de este error arquitectónico, estirando primero mis brazos y después mis piernas, me agarré de la reja de la puerta del apartamento que me quedaba próxima, como si fuera una araña, para poder salir y dejarme caer en el descanso de la escalera de servicio, ante el aplauso de todos los que estaban observando la maniobra.

Afortunadamente hubo un final feliz. Una vez ya tranquila, desde el piso 19, observando la bella vista, me puse a pensar que con las rejas que todos los vecinos han agregado a la salida de los elevadores, el día que haya un fuego va a ser muy difícil poderlos evacuar.

Run runes.

Desde hace algunos meses, se han regado como pólvora por toda la ciudad, rumores sobre desfalcos, robos, desvíos de recursos, prácticas de nepotismo, etcétera.

La Habana Vieja es la que más comentarios ha generado por estos días. El Director de Puerto Carenas, la gran empresa constructora que se ocupa de la restauración de todos los inmuebles del centro histórico y algunos que otros edificios y monumentos fuera de éste, en estos momentos está siendo investigado, según se comenta, por delitos contra la economía del Estado.

Por otra parte, en la cervecería La Muralla, su recién estrenado administrador está detenido bajo investigación, después de habérsele confiscado un campo sembrado de mariguana, en la provincia de Pinar del Río. Esto hizo que las pesquisas se extendieran hasta el negocio que hasta ese momento administraba, sito en Muralla y San Ignacio, donde le fueron descubierto otros delitos en los que se vieron implicados algunos trabajadores, que también están siendo sometidos a investigación. Unos están detenidos y otros en sus casas, en compás de espera (plan pijama).

También el Planetarium, en la propia Plaza Vieja, ha sido intervenido, debido a denuncias de que en el mismo se ofrecían funciones fuera de horario y del control de la administración, cuyos dividendos iban a parar directamente a los bolsillos de los implicados. También existen fuertes rumores de prácticas de nepotismo, por parte de la dirección de Habaguanex. Esto, sin contar los rumores existentes en cuanto a la venta de plazas de trabajo en estas entidades, que oscilan entre los mil y mil quinientos CUC, en dependencia de qué tipo se trate.

Estos rumores dan mucho que pensar. ¿Será que realmente es así como se comenta? Y de ser así, ¿cómo es posible que esto no haya llegado a los oídos de los principales dirigentes de estas empresas, cuando es ya del dominio público?

Pero, lamentablemente, este no es el único lugar donde se producen este tipo de hechos delictivos. Recientemente proyectaron por la televisión nacional imágenes, donde se mostraban los bienes adquiridos ilícitamente por el administrador de la fábrica de compotas de la provincia de Matanzas, el cual fue destituido ante las pruebas de enriquecimiento ilícito y desvío de recursos. También el presidente de la Sociedad Yoruba de La Habana cayó en desgracia, como se dice aquí, por utilizar las influencias inherentes a su cargo, para conseguir viajes y visados por el precio de tres mil CUC, para aquellos privilegiados que pudieran pagarlo.

Por lo visto, el delito y la corrupción se están extendiendo como una pandemia. Realmente todo es muy lamentable, más aún cuando llevamos más de cincuenta años oyendo hablar del hombre nuevo, del honor revolucionario, de la honradez de nuestros militantes Señores, aquí en mi planeta, para ocupar un cargo de director o administrador de una entidad, al menos hay que ser militante del partido y, en algunos casos, miembro de la seguridad del Estado.

Estos son los efectos, los que regularmente se atacan, pero ¿y las causas? ¿Cuáles son realmente éstas?

Un Estado totalitario, que monopoliza la administración de todos los grandes negocios, que paga salarios de miseria, que mantiene la doble moneda: una con la que te pagan el trabajo y la jubilación y otra, que tienes tú que conseguir como puedas, y con la que se adquieren a muy altos precios, todos los artículos de primera necesidad, ¿creen ustedes sinceramente que pueda darse el lujo de tener cubriendo esos grandes puestos de dirección a hombres honestos e incorruptos? ¿Quién les enseñó a robar?

Todo lo aquí expuesto son confidencias y rumores que me han llegado, y que se han ido filtrando a cuenta gota. No tengo toda la información, eso aquí es casi imposible, pero recuerdo un viejo refrán que reza: Cuando el río suena es porque piedras trae.

Peregrinos.

Esta vez no se trata de un asunto religioso. De nuevo, el tema de la comida vuelve a ocupar el primer lugar en la escala de prioridades de los nativos de mi planeta.

A pesar de que la Oncena Bienal es el gran acontecimiento cultural del momento, la desesperación por la falta de abastecimientos está tomando presas del pánico, a las infelices madres y amas de casa, que tienen la ardua misión de llevar, al menos una comida caliente al día, a la mesa familiar.

Ayer una amiga que me visitaba, de pronto dio un giro inesperado a la conversación, para preguntarme: ¿Ustedes que están comiendo? Claro que me tomó por sorpresa, pues justamente conversábamos sobre la Bienal.

Esa pregunta, que a cualquiera le hubiera podido resultar bien indiscreta, para mi tenía sentido: comprendí perfectamente su intención.

Los carretilleros del barrio, que traían casi a las puertas de tu casa una variedad de productos del agro, un poquito más caros que en los desabastecidos agros estatales, pero de excelente calidad y buena presentación, han desaparecido. Me contaba uno que casualmente encontré medio escondido debajo de un árbol, que aún después de haber sido autorizados y pagar sus licencias, les habían prohibido bajar a esta zona ( la parte mas residencial), donde casualmente abundan los alquileres de viviendas y

paladares, y que los habían confinado a ofrecer sus productos, justamente en los alrededores de los mercados estatales. Esto ha hecho aún más difícil la obtención de estos productos, justamente cuando el desabastecimiento de las tiendas en moneda dura está transitando por su peor época. Desde hace algunos meses escasean en las mismos los productos lácteos, el aceite y los cárnicos, por solo mencionar algunos. Por otra parte, la única mantequilla que ofrece es una importada, con un precio exageradamente alto, que casi nadie se anima a comprar. Eso sin mencionar los oscuros y sucios establecimientos, donde ofrecen los casi inexistentes productos de la tristemente famosa libreta.

Todo esto, más la inercia en que está levitando el régimen, ha hecho que la desesperanza se adueñe del espíritu de los ciudadanos. El gobierno sigue hablando de reformas, que se introducirán a largo plazo y poco a poco. Ellos están entreteniéndonos y tratando de ganar tiempo, pero cada vez a nosotros nos queda menos, y seguimos observando con dolor, como nuestros jóvenes solo piensa en buscar la posibilidad de abandonar el país como única solución. Mientras, todo ello nos está convirtiendo en una sociedad de viejos peregrinos.

Dentro del cuadro y fuera del marco

En estos días se celebra la Oncena Bienal de La Habana. Cualquier actividad cultural que se realice dentro de estas fechas, quedaría como en el lenguaje oficial se suele decir, dentro del marco de la Oncena Bienal. Pero este no es el caso. Esta muestra de humor alternativo, COCODRILO SMILE, ha sido inaugurada en la tarde de ayer 18 de mayo del 2012, justamente dentro del cuadro, pero definitivamente fuera del marco.

La misma ha sido organizada por Estado de Sats, con la colaboración de afamados caricaturistas cubanos de dentro y fuera de la isla, entre los que se veían algunas firmas como Alfredo Pong, Garrincha, Carlitos ,Gugulandia, Polo, Katungo, Santana, por solo relacionar algunos.

También fueron proyectados algunos cortos humorísticos enviados por cortesía de TeleGuamá. Fue una tarde-noche inolvidable. Donde adultos y niños, artistas y público, disfrutamos por igual.

Una vez terminada la cita fueron rifadas algunas de las caricaturas expuestas.

A falta de pan, ¡circo!

El propósito de la Oncena Bienal de La Habana, como de las anteriores ediciones, es mostrar el arte que se hace en nuestro país, así como en  el mundo y en  otras regiones menos conocidas. Desde el día once de este mes hasta el once de junio, toda la capital ha sido convertida en una gran galería, donde se exponen  las obras de más de ciento ochenta artistas de cuarenta y tres países.

 

El objetivo fundamental de esta Bienal, dedicada en especial a los países del llamado tercer mundo, es facilitar el acercamiento y la posibilidad de interactuar con el espectador, en la más variada conciliación de sueños, utopías y prácticas artísticas del imaginario popular.

 

Ahora bien, leyendo en la página cultural del diario Juventud Rebelde del miércoles 16 del presente, el artículo dedicado al octogenario artista austriaco Hermann Nitsch, no pude menos  que sentir  repugnancia e indignación, con su performance Aktion 135.

 

“Se convirtió  en un gran espectáculo que incluyó sacrificio de animales y mezcla de vísceras con frutas, así como baño con la sangre de las víctimas, lo cual estuvo acompañado por música interpretada por la orquesta Sinfónica del ISA, el Septeto Nacional Ignacio Piñero y el Grupo Síntesis (Aracelys Bedevia)”

 

Este destacado pintor, escritor y compositor austriaco invitado a la Oncena Bienal, recibió el martes el título Honoris Causa en Arte.

 

Con todo el respeto que este artista merece por su trayectoria en las artes, no puedo en absoluto estar de acuerdo con esta obra que incluye el sacrificio inútil de animales. Desde luego, esto ocurre en un país donde no existen leyes ni sociedades civiles que amparen y protejan a éstos. Se que de nada sirve alzar mi voz aquí, donde no tiene eco, pero sería bueno que las instituciones protectoras de la vida animal, que existen y funcionan en la inmensa mayoría de los países civilizados, tomen cuenta de este hecho criminal, donde el arte es tomado como pretexto para el abuso animal, ante la mirada indolente y cómplice de funcionarios y espectadores.

 Queda claro una vez más que, cuando un gobierno no puede asegurarle el pan a sus ciudadanos, les da a cambio circo, en este caso particular, manchado con sangre.

El doble nueve.

En mi planeta, el dominó ha sido y sigue siendo el juego de mesa más popular:

Juego que se hace con veintiocho fichas rectangulares, generalmente blancas por la cara y oscuras por el envés, con aquella dividida en dos cuadrados cada uno de los cuales lleva marcados de uno a seis puntos o no lleva ninguno

Así dice el Tomo I de la Enciclopedia Espasa-Calpe, sa. Madrid 1035 (tercera edición).

Pero nosotros los latinos, que gustamos de hacer más complicadas las cosas, le agregamos hasta completar cincuenta y cinco fichas en total, donde reina el temido, indeseado, odiado y a veces amado doble nueve.

Recordando a papá Manolo, asturiano-cubanizado, amante apasionado de este juego, que ostentó orgulloso durante varios años un cinto, con una amplia hebilla de plata y esmalte que decía campeón, y que en los primeros años posteriores al cincuenta y nueve la vendió, quien sabe por qué miserable suma de dinero, para poder llevar alimento a nuestra mesa, allá por los años setenta, cuando a duras penas se lograba hacer una comida al día. Todo esto me llevó a pensar que nuestro país quedó, por obra y gracia de una utopía personal, convertido en un símil de este juego:

Doble moral: Se expresa en público justamente lo contrario a lo que realmente se piensa y comenta a puertas cerradas.

Doble moneda: Una, con que pagan nuestros magros salarios y jubilaciones, que apenas tiene valor y otra, que aunque solo sirve en el territorio nacional, al menos alcanza para adquirir la mayoría de los artículos de primera necesidad, y que debes conseguir a cuenta y riesgo propio.

Doble salud: Una muy precaria y carente de recursos, que es la que se ofrece a la población. Otra más especializada, con amplia gama de medicamentos y mejores instalaciones para los dirigentes y extranjeros.

Doble educación: Una muy deficiente, con escuelas en mal estado y profesores mayoritariamente improvisados. Y otra, con muy buenas condiciones y profesores calificados, para disfrute del cuerpo diplomático y muy pocos cubanos privilegiados.

Doble mercado: Uno, con poca variedad de productos y con precios extraordinariamente inflados (más del 250% del costo), ya sea en pesos corrientes o en los llamados CUC.

Y otro que favorece solo a diplomáticos y altos dirigentes, con ofertas más variadas y mejores precios.

Doble ley migratoria: Una, draconiana y violatoria de los derechos humanos, que es la que se aplica a la población en general y otra, más expedita y económica, que favorece solo a dirigentes y altos funcionarios.

Doble abastecimiento: Casi nulo para los mercados populares, y otro que se brinda a domicilio y en tiempo record, para la elite gobernante y funcionarios escogidos.

Doble Justicia: La sorprendentemente cruel, aparatosa y mediática que se aplica a los ciudadanos que violen la ley, y otra callada, casi secreta y menos agresiva, que se aplica a los funcionarios que han cometido delitos contra la economía.

Doble información: Una, que es la que se transmite a la población a través de todos los medios oficialistas y otra, las antenas y la Internet, muy perseguidas, a la que solo tienen acceso unos pocos privilegiados.

Como ven, existen varios dobles. Ahora solo hay que fijarse bien en la mesa, calcular cuantas fichas quedan por salir y sobretodo, tratar de adivinar quien es el que está agachado con el doble nueve, pues en cualquier momento lo saca y ¡se tranca el juego!

Como les decía, esta puede ser la ficha mas incómoda y sorprendente, de este otro torcido entretenimiento.

La pérdida de la autoestima.

Hace unos días leí en la prensa internacional un escrito titulado Servir, no servil, del periodista de Juventud Rebelde José Alejandro Rodríguez, donde este se lamentaba de la tendencia de los cubanos a mostrarnos serviles con los extranjeros. En uno de sus párrafos decía textualmente: “Tampoco se puede olvidar, para no repetirlo, que ciertas instituciones públicas le han hecho el juego a esta tendencia neo-servil cuando en una política de doble rasero le exigen al cubano ciertos atributos y normativas para acceder  a no pocos sitios, en contraste con la sumisión permisiva con que tratan al foráneo”

 

“Si el cubano viajara más podría ver más y aquilatar más, por contraste las cosas buenas de su país”, continua en otro de los párrafos.

 

Si hay un principal culpable en toda esta deformación del cubano, se debe principalmente al gobierno que, durante más de medio siglo ha tratado a  los propios nativos como ciudadanos de tercera. Al principio nos encerraron en esta islita, sin permitirnos tener contacto con el exterior: esto duró varias décadas. Las únicas referencias válidas eran los diarios cubanos y algunas revistas soviéticas. Se nos prohibió, a los que trabajábamos, escribirnos con la familia y/o amistades en los países capitalistas, sobretodo EEUU, so pena de perder el empleo. Recuerden que el Estado era el único empleador. Asimismo, los viajes particulares al exterior fueron prohibidos o sumamente restringidos.

 

Todo esto conllevó a incrementar la miseria material y por ende la moral. Comenzó a crecer un sentimiento de desconsuelo, por no poseer los artículos más perentorios,  que se fue transformando poco a poco,  en envidia por aquellos que tenían acceso a los mismos. Los pocos viajes al exterior eran para los militantes del partido o la juventud, con fidelidad al régimen más que probada. Ahí empezó a empozarse y desarrollarse la doble moral.  Había que fingir y fingir bien para ser merecedor de la confianza y, por ende, del viajecito que nos permitiría respirar un poco y poderle traer zapatos y ropa a nuestros familiares, y en un nylon la comidita que en el avión dejábamos de ingerir, para que el niño de la casa o el viejo pudieran darse el gusto. Ahorrar al máximo la dieta, aunque ello implicara pasar hambre, para regresar a la patria con algún dinerito, además de los jaboncitos recolectados en los hoteles.

 

Con la crisis económica al inicio de los años ochenta y la falta de turismo, se autorizan los vuelos de la Comunidad. Aquellos compatriotas nuestros, a los  que se les repudió en mítines cuando expresaron su deseo de irse, los mismos que fueron insultados y a los que se les dijo no volverán jamás, ahora como por arte de mago, se convertirían de gusanos en mariposas y vendrían a salvar la débil economía del país, y a llenar un poco las barrigas vacías de los parientes e incluso, hasta de algunos vecinos de los que había recibido insultos.  He aquí otras manifestaciones de doble moral: mentir para conservar el trabajo, mentir para ganarse un viajecito,  mentir para poder disfrutar del reencuentro con familiares y amigos y mentir,  tratando de contener la alegría proporcionada,  al menos públicamente.

 

Ahora, han transcurrido muchos años, el período especial que se inició a principios de los años noventa no parece haber terminado. Por ello, en cuanto se empezó a incrementar el turismo, paralelamente se incrementó el asedio a los visitantes. La puja por ver quien es el más favorecido, ha hecho que muchos hombres, mujeres y hasta niños, parezcan bufones callejeros, tratando de congraciarse con los extranjeros, lo cual es asimismo una solapada manera de pedir limosna.

 

No se debe culpar solo a este sufrido pueblo, hay que considerar las circunstancias que han rodeado todo este deterioro moral. Cuando una sociedad pierde el civismo, pierde la familia y  todos sus valores, cualquier cosa se puede esperar de ella. El orgullo cubano está muy maltrecho. Aquel sentimiento de nación que poseíamos, y que nos hacía andar con la frente en alto y tratar correctamente a los demás, sin distinción, incluyendo  a los turistas, sin tener que bajar la frente ni congraciarnos con los mismos, lo hemos estado perdiendo casi sin darnos cuenta. Las urgencias cotidianas y la falta de las buenas enseñanzas, nos han hecho subvalorarnos. Recuerdo cuando niña, que para nosotros un turista era una persona más del montón. Lo único que  en ocasiones nos hacía voltear la cara hacia ellos, era el llamativo atuendo que algunos lucían.

 

En cuanto a las vendedoras de flores de La Habana Vieja, creo que el disfraz es excesivo e innecesario. Parece, cuando uno camina por las calles  que están restauradas en esta parte de la ciudad, que uno está moviéndose dentro del set de un film. Para mi gusto es demasiado, así como los halagos y mimos que dispensan las mismas a los turistas, con tal que les compren la mercancía que ofrecen. Pareciera que la zona colonial toda, fueran los predios de gran compañía cinematográfica.

 

Un hecho curioso

Desde hace algunos días no publicaba en mi blog, debido entre otras cosas, al gran cúmulo de trabajo y de asuntos personales que me han afectado. Lo último que publiqué fue relativo al primero de mayo y al impacto que esto produjo en mí.

En estos días he tenido que dedicarme a fondo a mi actividad principal, la artesanía, debido al cúmulo de pedidos. Compartiendo este tiempo con mis habituales rutinas, y teniendo que dejar un poco abandonada mi bitácora. También como un extra, se me pidió colaboración en la boda de una amiga, cosa esta que hice con sumo placer. Dejándome todo ello poco espacio para otras actividades.

Llegó el domingo y lejos de poder descansar, tuve que dedicarme a poner al día todas las tareas domésticas, que se van a cumulando junto con el cansancio, para el fin de semana.

En el peor de los momentos, se apareció en los bajos de mi edificio, un joven con aspecto muy informal que gritaba mi nombre hasta con faltas de ortografía. Bajé para ver qué quería y quien lo enviaba. Me dijo que buscara mi carné de identidad que tenía que entregarme algo. Subí en busca de mi documento de identidad, pero olvidé mis espejuelos. Mire, le van a mandar un paquete de Miami y yo debo tomar sus datos para hacerle una entrega, me dijo. Tomó nota, en un largo y estrecho pedazo de papel, como esos que utilizan en el CDR para citarte a guardia o a las famosas votaciones. Me dice firme aquí y yo cansada como estaba y deseando terminar de una vez, firmé sin leer aquella tira de papel. Coja este CUC (1.00) para que lo cambie por pesos de los corrientes y pueda pagar el importe del paquete cuando se lo traigan, que no debe pasar de 25.00 pesos.

Cuando subía las escaleras camino a mi apartamento con aquel billetito en mis manos, fue que reaccioné, pero ya el muchacho se había ido. En un inicio me causó risa, pero de inmediato entré en pánico. De pronto me di cuenta del error cometido. Llegué hasta pensar que era un seguroso disfrazado de marginal, como habitualmente hacen. Corrí a pasarle un mensaje a la amiga que presumí había enviado el susodicho paquete del que aún no tengo noticias. ¿Y si yo he firmado en esa tirita de papel haberlo recibido?

¿Acaso hasta he firmado comprometerme a hacer guardias del CDR por un año entero?

En fin, que a pesar de saber que no se debe firmar nada sin antes leerlo, cometí la torpeza de hacerlo. Mas aún en el caso nuestro, el de la blogósfera alternativa, que estamos siendo en nuestro propio país constantemente atacados y difamados. Lo hecho hecho está, sólo me queda pedirle a Dios, me proteja, y todo esto no haya sido más que una curiosa sucesión de coincidencias.

Vergüenza ajena.

Ayer, viendo en la televisión de mi planeta las imágenes del desfile del primero de mayo, no pude menos que sentir vergüenza ajena.

¿Cómo es posible que un pueblo, cuyos derechos civiles  han sido y están siendo pisoteados, por un régimen que se mantiene en el poder a toda costa, por cincuenta y tres años, se preste para formar parte de semejante farsa. Hubo mucha más concurrencia que a la misa que ofreció Benedicto VXI. Claro está, que ambas concentraciones fueron convocadas por el mismo  gobierno, razón ésta por la cual no me sentí motivada a participar en ninguna de las dos, a pesar de conservar aún mi religiosidad.

Una amiga mía, que es trabajadora civil de un ministerio represivo, vino muy orgullosa a mostrarme un espléndido par de botas, modernas, confortables y de óptima calidad, que les repartieron en su organismo a los que se comprometieron a desfilar. No se otros ministerios o centros de trabajo qué habrán ofrecido, o con qué sutilmente les habrán amenazado. Creo  comprender el temor que les invade, así como sus esfuerzos por  tratar de conservar sus empleos  a toda costa, pero lo que si no cabe en mi cabeza es ver a los  “trabajadores por cuenta propia” enarbolando cartelones en apoyo al régimen. Solo alcancé a ver el de La Pachanga (cafetería restaurante), ya que  mi estómago no me permitió seguir más tiempo delante de la pantalla.

Lo que si me quedó bien claro, es que esas personas no merecen que, ciudadanos cívicos y honestos, se estén exponiendo constantemente por defenderles. He llegado, muy a pesar mío una vez más, a concluir que cada pueblo tiene lo que se merece. Este más de medio siglo de adoctrinamiento político lo está demostrando.

Un curioso primero de mayo.

Este año el desfile tendrá nuevamente por escenario la Plaza de la Revolución, para algunos aún Plaza Cívica. Un nuevo ingrediente lo hará lucir diferente:

Por primera vez en más de cincuenta años, desfilarán trabajadores por cuenta propia y dueños de pequeños negocios, ya sindicalizados.

Ahora bien, ¿es que estos nuevos personajes van a esgrimir demandas laborales, cosa esta que en el socialismo no está permitida, o simplemente irán como todos a apoyar a la revolución y al partido, y a pedirle al imperialismo norteamericano que libere a los cinco espías, perdón, héroes?

De verdad que no lo entiendo. Una de las mayores aspiraciones que dicen tener todos los trabajadores , que de una u otra forma han logrado desvincularse del estado para ganarse la vida, ha sido precisamente el no tener que desfilar, gritar consignas, apoyar o firmar documentos en pro de la defensa del socialismo.

¿Será esto acaso una manifestación de cobardía? Si acudieran a la concentración por convicción, los aplaudiría, pero dejar que el miedo haga aflorar hasta en el sector privado la doble moral, es un signo de que éstos no se consideran para nada hombres y mujeres libres. Respeto la decisión por la que decidan optar, pero a lo que si no pueden aspirar es a ser tratados con respeto, por el propio estado, que no solo los manipula a su antojo, sino que además los agobia con desmesurados impuestos y les vende los insumos a precios minoristas, ya de por si bastante inflados, sin ninguna especial consideración, amén de arrojar sobre ellos a una manada de hambrientos inspectores. Tampoco, por una sociedad que, aunque no los señale públicamente, los considera cobardes. ¿Es así como pretendemos que haya cambios en el país?

Los cambios solamente se podrán lograr, a partir del resurgimiento de una sociedad civil, pero para ello es necesario dejar atrás, como un pesado lastre, el miedo inducido y la doble moral. Si usted no viola las leyes del país, por injustas que las crea ,y mantiene una conducta ciudadana correcta, si usted no difama ni hace daño a otros, entonces ¿a qué le teme?

Creo que es hora ya de pensar antes de actuar y no seguir a la deriva, dejándose arrastrar por la ya débil corriente de un río casi seco, que está a punto de desaparecer.

S.O.S Zoo de 26

Hace ya algunos años, desencantada por el abandono del lugar y el precario estado de salud de los animales, dejé de visitar este otrora maravilloso zoológico que, inaugurado en 1939 y ampliado posteriormente, llegó a figurar  en los años cincuenta, entre los mejores de  América Latina, y constituía una agradable fuente de recreo y cultura para niños, jóvenes y adultos, además de tener un fácil acceso, por encontrarse en el centro de la ciudad.

Su maravilloso conjunto escultórico, realizado por la artista Rita Longa, ubicado a la entrada del parque, anunciaba ya a priori la belleza del lugar que visitarías. Con varias puertas de acceso por las diferentes calles que circundan el mismo (clausuradas  hace muchos años), franqueadas por verjas  carcomidas por el óxido y el abandono, que  yacen aún, sosteniéndose milagrosamente en pie, que facilitaban la entrada y salida al lugar en días de mucha asistencia como sábados y domingos.

Hace más de dos décadas que, conversando con quien era entonces su Directora y mi amiga, ésta me decía el disgusto tan grande que tenía al ver que no contaba con fondos monetarios,  ni plantilla suficiente de personal, para el mantenimiento de los animales y el local, y que veía con estupor, sin poder hacer nada, como cada día desaparecían los huevos de cría y muchos animales estaban increíblemente accidentados, teniéndoseles que dar de baja. Me comentaba, con visible dolor, que esos infelices animales eran maltratados por los propios trabajadores con la esperanza que, al tenerles  fuera de circulación, sirvieran para llevarlos “al caldero”. Asimismo me contaba  que en varias reuniones tuvo que llegar a un acuerdo, casi conspirativo con los empleados, a fin de que recolectaran todos los huevos de las aves y se los entregaran a ella, quien  decidiría cuales eran los que se podían utilizar para el desayuno de los propios trabajadores del parque, y los que se reservaría para reproducción. Ella, como veterinaria  tendría que analizar muy bien el estado de salud de las especies “accidentadas”, para decidir cuando y  a cuales no les quedaba otra opción que el sacrificio. El caso más llamativo era el de los flamencos, que aparecían  frecuentemente con las patas quebradas.

El parque,  en aquellos años,  al igual  que hoy, es malamente atendido por Áreas Verdes, organización esta que no cuenta con recursos ni tan siquiera para el mantenimiento de estas áreas en la ciudad, mucho menos para un zoológico. En la actualidad  ha pasado a ser  una especie de ente aparte  dentro del Poder Popular, quien lamentablemente ni tiene poder ni es tan popular como su nombre indica. Desafortunadamente,  este tampoco cuenta con fondos suficientes para el mantenimiento  y conservación  del lugar.

Hoy, leyendo el artículo publicado en la prensa internacional sobre este tema, criticando justamente el mal estado en que se encuentra el parque, recordé aquellos tristes días en que mi amiga María llevó a su nieta a pasear al zoológico y salió de allí toda traumatizada, al ver como le echaban a los monos pollitos recién nacidos (era la época de los pollitos de incubadora distribuidos por la cartilla de abastecimiento (libreta), como alimento, que uno debía  hacer crecer y engordar  para luego sacrificar y ser consumidos. Ella recogió a uno de estos, que escapó de las fauces del “sorprendido” simio y se lo llevó a su casa, donde terminó de criarlo como mascota para su nieta. Este, al menos, tuvo la suerte de morir viejo y de muerte natural.

Yo que vivo en las inmediaciones del parque, hace muchos años que ya no oigo en las tardes los rugidos de los leones. Tampoco se ven  merodeando por los jardines de las residencias del barrio las ardillas. Tengo un  amigo y vecino Humberto, que adoptó como mascota a una, que escuálida y tristona, se le apareció un día en el árbol del patio de su casa. El fue alimentándola  y tratando de ganarse su confianza poco a poco, hasta que ésta, perdiendo el temor y movida por la necesidad de comer, se le fue acercando y hoy día está casi siempre prendida de su pecho, como una condecoración, y juntos recorren el barrio, ante el asombro y la curiosidad de todos los que se les cruzan en el camino.

Ayer tarde, haciendo acopio de valor decidí volver al parque. La entrada cuesta solo un peso de los ordinarios (algo ridículo en la actualidad). Toda la gran entrada por donde afluía el público está cancelada por rejas improvisadas y solo hay un acceso y salida, por una de las aceras laterales.

Quedé impresionada al constatar que el deterioro y el abandono reinan en el lugar. Las jaulas de los pocos animales que quedan están oxidadas y  muy deterioradas (posiblemente sean las mismas de  hace más de cincuenta  años). La famosa isla de los monos está desierta y las aguas que la rodean pútridas. En una jaula pude ver solamente una pareja de leones, que descansaban indiferentes ante la mirada del poco público que trataba de animarlos con gritos y gestos. Es de notar que la mayoría de las personas que acuden al lugar, no lo hacen por amor a los animales, sino para obtener galletitas, caramelos y golosinas, que se venden en la cafetería  en los mal llamados pesos cubanos.

En mi recorrido conversé con dos jóvenes veterinarios, que prestan sus servicios en el lugar, y éstos me comentaban lo mucho que ellos sufrían, al ver que el propio publico que asistía maltrataba a los animales que tenían a su alcance. Que vieron con tristeza como apareció un pelicano que habían matado tirándole piedras. Dicen que, casi siempre esto ocurre ante la mirada indolente de los adultos que acompañan a los niños. Agregaron, ante otra pregunta, que los pavos reales, que antiguamente permanecían sueltos, paseándose entre el público, han tenido que encerrarlos, pues se los roban o matan.

Al preguntarles por qué la mayoría de las jaulas no tenían letreros indicando el nombre de los animales, me respondieron algo parecido: “es que los arrancan y se los llevan o más adelante los botan.

Esta es la triste situación actual del Parque Zoológico de La Habana. Desearía que esta crónica sirviera como un llamado de atención, tanto a las autoridades como a los ciudadanos,  para  salvar esta importante instalación recreativa, educativa y cultural, que en épocas anteriores nos llenó de orgullo.

¡La defensa del medioambiente, de la flora y de la fauna debe comenzar por casa!

Cumpleaños bloger.

El viernes pasado, en el piso catorce del sencillo pero muy acogedor apartamento de la famosa blogera  Yoani Sánchez y su esposo, el periodista Reinaldo Escobar, celebramos el quinto aniversario del blog Generación Y.

A puertas abiertas, con agradable música y olor a incienso, fueron recibiendo a sus muchos amigos y admiradores, que acudimos a felicitarla y acompañarla en tan importante  aniversario.

Una simpática tarde de reencuentros y  un “ponernos al día”, sobre los últimos acontecimientos y peripecias, donde la blogosfera alternativa ha sido protagonista. Padres, familiares, perra, gato y blogers ocupamos cada centímetro cúbico del hospitalario hogar.

Subir esos catorce pisos se ha hecho ya una agradable costumbre. Aún cuando ha faltado la electricidad, hemos accedido por las escaleras a sabiendas, además, que todo aquel que cruce el umbral está transitando, según expresó nuestro amigo W. “por el filo de una navaja”. Es que todos estamos conscientes de que en cualquier momento, puede llegar la visita no deseada. Aún así, aquí estamos y estaremos siempre que tengamos algo que decir o celebrar.

Una anécdota chileno-cubana.

Trabajo en parche de Rebeca

Corrían los años noventa, y me contactó una chilena conocida de mi sobrina, que había venido a La Habana invitada por la FMC (Federación de Mujeres Cubanas), para participar en un Congreso.

Al término del mismo, esta joven también nombrada Camila, pero a diferencia de la Vallejo, mostró su interés por conocer la verdadera Cuba. Agregó, que una de las cosas que más le había llamado la atención en su reciente experiencia aquí, era la unanimidad en todos los asuntos sometidos a votación durante el evento. Eso es imposible -me confesó-, en mi país, y en ningún otro que se respete, existe un criterio unánime. Le propuse, si quieres conocer no al país entero, ¡eso es imposible!, al menos te puedo mostrar la verdadera Habana. Mañana sal de la casa de protocolo, deja el auto chapa oficial y ponte unas zapatillas bien cómodas, que voy a pasar por ti temprano.

Camila estaba realmente motivada en ver la ciudad, sobretodo conocer aquellos sitios frecuentados por Hemingway. Pasé por ella y salimos caminando por todo el Vedado, bordeando el Malecón, hasta llegar a Prado, Ahí subimos en busca del restaurante El Floridita. El trago tienes que pagarlo tu -le dije-, pues es en dólares y yo como cubana no tengo derecho a poseer ni uno solo, a riesgo de caer presa. Sabes que está penalizado. Si lo se, -me contestó-, tu sobrina me puso al tanto.

Después fuimos hasta La Bodeguita del Medio, bastante decadente, y repetimos la escena. Nos queda La Terraza de Cojimar, -le dije-, pero está un poco lejos. Tendremos que tomar un turistaxi. Tú pagas el transporte y yo la merienda, es un acuerdo. Eso si, cuando estemos en el lugar y consumamos, no hagas ademán de coger el bolso, déjame eso a mi.

Llegamos y había dos colas (filas): una para pagar en pesos cubanos, con una escuálida oferta, y otra un poco mejor, pero en dólares. Nos pusimos en esta última. Entramos enseguida, pues apenas había tres o cuatro turistas. Nos sentamos en una mesa coja. Se lo hice notar de inmediato a la dependienta, quien no hizo nada por remediarlo. Cuando finalmente pedí la cuenta, ésta vino con la consabida bandejita y el monto del consumo, tapado por una roja servilleta. La levanté, revisé los precios y el total sumaba US10.00, por lo que dejé un lindo y recién estrenado billete de 50.00 pesos de los ordinarios. Cuando la camarera en cuestión, vio lo que yo había depositado, me dijo: Yo no puedo cobrarle en esa moneda ¿Qué tiene de malo -le pregunte? Es que ese dinero no vale aquí. Dile al administrador que quiero verlo, -le pedí. Acto seguido vino el mismo, acompañado por un seguroso (un compañero de la Seguridad). El primero, dirigiéndose a mí dijo: Sra., es que esa moneda no vale en este establecimiento. ¿Me está usted diciendo que el dinero con que me pagan en mi centro de trabajo no sirve? -le contesté. No, no, señora no es eso, es que aquí no tiene valor. Después de discutir varios minutos, llamando la atención de los allí presentes, mostrándole el billete en cuestión al administrador, le sugerí:

Lea usted aquí, en la parte baja del mismo lo que está impreso. Cuando empezó a leer Este billete es válido para pagar cualquier deuda contraída en todo el territo comenzó a tragar en seco y, dirigiéndose a la empleada, a viva voz, le dijo: Mira, cóbrale a la Sra. ¿En que moneda? -preguntó ella. ¡En pesos cubanos! -respondió malhumorado.

A los pocos segundos de esta escena, reaparece la camarera, portando nuevamente la susodicha bandejita con los 40.00 pesos del vuelto. En ese mismo instante, levanté y extendí la palma de mi mano hacia ella, en un gesto característico, y le dije: ¡Deja,quédate con el cambio, total este dinero no vale nada!

Ante la mirada atónita de todos, salimos Camila y yo con las frentes bien en alto. Cuando llegamos a la parada del ómnibus ella respiro profundo, y me dijo: Yo no sabia lo patúa que tú eras. Lo asumí como un piropo (lisonja). Me costó un poco caro demostrárselo, eso si, y continuamos nuestro periplo como un par de ciudadanas de a pie, conversando e intercambiando con distintas personas, con las que nos cruzábamos en nuestro recorrido.

Cuando nos despedimos, Camila me dijo: ¡Gracias amiga, por mostrarme la verdadera ciudad!

Una broma hecha realidad.

Venía remando solo, en un pequeño bote, y al llegar a la costa se encontró con un Guardafrontera que, de inmediato, lo interrogó:

G.- ¡Oiga señor! ¿Quién es usted y de donde viene?

Sr.- Yo soy venezolano y vengo de mi país, huyéndole al socialismo.

G.- Pero compadre, si aquí también hay socialismo.

Sr.- Si, pero este se está acabando, ¡y el de allá está empezando!

Así es la broma (chiste), pero hoy para mí, ha sido parte de una realidad experimentada.

Salimos al amanecer. Me vinieron a buscar la amiga que no gusta de conducir distancias largas y un señor que le servía de chofer y compañía. El objetivo del paseo era conseguir pescado fresco. Llegamos muy temprano a un agradable pueblito de pescadores, casi en los límites de la provincia de La Habana.

Hacía muchos años que yo no visitaba este pintoresco lugar, pues para ello, hay que tener un auto en buenas condiciones mecánicas y dinero para comprar gasolina. Por eso acepté, más que gustosa la invitación, además que coincidía que acababa de cobrar un trabajo que me habían encargado y contaba con algo de moneda dura.

El paseo fue sumamente agradable, pues la carretera que tomamos es de las pocas que están debidamente asfaltadas y, además ornamentadas con lindos jardines a ambos lados de la misma. Me imagino sea porque es muy transitada por visitantes importantes y altos dirigentes.

Al entrar al pueblito fuimos por pura intuición a la primera casa pegada a la costa, donde dedujimos podrían vender pescado. Allí no tenían, pero nos remitieron a otra, dándonos como únicas señas la farmacia y un apodo: el venezolano.

Efectivamente, en dicho lugar encontramos gran variedad de productos del mar muy bien preparados: filetes de pargo, filetes de pez perro, ruedas de emperador, pulpo, etcétera. Limpios y empacados todos en paquetes de 10.00 CUC cada uno. Yo compré emperador y pulpopero eso no viene al caso.

Dirigiéndome al joven que se identificó como el venezolano, le pregunté por qué del apodo. El me contestó que efectivamente era nacional de ese país, que había venido a estudiar siendo un adolescente y que un día, visitando el pueblo conoció a una cubanita que le robó de inmediato el corazón. En la actualidad tenemos dos hijos, una niña y un niño y ya me siento como un cubano más, pero no soy el único en este lugar. Dejé los estudios y me establecí aquí, dedicándome a la pesca que es en realidad mi verdadera pasión. A mi país solo voy un mes y de vacaciones. No se puede vivir allá debido a la violencia existente. Yo solía vivir en la capital y créame, todos los días en Caracas hay más de una veintena de muertes violentas. La droga ha convertido esa ciudad en una de las más peligrosas del mundo. Yo no quiero eso para mis hijos, aquí disfruto de mucha tranquilidad.

A mi pregunta, respecto a los cubanos que están allá en misión, me contestó que conocía de muchos que habían muerto a causa de la droga, pues al no alcanzarles el salario devengado para comprar las cosas necesarias para su regreso a la isla, muchos se habían dado a la peligrosa tarea de transportar droga, y que eso allí era como llevar un cartelito en la frente que diga: mátame que llevo polvo.

Entonces, para relajar un poco los ánimos, le conté el chiste con que encabezo este post.

Ahí todos rompimos a reír y nos despedimos, deseándole mucha suerte y con la promesa de volver a contactarle, en cuanto tengamos oportunidad de regresar.

¿De qué unidad hablan?

En mi planeta, los medios se la pasan hablando de la unidad del pueblo, de un partido único (como el de Martí), el voto unido, etcétera, etcétera.

Ante todo, quiero aclarar que el tan utilizado término de partido único (cuando se refiere al que fundó el Apóstol), es una tremenda falacia. Martí, claro está que creó un partido para unir a los cubanos que deseaban la independencia de la isla, ese fue el objetivo. ¿Por qué habría de crear más de uno? Una vez terminada la guerra, este partido fue disuelto y se crearon otros, según las diferentes tendencias y opiniones, como era de esperar, en un sistema que proclamaba la libertad y la democracia.

En cuanto a la tan cacareada unidad del pueblo, señores, permítanme expresar mi humilde opinión: nunca antes este pueblo estuvo tan dividido, o mejor dicho, se comportó de manera tan individualista. La revolución lo primero que hizo fue justamente dividir: enfrentar a padres e hijos y viceversa; enfrentar y separar a matrimonios de muchos años, por contradicciones políticas nunca antes experimentadas; enfrentar a los vecinos, que aprendieron rápidamente, inducidos por el miedo, a señalarse y vigilarse unos a otros. En dos palabras: se incrementó la envidia y la mezquindad y, por ende, la división. Esta es justamente la Cuba que no muestran a los invitados del gobierno, incluyendo claro está al Papa.

Desde hace ya muchos años pueden observarse en las ciudades, edificios multifamiliares descascarados y despintados por los años y el abandono, donde de pronto, encontramos un balcón, así como el pequeño perímetro que abarca el mismo, de un color diferente, reluciente y fulgurante, que destaca aún más la fealdad y el descascaro del resto del inmueble, mostrando públicamente la poca sensibilidad y solidaridad, amén del mal gusto de los ocupantes del apartamento en cuestión. Esto denota, no solo las diferencias de poder adquisitivo, sino la poca comunicación entre vecinos, que como es de suponer, la mayoría no cuentan con suficientes recursos para asumir ellos el costo de pintar todo el edificio, no pudiendo evidentemente llegar a un acuerdo. El gobierno, durante todo este medio siglo, solo ha mostrado indiferencia ante el deterioro y el daño estructural de los mismos. La mayoría de los ciudadanos no cuentan con recursos ni para mejorar sus propias viviendas. En estos casos, lo más sensato sería dejar el exterior del inmueble sin pintar, o darle una pinturita clara, en tonos neutros, para que no se destaque tanto del resto de la fachada.

Asimismo, caminando por las calles, encontramos columnas redondeadas que separan viviendas adosadas, y las mismas están divididas a la mitad, como señalado por una regla, y cada porción de un color diferente, de acuerdo a quien pertenezca el pedazo. Pero lo más frecuente es ver, en los antiguos edificios o mansiones, devenidas hoy en solares, profusión de motores de agua instalados por los diferentes ocupantes: cada uno el suyo, en lugar de reunir dinero, entre todos para comprar uno solo de más potencia. Esto mismo ocurre con los tanques de agua improvisados en azoteas y dentro de los propios apartamentos, agregando al inmueble, con todo el peligro que esto conlleva, un peso que no fue calculado ni por los arquitectos ni ingenieros que intervinieron en su construcción. Esta es otra de las posibles causas de los desplomes totales o parciales, que ocurren prácticamente a diario en esta ciudad.

Después de observar con detenimiento esta práctica ciudadana de sálvese el que pueda, constatar las delaciones entre vecinos y los robos al descaro para resolver sus problemas cotidianos, ¿puede alguien, con dos dedos de frente, creer en la tan cacareada unidad que tanto exaltan los medios?

Creyentes y no creyentes.

Foto AFP

Según los narradores oficiales nuestros, la Plaza Antonio Maceo de Santiago de Cuba, al igual que las calles de esta ciudad, estaba llena de “creyentes y no creyentes”, que acudieron a  la misa y al recibimiento del Santo Padre respectivamente. Todo el tiempo la radio y la televisión cubanas, estuvieron haciendo hincapié, así como las figuras públicas, en esta denominación, tan repetida como  una consigna: Creyentes y no creyentes. ¿Acaso no sería mejor decir católicos y no católicos ó católicos y pueblo en general?

Segura estoy, que entre las multitudes  reunidas en la plaza, que acudieron tan “cívica” y organizadamente, había de todas las ideologías, más aún tratándose de un pueblo que profesa tan diversas creencias o religiones: Católicos, protestantes, cristianos, budistas, santeros y otras. Cabe pensar entonces, que durante todos estos años las plazas cubanas se han llenado con multitudes de creyentes en la revolución y de no creyentes en ella que, por pertenecer a centros de trabajo y/o estudios, se han visto “motivados” a acudir disciplinada y “cívicamente” a dichas concentraciones. Si es válido para lo uno, es valido también para lo otro. Al menos eso creo yo.

Hablar de civismo en un país donde la doble moral es casi una institución, me parece demasiado impropio. Esta es inculcada a nuestros hijos, desde la temprana edad en que empiezan a ir a la escuela: “Mi vida no vayas a decirle a la maestra lo que hablamos aquí” ‘o  “mi niño, no se te ocurra decirle a tus amiguitos que hoy comiste carne” ¿Es cívico un pueblo que miente reiteradamente para sobrevivir y además niega a familiares y amigos desafectos al régimen para no ser señalados?

¿Acaso es  cívico colgar nuestra enseña nacional en ventanas balcones y tendidos eléctricos por fechas como el 28 de septiembre, el 13 de agosto  y otras que no tengan nada que ver con la significación de la bandera, y dejarla además en esos lugares durante días, expuesta al sol, la noche, la lluvia y el viento? ¿Es eso civismo?

Deberíamos tener un poco más de cuidado y respeto a la inteligencia ajena, al usar indiscriminadamente ciertos y determinados términos en medios tan masivos como la televisión, que tanto influyen en la población. Estos deberían utilizarse para educar, y difundir cultura, nunca para confundir.

Siguen las controversias.

La visita de Benedicto XVI ha suscitado una serie de controversias y de comentarios descalificativos, por una parte de la población. De hecho han sido vistos en distintos barrios de la ciudad carteles alusivos a dicha visita, garabateados y pintorreteados, cosa esta que no sucedió con Juan Pablo II, quien creó tantas expectativas de esperanza e hizo vibrar la Plaza con espontáneos gritos de libertad, que ni tan siquiera la presencia siempre temida, de los agentes de la seguridad allí infiltrados, hizo acallar.

Pienso que toda esta reacción ha sido motivada, por declaraciones del portavoz del Vaticano y de la Iglesia Católica en nuestro país, de que el Papa pensaba reunirse con Fidel (que ya no es jefe de Estado) y no así con las Damas de Blanco ni ningún otro representante de la emergente sociedad cívil cubana, debido a su apretada agenda.

Sin embargo, hoy estas opiniones empiezan un tanto a cambiar, debido a las últimas declaraciones de su Santidad, durante el trayecto de su viaje a México, cuando expresó que el comunismo, estaba demostrado que había sido un fracaso, y que solo la Iglesia podría ser capaz de llevar a Cuba a cambios no traumáticos. En esto estoy totalmente de acuerdo. Nadie desea para nuestro pueblo, cansado y desgastado por el padecimiento lento y diario de estos últimos cincuenta y dos años, una solución que implique traer más penas y desgracias de las que ya tenemos.

Pienso que la Iglesia tiene la oportunidad de jugar el rol que tan tímidamente ha venido desempeñando, y colocarse, de una vez por todas, al lado del sufrido pueblo cubano. Es la oportunidad que tiene la máxima jerarquía eclesiástica, de asumir el papel de Pastor de este disperso, dolido y escéptico rebaño, ayudándolo a encontrar y rescatar el verdadero camino, que no es otro que el de la libertad conculcada hace ya más de medio siglo.

La gira de Benedicto XVI

Oyendo en  la onda corta hablar a un periodista, sobre la próxima presencia del Papa en Cuba,  al referirse a ésta utilizó la palabra “gira”. Esto me dio mucho que pensar, pues la iglesia se ha encargado de enfatizar muy bien, que la visita de Benedicto XVI a nuestro país es en calidad de peregrino de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre. Hasta ahí muy bien, pero lo que ha molestado mucho a la población en general, y a muchos creyentes como yo en particular, es el hecho de que el portavoz de  su Santidad, haya expresado públicamente el deseo de éste de reunirse con Fidel Castro.

Si verdaderamente viene como peregrino de la Virgen, no entiendo por qué tenga que entrevistarse con Fidel Castro, que ya no es el mandatario de este país, y que según tengo entendido, está excomulgado por la propia iglesia católica. Entiendo que el Papa, como jefe del Estado Vaticano, se reúna con Raúl, ya que ambos son jefes de Estado, pero, ¿por qué con Fidel y no con las dignas Damas de Blanco?

Si la iglesia es apolítica, como tanto proclaman, ¿por qué dar misa por la salud y pronta recuperación del hombre que ha sumido a este pueblo en el más cruel oscurantismo, y no convocaron nunca  misas en las iglesias por  Zapata Tamayo, ni Laura Poyán?

Dista mucho de parecerse esta visita a la anterior de Juan Pablo II, en enero de 1998, que creó tantas expectativas de esperanza y movilizó espontáneamente al pueblo cubano, sin convocatorias previas en centros de trabajo y estudio. A tal punto que, cuando el Gobierno se percató de la gran cantidad de pueblo que movía la presencia del Papa entonces, para no quedar atrás, organizó a última hora convocatorias públicas,  para un recibimiento que, de hecho,  ya estaba asegurado espontáneamente por la propia población.

Recuerdo, por aquel entonces, el entusiasmo contagioso que nos movía. Yo particularmente gocé mucho de ello, con la presencia en nuestra casa,  por esos días, del Padre José Conrado, con el que acudimos a pie y llenos de entusiasmo hasta la Plaza, para participar de la misa. En aquella oportunidad coloqué en mi balcón, por primera vez en más de cuarenta años, una bandera: la del Vaticano, para asombro de mis vecinos, que a pesar de sus constantes “invitaciones” nunca volví a poner una bandera cubana, la que tengo y guardo con mucho amor, para colocarla de nuevo ondeante, en mi balcón, cuando mi patria vuelva a ser libre.

Esta vez, lo digo con todo respeto y sinceridad, veré la misa por televisión. No por esto me considero una mala religiosa. Soy católica por vocación, pero no me ciega la fe. No me gusta ser manipulada por nadie ni por nada. Creo en Dios, soy devota de la Caridad del Cobre, pero hace algunos años dejé de ir a la iglesia. Acudo solamente en ocasiones muy puntuales: algún bautizo, alguna boda. No me gustó  nada aquella convocatoria a la que hice referencia al inicio de este escrito y por ello, decidí tomar distancia. No obstante, pienso que esta visita  puede dejar un saldo positivo: todo dependerá ahora de su Santidad Benedicto XVI  y de la actitud ciudadana a posteriori.

Siempre habrá un plan B.

Hace algo más de dos años, cuando decidí escribir y expresar libremente mis opiniones, abrí una bitácora (blog), a sabiendas, como en anteriores ocasiones he expresado, que ello me podría traer muchas dificultades. Entonces como ahora lo sigo asumiendo.

Tenía la alternativa de hacerlo manteniéndome en el anonimato, o abiertamente con mi foto, mi nombre y dos apellidos. Me decidí por esta última opción, pues me pareció la más cívica. Esto no quiere decir que esté criticando en absoluto a los que han dado el paso bajo un seudónimo. De sobra es conocido que en mi país hay un solo empleador, y las personas que han optado por esto último, se ven en la necesidad de hacerlo, pues tienen su trabajo como único sustento. Yo, afortunadamente, me desenvuelvo en el mundo del arte, y desde hace muchos años ese es mi modo de vida.

Todo marchaba con aparente tranquilidad, y hasta ahora nadie había interferido en mi vida. Como es de conocimiento público, los habitantes de mi planeta no poseemos Internet y tenemos que valernos de subterfugios y, sobretodo de muy buenos amigos, para lograr colgar nuestros post en la red.

En el sitio desde donde habitualmente los enviaba todo parecía normal, pero cuando pude revisar mi blog, observé con disgusto que lo que yo creí publicado no estaba. A priori pensé que podía ser una falla técnica de mi parte, ya que no soy experta en estas lides, pero al comenzar a investigar y hacer comprobaciones, me percaté que no había errores, que simplemente a alguien, le habían dado la tarea de interferir en mis publicaciones.

Siento verdadera pena por las personas que se prestan a esto. Les está pasando la Historia por su lado y no se dan por enterados. ¿Qué explicación podrán dar algún día no muy lejano a sus hijos, por haberse prestado a realizar tan mezquina acción? Están desperdiciando la oportunidad de erguirse como ciudadanos y asumir la postura más cívica, que sería exigir, tanto para ellos como para los demás, el derecho ineludible de alzar su voz y expresarse libremente, como corresponde a cualquier ser humano que se estime.

No se preocupen, por mucho que nos hostiguen y traten de callar nuestras voces, siempre habrá un plan B, al que podamos acudir para que las mismas no puedan ser silenciadas.

Mi agradecimiento reiterado a todos aquellos amigos, que desde cualquier parte del mundo no solo nos leen, sino que además nos ayudan a que nuestras opiniones sigan saliendo a la luz pública.

Palabras como puños.

Con gran exaltación y emoción leí en Diario de Cuba, la Carta abierta de Antonio Rodiles publicada en este sitio digital.

Cada palabra expresada, cada frase, golpeó mi corazón como un puño cerrado. En todos estos lamentables años de revolución, nunca antes leí un documento tan cívico, tan viril, tan valiente.

Mis felicitaciones y solidaridad más absoluta con este compañero, que sin perder la cordura, la educación y el civismo que lo caracterizan ha sabido con la mayor transparencia, desenmascarar al régimen que, desde hace ya más de medio siglo mantiene a nuestro pueblo en el más cruel aislamiento y oscurantismo.