Sub empleo, difráz del desempleo

Tiendecita y papas 014 Tiendecita y papas 011 Tienda Vitral Tiendecita y papas 015Observando y analizando la cantidad de  pequeños locales convertidos en tiendas TRD (tiendas recaudadoras de divisa), Caracol, Panamericanas y CIMEX, además de contenedores devenidos en quioscos de estas mismas cadenas, todas pertenecientes al mismo dueño (el Estado), mientras existen inmuebles subutilizados, cabe cuestionarse ¿qué hay detrás de todo esto?  En estos antiguos supermercados de los años cincuenta, deteriorados por falta de mantenimientos y reparaciones, actualmente sólo se despachan los cuatro o cinco productos  que se distribuyen mediante la ya anciana y tristemente famosa  Libreta de Abastecimientos.
Cada una de estas tiendas cuenta en su nómina con  gerentes,   económicos,   administradores, cajeros y porteros como personal mínimo. El abastecimiento es casi igual en todas, además de poco variado. Cuando se acaba en una de ellas algún artículo como papel sanitario, aceite ó detergente, por solo citar algunos, escasean en todas por igual, debido fundamentalmente, a que las compras en el exterior se hacen mediante contenedores. Lo único que se mantiene relativamente estables son los artículos electro domésticos a la venta en estos establecimientos, debido  a sus altos precios.
Muchos ciudadanos se quejan y comentan por qué no se habilitan los antiguos locales de supermercados, agrupando en ellos  todos estos timbiriches  (contenedores) que pululan en los  barrios, sin reunir siquiera las  condiciones adecuadas, dejando sólo uno de esos pequeños locales existentes en cualquier barriada, para esos pocos productos que son  distribuidos por la Libreta.
También se dan casos lamentables de utilizar casas de magnífica arquitectura, para convertirlas en estas tiendecitas, con el consiguiente deterioro y daños causados al inmueble, debido a  las dramáticas adaptaciones y al trato inadecuado a que son sometidas, como es el caso  del inmueble situado en la calle 47, entre Conill y Santa Ana, Nuevo Vedado, de la autoría del arquitecto Carlos Ferrer Nadal, construida en 1956, que constituye una joya de la arquitectura moderna cubana.
En mi opinión muy particular,  esta es una forma de disfrazar el desempleo en un país donde no se produce prácticamente nada,  ya que con  el sub empleo de personal en estas pequeñas tiendas, incrementan una plantilla laboral, donde prácticamente con tres empleados bastaría para ofrecer un buen servicio.

Tres mentiras en una

Tres en una 2

Tres en una. Hace unos pocos años comenzaron a vender por la libreta de abastecimiento la sal envasada en unas bolsitas plásticas de 1 kilogramo de la cuota, que anteriormente venía a granel, una por núcleo de dos personas, cada 3 meses, lo que provoca que a la mayoría de los consumidores no le alcance . Al principio la sal venía blanca y fina, como si fuera de importación, pero eso, duró poco tiempo, hace ya bastante que está viniendo envasada en las mismas bolsas plásticas, que resaltan tres características del producto: fina, iodada y anti-humectante, pero en realidad es gruesa, sucia y de color gris además de húmeda. Se parece a la que es usada en la industria para curtir cuero.
Ayer justamente escuchaba por la radio, la noticia de que en Cuba se había oficialmente reconocido un laboratorio que actuará como garante de la calidad de los productos de exportación e importación. Esto era dado como un gran logro, ¡un notición! Entonces me acordé que ya en los años cincuenta, todos los productos que se consumían en nuestro país, especialmente aquellos que se importaban ostentaban como garantía dos sellos de calidad reconocidos internacionalmente: El sello de la Good House Kepping y el de la Universidad de Villanueva.
Durante más de tres décadas estuvimos comprando productos desnudos, o sea, sin etiquetas, sobretodo la pasta dental y el papel sanitario que venía sin envolver, por lo que de higiénico tenía muy poco. Espero que de ahora en adelante tomen en serio esta decisión, y optimicen la calidad de los productos garantizados o sencillamente, cambien los envases mentirosos como este de la sal y otros que existen en nuestro mercado y no sigan engañando al consumidor.

Mal de muchos consuelo de tontos

Mi abuela solía recurrir frecuentemente a los refranes para reafirmar un criterio. También tuve un profesor de Filosofía, muy bueno por cierto, que decía que toda la sabiduría estaba recogida en el refranero popular español, por lo cual el comenzaba siempre sus clases,t “tirando al aire” uno de estos refranes que mucho tenía que ver con el tema a desarrollar.

Pero ahora, no se trata de eso, pues ya cada día, son más las personas que no se conforman con todas las calamidades sufridas que les imponen, por lo que de tontas no tienen un pelo.. Esta vez otra amiga, Mariza, vino a verme y a traerme algunas evidencias, a fin de que yo denunciara en mi blog, lo que a ella le había ocurrido.

El fin de semana pasado, ella que había logrado reunir algunos pesitos convertibles, para darse el gusto de hacer unos garbanzos y compartirlos con su familia, fue a la tienda Caracol de la Ave. 26, en Nuevo Vedado, y compró una caja que contenía un par de embutidos, un pedazo de tocino y un paquete de garbanzos, para confeccionar un buen cocido. Según las instrucciones en el envase, dicho producto venía listo para meterlo en la olla, darle candela y consumirlo. Como quiera que el producto es cubano, de la firma Oro Rojo (Unión de la carne, aceite y grasas comestibles), ella desconfió y procedió a escoger los garbanzos que venían aparte, pero dentro del paquete en un sobre plástico transparente.

Cual no sería su sorpresa, cuando empezó a ver chícharos mezclados con los garbanzos, muchos de los cuales venían picados, por lo que también tuvo que desecharlos. Esto sin contar los pequeños pedacitos de palos que integraban el contenido. Toda esta evidencia, me la trajo debidamente recolectada, en el mismo sobre que aparece en la foto.

Asimismo también me entregó la caja, ya abierta y vacía, por supuesto, y el sobre con todos los desperdicios que tuvo que apartar. En una parte de la caja viene impresa la siguiente leyenda: Consumir preferentemente antes de (no dice fecha). Elaborado por la Empresa cárnica Tauro, Calzada de 10 de octubre Nro.852, Ciudad de La Habana. Contiene 10 raciones de 100g.

El contenido solo alcanzó apenas para seis discretas raciones. La caja cuesta casi 8 CUC equivalente un salario mensual. El precio oscila según la tienda donde se adquiera: centavos más, centavos menos.

Ahora dígame usted, si casi no le sale más económico ir a un paladar y comerse una buena garbanzada, sin tantos sufrimientos. Les aseguro que este mal, que ataca a tantas personas, no por su masividad llega a ser un consuelo para alguien, ni tan siquiera para un tonto, que no es el caso de mi amiga, ni de gran número de cubanos que por tanto aguantar, a veces lo parecemos.

¡Qué frivolidad!

El país cayéndose a pedazos y yo hablando de frituras. ¿Acaso creyeron que no me afectaba? ¡Pues claro que si y mucho. Aunque sobran situaciones sobre las cuales comentar, no me sentía con ánimos para hacerlo. El nuevo año no me ha parecido más que una interminable prolongación del viejo. Como un chiclet muy masticado que se nos vuelve un pedazo de plástico en la boca.

Terminamos el 2011 con la seguidilla en los medios,sobre el cincuenta y tres aniversario, hablando mal de Estados Unidos y pidiendo a gritos el regreso de los cinco héroes. Como si se tratara de un mantra. Ni que uno no tuviera diccionario para saber la diferencia entre héroe y espía. En fin ha comenzado el 2012 y seguimos con la misma cantinela.

Mientras, los precios de los productos siguen subiendo, al igual que las estafas, los robos y los asaltos.

El pomo de cien gramos de Nescafé Dolca que hasta hace apenas quince días costaba 2.15 CUC, ahora, de golpe y porrazo lo han subido a 3.80 CUC. Nadie protesta en público, todo el mundo lo hace muy quedo, como musitando, y cuando un valiente lo expresa a viva voz, los demás se escurren y se hacen los que no han oído nada. Mucho se comenta en la prensa y la televisión, del alza de precios en Europa, de los indignados en los países capitalistas, pero de la indignación nuestra no se dan por enterados. Debe ser porque ya se ha hecho crónica y aparentemente incurable, siendo parte cotidiana de nuestra carga moral y material que llevamos con resignación.

El diario Juventud Rebelde sin embargo, se hizo eco de una estafa a una ciudadana del Reparto Mónaco, que el 20 de diciembre compró un turrón español a 3.30 CUC, aparentemente sellado de origen. Sin embargo, cuando el 24 lo abrió para la cena navideña, cual no sería su sorpresa, al constatar que el contenido era un pedazo de tabla pintada de marrón. No hubo a quien reclamar, ya que habían transcurrido muchos días de la compra en cuestión. Así mismo está sucediendo con los paquetes de café Turquino de 3.45 CUC, cuyos envases en apariencia originales, al abrirlos resultan estar rellenos del café malo de la bodega, al cual muchos ciudadanos llaman cafué.

Comprenderán que con tantas buenas noticias, mi ánimo en estos días, para lo único que estaba presto era para apaciguarlo haciendo frituras de panetela.