La salud pública en Cuba

“La verdadera medicina no es la que cura, sino la que precave la higiene es la verdadera medicina” José Martí.

La salud pública en Cuba.

Ante todo, para poder ser debidamente atendido en cualquier hospital, tienes que tener un amigo médico o un amigo que sea muy amigo del médico a quien te vas a dirigir, amén de que deberás llevar un regalo (algo ya establecido), para poder pasar al consultorio sin tener que pedir el último en la cola y “sentar un buen precedente”.

El trayecto, para ser atendido por la vía normal es largo y tedioso: primero deberás acudir al médico de la familia, donde probablemente seas atendido por un estudiante, o un recién graduado sin experiencia. Este te hará preguntas y llenará papeles, sin apenas auscultarte o prestarte mucha atención, y te dará una remisión para que vayas al policlínico que te corresponde, donde siempre hay largas colas de espera y casi nunca hallarás un especialista, por lo que deberás estar yendo constantemente hasta que des con uno, pues trabajan en los hospitales y vienen de vez en cuando a los policlínicos a ejercer su práctica.

Si tu caso es grave, te remiten al hospital, donde posiblemente te atienda un estudiante extranjero, pues casi todos nuestros mejores médicos y especialistas están fuera del país, cumpliendo misión en Haití, Brasil, Venezuela o cualquier otro lugar del mundo, que tiene contratos con el gobierno cubano de médicos y especialistas de la salud, quienes perciben un pequeño por ciento en divisas, del dinero que estos países pagan al gobierno de la isla por estas “misiones”. A este intercambio, que beneficia grandemente al gobierno y muy poco a a los profesionales de la salud, le llaman “solidaridad”.

En nuestros policlínicos y hospitales, en estos momentos, lo más visible es la falta de higiene y medicamentos y, en algunos casos, hasta la falta de profesionalidad, excepto honrosas excepciones que confirman la regla.

Los empleados encargados de la limpieza no cuentan con los productos y recursos necesarios ni salarios decorosos, para propiciar una buena higiene hospitalaria.

Lamentablemente, como en todos los organismos y centros de servicios del país, prima la política y no la higiene, ni el buen servicio, ni la profesionalidad. Eso, donde se hace dolorosamente más notable, es precisamente en policlínicos y centros de salud, donde la población enferma tiene que enfrentar todo tipo de dificultades que atentan contra un buen servicio hospitalario. Incluyendo algunos de los hospitales recién restaurados como el Calixto García, donde las camillas de última generación están en precarias y deprimentes condiciones higiénicas, así como el mobiliario de los salones de ingreso, las mesitas de noche de los pabellones llenas de cucarachitas, descascaradas y oxidadas, los baños con instalaciones rotas, salideros y charcos de agua, por donde deben transitar los pacientes a riesgo de resbalar y caerse.

Al ingresar, el propio médico que te atiende le informa al acompañante del paciente que deben traer sábanas, almohada, fundas, ventilador, jabón y demás artículos de higiene, así como bolsitas plásticas para guardar esas pertenencias, a fin de que la cucarachitas no transiten por esos objetos propiedad del enfermo.

A pesar de la falta de higiene y medicamentos hay que reconocer que nuestros galenos son excelentes personas muy capacitadas, pero cómo es posible decir en los Medios, que nuestro país es un referente mundial de la salud, cuando aquí no existe seguro de vida y los errores médicos los tapa la tierra.

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3 pensamientos en “La salud pública en Cuba

  1. Rebeca: de nuevo una crónica necesaria , para los que no vivimos en Cuba. Los médicos cubanos que van al exterior, son apreciados por su buen trato y su vida dedicada al trabajo de la salud. pero no entiendo como se pude haber dejado abandonado el propio patio,para resolver la atención médica primaria en otro lugar lejano. Y es totalmente incomprensible, que la jefatura del Estado abandone a su población por los dolares que sus sacrificados galenos hacen, por una miseria. Es la máxima representación del comunismo en la práctica, no importa que hagas si con eso mantienes a tu partido en el poder.

  2. Estimada Rebeca que gusto tener noticias de Usted a los tiempos. Con respecto a la situación de la salud no entiendo cómo puede el estado cubano enorgullecerse de todo el sistema de salud cuando Ud. ha desnudado de cuerpo entero ciertas deficiencias. Pienso que los médicos que salen lo hacen para respirar libertad y casi sin darse cuenta muestran en el extranjero la calidad humana que tienen, lo que no lo demuestran en Cuba quizás por la desesperanza y la inercia de desidia y conformismo con la que se mueve parte de la sociedad en Cuba. Culpable es el sistema trasnochado, enredado con muchos nudos administrativos y poco practico que toma decisiones políticas en vez de pragmaticas. Yo veo cuesta arriba que esto cambie mientras no decidan poner los muertos y derrocar al comunismo . Saludos Cordiales a la gente que lucha por el cambio

  3. Con todo respeto quiero mencionar lo que pasa en Ecuador, ya que en Cuba quizás no lo conozcan. El gobierno de Rafael Correa ha sido nefasto para la economía. Desde un inicio trabajó para ir copando y tomando control de todas las instituciones del Estado, así creó una red de funcionarios que tapaban la corrupción y adoraban el verbo de Correa así como queriendo crear otro Fidel, otro caudillo. Ahora con el nuevo gobierno de Lenín Moreno se destapa la olla de grillos y podredumbre. Una ocación, Correa en la Universidad de la Habana a pedido de estudiantes dió una conferencia, disque magistral, y dijo que él habia heredado una deuda de 8 mil millones de dolares y que las personas responsables deberían estar en la cárcel. Ahora se sabe que en los 10 años de Correa la deuda subió a la escandalosa cifra de 60 mil millones. Lo terrible es que Correa vivió un momento de gran bonanza petrolera y recibió algo como 250 mil millones, pero ése dinero no fue usado en obras; las obras fueron hechas con endeudamiento con los chinos en los contratos petroleros. Han robado ha manos llenas hasta más no poder. Toda obra fue hecha con sobreprecios. Las obras cuantificadas no justifican los ingresos estatales. Correa sabía de los atracos y es cómplice y ahora aparece como que la derecha quiere destruir la revolución ciudadana. Correa es un mentiroso contumáz, un fiasco, un fraude. Ahora acusa a Lenín Moreno de traidor, es decir porque no ha tapado la sinverguencería. Bueno el tema puede ir para largo y no les quiero cansar. Estoy convencido del fracaso del llamado socialismo del siglo 21 que significó persecución a todo el que piense diferente al oficialismo, así como en Cuba y Venezuela, Bolivia, Nicaragua con la dinastía Ortega. Espero vivir el día en que por fin se derrumbe ese sistema oprobioso que no vive ni deja vivir.

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