Lo prohibido es lo que gusta

Recorriendo las calles habaneras, resulta curioso observar la profusión de símbolos norteamericanos en ropas, banderas, calcomanías, bolsos, etcétera.

Hace poco, al pasar por la inmediaciones del cine Yara, en El Vedado, observé con cierto asombro un carrito de venta de granizado, a los que por cierto no les permiten estacionarse más de un minuto, tienen que estar en constante movimiento o les ponen una multa, cosa estúpida ésta, pues los clientes tienen que ir detrás del vendedor. El mismo llevaba par de banderas norteamericanas de considerable tamaño, a ambos lados delanteros. Lástima que no llevaba cámara para plasmar esta imagen.

Los jóvenes de ambos sexos usan con frecuencia camisetas, licras y shorts con el diseño de esta bandera, hasta los bebitos son ataviados con ropitas decoradas con la bandera de las barras y las estrellas, que por cierto, goza de un diseño bien atractivo.

Nuestros Medios no se cansan de resaltar puntuales noticias criticando y hasta desinformando para confundir a la población cubana, sobre sucesos ocurridos en EEUU, que muchas veces tienen similitudes con otros protagonizados en nuestro patio y que, sin embargo, callan. No obstante ese “odio inducido” durante todos estos años contra ese país, con el que ahora el gobierno quiere restablecer relaciones, porque está económicamente “con la soga al cuello”, lo único que ha logrado con toda esta negativa propaganda es un resultado totalmente contrario, pues cada vez son más las personas de todas las edades, sobre todo los jóvenes, que prefieren arriesgar su vida, cruzando el estrecho de la Florida en precarias embarcaciones, para abandonar el país. Asimismo cada vez es más creciente el número de médicos cubanos que utilizan las misiones en otros países para usarlos de trampolín hacia Estados Unidos. También siguen este camino los hijos y familiares de altos dirigentes, que realizan el viaje a ese mismo destino, pero en aviones, demostrando una vez más que lo prohibido es lo que más gusta.

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Échale aire al tubo.

Cuando empezó el llamado período especial, le comenté a mis amigas, una de las tardes en que nos reuníamos en casa, a tomar té de caña santa, porque ya escaseaba el café: “Lo que más lamento no es la miseria material que se nos avecina, sino en lo miserables que nos vamos a convertir”, refiriéndome, en términos generales, claro está.

Desafortunadamente, así ocurrió y se fueron aumentando en escala progresiva los robos, los engaños, las estafas, la doble moral, y otros muchos vicios sociales.

Actualmente los casos de corrupción en la isla son alarmantes, a cualquier nivel: robo y venta de boletas de exámenes, certificados de pase de grado, venta de puestos de trabajo, falsificación de nóminas y otros muchos. Ni qué decir de las empresas mixtas, donde las estafas y sus dividendos alcanzan cifras millonarias.

El que ocupa hoy mi atención es uno bien doloroso, pues se trata de medicinas, lo cual juega sucio con la salud de la población.

En el diario Granma del viernes 29 de mayo del presente, en la página 11 (nacionales), en la sección Cartas a la dirección, sale publicada una queja, del ciudadano Yasser Huete, de Artemisa, quien asegura que los tubos de Tolfnaftato de los laboratorios Roberto Escudero, sito en 20 de Mayo número 540, Cerro, Ciudad de La Habana, vienen llenos de aire en más del 50% de su totalidad.

El alega que hizo la prueba comprando dos tubos y vaciando uno de éstos, pesándolos posteriormente, y el resultado de la diferencia fue de 48.6g, cuando el tubo dice impreso 100g. Fue a la farmacia donde los había comprado a quejarse y la empleada que lo atendió le contestó, que ya habían recibido varias quejas de ese tipo de parte de otros ciudadanos, precisamente de ese laboratorio, lo cual significa, según el paciente crónico afectado que hace la denuncia, se trata de “hacer más con menos”.

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Un año y ya camina con paso firme.

Hace poco más de un año, nuestros amigos Reynaldo y Yoani vinieron a visitarnos para decirnos que, finalmente, el acariciado sueño de fundar un periódico independiente, se llevaría a cabo, y que si era de nuestro interés podríamos ser colaboradores.

¿Por qué un nombre tan singular para un diario? He aquí la respuesta: “14” es el piso donde viven sus creadores, “Y” de Yoani, la que gestó la idea y “Medio”, haciendo referencia a los medios de comunicación.

Con gusto comenzamos a brindar nuestro modesto aporte, al igual que otros. Pronto el sueño se hizo realidad y el 21 de mayo del 2014, vio por primera vez la luz, el diario digital 14 Y Medio.

Ayer nos reunimos todos en la sede del informativo: sus creadores, el staff del diario y los colaboradores. Pasamos una tarde deliciosa, de conversaciones y debates, donde el plato principal fueron nuevas sugerencias e ideas para mejorar aún más a 14Ymedio.com

¡FELIZ PRIMER ANIVERSARIO!

 

Crimen cultural

Desde hace algunos años sigo un programa radial que se transmite los domingos de 6.00 a 9.00 de la mañana, por Radio Rebelde, emisora radial cubana, irónicamente llamado “Memorias”.
Como amo la buena música cubana de todos los tiempos, soy una fiel oyente de este programa, pues además aprovecho para bailar un poco, a modo de ejercicio matinal. Tengo, y lo confieso, que hacer de tripas corazón para obviar los TEQUES: “Viajar miles de kilómetros a comprar las matrices… cuando la isla estaba bloqueada”… y que año tras año trasmiten, como suelen ellos decir, para no olvidar.
Lo que este programa se calla es que ha sido el propio gobierno revolucionario el que ha sometido a su pueblo a un criminal bloqueo cultural, privando a más de tres generaciones de nuestros mejores músicos y cantantes, por el solo hecho de haber emigrado después del año 1959, o aquellos que estando de gira fuera del país, no regresaron, como es el caso de nuestro gran músico y compositor Ernesto Lecuona, cuyo nombre estuvo prohibido mencionar en la radio hasta los años 89-90. Igualmente fueron, y son aún silenciados, un buen número de músicos y cantantes como Celia Cruz y Olga Guillot, a quien, por primera vez se atrevieron a mencionar el mes pasado, y poner una de sus interpretaciones. Tampoco parecen recordar que The Beatles estuvieron no solo prohibidos, sino sus discos perseguidos, y los que poseíamos algunos, teníamos que transportarlos cambiándoles las carátulas, para evitar nos fueran decomisados y ahora, no sólo John Lenon tiene una escultura en un céntrico parque habanero, sino que al antiguo club nocturno Atelier, lo han rebautizado como El Submarino Amarillo. Mi generación no puede olvidar que, para escuchar su música, había que hacerlo a bajo volumen y con la casa cerrada a cal y canto.
Creo que es hora ya, si vamos a estar acorde a los nuevos tiempos que transcurren, y a los tímidos intentos gubernamentales de restablecer negociaciones con el país que siempre nos han pintado como el enemigo número uno, de cambiar ese lenguaje agresivo y despectivo, para dirigirnos a esos grandes artistas cubanos que optaron por las plenas libertades individuales, abandonando el país en busca de amplios horizontes culturales.
Le sugiero al director del programa, a todo el equipo y, en especial, a su guionista, que rompan de una vez por todas con esos atavismos y acaben de poner esas voces silenciadas durante tantísimos años, además dar datos sobre sus intérpretes, en pos de no seguir dañando nuestra cultura musical.

 

Nota: Este artículo fue publicado en el diario digital 14YMedio.com

Grandes logros de la mujer cubana

Trabajo en patchwork de Rebeca

En 1931 fue la primera vez que se celebró en Cuba el Día Internacional de la Mujer.

Ya en 1942 todas las mujeres maestras en nuestro país eran tituladas, sin contar el creciente número de profesionales que todos los años iba en aumento, ocupando muchas de ellas cargos en las universidades y distintos organismos. También ya, muchas se destacaban en las artes, las ciencias y las letras.

Pero no es hasta 1959 en que las féminas cubanas exacerban su creatividad. He aquí algunos de los grandes logros femeninos de estas cinco décadas:

Lograr convertir el viejo vestido en una linda blusita, taparse las canas con los polvos de las baterías de radio ya vencidas, forrar varias veces su único par de zapatos para ir “combinadita”, conseguir, después de tres días de colas, durmiendo en un portal, un tocadiscos soviético, desgastarse el dedo índice marcando en el teléfono para conseguir un turno en un restaurante, sufrir junto a tu hijo el día de Reyes en la juguetería que te tocaba y consolarlo, porque el juguete que el niño deseaba ya se había vendido, lograr lucir “arregladita”, sustituyendo el rímel por betún de zapatos, lograr después de una hora esperando en la parada, treparte en la guagua y bajarte de ella entera, lograr que tu hijo creciera y se desarrollara sin haber probado nunca una fruta, una compota o un cereal, llevar todos los días a la mesa familiar una comida inventada, haber logrado sobrevivir a todas la dificultades y todavía regalar a los demás una sonrisa.

Aprovecho la ocasión para felicitar a aquellas que emigraron, arriesgándolo todo y sorteando innumerables dificultades, y lograron triunfar en tierra extraña, donde ni siquiera hablaban el idioma.

Sospechosos habituales.

Y te lo preguntasEn el Nuevo Vedado, uno de los mejores barrios habaneros según opinión popular, desde hace años están ocurriendo cosas que en otra época fueron inimaginables: asaltos con armas de fuego, armas blancas o a puros golpes. Da lo mismo quien seas, si el día que eres seleccionado por el delincuente llevas un solo CUC encima como todo capital. Así le sucedió a una amiga, que cometió la imprudencia de contestar a una llamada de su celular en plena noche. Fue asaltada, pinchada con un punzón en uno de sus glúteos y despojada de todas sus pertenencias, por unos jovencitos que no sobrepasaban los 16 años.
Hace solo dos semanas, en una casa de La Herradura, una zona del barrio un poco apartada, robaron todos los muebles del portal: sus dueños, un anciano de más de 80 años y su hija, quien trabaja en una oficina, hicieron la denuncia en la estación de policía correspondiente.
Como el anciano permanece durante todo el día solo, cosa esta que conocen todos sus vecinos y amigos, así como los ladrones, recibió una mañana, días después de efectuada la denuncia, la visita de un policía uniformado. Una vez dentro de la casa, el policía le comunicó a la víctima que habían capturado a los ladrones, pero no se pudieron recuperar los objetos hurtados y le presentó un papel para que lo firmara, donde decía hacerle entrega de 3,000 CUP como indemnización. El señor en cuestión, sin más lo firmó y recibió de manos del policía un rollo de billetes, quien de inmediato abandonó el lugar. Cuando el octogenario quedó solo, se dispuso a contar con calma el dinero, comprobando con asombro que solo había 2,000 CUP.
¿Cómo es posible, que sin haberse realizado juicio y no existir sentencia de Juez dictaminando el monto y la forma de pago de la indemnización, se aparezca un agente del orden por su cuenta, a saldar la deuda del ladrón?
¿Será que, ante el temor de ser descubierto él o en su afán de encubrir a algún familiar muy cercano, este uniformado se aventurara a aparecerse por su cuenta y, además, estafara al afectado?
Esta incógnita aún no se ha despejado.

A la Rigola yo no vuelvo más

Hace dos años, después de muchos trámites burocráticos, colas (filas) y esperas inútiles en Inmigración, la Embajada española y el Comité Militar de Plaza, logre´ que liberaran del servicio militar, por reunificación familiar, al hijo de una amiga que vive en el exterior, para lo cual me había dejado un poder legal.

Ahora, hace unos días ella, el esposo y su hijo, decidieron venir de vacaciones para visitar a la familia. Todo parecía transcurrir muy bien, pues la alegría del reencuentro con familiares y amigos paleaba las penurias económicas y el deterioro del país, muy notable para el que regresa después de un tiempo en el exterior.

Llegó finalmente la noche que marcaba el regreso a la “madre patria”, y entonces comenzó una nueva odisea.

Ya con el equipaje despachado y habiendo pagado el impuesto de salida del aeropuerto, 25.00 CUC por persona, el funcionario de Inmigración les comunicó que ellos dos (los padres) podían viajar, pero que el muchacho debía quedarse porque en la computadora aparecía como pendiente del servicio militar. Por supuesto, decidieron quedarse con el hijo, perdiendo los pasajes y el impuesto del aeropuerto, además del tiempo que debieron esperar a que les regresaran sus equipajes. Todo esto, más los nervios y disgustos ocasionados, por la incompetencia del sistema.

Muy temprano, a la mañana siguiente, los tres se encaminaron hacia el Comité Militar para aclarar tamaño error. Allí les dijeron como excusa, que el fallo lo había cometido un “vanguardia nacional” que, afortunadamente, ya no trabajaba con ellos. De ahí fueron para Inmigración para resolver la situación del muchacho.

Finalmente, después de más de cuatro horas de espera, porque el sistema de computación estaba fallido, salieron del lugar con el problema resuelto. Les ofrecieron disculpas, pero sin ningún tipo de indemnización.

Todo esto les ha traído como consecuencia perder los pasajes, no poder reincorporarse a sus trabajos en la fecha prevista y, al muchacho, la imposibilidad de realizar unos exámenes pendientes en su escuela para el 1 de septiembre, pues él y la madre solo consiguieron pasajes para el día 8 de ese mismo mes. Ante esta nueva situación, los padres regresaron al Comité Militar para que allí les dieran un documento justificativo de la situación por la que habían tenido que pasar, a fin de presentarlo en la escuela del hijo en España, a lo cual dieron respuesta negativa, aludiendo que ellos no estaban autorizados para emitir ningún tipo de documento como el requerido.

Finalmente, el esposo de mi amiga, que consiguió un pasaje, deberá viajar mañana para presentarse en su trabajo y tratar de explicar lo sucedido en la escuela del hijo, a fin de que le permitan examinarse a su llegada.

Hoy, cuando estuvieron de visita en casa, nos dijeron que esta experiencia les había hecho entender que, desafortunadamente, no tienen intenciones de volver a viajar a Cuba por mucho tiempo, al menos hasta que no se les olvide todo lo que han pasado.

Esto, contado así, a grosso modo, no parece gran cosa, porque para saberlo hay que experimentarlo en carne propia pasando por toda esta pesadilla. Es por ello que muchos cubanos, cuando finalmente vencen todos los obstáculos y absurdos y logran salir del país, se juran a sí mismos no regresar jamás, por temor a repetir las malas experiencias.

Mi amiga hoy, cuando se despedía nos dijo, recordando una vieja canción: “A la Rigola yo no vuelvo más”.

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