Nos casaron con la mentira…

Bahìa de La Habana

Es una falta de civismo y decoro, por parte del régimen cubano, culpar al mal llamado bloqueo de EEUU de las carencias y dificultades, provocadas debido a la incapacidad y mal manejo de la economía, riquezas y bienes de nuestro país, en manos de la dirigencia de la Isla. Es de sobra conocido que todo lo han “tirado por la borda”, dedicando los esfuerzos y el dinero a propaganda y proselitismo hacia el exterior, para dar una imagen nada verídica de la situación interna.

Cuando las “tuberías” soviéticas estaban abiertas hacia Cuba, aquí en los Medios, sobre todo en la televisión, abundaban las caricaturas y spots, donde existía un personaje popular burlándose del bloqueo, tirándole “trompetillas”.

¿Por qué ahora esta campaña agotadora, que sobrepasa los límites de la asimilación y aceptación popular contra el bloqueo? ¿Por qué no tener el civismo y la honestidad de reconocer la incapacidad para dirigir así como la dilapidación de los ingresos, obtenidos a través de las remesas familiares provenientes de los Estados Unidos de Norte América y el gran comercio establecido por el gobierno con médicos y profesionales, que aportan jugosas divisas al régimen y, de las cuales, nuestros galenos y especialistas reciben solo un magro ingreso?

Ante esta mal llamada “solidaridad”, es la población la que sufre las consecuencias por la falta de profesionales calificados y especialistas de la medicina, en escuelas y hospitales: “Candil de la calle, oscuridad de la casa”, como se dice popularmente.

Nos casaron con la mentira… y nos han obligado a vivir con ella durante todos estos años.

Ponle todo al noventa!

No se trata de la lotería ni la charada, todo lo contrario, se trata de un derroche absurdo y lamentable de un ataque violento y viral del “culto a la personalidad”.

Recuerdo que a inicios de los años sesenta a algún “guatacón” del gobierno, se le ocurrió sacar una estampilla de correos con el rosrto de Fidel guerrillero, y éste, casi de inmediato, en un gesto que ahora considero “mediático”, lo mandó a retirar.

Sin embargo, con el paso del tiempo fueron apareciendo fotos  del “máximo líder” en oficinas públicas, centros laborales,  fábricas y escuelas. Los Medios giraban todos alrededor de su figura y el líder se fue haciendo el de “la vista gorda”, pues al parecer se sentía complacido. Su ego fue creciendo cada vez más.

Desde enero del presente año 2016, no ha transcurrido un solo día del calendario, en que la prensa plana, la radio y la televisión dejen de hacer alusión al 90 cumpleaños del “líder eterno”.

Por solo citar algunos ejemplos: En el Consejo Nacional de la CTC, en un país donde existen tantos  y diversos problemas laborales que afectan al trabajador, la CTC consideró entre las tareas más importantes del movimiento sindical, el homenaje al líder indiscutible de la Revolución, en sus noventa años.

Por otra parte, los trabajadores forestales celebraron su día, plantanto noventa cedros, como muestra de respeto a las “ideas y legado” de Fidel.

Hasta la “renovada” Feria de La Rampa, en su edición XVII estará dedicada al 90 cumpleaños del líder.

Así esta sucediendo en todas las esferas culturales, políticas, y laborales de nuestro país, pues la alta dirigencia exige y prioriza vincularlo todo al “estilo norcoreano”, al cumpleaños 90 que esperan celebrar este 13 de agosto.

Campaña contra el mosquito.

Pariódico Tribuna PeriodicoEn mi planeta Cuba el dengue lo trajo la insalubridad y a ésta la trajo la revolución. La desidia y el abandono hicieron que el mosquito Aedes Aegyptis proliferara en los edificios abandonados por desplome, en los salideros del sistema de acueductos, en los cúmulos de basura sin recoger, en las latas y bolsas plásticas que pululan por los solares y espacios abiertos de la ciudad.

Ahora la campaña publicitaria para acabar con el mosquito ha devenido casi en un chiste. El gobierno culpa a los ciudadanos de la existencia del mismo, atacan a  los efectos, pero no a las causas.

Es bueno que usted se lea detenidamente esta nota publicada en el semanario Tribuna, y me diga honestamente si esto es serio o es un chiste que “se les fue”.

Le llegó su turno al Hospital Joaquín Albarrán.

Busto de Albarr{an

Hace aproximadamente un mes, con motivo de un cambio de dirección en el Hospital Clínico Quirúrgico Joaquín Albarrán, sito en Ave. 26 y Avenida de la Independencia (Boyeros), una Comisión del Ministerio de Salud Pública, compuesta por 35 especialistas de diferentes esferas del mismo, realizaron una inspección a fondo en dicha institución.
Los resultados, por supuesto, eran los ya esperados durante años por los pacientes que acuden a este centro hospitalario: salas con techo y carpintería en total estado de deterioro, suciedad en pisos, paredes y sanitarios, salideros en los baños y ausencia de algunos herrajes, cubos y recipientes con agua almacenada y otras desgracias.
De los seis elevadores con que cuenta dicho hospital, normalmente solo uno está en funcionamiento, y por éste suben a enfermos y operados, bajan muertos y tanques de basura y se trasladan comidas, pacientes y visitantes.
Las barandas o pasamanos de metal de las escaleras, se pueden raspar con una cuchilla y sacarle fácilmente un centímetro de mugre, incrustada por el tiempo y la falta de higiene. Otra de las pruebas que más llamó la atención fue la que le hicieran directamente a médicos y personal auxiliar de medicina, al pedirles que se lavaran las manos como lo hacían habitualmente, aplicándoles posteriormente un spray, que detectó la permanencia de infinidad de bacterias en las mismas.
Todo esto me lo informa un cirujano que trabaja desde hace años en dicha institución, cuyo nombre me reservo para no buscarle problemas. También me dice que el hospital carece de neumólogos, y que apenas cuenta con anestesiólogos suficientes.
Como resultado de esta exhaustiva inspección, fueron clausuradas las instalaciones dedicadas a nefrología y siquiatría debido a su gran estado de insalubridad y deterioro sostenido.
Una amiga, que recientemente tuvo que acudir a dicho hospital para ser intervenida quirúrgicamente de urgencia, me cuenta que tuvo que subir por las escaleras, haciendo un gran esfuerzo, debido a los fuertes dolores que la aquejaban, pues el único elevador en funcionamiento, ese día estaba parado por roturas. Me agrega que, cuando llegó al salón de operaciones, una doctora que la vio exclamó: ¡Vaya caray, los pacientes nos están llegando por las escaleras!

Morirse no es nada, lo peor viene después.

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A comienzos del año 1959 existían en el territorio del municipio La Habana, donde la población no llegaba al millón de habitantes, alrededor de 11 funerarias. Hoy día, en el mismo territorio, donde la población se ha duplicado, existen solamente 7 funerarias.
En estos momentos, en que contamos con una población envejecida, ocurren diariamente muchas muertes, y las pocas casas fúnebres que están en función, la mayoría en mal estado y sin los adecuados mantenimientos ni equipamientos, colapsan.  Esto se debe, entre otras cosas, a que una de las de más capacidad, La Nacional, ubicada en la Calzada de Infanta, desde hace seis meses está cerrada, la San José, en Infanta y Carlos III, desde hace algunos años fue convertida en galería de arte, la Caballero, en 23 y M, en El Vedado, primero se transformó en una ridícula Casa de Té y, posteriormente, fue entregada al Instituto Cubano de Radio y Televisión y la Alfredo Fernández,  otrora propiedad de la familia Chibás, también en el Vedado, es una ciudadela donde habitan muchas familias en precarias condiciones.
Es lamentable que los familiares, después de tener que lidiar con las penurias que conlleva tener hospitalizado a un ser querido en nuestras instalaciones hospitalarias, muchas de las cuales carecen de higiene y hasta de medicamentos, tengan que enfrentarse a las desagradables e innumerables gestiones que hay que hacer para lograr un velorio, enterramiento o cremación  con un mínimo de respeto al  fallecido.
Últimamente se están dando casos terribles en los que, por falta de capacidad en las funerarias, los velorios se tienen que realizar en las viviendas, costumbre ésta desaparecida hace más de medio siglo en nuestra capital. Además, algunas familias se han visto en la necesidad de mandar a hacer de urgencia a particulares el ataúd, por no haber suficiente producción en los talleres estatales. Otro tanto está sucediendo con la ya tan de moda cremación: los turnos están para dos o tres días después del fallecimiento, a menos que se suelte dinero (por la izquierda) para que la funeraria adelante el mismo. También, debido a la carencia de vehículos para ser trasladados los fallecidos hasta Guanabacoa, donde se encuentra el crematorio más cercano a la ciudad, nunca se sabe con exactitud a qué hora o en qué momento el cadáver será enviado a éste.
Este mal funcionamiento de los servicios fúnebres, que forma parte del mal funcionamiento de todos los servicios en nuestro país, trae consigo dudas entre los familiares de que las cenizas recibidas sean realmente las del difunto, pues éstas son entregadas, a través de la casa fúnebre donde se realizó el velatorio, dos o tres días después, ya que en el crematorio solo se ejecutan tres turnos diarios.
Esta absurda realidad, propia del más crudo humor negro, nos recuerda la gran visión de futuro que tuvo el director Tomás Gutiérrez Alea en sus filmes La muerte de un burócrata (1966) y Guantanamera (1994). Sin lugar a dudas, en Cuba morirse no es el problema, sino lo que viene después.

Un año y casi nada

Bahìa de La Habana
Ayer, 17 de diciembre, se cumplió  un año del restablecimiento de relaciones entre Los Estados Unidos de Norteamérica y la República de Cuba.
En  mi anterior post expresé que cuando se produjo este acontecimiento, se desataron muchos sentimientos de alegría y preocupación,  pronto se han hecho muy notorios principalmente dos de ellos en la población cubana: mucha esperanza ante la perspectiva de los grandes cambios anhelados por la inmensa mayoría de los cubanos de dentro y fuera del país, y por otra parte, el temor a que la Ley de Ajuste Cubana fuera derogada, al no tener ya sentido.
Este último ha traído consigo el escape masivo de cubanos hacia cualquier país de América Latina, en busca de un “trampolín” para llegar a EEUU, así como la huida de los más “afortunados” directamente hacia USA, al observar el inmovilismo del gobierno cubano, que lejos de proporcionar los  cambios necesarios y urgentes para un país que está sumido en total crisis económica, política y social, lo que ha hecho es atrincherarse tras exigencias absurdas, que lo único que logran es el estancamiento de las conversaciones, con el fin de  ir ganando tiempo.
Hasta ahora, se ha podido observar que todas las iniciativas de apertura provienen del gobierno de Obama, mientras que Raúl insiste en reclamos que sabe perfectamente que no proceden, y los enarbola como símbolos de una soberanía e independencia nacionales bastante cuestionables, utilizando y haciendo emplear a los Medios un lenguaje acusador, obsoleto y nada diplomático, al referirse al gobierno de Estados Unidos.
Mientras esto no cambie, seguiremos con este estancamiento  económico, político y social que ahora, con la crisis del gobierno de Maduro y, por ende, de la izquierda latinoamericana, se agudizará quien sabe hasta qué extremos.
La única imagen positiva que ha quedado en nuestras mentes y retinas ha sido, sin dudas, el izamiento de la bandera de EEUU en la sede de su actual cancillería, así como la de nuestra bandera en Washington.

Sigue la estampida

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A un año de haberse iniciado las conversaciones para el restablecimiento de relaciones con los Estados Unidos de Norteamérica, el gobierno cubano sigue en su postura inmóvil, sin acabar de dar un paso de avance.

Las grandes expectativas levantadas, con las que la inmensa mayoría de la población cubana se hizo ilusiones, se han estancado y la estampida de cubanos, la mayoría jóvenes, sigue siendo noticia en todos los diarios extranjeros.
Un nuevo Mariel, pero esta vez por tierra, se está dando. En lo que va de año, la alarmante cifra de emigrantes nacionales por diferentes vías y países, con destino final Miami, se eleva ya a 43,169, superando así la emigración masiva de 1994.

La pérdida de fe en el gobierno cubano y la falta de los tan esperados cambios, han hecho que una gran parte de la ciudadanía cubana haya optado por escapar, buscando un futuro mejor para ellos y sus familiares, en otras latitudes. Incluso personas que tenían el privilegio de realizar trabajos en establecimientos privados exitosos, como algunos paladares, se dieron cuenta que las opciones de expandirse e independizarse y proporcionarles una mejor educación a sus hijos, eran cada vez más inalcanzables.
Otros, aún aferrados a lo que por desconocimiento llaman cambios, como por el ejemplo, el poder viajar, comprar un auto o un apartamento o vender su casa, ignoran que estos mal llamados cambios no son más que la devolución de algunos derechos usurpados por el propio gobierno, lo que ni tan siquiera es digno de agradecer.

Mientras no se produzca una real apertura y el gobierno siga aferrado e exigencias nada inteligentes, y continúe pagando sueldos de miseria a los profesionales e impidiendo a éstos ejercer por cuenta propia, todo seguirá igual. Esto me hace pensar, que realmente no desean cambios que les hagan tambalear su anciana estructura gubernamental, así como la pérdida irremediable del poder, dejando al descubierto el fracaso de su política. Mientras los máximos dirigentes no tengan el valor de reconocer y admitir sus propios errores, y sigan atrincherándose tras demandas y acusaciones absurdas, dirigidas a nuestro vecino del norte, la estampida migratoria será imparable.